”América Latina”:3ºparte,
“Dominio en el pasado de las
fuerzas políticas
prenacionales: ”caciquismo” y
“caudillismo” (Capítulo 1)
Después de
la independencia, el sentimiento que inquirían los libertadores, se extendió
lentamente en América Latina. Existían abundantes pequeños grupos, cuyos jefes
tenían mucha autonomía. Les unía una dependencia, y luego de la independencia,
un resentimiento contra los que les habían dominado. Entre 1810 y 1825 se
independizaron grupos y comunidades pequeñas: primero las ciudades cuyos
ciudadanos se reunieron en asambleas y luego los grandes propietarios, jefes de
clanes y de bandas.
1.- La liberación de la fuerzas políticas
centrífugas en el período crítico.
Durante el
período colonial la administración había equilibrado las tendencias anárquicas.
Como desapareció la autoridad de la metrópoli, en la América española las
fuerzas centrífugas tendían a
dividir los territorios en
pequeñas soberanías y a mantenerla perpetuamente. Era un proceso “crítico” como
había sucedido en Estados Unidos entre 1782 y 1787, donde se creyó que 13
colonias iban a caer en anarquía, que aparecía como la condición de libertad.
La
independencia no eliminó a la monarquía en Brasil, donde se trataba de evitar
la disgregación de la nación. Las fuerzas centrífugas tenían la misma
intensidad que el resto del continente, pero no se liberaron del mismo modo que
en la América española.
Varios
libertadores de la América española comprendieron bien el valor de la monarquía
para unir las fuerzas políticas opuestas y construir naciones moderadas. Para
unificar la soberanía era necesario contar con marcas territoriales: ofrecidos
por virreinatos, capitanías generales y audiencias, correspondían a divisiones
geográficas naturales o zonas de atracción de alguna ciudad.
La división
final se hizo en función de las fronteras nacionales y del marco administrativo
nacional. En algunos casos las audiencias se dividieron. Hubo ambiciones que
fracasaron por haber encontraron audiciones más poderosas: en Argentina,
Quiroga y Estanislao López fracasaron porque Rosas era más poderoso.
Las
ideologías patriotas ejercidas sobre los libertadores no constituyeron un
contrapeso suficiente para las tendencias centrífugas de la estructura social
porque el nacionalismo no se podía materializar. El movimiento de independencia
era nacionalista porque tuvo lugar en una sociedad cuyas élites tomaban parte
en todos los movimientos de ideas del mundo noratlántico , pero este
nacionalismo buscaba un cuerpo para poder encarnarse.
2.- El ideal prematuro de la unidad
latinoamericana.
El nacionalismo
desembocaba en la idea de la ideología nacionalista. La ideología nacionalista
comenzó a dejar mayor libertad de acción a las fuerzas divergentes que querían
dividir la América española. Bolívar fue uno de los menos realistas en el
sentido ideológico.
Desde el
comienzo de la independencia existió un ideal poderoso que jugó un papel
importante en el comportamiento de los países latinoamericanos respecto del
extranjero y de Estados Unidos, pero que no pudo ser aplicado en el interior de
América Latina hasta estos últimos años. En la primera mitad del siglo XIX
había naciones que todavía no existían. Es sorprendente que la repartición del
continente no hubiera sido mayor.
Quizás en el futuro se de otra organización. Desde 1960 se unieron 5 países de América Central en un
mercado común con un progreso acelerado. Dicha asociación todavía es limitada y
no es muy grande. No hay que prever todavía si está integración podrá
extenderse. Dejando aparte lo que pueda pasar hoy en día, en América Latina, en el siglo XX, no existían
las condiciones económicas esenciales para comenzar una integración continental.
3.- las fuerzas políticas prenacionales en el
momento de la independencia.
La América
española debía crear fuerzas políticas preestables, las cuales tendían a
disgregar la sociedad.
1º: Las
fuerzas políticas más sólidas estaban constituídas por muchos señoríos
representados por latifundios.
2º: Las
fuerzas políticas de las ciudades soportaban de mala gana la desmembración de
la soberanía en beneficio de los feudales rurales. Y eran las únicas que
hubieran podido favorecer las integraciones nacionales.
3º: Las
comunidades indígenas habían conservado si organización precolombiana en
pueblos o clanes y normalmente resistieron en vez de ejercerse , pero a veces
eran utilizadas por otros para las luchas políticas.
4º: Había
fuerzas de grupos asociales : indios , africanos, mestizos, conductores de
ganado, así como gauchos en el Sur, llaneros en el Norte, soldados en le 1800, eran bandidos.
Todas estas fuerzas políticas de las ciudades se han canalizado a través
de fidelidades personales: cada una obedece a un jefe hereditario. Se
acostumbra a designar a este tipo de jefes políticos como caciques. En Brasil, en la
actualidad se prefiere designarlos coroneis (coroneles)
4.- Caciquismo y coronelismo.
El
caciquismo y coronelismo es el fenómeno básico que dominó durante el siglo XIX
la vida política de América Latina. Hoy el caciquismo ha dejado supervivencias
en el sector arcaico de la sociedad dualista, que influyen en la vida política
nacional, con excepción de países como Argentina y Uruguay, países demasiado
urbanizados para que los caciques
tengan autonomía. En la actualidad, es imposible comprender la naturaleza de
los problemas políticos latinoamericanos sin tener en cuenta los efectos del
reinado de los caciques.
Toda la
clases de caciques existentes (caciques feudales de latifundios, caciques
tribales de los indios condottieri de los ejércitos y de bandidos) tenían entera libertad de su
clientelas para sus fines personales y los del grupo. El cacique debía
protección a sus clientes y éstos le debían fidelidad.
La suprema
virtud social no era el patriotismo sino la lealtad hacia el jefe . La historia
de América Latina está llena de atrocidades que sancionaban la traición respecto del jefe político y la generosidad
del jefe. Hay países que todavía hoy en día. Los jefes pueden realizar
ejecuciones para hacer recordar quien tiene el poder.
Mientras
prevaleció el caciquismo el alcance del
poder consistía en la explotación de éste por un grupo y su jefe. Cuando
la conquista se realizaba gracias a la violencia había un saqueo de tropas victoriosas. Cuando era
a través de una elección, permitía la
explotación del presupuesto. Existen en gobernantes que consiguieron el poder
gracias a la fidelidad de su clientela personal, que contribuyeron el
desarrollo económico e integración nacional. En este caso, un poder fundado
sobre las obligaciones de las clientelas personales no permitía una
administración honesta: el cacique culto y desinteresado podía llegar a olvidar
sus intereses privados, pero no hacer lo mismo con sus clientes; sus
intenciones podían ser honradas, pero estaba obligado a realizarlas con medios
poco honestos según la sociedad.
El objetivo
del caciquismo era debilitar la autoridad del Estado y tender a dividir la soberanía como había sucedido en
Europa con el feudalismo. El caudillismo ha sido en general un instrumento
brutal y poco sutil, pero eficaz, que inició la sumisión del caciquismo a una disciplina nacional.
5.- Del caciquismo al caudillismo.
En ninguna
parte de la América española, la unificación de la soberanía ha podido
realizarse totalmente sin que ha intervenido el caudillo. Brasil ha evitado el
caudillismo gracias a la monarquía.
En la América española el caudillismo ha sido muy
definido como dictadura o predominio de un hombre que se apoya en una clientela
personal. Un país donde el caudillismo
triunfó con mucha frecuencia fue Venezuela: Páez fue sustituido por los hermanos Monagas, luego Páez de nuevo,
Guzmán Blanco, Crespo, Castro y finalmente Gómez.. En Venezuela el régimen
caudillista se interrumpió entre 1863 y 1870, época de guerra civil.
El
caudillismo era un fenómeno también que acompaña el encuentro de las ideologías
democráticas con las estructuras sociales arcaicas de carácter prenacional. En
todos los lugares las estructuras feudales
se han visto perturbadas por guerras civiles o ambiciones de los condottieri
.
Como
advertía Banington en 1895, el caudillismo indica la falta de madurez política
de las sociedades hispanoamericanas en el siglo XIX más que la consecuencia de
una incapacidad política de las poblaciones. La América Latina se vio obligada
a fundar la legitimidad del poder sobre la soberanía del pueblo expresada por medio
de elecciones. En la estructura prenacional que siguió a la Independencia esta legitimidad satisfació tan sólo a
una élite reducida. Las elecciones no provoca a los grupos vencidos ni a sus
jefes a inclinarse ante los resultados si sus ambiciones se resienten como
resultado de las mismas.
Las luchas
políticas se realizan entre grupos que tienen lealtad ciega entre sí, que
desean mostrar sus poderes y explotar el poder político su ventaja. Desde que
el interés es el del grupo y no el del Estado, no hay razón para no usar armas
si alguien se cree más fuerte. Es un deber patrio emplear todos los medios para
triunfar y si los resultados de la elección no son los esperados por un grupo,
no se duda en formar una prueba de fuerza brutal. Si deben utilizar la
violencia ciertamente pondrán en duda la veracidad electoral.
El uso de la
fuerza para llegar al poder se ha visto durante mucho tiempo tan legítimo como
las votaciones. Se ha visto facilitado por la falta de una fuerza pública real
nacional y la posibilidad de las clientelas de convertirse en ejércitos
privados e intervenir en batallas, cuyos participantes estimaban mejor las
recompensas directas logradas por el degüello de sus adversarios y el saqueo de
sus bienes.
Cuando la
prueba de fuerza concluía de esta manera, el que se había distinguido por su valor a audacia podía llegar a extender su clientela
personal a una vasta provincia o Estado entero y ejercer una autoridad de
señor. El cacique se convertía en caudillo y la república de notables dejaba
paso al cesarismo.
La
transformación del cacique en caudillo ha sido descrito en Facundo Quiroga, escrita por
Sarmiento a un rival de Rosas en 1842. El caudillo no es necesariamente un
militar, y, debe ser capaz de conducir a sus fieles al combate y más de un gran
propietario, abogado o bandido llegaron a general por esta razón.
6.- Naturaleza del poder de los caudillos.
El caudillo
es pocas veces todo poderoso en la primera parte de su poder nacional. Los que
lo ayudaron a llegar al poder no se sienten conformes con su parte del botín y
no se someten con sumisión, por lo que el reinado del caudillo está amenazado por intrigas. El poder de
Rosas fue el más absoluto, luego del asesinato de Facundo Quiroga, el caudillo
gaucho dueño de Córdoba y La Rioja, que no se resignaba a ser segundón.
El origen
ilegal de su poder obligaba a los caudillos a utilizar la violencia para
preservar su poder, aún más que para establecerlo. Comúnmente, para llegar al
poder, el caudillo a tomado las armas en nombre de la libertad porque la
legalidad había sido violada, porque las elecciones habían sido falseadas, etc.
El dictador debe, primero, restablecer totalmente las instituciones
democráticas e incluir en la constitución las garantías contra el ejercicio del
poder personal y contra los ataques a los derechos del hombre.
Porfirio
Díaz, respetó para llegar al poder, las formas constitucionales y cuando su
presidencia expiró en 1880, negó hacerse elegir y nombró a Manuel González en
su lugar , lo que no fue barrera para que él rigiera México durante treinta
años más. El uso de substitutos es vital para no violar la regla de no
reelección inmediata. Los más seguros son los parientes cercanos y amigos
íntimos, pero no siempre son fieles. Para no ver el poder espiado, se debe lograr
buenas elecciones y obtener la lealtad de los elegidos.
La autoridad
del caudillo depende del uso de la presión ilegal sobre los que la democracia
representativa obliga a compartir el poder. Es difícil no llegar a la
corrupción, pero ésta es pocas veces capaz de imponer obediencia. El
caudillismo busca generalmente el apoyo de agentes a los que resulta más fácil
desautorizar.
7.- Buenos y malos caudillos.
El
caudillismo tiende a la arbitrariedad y a menudo el terror. En la América
Latina hubo caudillos diferentes socialmente, ideológicamente, cultos o
incultos, factores de progreso o arruinación, etc. Francia, en Paraguay era un
paternalista culto; Santa Ana, en México era un criollo rico y seductor; Santa
Cruz, en Bolivia era un oficial honrado y vanidoso que se creía heredero de los
incas por vía materna; Portales, en
Chile era un rico comerciante preocupado por el orden y prosperidad; Carrera,
en Guatemala era un indio místico e
inculto; Juárez, en México era un indio muy instruido y liberal; Melgarejo, en
Bolivia, era un mestizo inculto; García Moreno, en Ecuador fue un profesor
inteligente y piadoso; Barrios, en Guatemala era un general; Batista, en Cuba
era un suboficial sublevado contra los generales; Blanco, en Venezuela, era un
caballero educado; Castro, que le sucedió era un inculto conductor del ganado.
De todos
estos caudillos, algunos fueron bandidos sanguinarios: el arquetipo es
Melgarejo; Solano López, en Paraguay fue un megalómano cruel, y Cabrera Estrada
en Guatemala ha realizado exacciones de todo
tipo. Juárez fue al final dictador, y al principio un defensor de los
indios y el libertador de México.
Si bien los
caudillos a confundían el patrimonio de la nación y el suyo, existieron
caudillos muy honrados. Cuando Gómez
terminó su dictadura en 1935, se asegura que dejó más de mil millones de
dólares a los noventa hijos que reconoció; se habla de varios centenares de
millones de dólares repartidos entre la familia Trujillo. La conquista del
poder por parte de jefes podía llevar a considerar los fondos públicos como
despojos de un botín. Pasa esto en Nicaragua
(a Zelaya) y en Cuba (a Machado).
Pero las
difusiones son injustas, ya que las actitudes de los caudillos eran diferentes
desde el punto de vista de la honradez. Guzmán Blanco devolvía su comisión
personal de los negocios, exigía a los
demás una honradez minuciosa y manejó Venezuela muy bien; Vargas
utilizaba constantemente la corrupción como medio para atenuar las oposiciones
y fortalecer las fidelidades, pero él, era muy honrado.
Algunos caudillos usaron su poder para terminar con
los abusos de los gobiernos previos: García Moreno intentó fijar en Ecuador una
teocracia, y ayudó el impulso económico sin sacar provecho para él; aunque
Aunque se objete a Ubico su arbitrariedad, él que dio a Guatemala una buena
dirección financiera.
8.- Reacción del caudillismo contra el
conservadurismo de los notables.
No es
posible dar al caudillismo un color político uniforme y ver en él un
instrumento de una política conservadora o de reforma social. En Guatemala,
Carrera tenía una política conservadora. Frecuentemente, los caudillos fueron
grandes reformadores: Juárez liberó a
su país de un gobierno clerical y conservador; Guardia, en Costa Rica terminó
con la hegemonía de los notables; O’Higgins intentó en Chile, luchar contra el
clericalismo; en Venezuela, Guzman Blanco se opuso a la Iglesia; en México,
Santa Ana, intentó terminar con la esclavitud y con Castillo terminó ella en
Perú.
Generalmente
algunos caudillos que llegaron al poder, planearon el cambio de su país por su
política de desarrollo económico. Es el caso de García Moreno (Ecuador), que
prohibió la ciudadanía a los no católicos, repuso los tribunales religiosos y
otorgó al Vaticano varios privilegios, modernizó la agricultura, construyó
carreteras y escuelas, favoreció el instauración de empresas extranjeras y
inició la salida de Ecuador de la Edad Media; Porfirio Díaz (México), quitó a
los indios las ventajas dadas por Juárez, encaró la dirección económica de
Limantour, modernizando así México. Es además el caso de Trujillo, que ha
conseguido progresos económicos en la República Dominicana.
Aunque hubo
caudillos conservadores y reformadores, el caudillismo se caracteriza por una
tendencia a reaccionar contra el gobierno de los notables. Este cesarismo es
casi forzosamente convincente. Los caciques locales no se hubieran transformado
en caudillos si no hubieran atraído la masa popular y, a los más desheredados
que formaron su clientela. Es útil
notar que las exacciones a que se entregaron numerosos caudillos para
conquistar el poder, afectaron sólo a una pequeña parte de la población, rica e
instruída, que participaba de la vida pública. A los peones miserables no se
les confiscaba los bienes, ni quienes
podían verse sin libertad de palabra o pensamiento, ni libertad política, pues
nunca la habían tenido.
Los que se
alzaron contra los caudillos fueron comúnmente los notables. Hoy en día los que
se rebelan son la clase media, estudiantes y
militares. Con el cesarismo latinoamericano ni la plebe ni los
peregrinos se quejaban de la injusticia
imperial, sino los patricios. A veces el pueblo ha preferido la autoridad del poder arbitrario y convincente del
caudillo que la autoridad legal y liberal de los importante conservadores.
9.- La función del caudillismo en la constitución
de las naciones latinoamericanas.