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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Resumen de la ficha 29°: Causas internas y externas, La voluntad política, El sujeto como motor del proceso social Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 1024 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Polítíca > |
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Resumen Ficha nº 29
Causas
internas y externas.
La estructura como
relaciones de producción y el conjunto de las fuerzas materiales, condiciona
los procesos políticos.
Es característico de la
política de nuestro país desde hace mucho años la concepción general de los
problemas nacionales desde el punto de vista de lo que en filosofía se conoce
como el “idealismo objetivo”, o sea, considerar lo singular (la sociedad
argentina) nada más que como un reflejo de lo universal (el orden social de las
grandes potencias).
El concepto de sociedad
civil se emplea en su acepción gramsciana, como aparato de hegemonía, como
conjunto de instituciones vulgarmente llamadas privadas que esparcen una
ideología y se encargan de generar el consenso, desde tal perspectiva, la
sociedad civil tiene dos funciones:
1)
Vehiculizar los procesos ideológicos, difundir determinadas
“interpretaciones del mundo”, donde el hombre está inmerso; y
2)
Solucionar en su seno, la mayor parte de los conflictos sociales, toda
vez que a través de la satisfacción de los intereses de distintos sectores
sociales, puede construirse una verdadera hegemonía.
3)
Hay que entender que la existencia de una hegemonía se manifiesta no
por la ausencia de conflictos, sino por su armonización dentro de un bloque
histórico, en un sistema, el que se verifica cuando no existen grandes
inestabilidades políticas.
Según Weber, política
significa la exaltación hacia la participación en el poder o en la influencia
sobre su división, sean entre Estados, sea en el interior de un Estado entre
los grupos humanos que encierra.
Una cuestión es política
cuando son materia determinante de la cuestión los intereses de la
distribución, conservación o desplazamiento del poder; o bien estos intereses
determinan la esfera de actuación de los sujetos
La ideología, la acción política,
no están aislados de la vida colectiva, la ideología requiere de la acción política
para producir el cambio, y ésta última necesita de lo ideológico para conjugar
voluntades que quieran el cambio. El proceso de formación de una voluntad
colectiva para un determinado fin político, no es espontánea, sino producto de
una sucesión de actos, la formación de una voluntad colectiva necesita de la
historia y de la conciencia colectiva.
Existe la historia, como
consecuencia de que el hombre posee voluntad, y existe la ideología como
resultado de las respuestas que el hombre efectúa in mente, y son consecuencia
de su interacción con la naturaleza y su mundo social, con la interferencia lógicas
de la economía y la cultura.
Afirmaba Gramsci que por sí
misma la economía no produce acontecimientos fundamentales, sino que crea un terreno
propicio donde en la modificación de la realidad interviene la política.
El
sujeto como motor del proceso social.
Una determinada manera de
producción, distribución y circulación
de la riqueza requiere, para consolidarse, de una determinada manera de
organización del poder y ambos tipos de organización, a la vez, requieren de la
aceptación interna por parte de los hombres (legitimidad) para lo que es necesario
una determinada “conciencia”, fruto de una determinada mentalidad que se
expresa a través de distintos y concretos tipos de conducta social.
La “mentalidad” antes
mencionada deviene en colectiva cuando los patrones de conducta que la
conforman se desprenden de la aceptación por los hombres del ideal de vida.
Dado que en una hipótesis de
conflicto social, hay dos dimensiones, por un lado estructuras cristalizadas, y
por otro, actitudes subjetivas, éstas, a su vez, o se adecuan perfectamente a
la Estructura, o bien tienden a superarla; y de allí es que de un conflicto
pueden surgir nuevas formas sociales, según las cuales sean las actitudes
grupales que frente al mismo se asumen.
La “adaptación dinámica”
vendría a ser la reacción del hombre frente a las condiciones externas
sociales, que hacen a la satisfacción de sus necesidades vitales.
El hombre tiene que tomar
una posición frente a la situación concreta que se le presenta, y en tal
sentido puede ocurrir que:
-
Se someta a ella pasivamente generándose angustia, o,
-
Se autorreprima creándose un sentimiento de hostilidad frente a la
realidad.
En caso que se decida por
escapar de su soledad y su angustia, el hombre se refugia en determinados
mecanismo de evasión.
Fromm describe como
mecanismos de evasión a:
1)
El sadomasoquismo. Éste coopera con los regímenes autoritarios porque los
impulsos masoquistas hacen que el hombre, para borrar su soledad, se someta sin
mayores resistencias a la estructura y a quieren detentan el poder.
2)
La destrucción “in mente” del objeto. Es un proceso psíquico en el
cual para calmar la sensación de impotencia no se recurre al sometimiento liso
y llano, sino que se procura eliminar de la mente personas y cosas (por ejemplo
“lo que no veo, no existe”). La amenaza a intereses sentidos como vitales,
origina angustia, la reacción frente a ella es negar la amenaza, desconociendo
la existencia de personas y cosas que ponen en peligro el equilibrio del sujeto.
3)
La conformidad automática. El individuo deja de ser él mismo (se
despersonaliza); adoptando completamente la “personalidad” que pautas
culturales le indican. En el caso hay que hablar de pautas culturales no en
términos de espontaneidad que surge de la interrelación social; sino de pautas esparcidas
por la ideología de los sectores dominantes. Se produce una alienación.
Es función subjetiva del carácter,
conducir a obrar de acuerdo a las necesidades que se presentan fácticamente al hombre y, a su vez,
experimentar satisfacción por dicha actividad. El carácter social resultaría,
así, ser producto de internalizar las necesidades vitales del grupo, encauzando
a la energía humana a las tareas requeridas por un determinado sistema económico
y social.
El hombre para su equilibrio
emocional y psíquico requiere de un determinado sentido “trascendente” de su
vida, sentido que falsamente podría lograrse a través de conformarse a los requerimientos
del status quo. En cambio, si los hombres se interrelacionan de manera que libremente
jueguen sus facultades emocionales e intelectuales, concretando un conjunto de
respuestas colectivas a las necesidades vitales del grupo, que sean su creación
y no una imposición exógena, encontramos una sociedad con identidad, en caso
contrario observaremos el fenómeno de la alienación.
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