Monografía Sobre La Trama (Literatura)
Trama (literatura),
organización de acontecimientos y acciones en una obra narrativa o dramática, y
también el esquema general que un autor traza para obtener un efecto artístico
determinado. La trama se diferencia del argumento en que busca establecer
conexiones causales entre los distintos elementos de la narración más que la
simple sucesión de una secuencia de acontecimientos.
Concepciones de la trama
En el siglo IV a.C., el filósofo griego Aristóteles articuló algunos
aspectos importantes de la trama en su Poética, aunque críticos posteriores han
desafiado y adaptado sus teorías. Aristóteles define la trama como “el
principio fundamental” de la tragedia y “la imitación de la acción”, y formula
la teoría de la “trama unificada”, esto es, una trama con planteamiento, nudo y
desenlace, cuyas partes tienen funciones independientes, pero también
contribuyen al todo narrativo. En esta trama los elementos están “tan
conectados que la transposición o eliminación de cualquiera de ellos deformaría
el todo”. En el modelo aristotélico el fin de la trama, su resolución, a menudo
es precipitado por una catástrofe, que puede haber sido provocada por un súbito
revés de la fortuna (peripeteia) e ir acompañado del
conocimiento de una verdad antes ignorada (anagnorisis). Si estos elementos se
manejan bien, la trama crea una serie de expectaciones y una sensación de
intriga en el lector o espectador que se verá satisfecha cuando aquélla se
resuelva.
Aristóteles formuló sus teorías
para describir la tragedia; el posterior auge de la comedia y, en particular,
la aparición de la novela, exigieron un desarrollo de sus planteamientos.
Muchos críticos han discutido la relación entre la trama y el personaje. El
novelista Henry James resaltó que no resulta fácil distinguirlos: “¿Qué es el
personaje sino la determinación de un episodio? ¿Qué es el episodio sino la
ilustración de un personaje?”. El desarrollo de la trama está influido por la
naturaleza y las acciones de sus personajes, y éstos están, por lo menos en
parte, definidos por lo que sucede en aquélla. En una novela o pieza teatral
bien resuelta los dos deben desarrollarse en armonía. En su libro Aspectos de
la novela (1927), E. M. Forster apunta que las exigencias de la
trama pueden, a veces, debilitar a los personajes, al exigirles una
contribución excesiva a su desarrollo, privándolos de vitalidad. Concluye
diciendo que la trama requiere invenciones demasiado obvias y artificiales para
resolverse que disminuyen el impacto general de la novela.
A partir de los años veinte, han
proliferado las teorías sobre la composición estructural de la novela, la
poesía y el teatro. Northrop Frye, cuya Anatomía de la crítica (1957) contribuyó
sobremanera a desarrollar la llamada crítica arquetípica, que distinguía cuatro
tipos de trama o mithoi en griego, correspondientes a las cuatro estaciones
del año y expresadas en los géneros de la comedia (primavera), el romance
(verano), la tragedia (otoño) y la sátira (invierno). La crítica bajtiniana, o
dialógica, rechaza la afirmación aristotélica de la primacía de la trama y
desarrolla la idea de la novela como un foro de voces y valores
irreconciliables cuyo significado último permanece indeterminado. Las teorías
del estructuralismo, posestructuralismo y de la desconstrucción también han
cuestionado la posibilidad de una trama unificada que progrese inexorablemente
hacia su resolución.
Tipos de trama
Existen muchas formas en las que un
autor puede construir una trama para conseguir sus intenciones artísticas. En
muchas de las tragedias de Shakespeare, por ejemplo, la trama reside en el
conflicto entre el personaje principal o protagonista y otro personaje envuelto
en una intriga contra él. En Otelo, por ejemplo, el villano o
antagonista, Yago, destruye, movido por la envidia, la confianza de Otelo en su
esposa Desdémona. En Macbeth existe también un conflicto entre
el héroe y su conciencia cuando choca con su ambición, lo que, en parte, está
personificado en Lady Macbeth. En las comedias de Shakespeare la trama, que
habitualmente se refiere a la posible unión o reunión de parejas de amantes, se
nutre de intriga y malentendidos, a menudo con una trama secundaria que se hace
eco de la primera y la refleja. Las tramas secundarias se utilizan en varios
géneros para reforzar el interés de la totalidad de la obra y para actuar como
otro vehículo de sus temas y preocupaciones.
En lo que se refiere a la novela,
los tipos de trama han abundado desde su aparición en el siglo XVII. Las
primeras novelas inglesas, como las de Henry Fielding y Daniel Defoe, a menudo
consistían en series de episodios conectados por un personaje central, como el
náufrago Robinson Crusoe o el pícaro Tom Jones. En esa época también fue
popular la novela epistolar, una novela narrada a través de un intercambio de
cartas, cuyo exponente más célebre fue Samuel Richardson en sus novelas Pamela, o la
virtud recompensada (1740) y Clarissa (1747-1748). Las novelas
realistas del siglo XIX suelen presentar tramas extremadamente complejas en las
que un gran conjunto de personajes interactúan a través de largos periodos de
tiempo contados por un narrador omnisciente. En algunos casos recurrían a una
complicación legal o financiera, por ejemplo el codicilo a un testamento en La pequeña
Dorrit (1855-1857), de Charles Dickens, o las condiciones
restrictivas del testamento del señor Casaubon en Middlemarch (1871-1872) de
George Eliot.
La trama ha despertado particular
interés en los novelistas del siglo XX, que han buscado ampliar sus límites
mediante la experimentación radical con la forma narrativa. La aparición del
modernismo a principios de siglo abrió la puerta a una corriente de escritura
basada en el flujo de la conciencia, en la que la trama tradicional está
relegada a las emociones y sentimientos de los personajes, que se comunican al
lector con la mayor inmediatez posible. En Al faro (1927), de Virginia Woolf, el
objeto aparente de la trama, una excursión a un faro cercano, se frustra
continuamente y la acción avanza, en realidad, con el acceso a los pensamientos
de cada personaje. Muchas novelas contemporáneas intentan eliminar o subvertir
los métodos tradicionales de la trama para sorprender las expectativas del
lector y comentar el propio proceso de escritura. Esta escuela literaria se ha
llamado antinovela o nueva novela. Vladimir Nabokov, Italo Calvino o Umberto
Eco han escrito novelas que ponen en duda la posibilidad de determinar un
significado en los textos de ficción.