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Conceptos de Castellano

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    Sustantivo , palabra que sirve para designar personas, animales, conceptos o elementos, ya sean reales o existentes sólo en la mente humana.

    Su estudio se realiza atendiendo a tres aspectos: forma, función y significación.

    Desde el punto de vista formal, el sustantivo es una palabra flexiva en muchos idiomas, es decir, admite variaciones en su terminación para indicar los accidentes gramaticales de género, número y, a veces, caso.

    La función primordial del sustantivo es la de ser el núcleo (N) del sintagma nominal (SN) que hace de sujeto en la oración, pero puede aparecer también como núcleo de otros sintagmas nominales que pueden estar incluidos dentro del sujeto o del predicado.

    Sustantivo  , tiene distintas variaciones morfológicas :

    El género ¾masculino

                   ¾femenino

    El número ¾singular

                   ¾plural

    El sustantivo , tiene distintas funciones sintácticas :

    Sujeto (S): Marisa’ pinta un cuadro.

    Aposición (Ap): Enrique, mi gran ‘amigo’, me ha escrito una carta.

    Atributo (Atr): Luis es el ‘fontanero’.

    Predicativo (Pvo): Han nombrado ‘presidente’ a mi amigo.

    Complemento agente (C Ag): Fueron elegidos por sus ‘compañeros’.

    Complemento directo (CD): Mi hermana compra el pan’.

    Complemento indirecto (CI): Marcos regaló un libro a su prima’.

    Complemento circunstancial(CC): Se encontraron en laferia’ el lunes’.

    Complemento de un nombre que aparezca en el sujeto o en el predicado (C de N): Me gusta la caja de ‘madera’.

    Complemento de un adjetivo (C de Adj): Está lleno de melancolía’.

    Complemento de un adverbio (C de Adv): Se encuentra lejos de la ciudad’.

    Vocativo (V): Antonio’, oye esto.

    El sustantivo , también cumple una función sintáctica :

    Común, genérico o apelativo: alude a personas, animales o conceptos en general que existen en la realidad o son producto de la imaginación humana y cuyas características especiales no difieren de los de su misma clase: zapato, cisne.

    Se clasifica, a su vez, en: individual: nombra un solo ser u objeto: coche, y colectivo: hace alusión a una agrupación de entes diversos percibiéndolos como si fueran un solo ser: regimiento, piara.

    Propio: nombre con el que se destaca la individualidad de un ser —persona, animal o cosa—, frente a los de su misma clase con el fin de diferenciarlo: Leonor, Babieca. Cuando se refiere a personas o cosas personificadas recibe el nombre de antropónimo, si alude a espacios geográficos se denomina topónimo.

    Clases de sustantivos según su signifcación

    Concreto: designa elementos materiales cuya existencia el hablante la percibe como real por poderla percibir a través de los sentidos, aunque no lo sea: libro, tejado.

    Abstracto: nombra un concepto, cualidad o estado que sólo existe en la mente humana o que asociamos con frecuencia a personas u objetos: libertad, amor. Puede ser de cualidad, formado generalmente a partir de un adjetivo: simpleza, hermosura; de fenómeno, derivado de un verbo: cantante; de cantidad, relacionado con los numerales; puede indicar algo preciso, como centena, o impreciso, como montón

    Adjetivo, parte variable de la oración que acompaña opcionalmente al sustantivo en el sintagma nominal, para calificarlo (adjetivo calificativo) o determinarlo (adjetivo determinativo), concordando con él en género, número y en algunas lenguas también en caso.

    Así todos los adjetivos (los que señalan propiedades o características cuantificables) pueden presentar su cualidad en diferentes grados de intensidad o plenitud para mostrarla tal cual es, para establecer una comparación entre dos elementos o para potenciar al máximo la cualidad del adjetivo.

    El grado positivo presenta la cualidad del adjetivo en su término medio, sin ponerla en relación con ninguna otra: alegre, bondadoso. El grado comparativo presenta la cualidad del adjetivo en relación con otra, estableciendo su superioridad (más generoso), igualdad (tan agradable) o inferioridad (menos risueño) con respecto a ella. Más, tan y menos son adverbios, adyacentes del adjetivo al que acompañan; el segundo término de la comparación se establece mediante otros marcadores, los nexos conjuntivos comparativos que y como. El grado superlativo expresa la cualidad en su más alto grado, marcando una relación absoluta (superlativo absoluto) mediante:

    El adjetivo cumple distintas funciones morfológicas,

    Género ¾ masculino

                ¾ Femenino

    Número ¾ singular

                 ¾ Plural

    Hay adjetivos invariables

    El adjetivo calificativo puede acompañar a un sustantivo, apareciendo antepuesto o pospuesto a éste, o puede aparecer de forma independiente realizando las siguientes funciones:

    a) adyacente: modificador o adjunto de un sustantivo. Puede aparecer antepuesto o pospuesto a éste: un ‘claro’ día, un niño ‘alegre’.

    b) atributo o predicado nominal, si en la oración aparecen los verbos ser o estar: Mis amigas son ‘simpáticas’.

    c) predicativo: Vi a Raúl muy ‘enfadado’.

    d) núcleo de un sintagma adjetivo: Está ‘lleno’ de alegría.

    e) núcleo de un sintagma adjetivo sustantivado: El ‘verde’ me gusta.

    f) aposición: mi amigo, ‘feliz por verme’, me abrazó.

     En función semántica,  el adjetivo calificativo expresa una cualidad del sustantivo al que acompaña o con el que se relaciona. Puede ser especificativo o explicativo. El especificativo es el que delimita (especifica) la significación del sustantivo; aporta una información necesaria, por lo que no se puede suprimir sin que varíe sustancialmente el significado de la frase. Suele ir pospuesto al sustantivo: El libro ‘pequeño’ está sobre la mesa. El explicativo o epíteto aporta una información ya conocida e intrínseca al significado del sustantivo; por lo tanto, si se prescinde de él no varía notablemente el significado de la frase: Dejó su huella en la ‘blanca’ nieve. Aparece antepuesto al sustantivo.

    Artículo, constituyente obligatorio del sintagma nominal que se antepone al nombre para actualizarlo y señalar si el sustantivo es conocido o no por el emisor, receptor o ambos.

    Se clasifica en determinado o definido e indeterminado o indefinido. Las antiguas gramáticas tomaban al artículo como una de las partes de la oración; en la actualidad se le considera un morfema gramatical del sustantivo, con el que se combina, y del cual nos indica el género y el número. Puede estar precedido de un preartículo (todo un hombre) o seguido de un posartículo (la misma casa).

    Las formas que presenta el artículo son:

    Determinados: masculino singular: él; femenino singular: la; neutro singular: lo; masculino plural: los; femenino plural: las.

    Indeterminados: masculino singular: un o uno; femenino singular: una; masculino plural: unos; femenino plural: unas. No existe la forma de neutro plural.

    El artículo, en función sintáctica ,  siempre funciona como determinante del sustantivo al que acompaña, o como determinante de aquello que aparezca sustantivado porque convierte en sustantivo de discurso todo aquel elemento al cual antecede y que originalmente no fuera un sustantivo: El gato atrapa ‘al ratón’; Yo compré ‘lo que me pareció mejor’.

    El artículo es un determinante semánticamente vacío, no obstante el que aparezca en español el artículo determinado o el indeterminado, o el que el sustantivo vaya o no precedido de un artículo, hace que en el sustantivo se produzcan diferencias semánticas.

    Verbo, parte de la oración, que funciona como núcleo del predicado e indica proceso, acción o estado.

    El número del verbo es una marca de concordancia impuesta por el sujeto. Las formas verbales pueden ir en singular: yo hablo o en plural: nosotros hablamos. No presentan variaciones de número las formas no personales o verboides del infinitivo y gerundio: hablar, hablando. Los verbos unipersonales sólo presentan formas verbales en singular, por su referencia nocional de la impersonalidad: nieva, nevaba. A veces, aparecen usos verbales que presentan una relación especial de concordancia con el sujeto, el verbo puede aparecer en plural con sujetos en singular: Eso son amores; este tipo de discordancia es aceptada porque responde a razones de significación o de sentido, porque, aunque el sujeto vaya en singular tiene significado de plural.

    Persona

    La persona del verbo varía, de acuerdo con las personas gramaticales que el sujeto presenta, afecta también a los pronombres personales y a los posesivos. La persona remite a los interlocutores del discurso, según el eje básico hablante-oyente, yo-tú. Las personas son: primera, segunda y tercera, en singular: yo amo, tú amas, él ama, o plural: nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Hay que señalar algunas excepciones de algunos verbos y formas verbales, que sólo se utilizan en tercera persona de singular, como los verbos unipersonales: Nieva, y algunos verbos defectivos: Atañe. Las formas no personales o verboides carecen de persona: comer, comiendo, comido. El imperativo sólo tiene segunda persona.

    Modo

    El morfema verbal de modo indica la actitud del hablante ante el enunciado y significación verbal: la actitud puede ser objetiva o subjetiva. Ésta puede presentarse como un hecho cierto, o bien, considerar que su realización será más o menos incierta, virtual, hipotética, deseable, deseada, dudosa… Es una categoría específica del verbo. Si el hablante expresa la realidad de forma objetiva, sin tomar parte de ella, utilizará el modo indicativo, el modo de la realidad: Sergio estudia mucho; Hace calor; Mañana iremos al cine. Si el hablante participa en el enunciado, expresa de una forma subjetiva deseo, duda, temor…, utilizará el modo subjuntivo de la no realidad, de la representación mental: Ojalá tenga suerte; Es posible que lo haga. La gramática tradicional distingue cuatro modos verbales: indicativo, subjuntivo, condicional e imperativo, en realidad son dos los modos verbales: indicativo y subjuntivo, que corresponden a la doble actitud posible del hablante ante el enunciado: objetiva y subjetiva.

    Los modos tradicionales imperativo y condicional no son más que variantes del modo subjuntivo y del modo indicativo: el imperativo del subjuntivo y el condicional del indicativo.

    El modo indicativo es el modo actualizador por excelencia. Sus formas sitúan el acontecer en un lugar y momento dados. Sus formas verbales expresan que el hablante considera la acción o proceso como algo perteneciente a la realidad, que posee existencia objetiva: El muchacho está aquí. Había acudido mucho público. Iré a tu casa hoy.

    El modo subjuntivo es el modo de lo virtual, ofrece la significación del verbo sin actualizar y a él pertenecen las formas verbales con las que el hablante considera la acción o proceso como algo irreal, como un hecho que existe en su pensamiento pero al que no puede atribuir fuera de éste, existencia real con seguridad: Espero que estés en casa; Ojalá lo hagas; Acaso vaya.

    El modo imperativo expresa mandato u orden, función apelativa, se utiliza exclusivamente en situación de discurso. El mandato es la subjetivación del enunciado con matiz significativo optativo en grado máximo, sólo se utiliza en la segunda persona. Así, el imperativo queda incluido por su significado verbal en el modo subjuntivo. En su uso se confunde o alterna con el subjuntivo. El imperativo sólo acepta forma afirmativa: Ven tú. Venid vosotros. La forma negativa de mandato se expresa en presente de subjuntivo: No lo hagáis. Para expresar mandatos indirectos u órdenes referidas a otras personas gramaticales, que no sea la segunda, se utiliza también el presente de subjuntivo: Lo digan ellos.

    El modo condicional es un tiempo verbal creado en las lenguas románicas, no existía en latín. Procede de la perífrasis latina del pretérito imperfecto de indicativo + infinitivo: Amaría de amare habebam. A lo largo de la historia de la lengua, el condicional ha presentado vacilaciones significativas de uso e incluso terminológicas. En principio, se denominó modo potencial, por su significación hipotética o posible: Me compraría un coche si pudiera; en la actualidad la Real Academia Española lo denomina condicional, por influjo de la gramática francesa y por ser el tiempo característico de las condicionales. Por su significado, es un futuro hipotético, indica siempre una acción futura respecto a otra. Se incluye como variante de modo indicativo, porque el hablante lo utiliza como expresión de una acción real. En el uso actual se sustituye o alterna con el pretérito imperfecto de indicativo en las oraciones condicionales: Si tuviera dinero, me compraría una casa o me compraba una casa.

    Tiempo

    El tiempo es la categoría gramatical que ubica el acontecer del verbo en el imaginario eje del tiempo natural o real del hablante. Se trata de una categoría deíctica. El tiempo es un concepto de medida; el hablante necesita expresar la fecha de las acciones, o comportamientos que expresa con el verbo, y para ello utiliza un segmento imaginario, en el que el punto de partida es presente, todo lo anterior es pasado y lo que queda por venir, futuro. La oposición básica se establece entre el presente, el pasado y el futuro, acción simultánea, anterior y posterior respectivamente al ahora del hablante. El presente es puntual, pero en la conciencia del hablante abarca lo que acaba de ser presente y es pasado y lo que es todavía futuro, pero que va a ser presente de inmediato. El hablante, la realidad que mejor conoce es la que ha vivido, la que se ha dado en el pasado. La realidad del presente la conoce, pero no la ha asimilado, y la realidad del futuro la desconoce. Por eso, en la conjugación española hay más tiempos verbales en el pasado que en el presente y en el futuro.

    Los tiempos verbales del modo indicativo son: Tiempos del presente: presente: amo, temo, parto; pretérito perfecto: he amado, he temido, he partido. Tiempos de pasado: pretérito imperfecto: amaba, temía, partía; pretérito indefinido o pretérito perfecto simple: amé, temí, partí; condicional simple: amaría, temería, partiría; pretérito pluscuamperfecto: había amado, había temido, había partido; pretérito anterior o copretérito: hube amado, hube temido, hube partido; condicional compuesto: habría amado, habría temido, habría partido. Tiempo del futuro: futuro simple: amaré, temeré, partiré; futuro compuesto: habré amado, habré temido, habré partido.

    Voz

    La voz es la categoría gramatical que indica si el sujeto realiza la acción, la recibe o la sufre. Hay dos voces, activa y pasiva. La voz activa indica que el sujeto gramatical coincide con el agente de la acción expresada por el verbo, acción que se ejerce sobre un objeto: Pedro compró una casa. En la voz pasiva, el sujeto no realiza la acción, sino que la recibe o padece, el sujeto coincide con el objeto. El agente puede estar especificado o no: La casa fue comprada por Pedro. El verbo español ha perdido las formas propias de la voz pasiva latina, para su expresión se utiliza el verbo ser más el participio del verbo conjugado, en concordancia con el sujeto: El león es temido; Los leones son temidos. No existen, en español, morfemas específicos de voz. Sólo admiten la voz pasiva aquellos verbos que pueden usarse como verbos transitivos.

    Otra forma de expresión de la voz pasiva es la pasiva refleja, que aparece en construcciones en voz activa con el pronombre sé y significado pasivo: Se abren las puertas de la catedral a las diez. El sujeto gramatical las puertas recibe la acción del verbo (abren: son abiertas). Sé, morfema indicativo de voz pasiva, indica que el sujeto gramatical debe interpretarse como objetivo.

    Aspecto

    El aspecto es el morfema verbal que indica el tiempo interno de la acción expresada por el verbo: Luis amó, Luis amaba, nos indica si la acción verbal ha acabado ya (amó), o si está en proceso o desarrollo (amaba). El aspecto no supone, a diferencia de la categoría tiempo, ubicación alguna, pero sí tiene en cuenta, al considerar la acción aislada, el factor temporal que subyace a su realización, desarrollo y conclusión. Por ello, aunque no se confunden, existe una relación entre ambas categorías. No indica si la acción es presente, pasada o futura respecto al momento del hablante, sino que indica la medición interna del proceso verbal con referencia al término o transcurso del mismo proceso: amó, amaba indican acciones que ya se han dado en el pasado, pero amó indica que la acción ya se había acabado en ese momento del pasado, y amaba expresa que la acción seguía realizándose en el pasado.

    El aspecto verbal puede ser: aspecto perfectivo el que indica que la acción verbal se representa como acabada: Yo amé. He terminado mis estudios. Aspecto imperfectivo indica que la acción se representa en un proceso sin indicar si éste ha acabado: Yo amo; Terminaré mis estudios. En español el aspecto se expresa mediante procedimientos gramaticales, terminaciones verbales o léxicas, perífrasis verbales: He estudiado (perfectivo) o yo he de estudiar (imperfectivo). En español, todos los tiempos simples, excepto el pretérito perfecto simple, indican el aspecto imperfectivo, y, todos los tiempos compuestos y el pretérito perfecto simple, el aspecto perfectivo.

    La función privativa del verbo es ser núcleo del predicado, a él se refieren directa o indirectamente todos los complementos del sintagma.

    Clasificación sintáctica ,

    Copulativos (ser , estar , etc..)

    Transitivo (con Objeto directo)

    Intransitivo (sin Objeto directo)

    Pronominal: Reflejo cuasirreflejo

                         Recíproco

    Auxiliar ( Haber , Estar )

    Impersonal

    Unipersonal

    Atendiendo a la definición que sobre el verbo hacen Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña, “los verbos son unas formas especiales del lenguaje con las que pensamos la realidad como comportamiento del sujeto”. Por lo tanto, dado que la realidad es cambiante, la significación del verbo habrá que atenderla bajo criterios morfosintácticos, o según su modo de acción.

    Adverbio, parte de la oración que sirve para modificar, precisar, matizar o ampliar el significado de un verbo, de un adjetivo o de otro adverbio.

    Es una categoría gramatical heterogénea, caracterizada por su invariabilidad, con algunas excepciones, ya que muchos adverbios pueden admitir morfemas de sufijación; ejemplo de ahora, ahorita. Carecen de morfemas de concordancia con otros elementos de la oración; ejemplo: Luisa está mal. Los niños están mal educados. En cuanto a su estructura, no tienen unidad morfológica, la función de adverbio puede desempeñarla una palabra simple, una compuesta, una frase o una oración: Iré a verte mañana. Habla más despacio. Nos quedamos a oscuras. Te visitaremos cuando vayamos a Granada.

    Los adverbios no tienen unidad morfológica; por lo tanto, los hay con formas simples: hoy, mañana; con formas compuestas: anteayer; e incluso con formas complejas, como las locuciones adverbiales: a lo grande, de vez en cuando.

    Según la gramática tradicional, el adverbio es un modificador del verbo, de un adjetivo o de otro adverbio.

    Juan estudia bastante (bastante modifica al verbo).

    Él es bastante torpe (modifica al adjetivo).

    Lo hizo bastante bien (bastante modifica al adverbio bien).

    También pueden ejercer por sí mismos el valor de oración, con significado completo:

    -¿Vendrás a casa esta tarde?

    -‘Sí’.

    - ¿Saldrás hoy?

     -‘Probablemente’.

     Equivale a: Sí, iré a tu casa esta tarde, y Probablemente saldré hoy.

    Expresa circunstancias diversas . Tiene tres grados de significación :
    Positivo

    Comparativo

     Superlativo

    preposición, palabra que relaciona un nombre o un pronombre con otra palabra de la que es complemento, como indica su etimología de origen latino prae ‘delante’, positio, ‘posición’. Las preposiciones son palabras que enlazan un elemento sintáctico cualquiera, principalmente, un sustantivo o equivalente, con el que forma un complemento de otro sustantivo, mujer ‘con’ suerte, de un verbo, voy ‘a’ casa, de un adjetivo, bueno ‘de’ naturaleza, de un adverbio, lejos ‘de’ casa, de un pronombre, ninguno ‘de’ nosotros, o de una interjección, ¡ay ‘de’ mí! Al término del cual depende el complemento se llama término regente, núcleo o inicial, y al término que sigue a la preposición, término regido o terminal.

    Por su forma, las preposiciones pueden ser propias e impropias. Las preposiciones propias están constituidas por una sola palabra, son: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre y tras. Además hay que añadir allende y aquende, de uso únicamente literario y que se consideran locuciones por su origen, formadas por los adverbios allén y aquén con la preposición de, significan ‘a este lado de’ y ‘al lado de’; pro, cultismo de uso limitado a fórmulas: Campaña ‘pro’ lucha contra el cáncer, cupón ‘pro’ ciegos.

    La función de la preposición es la de ser un enlace de subordinación

    Su significación semántica informa sobre circunstancias espacio temporales y nocionales que viene determinada por la misma preposición y su término.

    Conjunción, palabra o conjunto de ellas que enlaza oraciones o palabras, como su etimología de origen latino explica: cum, ‘con’, y jungo, ‘juntar’; por lo tanto, ‘que enlaza o une con’.

    La conjunción , morfológicamente,  es una parte invariable de la lengua que se utiliza para enlazar oraciones y establecer relaciones entre ellas: Luisa va a trabajar y luego regresa a casa. También enlaza, dentro de la oración, elementos que desempeñan un oficio sintáctico equivalente:

     Luis y Carmen salen juntos.

    Las conjunciones se clasifican en propias, las que unen oraciones o elementos del mismo nivel sintáctico, grupo nominal o adjetivo, como son las conjunciones coordinantes o coordinativas: y, ni, pero, sino…: Luis caminaba triste ‘y’ pensativo: e impropias, las que enlazan proposiciones dependientes, como son las locuciones o partículas subordinantes: cómo, cuándo, que, porque, para que… Las conjunciones de subordinación degradan la oración en que se insertan y la transponen funcionalmente a una unidad de rango inferior que cumple alguna de las funciones propias del sustantivo, del adjetivo o del adverbio: Dijo que vendría. Lo hizo porque quiso.

    Coordinante: relaciona elementos del mismo valor sintáctico

    Subordinante: introduce proposiciones incorporadas

    La conjunción sólo tiene valor gramatical, no tiene valor semántico, su significado lo adquiere en las relaciones oracionales que puede presentar.

    Interjección, palabra invariable autónoma, que no se inserta funcionalmente dentro de la oración y constituye por sí sola enunciados independientes, aunque puede establecer relaciones con otras unidades y formar con ellas enunciados complejos.

    La interjección es una palabra invariable, ya que no presenta flexión.

    Por sí sola constituye un enunciado completo, por lo que no se incluye en otra oración, sino que forma ella sola una oración unimembre: ¡Ah!, ¡Bah!, ¡Jesús!, ¡Vaya!

    Sirve para expresar sentimientos, actitudes y sensaciones del hablante y como llamada de atención al oyente. Expresa estados súbitos de ánimo, alegría, dolor, pena, sorpresa…, pero sólo tiene su significado en relación con el contexto, ya que aislada una interjección no comunica más que la actitud del hablante y puede ser aplicable a múltiples situaciones. La entonación es la que marca los diferentes valores significativos de las interjecciones.

    Verboides

    Por su forma ,

    Infinitivo : invariable

    Gerundio : invariable

    Participio  - género

    -   Número

    Por su función ,

    Atributo de...

    ....verbo

    .....adjetivo

    .....otro adverbio

    Por su significado ,

    Expresa circunstancias diversas . Tiene tres grados de signifcación :

    Positivo

    Comparativo

    Superlativo

     
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