Biografías
Fray
Bernardino de Sahagún (1499?-1590)
Fray Bernardino de Sahagún puede considerarse como el máximo
investigador de todo lo que atañe a la cultura nahua, dedicando toda su vida a
la recopilación y posterior escritura de las costumbres, modos, lugares,
maneras, dioses, lenguaje, ciencia, arte, alimentación, organización social,
etc. de los llamados mexicas.
Quizá el valor más importante de su obra es que las fuentes de su
información fueron directas, es decir, de la propia boca de los indígenas que,
tanto a él como a sus alumnos, relataron y confirmaron todo lo referente a su
cultura. El método de Fray Bernardino fue totalmente científico, además de
haber escrito su obra en tres lenguas: latín, castellano y náhuatl.
Sin las investigaciones de Sahagún habríamos perdido gran parte de
nuestra herencia cultural.
SU VIDA
Fray
Bernardino nació en Sahagún, reino de León, España entre 1499 y 1500, murió en
la Ciudad de México (Nueva España) en 1590. Su apellido era Ribeira y lo trocó
por el de su villa natal. Estudió en Salamanca y llegó a la Nueva España en
1529 con el fraile Antonio de Ciudad Rodrigo y 19 hermanos más de la Orden de
San Francisco.
Tenía muy
buena presencia, según lo afirmaba fray Juan de Torquemada que cuenta que
"lo escondían los religiosos ancianos a la vista de las mujeres."
Los primeros
años de su residencia los pasó en Tlalmanalco (1530-1532) y luego fue guardián
del convento de Xochimilco y, por lo que se conjetura, también su fundador
(1535).
Enseñó
latinidad en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco durante cinco años a
partir de su fundación, el 6 de enero de 1536; y en 1539 era lector en el
convento anexo a la escuela. Entregado a varios menesteres de su Orden anduvo
por el Valle de Puebla y la región de los volcanes (1540-1545). Vuelto a
Tlatelolco, permaneció en el convento de 1545 a 1550. Estuvo en Tula en 1550 y
1557. Fue definidor provincial (1552) y visitador de la custodia del Santo
Evangelio, en Michoacán (1558). Trasladado al pueblo de Tepepulco en 1558, permaneció
allí hasta 1560, pasando en 1561 de nueva cuenta a Tlatelolco. Allí duró hasta
1585, año en que fue a residir al convento Grande de San Francisco de la ciudad
de México, donde permaneció hasta 1571 para regresar otra vez a Tlatelolco. En
1573 predicó en Tlalmanalco. Fue de nuevo definidor provincial de 1585 a 1589.
Falleció a los 90 o poco más años, en el convento Grande de San Francisco de
México.
SAHAGUN Y SU METODO DE INVESTIGACION
Con fama de
hombre sano, fuerte, gran trabajador, sobrio, prudente y amoroso con los
indios, dos notas parecen esenciales en su carácter: la tenacidad, demostrada
en 12 lustros de pródigo esfuerzo en favor de sus ideas y de su obra; y el
pesimismo, que ensombrece con amargas reflexiones el fondo de su escenario histórico.
Vivió en una
época de transición de dos culturas, y pudo percatarse que la mexica iba a
desaparecer absorbida por la europea. Se adentró con singular tesón,
comedimiento e inteligencia en las complejidades del mundo indígena. Movíale en
ello su celo de evangelizador, pues en posesión de ese conocimiento pretendía
combatir mejor la religión pagana autóctona y convertir más fácilmente a los
indígenas a la fe de Cristo. A sus trabajos escritos como evangelizador,
historiador y lingüista, les dio diversas formas, corrigiéndolos, ampliándolos
y redactándolos como libros distintos. Escribió en náhuatl, idioma que poseyó a
la perfección, y en castellano, agregándole latín. Desde 1547 empezó a
investigar y recopilar datos acerca de la cultura, creencias, artes y
costumbres de los antiguos mexicanos. Para llevar a cabo su tarea con éxito,
inventó y puso en marcha un método moderno de investigación, a saber:
a) Hizo
cuestionarios en náhuatl, valiéndose para elaborarlos de los estudiantes del
Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco avanzados en "romance", esto
es, en latín y castellano, al tiempoque eran peritos en náhuatl, su lengua
materna.
b) Estos
cuestionarios los leyó a los indios que encabezaban los barrios o
parcialidades, quienes le mandaron indígenas ancianos que le prestaron
inapreciable ayuda y se les conoce como los Informantes de Sahagún.
Éstos
informantes eran de tres lugares:
1.Tepepulco
(1558-1560), donde elaboraron los Primeros memoriales; 2.Tlatelolco (15641565),
donde hicieron los Memoriales con escolios (a ambas versiones se les identifica
con los llamados Códices matritenses); y 3.La Ciudad de México (1566-1571), en
donde realizó Sahagún una nueva versión, mucho más completa que las anteriores,
ayudado siempre por su equipo de estudiantes de Tlatelolco. Este tercer texto
definitivo es la Historia general de las cosas de Nueva España.
LOS CURIOSOS DESTINOS DE SU OBRA
En 1570, por
razones económicas, paralizó su obra, viéndose obligado a redactar un sumario
de su Historia, que envió al Consejo de Indias. Este texto está perdido. Otra
síntesis se envió al papa Pío V, y se conserva en el Archivo Secreto Vaticano.
Se intitula Breve compendio de los soles idolátricos que los indios desta Nueva
España usaban en tiempos de su infidelidad.
Por intrigas
de los frailes de su misma Orden, el rey Felipe II mandó recoger, en 1577,
todas las versiones y copias de la obra de Sahagún, ante el temor de que los
indígenas siguiesen apegados a sus creencias si éstas se conservaban en su
lengua. Cumpliendo esta orden terminante, Sahagún entregó a su superior, fray
Rodrigo de Sequera, una versión en lengua castellana y mexicana. Esta versión
la llevó a Europa el padre Sequera en 1580, la que se conoce con el nombre de
Manuscrito o Copia de Sequera y se identifica con el Códice florentino.
Su equipo de
estudiantes trilingües (latín, castellano y náhuatl) lo formaron Antonio
Valeriano, de Azcapotzalco; Martín Jacobita, del barrio de Santa Ana o de
Tlatelolco; Pedro de San Buenaventura, de Cuautitlán; y Andrés Leonardo.
Sus copistas o
pendolistas fueron Diego de Grado, del barrio de San Martín; Mateo Severino,
del barrio de Utlac, Xochimilco; y Bonifacio Maximiliano, de Tlatelolco, y
quizá otros más, cuyos nombres se han perdido.
Fue Sahagún
creador de un método riguroso de investigación científica, si no el primero,
puesto que fray Andrés de Olmos se le adelantó en tiempo de sus indagaciones,
sí el más científico, por lo que se le considera el padre de la investigación
etnohistórica y social americana, anticipándose dos siglos y medio al padre
Lafitan, generalmente considerado por su estudio de los iroqueses como el
primer gran etnólogo. Logró reunir un extraordinario arsenal de noticias de
boca de sus informantes, relativas a la cultura mexica.
Las tres
categorías: lo divino, lo humano y lo mundano, de honda tradición medieval
dentro de la concepción histórica, están todos en la obra de Sahagún. De ahí
que exista una estrecha relación en el modo de concebir y escribir su Historia
con la obra de, por ejemplo, Bartholomeus Anglicus intitulada De propietatibus
rerum... en romance (Toledo, 1529), libro muy en boga en su época, lo mismo que
con las obras de Plinio el Viejo y Alberto el Magno.
Su Historia,
que es una enciclopedia de tipo medieval, modificada por los conocimientos
renacentistas y los de la cultura náhuatl, presenta la labor de varias manos y
varios estilos, ya que intervino en ella su equipo de estudiantes desde 1558,
por lo menos, hasta 1585. En ella se percibe con claridad meridiana su filiación,
con tendencia pictográfica, a la llamada Escuela de México-Tenochtitlan, de
mediados del siglo XVI, con el estilo "azteca revivido".
Toda esta
abundante y magnífica información permanecía en el olvido, hasta que Francisco
del Paso y Troncoso -profundo conocedor del náhuatl y gran historiador- publicó
los originales conservados en Madrid y en Florencia con el título de Historia
general de las cosas de Nueva España. Edición parcial en facsímile de los
Códices matritenses (5 vols., Madrid, 1905-1907). El tomo quinto, primero de la
serie, trae las 157 láminas de los 12 libros del Códice florentino que se
conserva en la Biblioteca Laurentiana de Florencia.
De una copia
de la Historia de Sahagún, que se encontraba en el convento de San Francisco de
Tolosa, España, proceden las ediciones que hicieron Carlos María de Bustamante
(3 vols, 1825-1839), Irineo Paz (4.vols., 1890-1895) y Joaquín Ramírez Cabañas
(5 vols., 1938).
La edición más cumplida en castellano es la
del padre Ángel María Garibay K., con el título Historia General de las cosas
de la Nueva España, escrita por Bernardino de Sahagún y fundada en la
documentación en lengua mexicana recogida por los naturales (5 vols., 1956).
Cronistas de
Tetzcoco
Se citará
a uno delos miembros de la familia Pimentel Ixtlilxóchitl, descendientes de
Coanacotzin, último rey de acolhuacan. Del más viejo de ellos, Fernando
Pimentel Ixtlilxóchitl se sabe que compiló datos de las genealogías de los
gobernantes tetzcocanos a petición del conde de Benavente y del virrey Luis de
Velasco.
Descendientes del mencionado compilador de
datos genealógicos fueron Antonio, Pablo, y Toribio, conocidos con iguales
apellidos.
Según
el testimonio de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Pablo y Toribio dejaron
algunos memoriales en tanto que Antonio, según lo refiere fray Juan de
Torquemada, ¨ fue hombre curioso en éstas (relaciones históricas) y otras
muchas cosas ¨. El mismo fraile recuerda que Antonio le mostró un antiguo códice
y le proporcionó información acerca de los gastos de la casa de Nezahualcóyotl.
aunque todo lo que escribieron estos miembros de la familia Pimentel
Ixtlilxóchitl esta hoy perdido, importa dejar constancia de sus empeños,
reveladores de una conciencia histórica. Si bien se insiste a veces en que
estos y otros descendientes de la nobleza indígena escribían para obtener
mercedes de los soberanos de Castilla, el hecho es que, gracias a sus trabajos,
fue mucho lo que otros allegaron para elaborar obras de tanta importancia como
la Monarquía Indiana de fray Juan de Torquemada.
Fernado de
Alva Ixtlilxóchitl
De entre todos los cronistas tetzcocanos
sobre sale Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. Nació esté hacia 1578 en San Juan Teotihuacán,
cerca de Tetzcoco . Hijo de Juan Pérez de Peraleda, descendía por línea materna,
del linaje de los señores de Tetzcoco. Estudió en el colegio de Santa Cruz de
Tlatelolco. Fue intérprete de nahuatl en el Tribunal de la Inquisición y llegó
a ser gobernador de Tlalmanalco. Atraído por las antigüedades del señorío de
Tetzcoco, reunió noticias y manuscritos. Consultó con ancianos y, ampliando su
mira, leyó obras sobre historiografía española y de los tiempos grecorromanos y
bíblicos.
Con fray Juan de Torquemada estudió códices, como el Tlotzin, Quinatzin
y Xólotl.
Fue también poeta y de él se conservan
algunas composiciones. Según parece, escribió varias relaciones en nahuatl o
por lo menos extractos de ellas que dio a conocer para su examen, a los
ancianos y autoridades de Cuauhtlatzinco en la provincia de Otumba.
El
conjunto de sus obras, tal como hoy se conocen, abarca una serie de relaciones
y su Historia de la nación chichimeca. En particular en la Historia chichimeca
traza una imagen de la evolución de los tetzcocanos desde sus remotos
antepasados hasta la época de la Conquista. Obra henchida de anécdotas, escrita
en prosa de fácil lectura, es en extremo atrayente. Alva ixtlilxóchitl, que
murió en la Ciudad de México en 1650, fue investigador infatigable de las
fuentes de la tradición en nahuatl. A pesar de que se le ha achacado ser
propenso a fantasías, sus documentos, serán siempre de consulta necesaria.
Análisis de las Crónicas Indígenas – Texto viii
Breve
síntesis argumental.
Motecuhzoma se prepara para encontrarse con
Cortés. Les sale al encuentro a los españoles en Huitzillan. Cortés y Motecuhzoma
mantienen un diálogo en el que el segundo le da a entender a Cortés que es
venerado por dios. Los aztecas le demuestran al español su “cariño”. Finalmente
entran los españoles a Tenochtitlán y apresan a Motecuhzoma. Luego, entran
en la Casa Real.
Entonces, los españoles le piden a Motecuhzoma el oro de la ciudad. Todo el
oro que consiguen lo funden destruyendo las artesanías originales.
Comparación entre el texto de Sahagún y el de
Alva Ixtlilxóchitl
El primer
texto está armado según las fuentes de Sahagún. Su trabajo consistía en
entrevistar a los más ancianos de los habitantes indígenas, con la intención de
recuperar la historia de la conquista de México, peor contada desde el punto de
vista de los subyugados.
Este relato fue
extraído del Códice Florentino, libro XII, capítulos XVI y XVII.
Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, en cambio, es el autor
de sus obras y no se basó en informantes sino que siguió su propia idea sobre
el tema. También puede haber sido informado por sus ancestros de la historia de
su patria.
Este texto fue
extraído de la XIII relación: “De la venida al mundo de los españoles y principios
de la ley evangélica”.
En ambas
narraciones se cuenta la llegada de los españoles a México, la bienvenida y lo
que ocurrió después. Según los informantes de Sahagún, los españoles, luego de
ser recibidos cordialmente por los indios, tomaron prisioneros a los principales
personajes de sus sociedad ( Motecuhzoma e Itzcuaulitzin). Luego exigieron ser
servidos por los indígenas argumentando que eran órdenes de su rey,
Motecuhzoma, a quien mantenían cautivo. Finalmente, luego de imponer el terror sobre
toda la zona, saquearon todos los objetos valiosos de la ciudad, incluyendo la
corona del rey.
Para el autor
del segundo texto, quien no detalla demasiado acerca de la relación previa al
arribo de los españoles a la ciudad ni de los preparativos indígenas para
recibirlos, también los españoles estaban “... servidos y regalados...” por los
indios, es decir, los esclavizaban y los obligaban a desprenderse de sus objetos
realizados a partir de metales preciosos,
para dárselos a ellos.
En la versión
del español, los indios son tratados como los esclavos de los conquistadores,
quienes actúan como amos y señores de un territorio que les es ajeno. Según el
mexicano, los españoles son servidos por los indígenas, pero no especifica ningún
tipo de crueldad.
Relación
español-indio.
Aquí el plano del otro es claramente el del conquistador, ya que está
narrado por los nativos americanos.
Si analizamos el texto según los tres planos propuestos por Todorov,
observamos:
Plano
axiológico: los españoles son buenos.
Esto, sumado a la descripción física, hace creer a los indígenas que Cortés era
Quetzalcoatl y que venía a reinar.
“Señor nuestro [-dice Motecuhzoma -]: te has
fatigado, te has dado cansancio: ya a la tierra has llegado. Has arribado a tu
ciudad México”
(pág. 79)
Una vez que descubren la verdadera personalidad, pasan a verlos como
personas codiciosas, crueles y ambiciosas a las que sólo les importa el oro.
“...prendieron
llama a todo lo que restaba [...] por valioso que fuera...” (pág. 83)
“...como si
fueran bestezuelas.”; “...dominados por la avidez.” (pág. 84)
Plano
praxeológico: los españoles ven a los aztecas como a una cultura sin importancia.
Funden sus estatuillas de oro sin preocuparse por el arte mejicano. La visión
de los indios que tienen los españoles sólo puede verse en sus acciones ya que
el relato fue narrado por aztecas.
Plano
epistémico: ninguno de los dos, demuestra interés alguno en conocer la cultura
del “otro”.
Estructura
del texto
La introducción
sirve como precedente de los textos que se presentan a continuación. Los resume, incluyendo su punto de vista.
El cuerpo
principal es el relato de los informantes de Sahagún que consta de seis partes.
Por último, se
presenta el testimonio de Fernando de Alva
Ixtlilxóchitl.
Descripciones
Principalmente se describen atuendos y joyas. Ej.: “También van portando collares de oro,
collares de cuentas colgantes gruesas, collares de tejido de petaltillo.”
(pág. 78)
Este tipo de descripciones son relativamente cortas. La más extensa se
presenta en la llegada de Cortés a la ciudad mexicana: “En grandes bateas han colocad flores de
las finas: la flor del escudo, la del corazón; en medio se yergue la flor del
buen aroma, y la amarilla fragante, la valiosa. Son guirnaldas, con travesaños
para el pecho.”
Prosa.
La sintaxis de las traducciones, se asemeja a la utilizada por los
indígenas. Abundan los circunstanciales como allí, ya, en este tiempo, luego, cuando
, etcétera. Además, estos circunstanciales se repiten a lo largo del
texto y hasta en las mismas oraciones: “Allí llegan a su término, allí está la meta.”
(pág. 78)
Por otro lado, se les da un uso poco común para nosotros:
“Y cuando hubo percibido el sentido del
discurso de Motecuhzoma, luego le dio respuesta por boca de Malintzin.”
“Cuando hubo
amanecido, luego se dio pregón de todo lo que se necesitaba para ellos...”
Aparecen
oraciones que no son más que una larga enumeración. Y, a veces, las
enumeraciones van más allá de la oración y ocupan varias. “Y cuando hubieron llegado a la casa
del tesoro, llamada Teucalco, luego se sacan afuera todos los artefactos
tejidos de pluma, tales como, travesaños de pluma de quetzal, escudos finos,
discos de oro, los collares de los ídolos, las lunetas de la nariz, hechas de
oro, las grebas de oro, las ajorcas de oro, las diademas de oro.”
También
se realizan repeticiones. Se repiten las ideas, reforzándolas: “...en tu
asiento, en tu sitial...”; “...se adereza, se engalana...”; “Lo van
apretando, lo van llevando en cerco...”; “...lo tuvieron en guardia, lo mantuvieron
en vigilancia...”, entre otros.
Los
diálogos se presentan nombrando al autor de cada intervención y utilizando verbos introductorios tales como decir o hablar, seguido de dos puntos.
Gráficos presentes en el texto
Los dibujos
son de trazo simple, sin perspectiva. Ponen de manifiesto la forma de
vestimenta tanto de los españoles como de los indígenas (y de su rey).
El primero, representa el encuentro de
Motecuhzoma con Cortés. El segundo, la fundición de los objetos de oro de los
indios.