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Saber teologico

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Curso de Ingreso: UCA. Sntesis sobre el saber teolgico. Teologa y filosofa.- La posibilidad de conocer a Dios.La revelacin sobrenatural. Contenido, modo y sentido de la revelacin.

Agregado: 19 de ABRIL de 2002 (Por Natalia Lorena Parracia) | Palabras: 6178 | Votar! |
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    UNIDAD 6

    El saber teolgico

    La Teologa es la disciplina que trata de expresar los contenidos de una fe religiosa presentados como un conjunto coherente de proposiciones.

    Filosofa y Teologa

    Conocimiento espontneo y conocimiento filosfico: La filosofa es una ciencia de especie nica. Las dems ciencias siempre se preocupan de un solo aspecto de la realidad (son particulares en su objeto), mientras que la filosofa mira a la realidad como tal. Intenta entender el significado ltimo de la realidad del ser, de la existencia, de la vida, tratando de obtener las explicaciones ltimas, las causas ltimas o primeros principios de la realidad. En resumen, hay tres niveles de conocimiento natural al hombre: 1) sentido comn; 2) ciencia; 3) filosofa. Los tres estn al alcance de cualquier persona puesto que son caractersticas de la inteligencia humana; adems, son naturales, a diferencia de la fe, que es sobrenatural. A pesar de que la fe es dada directamente por Dios al hombre, tambin es conocimiento; precisamente por ser dada por Dios es sobrenatural. Los otros tres grados de conocimiento son naturales en el sentido de que el hombre puede adquirirlos por medio de sus facultades, de la sensibilidad y de la inteligencia en contacto con la realidad. La teologa, es el uso de la razn iluminada por la fe para tratar de entender mejor aquello que creemos. Ahora bien, como Dios, que es la felicidad ltima del hombre y explicacin ltima del significado del mundo, forma parte del contenido de las explicaciones o causas ltimas de toda la realidad. As pues, la filosofa y la teologa tienen en comn el ser sabidura. Por la sabidura entendemos el modo ms alto tipo de conocimiento al que el hombre puede aspirar; el conocimiento de todas las cosas por sus causas ltimas. En este sentido estricto, no es posible que el hombre adquiera la sabidura, ya que requiere una mente divina. Este conocimiento total de todas las cosas es imposible para una inteligencia finita: sin embargo, el hombre puede perseguir esta sabidura, intentar conocer cada vez ms, mejor y con mayor profundidad. Esto lo hacemos en dos niveles:: a nivel natural, por medio de la filosofa, que es precisamente amor a la sabidura. Esto es lo que la palabra filosofa quiere decir: fhilo es un trmino griego que significa amigo de. Y sofhia significa sabidura. La filosofa es la bsqueda de la sabidura. El conocimiento filosfico siempre puede aumentar: en extensin, en profundidad, en su mbito de estudio, etc. Pero Dios, en su misericordia y bondad, ha decidido comunicar directamente al hombre una participacin de su sabidura. Es slo una participacin, puesto que no tenemos una inteligencia infinita. De igual modo que nos cre y nos hizo participar del ser, tambin quiere que participemos de su sabidura, de su conocimiento, y nos revela lo que sabe: la revelacin divina que aceptamos por la fe. Por tanto, al aceptar la revelacin divina poseemos una sabidura muy superior a la filosofa, que slo es una sabidura natural. Pero la razn la seguimos usando para profundizar en el entendimiento de la revelacin divina, y as, aunque el conocimiento por fe es superior al que podamos adquirir por la sola razn, la fe no sustituye a la razn, sino que est en continuidad con ella. Decimos que la razn es elevada por la fe, y esto es exactamente lo que hace la teologa con la filosofa. La filosofa es producto de la sola razn, la teologa es producto de la razn iluminada por la fe. La teologa ayuda, eleva y da mayor profundidad a la filosofa. Esta filosofa iluminada por la teologa (la razn iluminada por la fe) es capaz de ver las explicaciones internas de la realidad con una luz mucho ms clara: la luz de la fe. Pero esto tambin significa que la teologa utiliza la filosofa. As como la fe es dada a la razn, hay que usar la razn para aceptar esa fe. Decimos que la fe es sobrenatural y libre: libre porque no estamos obligados a creer. Adems es razonable porque encaja a la perfeccin con la razn; est ajustada a la razn. Si fuera de otra manera no constituira una revelacin, no nos revelara nada.

    La dimensin religiosa del hombre

    La dimensin religiosa abarca lo que concierne al ser de Dios y de la persona individual y socialmente considerada. La bsqueda religiosa implica el eco del anhelo profundo del espritu: vivir con plenitud y trascendencia, experimentar la perfeccin, estar en comunin con lo divino.

    El hombre es un ser naturalmente religioso, tiene el deseo de Dios en su corazn. Dios ha creado a la humanidad para atraerla hacia s. La comunin con l es la aspiracin suprema y el fin ltimo para toda persona. San Agustn deca: t mismo le incitas a ello (alabarte), haciendo que encuentre sus delicias en tu alabanza, porque nos has hecho para ti y nuestro corazn est inquieto mientras no descansa en ti. Este deseo de Dios es tambin una meta, porque la exigencia ms profunda e integral, la que abarca todos los rdenes de la vida y en particular lo moral, pues implica que cada uno busque a Dios con un corazn generoso y una conducta recta.

    La persona, por su alma espiritual, es imagen de su creador. Por la capacidad de su espritu est abierta a la trascendencia, a la verdad, y al bien ltimo. Slo en l encontrar el hombre la saciedad de verdad. Viniendo de Dios y yendo hacia l no vive una vida plenamente humana si no desarrolla libremente su vnculo religioso. La Iglesia nos ensea a respetar las religiones no cristianas y cristianas separadas, apreciando lo que es acertado y noble en sus creencias, porque expresan parte de la plena verdad de Dios. Tambin es importante no ser indiferente o relativista con respecto a la religin cristiana que Jesucristo instaur para darnos la salvacin a todos los pueblos. Por eso se deben poner todos los medios para conocer la doctrina y los valores del cristianismo. Si bien la dimensin religiosa es natural, se puede observar el fenmeno contrario de la negacin de la existencia de Dios y del sentido religioso de la vida. La unin con Dios, a la que aspira por naturaleza, puede ser desechada bajo dos formas: el atesmo sistemtico o el secularizante.

    El atesmo sistemtico es una justificacin ideolgica sobre la inexistencia de Dios y sobre lo alienante de la religin.

    El atesmo de tipo prctico consiste en vivir como si Dios no existiera, sin relacionar el orden temporal con el religioso.

    Al despojarse la vida de referencia a lo trascendente adviene la relativizacin de los valores. Ser ateo encierra al hombre en el ms ac, y suplanta con otras respuestas los interrogantes e ideales que plantea la dimensin religiosa.

    Es de radical importancia tener una religiosidad fundada, conociendo las verdades de nuestra religin en un mundo donde lo religioso es difcil y el blanco de tantas objeciones y versiones engaosas. Para llevar lo que queremos a la coherencia de vida, se debe unir lo religioso con la formacin profesional, en esto encontramos otro fundamental motivo para estudiar la teologa, que se implementa en la UCA como un servicio, es decir, como el testimonio de otros que le ensean a buscar a Dios a los alumnos.

    La posibilidad natural de conocer a Dios

    Existe Dios? Podemos conocerlo tal cul es? Ambas preguntas siempre se las ha formulado la humanidad. Es posible conocer a Dios en un plano racional y natural. La Santa Iglesia mantiene y ensea que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza mediante la luz de la razn a partir de las cosas creadas. El hombre puede conocer a Dios por el ejercicio de la razn natural, cuando esta se aplica a entrever en el Cosmos y en el propio ser humano la existencia de un ser originante, entendindolo como su causa primera.

    La inteligencia descubre la causa a travs de sus efectos. Esta causa primera es concebida como un ser trascendente cuyos atributos superan los de las realidades del mundo y al que todos convienen en llamar Dios.

    Dios es comprendido como un ser de absoluta superioridad de naturaleza, comparado con otro ser. Por el descubrimiento de las creaturas la presencia de Dios se hace lcida y constituye lo que llamamos revelacin natural. Para entender lo que es la revelacin natural es preciso tener en cuenta tres elementos: primero son los seres visibles, cuya existencia es el resultado de un acto creador de Dios; el segundo elemento es la presencia de Dios, que sostiene a sus creaturas en la existencia, y por medio de ellas quiere dejarse descubrir; el tercer elemento es el hombre, a quien ha dotado de inteligencia y en cuyo corazn ha impreso el deseo de encontrarlo.

    Dios es eterno y necesario. El hombre es el ser que mejor manifiesta la existencia y los atributos de la naturaleza de su autor divino. Aunque la inteligencia no siempre est favorablemente dispuesta para el planteo religioso. Este planteo requiere cierta capacidad de contemplacin y de inclinacin al bien, porque la revelacin natural no conduce a encontrar a Dios con evidencia. A estos problemas se suman otros factores, procedentes de la mentalidad general y las costumbres, como el materialismo, el consumismo, el psicologismo, y el indiferentismo religioso.

    La va natural es insuficiente para descubrir a Dios en toda la hondura de su naturaleza. Este nivel de conocimiento adviene a la inteligencia del hombre gracias a un modo superior de automanifestacin divina: la revelacin sobrenatural.

    La religin es la referencia o relacin originaria y trascendental del hombre con el fundamento de su existencia (H. Fries). Etimolgicamente puede significar: re-ligare, atarse; re-legere, reparar con atencin en algo; re-eligere, elegir de nuevo. Toms de Aquino acertamente funde esta trada en una frase; "La religin importa propiamente en orden a Dios".

    La religin es una referencia originaria y universal

    - La religin es una referencia trascendente

    El hombre religioso es el destinatario de la revelacin, es la condicin de posibilidad creada para el dilogo de la salvacin.

    El cristianismo no es una religin que simplemente transmite verdades y normas de conducta, sino ante todo la que vive una experiencia histrica de la manifestacin personal de Dios. Precisamente por esto la revelacin es uno de los distintivos caractersticos de nuestra fe. Dios se ha revelado, se ha manifestado en nuestra historia, ha hablado al hombre por medio de hechos y palabras, ha querido mostrarnos la realidad de su ser y su designio amoroso hacia nosotros. Dios se nos revela y nos invita al mismo tiempo a responderle con la fe. l es quien entabla el dilogo interpersonal que interpela lo ms profundo de nuestra existencia.

    La revelacin sobrenatural

    La verdad de la Revelacin cristiana, que se manifiesta en Jess de Nazaret, permite a todos acoger el misterio de la propia vida. Como verdad suprema, a la vez que respeta la autonoma de la criatura y su libertad, la obliga a abrirse a la trascendencia. Aqu la relacin entre libertad y verdad llega al mximo y se comprende en su totalidad la palabra del Seor: Conoceris la verdad y la verdad os har libres La Revelacin cristiana es la verdadera estrella que orienta al hombre que avanza entre los condicionamientos de la mentalidad inmanentista y las estrecheces de una lgica tecnocrtica; es la ltima posibilidad que Dios ofrece para encontrar en plenitud el proyecto originario de amor iniciado con la creacin. El hombre deseoso de conocer lo verdadero, si an es capaz de mirar ms all de s mismo y de levantar la mirada por encima de los propios proyectos, recibe la posibilidad de recuperar la relacin autntica con su vida, siguiendo el camino de la verdad.

    En el Concilio Vaticano II , dirigiendo su mirada a Jess revelador, se ha ilustrado el carcter salvfico de la revelacin de Dios en la historia y han expresado su naturaleza del modo siguiente: En esta revelacin, Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compaa. El plan de la revelacin se realiza por obras y palabras intrnsecamente ligadas; las obras que Dios realiza en la historia de la salvacin manifiestan y confirman la doctrina y las realidades que las palabras significan; a su vez, las palabras proclaman las obras y explican su misterio. La verdad profunda de Dios y de la salvacin del hombre que transmite dicha revelacin, resplandece en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelacin .

    La revelacin de Dios se inserta, pues, en el tiempo y la historia, ms an, la encarnacin de Jesucristo, tiene lugar en la plenitud de los tiempos . A dos mil aos de distancia de aquel acontecimiento, siento el deber de reafirmar con fuerza que en el cristianismo el tiempo tiene una importancia fundamental . En l tiene lugar toda la obra de la creacin y de la salvacin y, sobre todo destaca el hecho de que con la encarnacin del Hijo de Dios vivimos y anticipamos ya desde ahora lo que ser la plenitud del tiempo.

    Dios habla a los hombres

    Dios es origen y cumplimiento de la vida humana, tambin la inteligencia es capaz de conocer a Dios a travs de las criaturas. Sin embargo hay dos problemas: la endeble disposicin humana para hacer este descubrimiento y el lmite de la razn para acceder a verdades que la sobrepasan por tratarse de misterios sobrenaturales. Tales dificultades no cambian el hecho de que la persona est creada para conocer y amar a su autor. Dios sale al encuentro del hombre mediante la revelacin sobrenatural y el don de la fe.

    La revelacin divina establece una relacin interpersonal entre Dios, que manifiesta su ser y su amor, y los hombres. Al revelarse, el Seor quiere alcanzar a la humanidad y salvarla. El sentido de la existencia humana no se vera nunca suficientemente esclarecido sin la palabra reveladora de Dios. Por eso dice el Vaticano II- realmente el misterio del hombre slo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado, porque Jesucristo manifiesta plenamente al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocacin.

    La Revelacin es la manifestacin directa de Dios; es decir, revelacin de Dios o de la voluntad divina a la humanidad. La revelacin puede presentarse bajo la forma de una visin, con frecuencia acompaada de palabras, o puede ser nicamente verbal. En el Antiguo Testamento, Moiss vio una zarza ardiendo y oy la voz de Dios que proceda de ella (x. 3). Ciertos acontecimientos histricos pueden tambin ser comprendidos como revelaciones, por ejemplo, el xodo del pueblo de Israel de Egipto o la vida de Jesucristo. La revelacin general hace referencia al conocimiento de Dios comunicado a travs del orden de la naturaleza. En toda revelacin, el elemento crucial es el encuentro con lo divino, que es la tarea que la doctrina y la tradicin religiosas han de interpretar y expresar.

    Contenido, modo y sentido de la revelacin

    Revelar significa remover un velo, es un trmino que sugiere que un secreto es descubierto. La accin divina de revelar se realiza de un modo sobrenatural, sobrepasando la capacidad de la razn humana y por la libre iniciativa de Dios. Dios revela los misterios gratuitamente. Se denomina misterio a aquella verdad oculta para la inteligencia del hombre, hasta el momento en que Dios mismo la da gratuitamente a conocer, y esto, en la medida que l juzgue apropiado. Los misterios propiamente tales pertenecen a un orden sobrenatural, pero Dios, adems, ha querido asegurar al hombre el conocimiento de algunas verdades de orden natural (por ejemplo, la existencia de Dios). Por el modo de ser clasificadas, no tanto por su contenido, estas verdades son consideradas reveladas.

    En el origen de nuestro ser como creyentes hay un encuentro, nico en su gnero, en el que se manifiesta un misterio oculto en los siglos (cf. 1 Co 2, 7; Rm 16, 25-26), pero ahora revelado. Quiso Dios, con su bondad y sabidura, revelarse a s mismo y manifestar el misterio de su voluntad (cf. Ef 1, 9): por Cristo, la Palabra hecha carne, y con el Espritu Santo, pueden los hombres llegar hasta el Padre y participar de la naturaleza divina .sta es una iniciativa totalmente gratuita, que viene de Dios para alcanzar a la humanidad y salvarla. Dios, como fuente de amor, desea darse a conocer, y el conocimiento que el hombre tiene de l culmina cualquier otro conocimiento verdadero sobre el sentido de la propia existencia que su mente es capaz de alcanzar.

    La razn ante el misterio

    De todos modos no hay que olvidar que la Revelacin est llena de misterio. Es verdad que con toda su vida, Jess revela el rostro del Padre, ya que ha venido para explicar los secretos de Dios; sin embargo, el conocimiento que nosotros tenemos de ese rostro se caracteriza por el aspecto fragmentario y por el lmite de nuestro entendimiento. Slo la fe permite penetrar en el misterio, favoreciendo su comprensin coherente. Desde la fe el hombre da su asentimiento a ese testimonio divino. Ello quiere decir que reconoce plena e integralmente la verdad de lo revelado, porque Dios mismo es su garante. Esta verdad, ofrecida al hombre y que l no puede exigir, se inserta en el horizonte de la comunicacin interpersonal e impulsa a la razn a abrirse a la misma y a acoger su sentido profundo.

    Para ayudar a la razn, que busca la comprensin del misterio, estn tambin los signos contenidos en la Revelacin. Estos sirven para profundizar ms la bsqueda de la verdad y permitir que la mente pueda indagar de forma autnoma incluso dentro del misterio. Estos signos si por una parte dan mayor fuerza a la razn, porque le permiten investigar en el misterio con sus propios medios, de los cuales est justamente celosa, por otra parte la empujan a ir ms all de su misma realidad de signos, para descubrir el significado ulterior del cual son portadores. En ellos, por lo tanto, est presente una verdad escondida a la que la mente debe dirigirse y de la cual no puede prescindir sin destruir el signo mismo que se le propone.

    Podemos fijarnos, en cierto modo, en el horizonte sacramental de la Revelacin y, en particular, en el signo eucarstico donde la unidad inseparable entre la realidad y su significado permite captar la profundidad del misterio. Cristo en la Eucarista est verdaderamente presente y vivo, y acta con su Espritu, pero como acertadamente deca Santo Toms, lo que no comprendes y no ves, lo atestigua una fe viva, fuera de todo el orden de la naturaleza. Lo que aparece es un signo: esconde en el misterio realidades sublimes .

    Etapas de la revelacin

    La revelacin sobrenatural se realiza gradualmente por etapas que van preparando a la humanidad para la recepcin de Jesucristo. Las dos etapas fundamentales en que Dios habla a los hombres son la antigua y nueva alianza (AT y NT).

    La revelacin es un gesto por el que Dios nos manifiesta su palabra, su verdad; nos expone una parte insignificante de la verdad que nos ayuda a la perfeccin. Una alianza es un pacto que sellan las personas, pueblos o gobiernos, pautando responsabilidades mutuas y beneficios. El Testamento designa una decisin de legar algo, dejar un bien valioso, anlogamente se habla de Antiguo y Nueva Alianza, y Antiguo y Nuevo Testamento. Para sealar los dos momentos tanto de Alianza como de su palabra para iluminar el recproco compromiso.

     La Biblia, tambin llamada Santa Biblia, libro sagrado o Escrituras, de los cristianos. La Biblia consta de dos partes: el Antiguo Testamento y los 27 libros del Nuevo Testamento.

    El antiguo testamento abarca desde la creacin del mundo hasta la historia del Pueblo que Dios prepara para la venida del salvador, quien nacer en este pueblo pero vendr para liberar a la humanidad de la opresin del pecado. El nuevo testamento es la etapa final y perfecta de la revelacin sobrenatural: el evangelio. Por la presencia de su hijo entre los hombres, Dios sella la Alianza Nueva con los hombres. Jesucristo es la buena noticia de la salvacin: l es el evangelio. Jesucristo, dios y hombre, es la palabra de Dios por excelencia

    El trmino Biblia lleg al latn del griego biblia o libros, forma diminutiva de byblos, el trmino para papiro o papel que se exportaba desde el antiguo puerto fenicio de Biblos. En la edad media, los libros de la Biblia eran considerados como una entidad unificada.

    El Nuevo Testamento incluye los cuatro Evangelios; los Hechos de los Apstoles, que es la historia de los primeros tiempos del cristianismo; las Epstolas, o cartas, de Pablo y otros autores; y el Apocalipsis o Libro de la Revelacin. Algunos libros identificados como epstolas en particular la Epstola a los Hebreos son en realidad tratados teolgicos.

    La transmisin oral y escrita de la palabra de Dios .

    La revelacin sobrenatural se encuentra contenida en dos formas , que constituyen lo que se denomina tradicin oral y escrita .

    La tradicin es siempre la trasmisi de algo valioso del pasado a una nueva generacin , que , a su vez , luego de conservar y aprovechar lo recibido , se ocupar de trasmitirlo a los que vengan despues . E$n el caso de la palabra de Dios , su trasmisin se denomina tradicin , y sta se realiza en forma oral y escrita . (cf.CATIC 80-83).

    La revelacin divina se produce ante testigos de la palabra de Dios , tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento .Estos testigos reciban de Dios una revelacin para transmitirlo ntegra . La retenan en su memoria , el Espritu Santo actuaba sobre ellos . Los testigos de las enseanzas divinas , las predicaban constantemente , y as se iban formando los relatos que todos aprendan . Pero la condicin oral es endeble , ya que con el tiempo se pueden alterar las ideas .

    Entonces , Dios proporciona otro medio de conservar su mensaje , que es ms seguro para evitar las alteraciones : la forma escrita . Tal forma escrita contiene la misma revelacin que la oral , slo que no la abarca por completo , pues se consignan menos cosas .

    La Biblia se conserv y trasmiti primero de manera oral la tradicin oral que posterirmente se consign por escrito tradicin escrita o Sagrada Escritura formando los libros actuales de la Biblia .

    Los libros de la Biblia , fueron escritos bajo una accin especfica del espritu santo que se denomina Inspiracin . La sagrada Escritura por eso se llama as tiene a dios como autor principal y de esa manera su contenido es la palabra inspirada por dios .

    Los hagigrafos son los escritores humanos de los textos . Estos son los autores secundarios de la Biblia , que reciben el influjo de la inspiracin divina , pero que adems aportan sus rasgos personales y culturales , el gnero literario , material de tradiciones y su labor redaccional .

    La Sagrada Escritura es ,entonces , el fruto de una larga gestacin y fija cin , en la que la revelacin asume las leyes de la historicidad . Esto hace delicada la tarea de comprender sus textos apropiadamente , es decir :interpretando sus temas , encontrando la unidad del mensaje de la salvacin y reconociendo la verdad revelada por medio de gneros literarios muy diversos

    La puesta por escrito de la revelacin es lo que entendemos por sagrada Escritura , es decir , la Biblia , con sus dos grandes partes : el Antiguo y el Nuevo Testamento . Biblia significa conjunto o coleccin de libros .

    Se denomina canon de la Escritura al elenco de los libros que la componen , reconocidos desde la poca de los Apstoles como inspirados por el Espritu santo . El canon del Antiguo Testamento consta de 46 libros :histricos , profticos , sapienciales y poticos . El canon neotestamentario contiene 27 libros :cuatro evangelios , los hechos de los apstoles , numerosas cartas de San pablo y de otros apstoles ,y el Apocalipsis .

    El Nuevo Testamento se origin en la predicacin de los Apstoles .

    La sagrada escritura en la vida de la Iglesia

    La Sag rada Escritura hace resonar la palabra de Dios en la Iglesia y el mundo. El creyente lee con piedad la palabra de Dios. Es tan grande el poder y la fuerza de la palabra de Dios que constituye el sustento y vigor de la Iglesia, la firmeza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente clara y perdurable de vida espiritual.

    La Sagrada Escritura nos presenta con sorprendente claridad el vnculo tan profundo que hay entre el conocimiento de fe y el de la razn. Lo atestiguan sobre todo los Libros sapienciales.

    Para interpretar la Biblia se requiere la enseanza de la Iglesia, que ensea e interpreta la Escritura con autoridad gracias al auxilio del Espritu Santo ya que l ha inspirado los libros sagrados. La interpretacin cabe sobre todo al Papa y los Obispos, que por misin de Jesucristo suceden a los apstoles.

    La Iglesia va asimilando progresivamente el mensaje de la salvacin contenido en la Escritura por diversos medios: *meditacin, *liturgia, *catequesis, *predicacin, etc.

    LA FE, DON DE DIOS Y RESPUESTA DEL HOMBRE

    El Concilio Vaticano I ensea, pues, que la verdad alcanzada a travs de la reflexin filosfica y la verdad que proviene de la Revelacin no se confunden, ni una hace superflua la otra: Hay un doble orden de conocimiento, distinto no slo por su principio, sino tambin por su objeto; por su principio, primeramente, porque en uno conocemos por razn natural, y en otro por fe divina; por su objeto tambin porque aparte aquellas cosas que la razn natural puede alcanzar, se nos proponen para creer misterios escondidos en Dios de los que, a no haber sido divinamente revelados, no se pudiera tener noticia

    La fe, que se funda en el testimonio de Dios y cuenta con la ayuda sobrenatural de la gracia, pertenece efectivamente a un orden diverso del conocimiento filosfico. ste, en efecto, se apoya sobre la percepcin de los sentidos y la experiencia, y se mueve a la luz de la sola inteligencia. La filosofa y las ciencias tienen su puesto en el orden de la razn natural, mientras que la fe, iluminada y guiada por el Espritu, reconoce en el mensaje de la salvacin la plenitud de gracia y de verdad (cf. Jn 1, 14) que Dios ha querido revelar en la historia y de modo definitivo por medio de su Hijo Jesucristo.

    El conocimiento de fe, en definitiva, no anula el misterio; slo lo hace ms evidente y lo manifiesta como hecho esencial para la vida del hombre: Cristo, el Seor, en la misma revelacin del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocacin ,(18) que es participar en el misterio de la vida trinitaria de Dios

    La fe , don de Dios y respuesta del hombre

    La fe tiene una primera dimensin de regalo de Dios , descendente , y una segunda dimensin , de respuesta humana , ascendente . Pero la fe es tambin una realidad recibida y compartida comunitariamente , siendo la misma y nica para toda la Iglesia .

    La fe , don sobrenatural

    Dios no solamente concede al hombre el don de su revelacin , sino tambin una virtud sobrenatural la fe- que lo capacita para adherir a los misterios que no puede comprender por su sola razn natural . La fe es una gracia dada pr Dios , que nos ayuda con el auxilio interior del Espritu Santo . Este auxilio mueve nuestro corazn hacia dios .

    Para el cristiano , creer en Dios es aceptar que El es el Padre eterno , que quien El ha enviado , su Hijo , Jesucristo , es el Vervo divino , que se ha hecho hombre para nuestra salvacin Es creer, tambin en el espritu santo y en las dems partes del credo.

    La fe, como respuuesta humana

    Creer es un acto autnticamente humano porque es consciente y libre.

    El Concilio ensea que cuando Dios revela, el hombre tiene que someterse con la fe . Con esta afirmacin breve pero densa, se indica una verdad fundamental del cristianismo. Se dice, ante todo, que la fe es la respuesta de obediencia a Dios. Ello conlleva reconocerle en su divinidad, trascendencia y libertad suprema. El Dios, que se da a conocer desde la autoridad de su absoluta trascendencia, lleva consigo la credibilidad de aquello que revela. Desde la fe el hombre da su asentimiento a ese testimonio divino.

    Por esto el acto con el que uno confa en Dios siempre ha sido considerado por la Iglesia como un momento de eleccin fundamental, en la cual est implicada toda la persona. Inteligencia y voluntad desarrollan al mximo su naturaleza espiritual para permitir que el sujeto cumpla un acto en el cual la libertad personal se vive de modo pleno. En la fe, pues, la libertad no slo est presente, sino que es necesaria. Ms an, la fe es la que permite a cada uno expresar mejor la propia libertad.

    La persona al creer lleva a cabo el acto ms significativo de la propia existencia; en l, en efecto, la libertad alcanza la certeza de la verdad y decide vivir en la misma.

    La libertad de la fe consiste en que nadie debe estar obligado a abrazar la fe en su contra. El hombre debe responder voluntariamente a Dios. La obediencia de la fe es un asentimiento libre. La fe es darle la vida a nuestra fe en Cristo. La fe es ms abarcadora que el conocimiento. La fe debe transformar nuestra vida segn el modelo de Cristo . Creer es un exigente programa de vida.

    La fe no es un acto irracional:

    1              Porque buscamos algunos motivos para creer (milagros, profecas cumplidas, etc)

    2              Tratamos de de comprender los misterios con esfuerzo racional (creer eleva la razn por encima de su capacidad natural al asumir verdades de origen revelado...) Creer hace ms inteligente y no ms irracional.

    3              La verdad naturalmente cognoscible por la inteligencia no se contradice con la verdad que Dios revela. (Dios no se contradice, le otorg inteligencia al hombre para que alcance la verdad y la fe para abrirse a los misterios)

    La fe es necesaria para la salvacin y la perfeccin humana

    La fe es eclesial

    La fe es una cato personal, pero tambin es por esencia un acto eclesial.

          La fe se recibe de la Iglesia con el bautismo, que nos hace hijos de un mismo padre y miembros del cuerpo Mstico de Cristo.

          La Iglesia, nuestra madre, es tambin la educadora de nuestra fe. Las diferentes comunidades (familia, parroquia, uca, etc) en que el creyente est ubicado a lo largo de su vida resultan importantes y complementarios.

          La comunidad eclesial, alimentada en la fe, es la espontnea transmisora de los valores de la fe. Asimismo las dificultades o tentaciones de la fe siempre se pueden superar con la ayuda de Dios, con nuestro esfuerzo y con el indispensable apoyo de la comunidad eclesial.

          Debemos cultivar la fe meditandola, convirtindola en sabiduria. Esto no lo podemos lograr aislados, sino en el encuentro comunitario

          Adems compartimos la fe de la iglesia porque pertenecemos a la Comunin de los Santos, formada por los cristianos vivos y los cristianos muertos.

          Mara tambien colabora junto con los antos, alentandonos y rogando a Dios para que nos de una fe creciente.

          Pero Jess, mediador y sacerdote eterno, es quien intercede permanentemente ante Dios.

          La fe es eclesial porque somos responsables de dar y compartir con los dems el don de la palbra de Dios. Evangelizar fuera y dentro de la Iglesia, es un rasgo esencial de la fe.

    La teologa como sabidura y ciencia de la revelacin

    La teologa es una ciencia y fundamentalmente una sabidura, ya que se orienta a la salvacin

    TEOLOGA Y CIENCIA  
    Telogos tan diferentes como el italiano santo Toms de Aquino en el siglo XIII y el telogo suizo Karl Barth en el siglo XX han mantenido que la teologa es una ciencia. Sin embargo, los dos se preocuparon por subrayar que hay ciencias de muchos tipos. La teologa parece una ciencia, puesto que en el estudio de sus contenidos se aplican procedimientos metodolgicos, crticos e intelectuales, aunque difieren por completo de los de las ciencias naturales y tambin de las humanas, ya que su objeto final, Dios, no es accesible a la investigacin emprica. Por lo tanto, el problema de establecer un mtodo riguroso de razonamiento sobre Dios es crucial en teologa. Aquino emprendi su sistema filosfico presentando cinco pruebas de la existencia de Dios como base de todos sus dems argumentos. Barth, por otra parte, comenz con la revelacin de Dios o su propia comunicacin (la palabra de Dios), pensando que slo as se podra evitar el peligro de aproximarse a Dios como si fuera un simple objeto de investigacin. Los seguidores del mtodo de Barth sostienen que una ciencia debe empezar con determinados supuestos y que el supuesto de un Dios que se comunica consigo mismo es el punto de partida ms adecuado para la teologa; los que siguen el ejemplo de Aquino sostienen que la integridad espiritual exige que el telogo comience con la cuestin de si existe Dios.

    Santo Toms de Aquino pensaba que la teologa es una ciencia, superior a todas las dems, pero que procede, como cualquier otra ciencia, a partir de principios evidentes que no es preciso demostrar y que son el fundamento de toda demostracin. Sin duda, los principios de la teologa no son evidentes por s mismos para el hombre, ya que son los artculos de la fe; pero lo son para Dios: la teologa es una ciencia subordinada a la ciencia divina. Esta relacin razn-fe se haba convertido en el gran tema del pensamiento medieval.

    Respuesta.- La existencia de Dios se puede demostrar por cinco vas:

    1 va: el movimiento en el mundo exige un primer motor

    En el mundo es necesario que se de el principio de causalidad, por lo que es necesario que exista un motor inmvil par que el movimiento se produzca y no halla nada que pueda hacer que este motor no genere movimiento. A s mismo se cumple es principio de la potencia activa, por el cual todo lo que est en potencia pasa a acto pero al existir un primer motor inmvil tiene que estar ya en acto y generar otro, y esto solo es posible por medio de un ser superior al que llamamos Dios.

    2 va: la causalidad en el mundo exige una causa primera

    Se basa en la casualidad eficiente o lo que causa el movimiento. Si se prolongase indefinidamente la serie de causas eficientes, no habra causa eficiente primera, y, por tanto, ni efecto ltimo ni causa eficiente intermedia, cosa que es falsa. Por lo que es necesario que exista una causa eficiente primera, a la que todos llaman Dios.

    3 va: la contingencia de los seres reclama un ser necesario

    Todos los seres no pueden existir desde siempre puesto que habr un tiempo en el que no hayan existido. Pero es forzoso que exista algo que sea necesario por s mismo y que no tenga fuera de s la causa de su necesidad, sino que sea causa de la necesidad de los dems, a lo cual todos llaman Dios.

    4 va: los seres imperfectos del mundo reclaman un ser perfectsimo

    Al haber cosas que son mas o menos perfectas necesitamos algo que tenga la perfeccin absoluta para poder acercarse o alejarse de esa perfeccin. Existe, pues, algo que es para todas las cosas causa de su ser, de su bondad y de todas sus perfecciones, y a esto llamamos Dios.

    5 va: el orden del mundo exige un ordenador

    Si la naturaleza tiende al equilibrio pero no tiene inteligencia ni es casualidad tiene que haber algo que le de la intencionalidad para tener esa tendencia al equilibrio. Luego existe un ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a su fin, Dios.

    La palabra evangelio tiene su origen en el trmino griego evangelion ("buena nueva")


     
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