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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Sor Juana Ines de la Cruz: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 5682 | Votar! | 2 votos | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
Autodidacta, humanista y gran poeta
mexicana (1651-1695), que fue conocida en el siglo como Juana Ramírez de
Asuaje.
Hija ilegítima, nació en una aldea,
Nepantla, hoy estado de México. Aprendió a leer y escribir a los tres años;
estudió en la biblioteca de su abuelo y a los ocho años escribió una loa
eucarística. Muy joven, viajó a la ciudad de México, donde entró en la Corte al
servicio de los virreyes de Mancera y fue objeto de asombro y veneración por su
inteligencia, memoria y discreción.
Instigada por su confesor, el
poderoso jesuita Antonio Núñez de Miranda, entró primero en un convento de
carmelitas descalzas del cual salió por enfermedad y finalmente profesó en 1669
en el convento de San Jerónimo de la ciudad de México, donde permaneció hasta
su muerte ocurrida durante una epidemia de peste.
Su época más fecunda empieza en
1680 con la concepción del Neptuno Alegórico, arco triunfal en honor
de los virreyes de la Laguna, cuya barroca y magnífica “fabrica” le abrió las
puertas de palacio y la convirtió en favorita de los virreyes, sus mecenas. Es
entonces cuando despidió a su confesor, según se deduce de la recientemente
descubierta Carta
al Padre Núñez, escrita en torno a de 1682, y que ha mostrado una faceta
polémica y argumentativa de la monja.
De 1680 a 1688, es una época de
gran producción literaria, en la que abundan admirables sonetos, endechas,
glosas, quintillas, décimas, redondillas, ovillejos amorosos, religiosos,
filosóficos y satíricos, numerosos romances, composiciones en las que destaca
su gran variedad de metros y estrofas (véase Versificación). Esta cualidad la
coloca, según Tomás Navarro Tomás, entre los más altos poetas de su periodo,
apenas igualada por ninguno anterior. En los villancicos, quizá uno de los
aspectos menos estudiados de su obra, despliega la mayor riqueza.
Obras de todo género y tipo,
cortesanas y religiosas, se van acumulando en su producción: comedias de
enredo, Los
empeños de una casa, La segunda Celestina, tal vez escrita con
Agustín Salazar y Torres; la comedia mitológica Amor es más laberinto,
escrita con Juan de Guevara; autos sacramentales: El Divino Narciso, El cetro de
José, San Hermenegildo, en los que utilizando la poética de
Calderón de la Barca nunca desmerece de su modelo; en las loas que preceden a
los dos primeros autos mencionados se reitera la relación de los sacrificios
humanos aztecas (véase Mitología azteca) con la Eucaristía, concediéndole
derecho de existencia a la religión azteca.
Primero Sueño es un extraordinario poema en forma de silva de 975
versos en el que rivaliza con el Góngora de las Soledades, y del que ella
misma dijo: “…no me acuerdo de haber escrito por mi gusto sino un papelillo que
llaman El
Sueño”. En Las trampas de la fe, Octavio Paz traza
las principales diferencias entre los dos poetas; “La poetisa mexicana se
propone describir una realidad que, por definición, no es visible. Su tema es
la experiencia de un mundo que está más allá de los sentidos”. Y José Gaos, filósofo
español exiliado en México tras la Guerra Civil española, advierte: “El poema
de Sor Juana es un astro de oscuros fulgores absolutamente señero en el
firmamento de su edad”.
Gracias a la condesa de Paredes, su
mecenas y musa, se publicó en España: Inundación Castálida (Madrid, 1689), Segundo
Volumen (Obras, Sevilla, 1692) y de las que, cosa insólita, se
hicieron veinte reediciones españolas de 1689 a 1725, incluidas las de Fama y obras
póstumas (Madrid, 1700).
Hasta 1950 se carecía de una buena
edición de su obra. Por eso, en 1951, Alfonso Méndez Plancarte empezó a
ordenarla en 4 tomos, y sigue siendo la versión más completa y autorizada de
que disponemos; en 1995, la Universidad Nacional Autónoma de México publicó los
facsímiles de sus primeras ediciones.
En 1690, el obispo Fernández de
Santa Cruz publica la Carta Atenagórica, precedida por la Carta de Sor
Filotea, nombre bajo el cual se traviste el dignatario, y en la que
conmina a sor Juana a dejar sus escritos profanos y abrazar los religiosos, —la
primera señal de una probable persecución que la obligó a abandonar las
letras—. En esa obra teológica, sor Juana discute sobre las máximas finezas de
Cristo y parece impugnar al célebre jesuita portugués Antonio Vieira.
Justamente célebre es la obra de sor Juana, Respuesta a sor Filotea (1691),
contestación a la Carta del obispo de Santa Cruz, una autohagiobiografía y a la
vez una brillante defensa del derecho femenino a expresarse libremente.
Una polémica sobre los últimos años
de su vida dividió a los sorjuanistas: unos postulaban la tesis de su
conversión, otros atribuían su silencio final a una persecución. Recientes
descubrimientos parecen confirmar esta última tesis. El historiador mexicano
Elías Trabulse publicó en 1996 un documento satírico, muy probablemente
autógrafo de sor Juana, La Carta de Serafina de Cristo, escrita en
1691, un mes antes de la Respuesta a Sor Filotea, en donde la monja
revela que el verdadero personaje impugnado en su Atenagórica es el Padre
Núñez. Trabulse asegura que sor Juana fue objeto de un juicio secreto
instituido por el obispo Aguiar y Seijas y amparado por el derecho Canónico, si
se incurría en “un error religioso”: los cinco documentos finales de Sor Juana
serían prueba fehaciente de dicho proceso.
A partir de 1694 no publicó nada
aunque siguió escribiendo, como prueban los Enigmas, poemas manuscritos que conforman
un libro intitulado La Casa del Placer, recientemente
publicado. Un inventario del siglo XIX encontrado en su celda, da cuenta de 15
manuscritos póstumos con poemas sagrados y profanos. Sor Juana ocupó cargos
importantes en su convento y murió siendo contadora, oficio que desempeñó hasta
su muerte.
Llamaremos Barroca a la época que estamos estudiando, a sabiendas de
que no siempre se puede trazar una línea fronteriza exacta entre dos períodos
literarios, en nuestro caso ente el Renacimiento y el Barroco. Las
interferencias son continuas; las raíces del barroco se hunden en la entraña
del S. XVI y, por otra parte, el espíritu renacentista penetra pujante en toda
la lírica, la historia y el teatro del S. XVII.
El término "barroco" se aplicó originariamente a las artes
plásticas. En tal sentido se denominaba así al estilo dominante en la
arquitectura y escultura, sobre todo de las naciones occidentales de Europa,
durante el siglo XVII y parte del XVIII. Dentro de este estilo había varias
modalidades, que van desde el "fantástico desenfreno ornamental"[1]
del churriguerismo
hasta las "gracias mórbidas"[2]
del rococó.
Posteriormente, su sentido se extendió a otras artes -la poesía y la música- y
aun a todas las manifestaciones del espíritu: la filosofía. Pudo hablarse,
entonces, de una época barroca". Todavía otra acepción: se llamó
"barroco" a un conjunto de caracteres que aparecen y desaparecen en
determinados momentos del acontecer histórico, más o menos acentuados y con
mayor o menor duración, según las circunstancias en que se manifiestan. La aplicación de este término
a la literatura es de fecha reciente.
Tenemos por tanto, tres acepciones del barroco:
-
Las artes plásticas
del siglo XVII; en este sentido se puede hablar de una pintura, una escultura y
una arquitectura barrocas.
-
Todas las manifestaciones
espirituales de ese siglo.
-
Y el "barroco"
como constante histórica.
En el terreno estrictamente literario, el barroco presenta dos
modalidades: culteranismo y conceptismo.
Culteranismo
Es difícil definir este concepto, ya que la definición debe abarcar
tanto el lado positivo como el negativo: lo que hay en él de abuso de ciertos
procedimientos, con la consiguiente oscuridad, y lo que hay de aportación de
nuevos valores estéticos.
La Real Academia Española, en su Diccionario, nos dice que el culteranismo
"consiste en no expresar con naturalidad y sencillez los conceptos, sino
falsa y amaneradamente por medio de voces peregrinas, giros rebuscados y
violentos y estilo oscuro y afectado". Aunque, lógicamente, esto no es del
todo cierto. Es real que en Góngora hay
pasajes difíciles, oscuros, de enrevesado hipérbaton; pero los hay asimismo de
transparencia cristalina, de gran musicalidad y de perfección formal.
Ante todo, el culteranismo, es un movimiento de minorías. En esto se aparta
del barroco en general y de algunas formas del barroco, como el romanticismo o
el medievalismo, que buscan preferentemente al pueblo. En la literatura, al
menos en la española, la forma de barroco que llamamos culteranismo se nos
ofrece, más que como una reacción, como una "condensación
intensificada"[3] de la
poesía renacentista.
Todos los poetas culteranos lo son a sabiendas de que van a tener pocos
lectores ya que están haciendo una poesía difícil y trabajada. Paraíso
cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos, es el título del poeta
Soto de Rojas. En lo que coincide con otro poeta gongorista, Martínez Vazquez
Siruela, para quien todo poema, si quiere ser bueno, ha de venir escrito en un
lenguaje recóndito o "escondido", con gran ornato de palabras nuevas
y de expresiones inaccesibles al vulgo.
Caracteres y procedimientos
del culteranismo
Por ser de selección, la poesía
culterana debe tener su lenguaje propio, buscado así mismo por procedimientos
especiales.
Estos procedimientos se ordenan:
a)
Al vocabulario
b)
A la sintaxis
c)
Al lenguaje poético, en
forma de metáforas
d)
A los motivos mitológicos
El aspecto métrico queda apenas afectado por las nuevas escuelas. Ni
Góngora, ni ninguno de sus imitadores introducen en el verso hispano
modificaciones sensibles. Cierto que en ellos el endecasílabo adquiere
perfección casi absoluta.
El léxico
se renueva, el vocabulario se enriquece por la introducción de
innumerables términos no usados hasta
entonces. Tales términos son tomados del latín principalmente.
La sintaxis
se revoluciona. Por medio de transposiciones, de hipérbatos violentos, de un
régimen casual u oracional desconocido en castellano -acusativos griegos,
ablativos oracionales-, se aspira a la creación de una lengua nueva.
Otro tanto se puede decir de la metáfora. La metáfora, se alegaba entonces
y se vuelve a repetir insistentemente ahora, es el lenguaje propio de la
poesía. Los culteranos se refieren a la poesía estrictamente literaria, que
consiste en trasladar un término de su primera y más directa significación a
otra que no es suya propia.
Añádase el último de los elementos señalados: el abuso de motivos y alusiones
mitológicas. Con el renacimiento, dioses, ninfas, héroes, y toda
clase de personajes del mundo grecolatino invaden nuestra lírica. Joves,
Cupidos y Citereas se introducen hasta en la poesía de Fray Luis de León
durante su primera época. Con los culteranos, "turba invasora se
multiplica en número alarmante"[4].
Conceptismo
Frente al fenómeno culterano, como antípoda suyo, suele ponerse el
conceptista.
Ya hemos aludido antes a la dificultad de deslindar ambas tendencias.
Decir que lo culterano a tiende principalmente a la forma y lo conceptista a la
idea es enunciar una sola de sus notas.
Menéndez Pelayo[5],
señala las causas que dieron origen a este fenómeno. Aparece junto con el
culteranismo y "en el momento en que la cultura genuinamente española había
llegado a la cumbre". También aclara que "El conceptismo lejos de nacer de
penuria intelectual, se fundaba en el refinamiento de la abstracción; era una
especie de escolasticismo llevado al arte".
Originariamente parece que concepto quería expresar algo así como
esbozo o aspecto intelectual sobre un tema determinado. Pfandl escribe que: "la
palabra concepto fue precisando el sentido hasta significar con ella, en los
círculos literarios, la iluminación recíproca de dos ideas intensamente ligadas
y comparadas entre sí. De aquí el gusto de los conceptistas por las antítesis y
contraposiciones tanto verbales como conceptuales".
Una observación curiosa: mientras el culteranismo se manifiesta
desde el primer momento "a la luz del día y dando la cara"[6],
el conceptismo
pasa inadvertido.
Algunos aspectos internos
Suelen darse involucrados con los de forma. Sin embargo, creemos que se
pueden separar perfectamente cuatro o cinco notas que definen el conceptismo en
función del contenido. Estas notas serían:
a)
El ingenio. Lo que priva en los
escritores de esta tendencia no es la inspiración, ni el gusto, ni el poder
creador, sino el ingenio. Este ingenio, es para Gracián casi de naturaleza
superior al mismo genio. Para él, el genio sin ingenio es una cosa incompleta.
b)
La agudeza. Es la manifestación
natural del ingenio. Agudeza era sinónimo de pensamiento nuevo, original,
penetrante, sutil, expresado también en forma insólita.
c)
El concepto. Es la base y
fundamento de toda la doctrina. La aspiración de un perfecto conceptista sería
llenar su obra de tantas ideas como palabras y aunque algunas de éstas
encerrasen tres o cuatro ideas.
d)
El humor. Todos los escritores
conceptistas tienden a ver la vida a través de un prisma deformador. Aquella
jocunda alegría del Renacimiento, que iluminaba, traspasándolos con su luz,
todos los objetos se ha convertido en desencanto, pesimismo y hieles. Y son
precisamente los escritores de este grupo quienes dan salida al mal humor.
e)
La tendencia ético-docente. El
culterano busca una finalidad casi exclusivamente estética; quiere ante todo,
agradar; se siente más que nada poeta. El conceptista persigue una finalidad
moral, política y pedagógica. De ahí la preferencia del culterano por el verso,
como que se presta más a los primores de la forma, y la del conceptista por la
prosa.
Aspectos externos o formales
Tenemos dentro del lenguaje conceptista una serie de factores
literarios y lingüísticos que le dan especial fisonomía. Los más importantes de
estos factores son:
a)
Antítesis. Es el más importante de
los recursos a que puede recurrir un autor conceptista. Antítesis de palabras,
de frases, de ideas.
b)
Laconismo. Pero un laconismo
deliberado que tiende más que nada a vigorizar los contornos, a dejar como
clavada en el cerebro del lector la idea capital
c)
Voces equívocas o de doble sentido.
Es uno de los artificios más frecuentes, especialmente en las obras festivas.
Consiste en usar de alguna palabra que tenga dos significaciones, de modo que
deje en duda lo que quiso decir.
d)
Hipérbole. Tanto a los conceptistas
como a los culturistas, no les basta la metáfora; tiene que estirarla, que
agrandarla desmesuradamente.
e)
En el aspecto gramatical se
empieza a señalar un nuevo artificio: el empleo del zeugma. Consiste esta figura
en la conexión de varios elementos con una palabra que sólo se acomoda por su
sentido a uno de ellos.
Las obras de Sor Juana, publicadas en tres tomos y en diferentes fechas
y lugares, abarcan prosa y verso[7].
Dentro de este hay que distinguir las propiamente líricas y las dramáticas. Su
creación lírica se desarrolla en una multitud de sonetos, romances redondillas,
décimas, liras, etc., de una factura impecable. Lo que caracteriza a esta mujer
como poetisa es la hondura del pensamiento, que aparece siempre revestido con
un ropaje deslumbrador. No se crea por ello que le está negada la nota
sentimental, profundamente humana y de ternura femenina. Entre sus sonetos
encontramos algunos que demuestran un conocimiento muy hondo del corazón
humano: "Esta
tarde, mi bien, cuando te hablaba...", o aquel otro: "Detente,
sombra de mi bien esquivo...".
Leguizamón destaca como rasgo sobresaliente "una inteligencia de
aprehensión, de aptitud cognoscitiva", que en ella lo absorbe todo, hasta
el amor, o al menos lo posterga a un segundo plano. Valvuena Prat, en cambio,
apunta al doble plano -místico y sensual- que se interfiere en muchas de sus
composiciones y que nos dan una faceta hasta ahora inédita de la gran poetisa:
la mística.
En efecto, no es posible sino a impulsos de un vivo sentimiento místico
expresarse como ella lo hace en algunas de sus poesías, con versos que traen
resonancias del Cantar de los Cantares
y ecos lejanos de San Juan de la Cruz:
Terso el bulto
delicado,
de lo que a la vista ofrece,
parva de trigo parece
con azucenas vallado...,
escribe en El divino
Narciso, para darnos las señas del Amor. Y continúa:
Con un ojo solo bello
el corazón me ha abrasado,
el pecho me ha traspasado
con el rizo de un cabello:
abre el cristalino sello
de ese centro claro y frío
para que entre el amor mío;
mira que traigo escarchada
la crencha de oro, rizada
con las perlas del rocío.
La obra de más empeño de sor Juana es la silva Primero sueño, imitación de Soledades,
de Góngora, alabada encomiásticamente por Vossler; pero de sentido alegórico y
oscuro aunque rica de expresión y de atrevidas imágenes.
Sus obras en prosa, en parte desaparecidas, ofrecen menor interés.
Destaca su Carta
atenagórica, escrita para rebatir al famoso jesuita Antonio Vieyra.
1.
Esta tarde, mi bien, cuando
te hablaba,
A
como en tu rostro y tus
acciones vía B
que con palabras no te
persuadía, B
que el corazón me vieses
deseaba; A
y Amor, que mis intentos
ayudaba, A
venció lo que imposible
parecía:
B
pues entre el llanto, que el
dolor vertía, B
el corazón deshecho
destilaba. A
Baste ya de rigores, mi
bien, baste; C
no te atormenten más cielos
tiranos, D
ni el vil recelo tu quietud
contraste C
con sombras necias, con
indicios vanos, D
pues ya en líquido humor
viste y tocaste C
mi corazón deshecho entre
tus manos. D
Todos los versos son endecasílabos, de rima consonante.
"que con palabras no te persuadía" à
Hipérbaton
"que el corazón me vieses deseaba; (...)" à
Hipérbaton
"y Amor, que mis intentos ayudaba" à
Hipérbaton
"venció lo que imposible parecía" à
Hipérbaton
"ni el vil recelo de tu quietud contraste" à
Hipérbaton
"el corazón me vieses deseaba" à
Metáfora
"el corazón deshecho destilaba" à
Metáfora
"mi corazón deshecho entre tus manos" à
Metáfora
"que el dolor vertía" à
Personificación
"no te atormenten más celos tiranos" à
Personificación
En este soneto se utilizan los siguientes tiempos verbales:
-
Pretérito perfecto: que marca una acción empezada y terminada.
Ejemplos: "venció",
"viste y tocaste".
-
Pretérito imperfecto: que
muestra una acción continua. Ejemplos: "hablaba", "vía",
"persuadía", "deseaba", "ayudaba",
"parecía", "vertía", "destilaba".
-
Presente: Es el tiempo que
usa para hablar. Ejemplos: "vieses", "atormenten",
"contraste".
Luego de
realizar la lectura del texto, y el análisis de éste, se desprende que una de
las cosas que la autora quiere señalar es "satisface un recelo con la
retórica del llanto”.
Al igual que en el soneto
siguiente, aparece el uso del hipérbaton, como recurso literario destacable.
Asimismo, notamos la utilización de una metáfora para hablar de la
lágrima: “líquido nomás”.
Se nos presenta, también, una alusión mitológica respecto del Amor
considerado en forma de Dios. Esta ideología es típica de la época en la que se
encuentra.
Más adelante encontramos temas correspondientes a la época como lo son
el “humor” y “destilar”.
Puede decirse que este soneto es más autobiográfico que el anterior.
Está narrado en primera persona, y dirigido a una segunda persona ("(...)
como en tu rostro y tus acciones vía..."). De esta forma, el
soneto "queda entre ellos" ya que es una relación amorosa.
2.Este
que ves, engaño colorido, A
que del arte ostentando los
primores, B
con falsos silogismos de
colores B
es cauteloso engaño del
sentido; A
éste, en quien la lisonja ha
pretendido C
excusar de los años los
horrores, D
y venciendo del tiempo los
rigores, D
triunfar de la vejez y del
olvido, C
es
un vano artificio del cuidado, E
es
una flor al viento delicada, F
es
un resguardo inútil para el hado; E
es
una necia diligencia errada, F
es
un afán caduco y, bien mirado, E
es
cadáver, es polvo, es sombra, es nada. F
Al igual que en el anterior, son endecasílabos. La rima es consonante
"Este que ves, engaño colorido" à
Hipérbaton
"que el arte ostentando los primores" à
Hipérbaton
"excusar de los años los horrores" à
Hipérbaton
"y venciendo del tiempo los rigores" à
Hipérbaton
"es una flor al viento delicada" à
Hipérbaton
"excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los
rigores" à Paralelismo
"es cauteloso engaño del sentido;
es un vano artificio del
cuidado" à Paralelismo
"es" à Anáfora
"engaño colorido"à Metáfora
"falsos silogismos de colores" à
Metáfora
"es una flor al viento delicada" à
Metáfora
"resguardo inútil para el hado" à
Metáfora
"la lisonja ha pretendido" à
Metonimia
"del cuidado" à Metonimia
En este soneto, una de las cosas más importantes que se pueden observar
es que se “Procura desmentir los elogios que a un retrato de la poesía
inscribió la verdad, que llama pasión.” Esta definición se descifra a través de
la lectura y comprensión del significado del poema. Éste, no puede comprenderse
a simple lectura, sino que se debe realizarse una tarea de análisis (incluyendo
el vocabulario utilizado por la autora). Esta labor nos lleva hacia un conjunto
de significaciones, las cuales – asociándolas – nos permiten entender el
carácter real de esta composición poética.
Al comenzar nuestro trabajo de interpretación, nos encontramos con un
retrato al cual denomina como “un vano artificio”. Este retrato es un trabajo,
una construcción realizada con dedicación y empeño del cual hay que
desengañarse
Más adelante presenciamos la
aparición de uno de los tópicos clásicos de la época en que fue realizado el
poema, se refiere a la duración efímera de la vida: todo sucumbe, todo pasa,
nada dura eternamente, lo que en latín se llamaría "Carpe diem, tempus fugit".
Respecto de las figuras retóricas o recursos literarios, podemos decir
que son típicamente Barrocos los hipérbaton (inversión del orden de las
palabras con respecto a la sintaxis considerada regular) y las repeticiones,
como así también las metáforas.
Una de las cosas que se reflejan en esta composición es el intento por
mostrar que lo material se esfuma y que lo que verdaderamente trasciende y
perdura, es el alma y la esencia (que es lo realmente puro).
Tanto en los sonetos 1 y 2, hay
un verbo que es realmente significativo para la época barroca: VER, debido a
que en esta etapa predomina la duda. La vista es le órgano sensorial, entonces,
que nos permitiría observar la realidad. Hay presentes en los sonetos otras
palabras, tales como engaño o falsos, que confirman lo
dicho anteriormente. También pueden encontrarse otros tópicos de esta época,
como lo es el mostrar lo trabajoso de la obra. Un ejemplo de lo señalado, puede
observarse en el siguiente verso: "que del arte ostentando los
primores".
Arte:
virtud, disposición, habilidad // conjunto de reglas y preceptos para hacer
bien una cosa.
Ars, -tis:
arte, talento, habilidad, disposición e industria para hacer alguna cosa //
habilidad intelectual o corporal que se traduce en obras // conocimiento,
ciencia // manera de ser // artificio, artimaña // primor, habilidad,
perfección.
Ostentar:
mostrar o hacer patente una cosa // hacer gala de grandeza, lucimiento y boato.
Ostento,
-as, -are: presentar con insistencia, mostrar como
quien promete o amenaza, dejar ver.
Primor:
destreza, habilidad, esmero // aut. Primacía, principalidad.
Primores:
principal, más importante.
Cautela: precaución
y reserva con que se procede // astucia, maña y sutileza para engañar.
Cautela:
de cautus, cauto
Sentido: que
incluye o explica un sentimiento // aptitudes del alma para percibir por
órganos corporales las impresiones // entendimiento o razón, en cuanto
discierne a las cosas // finalidad // significado // opinión
Sentio,
-is, -ere: percibir por los sentidos // percibir por la
inteligencia // juzgar creer
Pretender: querer
conseguir algo // hacer diligencias para conseguir algo.
Praetendo,
-es, -ere: extender, tender por delante // desplegar,
desenvolver por delante // pretextar, dar como excusa.
Excusar: exponer y alegar causas o razones para librar
a alguien de culpa // evitar, impedir que una cosa perjudicial suceda //
rehusarse.
Excuso,
-as, -are: pretextar, excusar.
Horror:
Sentimiento de
repulsión causado por algo terrible o repugnante // Temor, antipatía. // Cosa horrible // Cosa que disgusta o enoja.
// Dicho o hecho repulsivo o soez.
Horror,
-oris: agitación, movimiento //
estremecimiento, horror
Vano: Falto de realidad, sustancia o entidad
// Hueco, vacío, sin solidez. //
Inútil, infructuoso // Arrogante, presuntuoso. // Sin fundamento
Vanus: vano