![]() |
Haga click para publicitar en Alipso.com |
| Buscando Secundarios
| Universidades
| Carreras
| Test
Orientación Vocacional | Medios
| Profesores particulares
| Institutos
| Campus Material Monografias | Exámenes Secundarios | Exámenes Universitarios | Enlaces | Enviar material | Diversión Postales | Humor | Descargas | Juegos Comunidad Foros | Institucional Publicite | En su sitio | Contáctese Cursos en Buenos Aires Cursos de Informática | Cursos de apoyo al CBC | Carreras y Cursos de Diseño, Comunicación, Arte y Fotografía |
|
|
Imprimir apunte |
Recomendar a un amigo |
Recordarme el recurso |
|
Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: El Sol: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 2372 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Astronomía > |
Monografía sobre el sol:
Sol, la estrella que, por el efecto gravitacional de su masa, domina el
sistema planetario que incluye a la Tierra. Mediante la radiación de su energía
electromagnética, aporta directa o indirectamente toda la energía que mantiene
la vida en la Tierra, porque todo el alimento y el combustible procede en
última instancia de las plantas que utilizan la energía de la luz del Sol. .
A causa de su
proximidad a la Tierra y como es una estrella típica, el Sol es un recurso
extraordinario para el estudio de los fenómenos estelares. No se ha estudiado
ninguna otra estrella con tanto detalle. La estrella más cercana al Sol está a
4,3 años luz (4 × 1013 km); para observar los rasgos de su
superficie comparables a los que se pueden ver de forma habitual en el Sol, se
necesitaría un telescopio de casi 30 km de diámetro. Además, un telescopio
así tendría que ser colocado en el espacio para evitar distorsiones causadas
por la atmósfera de la Tierra.
Historia
de la observación científica
Durante la mayor
parte del tiempo que los seres humanos han estado sobre la Tierra, el Sol ha
sido considerado un objeto de especial importancia. Muchas culturas antiguas
adoraron al Sol y muchas más reconocieron su importancia en el ciclo de la
vida. Aparte de su relevancia posicional para señalar, por ejemplo, solsticios,
equinoccios y eclipses , el estudio cuantitativo del Sol data del
descubrimiento de las manchas solares; el estudio de sus propiedades físicas no
comenzó hasta mucho más tarde.
Los astrónomos
chinos observaron manchas solares a simple vista ya en el año 200 a.C.
Pero en 1611, Galileo utilizó el telescopio, recién inventado, para observarlas
de modo sistemático. El descubrimiento de Galileo significó el comienzo de una
nueva aproximación al estudio del Sol, que pasó a ser considerado un cuerpo
dinámico, en evolución, y sus propiedades y variaciones pudieron ser, por
tanto, comprendidas científicamente.
El siguiente
avance importante en el estudio del Sol se produjo en 1814 como resultado
directo del invento del espectroscopio por el físico alemán Joseph von
Fraunhofer . Un espectroscopio divide la luz en las longitudes de onda que la
componen, o colores. Aunque el espectro del Sol había sido observado ya en 1666
por el matemático y científico inglés Isaac Newton, la precisión del trabajo de
Fraunhofer sentó las bases para los primeros intentos de una explicación
teórica detallada de la atmósfera solar.
Parte de la
radiación de la superficie visible del Sol (la fotosfera) es absorbida por el
gas, algo más frío, que hay sobre ella. Sin embargo, sólo se absorben
longitudes de onda de radiación particulares, que dependen de las especies
atómicas presentes en la atmósfera solar. En 1859, el físico alemán Gustav
Kirchhoff demostró que la falta de radiación en ciertas longitudes de onda del
espectro solar de Fraunhofer se debía a la absorción de radiación por átomos de
algunos de los mismos elementos presentes en la Tierra. Con esto, no sólo
demostró que el Sol está compuesto de materia común, sino que también planteó
la posibilidad de obtener información detallada sobre los objetos celestes
mediante el estudio de la luz emitida por ellos. Éste fue el comienzo de la
astrofísica.
El progreso en el
conocimiento del Sol ha continuado gracias a la habilidad de los científicos
para hacer observaciones nuevas o mejorar las anteriores. Entre los avances en
instrumentos de observación que han influido de forma significativa en la
física solar están el espectroheliógrafo, que mide el espectro de los rasgos
solares individuales; el coronógrafo, que permite el estudio de la corona solar
sin eclipses, y el magnetógrafo, inventado por el astrónomo estadounidense
Horace W. Babcock en 1948, que mide la fuerza del campo magnético de la
superficie solar. El desarrollo de cohetes y satélites ha permitido a los
científicos observar la radiación en longitudes de onda no transmitidas a
través de la atmósfera de la Tierra. Entre los instrumentos desarrollados para
su uso en el espacio se encuentran los coronógrafos, los telescopios y los
espectrógrafos sensibles a una radiación ultravioleta extrema y a los
rayos X. Los instrumentos especiales han revolucionado el estudio de la
atmósfera exterior al Sol.
Composición y estructura
La cantidad total
de energía emitida por el Sol en forma de radiación es bastante constante, y no
varía más que unas pocas décimas de un 1% en varios días. Esta energía se
genera en las profundidades del Sol. Al igual que la mayoría de las estrellas,
el Sol se compone sobre todo de hidrógeno (71%); también contiene helio (27%) y
otros elementos más pesados (2%). Cerca del centro del Sol, la temperatura es
de casi 16.000.000 K y la densidad es 150 veces la del agua. Bajo estas
condiciones, los núcleos de los átomos de hidrógeno individuales actúan entre
sí, experimentando la fusión nuclear . El resultado neto de estos procesos es
que cuatro núcleos de hidrógeno se combinan para formar un núcleo de helio, y
la energía surge en forma de radiaciones gamma. Una enorme cantidad de núcleos
reacciona cada segundo, generando una energía equivalente a la que se
produciría por la explosión de 100.000 millones de bombas de hidrógeno de un
megatón por segundo. La ‘combustión’ nuclear del hidrógeno en el centro del Sol
se extiende a un 25% del radio solar.
La energía
producida de esta forma es transportada a la mayor parte de la superficie solar
por radiación. Sin embargo, más cerca de la superficie, en la zona de
convección que ocupa el último tercio del radio solar, la energía es
transportada por la mezcla turbulenta de gases. La fotosfera es la superficie
superior de la zona de convección. Se pueden ver pruebas de la turbulencia en
la zona de convección observando la fotosfera y la atmósfera situada encima de
ella.
Las células
turbulentas de la fotosfera le confieren una apariencia irregular y
heterogénea. Este modelo, conocido como granulación solar, lo provoca la
turbulencia en los niveles más altos de la zona de convección. Cada gránulo
mide unos 2.000 km de ancho. Aunque el modelo de granulación siempre está
presente, los gránulos individuales solamente duran unos 10 minutos. También se
presenta un modelo de convección mucho mayor, provocado por la turbulencia que
se extiende en las profundidades de la zona de convección. Este modelo de
sobregranulación contiene células que duran un día y tienen 30.000 km de
ancho como media.
Manchas
solares
George Ellery
Hale descubrió en 1908 que las manchas solares (áreas más frías de la
fotosfera) presentan campos magnéticos fuertes. Una mancha solar común tiene
una densidad de flujo magnético de 0,25 teslas. En comparación, el campo
magnético de la Tierra tiene una densidad de flujo de menos de 0,0001 teslas.
Las manchas solares se suelen dar en parejas, con las dos manchas con campos
magnéticos que señalan sentidos opuestos. El ciclo de las manchas solares, en
el que la cantidad de manchas solares varía de menos a más y vuelve a disminuir
al cabo de unos 11 años, se conoce por lo menos desde principios del siglo
XVIII. Sin embargo, el complejo modelo magnético asociado con el ciclo solar
sólo se comprobó tras el descubrimiento del campo magnético del Sol.
De las parejas de
manchas solares del hemisferio norte, la mancha que guía a su compañera en la
dirección de rotación tiene un campo magnético en sentido opuesto al de la
mancha solar dominante del hemisferio sur. Cuando comienza un nuevo ciclo de 11
años, se invierte el sentido del campo magnético de las manchas solares
dominantes de cada hemisferio. Así pues, el ciclo solar completo incluyendo la
polaridad del campo magnético, dura unos 22 años. Además, las manchas solares
se suelen dar en la misma latitud en cada hemisferio. Esta latitud varía de los
45 a los 5° durante el ciclo de las manchas solares.
Como cada mancha
solar dura como mucho unos pocos meses, el ciclo solar de 22 años refleja los
procesos asentados y de larga duración en el Sol y no las propiedades de las
manchas solares individuales. Aunque no se comprenden del todo, los fenómenos
del ciclo solar parecen ser el resultado de las interacciones del campo
magnético del Sol con la zona de convección en las capas exteriores. Además,
estas interacciones se ven afectadas por la rotación del Sol, que no es la
misma en todas las latitudes. El Sol gira una vez cada 27 días cerca del
ecuador, pero una vez cada 31 días más cerca de los polos.
Campo
magnético
Gran parte del
campo magnético está fuera de las manchas solares. La ausencia de penetración
del campo magnético del Sol añade complejidad, diversidad y belleza a la
atmósfera exterior del Sol. Por ejemplo, la turbulencia a mayor escala en la
zona de convección empuja gran parte del campo magnético por encima de la
fotosfera hacia los extremos de las células de supergranulación. La radiación
de la capa que está exactamente encima de la fotosfera, llamada cromosfera,
sigue este modelo con claridad. Dentro de los límites supergranulares, se
lanzan en la cromosfera chorros de materia a una altitud de 4.000 km en 10
minutos. Las llamadas espículas están producidas por la combinación de la
turbulencia y los campos magnéticos en los extremos de las moléculas
supergranulares.
Sin embargo,
cerca de las manchas solares, la radiación cromosférica es más uniforme. Estos
lugares se denominan regiones activas y las áreas circundantes, que han
distribuido suavemente la emisión cromosférica, se denominan playas. Las
regiones activas son el lugar donde surgen las erupciones solares, explosiones
provocadas por la liberación muy rápida de la energía almacenada en el campo
magnético (aunque no se conoce el mecanismo exacto). Entre los fenómenos que acompañan
a las erupciones solares están los reajustes del campo magnético, intensos
rayos X, ondas de radio y la eyección de partículas muy energéticas que a
veces llegan a la Tierra, alterando las comunicaciones de radio y produciendo
fenómenos conocidos como auroras.
La
corona
La atmósfera
solar exterior que se extiende varios radios solares desde el disco del Sol es
la corona. Todos los detalles estructurales de la corona se deben al campo
magnético. La mayor parte de la corona se compone de grandes arcos de gas
caliente: arcos más pequeños dentro de las regiones activas y arcos mayores
entre ellas. Las formas arqueadas y a veces rizadas se deben al campo
magnético.
En los años
cuarenta se descubrió que la corona es mucho más cálida que la fotosfera. La fotosfera
del Sol, o superficie visible, tiene una temperatura de casi 6.000 K. La
cromosfera, que se extiende varios miles de kilómetros por encima de la
fotosfera, tiene una temperatura cercana a los 30.000 K. Pero la corona,
que se extiende desde justo encima de la cromosfera hasta el límite con el
espacio interplanetario, tiene una temperatura de 1.000.000 K. Para
mantener esta temperatura, la corona necesita un suministro de energía.
La búsqueda del
mecanismo por el cual la energía llega a la corona es uno de los problemas
clásicos de la astrofísica. Todavía está sin resolver, aunque se han propuesto
muchas explicaciones. Las recientes observaciones del espacio han mostrado que
la corona es una colección de rizos magnéticos, y cómo se calientan estos rizos
se ha convertido en el foco principal de la investigación astrofísica.
El campo
magnético también puede retener material más frío encima de la superficie del
Sol, aunque este material sólo permanece estable unos pocos días. Estos
fenómenos se pueden observar durante un eclipse como pequeñas regiones,
conocidas como protuberancias, en el mismo extremo del Sol, como joyas de una
corona. Están en calma, pero ocasionalmente entran en erupción, arrojando
material solar al espacio.
Viento
solar
En uno o dos radios
solares desde la superficie del Sol, el campo magnético de la corona tiene la
fuerza suficiente para retener el material gaseoso y caliente de la corona en
grandes circuitos. Cuanto más lejos está del Sol, el campo magnético es más
débil y el gas de la corona puede arrojar literalmente el campo magnético al
espacio exterior. Cuando sucede esto, la materia recorre grandes distancias a
lo largo del campo magnético.
El flujo
constante del material arrojado desde la corona es conocido como viento solar y
suele llegar de las regiones denominadas agujeros de la corona. Allí, el gas es
más frío y menos denso que en el resto de la corona, produciendo una menor
radiación. El viento solar de los grandes agujeros de la corona (que puede
durar varios meses) es muy fuerte. Debido a la rotación solar, estas regiones
de fuerte viento solar, conocidas como corrientes de viento solar a gran
velocidad, suelen repetirse cada 27 días vistas desde la Tierra. El viento
solar provoca alteraciones que se pueden detectar desde el campo magnético de
la Tierra.
Evolución
solar
El pasado y el
futuro del Sol se han deducido de los modelos teóricos de estructura estelar.
Durante sus primeros 50 millones de años, el Sol se contrajo hasta llegar a su
tamaño actual. La energía liberada por el gas calentaba el interior y, cuando
el centro estuvo suficientemente caliente, la contracción cesó y la combustión
nuclear del hidrógeno en helio comenzó en el centro. El Sol ha estado en esta
etapa de su vida durante unos 4.500 millones de años.
En el núcleo del
Sol hay hidrógeno suficiente para durar otros 4.500 millones de años. Cuando se
gaste este combustible, el Sol cambiará: según se vayan expandiendo las capas
exteriores hasta el tamaño actual de la órbita de la Tierra, el Sol se convertirá
en una gigante roja, algo más fría que hoy pero 10.000 veces más brillante a
causa de su enorme tamaño. Sin embargo, la Tierra no se consumirá porque se
moverá en espiral hacia afuera, como consecuencia de la pérdida de masa del
Sol. El Sol seguirá siendo una gigante roja, con reacciones nucleares de
combustión de helio en el centro, durante sólo 500 millones de años. No tiene
suficiente masa para atravesar sucesivos ciclos de combustión nuclear o un
cataclismo en forma de explosión, como les ocurre a algunas estrellas. Después
de la etapa de gigante roja, se encogerá hasta ser una enana blanca,
aproximadamente del tamaño de la Tierra, y se enfriará poco a poco durante
varios millones de años.
| ||||
| X | ||||