
Trabajo Práctico
Tema: Los Estados Unidos de América
Profesor: Falciuce
Estados Unidos de América (más conocido por la
forma abreviada Estados Unidos), república federal situada en Norteamérica y
constituida por 48 estados contiguos más Alaska y Hawaii. De Estados Unidos
dependen, bajo formas variadas, el estado asociado de Puerto Rico, la
dependencia de las islas Vírgenes y la bahía de Guantánamo en la isla de Cuba;
en el océano Pacífico, las islas de Samoa Oriental, las Marianas, el
archipiélago Midway, la Federación de Estados Micronesios, las islas Palau, el
archipiélago de las islas Marshall y otras pequeñas islas e islotes que tienen
importancia militar. El conjunto de los 48 estados limita al norte con Canadá,
al este con el océano Atlántico, al sur con el golfo de México y México, y al
oeste con el océano Pacífico. Los Grandes Lagos y el río San Lorenzo forman
parte de la frontera norte; el Río Grande del Norte o Bravo, forma parte de la
frontera sur. Nueva York es la ciudad más grande de Estados Unidos. La capital
es la ciudad de Washington.
La
superficie total es de 9.809.155 km2 (incluyendo el
distrito federal de Columbia). El monte McKinley o Denali (6.194 m), en Alaska, es el punto más alto
de América del Norte; el punto más bajo está en el valle de la Muerte, en
California, una depresión situada a 86 m bajo el nivel del mar.
Estados
Unidos tiene una enorme variedad de características físicas y una amplia
diversidad de flora y fauna, las cuales se recogen de forma más amplia cuando
se trata cada estado por separado.
Historia
geológica de las regiones fisiográficas
La
forma del territorio que presenta Estados Unidos es resultado de la tectónica
de placas. La parte más antigua del continente es el escudo Canadiense, o meseta
Laurentina, una masa granítica y de rocas similares que subyace en el este de
Canadá y en el noreste de Estados Unidos; se formó en tiempos del precámbrico.
Los márgenes del antiguo continente son más complejos en su estructura, y
comprenden, entre otras, zonas de granito, rocas del fondo oceánico más
oscuras, rocas volcánicas de grano fino y sedimentos oceánicos endurecidos.
Tras la
formación del escudo siguió un periodo de calma orogénica. La erosión redujo el
continente montañoso a una llanura baja, por lo que los mares contiguos lo
colmataron con espesos sedimentos. Al final del periodo, grandes bosques
cubrían la superficie y el aporte de materia orgánica a los sedimentos permitió
la formación de vastas capas de carbón y petróleo.
Actividad geológica y calma
El
periodo de inactividad orogénica terminó cuando, tras el periodo carbonífero,
los continentes Noratlántico y de Gondwana chocaron, hecho que se evidencia en
los montes Apalaches. El levantamiento de la superficie terrestre y la
posterior erosión dejaron al descubierto antiguas rocas graníticas desde Nueva
Inglaterra hasta Alabama. Al oeste, las capas de rocas sedimentarias jóvenes
todavía permanecieron en la superficie, formando extensas cordilleras y valles.
Más hacia el oeste y norte, plegamientos menos intensos crearon amplios domos y
cuencas.
Tras la
colisión que dio lugar a los Apalaches, el continente cambió su desplazamiento
y se dirigió hacia el oeste. El océano Atlántico empezó a ampliarse y en toda
la parte oriental de Estados Unidos se inició un periodo de calma geológica.
Los Apalaches empezaron a erosionarse y sus sedimentos se acumularon en las
Grandes Llanuras del centro del continente, en las llanuras costeras del
Atlántico y del golfo de México. Mientras tanto, la colisión del continente con
la placa del Pacífico dio lugar a nuevas alineaciones montañosas en el oeste:
los sedimentos arenosos de las Grandes Llanuras fueron levantados formando las
montañas Rocosas (Rocallosas), mientras que los movimientos de rocas a lo largo
de grandes fallas formaron sierra Nevada en California, los montes Wasatch en
Utah, diversas alineaciones montañosas en Nevada y la cordillera Teton en
Wyoming. El territorio de Arizona y el sur de Utah fueron levantados y los ríos
excavaron cañones en los niveles de rocas sedimentarias.
Efectos del clima
En el
pleistoceno se produjeron los periodos glaciares. Al menos cuatro veces durante
un millón de años se formaron grandes casquetes de hielo en el este de Canadá y
en las montañas del oeste. El movimiento del hielo erosionó el suelo y el lecho
de roca de Canadá y el norte de Estados Unidos, depositando el material más al
sur. Los lagos alineados y las rocas descubiertas de Nueva Inglaterra y el
norte de Minnesota son resultado de la acción glaciar; también Long Island y el
cabo Cod son inmensos depósitos glaciares. Hoy, el nivel de las llanuras marca
los lechos y las playas de los lagos de la era glaciar. Las tormentas de polvo
de esta época dejaron depósitos espesos de loes (partículas finas de limo o arcilla)
en las llanuras onduladas. Los momentos en que el mar alcanzó mayor nivel se
formaron playas lejos de la llanura costera del golfo de México y sobre laderas
frente al océano Pacífico; por otra parte, la bahía Chesapeake y muchas zonas
similares anegaron valles fluviales a lo largo de la costa atlántica desde
Georgia hasta Connecticut como resultado de periodos de descenso del nivel del
mar.
Clima
Por lo
general, las temperaturas disminuyen desde el sur hasta el norte; sin embargo,
en verano, la mayor duración de los días compensa, en parte, esta disminución
de temperatura. Por otra parte, en invierno, la presencia de días más cortos en
el norte exagera el efecto del ángulo bajo de los rayos solares, creando una
gran amplitud de temperaturas desde el sur hasta el norte. Los bosques usan
mucha energía solar para evaporar agua, y además los estados húmedos del este
de Estados Unidos son tan cálidos como los secos desiertos del oeste. Los
océanos y los lagos moderan las temperaturas y las áreas montañosas son algo
frescas durante el día y mucho más frías por las noche que las tierras bajas de
los alrededores.
La
forma de precipitación es, en gran parte, una consecuencia de la interacción
del viento y la topografía. Dos características de la circulación atmosférica
global son especialmente destacadas para Estados Unidos: la primera es una
corriente de aire débil y moderada, pero persistente, procedente de las capas
altas de la atmósfera. Esta subsistencia es parte del ciclo de convección
global que comienza con la elevación de corrientes de aire cálido y húmedo
cerca del ecuador; el aire pierde humedad cuando se dirige hacia la atmósfera
superior y hacia los polos. A una latitud de 30º norte el aire empieza a
descender, provocando un tiempo caluroso y seco al sur de Estados Unidos,
especialmente en verano.
El otro
hecho destacado de la circulación atmosférica es la corriente en chorro, una
zona cambiante de vientos rápidos que se desplazan, por lo general, de oeste a
este a gran altura sobre la superficie terrestre. El camino de la corriente en
chorro en cualquier día resulta crucial para el tiempo de superficie. En
verano, ésta se localiza cerca de la frontera con Canadá, mientras que en
invierno, cruza el país a la latitud del estado de Oklahoma.
Las
características del tiempo a escala regional están íntimamente asociadas con la
posición que ocupa durante las diversas estaciones la corriente en chorro y el
paso de los frentes. Las lluvias torrenciales son más comunes cerca del golfo
de México; los tornados suceden en el centro de Estados Unidos, donde las masas
de aire canadienses y del golfo chocan, a menudo, de forma violenta. Los
huracanes se forman a finales del verano en las zonas cálidas del océano
Atlántico y se desplazan hacia los estados del sureste en otoño.
El
rápido enfriamiento del aire procedente del golfo de México provoca fuertes
nevadas durante el invierno en el este de Estados Unidos y las brisas locales
en la región de los Grandes Lagos incrementan este tipo de precipitaciones. En
enero, se da un tiempo de intenso frío y escasa caída de nieve, a causa de que
las masas de aire del Atlántico no pueden penetrar muy al norte en pleno
invierno. Finalmente, las ocasionales tormentas en la kona (costa oeste) de Hawaii
durante el invierno son consecuencia de la entrada de masas de aire procedentes
del norte del Pacífico que aprovechan el desplazamiento de la corriente en
chorro hacia el sur. El tiempo habitual viene determinado por la presencia de
vientos alisios que causan precipitaciones sólo en las laderas orientadas al
noreste en cada isla.
Ríos y
lagos
Los
ríos del este de Estados Unidos, como Hudson, Delaware, Susquehanna, Potomac y
Savannah, recogen precipitaciones cada mes y además permiten el comercio
fluvial. Los del interior, como el Ohio, Tennessee, Illinois y Mississippi, a
menudo se desbordan en primavera y su nivel disminuye en las semanas más
cálidas de finales de verano y durante los meses de nieve en el invierno. Se ha
llevado a cabo alguna regulación en el cauce de estos ríos para evitar las
inundaciones a través de un sistema de embalses y diques costoso y polémico. El
deshielo de la nieve de las montañas Rocosas es el principal aporte de agua en
los ríos que fluyen hacia el este como Missouri, Platte, Arkansas y Río Grande,
y los que fluyen hacia el oeste como Colorado, Sacramento, Snake y Columbia en
la parte occidental de Estados Unidos. La mayor parte de los ríos pierden
caudal a medida que se alejan de las montañas; algunos, como el Colorado, están
regulados mediante embalses cuyas aguas se desvían para consumo urbano y
agrícola de forma que su cauce apenas llega al mar. En Alaska, el Yukón domina
el sistema fluvial.
Los
cinco Grandes Lagos —Ontario, Erie, Hurón, Michigan y Superior— ocupan una
serie interconectada de cuencas de modelado glaciar que en conjunto forman una
gran arteria de transporte. Los glaciares también dejaron decenas de miles de
pequeños lagos por todo el noreste de Estados Unidos, la parte superior del
Medio Oeste y la mayor parte de Alaska. Entre los más grandes están Champlain,
Winnipesaukee y Cayuga en el noreste y Winnebago, Red y Mille Lacs en el Medio
Oeste. El Gran Lago Salado de Utah y muchas de las cuencas saladas más pequeñas
de los estados montañosos son los restos de muchos lagos más grandes del periodo
glacial. Muchos acuíferos subterráneos, especialmente los de las Grandes
Llanuras, son también restos de climas más húmedos del pasado.
Suelo
Se
puede dividir Estados Unidos en cinco grandes regiones edáficas que son el
resultado de una formación continua: los mollisoles profundos y negros en el
centro del continente (el territorio más fértil del país), en el área que se
extiende desde el oeste de Illinois hasta Nebraska y ambas Dakotas; los suelos
rojos lixiviados del sureste y las montañas de la costa oeste; los spodsoles
gruesos y ácidos en el noreste de Estados Unidos y en las partes altas de las
montañas occidentales; los alfisoles grises o marrones moderadamente fértiles
que se encuentran alrededor de los Grandes Lagos, al sur de las Grandes Llanuras
y en el valle central de California; y los aridsoles secos y salados en el
desierto del suroeste.
Además
de estas extensas formas genéricas encontramos las particularidades geológicas
locales, como los vertisoles de arcilla negra y los histosoles orgánicos,
compuestos de turba, y los suelos que se encuentran en lugares pantanosos como
los Everglades de Florida o en los pantanos de Minnesota.
Recursos
naturales y protección medioambiental
El
clima de Estados Unidos es favorable a diversos cultivos y productos
forestales. El Corn Belt, región que se extiende desde el oeste de Ohio hasta
el centro de Nebraska, es la extensión más grande de terreno cultivable en el
mundo. También cuenta con depósitos significativos de minerales importantes,
entre los que se incluye más de un quinto del carbón mundial. A pesar de esta
riqueza, no puede producir todos los recursos necesarios para su gran economía
industrial; el país importa el 80% de aluminio, cromo, cobalto, magnesio,
platino, asbesto, estaño y tungsteno. Estados Unidos ahora produce el 65% de su
consumo de petróleo, pero los nuevos descubrimientos del interior tienden a ser
pequeños y costosos de explotar.
La
erosión ha causado la pérdida de más de un tercio de la capa superficial del
suelo. La moderna maquinaria pesada puede ahora reparar los barrancos y otros
escarpes habituales en la década de 1930, pero la pérdida de suelo es todavía
elevada en algo más de la mitad del terreno cultivable de la nación por efecto
de la erosión.
A pesar
de estas tendencias, y gracias a las regulaciones gubernamentales, la
contaminación del agua ha disminuido considerablemente durante la década de
1970; la reforestación es mayor que el número de talas en la mayor parte de las
regiones, y numerosas áreas se han acotado para crear reservas de fauna y
parques nacionales. La lluvia ácida, la eliminación de residuos tóxicos, el
suministro de agua y el cambio climático son las principales cuestiones
medioambientales.
Flora
En la
época en que los europeos empezaron a asentarse en el actual Estados Unidos,
los bosques cubrían la mitad de su territorio; hoy sólo abarcan el 32% de la
superficie. Del mismo modo, la colonización del continente ha causado la
pérdida de pastos y de otras especies naturales.
En el
norte, Alaska es una tundra desolada y azotada por los vientos, una región de
líquenes, musgos, arbustos bajos resistentes y plantas de flor; en el interior
y en el sur, crecen cultivos estacionales y ciertos árboles pueden sobrevivir;
unas pocas especies de árboles de hoja de aguja, sobre todo piceas y abetos,
dominan un vasto bosque siempre verde, apareciendo también en áreas rocosas
cubiertas de líquenes y pantanos cubiertos de hierbas, donde se entremezclan
con álamos temblones cortados con señales de fuego. Este bosque, conocido como
la taiga, se extiende por el sureste del interior de Alaska y surge de forma
aislada en el norte de Nueva Inglaterra y en la región de los Grandes Lagos. Al
sur de la taiga se desarrolla un bosque mixto que contiene árboles de hoja de
aguja y hoja ancha como pinos, arces, olmos, abedules y robles, así como
nogales americanos, hayas y sicomoros. Este tipo de bosque cubría la región que
rodea los Grandes Lagos y el este cuando llegaron los colonizadores europeos.
Todavía
más al sur, el bosque alcanza su máxima diversidad: el Parque nacional Grandes
Montañas Humeantes (Great Smoky Mountains), que se extiende por el oeste de
Carolina del Norte y el este de Tennessee, contiene más especies de árboles que
todo el continente europeo. La zona del golfo de México es más calurosa que
este área montañosa, pero sus llanuras y colinas bajas no albergan un bosque
tan complejo; además, los suelos arenosos y los veranos calurosos propician
fuegos, que suprimen los robles y otras especies de madera noble y favorecen
los pinos de rápido crecimiento que hoy representan el mayor recurso forestal
de la nación. Otras especies propias de esta zona son magnolias, pacanas,
eucaliptos y tupelos; un número de especies subtropicales y tropicales crecen
en el sur de Florida. A lo largo de la costa del golfo de México las zonas
pantanosas de sal y las gramíneas de ciprés y mangle ayudan a proteger la costa
contra el viento y las olas.
La
diversidad de los bosques también decrece al oeste de los Apalaches; en primer
lugar, las piceas de las zonas elevadas de las montañas, los abetos y los
fresnos desaparecen y, además, disminuyen las precipitaciones en cantidad y
regularidad, por lo que los incendios se hacen más frecuentes. Los exuberantes
bosques de madera noble de las zonas bajas del valle del Mississippi poco a
poco se reducen en tamaño y complejidad. Los bosques de roble y nogal americano
dan paso a zonas aisladas de roble y a praderas de hierbas altas, las cuales,
antes de ser cultivadas, ocupaban el actual Corn Belt (‘cinturón de maíz’) desde
Indiana hasta el este de las Grandes Llanuras.
Hacia
el oeste el clima es todavía más seco, y las hierbas altas verticillium albo-atrum
producen una grama más corta y una extensión de la gramínea del norte. Las
hierbas del norte de las Grandes Llanuras crecen sólo durante el verano corto y
florecen a finales del mismo o comienzos del otoño. Por contraste, las hierbas
del sur de esta zona crecen rápidamente en primavera, florecen pronto y luego
se mantienen inactivas durante los veranos calurosos y secos. La artemisa en el
norte, el mezquite y el enebro en Texas son característicos de los prados más
pobres.
Las
montañas Rocosas y otras cordilleras interrumpen la transición gradual a una
auténtica vegetación desértica y los árboles son abundantes en las partes más
bajas y medianas de las laderas; los pinos y enebros dominan en los pies de las
mismas, dando paso a álamos temblones, abetos y piceas en las partes más altas;
por encima de esta zona está la verdadera tundra. Los desiertos de las partes
bajas llenos de arbustos alternan con montañas cubiertas de árboles (y en
ocasiones tundra o neveros) a través de todos los estados montañosos y en el
interior de los estados cercanos al Pacífico. El valle de la Muerte, que se
encuentra por debajo del nivel del mar, es uno de los muchos terrenos bajos
prácticamente estériles. La vegetación en estas regiones comprende especies
como artemisa, enebro, piñón, hierbas, mezquite, zygophyllaceous y yuca; los
‘bosques’ de cactus que forman una imagen típica de los desiertos se encuentran
en realidad en las laderas de las alineaciones montañosas del desierto de
Mojave en el sur de Arizona y California. Sobre las más altas pero todavía
relativamente secas mesetas de Colorado crecen los pinos ponderosa y piñonero.
Los
veranos calurosos y secos y los inviernos templados y húmedos de la costa del
sur de California producen una característica vegetación arbustiva conocida
como chaparral; en esta zona, las plantas se han adaptado a los inviernos
lluviosos, los veranos secos, los incendios del otoño y los suelos de poca
profundidad. Más al norte, en las laderas occidentales de las cordilleras
costeras y sierra Nevada, la estación lluviosa del invierno es más larga y los
bosques de secuoya y secuoya gigante son frecuentes. Todavía más al norte, en
la parte occidental de Oregón y en Washington, aparece un auténtico bosque
lluvioso: abetos, abetos Douglas, tsugas, cedros, piceas y pinos, cada especie
ocupando su propia zona climática de altura; esta zona constituye el segundo
recurso forestal más rico de la nación. Los bosques costeros de Alaska tienen
menos especies que los ricos bosques lluviosos al sur pero un crecimiento más
rápido que la taiga en el norte.
El
aislamiento y la interacción de sus montañas y los húmedos vientos alisios
condicionan la vegetación natural de Hawaii.
Fauna
En las
áreas árticas y las regiones montañosas de tundra viven marmotas, ardillas de
tierra, peces de aguas frías como tímalo y trucha común, y algún que otro oso.
Las aguas costeras de Alaska son el hábitat de un número de grandes mamíferos,
entre los que se encuentran la morsa y la foca de piel. El caribú y el alce
permanecen los veranos en la tundra pero se desplazan a los bosques de
coníferas durante el invierno. En los bosques de madera noble del este de
Estados Unidos viven alces, osos negros, ciervos, zorros, mapaches, mofetas,
ardillas y una diversidad de pájaros pequeños. A lo largo de la costa del golfo
de México viven pájaros más grandes y coloridos como el pelícano, el flamenco y
el martín pescador verde; también existen ejemplares de caimán americano, peces
de agua cálida como el pez gato y serpientes venenosas.
El
bisonte está asociado por lo general a las praderas, aunque de hecho una vez
ocupó la mayor parte del este de América del Norte antes de que la caza
estuviera a punto de exterminarlo; ahora sólo vive en cautividad o en áreas
protegidas. Tuzas, conejos, perrillos de las praderas, turones de pies negros,
hormigas y otras criaturas que hacen madrigueras son los mejor adaptados a las praderas.
Los estados montañosos occidentales, sobre todo Alaska, son el último refugio
en Estados Unidos de los grandes animales de caza mayor: alce, berrendo, alce
americano, ciervo, muflón de las rocas, cabra montesa, lobo gris y, en unas
pocas áreas remotas, oso pardo. El oso americano, el carnívoro más grande de
América del Norte, vive en Alaska. Los desiertos tienen pocas plantas y una
fauna diminuta: ratas canguro, lagartos y una amplia gama de pájaros son los
animales característicos en estas duras regiones. Los animales de Hawaii
engloban muchas especies endémicas; el único mamífero autóctono de este estado
es el murciélago.
Según
el censo de 1990, la población residente en Estados Unidos es de 248.709.873
habitantes. El mayor incremento de población en los últimos años ha ocurrido en
los estados de California, Texas y Florida. En 1995, la población estimada de
Estados Unidos es de 263.437.000 habitantes.
Composición
étnica
Según
el censo de 1990, el grupo más grande (unos 58 millones de estadounidenses) es
en parte o únicamente de ascendencia inglesa; a continuación aparecen los 38,7
millones de descendientes de irlandeses, mientras que 32,7 millones lo son de
alemanes. En 1990, unos 31,8 millones de estadounidenses de 5 o más años crecían
en familias en las que se hablaba otra lengua distinta del inglés.
Los
datos del censo de 1990 mostraban que los blancos constituyen el 83,9% de la
población; los negros son el 12,3%, los descendientes de indios americanos el
0,8% y los asiáticos e insulares del Pacífico el 3%.
Características
de la población: estructura y distribución espacial
Un
análisis detallado de la estructura de edad de la población revela que Estados
Unidos experimenta una disminución en la población infantil y un incremento en
su población adulta, en especial en la de mayor edad.
En 1990
la población blanca era la más envejecida del país, los asiáticos e insulares
del Pacífico constituían el segundo grupo más envejecido, seguido por los
negros.
Una
característica significativa de la población estadounidense ha sido el rápido
incremento del número de nacimientos en mujeres solteras, que ha pasado de 11%
de los nacimientos en 1970 al el 27% en 1989.
La
tendencia en la distribución espacial de la población estadounidense mantenía
su desigualdad a comienzos de la década de 1990, ya que en los estados del sur
y el oeste tenía lugar un crecimiento por encima del promedio nacional a
expensas de los estados centrales del norte y del noreste. En 1990, la
población se distribuía de la siguiente forma: 50,8 millones de personas en el
noreste, 59,7 millones en los estados centrales del norte, 85,4 millones en el
sur y 52,8 millones en el oeste. La densidad media de población en Estados
Unidos es de 26,4 habitantes por kilómetro cuadrado.
Religión
El
congregacionalismo era la confesión más practicada en Nueva Inglaterra durante
la época colonial, establecida por grupos separatistas y puritanos disidentes
de la Iglesia de Inglaterra. Los colonizadores de la región más al sur eran
oficialmente miembros de la Iglesia de Inglaterra mientras que hacia el norte
había diversos credos y sectas.
Las
iglesias de los puritanos eran congregaciones separadas, cada una vinculada por
un pacto entre sus miembros. Hasta 1691, la colonia de la bahía de Massachusetts
era una teocracia, donde la asistencia a la iglesia era obligatoria y sus
miembros estaban capacitados para votar y ocupar un cargo público. Las
confesiones no congregacionistas, en especial el baptismo y los cuáqueros , se
consideraban hostiles y, a menudo, eran perseguidas por el gobierno colonial.
En la
región costera del sur del Atlántico estaba establecida la Iglesia de
Inglaterra; a los miembros de confesiones no anglicanas —por ejemplo, baptistas
y presbiterianos— solía prohibírseles predicar y celebrar matrimonios.
Las
colonias más al norte permitían mayor libertad religiosa. Los primeros
colonizadores europeos de esta región fueron los holandeses, que trajeron las
creencias y prácticas de la Iglesia reformada. En 1654, el primer grupo
organizado de colonos judíos llegó a Nueva Amsterdam, capital de Nueva Holanda.
Después que los británicos tomaran Nueva Holanda (1654), la Iglesia de
Inglaterra aumentó allí su influencia. En 1632, el territorio que ahora
comprende Maryland fue concedido a la familia católica de los Calvert, que
colonizaron la región con el objetivo de proporcionar un refugio a sus
correligionarios perseguidos; pero con el paso del tiempo el anglicanismo pasó
a ser la religión de Maryland. Según los términos de la carta otorgada en 1681,
el cuáquero inglés William Penn fundó Pennsylvania como refugio para los
seguidores de todas las religiones. Durante el periodo colonial se introdujo el
luteranismo en Pennsylvania, Nueva York y Delaware. A finales del siglo XVII y
comienzos del siglo XVIII, los colonizadores escoceses y e irlandeses
introdujeron el presbiteranismo en las colonias del Atlántico Medio. Durante la
segunda mitad del siglo XVIII, los metodistas se establecieron en esta región.
El
movimiento de los renacimientos religiosos que se desarrolló a mediados del
siglo XVIII (conocido como Gran despertar) supuso una influencia liberalizadora
para la religión del territorio colonial: permitió fortalecer las confesiones
metodistas y baptistas, lo que preparó el terreno para la separación de la
Iglesia y el Estado cuando se fundó Estados Unidos como nación independiente.
Entre
los acontecimientos religiosos del siglo XIX destaca la fundación de varias
iglesias autóctonas, entre las cuales estaba la Iglesia de Jesucristo de los
Santos de los Últimos Días (cuyos seguidores se conocen popularmente como
mormones), la Ciencia de Cristo, los adventistas y los Testigos de Jehová.En la
actualidad el grupo religioso más grande lo representan los católicos, con un
25% de la población estadounidense. Entre los principales grupos protestantes
están los baptistas (19,4%), metodistas (8%), presbiterianos (2,8%),
pentecostistas (1,8%) y episcopalianos (1,7%). La Iglesia ortodoxa tiene un
gran número de seguidores, cercano al 3%. Las religiones no cristianas más
numerosas son el judaísmo (2%) y el islam; el budismo y el hinduismo también
tienen bastantes seguidores.
Lengua
El
inglés es la principal lengua de Estados Unidos, hablada por la gran mayoría de
sus ciudadanos. Sin embargo, cerca de 32 millones hablan en sus hogares una
lengua distinta al inglés. De estos, aproximadamente el 54% habla español, y el
resto otras lenguas (chino, japonés, coreano, vietnamita, árabe, italiano,
francés, alemán, polaco, griego, portugués y lenguas americanas autóctonas).
En la
mayor parte de Estados Unidos, el analfabetismo ha sido casi eliminado. En
1993, entre los estadounidenses mayores de 25 años, cuatro quintas partes
habían finalizado la high school (enseñanza secundaria).
Educación
Las
instituciones públicas y privadas ofrecen todos los niveles educativos, desde
el preescolar hasta la graduación. La educación básica y secundaria supone 12
años de formación.
Los
tres niveles del gobierno —local, estatal y federal— proporcionan el aporte
financiero a la educación pública elemental y secundaria. Uno de los problemas
que surge a causa de la fuerte dependencia de la financiación local es la
disparidad en la calidad de la educación que reciben los estudiantes: son
favorecidos los que pertenecen a comunidades más ricas.
Segregación escolar
A
finales de la década de 1980 más del 60% de los estudiantes negros e hispanos
estadounidenses asistían a escuelas donde los grupos étnicos minoritarios
suponían más del 50% del total. En algunas grandes ciudades, bien por la
distribución residencial o por un intento de separar escuelas, todavía están
segregados distritos escolares enteros.
Educación primaria y secundaria
En
1993, Estados Unidos contaba con 59.680 escuelas públicas de primaria y 19.995
de nivel secundario. En ese año, la inscripción en las escuelas públicas
alcanzaba 31 millones de alumnos en las primeras y de 11,7 millones en la
segunda. En 1991, las escuelas privadas primarias y secundarias, en conjunto,
tenían inscritos a 4,9 millones de estudiantes. El sistema más amplio de
educación privada es, con 2,6 millones de estudiantes en 1991, el formado por
la Iglesia católica.
Educación superior
Entre
mediados del siglo XVII y mediados del siglo XVIII se establecieron las
primeras instituciones de educación superior en Estados Unidos: la Universidad
de Harvard, el College of William and Mary, la Universidad de Yale, la
Universidad de Pennsylvania, la Universidad de Princeton, la Universidad de
Columbia, la Universidad de Brown, la Universidad de Rutgers y el Dartmouth
College.
En
Estados Unidos, la educación ha estado segregada racialmente. Antes de 1954 la
mayor parte de los negros consiguieron el acceso a la educación superior sólo
en escuelas y centros universitarios exclusivos, casi todos ellos localizados
en los estados del Sur. Con la disolución gradual de las barreras raciales cada
vez más negros están inscritos en instituciones donde los blancos forman la
mayoría de los estudiantes: en 1990, sólo un 17% de todos los estudiantes
negros estaban inscritos en los 105 centros universitarios creados sólo para
negros.
Vida
cultural e instituciones
En el
siglo XX compositores estadounidenses como Charles Edward Ives, Virgil Thomson,
Aaron Copland, George Gershwin, Leonard Bernstein y John Milton Cage, consiguieron
fama internacional. La música gospel, el blues y el jazz fueron, en su
origen, creaciones de los músicos negros estadounidenses. El jazz obtuvo el
reconocimiento mundial a través de intérpretes como Louis Armstrong, Billie
Holiday, Duke Ellington o Miles Davis.
En la
década de 1990, las principales orquestas sinfónicas son la Orquesta Sinfónica
de Atlanta, la Orquesta Sinfónica de Boston, la Orquesta Sinfónica de Chicago,
la Orquesta de Cleveland, la Orquesta Sinfónica de Saint Louis y la Sinfónica
de San Francisco. Además de estos grandes conjuntos orquestales, se desarrolla
un creciente número de grupos de cámara en universidades y municipios por todo
el país como el Cuarteto de Cuerda Juilliard, el Cuarteto de Cuerda Guarneri y
el Kronos Quartet. Los primeros teatros de ópera son el Metropolitan de la
ciudad de Nueva York, la New York City Opera, la Ópera Lírica de Chicago, la
Ópera de San Francisco, la Ópera de Washington, la Compañía de Ópera de Santa
Fe y la Houston Grand Opera.
El New
York City Ballet y el American Ballet Theatre, ambos fundados en la década de
1930, ejercen una importante influencia en la danza estadounidense
contemporánea. Otros grupos principales lo componen las compañías itinerantes
de Merce Cunningham y Paul Taylor, el Ballet de San Francisco, el Ballet
Joffrey de Nueva York, el Teatro de Danza de Harlem, el Teatro Americano de
Danza Alvin Ailey, el Ballet Tulsa, el Ballet de Boston y el Ballet de
Pennsylvania en Filadelfia. Los coreógrafos más famosos son George Balanchine,
Jerome Robbins, Merce Cunningham, Twyla Tharp, Katherine Dunham, Alvin Ailey y
Mark Morris.
En la
década de 1980 el teatro y arte dramático en Estados Unidos mantenía el aumento
de audiencia iniciado a mediados de la década anterior. Los teatros se
concentran en su mayor parte en las grandes ciudades, pero compañías tanto
profesionales como de aficionados son también activas por todo el país.
Destacados grupos experimentales son el Festival Shakespeare de Nueva York; La
Mama, Etc., el Club de Teatro Experimental, varias compañías en Los Ángeles y
San Francisco, y la Compañía de Teatro Guthrie en Minneapolis. Arthur Miller,
Edward Franklin Albee, Neil Simon, John Guare, August Wilson, Lorraine Vivian
Hansbery, Sam Shepard y David Mamet están entre los autores teatrales
contemporáneos más famosos. Las comedias musicales han florecido bajo la
influencia de un número de equipos buenos creadores, entre los que se
encuentran Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II, y Alan Jay Lerner y
Frederick Loewe.
Literatura
El
primer destacado novelista estadounidense fue James Fenimore Cooper, autor de El último
mohicano (1826) y otras obras sobre la vida en la frontera. El
periodo romántico de la literatura estadounidense, desde 1830 hasta 1865,
supuso la aparición de importantes novelistas como Nathaniel Hawthorne, autor
de La
letra escarlata (1850) y La casa de los siete tejados (1851) —en la
cual investigaba la herencia puritana de Nueva Inglaterra— y Herman Melville,
autor de Moby
Dick (1851), una novela compleja y poética ambientada en el mar. La cabaña
del tío Tom, obra de Harriet Beecher Stowe se convirtió en un gran
éxito de ventas y un apoyo para los sentimientos antiesclavistas.
El
realismo en la literatura, presente desde el final de la Guerra Civil estadounidense
hasta comienzos del siglo XX, fue el resultado de la aparición de nuevos
lectores y de la experiencia de la industrialización. Las principales figuras
de éste tiempo son escritores tan diversos como los humoristas Mark Twain, con
sus clásicos Tom Sawyer (1876) y Huckleberry Finn (1884), y Henry James,
cuyo estilo innovador se manifiesta en obras como El retrato de una dama
(1881).
La
nueva etapa del naturalismo duró hasta 1930. Este fue un rico periodo para las
letras estadounidenses. Novelistas importantes de la época son Francis Scott
Fitzgerald (El
gran Gatsby, 1925); Ernest Hemingway, ganador del Premio Nobel
(1954), destacó por su prosa trabajada de forma concisa y cuidada en obras como
Fiesta
(1926) y Adiós
a las armas (1929); y William Faulkner, cuyas técnicas innovadoras y
caracterizaciones cuidadosas en novelas como El sonido y la furia (1929),
Luz de
agosto (1932) y ¡Absalón, Absalón! (1936) le granjearon en
1949 el Premio Nobel.
Hemingway
y Faulkner son considerados los principales escritores de la década de 1950;
otros destacados autores son John Ernst Steinbeck (Las uvas de la ira, 1939;
Premio Nobel, 1962), Norman Mailer (Los desnudos y los muertos, 1948; La canción
del verdugo, 1979), y Vladimir Nabokov (Lolita, 1955; Pálido
fuego, 1962). Novelistas contemporáneos de importancia son Saul
Bellow (Las
aventuras de Augie March, 1953; El legado de Humboldt, 1975; Premio Nobel,
1976); John Updike (Corre, conejo 1960); Toni Morrison (Beloved,
1987; Premio Nobel, 1993), y Alice Walker (El color púrpura, 1982).
La
característica poesía estadounidense apareció en el siglo XIX, con obras
altamente rítmicas de Edgar Allan Poe, el canto democrático a partir de formas
experimentales de Walt Whitman (Hojas de hierba, 1855), y la lírica
concisamente trabajada de Emily Dickinson. La moderna poesía estadounidense
comenzó a principios del siglo XX y está representada por Cantos, de Ezra Pound
(fundador del imaginismo) y La tierra baldía (1922) y otras obras
revolucionarias del poeta inglés nacido en Estados Unidos T. S. Eliot. La
actividad poética ha continuado enriqueciéndose con poetas de talento como
Wallace Stevens, Denise Levertov, Allen Ginsberg y Adrienne Rich. Para más
información sobre la prosa y poesía estadounidense.
Cine
No sólo
ha sido Hollywood una de las más influyentes y productivas capitales de la
cinematografía internacional, sino que las películas allí producidas sirvieron
para familiarizar a la mayor parte del mundo con los valores culturales
estadounidenses. Además, contribuyó al desarrollo del estado de California. Las
tendencias contemporáneas de las películas en Estados Unidos manifiestan una
tendencia comercial hacia la evasión, y otra opuesta hacia el uso del cine como
un medio de crítica social o de expresión artística para audiencias más
sofisticadas. Las actuales estrellas cinematográficas, como Jack Nicholson,
Dustin Hoffman, Robert de Niro, Meryl Streep, Denzel Washington, Tom Cruise o
Jodie Foster, entre otros, tienden a realizar papeles más complejos y con menos
tópicos que los desempeñados por sus predecesores en la época dorada de
Hollywood, como Cary Grant, Gary Cooper o Marilyn Monroe. Hay que destacar la
trascendencia del cine independiente actual, con grandes éxitos comerciales
conseguidos con un bajo presupuesto.
Arquitectura
Durante
el periodo colonial y los primeros años de Estados Unidos, la arquitectura
siguió las tendencias de la arquitectura británica. La primera auténtica
contribución estadounidense a la arquitectura internacional fue el rascacielos,
que empezaron a construirse en Chicago a finales del siglo XIX por arquitectos
como Louis Henri Sullivan. Los desarrollos posteriores incorporaron el
modernismo europeo para producir rascacielos en forma de caja y muros
acristalados, muy frecuentes en las ciudades estadounidenses y cuya primera
manifestación fue el edificio de la Secretaría de Naciones Unidas (ONU) en
Nueva York. En la década de 1980 surgieron nuevas formas que tomaron elementos
estilísticos de varios periodos de la historia de la arquitectura, incorporándolos
a los edificios que también hacen uso de las nuevas tecnologías; ejemplos de
esta conocida arquitectura postmoderna son el Edificio AT&T de Nueva York,
un rascacielos diseñado por Philip Johnson y culminado con un frontón y el
Edificio de Oficinas Públicas de Portland (Oregón) cuyo autor es Michael
Graves, que incorpora elementos románticos y clásicos.
Arte
Los
retratos fueron las primeras pinturas producidas en cantidades significativas
en Estados Unidos, destacando las famosas figuras históricas de John Singleton
Copley del siglo XVIII. Los paisajes de Asher Brown Durand, de la Escuela del
río Hudson, y las dramáticas escenas marinas de Winslow Homer, destacaron
durante el siglo XIX. Thomas Eakins llevó a cabo notables retratos realistas
hacia final de siglo.
El
modernismo europeo influyó a muchos artistas estadounidenses, como John Marin y
Georgia O’Keeffe, y su filosofía se pone de manifiesto en las colecciones del
Museo de Arte Moderno, fundado en 1929 en Nueva York. Tras la II Guerra Mundial, Nueva York suplantó
a París como principal centro mundial de arte; las pinturas innovadoras
expuestas en sus museos y galerías comprenden obras de pintores del
expresionismo abstracto, como Willem de Kooning, Jackson Pollock, Mark Rothko y
Robert Burns Motherwell, y del escultor David Smith; y de pintores de Pop Art,
como Andy Warhol y Roy Lichtenstein, y del escultor George Segal.
Museos
Los
principales museos de arte estadounidense son el Museo de Arte Moderno (MOMA)
en Nueva York, que ha venido a representar la ‘institución’ del arte moderno;
el Museo Hirshhorn y el Jardín de Escultura en la ciudad de Washington, que
también alberga arte moderno, y el Museo de Arte de San Francisco. Otros museos
importantes son el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Instituto de
Arte de Chicago, el Museo de Bellas Artes de Boston, el Museo de Bellas Artes
M. H. de Young de San Francisco, el Museo de Arte de Filadelfia y el Museo de
Bellas Artes de Houston.
Entre
los más destacados museos de ciencia destacan el Museo Americano de Historia
Natural de Nueva York, la Instituto Smithsonian de la ciudad de Washington, el
Museo Field de Historia Natural y el Museo de Ciencia e Industria en Chicago,
la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, la Academia de Maryland de
Ciencias de Baltimore, y el Museo de Historia Natural del Condado de Los
Ángeles.
Bibliotecas
En
1992, Estados Unidos contaba con más de 31.850 bibliotecas. El 48% de estas
eran bibliotecas públicas y había 4.620 bibliotecas de escuelas y universidades;
la más famosa es la Biblioteca del Congreso de la ciudad de Washington. Otras
bibliotecas con amplias colecciones son las públicas de Nueva York, Los
Ángeles, Boston, Filadelfia, Baltimore y Portland (Oregón), y las bibliotecas
de la Universidad de Harvard, la Universidad de Stanford, la Universidad de
Yale, la Universidad de Michigan, la Universidad de Columbia, la Universidad
del Sur de California en Berkeley y la Universidad de Texas en Austin,
especializada en temas latinoamericanos.