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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: La Unión Europea: Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 4335 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Organizaciones > |
Trabajo Práctico sobre la Unión Europea:
Unión Europea (UE): organización supranacional del ámbito europeo dedicada
a incrementar la integración económica y política y a reforzar la cooperación
entre sus estados miembros. La Unión Europea nació el 1 de noviembre de 1993,
fecha en que entró en vigor el Tratado de la Unión Europea o Tratado de
Maastricht, ratificado un mes antes por los doce miembros de la Comunidad
Europea (CE) —Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Reino Unido, Grecia,
Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y España. Con la entrada en
vigor del Tratado, los países de la CE se convirtieron en miembros de la UE, y
la CE se convirtió en la UE, que en 1995 se vio ampliada con el ingreso en su
seno de Austria, Finlandia y Suecia.
Con el Tratado de la Unión Europea,
se otorgó la ciudadanía europea a los ciudadanos de cada Estado miembro. Se
intensificaron los acuerdos aduaneros y sobre inmigración con el fin de
permitir a los ciudadanos europeos una mayor libertad para vivir, trabajar o
estudiar en cualquiera de los estados miembros y se relajaron los controles
fronterizos. Se fijó como meta conseguir una moneda única europea para 1999.
Antecedentes
La CE, precursora de la UE, surgió
de lo que en principio eran tres organizaciones independientes: la Comunidad
Europea del Carbón y del Acero (CECA), creada en 1951, la Comunidad Económica
Europea (CEE, también calificada a menudo como Mercado Común) y la Comunidad
Europea de la Energía Atómica (o Euratom), ambas fundadas en 1957. Los organismos
ejecutivos de las tres instituciones se fusionaron en 1967, dando vida a la CE,
cuya sede se estableció en Bruselas (Bélgica). Para más información sobre los
orígenes de la UE, ver el apartado “Historia” de este artículo.
Organización
La toma de decisiones en la UE se
divide entre las instituciones europeas supranacionales y los gobiernos de los
estados miembros. Los tres principales órganos de la UE son la Comisión
Europea, el Parlamento Europeo y el Consejo de Ministros (compuesto este último
por ministros de cada uno de los gobiernos de los estados miembros). El
Tribunal Europeo de Justicia actúa como árbitro final en asuntos legales o
disputas entre instituciones de la UE, o entre éstas y los estados miembros.
Comisión Europea
La Comisión Europea es el brazo
ejecutivo de la UE. Elabora normas y las presenta al Consejo de Ministros. La
Comisión Europea también representa a la UE en las relaciones económicas con
otros países u organizaciones internacionales. La función administrativa de la
Comisión afecta a los fondos y programas de la UE y al reparto de ayudas a
otros países.
Consejo de Ministros
Principal cuerpo legislativo de la
UE, está formado por los ministros de los gobiernos de los estados miembros y
auxiliado por el Comité de Representantes Permanentes (o embajadores) de cada
Estado miembro.
Consejo Europeo
El país que asume la presidencia
del Consejo de Ministros convoca reuniones de los jefes de Estado o de gobierno
de los países miembros, por lo menos, una vez cada seis meses. Esta cumbre
recibe el nombre de Consejo Europeo. Tales reuniones tienen un carácter regular
desde 1975. El Consejo Europeo se convirtió en parte oficial de la estructura
de la CE en 1987.
Parlamento Europeo
El Parlamento Europeo es el único
órgano de la UE cuyos miembros son elegidos directamente por los ciudadanos de
los estados miembros. Tan sólo un órgano consultivo en un principio, sus
competencias aumentaron tras la entrada en vigor del Tratado de la Unión
Europea. Se reúne en Estrasburgo (Francia), aunque la mayor parte del trabajo
de sus comisiones se realiza en Bruselas (Bélgica) y su Secretaría está ubicada
en Luxemburgo. Sus actuales 626 escaños se asignan en función de la población
de cada Estado miembro. En 1994 Alemania tuvo la mayor representación, con 99
escaños.
Los distintos comités del
Parlamento Europeo revisan la legislación propuesta por la Comisión Europea.
Estos comités proponen enmiendas a las leyes antes de presentarlas al Consejo
de Ministros. El Parlamento puede vetar una propuesta después de haber llegado
al Consejo de Ministros si está en desacuerdo con la posición de éste. También
interviene en la preparación del presupuesto de la UE y puede rechazarlo si no
se llega a un acuerdo dentro del Consejo.
Comités
Una vez que el Tratado de la Unión
Europea incrementó el poder político del Consejo Europeo, otros órganos
asumieron un papel consultivo similar al que antes tuvo el Parlamento. El
Comité Económico y Social es uno de ellos. Sus miembros son nombrados cada
cuatro años por el Consejo de Ministros para representar a empresarios,
trabajadores y otros grupos de interés. El Comité tiene estrictamente una
función asesora, pero el Consejo de Ministros y la Comisión Europea están
obligados a consultarlo en muchas decisiones legislativas. Otro grupo
importante es el Comité de las Regiones, creado por el Tratado de la Unión
Europea para acercar la UE a los ciudadanos y permitir que se expresen las
autoridades regionales y locales. Carece de poder legislativo pero tiene que
ser consultado sobre temas relacionados con cuestiones económicas y sociales.
Tribunal Europeo de Justicia
El árbitro final de todas las
materias legales de la UE es el Tribunal Europeo de Justicia. Los jueces que lo
integran, al menos uno por cada Estado miembro, son elegidos para un periodo de
seis años. El Tribunal media en las disputas entre los gobiernos de los estados
miembros y las instituciones europeas, y entre las instituciones europeas entre
sí, así como en las apelaciones contra fallos y decisiones de la UE. Los tribunales
de los estados miembros remiten a menudo al Tribunal Europeo de Justicia casos
relativos a puntos poco claros de la legislación de la UE. El Tribunal emite
fallos de cumplimiento obligatorio que ayudan a los tribunales nacionales a la
hora de dictar sentencia. Los fallos del Tribunal Europeo de Justicia sientan
precedentes legales y se convierten en parte de la jurisprudencia de cada
Estado miembro.
Historia
La II Guerra Mundial
(1939-1945) devastó la economía del continente. Algunos europeos esperaban que
la reconstrucción de Europa Occidental llevaría a un acuerdo para crear un
Estado europeo unificado. Pero la idea de una Europa unida se quebró con el
comienzo de la Guerra fría y la desconfianza que todavía inspiraba Alemania
Occidental. Dos franceses, el político y financiero Jean Monnet y el ministro
de Asuntos Exteriores Robert Schuman, creían que Francia y Alemania podrían
superar su secular antagonismo si existían incentivos económicos que
estimularan la cooperación. En mayo de 1950, Schuman propuso la creación de una
autoridad común para regular la industria del carbón y del acero en Alemania
Occidental y Francia; la oferta se extendía también a otros países de Europa
Occidental. La idea fue bien recibida por el gobierno de Alemania Occidental y
por los de Bélgica, Italia, Luxemburgo y Países Bajos. Junto con Francia, estos
cinco países firmaron el 18 de abril de 1951 el Tratado de París (efectivo
desde el 10 de agosto de 1952), por el que se creaba la Comunidad Europea del
Carbón y del Acero (CECA). El gobierno británico rechazó el carácter
supranacional de la CECA y optó por no unirse a dicha organización.
En junio de 1955, en Messina
(Sicilia, Italia), los ministros de Asuntos Exteriores de los seis estados que
conformaban la CECA decidieron estudiar las posibilidades para lograr una mayor
integración económica. Este nuevo esfuerzo desembocó en la firma del Tratado de
Roma (25 de marzo de 1957), por el que se creaban la Comunidad Económica
Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Esta
última resultó tener poca importancia ya que cada gobierno nacional mantuvo el
control sobre su programa de energía nuclear.
Comunidad Económica Europea
En términos económicos, el Tratado
de la CEE estableció un plazo de doce años para la eliminación de las barreras
comerciales entre sus miembros, la implantación de un arancel común para las
importaciones del resto del mundo y la creación de una política agrícola
conjunta. Políticamente, el Tratado otorgó a los gobiernos nacionales un papel
mayor que el del Tratado de la CECA, aunque también determinó que la CEE fuera
más supranacional conforme progresaba la integración económica.
Como respuesta a la CEE, el Reino
Unido y otros seis países no comunitarios formaron la Asociación Europea de
Libre Comercio (EFTA) en 1960. Sólo un año después, tras el evidente éxito
económico de la CEE, el Reino Unido inició negociaciones para su ingreso. Pero,
en enero de 1963, el presidente francés Charles de Gaulle vetó la candidatura
británica, especialmente por sus estrechos lazos con Estados Unidos. De Gaulle
volvió a vetar la entrada británica en 1967.
Creación de la CE
Las características económicas
básicas del Tratado de la CEE se fueron cumpliendo gradualmente y las tres
comunidades (CEE, CECA y Euratom) fusionaron sus respectivos ejecutivos en
julio de 1967. Este hecho supuso el nacimiento de la Comunidad Europea (CE).
Sin embargo, no se hizo ningún progreso sobre ampliación o cualquier otra
propuesta hasta que De Gaulle hubo dimitido como presidente de Francia en mayo
de 1969. El siguiente presidente francés, Georges Pompidou estaba más abierto a
nuevas iniciativas en el seno de la CE.
En diciembre de 1969 y a su
propuesta, se celebró una reunión de los líderes de los estados miembros en La
Haya (Países Bajos). Esta cumbre preparó el terreno para la creación de una
forma de financiación permanente de la CE, el desarrollo de un marco de
cooperación en política exterior y la apertura de negociaciones para el ingreso
de Reino Unido, Irlanda, Dinamarca y Noruega.
Ampliación de la CE
En enero 1972, casi después de dos
años de negociaciones, se firmaron los tratados para la adhesión de los cuatro
países aspirantes el 1 de enero 1973. Reino Unido, Irlanda y Dinamarca se
adhirieron como estaba previsto; sin embargo, en un referéndum los noruegos
votaron en contra de su ingreso.
En el Reino Unido continuó la
oposición a la pertenencia a la CE. Después de que el Partido Laborista
volviera a ocupar el poder en 1974, llevó a cabo su promesa electoral de
renegociar las condiciones de la pertenencia británica (especialmente las
financieras); la renegociación acabó en cambios marginales, pero creó un
periodo de incertidumbre en el interior de la CE. Un gobierno laborista
dividido confirmó la pertenencia a la CE y convocó un referéndum nacional sobre
el tema en junio de 1975. A pesar de la fuerte oposición de algunos grupos, el
pueblo británico votó a favor de la permanencia.
En 1979 y 1980, el gobierno
británico, que afirmaba que el valor de su contribución superaba con mucho el
valor de los beneficios recibidos, intentó una vez más cambiar los términos de
su pertenencia. El conflicto se resolvió en la primavera de 1980, cuando varios
países miembros aceptaron pagar una mayor contribución a los costes de la CE.
En 1984 se acordó que el Reino Unido recibiría una disminución parcial de su
contribución anual neta a la CE, comenzando con una rebaja de 800 millones de
dólares para ese año.
Grecia ingresó en la CE en 1981 y,
tras ocho años de negociaciones, en 1986 se adhirieron España y Portugal. Otros
acontecimientos importantes en las décadas de 1970 y 1980 fueron la ampliación
de la ayuda de la CE a países menos desarrollados (especialmente a antiguas
colonias de los países miembros); la institución del Sistema Monetario Europeo
para dar una cierta estabilidad a las relaciones entre las monedas de los
estados miembros, y los avances para eliminar las barreras comerciales
interiores y el establecimiento de un mercado único.
Sistema Monetario Europeo
El 13 de marzo de 1979 entró en
vigor el Sistema Monetario Europeo (SME), lo que suponía el primer paso para la
consecución de una unión económica y monetaria. Pero los planes iniciales
(alcanzar la total unión monetaria en 1980) fueron demasiado optimistas; las
monedas de los estados miembros fluctuaban y la devaluación de algunas de ellas
limitaba el crecimiento económico y favorecía el aumento de la inflación. El
SME pretendía estabilizar los tipos de cambio y frenar la inflación, al limitar
el margen de fluctuación de cada moneda miembro en una pequeña desviación desde
un tipo de cambio central. Se introdujo una unidad de cuenta europea común
(ECU) mediante la cual se podía establecer el tipo de cambio central. El ECU
afectaría a todas las monedas de la CE con un peso acorde con la importancia
económica de cada país. Cuando una moneda alcanzaba el límite del margen de
fluctuación, situado en un 2,25%, los bancos emisores de los respectivos países
debían intervenir vendiendo la moneda más fuerte y comprando la más débil. EL
SME también exige a los gobiernos que adopten políticas económicas apropiadas
para prevenir la continua desviación del tipo de cambio central. El SME ayudó a
mantener tasas de inflación más bajas en la CE y aligeró el impacto económico
de las fluctuaciones monetarias durante la década de 1980.
Mercado Único Europeo
El avance más significativo en la
CE durante la década de 1980 fue la marcha hacia la puesta en práctica de un
mercado único europeo. La campaña para lograr este objetivo fue promovida por
Jacques Delors, antiguo ministro de Economía y Finanzas francés, que se
convirtió en presidente de la Comisión Europea en 1985. En la Cumbre de Milán
(Italia), la Comisión propuso un plazo de siete años para eliminar
prácticamente todas las barreras comerciales que aún existían entre los estados
miembros. El Consejo Europeo aprobó el plan, y el propósito de alcanzar el
Mercado Único Europeo el 1 de enero de 1993 aceleró las reformas en la CE e
incrementó la cooperación y la integración entre los estados miembros. Finalmente,
todo ello culminó con la formación de la Unión Europea.
Un obstáculo para la total
integración económica era la Política Agraria Común (PAC). Durante la década de
1980 la PAC recibía las dos terceras partes del desembolso anual de la CE (los
ingresos se obtenían de impuestos sobre las importaciones por encima del 2% del
impuesto sobre el valor añadido (IVA) recaudado por los países miembros). La
PAC alentaba la producción de grandes excedentes de algunos productos que la CE
tenía el compromiso de comprar, lo que era un modo de conceder subsidios para
unos países a expensas de otros. En una cumbre extraordinaria celebrada en
1988, los líderes de la CE establecieron unos mecanismos para limitar esos
pagos; en el presupuesto de 1989, y por primera vez desde la década de 1960,
las ayudas a la agricultura representaron menos del 60% del gasto total de la
CE.
Acta Única Europea
El calendario fijado para alcanzar
el Mercado Único Europeo puso al descubierto la necesidad de un mayor poder de
la CE para resolver las cuestiones anejas a la eliminación de las barreras
comerciales antes de la fecha tope. El Consejo de Ministros tenía que alcanzar
acuerdos unánimes sobre cada decisión, con lo que, de hecho, se daba a los
estados miembros poder de veto y se demoraba el proceso político. El Acta Única
Europea, introducida en diciembre de 1985 y aprobada por los doce miembros en
julio de 1987, introdujo los mayores cambios en la estructura de la CE desde el
Tratado de Roma de 1957. Entre las modificaciones incluidas figuró la
introducción del sistema de mayoría cualificada que ayudó a acelerar el proceso
de creación del Mercado Único Europeo.
El Acta Única Europea introdujo
también otros cambios importantes; el Consejo Europeo, que había aportado el
impulso principal para la consecución del Mercado Único, consiguió personalidad
jurídica; el Parlamento Europeo logró tener mayor voz e influencia, y los
estados miembros acordaron unificar normativas fiscales, sanitarias y
referentes al medio ambiente. Además, se estableció el Tribunal de Primera
Instancia para atender las apelaciones a las decisiones de la CE que
presentaran personas, organizaciones o empresas; y cada Estado miembro decidió
alinear su política económica y monetaria con la de sus vecinos, utilizando el
SME como modelo.
Cambios en Europa y en la CE
Los partidarios de una unión
económica y monetaria argumentaban que no habría mercado único mientras que las
restricciones sobre las transferencias de dinero y las primas de cambio
limitaran el flujo libre de capitales. Se sugirió un plan en tres etapas para
alcanzar la Unión Económica y Monetaria (UEM). Al mismo tiempo, la Comisión
Europea propuso una carta social sobre derechos humanos. Reino Unido se opuso a
ambas propuestas, manifestando su preocupación por la pérdida de soberanía que
sufriría cada Estado si se incrementaba el poder de la CE. Sin embargo, se sumó
al proyecto de la UEM cuando los cambios operados por toda Europa provocaron la
necesidad de una respuesta rápida unida de la CE.
Cuando el comunismo se desplomó en
Europa del Este, muchos de los países de su órbita buscaron en la CE ayuda
política y económica. La CE aceptó concertar acuerdos de ayuda militar y de
asociación con muchos de esos estados pero descartó adhesiones inmediatas. Una
cumbre de emergencia, celebrada en abril de 1990, hizo una excepción con
Alemania Oriental, permitiendo que este país fuera automáticamente incorporado
a la CE tras la reunificación alemana. En la misma cumbre, la República Federal
de Alemania y Francia propusieron una conferencia intergubernamental para
conseguir alcanzar una mayor unidad europea después de los grandes cambios
políticos que habían tenido lugar. La primera ministra británica, Margaret
Thatcher, se opuso a una mayor unidad, pero en 1990 John Major se convirtió en
primer ministro y adoptó una actitud más conciliadora hacia la idea de la
unidad europea. La Conferencia Intergubernamental, junto con una conferencia
similar que preparaba la UEM, comenzó a trabajar en una serie de acuerdos que
desembocaron en el Tratado de la Unión Europea.
Tratado de la Unión Europea
Representantes de cada país de la
CE negociaron el Tratado de la Unión Europea en 1991, y en diciembre el Consejo
Europeo se reunió en Maastricht (Países Bajos), para examinar un borrador. Tras
intensas negociaciones entre los miembros, el tratado final fue firmado por el
Consejo Europeo el 7 de febrero 1992. Una disposición del Tratado establecía
que los electores de cada Estado miembro tenían que aprobar la Unión Europea
por referéndum; el Tratado fue ratificado en octubre de 1993. La Unión Europea
quedó establecida el 1 de noviembre, fecha en que el Tratado entró en vigor. El
1 de enero de 1995 se produjo una cuarta ampliación de la UE con el ingreso de
Austria, Finlandia y Suecia. Ese mismo mes, el hasta entonces primer ministro
luxemburgués, Jacques Santer, elegido el año anterior para ejercer la
presidencia de la Comisión Europea, sustituyó a Delors al frente de la misma.
El futuro reto de la UE pasaba por afrontar el cumplimiento de lo acordado en
Maastricht. En este sentido, el 15 de diciembre de 1996 se aprobó el estatuto
jurídico del euro (nombre adoptado un año antes para la futura moneda única
europea), el nuevo SME y el llamado Pacto de Estabilidad, por el que los
estados miembros deberían continuar sus respectivas políticas de convergencia
una vez que, en 1999, comience a utilizarse el euro.
El Tratado de Amsterdam y sus
consecuencias
Si bien el Tratado de la Unión
Europea firmado en Maastricht marcó las directrices sobre las que habría de
construirse el futuro europeo, pronto se consideró la inevitable necesidad de
revisarlo, especialmente para adoptar una reforma institucional que permitiera,
a corto plazo, el previsible ingreso de nuevos estados miembros. Tal percepción
fue la que surgió en la Conferencia Intergubernamental que tuvo lugar el 29 de
marzo de 1996. Con la intención de elaborar un nuevo tratado de la UE que
reformara el de Maastricht, se celebró una cumbre del Consejo Europeo en
Amsterdam (Países Bajos), en junio de 1997, con el objetivo de abordar la
reforma de algunos de los más importantes y controvertidos puntos de la Unión:
reforma de sus instituciones, defensa, libre circulación, justicia,
flexibilidad y empleo. Los dos primeros puntos, fundamentales para la consolidación
de la UE, no fueron revisados. Respecto a los cambios institucionales
(reducción del número de comisarios por Estado miembro en la Comisión, reparto
del poder en el Consejo de Ministros y cuestión del voto, entre otros), las
diferencias entre los jefes de Estado y de gobierno asistentes obligaron a
retrasar la adopción de reformas hasta una nueva Conferencia
Intergubernamental. Únicamente se llegó al acuerdo de que, cuando la UE se
viera ampliada, sólo existiría un comisario por país en la Comisión. La
cuestión del sistema defensivo en que habrá de enmarcarse la UE fue,
igualmente, pospuesta, debido a la oposición británica a plantear la
integración de la Unión Europea Occidental (UEO) en la UE. El Tratado de
Amsterdam quedó, por tanto, carente de resoluciones auténticamente
reformadoras: la ratificación del Pacto de Estabilidad y el acuerdo para
fomentar políticas activas de empleo, financiadas por el Banco Europeo de
Inversiones (BEI), fueron sus principales logros. Por lo que respecta a España,
en Amsterdam se reconoció el estatuto de Canarias como región ultraperiférica,
que permitiría a las Islas acogerse a un régimen económico y fiscal propio en
virtud de su peculiaridad.
La latente preocupación por la
cuestión del desempleo (que en 1997 afectaba, aproximadamente, a 18 millones de
personas en el conjunto de países integrados en la UE), condicionó
(especialmente por parte francesa) la ratificación del Pacto de Estabilidad a
la adopción de políticas tendentes a erradicar dicho lastre social. A fin de
abordar este asunto, el Consejo Europeo se reunió en Luxemburgo los días 20 y
21 de noviembre de 1997 en la que fue denominada ‘Cumbre del Empleo’. El
objetivo de los Quince era adoptar una política común (mediante mecanismos de
coordinación de las políticas nacionales) para lograr que disminuyera la tasa
de desempleo (especialmente juvenil y de larga duración). El principal acuerdo
adoptado por el Consejo determinó la creación de un programa (ejecutable en
cinco años) por el cual se ofrecería la reinserción laboral o formativa (a
través de formación profesional, reciclaje o trabajo en prácticas) a los
parados menores de 25 años que lleven seis meses en paro y a todos los
trabajadores con un año de permanencia en situación de desempleo. El BEI
aumentaría los créditos dirigidos al cumplimiento de este plan.
Ampliación al Este
La futura consolidación de la UE
como entidad aglutinadora de gran parte de los territorios europeos (tanto en
el orden político como económico) quedó refrendada en una nueva cumbre del
Consejo Europeo celebrada en Luxemburgo los días 12 y 13 de diciembre de 1997.
En ella se gestó y planificó el proceso por el cual la UE admitiría el ingreso
de nuevos países miembros en su seno. Salvo en los casos chipriota y turco, el
grupo de candidatos estaba integrado por estados de Europa oriental. Finalizada
la cumbre, once países recibieron la invitación formal para comenzar los
distintos y progresivos pasos de adhesión. Esos once países fueron divididos en
dos grupos, cada uno de los cuales representaría una distinta ‘velocidad’ de
ingreso. Chipre, la República Checa, Estonia, Polonia, Hungría y Eslovenia
fueron seleccionados en el primer bloque; de hecho, el 30 de marzo de 1998
comenzaron las conferencias intergubernamentales que suponían el inicio de las
primeras negociaciones formales. El segundo grupo (compuesto por países que
necesitarían mayor tiempo para cumplir los necesarios requisitos de ingreso) lo
formaban Bulgaria, Letonia, Lituania, Rumania y Eslovaquia. En ambos casos, el
cumplimiento de determinados parámetros económicos y políticos será obligatorio
para el definitivo ingreso, no fechado todavía, de cada uno de estos estados.
La no mención de Turquía abrió una profunda brecha en las relaciones entre este
país y la UE.
Nacimiento del euro y del Banco
Central Europeo
Si decisiva fue la cumbre relativa
a la ampliación de la UE hacia el Este, de histórica se puede calificar la
reunión que el Consejo Europeo celebró en Bruselas los tres primeros días de
mayo de 1998. En ella, la UEM recibió el espaldarazo definitivo para afrontar
su fase determinante, caracterizada por la puesta en marcha del euro y del
Banco Central Europeo (BCE).
Pese a que ya se conociera su
nombre, la Cumbre de Bruselas debe considerarse como fecha de nacimiento del
euro como moneda única europea. En la capital belga quedaron identificados los
once países de los cuales el euro se convertirá en moneda única a partir del 1
de enero de 1999. La definitiva fase de la UEM no será, pues, afrontada por los
Quince de forma simultánea. Reino Unido, Dinamarca y Suecia decidieron
autoexcluirse en este primer arranque, mientras que Grecia no pudo cumplir los
criterios de convergencia (relativos a las tasas de déficit, deuda pública,
inflación y tipos de interés) fijados en Maastricht para poder acceder al euro
en este primer momento. Además, en Bruselas quedaron fijadas las paridades
bilaterales (determinantes para el mecanismo de tipos de cambio del SME) de las
distintas monedas nacionales. Asimismo, nació el llamado Euro Once, organismo
informal que habrá de congregar a los respectivos ministros de Economía y
Finanzas de los once países integrantes del grupo de vanguardia del euro.
Por lo que respecta al BCE, en
Bruselas quedó establecida su puesta en funcionamiento a partir del 1 de julio
de 1998. Con sede en Frankfurt del Main, recogería las competencias de su
predecesor (el Instituto Monetario Europeo), convirtiéndose en el organismo
que, desde el 1 de enero de 1999 (y de forma conjunta con los distintos bancos
centrales nacionales, con los que conforma el Sistema Europeo de Bancos
Centrales), determinará las políticas económica y monetaria por las que se
regirá la moneda única. La composición del primer Comité Ejecutivo (o
directorio) del BCE había constituido motivo de severos enfrentamientos entre
distintos países miembros, especialmente por lo que se refería a quién ocuparía
su presidencia. Finalmente se consensuó una directiva integrada por el holandés
Wim Duisenberg (presidente, podrá permanecer ocho años en el cargo), el francés
Christian Noyer (vicepresidente, cuatro años), el alemán Otman Issing (vocal,
ocho años), el italiano Tomasso Padova-Schioppa (vocal, siete años), el español
Eugenio Domingo Soláns (vocal, seis años) y la finlandesa Sirkka Hämäläinen
(vocal, cinco años).
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