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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Termodinámica.: Termodinámica, Principio cero de la termodinámica , Primer principio de la termodinámica, Segundo principio de la termodinámica, Ciclos termodinámicos, Ciclo de Carnot, Tercer principio de la termodinámica , Fundamentos microscópicos de la termodinámica. Agregado: 29 de AGOSTO de 2000 | Palabras: 1920 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Física > |
Termodinámica
Campo de la
física que describe y relaciona las propiedades físicas de sistemas
macroscópicos de materia y energía. Los principios de la termodinámica tienen
una importancia fundamental para todas las ramas de la ciencia y la ingeniería.
Un concepto
esencial de la termodinámica es el de sistema macroscópico, que se define como
un conjunto de materia que se puede aislar espacialmente y que coexiste con un
entorno infinito e imperturbable. El estado de un sistema macroscópico en
equilibrio puede describirse mediante propiedades medibles como la temperatura,
la presión o el volumen, que se conocen como variables termodinámicas. Es
posible identificar y relacionar entre sí muchas otras variables (como la
densidad, el calor específico, la compresibilidad o el coeficiente de expansión
térmica), con lo que se obtiene una descripción más completa de un sistema y de
su relación con el entorno.
Cuando un sistema
macroscópico pasa de un estado de equilibrio a otro, se dice que tiene lugar un
proceso termodinámico. Las leyes o principios de la termodinámica, descubiertos
en el siglo XIX a través de meticulosos experimentos, determinan la naturaleza
y los límites de todos los procesos termodinámicos.
Principio
cero de la termodinámica
Frecuentemente,
el vocabulario de las ciencias empíricas se toma prestado del lenguaje de la
vida diaria. Así, aunque el término de temperatura parece evidente para el
sentido común, su significado adolece de la imprecisión del lenguaje no
matemático. El llamado principio cero de la termodinámica que se explica a
continuación proporciona una definición precisa, aunque empírica, de la
temperatura.
Cuando dos
sistemas están en equilibrio mutuo, comparten una determinada propiedad. Esta
propiedad puede medirse, y se le puede asignar un valor numérico definido. Una
consecuencia de ese hecho es el principio cero de la termodinámica, que afirma
que si dos sistemas distintos están en equilibrio termodinámico con un tercero,
también tienen que estar en equilibrio entre sí. Esta propiedad compartida en
el equilibrio es la temperatura.
Si uno de estos
sistemas se pone en contacto con un entorno infinito situado a una determinada
temperatura, el sistema acabará alcanzando el equilibrio termodinámico con su
entorno, es decir, llegará a tener la misma temperatura que éste. (El llamado
entorno infinito es una abstracción matemática denominada depósito térmico; en
realidad basta con que el entorno sea grande en relación con el sistema
estudiado).
La temperatura se
mide con dispositivos llamados termómetros. Un termómetro contiene una
sustancia con estados fácilmente identificables y reproducibles, por ejemplo el
agua pura y sus puntos de ebullición y congelación normales. Si se traza una
escala graduada entre dos de estos estados, la temperatura de cualquier sistema
puede determinarse poniéndolo en contacto térmico con el termómetro, siempre
que el sistema sea grande en relación con el termómetro.
Primer
principio de la termodinámica
La primera ley de
la termodinámica da una definición precisa del calor, otro concepto de uso
corriente.
Cuando un sistema
se pone en contacto con otro más frío que él, tiene lugar un proceso de
igualación de las temperaturas de ambos. Para explicar este fenómeno, los
científicos del siglo XVIII conjeturaron que una sustancia que estaba presente
en mayor cantidad en el cuerpo de mayor temperatura fluía hacia el cuerpo de
menor temperatura. Según se creía, esta sustancia hipotética llamada calórico
era un fluido capaz de atravesar los medios materiales. Por el contrario, el
primer principio de la termodinámica identifica el calórico, o calor, como una
forma de energía. Puede convertirse en trabajo mecánico y almacenarse, pero no
es una sustancia material. Experimentalmente se demostró que el calor, que
originalmente se medía en unidades llamadas calorías, y el trabajo o energía,
medidos en julios, eran completamente equivalentes. Una caloría equivale a
4,186 julios.
El primer
principio es una ley de conservación de la energía. Afirma que, como la energía
no puede crearse ni destruirse dejando a un lado las posteriores ramificaciones
de la equivalencia entre masa y energía la cantidad de energía transferida a un
sistema en forma de calor más la cantidad de energía transferida en forma de
trabajo sobre el sistema debe ser igual al aumento de la energía interna del
sistema. El calor y el trabajo son mecanismos por los que los sistemas
intercambian energía entre sí.
En cualquier
máquina, hace falta cierta cantidad de energía para producir trabajo; es
imposible que una máquina realice trabajo sin necesidad de energía. Una máquina
hipotética de estas características se denomina móvil perpetuo de primera
especie. La ley de conservación de la energía descarta que se pueda inventar
nunca una máquina así. A veces, el primer principio se enuncia como la
imposibilidad de la existencia de un móvil perpetuo de primera especie.
Segundo
principio de la termodinámica
La segunda ley de
la termodinámica da una definición precisa de una propiedad llamada entropía.
La entropía puede considerarse como una medida de lo próximo o no que se halla
un sistema al equilibrio; también puede considerarse como una medida del
desorden (espacial y térmico) del sistema. La segunda ley afirma que la
entropía, o sea, el desorden, de un sistema aislado nunca puede decrecer. Por
tanto, cuando un sistema aislado alcanza una configuración de máxima entropía,
ya no puede experimentar cambios: ha alcanzado el equilibrio. La naturaleza
parece pues ‘preferir’ el desorden y el caos. Puede demostrarse que el segundo
principio implica que, si no se realiza trabajo, es imposible transferir calor
desde una región de temperatura más baja a una región de temperatura más alta.
El segundo
principio impone una condición adicional a los procesos termodinámicos. No
basta con que se conserve la energía y cumplan así el primer principio. Una
máquina que realizara trabajo violando el segundo principio se denomina “móvil
perpetuo de segunda especie”, ya que podría obtener energía continuamente de un
entorno frío para realizar trabajo en un entorno caliente sin coste alguno. A
veces, el segundo principio se formula como una afirmación que descarta la
existencia de un móvil perpetuo de segunda especie.
Ciclos
termodinámicos
Todas las
relaciones termodinámicas importantes empleadas en ingeniería se derivan del
primer y segundo principios de la termodinámica. Resulta útil tratar los
procesos termodinámicos basándose en ciclos: procesos que devuelven un sistema
a su estado original después de una serie de fases, de manera que todas las
variables termodinámicas relevantes vuelven a tomar sus valores originales. En
un ciclo completo, la energía interna de un sistema no puede cambiar, puesto
que sólo depende de dichas variables. Por tanto, el calor total neto
transferido al sistema debe ser igual al trabajo total neto realizado por el
sistema.
Un motor térmico
de eficiencia perfecta realizaría un ciclo ideal en el que todo el calor se
convertiría en trabajo mecánico. El científico francés del siglo XIX Sadi
Carnot, que concibió un ciclo termodinámico que constituye el ciclo básico de
todos los motores térmicos, demostró que no puede existir ese motor perfecto.
Cualquier motor térmico pierde parte del calor suministrado. El segundo
principio de la termodinámica impone un límite superior a la eficiencia de un
motor, límite que siempre es menor del 100%. La eficiencia límite se alcanza en
lo que se conoce como ciclo de Carnot.
El ciclo ideal de
Carnot fue propuesto por el físico francés Sadi Carnot, que vivió a principios
del siglo XIX. Una máquina de Carnot es perfecta, es decir, convierte la máxima
energía térmica posible en trabajo mecánico. Carnot demostró que la eficiencia
máxima de cualquier máquina depende de la diferencia entre las temperaturas
máxima y mínima alcanzadas durante un ciclo. Cuanto mayor es esa diferencia,
más eficiente es la máquina. Por ejemplo, un motor de automóvil sería más
eficiente si el combustible se quemara a mayor temperatura o los gases de
escape salieran a menor temperatura.

Tercer
principio de la termodinámica
El segundo
principio sugiere la existencia de una escala de temperatura absoluta con un
cero absoluto de temperatura. El tercer principio de la termodinámica afirma
que el cero absoluto no puede alcanzarse por ningún procedimiento que conste de
un número finito de pasos. Es posible acercarse indefinidamente al cero
absoluto, pero nunca se puede llegar a él.
Fundamentos
microscópicos de la termodinámica
El descubrimiento
de que toda la materia está formada por moléculas proporcionó una base
microscópica para la termodinámica. Un sistema termodinámico formado por una
sustancia pura puede describirse como un conjunto de moléculas iguales, cada
una de las cuales tiene un movimiento individual que puede describirse con
variables mecánicas como la velocidad o el momento lineal. En ese caso, debería
ser posible, al menos en principio, calcular las propiedades colectivas del
sistema resolviendo las ecuaciones del movimiento de las moléculas. En ese
sentido, la termodinámica podría considerarse como una simple aplicación de las
leyes de la mecánica al sistema microscópico.
Los objetos de
dimensiones normales, a escala humana, contienen cantidades inmensas de
moléculas (del orden de 1024). Suponiendo que las moléculas fueran
esféricas, harían falta tres variables para describir la posición de cada una y
otras tres para describir su velocidad. Describir así un sistema macroscópico
sería una tarea que no podría realizar ni siquiera la mayor computadora
moderna. Además, una solución completa de esas ecuaciones nos diría dónde está
cada molécula y qué está haciendo en cada momento. Una cantidad tan enorme de
información resultaría demasiado detallada para ser útil y demasiado fugaz para
ser importante.
Por ello se
diseñaron métodos estadísticos para obtener los valores medios de las variables
mecánicas de las moléculas de un sistema y deducir de ellos las características
generales del sistema. Estas características generales resultan ser
precisamente las variables termodinámicas macroscópicas. El tratamiento
estadístico de la mecánica molecular se denomina mecánica estadística, y
proporciona a la termodinámica una base mecánica.
Desde la
perspectiva estadística, la temperatura representa una medida de la energía
cinética media de las moléculas de un sistema. El incremento de la temperatura
refleja un aumento en la intensidad del movimiento molecular. Cuando dos sistemas
están en contacto, se transfiere energía entre sus moléculas como resultado de
las colisiones. Esta transferencia continúa hasta que se alcance la uniformidad
en sentido estadístico, que corresponde al equilibrio térmico. La energía
cinética de las moléculas también corresponde al calor, y, junto con la energía
potencial relacionada con las interacciones entre las moléculas, constituye la
energía interna de un sistema.
La conservación de la
energía, una ley bien conocida en mecánica, se transforma en el primer
principio de la termodinámica, y el concepto de entropía corresponde a la
magnitud del desorden a escala molecular. Suponiendo que todas las
combinaciones de movimientos moleculares son igual de probables, la
termodinámica demuestra que cuanto más desordenado sea el estado de un sistema
aislado, existen más combinaciones que pueden dar lugar a ese estado, por lo
que ocurrirá con una frecuencia mayor. La probabilidad de que se produzca el
estado más desordenado es abrumadoramente mayor que la de cualquier otro
estado. Esta probabilidad proporciona una base estadística para definir el
estado de equilibrio y la entropía.
Por último, la
temperatura puede disminuirse retirando energía de un sistema, es decir,
reduciendo la intensidad del movimiento molecular. El cero absoluto corresponde
al estado de un sistema en el que todos sus componentes están en reposo. Sin
embargo, este concepto pertenece a la física clásica. Según la mecánica
cuántica, incluso en el cero absoluto existe un movimiento molecular residual.
Un análisis de la base estadística del tercer principio se saldría de los
límites de esta discusión.
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