Trabajo práctico sobre la televisión y su evolución a lo largo de la
historia.
Profesor: Cárdenas
Televisión (TV): transmisión instantánea de imágenes, tales como fotos o escenas,
fijas o en movimiento, por medios electrónicos a través de líneas de transmisión
eléctricas o radiación electromagnética (ondas de radio).
Imágenes de televisión
La fotolitografía corriente se caracteriza por la división de la imagen
en una enorme cantidad de puntos pequeños luminosos u oscuros. La transmisión
facsímil (fax), sistema de transmisión eléctrica de fotografías, dibujos o
elementos impresos, también se basa en esta subdivisión en puntos. En ambos
casos, los puntos son tan pequeños y tan numerosos que la imagen aparece al ojo
del observador como un todo integrado. Las imágenes de televisión están
formadas análogamente por un esquema de elementos tonales que configuran una
imagen completa. Sin embargo, a diferencia de los puntos de un grabado o de la
transmisión facsímil, que aparecen simultáneamente en la superficie del papel,
los diferentes elementos tonales de la imagen de televisión aparecen en la
superficie de proyección uno tras otro en una secuencia temporal; forman la
imagen porque la persistencia de la visión los combina para formar una imagen
completa.
Exploración de
imágenes
La subdivisión de una imagen en una secuencia de elementos individuales
que más tarde pueden volver a combinarse con el fin de recrear dicha imagen, se
efectúa mediante una técnica denominada captación de imágenes. El objetivo va
pasando por toda la imagen de forma análoga a como el ojo del lector recorre
una página escrita, palabra a palabra y línea a línea. Esa exploración genera
una señal eléctrica proporcional a la luminosidad del punto explorado. En el
receptor, un segundo dispositivo recrea la imagen del objeto desplazando un
punto de luz, modulado por la señal, en sincronismo perfecto con la captación
del transmisor.
Hay diferentes medios de exploración, tanto mecánicos como eléctricos,
algunos de los cuales se describen en este artículo. Sin embargo, casi todos
los sistemas modernos de televisión utilizan el movimiento de un haz de
electrones que recorre la pantalla de los tubos tomavistas o de los tubos
receptores.
La ventaja de la exploración mediante
haz de electrones radica en que puede desplazarse con mayor rapidez y puede
explorar una imagen completa en una fracción de segundo.
La figura 1 muestra, de forma simplificada, el camino trazado por un haz
de electrones al explorar toda la superficie de una foto o una imagen. Las
líneas continuas representan el camino descrito por el haz sobre la superficie
de la imagen y las líneas de puntos, los tiempos de retorno del haz. Durante
estos intervalos, necesarios para situar de nuevo el haz en el punto de partida
de la siguiente línea o de toda la función de exploración, la corriente del haz
se elimina. El dibujo muestra un esquema de exploración sencilla compuesta por
relativamente pocas líneas y una repetición simple del esquema. En la
exploración real se utiliza un gran número de líneas y el esquema se somete a
exploración en dos fases entrelazadas.

Un esquema completo de exploración de barrido, como el representado,
produce una única imagen estática, análoga a un único fotograma de una
película. Al repetir el esquema varias veces por segundo, se registran los
cambios de la imagen en movimiento, produciendo para el observador la sensación
de movimiento continuo.
Cuanto mayor sea el número de líneas de barrido vertical en una imagen, y
cuanto mayor sea el número de elementos registrados en cada línea según se
explora de izquierda a derecha, mayor es la definición o capacidad de la imagen
para mostrar detalles minúsculos u objetos pequeños. En televisión, la
frecuencia de repetición del esquema y el número utilizado de líneas de barrido
tiene que ser estándar para un determinado sistema. Para mayor comodidad, estas
normas de televisión se fijan para todas las emisoras y receptores de cada
país. En Europa y algunas otras partes del mundo se utiliza el sistema PAL (Phase
Alternate Line), compuesto por 625 líneas y 25 imágenes por segundo
que proporcionan una alta definición, ya que al transmitir cada fotograma como
dos campos, se ven unas 50 imágenes por segundo.
En Estados Unidos, sin embargo, las emisoras y los fabricantes de
receptores adoptaron la norma de 525 líneas horizontales por fotograma y una
frecuencia de 30 fotogramas por segundo. El sistema francés SECAM (Color
Secuencial de Memoria) tiene 525 líneas con 30 fotogramas por segundo. España
también utiliza este sistema. Según se incrementa el número de líneas y
elementos se obtienen imágenes de televisión más nítidas.
La señal de
televisión
La señal de televisión es una compleja onda electromagnética de variación de tensión o intensidad,
compuesta por las siguientes partes: 1) una serie de fluctuaciones
correspondientes a las fluctuaciones de la intensidad de luz de los elementos
de la imagen a explorar; 2) una serie de impulsos de sincronización que
adaptan el receptor a la misma frecuencia de barrido que el transmisor;
3) una serie adicional de los denominados impulsos de borrado, y
4) una señal de frecuencia modulada (FM) que transporta el sonido que
acompaña a la imagen. Los tres primeros elementos conforman la señal de vídeo y
se describen más adelante.
Las fluctuaciones de intensidad o tensión correspondientes a las
variaciones de la intensidad de la luz, suelen llamarse señal de vídeo. Las
frecuencias de dicha señal oscilan entre 30 millones y 4 millones de Hz,
dependiendo del contenido de la imagen.
Los impulsos de sincronización son picos pequeños de energía eléctrica
generados por los correspondientes osciladores en la estación emisora. Estos
impulsos controlan la velocidad del barrido horizontal y vertical tanto de la
cámara como del receptor. Los impulsos de sincronismo horizontal se producen a
intervalos de 0,01 segundos y su duración es prácticamente la misma.
Los impulsos de borrado anulan el haz de electrones en la cámara y en el receptor
durante el tiempo empleado por el haz de electrones en volver desde el final de
una línea horizontal hasta el principio de la siguiente, así como desde la
parte inferior del esquema vertical hasta la parte superior. La sincronización
y estructura de estos impulsos resultan extremadamente complejas.
Cámaras de televisión
La cámara de televisión se asemeja a una cámara fotográfica normal por
cuanto va equipada con una o varias lentes y un mecanismo de enfoque de la
imagen formada por la lente sobre una superficie sensible. Estas superficies
forman parte de tubos electrónicos llamados tubos tomavistas, capaces de
transformar las variaciones de la intensidad de la luz en variaciones de la
carga o corriente eléctrica. El tubo tomavistas original fue el iconoscopio,
utilizado durante mucho tiempo para televisar películas. En el caso de escenas
con un nivel de luminosidad bajo, como en las salas o habitaciones normalmente
iluminadas, se utiliza el orticón de imagen de alta sensibilidad o vidicón.
Iconoscopio
Al igual que el tubo tomavistas, el iconoscopio presenta varios
inconvenientes. Uno de los mayores es que exige una iluminación enorme del
sujeto para producir una señal útil. Si se están utilizando las cámaras de
televisión dentro de un estudio bajo condiciones controladas de luz, este
inconveniente no es importante, pero el iconoscopio no se puede utilizar para
televisar acontecimientos en condiciones adversas de luz.
Orticón de
imágenes
A fin de solventar esta dificultad se han inventado diferentes tubos
tomavistas. El más sensible de todos es el orticón de imagen, representado en
la figura 2. La sensibilidad de este tubo es tal que es capaz de producir una
señal en cualquier condición de luz que resulte aceptable para el ojo humano; a
efectos de demostración, el orticón ha llegado a producir señales válidas de
televisión en escenas iluminadas únicamente por velas. Otra ventaja del orticón
es la de utilizar una pantalla relativamente pequeña que se puede incorporar a
cualquier cámara de tamaño medio.
El orticón lleva un mosaico plano de cristal en uno de sus extremos. La
cara interior del mosaico va recubierta por una capa continua de un compuesto
alcalino intermetálico que constituye una superficie fotoeléctrica sensible. La
emisión de electrones por parte de la capa se somete a aceleración y mediante
un campo magnético se enfoca sobre un cristal de muy baja conductividad
eléctrica, la llamada placa acumuladora. En frente de la placa hay una pantalla
de malla metálica con unos 155.000 orificios por centímetro cuadrado.
Detrás de la placa, un anillo concéntrico metálico recubierto en la parte
interior del tubo constituye el elemento de desaceleración, y por detrás del
anillo hay una capa en el cuello del tubo que actúa de ánodo, es decir, de
electrodo con carga negativa. Al final del tubo hay un cañón de electrones que
genera un haz de electrones y una estructura denominada multiplicador de
electrones.
Los electrones emitidos por la superficie fotosensible inciden en la placa,
produciendo la emisión de electrones secundarios en una proporción de varios de
ellos por cada electrón que llega a la placa desde la superficie fotosensible.
Esta emisión secundaria genera una nube de cargas positivas en la placa que
equivale a la imagen luminosa de la superficie fotosensible. En esta imagen de
cargas, las zonas luminosas son más positivas y las oscuras menos. Los
electrones secundarios son captados por la pantalla de malla. El cristal que se
utiliza para la placa es tan fino que las diferentes cargas positivas en la
parte exterior pasan a través de la parte interior de la placa, neutralizando
las cargas negativas depositadas por el haz de barrido.
Este mecanismo de barrido del tubo está constituido por el cañón de
electrones, por el ánodo cilíndrico en el cuello del tubo, que conjuntamente
actúan como origen de un haz de electrones, y un juego de bobinas deflectoras
(no representadas en la figura 2) colocadas fuera del tubo igual que las
bobinas deflectantes del iconoscopio. El haz de barrido se ve frenado, justo
antes de incidir en la placa, por la acción del anillo desacelerador de carga
negativa y alcanza la placa sin la energía suficiente para neutralizar los
electrones secundarios que sobrepasan en número a los electrones del haz. A medida
que el haz incide sobre cada una de las partes del patrón de cargas eléctricas
positivas en la placa, suelta suficientes electrones como para neutralizar la
carga positiva en dicha parte de la placa. Los electrones restantes se reflejan
de nuevo hacia el cañón de electrones y su multiplicador asociado. En las áreas
con mayor carga positiva, que corresponden a las zonas luminosas de la imagen,
se necesitan más electrones para neutralizar la carga, reflejándose menos
electrones.
El multiplicador de electrones —que forma un disco alrededor de la
abertura a través de la cual ‘dispara’ el cañón de electrones, seguido de
varios elementos simétricos detrás del disco— actúa como un elemento
amplificador mediante la emisión de electrones secundarios. El primer disco de
un orticón de imagen suele estar a un voltaje de 200 V y los elementos
posteriores, o dinodos, tienen una tensión positiva mayor. Los electrones que
inciden en el disco liberan electrones secundarios que, a su vez, liberan
todavía más al pasar de un dinodo a otro. En consecuencia, la señal de la
cámara se multiplica al pasar de un elemento al siguiente.
Vidicón
Otro de los tipos de tubo tomavistas utilizado en la transmisión moderna
de televisión es el vidicón. La imagen se proyecta sobre una placa
fotoconductora, por lo general una capa fina de una sustancia como el
trisulfato de antimonio, que presenta una conductividad eléctrica variable que
aumenta con la exposición a la luz. Este material fotoconductor se aplica sobre
un electrodo conductor transparente que actúa como la placa de señal y tiene
carga positiva con respecto a la fuente del haz de electrones. Este haz,
enfocado y desviado igual que en el caso del orticón de imagen, deposita una
cantidad suficiente de electrones sobre la placa para compensar la carga que ha
perdido desde el barrido anterior sobre ese mismo punto. Esta carga es mayor en
las zonas iluminadas de la placa que en las oscuras. El desplazamiento de la
carga en el generador de la señal, que es igual a la carga depositada por el
haz, genera la señal de vídeo en la entrada del amplificador acoplado al tubo.
El plumbicón, variante del vidicón, presenta ciertas características,
como la ausencia de retraso (que origina la apariencia borrosa de las imágenes
en movimiento en la pantalla) y la proporcionalidad entre la señal de salida y
del brillo de la imagen, que lo hacen especialmente adecuado para las cámaras
de televisión en color.
El vidicón es un tubo sencillo y compacto de alta sensibilidad. Debido a
su reducido diámetro de unos 2,5 cm y longitud, unos 15 cm, se
utiliza mucho en televisión de circuito cerrado. Este tipo de televisión se
utiliza siempre que no es necesaria la emisión a grandes distancias, por
ejemplo, cuando el emisor y el receptor se hallan en un mismo edificio o zona.
En estas circunstancias, la cámara puede alimentar directamente a las pantallas
próximas a través de conexiones por cable, eliminando los potentes sistemas de
emisión. La televisión de circuito cerrado se utiliza en la industria, el
comercio y la investigación para llegar a lugares inaccesibles o peligrosos.
Transmisión de televisión
Si se exceptúan los circuitos especiales necesarios para producir los
pulsos de sincronización y borrado del barrido y los diferentes equipos
especiales que se utilizan para examinar o controlar las señales desde la
cámara de televisión, todo el resto del sistema de transmisión de televisión
recuerda al de una emisora de radio de AM.
El equipo de sonido no se
diferencia en nada del utilizado en las emisiones de frecuencia modulada, y la
señal de sonido a veces se emite desde una antena independiente, constituyendo
de hecho una unidad de emisión totalmente independiente.
Canales
Sin embargo, la emisión de televisión presenta una serie de problemas
específicos que no existen en las emisiones normales de sonido, siendo el
principal el del ancho de banda. Modular una onda electromagnética implica
generar una serie de frecuencias denominadas bandas laterales que corresponden
a la suma y a la diferencia entre la frecuencia de radio, o portadora, y las
frecuencias moduladoras. En las emisiones normales, donde la señal sólo utiliza
frecuencias hasta de 10.000 Hz, o 10 kHz, las bandas laterales ocupan poco
espacio en el espectro de frecuencias, lo que permite asignar a las distintas
emisoras frecuencias de portadora con una diferencia tan pequeña como 10 kHz
sin que se produzcan interferencias apreciables. Por el contrario, la gama de
frecuencias de una sola señal de televisión es de unos 4 millones de Hz, o 4
MHz, por lo que tales señales ocupan un espacio 400 veces mayor que la gama
completa de frecuencias utilizada por una estación de radio en las emisiones AM
corrientes.
A fin de disponer de un número suficiente de canales para dar cabida a
una serie de emisoras de televisión en una misma zona geográfica, es preciso
utilizar frecuencias de transmisión relativamente elevadas para las portadoras
de televisión. En Estados Unidos, por ejemplo, el número de canales asignados a
las emisiones de televisión asciende a 68. Esta cifra se desglosa en 12 canales
en la banda de frecuencias muy elevadas (VHF) y 56 en la banda de las
ultraelevadas (UHF).
Emisión de alta
frecuencia
La utilización de las altas frecuencias para la emisión de televisión
plantea una serie de problemas muy distintos a los de la emisión ordinaria de
sonido. El alcance de las señales de radio de baja frecuencia es muy amplio,
alcanzando centenares e incluso millares de kilómetros. Las señales de alta
frecuencia, por el contrario, poseen un alcance relativamente limitado y a
menudo no cubren mucho más de la distancia visible entre estaciones debido a la
curvatura de la tierra.
Así pues, mientras que la zona de
servicio de una emisora normal de radio puede tener un radio muy por encima de
los 160 km, la de la emisora de televisión está limitada a unos
56 km, dependiendo de la altura de las antenas emisora y receptora. La
cobertura total para un país de cierta extensión requiere muchas más estaciones
de televisión que la radiodifusión ordinaria.
Otro de los problemas con los que choca la utilización de altas
frecuencias para la emisión de televisión consiste en que a dichas frecuencias,
las ondas de radio se comportan casi como ondas luminosas y se reflejan en
objetos sólidos, como montañas o edificios. A menudo, alguno de estos reflejos
de una emisora se captan en un determinado punto de recepción, originando
imágenes múltiples en la pantalla del receptor por haber viajado las señales
reflejadas diferentes distancias y por tanto, por haber llegado al receptor en
distintos tiempos.
El problema de las señales reflejadas, así como el de la recepción de las
señales de televisión a distancias superiores al alcance normal, han quedado
resueltos en gran medida merced a la utilización de antenas receptoras
especiales con una ganancia muy elevada para amplificar señales débiles. La
mayoría son además direccionales, y presentan una gran ganancia para señales
que se reciben en una determinada dirección y muy baja para las que inciden en
las demás direcciones. La orientación correcta de la antena direccional permite
seleccionar una de las señales reflejadas y eliminar las otras, suprimiendo así
las imágenes múltiples en un punto concreto.
Televisión por
satélite
Además del cable y las estaciones repetidoras terrestres, el satélite
artificial constituye otro medio de transmisión de señales a grandes
distancias. Un repetidor de microondas en un satélite retransmite la señal a
una estación receptora terrestre, que se encarga de distribuirla a nivel local.
Los problemas principales de los satélites de comunicaciones para la
transmisión son la distorsión y el debilitamiento de la señal al atravesar la
atmósfera. Tratándose además de distancias tan grandes se producen retrasos,
que a veces originan ecos. Ciertos satélites repetidores de televisión
actualmente en órbita están concebidos para retransmitir señales de una
estación comercial a otra. Ciertas personas han instalado en sus hogares
antenas parabólicas que captan la misma transmisión, eludiendo a menudo el pago
de las tarifas por utilización de la televisión por cable, aunque ya se están
efectuando transmisiones codificadas para evitar este fraude.
Receptores de televisión
El elemento más importante del receptor de televisión es el tubo de imágenes
o cinescopio, que se encarga de convertir los impulsos eléctricos de la señal
de televisión en haces coherentes de electrones que inciden sobre la pantalla
final del tubo, produciendo luz así como una imagen continua.
Cinescopios
El cinescopio guarda con el receptor la misma relación que el tubo
tomavistas con el emisor de televisión. La estructura real del cinescopio
corresponde a la de un tubo de rayos catódicos, que recibe este nombre por
generar un haz de electrones que proceden del cátodo, el electrodo negativo.
La figura 3 muestra el funcionamiento de un cinescopio típico. Alojado en
la parte más angosta de un tubo en forma de embudo se halla el cañón de
electrones, compuesto por un filamento catódico, una rejilla de control y dos
ánodos. Los electrones emitidos por el cátodo se enfocan para formar un haz
compacto haciéndolos pasar por un pequeño orificio de la rejilla de control,
que se mantiene a una tensión negativa respecto del cátodo. Este potencial
ligeramente negativo de la rejilla hace que algunos electrones regresen al
cátodo, dejando pasar sólo los que tienen una velocidad suficientemente
elevada. Los dos ánodos se hallan a un potencial positivo creciente con
respecto al cátodo, aplicando una aceleración a los electrones. El efecto del campo
eléctrico entre los dos ánodos consiste en enfocar los electrones que
atraviesan el tubo de forma que incidan sobre un único punto de la pantalla en
la parte ancha del tubo. Por lo general hay la posibilidad de modificar la
intensidad relativa del campo para poder centrar exactamente el punto en la
pantalla. Una bobina de enfoque magnético suele ser la encargada de realizar la
misma función que el campo entre ambos ánodos.
La pantalla
La pantalla está formada por un recubrimiento de la parte interior del
tubo con alguno de los muchos tipos de productos químicos conocidos como
sustancias fosforescentes, que presentan la propiedad de la luminiscencia al
estar sometidos a un bombardeo de un haz de electrones. Cuando el tubo está
encendido, el haz de electrones es perceptible en la pantalla en forma de un
pequeño punto luminoso.
En el cinescopio representado en la figura 3, el barrido del haz de
electrones se consigue mediante dos parejas de placas deflectoras.
Si una de las placas tiene carga
positiva y la otra negativa, el haz se aparta de la negativa y se acerca a la
positiva. La primera pareja de placas del tubo representada en el esquema
desplaza el haz hacia arriba y hacia abajo y la segunda pareja lo hace
lateralmente. En el receptor se generan los voltajes oscilantes de barrido y se
sincronizan perfectamente con los del emisor mediante los impulsos de
sincronismo de éste. Así, al sintonizar una emisora en el receptor, el ritmo y
secuencia de barrido del cinescopio quedan ajustados automáticamente a los del
tubo tomavistas en el emisor. En los cinescopios actuales, la deflexión se
consigue mediante los campos magnéticos de dos pares de bobinas que forman un
anillo deflector por fuera del tubo. Las corrientes de deflexión provienen de
un generador en el receptor, sincronizado con el emisor.
La señal de cámara del emisor se amplifica en el receptor y se aplica a
la rejilla de control del cinescopio. Cuando la rejilla se hace negativa por
efecto de la señal, la rejilla repele los electrones; y cuando la señal
negativa se hace lo suficientemente intensa, no pasa ningún electrón y la
pantalla queda a oscuras. Si la rejilla se torna ligeramente negativa, algunos
electrones la atraviesan y la pantalla muestra un punto de leve luminosidad que
corresponde al gris de la imagen original.
A medida que el potencial de la rejilla se va acercando al del cátodo, la
pantalla muestra un punto brillante que corresponde al blanco en la imagen
original. La acción concertada del voltaje de exploración y el de la señal de cámara
hace que el haz de electrones describa un trazo luminoso en la pantalla que es
la reproducción exacta de la escena original. La sustancia fosforescente de la
pantalla continúa brillando durante un breve lapso después de haber sido activa
por el haz de electrones, de forma que los diferentes puntos se entremezclan
formando una imagen continua.
El tamaño del extremo del tubo del cinescopio determina el tamaño de la
imagen en la pantalla. Los cinescopios se fabrican con pantallas que tienen una
medida en diagonal (desde la esquina inferior izquierda hasta la superior
derecha) entre 3,8 y 89 cm. Ya se han construido pantallas de cristal
líquido, o LCD, para los televisores. La fabricación de tubos de grandes
dimensiones resulta costosa y difícil y además corren mayor riesgo de rotura.
Para obtener una imagen muy grande con tubos relativamente pequeños se suele
proyectar la imagen sobre pantallas translúcidas u opacas. Estos cinescopios de
proyección trabajan con tensiones muy altas para producir imágenes notablemente
más luminosas que las que generan los tubos normales.
Circuitos
receptores
Los circuitos de los receptores modernos de televisión son a la fuerza
muy complejos, pero la idea general de cómo funcionan resulta fácilmente
comprensible a la vista de la figura 4. La señal que recibe la antena se
sintoniza y se amplifica en la etapa de radiofrecuencia. En la etapa de
modulación la señal se mezcla con la salida de un oscilador local en el
receptor que genera una frecuencia constante. Esta mezcla, o modulación,
produce frecuencias heterodinas correspondientes a la señal de imagen y a la de
sonido. Una vez separadas por circuitos filtro que permiten el paso de una
banda de frecuencias y rechazan todas las demás, ambas señales se amplifican
independientemente. La señal de sonido se amplifica en un amplificador
intermedio, se demodula y se vuelve a amplificar de nuevo con un amplificador
audio igual que en los receptores ordinarios de FM. En muchos de los receptores
modernos, la señal de sonido se separa de la de imagen en una etapa posterior
en el amplificador de vídeo.
La señal de vídeo también se amplifica mediante un dispositivo intermedio
independiente y a continuación se detecta. Tras someterla a otra amplificación
posterior, la señal se divide con circuitos filtro en dos componentes
separados. La señal de cámara y los impulsos de borrado pasan directamente a la
rejilla del cinescopio para controlar la intensidad del haz de electrones. Los
dos conjuntos de impulsos de sincronización se separan por filtrado en los
componentes verticales y horizontales y se aplican a los osciladores que
generan los voltajes usados para deflectar el haz de electrones. Las salidas de
los osciladores vertical y horizontal se amplifican y se conducen al
correspondiente conjunto de imanes deflectores del cinescopio a fin de formar
el esquema de barrido.
La utilización de válvulas en la televisión comenzó su declive, igual que
en el caso de la radio, a finales de los años sesenta. Se sustituyeron por los
transistores, circuitos integrados y demás dispositivos electrónicos de estado
sólido que son mucho más pequeños y consumen menos potencia.
El receptor doméstico de televisión se ha ido haciendo con los años cada
vez más complejo. El televisor moderno ya no es sólo un elemento para
sintonizar los programas emitidos. Es una unidad compleja, controlada por software
capaz de recibir y visualizar servicios de teletexto y puede descodificar y
reproducir emisiones musicales de alta fidelidad. Además, la cantidad de
circuitería digital y de software en la televisión moderna (casi
tan abundante como en alguna de las naves espaciales de los años ochenta)
permite ajustarla y controlarla a gusto del espectador mediante un dispositivo
de control remoto. La mayoría de los televisores dispone de conectores para
enchufar grabadoras de vídeo y consolas de videojuegos.
La idea de que el televisor es
algo que se enciende simplemente para verse empieza a quedar bastante
anticuada.
Teletexto
El sistema de teletexto visualiza en la pantalla del televisor
información impresa y diagramas sencillos. Utiliza algunas de las líneas de
reserva disponibles en la señal ordinaria de emisión. El sistema Ceefax de la
BBC en el Reino Unido, por ejemplo, aprovecha algunas de las líneas fuera de la
pantalla del total de 625 disponibles para transmitir información codificada,
incluyendo noticias, información meteorológica, deportes, informes económicos,
servicios de citas, recetas culinarias y guías de vacaciones. El descodificador
del televisor se encarga de filtrar el teletexto del resto de la información de
imágenes y de visualizarla a continuación en pantalla. Una pantalla normal de
teletexto resulta bastante pobre comparada con la de las computadoras, ya que
está formada por sólo 24 líneas de 40 caracteres.
Televisión en color
La televisión en color entró en funcionamiento en Estados Unidos y otros
países en la década de 1950. En México, las primeras transmisiones en color se
efectuaron en 1967 y en la década siguiente en España. Más del 90% de los
hogares en los países desarrollados disponen actualmente de televisión en
color.
Color compatible
La televisión en color se consigue transmitiendo, además de la señal de
brillo, o luminancia, necesaria para reproducir la imagen en blanco y negro,
otra que recibe el nombre de señal de crominancia, encargada de transportar la
información de color. Mientras que la señal de luminancia indica el brillo de
los diferentes elementos de la imagen, la de crominancia especifica la
tonalidad y saturación de esos mismos elementos. Ambas señales se obtienen
mediante las correspondientes combinaciones de tres señales de vídeo, generadas
por la cámara de televisión en color, y cada una corresponde a las variaciones
de intensidad en la imagen vistas por separado a través de un filtro rojo,
verde y azul. Las señales compuestas de luminancia y crominancia se transmiten
de la misma forma que la primera en la televisión monocroma. Una vez en el
receptor, las tres señales vídeo de color se obtienen a partir de las señales
de luminancia y crominancia y dan lugar a los componentes rojo, azul y verde de
la imagen, que vistos superpuestos reproducen la escena original en color. El
sistema funciona de la siguiente manera.
Formación de las
señales de color
La imagen de color pasa a través de la lente de la cámara e incide sobre
un espejo dicroico refleja un color y deja pasar todos los demás. El espejo
refleja la luz roja y deja pasar la azul y la verde. Un segundo espejo dicroico
refleja la luz azul y permite el paso de la verde. Las tres imágenes
resultantes, una roja, otra azul y otra verde, se enfocan en la lente de tres
tubos tomavistas (orticones de imagen o plumbicones). Delante de cada tubo hay
unos filtros de color para asegurar que la respuesta en color de cada canal de
la cámara coincide con los colores primarios (rojo, azul y verde) a reproducir.
El haz de electrones en cada tubo barre el esquema de imagen y produce una
señal de color primario. Las muestras de estas tres señales de color pasan a un
sumador electrónico que las combina para producir la señal de brillo, o blanco
y negro. Las muestras de señal también entran en otra unidad que las codifica y
las combina para generar una señal con la información de tonalidad y
saturación. La señal de color se mezcla con la de brillo a fin de formar la
señal completa de color que sale al aire.
Receptores de
color
El receptor de televisión en color lleva un tubo de imágenes tricolor con
tres cañones de electrones, uno para cada color primario, que exploran y
activan los puntos fosforescentes en la pantalla del televisor. Estos puntos
minúsculos, que pueden sobrepasar el millón, están ordenados en grupos de tres,
uno rojo, otro verde y otro azul. Entre los cañones de electrones y la pantalla
hay una máscara con diminutas perforaciones dispuestas de forma que el haz de
electrones de cada cañón sólo pueda incidir sobre su correspondiente punto
fosforescente. El haz que pinta la información roja sólo chocará con
las fosforescencias rojas, y lo mismo para los otros colores.
Cuando la señal de color entrante llega a un televisor de color, pasa por
un separador que aísla el color del brillo. A continuación se descodifica la
información de color. Al volverse a combinar con la información del brillo, se
producen diferentes señales de color primario que se aplican al tubo tricolor,
recreándose la imagen captada por la cámara de color. Si la señal de color
llega a un televisor en blanco y negro, los circuitos del receptor ignoran los
datos relativos a tonalidad y saturación y sólo tienen en cuenta la señal de
brillo. La norma de televisión en color adoptada en Estados Unidos por el National
Television System Committee (NTSC) y que es la usual en América
Latina, no ha sido aceptada en otras partes del mundo. Quizá sobre todo por la
ausencia de consenso acerca del equilibrio entre calidad y complejidad de la
norma a utilizar. En muchas partes de Europa se rechaza la norma NTSC. En
consecuencia, existen en el mundo varias normas, cada una de ellas con sus
propias características. En el Reino Unido, la norma actual es PAL (Phase
Alternate Line), mientras que Francia utiliza la norma Color
Secuencial de Memoria (SECAM). A grandes rasgos ambas pueden coexistir, pero
existe un cierto grado de incompatibilidad en los equipos receptores.
Historia
La historia del desarrollo de la televisión ha sido en esencia la
historia de la búsqueda de un dispositivo adecuado para explorar imágenes. El
primero fue el llamado disco Nipkow, patentado por el inventor alemán Paul
Gottlieb Nipkow en 1884. Era un disco plano y circular que estaba perforado por
una serie de pequeños agujeros dispuestos en forma de espiral partiendo desde
el centro. Al hacer girar el disco delante del ojo, el agujero más alejado del
centro exploraba una franja en la parte más alta de la imagen y así
sucesivamente hasta explorar toda la imagen. Sin embargo, debido a su
naturaleza mecánica el disco Nipkow no funcionaba eficazmente con tamaños
grandes y altas velocidades de giro para conseguir una mejor definición.
Los primeros dispositivos realmente satisfactorios para captar imágenes
fueron el iconoscopio, descrito anteriormente, que fue inventado por el físico
estadounidense de origen ruso Vladimir Kosma Zworykin en 1923, y el tubo
disector de imágenes, inventado por el ingeniero de radio estadounidense Philo
Taylor Farnsworth poco tiempo después. En 1926 el ingeniero escocés John Logie
Baird inventó un sistema de televisión que incorporaba los rayos infrarrojos
para captar imágenes en la oscuridad. Con la llegada de los tubos y los avances
en la transmisión radiofónica y los circuitos electrónicos que se produjeron en
los años posteriores a la I Guerra Mundial, los sistemas de televisión se
convirtieron en una realidad.
Emisión
Las primeras emisiones públicas de televisión las efectuó la BBC en
Inglaterra en 1927 y la CBS y NBC en Estados Unidos en 1930. En ambos casos se
utilizaron sistemas mecánicos y los programas no se emitían con un horario
regular. Las emisiones con programación se iniciaron en Inglaterra en 1936, y
en Estados Unidos el día 30 de abril de 1939, coincidiendo con la inauguración
de la Exposición Universal de Nueva York. Las emisiones programadas se
interrumpieron durante la II Guerra Mundial, reanudándose cuando terminó.
En España, se fundó Televisión Española (TVE), hoy incluida en el Ente
Público Radiotelevisón Española, en 1952 dependiendo del ministerio de
Información y Turismo. Después de un periodo de pruebas se empezó a emitir
regularmente en 1956, concretamente el 28 de octubre. Hasta 1960 no hubo conexiones
con Eurovisión. La televisión en España ha sido un monopolio del Estado hasta
1988. Por mandato constitucional, los medios de comunicación dependientes del
Estado se rigen por un estatuto que fija la gestión de los servicios públicos
de la radio y la televisión a un ente autónomo que debe garantizar la
pluralidad de los grupos sociales y políticos significativos.
A partir de la década de 1970, con la aparición de la televisión en color
los televisores experimentaron un crecimiento enorme lo que produjo cambios en
el consumo del ocio de los españoles.
A medida que la audiencia televisiva se incrementaba por millones, hubo
otros sectores de la industria del ocio que sufrieron drásticos recortes de
patrocinio. La industria del cine comenzó su declive con el cierre, de muchos
locales.
En México, se habían realizado experimentos en televisión a partir de
1934, pero la puesta en funcionamiento de la primera estación de TV,
Canal 5, en la ciudad de México, tuvo lugar en 1946. Al iniciarse la
década de 1950 se implantó la televisión comercial y se iniciaron los programas
regulares y en 1955 se creó Telesistema mexicano, por la fusión de los tres
canales existentes.
Televisa, la empresa privada de televisión más importante de habla
hispana, se fundó en 1973 y se ha convertido en uno de los centros emisores y
de negocios más grande del mundo, en el campo de la comunicación, ya que además
de canales y programas de televisión, desarrolla amplias actividades en radio,
prensa y ediciones o espectáculos deportivos.
La televisión ha alcanzado una gran expansión en todo el ámbito
latinoamericano. En la actualidad existen más de 300 canales de televisión y
una audiencia, según número de aparatos por hogares (más de 60 millones), de
más de doscientos millones de personas.
A partir de 1984, la utilización por Televisa del satélite Panamsat para
sus transmisiones de alcance mundial, permite que la señal en español cubra la
totalidad de los cinco continentes. Hispasat, el satélite español de la década
de 1990, cubre también toda Europa y América.
En 1983, en España empezaron a emitir cadenas de televisión privadas TELE
5, Antena 3 y Canal +. En 1986 había 3,8 habitantes por aparato de televisión,
en la actualidad ha bajado a 3,1. A finales de los años ochenta, había en
Estados Unidos unas 1.360 emisoras de televisión, incluyendo 305 de carácter
educativo, y más del 98% de los hogares de dicho país poseía algún televisor
semejante al nivel español. Hay más de 8.500 sistemas ofreciendo el servicio de
cable, con una cartera de más de 50 millones de abonados. En la actualidad en
todo el mundo, la televisión es el pasatiempo nacional más popular; el 91% de
los hogares españoles disponen de un televisor en color y el 42%, de un equipo
grabador de vídeo. Los ciudadanos españoles invierten, por término medio, unas
3,5 horas diarias delante del televisor, con una audiencia de tres espectadores
por aparato.
Durante los años inmediatamente posteriores a la II Guerra Mundial
se realizaron diferentes experimentos con distintos sistemas de televisión en
algunos países de Europa, incluida Francia y Holanda, pero fue la URSS, que
comenzó sus emisiones regulares en Moscú en 1948, el primer país del continente
en poner en funcionamiento este servicio público. Cerca del 98% de los hogares
en la URSS (3,2 personas por receptor) y en Francia (2,5) posee televisor,
siendo el porcentaje de 94 en Italia (3,9) y 93 en los hogares de Alemania
actualmente parte de la reunificada República Federal de Alemania (2,7).
Televisión en el
espacio
Las cámaras de televisión a bordo de las naves espaciales estadounidenses
transmiten a la tierra información espacial hasta ahora inaccesible. Las naves
espaciales Mariner, lanzadas por Estados Unidos entre 1965 y 1972, envió miles
de fotografías de Marte. Las series Ranger y Surveyor retransmitieron miles de
fotografías de la superficie lunar para su análisis y elaboración científica
antes del alunizaje tripulado (julio de 1969), al tiempo que millones de
personas en todo el mundo pudieron contemplar la emisión en color directamente
desde la superficie lunar.
Desde 1960 se han venido utilizando también ampliamente las cámaras de
televisión en los satélites meteorológicos en órbita. Las cámaras vidicón
preparadas en tierra registran imágenes de las nubes y condiciones meteorológicas
durante el día, mientras que las cámaras de infrarrojos captan las imágenes
nocturnas. Las imágenes enviadas por los satélites no sólo sirven para predecir
el tiempo sino para comprender los sistemas meteorológicos globales. Se han
utilizado cámaras vidicón de alta resolución a bordo de los Satélites para la
Tecnología de los Recursos Terrestres (ERTS) para realizar estudios de
cosechas, así como de recursos minerales y marinos.