el retablo barroco
1. introducción
Durante más de siglo y medio
los templos españoles recibieron los retablos que forraron sus paredes, a
excepción de las bóvedas, y dio lugar a la barroquización del espacio arquitectónico.
En el exterior la arquitectura se mantenía pura, pero el interior fue alterado
por los retablos, los órganos y las sillerías, siendo el retablo el que
proporcionó el aspecto barroco a los templos.
La antigua imaginería se
mantenía aislada, ahora se ofrece conjuntada en los retablos, que presentan
diversa tipología, ayudan a los fieles a la práctica de sus creencias, implica
además elevados desembolsos aportados por fieles o patronos, da acogida a la advocación
titular del templo y es la insignia de la feligresía.
Una cuestión que plantea el retablo
es en qué parcela de las artes ha de ser encuadrado, ya que los hay de pintura,
escultura y también existen estudios arquitectónicos, puesto que se arbitra en
la estructura del interior de muros y bóvedas, siendo una adaptación o refuerzo
del proyecto arquitectónico. Los primeros estudios fueron escultóricos donde se
dio cabida al retablo, donde coincidieron dos especialidades, las de ensamblador
y la de escultor en la misma obra y por otra parte es un elemento del mobiliario
cultural.
Por otra parte, habrá que
clarificar la función, presentación del retablo así como su tipología e
iconografía, estos últimos dos elementos básicos de su comprensión. Mientras
que el retablo en el Renacimiento está sujeto a normas, durante el barroco se
aporta una creatividad sin límites, aunque también cuente con repeticiones,
pero con gran licencia.
2. significado
Las paredes de los templos
necesitan elementos de comunicación, una escenografía auxiliar dirigida a los
fieles, bien en acción solitaria o comunitaria y el retablo es un mural de
arquitectura con receptáculos para la Eucaristía, las reliquias y las imágenes,
una arquitectura dentro de la arquitectura que la completa, refuerza o
modifica, incluso la transforma, como en el caso de la catedral gótica de
Gerona que se hace barroca gracias al retablo, puesto que la arquitectura
española es mínimamente barroca.
El retablo hacía especial
énfasis en la capilla mayor, tanto en catedrales como en monasterios o
parroquias, que lo justifican con un magno retablo, se hacía para sobresalir,
en las capillas laterales se disponían retablos para los gremios, particulares
o devociones populares.
Desde el Concilio de Trento, en
su sesión nº 13 en 1551, el Sagrario es un elemento imprescindible en el
templo, la Eucaristía se aloja en la Hostia consagrada y ésta tiene su vivienda
en el Sagrario. En las iglesias donde la falta de medios impedía hacer un retablo
se tuvieron que conformar con un Sagrario, como los encargados a Martínez Montañés
con destino a América. El Sagrario es una caja exenta, con tres frentes, la
parte posterior se adapta al muro, y estos tres frentes o fachadas se adornan
con columnas, hornacinas y estatuas.
También de Trento emana otra
función: la adoración de la Sagrada Forma, con lo que se necesita otro receptáculo,
ubicado encima del Sagrario y denominado expositor o manifestador, con la
función de exposición de la Eucaristía. Suele ser el manifestador el segundo
piso de una torre terminada con cúpula y coronada con una estatua; otro tipo de
manifestador tiene forma semicilíndrica de modo que las puertas cierran al
medio, es de grandes proporciones pues dentro de él se guarda la custodia o
expositor, obra de platería y normalmente en forma de sol.
3. iconografía
Existe un enorme repertorio de
episodios en la religión cristiana contenidos en los Evangelios y el santoral,
así como los relativos al Todopoderoso, al Espíritu Santo, las categorías
angélicas, la efigie de la bondad y las Virtudes. Los predicadores para hacer
comprensibles sus sermones deben recurrir al símil que mediante la imagen
aclaran los significados, aunque al espectador actual le resulte difícil
realizar una lectura del retablo.
A través de los contratos vemos
una descripción minuciosa de los retablos, sus órdenes arquitectónicos, las
imágenes, nos hablan de las cornisas, modillones, ranuras, ensamblajes,
columnas salomónicas, estípites, cuerpos, áticos, hornacinas, su acabado, si
era dorado, luciría como un ascua. También nos informan de la identidad de sus
artífices y el coste, los pormenores técnicos, etc.
El retablo comporta un
repertorio de imágenes de escultura o pintura que se distribuyen
horizontalmente (banco, cuerpos y ático) y verticalmente (calles y
entrecalles), es una continuación respecto del Renacimiento. La calle central
ocupa la mayor significación, en el banco figura el Sagrario, complementado con
el manifestador y encima se coloca la imagen titular, que en el caso de ser la
Virgen María sobre ella se coloca la coronación. Mientras que en el
Renacimiento en el centro del ático se colocaba el Crucifijo o Calvario, en el
Barroco este lugar lo ocupa el Padre Eterno o la Trinidad.
La iconografía, Trento
recomendó el uso de imágenes para estimular la devoción, y su resultado pueden
clasificarse en varios grupos:
*
Representaciones
referentes a Cristo, denominadas iconografías “cristológicas”.
*
Las relativas a la
Virgen María: iconografías mariológicas, con diversas devociones nacionales,
regionales y locales. En España hay dos santos que ocupan lugar preferencial:
Santiago Apóstol y San Fernando.
*
Las relativas a vidas
de santos, con gran repertorio, que para los fieles acreditan la salvación y la
santidad.
*
Los valores,
representados como las Virtudes.
*
El mundo angélico, el
ejército celestial. Aparece el carácter festivo del retablo manifestado por
medio de la música, de manera que ángeles músicos pueblan retablos y órganos.
En los retablos se colocan en el ático ángeles que toca instrumentos musicales,
principalmente instrumentos de viento.
4. estructura
4.1.
el diseño
El retablo representa un
conjunto arquitectónico. Un maestro tracista o arquitecto realiza el diseño
general, denominado trazas, que queda en poder del cliente, debidamente firmada
e incorporada al protocolo notarial. Las trazas quedan como guía general, pudiendo
sufrir modificaciones durante la realización del retablo. Pueden estar firmadas
por ejemplo por Juan Gómez de Mora o Pedro de la Torre y realizadas a larga
distancia, como la del Monasterio de Guadalupe (de Madrid a Guadalupe) o ser
locales.
El tracista se inspira en la
arquitectura de la época o en los tratados publicados y a ellos se hace
referencia. En ellos hay ilustraciones de los órdenes arquitectónicos y también
“frontispicios” o fachadas completas, nos describen los elementos que componen
el retablo y el conjunto que los reúne: las partes y el todo. Martínez Montañés
en su retablo para el convento de Santa Clara de Sevilla se inspira en el
frontispicio de I Quattro Libri de Archittetura” de Palladio, que en su
traducción al castellano tuvo gran influencia. En el único cuerpo presenta
pares de columnas corintias, el frontón curvo se rompe para alojar una alegoría
de la virtud.
Fray Juan Rizzi introduce un
cambio al incluir la columna salomónica de seis vueltas, aunque su “Tratado de
la Pintura Sabia” de 1663 no fue publicado hasta 1930. Sí lo fue el tratado de
Juan Caramuel “El Templo de Salomón” de 1678, su portada, en la que figura el
título está dentro de un baldaquino sostenido por cuatro columnas salomónicas.
4.2.
elementos de la estructura
El retablo es un conjunto
arquitectónico formado por cuerpos y entablamentos, que son los elementos
sustentadores y sostenidos. El mayor protagonismo del retablo recae sobre el
tipo de soportes, de manera que se clasifican en función de ellos.
La 1ª ½ del siglo XVII el
protagonismo lo tiene la columna clásica con estrías verticales y capitel
corintio o compuesto. Más tarde las estrías se retuercen pero sin modificar el
volumen de la columna. Con la introducción posterior de la columna salomónica
es cuando se identifica con el barroquismo, que al ser aplicable en la
arquitectura y la pintura tienen su correlación con el retablo. Las primeras
columnas de este orden aparecieron el Galicia en 1625 en el retablo para las
reliquias de la catedral de Santiago de Compostela, aculebradas y entorchadas,
con una parra simple en el tercio bajo. El significado simbólico de la columna
salomónica es de representar el soporte del Templo de Salomón. El tema de la
vid indica su carácter eucarístico.
La estípite, soporte clásico de
tronco de pirámide invertido, con la posterior variante de “hermes” cuando se
adiciona al tronco una figura varonil, se adueñó del retablo barroco en la 1ª ½
del siglo XVIII y coexistió con la salomónica, desplazándola poco a poco, y es
un elemento estático, ya que el orden salomónico introduce la vista en el
sentido del escorzo y la estípite reclama la frontalidad.
4.3.
Otros componentes del retablo
El retablo se articula mediante
basamentos, netos, entablamentos, frontones, hornacinas y se adorna con tarjetas, sartas de frutas, panoplias, rocallas,
etc. Estos elementos se mantienen en un plano recto, avanzado o en retroceso,
de tal manera que se conceptualiza la perspectiva en el problema de la
ocupación del espacio como un planteamiento arquitectónico.
Los cuerpos se realizan en
proporción decreciente, así las esculturas más altas serán de mayor tamaño,
conforme a las leyes de perspectiva formuladas por Vitrubio, como se observa en
la catedral de Plasencia y en el de El Escorial. También se acentúa el vuelo de
las cornisas altas.
5. tipología
El retablo tiende a concretarse
según realizaciones tipológicas, el signo de repetición, que obedece a su
aspecto, hay por tanto una tipología formal, pero como también sirve para
distintas funciones, habrá que hablar de una tipología funcional o de contenido.
Ambas tipologías tienen puntos de coincidencia, pueden vivir dentro de un mismo
retablo.
5.1.
tipología de la forma
Durante el siglo XVI se había
mantenido dentro de las normas clásicas de la superposición de orden, conocido
como escalonamiento de cuerpos. Desde la 2ª ½ del XVI se impuso la
simplificación a dos cuerpos más un ático, en correspondencia vertical de
calles y entrecalles, dispositivo que se mantuvo hasta la 1ª ½ del XVII, según
modelo del monasterio de El Escorial.
El retablo barroco fue in crescendo,
en un primer momento tenía un cuerpo principal con un reducido ático,
desaparece la superposición. Al levantarse sobre un robusto bando trata de
alcanzar el entablamento del templo, tomando formas gigantes, como en el retablo
mayor de la iglesia de Nuestra Señora de la Oliva de Sevilla trazado por Miguel
Cano y ejecutado por su hijo Alonso Cano. Se estructura a base de un orden
tetrástilo, de tres calles, potenciando el centro, donde se ubica la imagen
titular.
En la 2ª ½ del XVII el ensamblador Juan Fernández realiza el
retablo mayor de la Clerecía de Salamanca en donde dispone de cuatro robustas
columnas salomónicas, que imponen un gran efecto ascensional y se acentúa el
poder del centro con un relieve de la Venida del Espíritu Santo. El ático se adapta
a la forma semicircular del testero.
La base del retablo condiciona
el alzado, así, es recta, predominante en el siglo XVI, más tarde toma forma
poligonal, si el templo tenía esta forma.
5.1.1. Retablo hornacina
Cuando la es planta ochavada de
cinco lados, la sensación es de hornacina y toda la embocadura de la capilla
mayor parece abarcada, como en el monasterio de Las Huelgas de Burgos de
Policarpo de la Nestosa y el remate adopta forma de cascarón, con nervios que
se dirigen a una clave central.
5.1.2. Retablo bifronte
Es una variable que sirve para
la comunidad monástica y la de los fieles. El retablo tiene dos frente, la cara
posterior es la más suntuosa, está a la vista de los fieles, como en el retablo
de la Iglesia de la Magdalena de Zaragoza.
5.1.3. Retablo fingido
Es realizado en pintura sobre
el muro y es consecuencia de la falta de recursos económicos. El retablo
fingido nace cuando se halla en auge la escenografía, guarda relación con el
deseo de “engañar”, es un “trampantojo”, la pintura prolonga el retablo, como
en la iglesia de San Andrés de Valladolid.
5.1.4. El Baldaquino
Pertenece a la tipología formal
aunque está dotado de significación devocional, justifica el concentrar el
culto en el interior de un receptáculo, influencia del arte paleocristiano, es
una construcción arquitectónica de tipo central, de planta cuadrada, poligonal
o circular, con el condicionante de estar soportado por columnas, cuya función
es eucarística, pasando a ser sagrario y destinado a la veneración de una
imagen. Ejemplos son el Baldaquino de la capilla del Cristo de los Dolores en
la Venerable Orden Tercera de Madrid y los de las Cartujas de Granada y el
Paular.
5.2.
tipología de la función
La finalidad del retablo
determina que adopte diversos aspectos. Los fieles se sirven del retablo para necesidades
de culto, de devoción o de acceso, como los retablos-camarín.
5.2.1. Retablo eucarístico
El expositor tiene tal volumen
y relevancia que acredita que el retablo desempeña una función eucarística,
como el de la iglesia de San Estaban de Salamanca o el de la Capilla de los
Ayala de 1718 de Antonio Tomé.
5.2.2. Retablo Cristo yacente
Se asocia en él el cuerpo
yacente de Cristo con el misterio de la Eucaristía y presenta dos tipos: el de
su presencia que se coloca en el banco del retablo de la iglesia de San Miguel
de Valladolid, y aquél en el que en el Cristo yacente tiene un receptáculo redondo
donde se deposita la Santa Hostia, de la iglesia penitencias de Jesús de
Nazareno de Valladolid.
5.2.3. Retablo camarín
Se realiza una habitación en la
que se halla la imagen, rodeada de exvotos ofrecidos por los fieles, sus ropas,
etc., como en el retablo mayor del monasterio de Guadalupe.
5.2.4. Retablo tramoya
La ceremonia de mostrar el
Santísimo se efectuaba desplazándose el sacerdote por detrás del altar,
accediendo al tabernáculo, cerrado éste por una cortinilla, usado en el teatro
como mudanza oculta, para lo que es necesario un cortinaje. En el retablo de la
iglesia de San Esteban de Salamanca se ordena hacer una tramoya para descubrir
al Señor, y también en el colegio del Corpus Christi de Valencia.
5.2.5. Retablo rosario
El rezo del rosario se podía
seguir contemplando las escenas del retablo y tuvo gran difusión en Cataluña, y
en los conventos de la orden de Santo Domingo, inspirándose en el grabado de
1488 de Fray F. Domenech.
5.2.6. Retablo relicario
Debido al impulso que dio el
concilio de Trento al culto de las reliquias, éstas se incorporaron a los
retablos. En las figuras, bustos o estatuas, había un receptáculo para la reliquia.
Solían tener forma de armario, con banco, varios cuerpos y encasamentos para
las reliquias, ejemplo el de Juan de Oviedo el Mozo para el monasterio de
Nuestra Señora de la Gracia de Villamanrique de la Condesa.
5.2.7. Retablo sepulcro
Desde el siglo XVI se solía
colocar sepulcros de los patronos a los lados del altar mayor, aunque
separados, con actitud de estar meditando, como el de Martínez Montañés en el
convento jerónimo de Santiponce de Sevilla.
5.2.8. Retablo vitrina
Su finalidad es aumentar la
intimidad de la imagen, protegiéndola del polvo y del humo de las velas. Duque
Cornejo utilizó este tipo en la Iglesia de San Luis de los franceses de
Sevilla.
5.2.9. Retablo cuadro
Su base es una pintura o
relieve de gran tamaño, no es un cuadro ni relieve aislado, la obra está
integrada en el conjunto, con banco, mesa y altar para la misa y su desarrollo
se vio favorecido por la necesidad de multiplicar las misas en los monasterios,
como en el de El Escorial y el de la iglesia de Santa Teresa en Ávila.
5.2.10. Retablo soporte de pinturas
Se pretende dar alojamiento a
un conjunto serial de pinturas, debido a auge pictórico. El ensamblador tiene
que efectuar un montaje que responda del tamaño y la colocación de las
pinturas, como en la iglesia de las Agustinas de Monterrey de Salamanca, donde
existe un mínimum de arquitectura, que adopta el sistema de casillero, o el del
convento de las Carmelitas Descalzas de Córdoba, cuyas pinturas pertenecen a
Valdés Leal, de distintos tamaños.
5.2.11. Retablo arco de triunfo
Su arquitectura está sustentada
por pilastras. Representativo de este tipo es el de la Iglesia de la
Anunciación de Sevilla de Martínez Montañés. Tiene dos cuerpos y su iconografía
está vinculada a la historia de San Juan Bautista.