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Los Estados Unidos de America

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Agregado: 12 de ABRIL de 2000 (Por ) | Palabras: 28439 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografías > Geografía >
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    Trabajo Práctico

    Tema: Los Estados Unidos de América

    Profesor: Falciuce

    Estados Unidos de América (más conocido por la forma abreviada Estados Unidos), república federal situada en Norteamérica y constituida por 48 estados contiguos más Alaska y Hawaii. De Estados Unidos dependen, bajo formas variadas, el estado asociado de Puerto Rico, la dependencia de las islas Vírgenes y la bahía de Guantánamo en la isla de Cuba; en el océano Pacífico, las islas de Samoa Oriental, las Marianas, el archipiélago Midway, la Federación de Estados Micronesios, las islas Palau, el archipiélago de las islas Marshall y otras pequeñas islas e islotes que tienen importancia militar. El conjunto de los 48 estados limita al norte con Canadá, al este con el océano Atlántico, al sur con el golfo de México y México, y al oeste con el océano Pacífico. Los Grandes Lagos y el río San Lorenzo forman parte de la frontera norte; el Río Grande del Norte o Bravo, forma parte de la frontera sur. Nueva York es la ciudad más grande de Estados Unidos. La capital es la ciudad de Washington.

    La superficie total es de 9.809.155 km2 (incluyendo el distrito federal de Columbia). El monte McKinley o Denali (6.194 m), en Alaska, es el punto más alto de América del Norte; el punto más bajo está en el valle de la Muerte, en California, una depresión situada a 86 m bajo el nivel del mar.

    Territorio y recursos

    Estados Unidos tiene una enorme variedad de características físicas y una amplia diversidad de flora y fauna, las cuales se recogen de forma más amplia cuando se trata cada estado por separado.

    Historia geológica de las regiones fisiográficas

    La forma del territorio que presenta Estados Unidos es resultado de la tectónica de placas. La parte más antigua del continente es el escudo Canadiense, o meseta Laurentina, una masa granítica y de rocas similares que subyace en el este de Canadá y en el noreste de Estados Unidos; se formó en tiempos del precámbrico. Los márgenes del antiguo continente son más complejos en su estructura, y comprenden, entre otras, zonas de granito, rocas del fondo oceánico más oscuras, rocas volcánicas de grano fino y sedimentos oceánicos endurecidos.

    Tras la formación del escudo siguió un periodo de calma orogénica. La erosión redujo el continente montañoso a una llanura baja, por lo que los mares contiguos lo colmataron con espesos sedimentos. Al final del periodo, grandes bosques cubrían la superficie y el aporte de materia orgánica a los sedimentos permitió la formación de vastas capas de carbón y petróleo.

    Actividad geológica y calma

    El periodo de inactividad orogénica terminó cuando, tras el periodo carbonífero, los continentes Noratlántico y de Gondwana chocaron, hecho que se evidencia en los montes Apalaches. El levantamiento de la superficie terrestre y la posterior erosión dejaron al descubierto antiguas rocas graníticas desde Nueva Inglaterra hasta Alabama. Al oeste, las capas de rocas sedimentarias jóvenes todavía permanecieron en la superficie, formando extensas cordilleras y valles. Más hacia el oeste y norte, plegamientos menos intensos crearon amplios domos y cuencas.

    Tras la colisión que dio lugar a los Apalaches, el continente cambió su desplazamiento y se dirigió hacia el oeste. El océano Atlántico empezó a ampliarse y en toda la parte oriental de Estados Unidos se inició un periodo de calma geológica. Los Apalaches empezaron a erosionarse y sus sedimentos se acumularon en las Grandes Llanuras del centro del continente, en las llanuras costeras del Atlántico y del golfo de México. Mientras tanto, la colisión del continente con la placa del Pacífico dio lugar a nuevas alineaciones montañosas en el oeste: los sedimentos arenosos de las Grandes Llanuras fueron levantados formando las montañas Rocosas (Rocallosas), mientras que los movimientos de rocas a lo largo de grandes fallas formaron sierra Nevada en California, los montes Wasatch en Utah, diversas alineaciones montañosas en Nevada y la cordillera Teton en Wyoming. El territorio de Arizona y el sur de Utah fueron levantados y los ríos excavaron cañones en los niveles de rocas sedimentarias.

    Efectos del clima

    En el pleistoceno se produjeron los periodos glaciares. Al menos cuatro veces durante un millón de años se formaron grandes casquetes de hielo en el este de Canadá y en las montañas del oeste. El movimiento del hielo erosionó el suelo y el lecho de roca de Canadá y el norte de Estados Unidos, depositando el material más al sur. Los lagos alineados y las rocas descubiertas de Nueva Inglaterra y el norte de Minnesota son resultado de la acción glaciar; también Long Island y el cabo Cod son inmensos depósitos glaciares. Hoy, el nivel de las llanuras marca los lechos y las playas de los lagos de la era glaciar. Las tormentas de polvo de esta época dejaron depósitos espesos de loes (partículas finas de limo o arcilla) en las llanuras onduladas. Los momentos en que el mar alcanzó mayor nivel se formaron playas lejos de la llanura costera del golfo de México y sobre laderas frente al océano Pacífico; por otra parte, la bahía Chesapeake y muchas zonas similares anegaron valles fluviales a lo largo de la costa atlántica desde Georgia hasta Connecticut como resultado de periodos de descenso del nivel del mar.

    Clima

    Por lo general, las temperaturas disminuyen desde el sur hasta el norte; sin embargo, en verano, la mayor duración de los días compensa, en parte, esta disminución de temperatura. Por otra parte, en invierno, la presencia de días más cortos en el norte exagera el efecto del ángulo bajo de los rayos solares, creando una gran amplitud de temperaturas desde el sur hasta el norte. Los bosques usan mucha energía solar para evaporar agua, y además los estados húmedos del este de Estados Unidos son tan cálidos como los secos desiertos del oeste. Los océanos y los lagos moderan las temperaturas y las áreas montañosas son algo frescas durante el día y mucho más frías por las noche que las tierras bajas de los alrededores.

    La forma de precipitación es, en gran parte, una consecuencia de la interacción del viento y la topografía. Dos características de la circulación atmosférica global son especialmente destacadas para Estados Unidos: la primera es una corriente de aire débil y moderada, pero persistente, procedente de las capas altas de la atmósfera. Esta subsistencia es parte del ciclo de convección global que comienza con la elevación de corrientes de aire cálido y húmedo cerca del ecuador; el aire pierde humedad cuando se dirige hacia la atmósfera superior y hacia los polos. A una latitud de 30º norte el aire empieza a descender, provocando un tiempo caluroso y seco al sur de Estados Unidos, especialmente en verano.

    El otro hecho destacado de la circulación atmosférica es la corriente en chorro, una zona cambiante de vientos rápidos que se desplazan, por lo general, de oeste a este a gran altura sobre la superficie terrestre. El camino de la corriente en chorro en cualquier día resulta crucial para el tiempo de superficie. En verano, ésta se localiza cerca de la frontera con Canadá, mientras que en invierno, cruza el país a la latitud del estado de Oklahoma.

    Las características del tiempo a escala regional están íntimamente asociadas con la posición que ocupa durante las diversas estaciones la corriente en chorro y el paso de los frentes. Las lluvias torrenciales son más comunes cerca del golfo de México; los tornados suceden en el centro de Estados Unidos, donde las masas de aire canadienses y del golfo chocan, a menudo, de forma violenta. Los huracanes se forman a finales del verano en las zonas cálidas del océano Atlántico y se desplazan hacia los estados del sureste en otoño.

    El rápido enfriamiento del aire procedente del golfo de México provoca fuertes nevadas durante el invierno en el este de Estados Unidos y las brisas locales en la región de los Grandes Lagos incrementan este tipo de precipitaciones. En enero, se da un tiempo de intenso frío y escasa caída de nieve, a causa de que las masas de aire del Atlántico no pueden penetrar muy al norte en pleno invierno. Finalmente, las ocasionales tormentas en la kona (costa oeste) de Hawaii durante el invierno son consecuencia de la entrada de masas de aire procedentes del norte del Pacífico que aprovechan el desplazamiento de la corriente en chorro hacia el sur. El tiempo habitual viene determinado por la presencia de vientos alisios que causan precipitaciones sólo en las laderas orientadas al noreste en cada isla.

    Ríos y lagos

    Los ríos del este de Estados Unidos, como Hudson, Delaware, Susquehanna, Potomac y Savannah, recogen precipitaciones cada mes y además permiten el comercio fluvial. Los del interior, como el Ohio, Tennessee, Illinois y Mississippi, a menudo se desbordan en primavera y su nivel disminuye en las semanas más cálidas de finales de verano y durante los meses de nieve en el invierno. Se ha llevado a cabo alguna regulación en el cauce de estos ríos para evitar las inundaciones a través de un sistema de embalses y diques costoso y polémico. El deshielo de la nieve de las montañas Rocosas es el principal aporte de agua en los ríos que fluyen hacia el este como Missouri, Platte, Arkansas y Río Grande, y los que fluyen hacia el oeste como Colorado, Sacramento, Snake y Columbia en la parte occidental de Estados Unidos. La mayor parte de los ríos pierden caudal a medida que se alejan de las montañas; algunos, como el Colorado, están regulados mediante embalses cuyas aguas se desvían para consumo urbano y agrícola de forma que su cauce apenas llega al mar. En Alaska, el Yukón domina el sistema fluvial.

    Los cinco Grandes Lagos —Ontario, Erie, Hurón, Michigan y Superior— ocupan una serie interconectada de cuencas de modelado glaciar que en conjunto forman una gran arteria de transporte. Los glaciares también dejaron decenas de miles de pequeños lagos por todo el noreste de Estados Unidos, la parte superior del Medio Oeste y la mayor parte de Alaska. Entre los más grandes están Champlain, Winnipesaukee y Cayuga en el noreste y Winnebago, Red y Mille Lacs en el Medio Oeste. El Gran Lago Salado de Utah y muchas de las cuencas saladas más pequeñas de los estados montañosos son los restos de muchos lagos más grandes del periodo glacial. Muchos acuíferos subterráneos, especialmente los de las Grandes Llanuras, son también restos de climas más húmedos del pasado.

    Suelo

    Se puede dividir Estados Unidos en cinco grandes regiones edáficas que son el resultado de una formación continua: los mollisoles profundos y negros en el centro del continente (el territorio más fértil del país), en el área que se extiende desde el oeste de Illinois hasta Nebraska y ambas Dakotas; los suelos rojos lixiviados del sureste y las montañas de la costa oeste; los spodsoles gruesos y ácidos en el noreste de Estados Unidos y en las partes altas de las montañas occidentales; los alfisoles grises o marrones moderadamente fértiles que se encuentran alrededor de los Grandes Lagos, al sur de las Grandes Llanuras y en el valle central de California; y los aridsoles secos y salados en el desierto del suroeste.

    Además de estas extensas formas genéricas encontramos las particularidades geológicas locales, como los vertisoles de arcilla negra y los histosoles orgánicos, compuestos de turba, y los suelos que se encuentran en lugares pantanosos como los Everglades de Florida o en los pantanos de Minnesota.

    Recursos naturales y protección medioambiental

    El clima de Estados Unidos es favorable a diversos cultivos y productos forestales. El Corn Belt, región que se extiende desde el oeste de Ohio hasta el centro de Nebraska, es la extensión más grande de terreno cultivable en el mundo. También cuenta con depósitos significativos de minerales importantes, entre los que se incluye más de un quinto del carbón mundial. A pesar de esta riqueza, no puede producir todos los recursos necesarios para su gran economía industrial; el país importa el 80% de aluminio, cromo, cobalto, magnesio, platino, asbesto, estaño y tungsteno. Estados Unidos ahora produce el 65% de su consumo de petróleo, pero los nuevos descubrimientos del interior tienden a ser pequeños y costosos de explotar.

    La erosión ha causado la pérdida de más de un tercio de la capa superficial del suelo. La moderna maquinaria pesada puede ahora reparar los barrancos y otros escarpes habituales en la década de 1930, pero la pérdida de suelo es todavía elevada en algo más de la mitad del terreno cultivable de la nación por efecto de la erosión.

    A pesar de estas tendencias, y gracias a las regulaciones gubernamentales, la contaminación del agua ha disminuido considerablemente durante la década de 1970; la reforestación es mayor que el número de talas en la mayor parte de las regiones, y numerosas áreas se han acotado para crear reservas de fauna y parques nacionales. La lluvia ácida, la eliminación de residuos tóxicos, el suministro de agua y el cambio climático son las principales cuestiones medioambientales.

    Flora

    En la época en que los europeos empezaron a asentarse en el actual Estados Unidos, los bosques cubrían la mitad de su territorio; hoy sólo abarcan el 32% de la superficie. Del mismo modo, la colonización del continente ha causado la pérdida de pastos y de otras especies naturales.

    En el norte, Alaska es una tundra desolada y azotada por los vientos, una región de líquenes, musgos, arbustos bajos resistentes y plantas de flor; en el interior y en el sur, crecen cultivos estacionales y ciertos árboles pueden sobrevivir; unas pocas especies de árboles de hoja de aguja, sobre todo piceas y abetos, dominan un vasto bosque siempre verde, apareciendo también en áreas rocosas cubiertas de líquenes y pantanos cubiertos de hierbas, donde se entremezclan con álamos temblones cortados con señales de fuego. Este bosque, conocido como la taiga, se extiende por el sureste del interior de Alaska y surge de forma aislada en el norte de Nueva Inglaterra y en la región de los Grandes Lagos. Al sur de la taiga se desarrolla un bosque mixto que contiene árboles de hoja de aguja y hoja ancha como pinos, arces, olmos, abedules y robles, así como nogales americanos, hayas y sicomoros. Este tipo de bosque cubría la región que rodea los Grandes Lagos y el este cuando llegaron los colonizadores europeos.

    Todavía más al sur, el bosque alcanza su máxima diversidad: el Parque nacional Grandes Montañas Humeantes (Great Smoky Mountains), que se extiende por el oeste de Carolina del Norte y el este de Tennessee, contiene más especies de árboles que todo el continente europeo. La zona del golfo de México es más calurosa que este área montañosa, pero sus llanuras y colinas bajas no albergan un bosque tan complejo; además, los suelos arenosos y los veranos calurosos propician fuegos, que suprimen los robles y otras especies de madera noble y favorecen los pinos de rápido crecimiento que hoy representan el mayor recurso forestal de la nación. Otras especies propias de esta zona son magnolias, pacanas, eucaliptos y tupelos; un número de especies subtropicales y tropicales crecen en el sur de Florida. A lo largo de la costa del golfo de México las zonas pantanosas de sal y las gramíneas de ciprés y mangle ayudan a proteger la costa contra el viento y las olas.

    La diversidad de los bosques también decrece al oeste de los Apalaches; en primer lugar, las piceas de las zonas elevadas de las montañas, los abetos y los fresnos desaparecen y, además, disminuyen las precipitaciones en cantidad y regularidad, por lo que los incendios se hacen más frecuentes. Los exuberantes bosques de madera noble de las zonas bajas del valle del Mississippi poco a poco se reducen en tamaño y complejidad. Los bosques de roble y nogal americano dan paso a zonas aisladas de roble y a praderas de hierbas altas, las cuales, antes de ser cultivadas, ocupaban el actual Corn Belt (‘cinturón de maíz’) desde Indiana hasta el este de las Grandes Llanuras.

    Hacia el oeste el clima es todavía más seco, y las hierbas altas verticillium albo-atrum producen una grama más corta y una extensión de la gramínea del norte. Las hierbas del norte de las Grandes Llanuras crecen sólo durante el verano corto y florecen a finales del mismo o comienzos del otoño. Por contraste, las hierbas del sur de esta zona crecen rápidamente en primavera, florecen pronto y luego se mantienen inactivas durante los veranos calurosos y secos. La artemisa en el norte, el mezquite y el enebro en Texas son característicos de los prados más pobres.

    Las montañas Rocosas y otras cordilleras interrumpen la transición gradual a una auténtica vegetación desértica y los árboles son abundantes en las partes más bajas y medianas de las laderas; los pinos y enebros dominan en los pies de las mismas, dando paso a álamos temblones, abetos y piceas en las partes más altas; por encima de esta zona está la verdadera tundra. Los desiertos de las partes bajas llenos de arbustos alternan con montañas cubiertas de árboles (y en ocasiones tundra o neveros) a través de todos los estados montañosos y en el interior de los estados cercanos al Pacífico. El valle de la Muerte, que se encuentra por debajo del nivel del mar, es uno de los muchos terrenos bajos prácticamente estériles. La vegetación en estas regiones comprende especies como artemisa, enebro, piñón, hierbas, mezquite, zygophyllaceous y yuca; los ‘bosques’ de cactus que forman una imagen típica de los desiertos se encuentran en realidad en las laderas de las alineaciones montañosas del desierto de Mojave en el sur de Arizona y California. Sobre las más altas pero todavía relativamente secas mesetas de Colorado crecen los pinos ponderosa y piñonero.

    Los veranos calurosos y secos y los inviernos templados y húmedos de la costa del sur de California producen una característica vegetación arbustiva conocida como chaparral; en esta zona, las plantas se han adaptado a los inviernos lluviosos, los veranos secos, los incendios del otoño y los suelos de poca profundidad. Más al norte, en las laderas occidentales de las cordilleras costeras y sierra Nevada, la estación lluviosa del invierno es más larga y los bosques de secuoya y secuoya gigante son frecuentes. Todavía más al norte, en la parte occidental de Oregón y en Washington, aparece un auténtico bosque lluvioso: abetos, abetos Douglas, tsugas, cedros, piceas y pinos, cada especie ocupando su propia zona climática de altura; esta zona constituye el segundo recurso forestal más rico de la nación. Los bosques costeros de Alaska tienen menos especies que los ricos bosques lluviosos al sur pero un crecimiento más rápido que la taiga en el norte.

    El aislamiento y la interacción de sus montañas y los húmedos vientos alisios condicionan la vegetación natural de Hawaii.

    Fauna

    En las áreas árticas y las regiones montañosas de tundra viven marmotas, ardillas de tierra, peces de aguas frías como tímalo y trucha común, y algún que otro oso. Las aguas costeras de Alaska son el hábitat de un número de grandes mamíferos, entre los que se encuentran la morsa y la foca de piel. El caribú y el alce permanecen los veranos en la tundra pero se desplazan a los bosques de coníferas durante el invierno. En los bosques de madera noble del este de Estados Unidos viven alces, osos negros, ciervos, zorros, mapaches, mofetas, ardillas y una diversidad de pájaros pequeños. A lo largo de la costa del golfo de México viven pájaros más grandes y coloridos como el pelícano, el flamenco y el martín pescador verde; también existen ejemplares de caimán americano, peces de agua cálida como el pez gato y serpientes venenosas.

    El bisonte está asociado por lo general a las praderas, aunque de hecho una vez ocupó la mayor parte del este de América del Norte antes de que la caza estuviera a punto de exterminarlo; ahora sólo vive en cautividad o en áreas protegidas. Tuzas, conejos, perrillos de las praderas, turones de pies negros, hormigas y otras criaturas que hacen madrigueras son los mejor adaptados a las praderas. Los estados montañosos occidentales, sobre todo Alaska, son el último refugio en Estados Unidos de los grandes animales de caza mayor: alce, berrendo, alce americano, ciervo, muflón de las rocas, cabra montesa, lobo gris y, en unas pocas áreas remotas, oso pardo. El oso americano, el carnívoro más grande de América del Norte, vive en Alaska. Los desiertos tienen pocas plantas y una fauna diminuta: ratas canguro, lagartos y una amplia gama de pájaros son los animales característicos en estas duras regiones. Los animales de Hawaii engloban muchas especies endémicas; el único mamífero autóctono de este estado es el murciélago.

    Población

    Según el censo de 1990, la población residente en Estados Unidos es de 248.709.873 habitantes. El mayor incremento de población en los últimos años ha ocurrido en los estados de California, Texas y Florida. En 1995, la población estimada de Estados Unidos es de 263.437.000 habitantes.

    Composición étnica

    Según el censo de 1990, el grupo más grande (unos 58 millones de estadounidenses) es en parte o únicamente de ascendencia inglesa; a continuación aparecen los 38,7 millones de descendientes de irlandeses, mientras que 32,7 millones lo son de alemanes. En 1990, unos 31,8 millones de estadounidenses de 5 o más años crecían en familias en las que se hablaba otra lengua distinta del inglés.

    Los datos del censo de 1990 mostraban que los blancos constituyen el 83,9% de la población; los negros son el 12,3%, los descendientes de indios americanos el 0,8% y los asiáticos e insulares del Pacífico el 3%.

    Características de la población: estructura y distribución espacial

    Un análisis detallado de la estructura de edad de la población revela que Estados Unidos experimenta una disminución en la población infantil y un incremento en su población adulta, en especial en la de mayor edad.

    En 1990 la población blanca era la más envejecida del país, los asiáticos e insulares del Pacífico constituían el segundo grupo más envejecido, seguido por los negros.

    Una característica significativa de la población estadounidense ha sido el rápido incremento del número de nacimientos en mujeres solteras, que ha pasado de 11% de los nacimientos en 1970 al el 27% en 1989.

    La tendencia en la distribución espacial de la población estadounidense mantenía su desigualdad a comienzos de la década de 1990, ya que en los estados del sur y el oeste tenía lugar un crecimiento por encima del promedio nacional a expensas de los estados centrales del norte y del noreste. En 1990, la población se distribuía de la siguiente forma: 50,8 millones de personas en el noreste, 59,7 millones en los estados centrales del norte, 85,4 millones en el sur y 52,8 millones en el oeste. La densidad media de población en Estados Unidos es de 26,4 habitantes por kilómetro cuadrado.

    Religión

    El congregacionalismo era la confesión más practicada en Nueva Inglaterra durante la época colonial, establecida por grupos separatistas y puritanos disidentes de la Iglesia de Inglaterra. Los colonizadores de la región más al sur eran oficialmente miembros de la Iglesia de Inglaterra mientras que hacia el norte había diversos credos y sectas.

    Las iglesias de los puritanos eran congregaciones separadas, cada una vinculada por un pacto entre sus miembros. Hasta 1691, la colonia de la bahía de Massachusetts era una teocracia, donde la asistencia a la iglesia era obligatoria y sus miembros estaban capacitados para votar y ocupar un cargo público. Las confesiones no congregacionistas, en especial el baptismo y los cuáqueros , se consideraban hostiles y, a menudo, eran perseguidas por el gobierno colonial.

    En la región costera del sur del Atlántico estaba establecida la Iglesia de Inglaterra; a los miembros de confesiones no anglicanas —por ejemplo, baptistas y presbiterianos— solía prohibírseles predicar y celebrar matrimonios.

    Las colonias más al norte permitían mayor libertad religiosa. Los primeros colonizadores europeos de esta región fueron los holandeses, que trajeron las creencias y prácticas de la Iglesia reformada. En 1654, el primer grupo organizado de colonos judíos llegó a Nueva Amsterdam, capital de Nueva Holanda. Después que los británicos tomaran Nueva Holanda (1654), la Iglesia de Inglaterra aumentó allí su influencia. En 1632, el territorio que ahora comprende Maryland fue concedido a la familia católica de los Calvert, que colonizaron la región con el objetivo de proporcionar un refugio a sus correligionarios perseguidos; pero con el paso del tiempo el anglicanismo pasó a ser la religión de Maryland. Según los términos de la carta otorgada en 1681, el cuáquero inglés William Penn fundó Pennsylvania como refugio para los seguidores de todas las religiones. Durante el periodo colonial se introdujo el luteranismo en Pennsylvania, Nueva York y Delaware. A finales del siglo XVII y comienzos del siglo XVIII, los colonizadores escoceses y e irlandeses introdujeron el presbiteranismo en las colonias del Atlántico Medio. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, los metodistas se establecieron en esta región.

    El movimiento de los renacimientos religiosos que se desarrolló a mediados del siglo XVIII (conocido como Gran despertar) supuso una influencia liberalizadora para la religión del territorio colonial: permitió fortalecer las confesiones metodistas y baptistas, lo que preparó el terreno para la separación de la Iglesia y el Estado cuando se fundó Estados Unidos como nación independiente.

    Entre los acontecimientos religiosos del siglo XIX destaca la fundación de varias iglesias autóctonas, entre las cuales estaba la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (cuyos seguidores se conocen popularmente como mormones), la Ciencia de Cristo, los adventistas y los Testigos de Jehová.En la actualidad el grupo religioso más grande lo representan los católicos, con un 25% de la población estadounidense. Entre los principales grupos protestantes están los baptistas (19,4%), metodistas (8%), presbiterianos (2,8%), pentecostistas (1,8%) y episcopalianos (1,7%). La Iglesia ortodoxa tiene un gran número de seguidores, cercano al 3%. Las religiones no cristianas más numerosas son el judaísmo (2%) y el islam; el budismo y el hinduismo también tienen bastantes seguidores.

    Lengua

    El inglés es la principal lengua de Estados Unidos, hablada por la gran mayoría de sus ciudadanos. Sin embargo, cerca de 32 millones hablan en sus hogares una lengua distinta al inglés. De estos, aproximadamente el 54% habla español, y el resto otras lenguas (chino, japonés, coreano, vietnamita, árabe, italiano, francés, alemán, polaco, griego, portugués y lenguas americanas autóctonas).

    Educación y cultura

    En la mayor parte de Estados Unidos, el analfabetismo ha sido casi eliminado. En 1993, entre los estadounidenses mayores de 25 años, cuatro quintas partes habían finalizado la high school (enseñanza secundaria).

    Educación

    Las instituciones públicas y privadas ofrecen todos los niveles educativos, desde el preescolar hasta la graduación. La educación básica y secundaria supone 12 años de formación.

    Los tres niveles del gobierno —local, estatal y federal— proporcionan el aporte financiero a la educación pública elemental y secundaria. Uno de los problemas que surge a causa de la fuerte dependencia de la financiación local es la disparidad en la calidad de la educación que reciben los estudiantes: son favorecidos los que pertenecen a comunidades más ricas.

    Segregación escolar

    A finales de la década de 1980 más del 60% de los estudiantes negros e hispanos estadounidenses asistían a escuelas donde los grupos étnicos minoritarios suponían más del 50% del total. En algunas grandes ciudades, bien por la distribución residencial o por un intento de separar escuelas, todavía están segregados distritos escolares enteros.

    Educación primaria y secundaria

    En 1993, Estados Unidos contaba con 59.680 escuelas públicas de primaria y 19.995 de nivel secundario. En ese año, la inscripción en las escuelas públicas alcanzaba 31 millones de alumnos en las primeras y de 11,7 millones en la segunda. En 1991, las escuelas privadas primarias y secundarias, en conjunto, tenían inscritos a 4,9 millones de estudiantes. El sistema más amplio de educación privada es, con 2,6 millones de estudiantes en 1991, el formado por la Iglesia católica.

    Educación superior

    Entre mediados del siglo XVII y mediados del siglo XVIII se establecieron las primeras instituciones de educación superior en Estados Unidos: la Universidad de Harvard, el College of William and Mary, la Universidad de Yale, la Universidad de Pennsylvania, la Universidad de Princeton, la Universidad de Columbia, la Universidad de Brown, la Universidad de Rutgers y el Dartmouth College.

    En Estados Unidos, la educación ha estado segregada racialmente. Antes de 1954 la mayor parte de los negros consiguieron el acceso a la educación superior sólo en escuelas y centros universitarios exclusivos, casi todos ellos localizados en los estados del Sur. Con la disolución gradual de las barreras raciales cada vez más negros están inscritos en instituciones donde los blancos forman la mayoría de los estudiantes: en 1990, sólo un 17% de todos los estudiantes negros estaban inscritos en los 105 centros universitarios creados sólo para negros.

    Vida cultural e instituciones

    En el siglo XX compositores estadounidenses como Charles Edward Ives, Virgil Thomson, Aaron Copland, George Gershwin, Leonard Bernstein y John Milton Cage, consiguieron fama internacional. La música gospel, el blues y el jazz fueron, en su origen, creaciones de los músicos negros estadounidenses. El jazz obtuvo el reconocimiento mundial a través de intérpretes como Louis Armstrong, Billie Holiday, Duke Ellington o Miles Davis.

    En la década de 1990, las principales orquestas sinfónicas son la Orquesta Sinfónica de Atlanta, la Orquesta Sinfónica de Boston, la Orquesta Sinfónica de Chicago, la Orquesta de Cleveland, la Orquesta Sinfónica de Saint Louis y la Sinfónica de San Francisco. Además de estos grandes conjuntos orquestales, se desarrolla un creciente número de grupos de cámara en universidades y municipios por todo el país como el Cuarteto de Cuerda Juilliard, el Cuarteto de Cuerda Guarneri y el Kronos Quartet. Los primeros teatros de ópera son el Metropolitan de la ciudad de Nueva York, la New York City Opera, la Ópera Lírica de Chicago, la Ópera de San Francisco, la Ópera de Washington, la Compañía de Ópera de Santa Fe y la Houston Grand Opera.

    El New York City Ballet y el American Ballet Theatre, ambos fundados en la década de 1930, ejercen una importante influencia en la danza estadounidense contemporánea. Otros grupos principales lo componen las compañías itinerantes de Merce Cunningham y Paul Taylor, el Ballet de San Francisco, el Ballet Joffrey de Nueva York, el Teatro de Danza de Harlem, el Teatro Americano de Danza Alvin Ailey, el Ballet Tulsa, el Ballet de Boston y el Ballet de Pennsylvania en Filadelfia. Los coreógrafos más famosos son George Balanchine, Jerome Robbins, Merce Cunningham, Twyla Tharp, Katherine Dunham, Alvin Ailey y Mark Morris.

    En la década de 1980 el teatro y arte dramático en Estados Unidos mantenía el aumento de audiencia iniciado a mediados de la década anterior. Los teatros se concentran en su mayor parte en las grandes ciudades, pero compañías tanto profesionales como de aficionados son también activas por todo el país. Destacados grupos experimentales son el Festival Shakespeare de Nueva York; La Mama, Etc., el Club de Teatro Experimental, varias compañías en Los Ángeles y San Francisco, y la Compañía de Teatro Guthrie en Minneapolis. Arthur Miller, Edward Franklin Albee, Neil Simon, John Guare, August Wilson, Lorraine Vivian Hansbery, Sam Shepard y David Mamet están entre los autores teatrales contemporáneos más famosos. Las comedias musicales han florecido bajo la influencia de un número de equipos buenos creadores, entre los que se encuentran Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II, y Alan Jay Lerner y Frederick Loewe.

    Literatura

    El primer destacado novelista estadounidense fue James Fenimore Cooper, autor de El último mohicano (1826) y otras obras sobre la vida en la frontera. El periodo romántico de la literatura estadounidense, desde 1830 hasta 1865, supuso la aparición de importantes novelistas como Nathaniel Hawthorne, autor de La letra escarlata (1850) y La casa de los siete tejados (1851) —en la cual investigaba la herencia puritana de Nueva Inglaterra— y Herman Melville, autor de Moby Dick (1851), una novela compleja y poética ambientada en el mar. La cabaña del tío Tom, obra de Harriet Beecher Stowe se convirtió en un gran éxito de ventas y un apoyo para los sentimientos antiesclavistas.

    El realismo en la literatura, presente desde el final de la Guerra Civil estadounidense hasta comienzos del siglo XX, fue el resultado de la aparición de nuevos lectores y de la experiencia de la industrialización. Las principales figuras de éste tiempo son escritores tan diversos como los humoristas Mark Twain, con sus clásicos Tom Sawyer (1876) y Huckleberry Finn (1884), y Henry James, cuyo estilo innovador se manifiesta en obras como El retrato de una dama (1881).

    La nueva etapa del naturalismo duró hasta 1930. Este fue un rico periodo para las letras estadounidenses. Novelistas importantes de la época son Francis Scott Fitzgerald (El gran Gatsby, 1925); Ernest Hemingway, ganador del Premio Nobel (1954), destacó por su prosa trabajada de forma concisa y cuidada en obras como Fiesta (1926) y Adiós a las armas (1929); y William Faulkner, cuyas técnicas innovadoras y caracterizaciones cuidadosas en novelas como El sonido y la furia (1929), Luz de agosto (1932) y ¡Absalón, Absalón! (1936) le granjearon en 1949 el Premio Nobel.

    Hemingway y Faulkner son considerados los principales escritores de la década de 1950; otros destacados autores son John Ernst Steinbeck (Las uvas de la ira, 1939; Premio Nobel, 1962), Norman Mailer (Los desnudos y los muertos, 1948; La canción del verdugo, 1979), y Vladimir Nabokov (Lolita, 1955; Pálido fuego, 1962). Novelistas contemporáneos de importancia son Saul Bellow (Las aventuras de Augie March, 1953; El legado de Humboldt, 1975; Premio Nobel, 1976); John Updike (Corre, conejo 1960); Toni Morrison (Beloved, 1987; Premio Nobel, 1993), y Alice Walker (El color púrpura, 1982).

    La característica poesía estadounidense apareció en el siglo XIX, con obras altamente rítmicas de Edgar Allan Poe, el canto democrático a partir de formas experimentales de Walt Whitman (Hojas de hierba, 1855), y la lírica concisamente trabajada de Emily Dickinson. La moderna poesía estadounidense comenzó a principios del siglo XX y está representada por Cantos, de Ezra Pound (fundador del imaginismo) y La tierra baldía (1922) y otras obras revolucionarias del poeta inglés nacido en Estados Unidos T. S. Eliot. La actividad poética ha continuado enriqueciéndose con poetas de talento como Wallace Stevens, Denise Levertov, Allen Ginsberg y Adrienne Rich. Para más información sobre la prosa y poesía estadounidense.

    Cine

    No sólo ha sido Hollywood una de las más influyentes y productivas capitales de la cinematografía internacional, sino que las películas allí producidas sirvieron para familiarizar a la mayor parte del mundo con los valores culturales estadounidenses. Además, contribuyó al desarrollo del estado de California. Las tendencias contemporáneas de las películas en Estados Unidos manifiestan una tendencia comercial hacia la evasión, y otra opuesta hacia el uso del cine como un medio de crítica social o de expresión artística para audiencias más sofisticadas. Las actuales estrellas cinematográficas, como Jack Nicholson, Dustin Hoffman, Robert de Niro, Meryl Streep, Denzel Washington, Tom Cruise o Jodie Foster, entre otros, tienden a realizar papeles más complejos y con menos tópicos que los desempeñados por sus predecesores en la época dorada de Hollywood, como Cary Grant, Gary Cooper o Marilyn Monroe. Hay que destacar la trascendencia del cine independiente actual, con grandes éxitos comerciales conseguidos con un bajo presupuesto.

    Arquitectura

    Durante el periodo colonial y los primeros años de Estados Unidos, la arquitectura siguió las tendencias de la arquitectura británica. La primera auténtica contribución estadounidense a la arquitectura internacional fue el rascacielos, que empezaron a construirse en Chicago a finales del siglo XIX por arquitectos como Louis Henri Sullivan. Los desarrollos posteriores incorporaron el modernismo europeo para producir rascacielos en forma de caja y muros acristalados, muy frecuentes en las ciudades estadounidenses y cuya primera manifestación fue el edificio de la Secretaría de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. En la década de 1980 surgieron nuevas formas que tomaron elementos estilísticos de varios periodos de la historia de la arquitectura, incorporándolos a los edificios que también hacen uso de las nuevas tecnologías; ejemplos de esta conocida arquitectura postmoderna son el Edificio AT&T de Nueva York, un rascacielos diseñado por Philip Johnson y culminado con un frontón y el Edificio de Oficinas Públicas de Portland (Oregón) cuyo autor es Michael Graves, que incorpora elementos románticos y clásicos.

    Arte

    Los retratos fueron las primeras pinturas producidas en cantidades significativas en Estados Unidos, destacando las famosas figuras históricas de John Singleton Copley del siglo XVIII. Los paisajes de Asher Brown Durand, de la Escuela del río Hudson, y las dramáticas escenas marinas de Winslow Homer, destacaron durante el siglo XIX. Thomas Eakins llevó a cabo notables retratos realistas hacia final de siglo.

    El modernismo europeo influyó a muchos artistas estadounidenses, como John Marin y Georgia O’Keeffe, y su filosofía se pone de manifiesto en las colecciones del Museo de Arte Moderno, fundado en 1929 en Nueva York. Tras la II Guerra Mundial, Nueva York suplantó a París como principal centro mundial de arte; las pinturas innovadoras expuestas en sus museos y galerías comprenden obras de pintores del expresionismo abstracto, como Willem de Kooning, Jackson Pollock, Mark Rothko y Robert Burns Motherwell, y del escultor David Smith; y de pintores de Pop Art, como Andy Warhol y Roy Lichtenstein, y del escultor George Segal.

    Museos

    Los principales museos de arte estadounidense son el Museo de Arte Moderno (MOMA) en Nueva York, que ha venido a representar la ‘institución’ del arte moderno; el Museo Hirshhorn y el Jardín de Escultura en la ciudad de Washington, que también alberga arte moderno, y el Museo de Arte de San Francisco. Otros museos importantes son el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Instituto de Arte de Chicago, el Museo de Bellas Artes de Boston, el Museo de Bellas Artes M. H. de Young de San Francisco, el Museo de Arte de Filadelfia y el Museo de Bellas Artes de Houston.

    Entre los más destacados museos de ciencia destacan el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, la Instituto Smithsonian de la ciudad de Washington, el Museo Field de Historia Natural y el Museo de Ciencia e Industria en Chicago, la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia, la Academia de Maryland de Ciencias de Baltimore, y el Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles.

    Bibliotecas

    En 1992, Estados Unidos contaba con más de 31.850 bibliotecas. El 48% de estas eran bibliotecas públicas y había 4.620 bibliotecas de escuelas y universidades; la más famosa es la Biblioteca del Congreso de la ciudad de Washington. Otras bibliotecas con amplias colecciones son las públicas de Nueva York, Los Ángeles, Boston, Filadelfia, Baltimore y Portland (Oregón), y las bibliotecas de la Universidad de Harvard, la Universidad de Stanford, la Universidad de Yale, la Universidad de Michigan, la Universidad de Columbia, la Universidad del Sur de California en Berkeley y la Universidad de Texas en Austin, especializada en temas latinoamericanos.

    Economía

    Desde comienzos del siglo XX Estados Unidos ha sido el principal país industrial del mundo. Hasta la segunda mitad del siglo XIX, la agricultura era la actividad económica predominante, pero después de la Guerra Civil (1861-1865) se produjo un notable desarrollo en la fabricación de productos industriales básicos. Antes del estallido de la II Guerra Mundial (1939-1945) la exportación de productos manufacturados superaban a la de materias primas; a medida que la industria creció, la agricultura se hizo cada vez más mecanizada y eficiente, ocupando menos mano de obra. El desarrollo más importante en la economía desde 1945 ha sido el tremendo crecimiento del sector de servicios, como el comercio y las actividades financieras, mientras ha aumentado el número de funcionarios y de profesionales; hoy, las industrias de servicios son el sector más importante de la economía, dando empleo al 73% de la población activa.

    Aunque en la década de 1990, la economía estadounidense se basa en la libre empresa, el gobierno regula los negocios de varias formas. Algunas de sus normativas pretenden proteger a los consumidores de la mala calidad de los productos, garantizar a los trabajadores condiciones de trabajo adecuadas que reduzcan el riesgo de accidentes y reducir la contaminación medioambiental.

    El presupuesto federal para el año fiscal 1993-1994 establecía unos gastos de 1,48 billones de dólares, lo que suponía el 25% del producto nacional bruto (PNB) estadounidense. Los ingresos en 1991-1992 se estimaron en 1,08 billones de dólares. Desde comienzos de la década de 1980 Estados Unidos ha registrado un considerable déficit presupuestario valorado en unos 100.000 millones de dólares.

    Agricultura y ganadería

    Este sector supone el 2% del PIB anual y emplea a menos del 3% de la mano de obra estadounidense; sin embargo, es el principal productor mundial de algunos artículos. La producción no sólo abastece las necesidades interiores, sino que también es el principal exportador mundial al año de una serie de productos agrícolas. El valor total anual de la producción agropecuaria se incrementó desde 55.000 millones de dólares, en 1970, hasta los 187.000 en 1992. La mayoría de los productos agropecuarios se desarrollan en grandes granjas comerciales para su envío a los mercados urbanos e industriales.

    La creciente mecanización y el uso extendido de prácticas científicas a este sector han llevado a una disminución en el número de explotaciones y granjeros y a un incremento del tamaño de aquellas.

    La ganadería y sus productos derivados suponen el 50,5% del valor de toda la comercialización, mientras que los cultivos alcanzan el 45,5%.

    El ganado vacuno figura como el producto más valioso de las explotaciones agropecuarias, ascendiendo casi a un 25% de los ingresos anuales de este sector. Gran parte del vacuno se cría en los grandes ranchos de los estados del suroeste. Los productos de consumo diario suponen un 12% del valor anual de la comercialización de las explotaciones y son el segundo producto más valioso que procede de las granjas estadounidenses. De menor importancia, aunque significativa, es la ganadería porcina, ovina y aves de corral.

    Los principales cultivos agrícolas son cítricos, heno, patatas (papas), azúcar, remolachas (betabel), cereales y uvas. En una escala menor se encuentran la soja, el maíz y el trigo. El algodón se concentra ahora en algunas terrenos llanos donde se puede aplicar la mecanización a gran escala. El tabaco mantiene su importancia comercial.

    Otros cultivos importantes son cacahuetes (manises), melocotones (duraznos), tomates y manzanas. En sus explotaciones también se produce caña de azúcar, arroz, sorgo, judías o frijol seco, brécol, coles, zanahorias, apio, pepino, lechuga, cebollas, pimienta verde, champiñón, melón cantalupo y melón de agua. Los cultivos frutales comerciales más destacados son cerezas, peras, ciruelas, ciruelas pasas y fresas. Los principales cultivos de cáscara son almendras, pacanas y nueces.

    Silvicultura

    Los bosques cubren poco menos de un tercio de Estados Unidos (296 millones de ha). Unos 195 millones de ellas se dedican a especies arbóreas para la producción de madera, papel y otros productos madereros. Se producen al año 425 millones de m3 de productos relacionados con la explotación silvícola. Las maderas blandas suponen unos tres cuartos de la producción total, mientras que las maderas nobles abarcan el cuarto restante; la mitad de la producción se usa para madera y un tercio se convierte en pasta de papel, mientras que la mayor parte del resto de la producción se dedica a contrachapado y chapado de muebles. El abeto Douglas y el pino amarillo del sur son las principales maderas blandas utilizadas y el roble es la madera noble más importante.

    La mitad de la producción maderera estadounidense y todo el contrachapado de cedro procede de los bosques de los estados del Pacífico. Los bosques del sur suministran un tercio de la madera, unas tres quintas partes de la pasta de papel y casi toda la trementina, resina y alquitrán vegetal. Las especies Pinus palustris, Pinus echinata, Pinus taeda y el pino macho son los árboles más importantes de la llanura costera del sur. Los árboles de madera dura, muy apreciados comercialmente, como el gomero, el fresno, la pecana y el roble, crecen en las tierras bajas a lo largo de las márgenes de los ríos del sur. Las tierras altas de los Apalaches y zonas de los Grandes Lagos tienen excelentes bosques de nogal americano, arce y roble, cuyas maderas nobles proporcionan maderas de calidad para la manufactura de muebles y otros productos.

    Pesca

    A comienzos de la década de los 1990 Estados Unidos tenía unas capturas de pesca comercial de 4,4 millones de toneladas al año, con un valor aproximado de 3.570 millones de dólares; es la sexta nación del mundo en toneladas capturadas. En muchos estados se practica mucho la pesca deportiva.

    Las principales especies comerciales marinas que se hallan en sus aguas jurisdiccionales, junto con el pescado de agua dulce representan sólo una pequeña parte del total de las capturas. Los mariscos suponen sólo el 14% de las capturas pero son el 45% del valor; el resto del pescado representa el 86% del peso pero sólo el 55% de su valor.

    Alaska es el principal estado tanto en volumen como en peso (en toneladas) de capturas; las especies importantes capturadas en sus puertos son el salmón y el abadejo. En la región de Nueva Inglaterra, las principales especies capturadas son langosta, escalopes, almejas, ostras y bacalao; en la bahía Chesapeake lo son los cangrejos, y en el golfo de México, el sábalo y los camarones.

    La mayor parte de la pesca de agua dulce se produce en piscifactorías. Las especies más importantes son pez gato, trucha común, salmón, ostras y cangrejos. A finales de la década de 1980 la producción anual de las piscifactorías privadas fue de 327.000 t, que supusieron más de 610 millones de dólares.

    Minería

    Estados Unidos figura entre los líderes mundiales por el valor de su producción mineral anual. El sector contribuye en un 1,8% al PIB anual y emplea un 0,6% de la mano de obra.

    Los tres principales productos minerales son combustibles: petróleo, gas natural y carbón. A finales de la década de 1980 produjo el 24% del gas natural del mundo, el 19% de carbón y el 13% de crudo de petróleo. El petróleo supone casi la mitad de la producción de combustible estadounidense y el 38% del valor anual de toda la producción minera. El 60% del gas natural, el segundo mineral más valioso de la nación, se produce en Texas y Luisiana. El carbón, como tercer mineral importante, supone un sexto del valor anual de toda la producción minera. La mayor parte de su producción se genera en minas de los Apalaches. La energía nuclear, utilizada para complementar al petróleo, el gas natural y el carbón, se produce a partir del uranio.

    Importantes minerales no combustibles son cobre, oro, hierro, arcillas, fosfatos, cal, cinc, sal y materiales de construcción como piedra, cemento, arena y grava. A finales de la década de 1980, Estados Unidos producía un 55% del molibdeno mundial el 51% de mica, 40% de magnesio, 30% de fosfato, 23% de aluminio, 22% de plomo y 20% de sulfuro básico. Más de cuatro quintas partes del potasio de la nación se produce en Nuevo México. Nevada, Idaho, Alaska y Montana son importantes fuentes de plata, mientras que Nevada, California, Utah y Dakota de Sur son los principales productores de oro.

    Industria

    Estados Unidos es el principal país industrial del mundo. El sector supone el 19% del PNB anual y emplea a más de un sexto de la población activa de la nación. En 1990, el valor de las manufacturas transportadas fue de 2,87 billones de dólares. Aunque el sector continua siendo un componente clave en la economía estadounidense, desde finales de la década de 1970 ha disminuido su importancia relativa.

    Regiones industriales

    Quizás el cambio más importante producido en las últimas décadas ha sido el crecimiento de zonas manufactureras fuera de las tradicionales regiones del Noreste y de la zona central del norte. El núcleo industrial de la nación se desarrolló en el noreste que, aunque mantiene la mayor concentración industrial, es menos significativa que en el pasado. Dentro del norte, la manufactura se centra en los estados del Atlántico Medio y de los estados centrales del Noreste, que suponen el 37% del valor anual de toda la industria en Estados Unidos. En este área se localizan cinco de los mayores estados industriales —Nueva York, Ohio, Illinois, Michigan y Pensilvania— que en conjunto alcanzan el 28% del valor anual de toda la producción industrial del país.

    El mayor aumento del sector industrial en el sur se ha producido en Texas, y el más espectacular crecimiento en el oeste se ha dado en California, que a comienzos de la década de 1990 era el principal estado industrial, alcanzando más del 10% del valor anual de la producción estadounidense total.

    Principales productos

    Las principales manufacturas son productos químicos, equipos de transporte, alimentos procesados, maquinaria industrial y equipos electrónicos. Todas las variedades de maquinaria industrial, también equipos de oficina e informática, suponen el 10% de la producción industrial anual a comienzos de la década de 1990. La maquinaria industrial la componen motores, equipos agrícolas, maquinaria de construcción, máquinas de oficina y equipos de refrigeración. Los equipos de transporte lo componen automóviles, camiones, aviones, vehículos espaciales, buques y barcos, y material ferroviario.

    La industria de equipos electrónicos comprende la manufactura de aparatos industriales eléctricos, electrodomésticos, equipos de radio y televisión, componentes electrónicos y aparatos de comunicación. La manufactura de metal fabricado y metal primario, y la industria de caucho y plásticos se concentra en la región que conforma el núcleo industrial de Estados Unidos.

    Las artes gráficas y las editoriales son industrias muy extendidas, pues se publican periódicos por todo el país. La manufactura de los productos del papel es importante, en especial, en aquellos estados con considerables recursos madereros, especialmente de árboles de madera blanda usados para hacer la mayoría del papel.

    Otros sectores industriales destacados son el textil, el sector de la moda, instrumentos de precisión, madera, mueble, productos del tabaco, cuero, y artículos de piedra, arcilla y vidrio.

    Energía

    El petróleo proporciona un 41% de la energía consumida en Estados Unidos. Supone el 97% de la energía usada para mover el sistema de transportes de la nación y se utiliza para calentar millones de hogares y fábricas.

    El gas natural es la fuente del 24% de la energía consumida para uso industrial y doméstico, mientras que el carbón proporciona el 23% de la misma; sus usos principales son para generar electricidad, que usa más de tres cuartos de todo el carbón consumido, y para alimentar las fábricas siderúrgicas.

    Las instalaciones hidráulicas generan el 4% y las plantas nucleares el 8% de la energía de la nación; ambas se utilizan sobre todo para producir electricidad de uso residencial e industrial.

    Más de un tercio de la energía consumida en Estados Unidos se utiliza en la generación de electricidad. Las plantas generadoras tienen una capacidad instalada de 690 millones de kW y producen 2,8 billones de kWh de electricidad cada año. Las plantas de generación eléctrica utilizan el carbón como combustible habitual, y las plantas que consumen carbón generan más de la mitad de la electricidad anual de la nación. El gas natural supone el 9% de la electricidad producida y el refino de petróleo un 4%. La infraestructura hidroeléctrica genera un 10% de la electricidad, mientras que las centrales nucleares alcanzan el 21%.

    A partir de 1990, un 45% de las necesidades de petróleo diarias en Estados Unidos son satisfechas por las importaciones. Las abundantes cantidades de carbón extraído permiten exportar parte de su producción anual.

    Turismo

    Desde finales de la década de 1980 los viajeros en Estados Unidos gastan al año más de 300.000 millones de dólares. Los viajes interiores y el turismo exterior han contribuido sustancialmente al crecimiento de los negocios de hoteles, moteles, restaurantes, agencias de alquiler de automóviles, parques de entretenimiento y diversas tiendas minoristas especializadas.

    En las décadas recientes, el turismo internacional ha llegado a convertirse en parte importante del sector turístico estadounidense. En 1991, el número de los visitantes extranjeros —principalmente de Europa Occidental, Japón, Latinoamérica y el Caribe— superó los 16 millones, y sus gastos fueron superiores a los 34.000 millones de dólares. Millones de visitantes de Canadá y México cruzan la frontera cada año.

    Transporte

    El desarrollo de las infraestructuras de transporte ha sido un factor importante en la economía estadounidense. A comienzos de la década de 1990 los ferrocarriles trasladaban el 37,5% del tráfico total de mercancías, los camiones el 26% y los oleoductos el 20%. El 16% lo hacía en barco a través de vías fluviales interiores. Aunque las compañías aéreas sólo transportaban el 0,4% de las mercancías, la mayor parte de la carga constaba de artículos de alto valor o de traslado urgente.

    Los automóviles privados trasladaban a un 81% del tráfico de pasajeros; las compañías aéreas eran el segundo medio de transporte utilizado por los viajeros, con un 17%; los autobuses tienen una cuota del 1,1% y los ferrocarriles el 0,6%.

    Carreteras y ferrocarriles

    La red de transporte se extiende por todo el país, pero la red de ferrocarriles y autopistas es mucho más densa en la mitad este de Estados Unidos, donde se hallan las concentraciones urbanas e industriales más grandes de la nación.

    A comienzos de la década de 1990 Estados Unidos contaba con 6,24 millones de km de carreteras y autopistas. El Sistema Nacional de Autopistas Interestatales, 68.449 km de longitud, conecta las principales ciudades y absorbe una quinta parte de todo el tráfico de carreteras y autopistas.

    A comienzos de la década de 1990 había matriculados más de 188 millones de vehículos a motor (excluidas las motocicletas); más del 75% son coches (uno por cada dos habitantes) y un 20% son camiones. A partir de 1990, los ferrocarriles de primera clase —las catorce compañías más grandes de ferrocarril en Estados Unidos— prestaban servicio en el 76% del total del trazado, que alcanzaba los 283.099 kilómetros. Amtrak (Corporación Nacional de Viajeros de Ferrocarril), empresa subvencionada por la administración federal, sirve casi todos los trenes de pasajeros entre las ciudades de país; a comienzos de la década de 1990 transportó más de 22 millones de pasajeros al año.

    Transporte marítimo

    Estados Unidos tiene una pequeña marina mercante en términos relativos; están registrados menos de 650 barcos de 1.000 t de registro bruto. Sin embargo, muchos barcos de propietarios estadounidenses navegan bajo bandera de Liberia o Panamá, donde pueden prestar servicio con el barco a menores costes.

    A comienzos de la década de 1990 el principal puerto marítimo de Estados Unidos era el de Nueva Orleans (Luisiana). Aunque no figura entre los primeros puertos marítimos, el de Nueva York permanece como destino destacado para el tráfico de pasajeros y mercancías.

    La red interior de vías fluviales tiene tres principales componentes: el sistema del río Mississippi, los Grandes Lagos y las vías fluviales costeras. Un 64% del tráfico anual de mercancías discurre por el río Mississippi y sus afluentes, un 19% lo hace por los Grandes Lagos y el restante 17% es costero.

    El sistema del río Mississippi tiene una red combinada de vías fluviales que superan los 24.140 km de longitud. Saint Louis (Missouri) es el principal puerto del sistema. En los Grandes Lagos, el principal puerto es Duluth (Minnesota), en el Lago Superior. Los barcos transoceánicos pueden navegar entre los Grandes Lagos y el océano Atlántico a través del canal de San Lorenzo (abierto en 1959). La Intracoastal Waterway es una ruta navegable sin peaje que se extiende unos 1.740 km a lo largo de la costa atlántica y unos 1.770 km a lo largo de la costa del golfo de México. Un 45% del tráfico anual en las vías fluviales costeras se realiza en la del golfo de México, un 30% en la costa del Atlántico y un 25% utiliza las vías fluviales de la costa del Pacífico.

    Transporte aéreo

    Las líneas aéreas en Estados Unidos transportan al año más de 460 millones de pasajeros, la mayor parte de los cuales realizan viajes interiores. El país tiene 5.100 aeropuertos públicos y 12.400 privados. Entre los que tienen mayor tráfico están el Aeropuerto Internacional Chicago-O’Hare, el Aeropuerto Internacional William B. Hartsfield, cerca de Atlanta (Georgia), el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy y el Aeropuerto de La Guardia, en Nueva York, el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, y el Aeropuerto Dallas/Fort Worth (Texas).

    Moneda y banca

    La moneda de Estados Unidos es el dólar, en monedas y billetes. Según la legislación federal, sólo el Departamento del Tesoro y el Sistema de la Reserva Federal pueden acuñar monedas y emitir billetes.

    Los bancos en Estados Unidos se rigen por las leyes de cualquier estado o del gobierno federal; los funcionarios del Estado regulan los bancos de concesión estatal en el lugar donde estén localizados y están bajo la supervisión de la Oficina del Interventor Monetario.

    El Sistema de la Reserva Federal es la organización central bancaria que controla, por ley, la actividad de todos los bancos nacionales. Los bancos de los estados pueden, voluntariamente, pertenecer a éste si cumplen ciertos requisitos. Cada banco miembro opera dentro de uno de los doce distritos bancarios establecidos por la Reserva Federal. Un 60% de todas las oficinas bancarias comerciales pertenecen a los bancos integrados en el Sistema de la Reserva Federal.

    A finales de la década de 1980 Estados Unidos contaba con 2.270 asociaciones de ahorro y préstamo, con unos activos que superaban los 750.000 millones de dólares.

    La ciudad de Nueva York constituye el principal centro financiero de Estados Unidos y del mundo al albergar la bolsa y banca de Wall Street.

    Comercio exterior

    Estados Unidos es el principal país comercial del mundo, con un volumen de comercio anual a comienzos de la década de 1990 de más de 979.000 millones de dólares; en 1992, las exportaciones ascendían a los 447.000 millones de dólares; y las importaciones a 532.000 millones. A mediados de la década de 1970, el gasto que suponía las importaciones de petróleo del extranjero y de los bienes manufacturados de Canadá y Asia (sobre todo de Japón) creó un desequilibrio comercial. Desde 1984 hasta 1990, el déficit comercial anual superó los 100.000 millones de dólares.

    Los productos no agrícolas, normalmente, suponen el 90% del valor anual de las exportaciones y los agrícolas el 10%. Los equipos de maquinaria y transporte son los principales productos exportados: suponen en conjunto más del 40% del valor de todas las exportaciones. Otros artículos exportados de importancia son bienes manufacturados, como tejidos, hierro y acero; los alimentos procesados, materias sin transformar como algodón, soja y minerales de metal, productos químicos, combustibles minerales y lubricantes.

    Canadá y Japón son los socios comerciales más importantes del país: absorben el 32% del total anual de las exportaciones estadounidenses y son la fuente de un 37% de las importaciones. Otros socios comerciales importantes son México, Alemania, China, Taiwan, Gran Bretaña y Corea del Sur.

    Producción nacional

    A comienzos de la década de 1990, la producción nacional estadounidense ocupaba el primer lugar mundial, con un PNB (producto nacional bruto, 1993) superior a los 6,4 billones de dólares, lo que equivale a una renta per cápita de casi 24.700 dólares, una de las mayores del mundo.

    Las actividades económicas del sector primario (agricultura, silvicultura, pesca y minería) contribuyen en un 4% del producto interior bruto (PIB) anual. El sector secundario supone un 23% del PIB mientras que las actividades económicas del sector terciario (comercio mayorista y minorista, banca, función pública y transporte) alcanzan casi el 73% del PIB anual.

    Comunicaciones

    Todos los estados tienen emisoras de televisión y más del 40% de éstas se concentraban en nueve estados: Texas, California, Nueva York, Florida, Pensilvania, Ohio, Michigan, Illinois y Georgia.

    A comienzos de la década de 1990 las emisoras de radio comerciales ascendían a 10.250. En 1994, había 1.714 periódicos cuya tirada diaria (1992) era de unos 60,2 millones de ejemplares. Los principales periódicos de Estados Unidos son Wall Street Journal, USA Today, Los Angeles Times, New York Times y New York Daily News, cada uno con una tirada que supera el millón de ejemplares.

    A comienzos de la década de 1990 se editaron más de 11.100 publicaciones y se publicaron unos 46.700 nuevos libros, de los que se vendieron unos 2.000 millones.

    Trabajo

    En 1993, Estados Unidos tenía una población activa de 119,3 millones y existían 8,7 millones de personas desempleadas. Las ocupaciones primarias ocupaban sólo al 3% de la población trabajadora, mientras que las ocupaciones secundarias empleaban un 24%. Las actividades de servicios englobaban al 73% de los trabajadores.

    A finales de la década de 1930 el movimiento sindical llegó a estar muy reconocido y, a comienzos de la década de 1990, todavía era una de las fuerzas económicas más poderosas del país. La Federación Americana de Trabajo y el Congreso de Organización Industrial (AFL-CIO) era el principal grupo sindical; un 84% de los miembros de los sindicatos pertenecía a un grupo afiliado a la AFL-CIO. El sindicato más grande no perteneciente a AFL-CIO era el Sindicato de Mineros de América. Sin embargo, en las últimas décadas ha disminuido el porcentaje de trabajadores afiliados a los sindicatos.

    Gobierno

    La ley suprema del país es la Constitución de Estados Unidos. Redactada en 1787, fue ratificada en 1788 por dos tercios de los estados y entró en vigor en 1789. La Constitución se puede enmendar por una votación de dos tercios de cada cámara del Congreso o por una convención nacional especial convocada al efecto, y ratificada después por el voto de tres cuartos de la cámara legislativa de los estados o las convenciones estatales. La primeras 10 enmiendas (conocidas como Declaración de Derechos) fueron adoptadas en 1791 y garantizan la libertad de expresión, de religión, de prensa, el derecho de reunión, el derecho de presentar demandas al gobierno y varios derechos individuales sobre aspectos procesales y de procedimientos criminales. Entre 1795 y 1992, se adoptaron 17 enmiendas adicionales que, entre otras medidas, abolían la esclavitud y estipulaban el sufragio universal para los mayores de 18 años.

    Desde la adopción de la Constitución, el gobierno federal ha incrementado sus funciones en materias económicas y sociales, y ha compartido más responsabilidades con los estados.

    Poder ejecutivo

    El artículo segundo de la Constitución estipula el nombramiento de un presidente y un vicepresidente elegidos por una mayoría de votantes del colegio electoral, para un mandato de cuatro años. La enmienda 22 (1951) limita el cargo presidencial a dos mandatos. Según una ley estatal, el voto popular en cada estado y en el Distrito de Columbia elige a los electores. En casi todos los casos, el ganador del voto popular es el presidente electo.

    El presidente de Estados Unidos suele tener más funciones que el primer ministro de los gobiernos parlamentarios porque es la máxima representación del Estado y jefe de gobierno; también dirige su partido, tiene importantes capacidades legislativas y preside el ejecutivo.

    La Constitución hace al presidente comandante en jefe de las Fuerzas Armadas estadounidenses, y le permite ordenar la entrada en combate de éstas. Pero es el Congreso el que regula la autoridad del presidente para desplegar las fuerzas a iniciativa propia.

    Los poderes diplomáticos del presidente engloban la negociación y ratificación de los tratados, con el consentimiento de dos tercios del Senado; la elección de embajadores (también con el consentimiento del Senado) y la recepción de embajadores extranjeros. Puede negociar, bajo su autoridad, acuerdos diplomáticos con los dirigentes de otras naciones.

    Según la ley, el presidente prepara un presupuesto de gobierno y un informe económico que son remitidos al Congreso cada año, tiene potestad para proponer leyes, en especial respecto a la fiscalidad y otras materias económicas y militares, y también ejerce autoridad gubernamental sobre diversos departamentos y agencias estatales.

    Un amplio sistema consultivo está al servicio del presidente; los ayudantes de la Casa Blanca le proporcionan informes, organizan las relaciones con la prensa, los encuentros y los viajes, y se encargan de mantener contactos con el Congreso, los departamentos gubernamentales, grupos sociales y con el partido político del presidente. Las agencias encargadas de estas funciones son la Oficina de Gestión y Presupuesto, que prepara las demandas del presupuesto presidencial y los controles del gasto, el Consejo de Seguridad Nuclear, que se preocupa de la defensa de la nación, y el Consejo de Asesores Económicos. El gabinete del presidente también sirve como fuente de información y asesoramiento. Consta de los jefes de los departamentos gubernamentales y unos pocos funcionarios, como el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el embajador estadounidense en Naciones Unidas (ONU). El gabinete no tiene poder en sí mismo.

    La rama ejecutiva del gobierno comprende 14 departamentos: Estado, Tesoro, Defensa, Justicia, Interior, Agricultura, Comercio, Trabajo, Salud y Servicios Sociales, Educación, Vivienda y Desarrollo Urbano, Transporte, Energía y Asuntos de Excombatientes. El presidente no supervisa directamente algunas agencias gubernamentales que actúan de forma independiente, como la Comisión de Comercio Interestatal, la Comisión Federal de Comunicaciones y el Sistema de la Reserva Federal.

    Poder legislativo

    Todos los poderes legislativos otorgados por la Constitución en el artículo primero los ejerce el Congreso de los Estados Unidos, que consta de dos cámaras, el Senado y la Cámara de Representantes. El Senado tiene 100 miembros, dos por cada estado federado (una disposición de la Constitución no sometida a enmienda). Los diferentes estados, sobre las base de su población según el censo más reciente, eligen a los 435 miembros de la Cámara de Representantes, nombrados para un periodo de dos años, mientras que los senadores lo son por seis años; cada dos años se eligen los 435 miembros de la Cámara y un tercio de los senadores. En los años de elección presidencial el 45% de los adultos mayores votan por los miembros del Congreso; en otros años electorales sólo el 35% lo hace.

    El Senado y la Cámara de Representantes son organizados por el partido mayoritario en cada cámara, el cual elige a su presidente, el dirigente de la mayoría y los presidentes de cada comité. Durante gran parte de la historia estadounidense el partido que controlaba la Casa Blanca no controlaba las cámaras del Congreso; esta situación (conocida como gobierno dividido) puede llevar a reducir la elaboración de leyes y a incrementar los vetos presidenciales de los proyectos de ley aprobados por el Congreso. A diferencia de los jefes de Gobierno de los sistemas parlamentarios en otros países, el presidente de Estados Unidos no dimite ni convoca nuevas elecciones cuando las mayorías en el Congreso rechazan sus programas.

    El Congreso cuenta con amplios poderes en los asuntos internos, entre los que se encuentran la fijación de impuestos, la petición de préstamos y el pago de la deuda, la acuñación de moneda y la regulación de su valor así como reglamentar el comercio entre los estados federados. El Congreso ayuda a establecer y vigilar los departamentos y las agencias gubernamentales del ejecutivo; también establece los juzgados federales menores y determina su jurisdicción. El Congreso tiene el poder de declarar la guerra, reclutar y mantener las Fuerzas Armadas, establecer tarifas y regular el comercio con las naciones extranjeras.

    El Senado asesora y da su consentimiento a los tratados presidenciales y a los nombramientos de los principales cargos ejecutivos, embajadores, jueces del Tribunal Supremo y jueces federales. El Senado somete a juicio todas las acusaciones, que precisan dos tercios de los votos para su condena. En situación de punto muerto en el colegio electoral, el Senado elige al vicepresidente entre dos contendientes. El presidente del Senado está después del presidente de la Cámara de Representantes en la línea de sucesión a la presidencia. La rama legislativa también engloba agencias como la Oficina de Presupuesto del Congreso, la Oficina de Contabilidad General, la Biblioteca del Congreso y la Oficina de Prensa del Gobierno.

    Poder judicial

    La Constitución establece la formación del Tribunal Supremo y el sistema judicial se completa con doce tribunales de apelación (a veces denominados tribunales de jurisdicción), 91 juzgados de distrito y varios juzgados especiales como el Tribunal de Cuentas, el Tribunal de Apelación y el Tribunal de Apelación de Excombatientes, todos ellos establecidos por el Congreso.

    Los tribunales federales realizan dos funciones constitucionales: interpretan el significado de las leyes y las regulaciones administrativas y determinan si cualquier ley aprobada por el Congreso, por las cámaras legislativas estatales, o cualquier acción administrativa tomada por las ramas gubernamentales, estatales o de la nación, quebrantan la Constitución.

    El presidente, con el consejo y el consentimiento del Senado, nombra los nueve magistrados de la Corte Suprema y los otros jueces federales; al hacer los nombramientos del juzgado de distrito suele seguir las recomendaciones de los senadores del partido presidencial. Pueden ser revocados del cargo sólo a través de un proceso de enjuiciamiento, lo que no ha sido muy frecuente.

    Gobierno estatal y local

    La Constitución de Estados Unidos estipula un sistema federal, en el que los estados federados mantienen ciertos poderes que no ejerce el gobierno nacional y no asumen competencias relativas a relaciones internacionales o actividades fiscales; tampoco pueden acuñar moneda, recaudar impuestos sobre el comercio interestatal o restringir el movimiento de personas por sus límites territoriales. Los estados pueden cooperar entre sí en la formación de acuerdos comunes que requieren la aprobación del Congreso; suelen ser relativos a recursos hidráulicos, navegación, control de la contaminación o desarrollo portuario, entre otros.

    El gobierno federal y los estados están muy vinculados en un sistema administrativo de cooperación federal, por el cual el gobierno federal establece programas de financiación que permiten la distribución de fondos de los estados y comunidades cada año para que lleven a cabo su propia política, en especial en temas relacionados con el desarrollo educativo o municipal.

    Las funciones principales de los estados comprenden el control de los requerimientos exigidos para poder votar, la administración de las elecciones nacionales y estatales, la supervisión del gobierno municipal y de los condados, y el mantenimiento de autopistas, cárceles, hospitales y centros psiquiátricos. Los estados también mantienen amplios sistemas de educación superior. Comparten con las entidades locales de gobierno la responsabilidad por el bienestar, la atención médica a los indigentes y los servicios de desempleo, entre otros.

    Casi todos los estados se dividen en unidades territoriales denominadas condados. En áreas muy pobladas, las comunidades se organizan en municipios, que incluyen ciudades, pueblos y distritos. Los municipios, por lo general, proporcionan servicios básicos, como policía, sanidad y bomberos. La educación en los niveles de primaria y secundaria suele estar a cargo de los consejos escolares que comparten la autoridad con el gobierno estatal sobre la financiación de los centros, el programa de estudios y la cualificación y elección del profesorado.

    Partidos políticos

    En la década de 1990 hay dos grandes partidos políticos. Históricamente, el Partido Demócrata, fundado en 1790, se convirtió en el Partido Demócrata-Republicano y, en 1828, pasó a denominarse nuevamente Partido Demócrata. En 1854 se fundó el Partido Republicano que, en 1860, se convirtió en uno de los dos grandes partidos. El resto de partidos tienen menor importancia en la mayoría de las elecciones nacionales y estatales, por lo que ningún candidato de un tercer partido ha conseguido jamás la presidencia. Los terceros partidos han desempeñado sólo un papel menor en el Congreso.

    Salud y bienestar social

    Gracias a la cooperación federal, las distintas ramas de ejecutivo proporcionan servicios sociales a los individuos. La Ley de Seguridad Social de 1935 establece la concesión de subsidios al trabajador y su familia por jubilación o en caso de incapacitación o fallecimiento. Las contribuciones se financian a través de los impuestos aplicados a la nómina de los trabajadores y las contribuciones de los empresarios; estas partidas quedan protegidas contra los efectos de la inflación mediante su revisión anual.

    El gobierno nacional y los estados también ayudan con fondos en programas de seguro contra el desempleo. Existen programas de salud dirigidos a la atención sanitaria de personas mayores y a los pobres. Estados Unidos cuenta con dotaciones sanitarias de muy alta calidad, pero conseguir el acceso a ellas constituye un problema para un segmento considerable de la población; se ha estimado que más de 30 millones de estadounidenses no tienen cobertura del seguro privado de salud y no se han integrado en programas gubernamentales de asistencia sanitaria.

    Las subvenciones federales, estatales y locales proporcionan ingresos para asistir a ciegos, incapacitados, ancianos pobres y familias pobres con niños a su cargo. También proporcionan programas de alimentación escolar para los niños necesitados y un programa de apoyo a la alimentación para familias pobres.

    Defensa

    El presidente es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Las órdenes del presidente a los diversos mandos militares se canalizan a través del secretario de Defensa. Los jefes militares del Ejército, la Armada, las Fuerzas Aéreas y los Marines conforman el Estado Mayor Conjunto que aconseja al Presidente y al Congreso sobre la estrategia militar y recomienda los niveles de gasto y los sistemas de armamento.

    Aunque todos los hombres mayores de 18 años están registrados en un servicio militar selectivo, desde 1973 las Fuerzas Armadas se componen en su totalidad de hombres y mujeres reclutados voluntariamente.

    Los principales tratados de seguridad en los que participa Estados Unidos son la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la ANZUS, que vincula a Australia con Estados Unidos.

    Organizaciones internacionales

    Estados Unidos es miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y tiene un cargo permanente en el Consejo de Seguridad de la misma. También pertenece a muchas agencias independientes de la ONU. Además, Estados Unidos desempeña un papel destacado en numerosas organizaciones internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

    Historia

    Además de las referencias cruzadas contenidas en este apartado, el lector debe consultar las secciones de historia de los artículos de cada uno de los estados y los artículos independientes dedicados a los presidentes estadounidenses.

    Desarrollo colonial

    Los Estados Unidos surgen como entidad política a finales del siglo XVIII, pero la historia nacional se inicia con una breve reseña de los principales acontecimientos que dieron lugar al nacimiento de la Unión. Los viajes, a finales del siglo XV, de Cristóbal Colón y en menor medida de Giovanni Caboto, constituyeron el inicio del descubrimiento y de la colonización del continente americano. Tras los viajes de Colón y de los descubridores españoles, España conquistó vastos dominios en todo el continente americano. Caboto, navegante al servicio del monarca inglés Enrique VII, consiguió tocar brevemente Terranova en 1497.

    Las tierras que estos navegantes conocieron estaban habitadas desde hacía más de 20.000 años antes de la llegada de Colón. En 1492, la población indígena sobrepasaba los 90 millones de personas, de los cuales unos 10 millones vivían al norte del México actual. El contacto con los europeos provocó un desastre demográfico para la población indígena. La gripe, el tifus, el sarampión y la viruela redujeron el número de habitantes de las regiones más pobladas de América Central y del Sur: hasta en un 95% durante los primeros 150 años. En algunas zonas de América del Norte donde, con la excepción de México, las culturas autóctonas eran seminómadas y la densidad de población más baja, el colapso demográfico fue menor, pero no por ello menos devastador. La colonización europea supuso la destrucción completa de las culturas autóctonas.

    Primeros asentamientos

    La fundación de San Agustín (en la actual Florida) por los españoles, en 1565, marcó el inicio de la colonización europea dentro de las actuales fronteras estadounidenses. El primer asentamiento permanente creado por los ingleses fue Jamestown. Fundada en 1607, fue una instalación de la Compañía de Virginia de Londres, una sociedad anónima patrocinada por Jacobo I de Inglaterra con la finalidad de comerciar con aquellos territorios y de colonizarlos. La corona británica se hizo en 1624 con el control de la colonia, que pasó a ser una provincia real. Después de que las autoridades inglesas eliminaran los controles sobre la producción de tabaco, se produjo un gran desarrollo económico y demográfico en la región de la bahía de Chesapeake. La incesante demanda de mano de obra para el cultivo del tabaco originó un duro régimen de servidumbre.

    En el último cuarto del siglo XVII, en que se hizo excesivamente caro importar mano de obra inglesa, los colonos ingleses en aquellas zonas comenzaron a importar esclavos africanos que se convirtieron en la mano de obra predominante en el Sur.

    Presencia francesa y holandesa

    En la década posterior a la fundación de Jamestown, Francia y los Países Bajos participaron en la tarea de ocupar territorios en el subcontinente americano. Los franceses fundaron Quebec en 1608, como primer paso en su estrategia. Los brillantes logros alcanzados por descubridores como Jacques Marquette, Louis Jolliet y René Robert Cavalier de La Salle hicieron que Francia obtuviera vastos territorios en el interior, incluido todo el valle alto del río Mississippi, durante los 75 años siguientes. La incapacidad para consolidar este enorme dominio motivó el deseo de Francia de establecer un comercio de pieles con los nativos, más que intentar desalojarlos de sus tierras, como hicieron los ingleses. Además, su política colonial no incentivó una inmigración a gran escala por lo que la población colonial francesa se mantuvo reducida durante los siglos XVII y XVIII.

    Los holandeses basaron sus pretensiones sobre estos territorios en las exploraciones de Henry Hudson, marinero inglés al servicio de la Compañía de las Indias Orientales. Éste llegó a la actual bahía de Nueva York en 1609 y exploró el río que lleva su nombre. Durante los años siguientes, los holandeses enviaron diversos navíos mercantes hasta esa zona, a la que denominaron Nueva Holanda; fundaron puestos comerciales en la isla de Manhattan y en las proximidades de la actual Albany, entre los años 1613 y 1614. Dado el beneficioso comercio de pieles, los holandeses no intentaron colonizar de inmediato Nueva Holanda, lo que no implicó que comenzaran a establecerse colonos de forma permanente desde 1624. Al año siguiente se fundó Nueva Amsterdam (hoy Nueva York).

    Las colonias de Nueva Inglaterra

    La actividad colonizadora inglesa se reanudó en 1620, cuando los separatistas adquirieron el derecho para asentarse en Virginia. El Mayflower entró en la bahía de Massachusetts. Los peregrinos o Pilgrim Fathers (cuarenta y uno de los hombres del grupo), asumiendo que eran ajenos a cualquier clase de gobierno establecido, se reunieron a bordo del buque y firmaron el Pacto del Mayflower, que es la primera legislación escrita del país; más tarde fundaron la colonia de Plymouth.

    La creación de Plymouth fue el punto de partida de la colonización de Nueva Inglaterra, que se llevó a cabo principalmente por puritanos. En este periodo el suceso más significativo fue la fundación y desarrollo entre 1629 y 1630 de la Compañía de la Bahía de Massachusetts.

    Desarrollo político

    La primera manifestación de la autoridad parlamentaria sobre las colonias fue la Ley de Navegación de 1651 que obligaba a que las importaciones y exportaciones de las colonias debían embarcarse en buques de bandera inglesa; leyes posteriores prohibieron las relaciones comerciales entre las colonias y terceros países. Aunque los comerciantes de las colonias solían hacer caso omiso de estas disposiciones cuando afectaban a sus intereses, esta legislación creó un ambiente comercial que por lo general beneficiaba a las colonias y a la metrópoli por igual.

    En 1660 con el nuevo reinado de Carlos II de Inglaterra se ampliaron las leyes de navegación y New Hampshire y Massachusetts pasaron a ser provincias reales. En 1684 Jacobo II decretó la unificación de las colonias de Nueva York, Nueva Jersey y Nueva Inglaterra en una única provincia real, el dominio de Nueva Inglaterra. La resistencia de las colonias a este control por parte del rey adoptó diversas formas; así, en Massachusetts estalló una rebelión armada y en Boston el populacho se hizo con el control de la colonia.

    Las guerras franco-británicas

    La llegada al poder de Guillermo III de Orange (reinó entre 1688 y 1703) originó un vuelco total en la política diplomática inglesa. El gobierno inglés desafió al poderío militar francés, su principal rival en la construcción de un imperio colonial. La posterior guerra tuvo lugar en fases sucesivas durante casi un siglo y en distintas partes del mundo. En los territorios septentrionales de América del Norte, probablemente el escenario en donde se combatió con más encarnizamiento, las distintas etapas del conflicto fueron: la guerra del rey Guillermo (1689-1697), la guerra de la reina Ana, (1702-1713), la guerra del rey Jorge (1744-1748) y la Guerra Francesa e India (1754-1763). El régimen francés era muy centralista, disponía de un ejército bien preparado y contaba como aliados con buena parte de las tribus nativas del Este. Las colonias británicas, por el contrario, apenas cooperaban unas con otras, no mantenían alianzas fiables con los nativos y carecían de gran poder militar. No obstante, los británicos contaron desde el principio con una enorme superioridad en hombres y material, y un mayor apoyo de la metrópoli.

    Las tres primeras guerras no ofrecieron resultados decisivos, aunque el Tratado de Utrecht (que puso fin a la guerra de Sucesión española) firmado en 1713 obligaba a Francia a entregar numerosos territorios. La decisiva confrontación entre Inglaterra y Francia por el control de la cuenca del río Ohio condujo a la fase final del conflicto, la Guerra Francesa e India. Desde sus modestos orígenes en 1754, este conflicto se convirtió rápidamente en un enfrentamiento por el dominio del espacio en disputa; aunque la primera parte de la guerra supuso una serie de desastres para los británicos y sus colonias, desde 1757 Gran Bretaña y sus aliados asestaron fuertes golpes a Francia en la extensión europea del conflicto. En los territorios de América del Norte, el esfuerzo bélico en esta segunda fase de la guerra fue llevado a cabo por el ejército británico, apoyado por tropas auxiliares de las colonias. En 1759 las tropas británicas y coloniales conquistaron Quebec y al año siguiente se apoderaron de Montreal, lo que supuso la destrucción del poderío francés en el continente. El resto de la guerra, que tuvo como escenarios Europa, las Indias Occidentales, la India y África, fue una serie ininterrumpida de victorias británicas que obligaron a Francia a capitular el año 1763. Según los términos del Tratado de París, Francia perdió todas sus posesiones en los territorios de Norteamérica. Toda la región al este del Mississippi y todas las posesiones francesas en lo que hoy es Canadá pasaron a manos de Gran Bretaña. España, aliada de Francia durante la contienda, entregó parte de la Florida, pero se le confirmó el dominio de los territorios al oeste del Mississippi.

    Nacimiento de la resistencia de las colonias

    Como resultado de la guerra el déficit público británico se duplicó, por lo que se hicieron necesarios nuevos ingresos y algunos sectores políticos creyeron que las colonias eran las que debían contribuir a recaudar estos fondos. Se promulgaron nuevas leyes impositivas como la Stamp Act que provocaron amplia indignación y oposición entre los colonos. Se crearon sociedades secretas de patriotas que se llamaban a sí mismos hijos de la libertad y que en 1765 demandaron una serie de derechos. El Parlamento británico rechazó estas demandas pero derogó la Stamp Act. Sin embargo, en 1767 se reavivó la política de establecer impuestos directos a las colonias. El Parlamento aprobó una serie de medidas conocidas como las Townshend Acts, que gravaban una serie de artículos. Las colonias se opusieron a estos nuevos impuestos con boicoteos de productos británicos o, como en Boston, mediante un abierto desafío al gobierno británico. El 5 de marzo de 1770 tropas británicas abrieron fuego contra una multitud hostil, produciendo el primer derramamiento de sangre del conflicto.

    En 1770 el gobierno británico retiró todos los impuestos establecidos excepto el del té. Sin embargo, en un intento por evitar la quiebra de la Compañía de las Indias Orientales, el Parlamento concedió a esta empresa el monopolio de la venta del té a las colonias. lo que provocó una nueva crisis al considerar las colonias que esta nueva Ley del Té las obligaba a someterse a los impuestos del Parlamento, lo que culminó con la destrucción de algunos cargamentos de té en Boston.

    La guerra de la Independencia estadounidense

    La reacción del Parlamento a los sucesos de Boston fue rápida y severa; fue cerrado el puerto de Boston y se impusieron nuevas sanciones. La indignación que se suscitó entre las colonias condujo a la celebración en septiembre de 1774 del primer Congreso Continental. En este Congreso se envió una petición al soberano británico Jorge III para que reparara los agravios, se pidió la intensificación del boicot comercial a Gran Bretaña y se preparó un nuevo congreso en el caso de que los británicos rehusaran aceptar las demandas de las colonias.

    El rey Jorge III rechazó la petición del Congreso y consideró el movimiento de protesta de las colonias como una rebelión. En menos de cuatro meses, el conflicto armado estalló en Massachusetts cuando el gobernador real, general Thomas Gage, envió tropas contra Concord, ciudad en la que los dirigentes de la resistencia habían acumulado armas y municiones. El 19 de abril tropas regulares británicas dispararon contra la formación de una milicia patriótica en Lexington, precipitando la primera batalla de la guerra de la Independencia estadounidense.

    El segundo Congreso Continental, celebrado el 10 de mayo de 1775 en Filadelfia, proclamó la decisión de las colonias de resistir la agresión británica mediante la fuerza, determinó crear un ejército continental, proclamó a George Washington jefe supremo del mismo, autorizó la emisión de papel moneda y asumió otras prerrogativas propias de poder ejecutivo. El Congreso también apeló al gobierno británico para alcanzar una solución pacífica del conflicto, pero Jorge III respondió en agosto con una proclama que exhortaba a sus “leales súbditos” para “reprimir la rebelión y la sedición” en aquellos territorios. Mientras tanto, las tropas coloniales habían infligido importantes bajas a un gran ejército de tropas regulares británicas en Charlestown, Massachusetts. El segundo Congreso Continental declaró la independencia el 2 de julio de 1776 y dos días más tarde adoptó una declaración formal de principios, redactada por Thomas Jefferson, justificando esa acción.

    El crecimiento de la nación

    Entre 1776 y 1865 la confederación estadounidense pasó de 13 a 36 estados miembros. La joven nación tuvo que hacer frente a serios problemas sociales, económicos y políticos. Los dos más graves fueron cuál de las autoridades prevalecería, la del gobierno federal o la de cada uno de los estados, y hasta qué punto la esclavitud debería permitirse. La controversia sobre ambas cuestiones se hizo cada vez más agria y dividió al país en dos bandos opuestos: el Norte y el Sur.

    Los Artículos de la Confederación

    Con la firma del Tratado de París (1783), que puso fin a la guerra con Gran Bretaña, el país se enfrentó con nuevos problemas, el principal de los cuales era establecer una forma de gobierno que mantuviera a los trece estados en una unión sólida y efectiva. Poco después de la independencia se firmó un acuerdo entre los miembros del Congreso Continental, conocido como los Artículos de la Confederación que fueron aprobados por el Congreso en 1777 y ratificados sucesivamente por los diversos estados. Según los artículos, los estados miembros conservaban de forma explícita su autoridad soberana, el Congreso era un órgano en el que estaban representados los estados y no el pueblo, funcionaba como un gran poder ejecutivo plural, no como una asamblea legislativa.

    La Constitución

    Los más ardientes nacionalistas, como James Madison y Alexander Hamilton, creían que los Artículos de la Confederación deberían deshacerse pero el Congreso acordó en 1787 permitir una reunión de delegados de todos los estados para que propusieran enmiendas al sistema. Reunidos en Filadelfia desde mayo hasta septiembre, con George Washington en la presidencia, la asamblea redactó la Constitución de los Estados Unidos. En general, la Constitución echaba las bases para una unión nacional efectiva gracias en gran medida al trabajo de Madison, James Wilson, Roger Sherman y otros delegados nacionalistas, creando un sistema gubernamental articulado en tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial.

    La Constitución entró en vigor en 1788 después de que nueve estados la hubieran ratificado; doce estados aprobaron el documento a finales de 1788. El 4 de marzo de 1789 el primer Congreso de los Estados Unidos se reunió en Nueva York, por aquel entonces capital de la nueva nación. George Washington, elegido por unanimidad primer presidente de Estados Unidos, inició su mandato el 30 de abril de ese año.

    El primer conflicto entre los partidos y sus diferencias básicas

    La política económica llevada a cabo por el secretario del Tesoro Alexander Hamilton provocó la oposición de quienes pensaban que favorecía a los banqueros y a los industriales en perjuicio de los agricultores. Los debates habidos en el Congreso entre 1790 y 1791 pusieron pronto de manifiesto las distintas concepciones políticas y económicas que existían sobre la nueva nación. Esta división quedó de manifiesto con la formación de los dos primeros partidos políticos más relevantes en la historia estadounidense: el Partido Federalista y el Republicano. Los federalistas propugnaban la existencia de un gobierno federal fuerte que defendiera los intereses nacionales. Los republicanos, cuyos líderes más destacados eran James Madison y Thomas Jefferson, sostenían por el contrario la limitación de los poderes federales y la protección de los derechos de cada uno de los estados. Ambos partidos también discrepaban respecto de la política exterior de Estados Unidos. Los republicanos mostraban simpatías por la ideología de la Revolución Francesa y favorecían a Francia por encima de Gran Bretaña. Los federalistas se inclinaban por una estricta neutralidad. George Washington, favorable al punto de vista federalista, proclamó la neutralidad estadounidense en la guerra entre Francia y Gran Bretaña.

    La presidencia de Jefferson

    En las elecciones presidenciales de 1800 Jefferson derrotó al candidato federalista John Adams. A pesar de los temores federalistas de reformas radicales, Jefferson dejó intactas muchas de las leyes e instituciones que sus correligionarios habían criticado. El hecho más importante de la primera presidencia de Jefferson fue la adquisición del territorio de Luisiana, vasta región entre el río Mississippi y las montañas Rocosas, y que desde el golfo de México llegaba hasta Canadá. Napoleón Bonaparte ofreció la venta de este territorio, temporalmente en posesión de Francia. Jefferson aceptó y, de este modo, Estados Unidos duplicó su extensión. Jefferson fue reelegido en 1804; este segundo mandato estuvo marcado por crecientes tensiones en las relaciones internacionales. Gran Bretaña y Francia habían adoptado medidas económicas restrictivas que afectaron al comercio, especialmente al estadounidense. Jefferson logró que el Congreso aprobara una serie de leyes a fin de reducir el comercio de Estados Unidos con Gran Bretaña y Francia.

    La Guerra Anglo-estadounidense (1812-1814)

    Éstas y otras medidas adoptadas por el sucesor de Jefferson, James Madison, también republicano, no lograron su objetivo y supusieron graves perdidas económicas a los comerciantes y navieros estadounidenses. Gran Bretaña provocó una especial animosidad, no sólo porque su política dañaba al comercio estadounidense sino porque también sus barcos detenían a los navíos mercantes estadounidenses bajo el pretexto de buscar desertores.

    La Guerra Anglo-estadounidense no resolvió ninguna de las cuestiones por las que había estallado. El Tratado de Gante (1814), que puso fin al conflicto, restableció la situación previa al enfrentamiento armado. La guerra tuvo, no obstante, tres grandes consecuencias para Estados Unidos: creó un fuerte sentimiento de unidad y orgullo nacional, destruyó la influencia política del Partido Federalista y acabó con el dominio que los acontecimientos europeos tenían en la vida política estadounidense.

    Época de afirmación nacional

    El resultado de la Guerra Anglo-estadounidense mostró que, a pesar del enfrentamiento con la primera potencia mundial de la época, Estados Unidos consiguió sobrevivir, favoreciendo el desarrollo nacional. En la década posterior, los poderes del gobierno federal fueron ampliados gracias a diversas e importantes resoluciones del Tribunal Supremo que limitaban diversos poderes legislativos y ejecutivos de los estados. El territorio nacional se amplió al ceder España la actual Florida a Estados Unidos (1819) como consecuencia del Tratado de Onis-Adams, que resolvía una prolongada disputa entre ambos países. En política exterior, el fuerte espíritu nacional quedó patente con la formulación de la Doctrina Monroe (1823), que manifestaba la determinación de Estados Unidos de evitar nuevos procesos colonizadores europeos en todo el continente americano, lo que implicaba apoyar a las repúblicas sudamericanas en la lucha por su independencia de España.

    La época de las rivalidades

    Este periodo de fuerte unidad nacional (a veces conocido como ‘época de las buenas intenciones’) fue el preludio de otro periodo de enfrentamientos entre distintos sectores del país por cuestiones económicas, sociales y políticas que se prolongaría durante cuatro décadas y desembocaría en la Guerra Civil estadounidense.

    Avance hacia el Oeste

    La región al oeste de las montañas Allegheny había sido colonizada por poblaciones procedentes de las colonias o estados de la costa en dos oleadas migratorias sucesivas. La primera tuvo lugar después de que la región quedara en manos británicas tras su victoria sobre Francia en 1763, después de la Guerra Francesa e India, que más tarde sería arrebatada a Gran Bretaña durante la Guerra de la Independencia estadounidense. Este proceso migratorio continuó, permitiendo que se incorporaran a la Unión, entre 1815 y 1819, los estados de Indiana, Mississippi, Illinois y Alabama.

    El algodón y el Sur

    Los estados del Sur se dedicaban principalmente al cultivo del algodón en grandes plantaciones utilizando como mano de obra esclavos negros de origen africano. En contraste con la dura y difícil vida de los colonos del Oeste, los plantadores sureños mantenían una vida aristocrática. No obstante, el Oeste y el Sur, dedicados sobre todo a la agricultura, tenían intereses comunes, como más tarde se pondría de manifiesto. Con el paso del tiempo, el conflicto entre el Norte y el Sur sobre la cuestión de la esclavitud ensombreció cualquier otro aspecto. En esta cuestión, los diversos estados del Oeste tomaron partido por el Norte o por el Sur según estuvieran localizados geográficamente en zonas septentrionales o meridionales.

    La industria y el Norte

    La vida económica de los estados del Norte durante las dos primeras décadas del siglo XIX estuvo marcada por el descenso de la actividad agrícola. Además, la industria naviera y el comercio internacional se encontraban al borde de la ruina como consecuencia de la guerra económica declarada por los presidentes Jefferson y Madison contra Gran Bretaña y por la Guerra Anglo-estadounidense. Estimulado por las innovaciones técnicas y organizativas que trajo consigo la Revolución Industrial, el Norte se convirtió en un gran centro manufacturero. Los canales y vías de ferrocarril construidos entre el Este y el Oeste fueron de gran importancia para el desarrollo de grandes ciudades que absorbían los productos de los colonos de Oeste.

    Las elecciones de 1824

    El conflicto entre la aristocracia mercantil del Noreste, la aristocracia del Sur y los colonos del Oeste se puso de manifiesto en las elecciones presidenciales de 1824. Los tres principales candidatos, todos ellos republicanos, fueron John Quincy Adams, Andrew Jackson y Henry Clay.

    Tras una agria campaña electoral, ninguno de ellos obtuvo la mayoría de votos pero la Cámara de Representantes eligió presidente a Adams gracias al apoyo prestado por Clay. Sin embargo, los partidarios de Jackson (que había obtenido el mayor número de votos) alegaron que la designación de Adams era contraria al deseo de la población y el Partido Republicano se escindió en dos: el Partido Republicano Nacional y el Partido Demócrata-Republicano.

    La cuestión proteccionista

    La principal controversia durante la presidencia de Adams fue la adopción de fuertes aranceles. El Norte defendía su establecimiento mientras que el Sur se oponía a ello; sin una producción industrial propia que pudiera beneficiarse de una política proteccionista, los dirigentes sureños alegaron que esta medida beneficiaba a una parte del país a costa de la otra y que era anticonstitucional. Sin embargo, el Congreso, dominado por el Norte, aprobó este arancel en 1824. El Sur esperó que en las elecciones de 1828 triunfaría Jackson y establecería aranceles más bajos que los impuestos por Adams. Jackson ganó los comicios electorales pero mantuvo la política proteccionista; ante esta situación Carolina del Sur ordenó a sus ciudadanos no pagar estos aranceles y amenazó con la secesión de la Unión si el gobierno federal mantenía su actitud. Jackson amenazó con una intervención militar pero se alcanzó una solución de compromiso al aprobar una nueva ley que establecía una reducción gradual de los aranceles.

    Los whigs y los demócratas

    Entre 1834 y 1836, los enemigos de Jackson se unieron para crear un nuevo partido político, el partido Whig. Algunos años antes, los demócrata-republicanos, encabezados por Jackson, habían eliminado parte del nombre, por lo que este partido pasó a denominarse en definitiva Partido Demócrata.

    En 1837 resultó elegido presidente el candidato demócrata Martin Van Buren. La principal cuestión de este periodo fue la esclavitud de los negros. Este problema había sido causa de una agria controversia desde la creación de la Unión y, desde 1840 hasta mediados de la década de 1860, dominó todos los aspectos de la vida estadounidense.

    El debate sobre la esclavitud

    Durante el siglo XVII se habían llevado unos 25.000 negros africanos a las colonias norteamericanas y la esclavitud era legal en todas ellas. La demanda de una mano obra barata para trabajar en las plantaciones de algodón, principal cultivo de los estados sureños, provocó un gran incremento en el número de esclavos en el Sur. El Norte consideraba a la esclavitud una institución deplorable y poco apropiada para la actividad industrial; así, a finales del siglo XVIII todos los estados al norte de Maryland, excepto Nueva Jersey, habían declarado la abolición de la esclavitud.

    La Constitución estadounidense, sin embargo, reconocía esta institución y el Congreso actuó en sus inicios a veces en contra de la esclavitud y en otras su favor; así, una ordenanza de 1787 prohibía la esclavitud en el Territorio del Noroeste y otra, por el contrario, en 1793, aprobó las leyes de los esclavos fugitivos. En 1808 el Congreso prohibió la importación de esclavos a Estados Unidos.

    La primera gran controversia sobre esta cuestión tuvo lugar en 1818 cuando el territorio de Missouri, donde la esclavitud era legal, solicitó su ingreso en la Unión. Tras una larga y violenta polémica en todo el país, el Congreso promulgó el Compromiso de Missouri. Según esta ley, Missouri fue admitido como estado esclavista, aunque la esclavitud quedó prohibida en todos los estados que se crearan más allá del territorio de Luisiana. La disputa que siguió a la entrada en vigor del Compromiso de Missouri centró la atención de todo el país sobre la cuestión de la esclavitud. Desde 1820, creció el sentimiento abolicionista en los estados del Norte fundamentado en criterios éticos, mientras que el Sur veía en la abolición un ataque directo a su tradicional modo de vida.

    La división de la opinión pública nacional sobre la esclavitud se hizo más violenta a partir de 1830, convirtiéndose en una crisis 1840. En esa época, Estados Unidos había adquirido gran cantidad de territorio al oeste y, de nuevo, comenzó la disputa entre el Norte y el Sur sobre si la esclavitud debía permitirse en aquellas regiones.

    Texas y Oregón

    Texas fue una provincia de México hasta 1836, cuando sus habitantes (en gran parte procedentes de Estados Unidos, que habían emigrado allí desde comienzos del siglo XIX) se sublevaron y establecieron la República de Texas en un intento por incorporarse a Estados Unidos. El Sur, abiertamente partidario de ampliar el territorio nacional donde se permitiese la esclavitud, propugnó decididamente la anexión de Texas, donde la esclavitud era legal. El Norte se opuso a esa anexión.

    La cuestión de la anexión de Texas se vio complicada con la de Oregón. Estados Unidos y Gran Bretaña reclamaban este último territorio, ambos países habían firmado un acuerdo en 1818 (renovado en 1827) para compartir el dominio sobre ella. En diciembre de 1845, Texas fue admitida en la Unión; en junio de 1856, Gran Bretaña y Estados Unidos firmaron un tratado por el cual todo el territorio de Oregón al sur del paralelo 49 quedó en posesión de Estados Unidos.

    La guerra con México

    La anexión de Texas provocó un conflicto entre Estados Unidos y México, que nunca había reconocido la independencia de aquel territorio mexicano. Una incursión de tropas estadounidenses en territorio de México provocó la guerra, ganada por Estados Unidos. Según el Tratado de Guadalupe Hidalgo (2 de febrero de 1848), México, a cambio de quince millones de dólares, cedió California y Nuevo México a Estados Unidos y reconoció el Río Grande del Norte (o Bravo) como la frontera entre Texas y México.

    California y Nuevo México

    La organización civil de Nuevo México y California, dominios de la Corona española que habían pasado a México y que, tras las invasiones estadounidenses, habían estado bajo la administración militar hasta 1848, originó otra importante polémica sobre la esclavitud. La discusión llegó a ser tan agria que en las elecciones presidenciales de 1848 los dos partidos principales evitaron comprometerse de una forma definitiva sobre la cuestión. El equilibrio político que resultó de estas elecciones daba un importante papel al tercer grupo más votado, el nuevo Partido de la Libertad del Suelo, que se oponía a la expansión de la esclavitud al oeste del Mississippi.

    La preservación de la Unión

    En 1849, los grupos esclavistas y abolicionistas del Congreso estaban tan divididos que no se pudo llegar a un acuerdo sobre la cuestión de la esclavitud en los territorios recién adquiridos. A pesar de ello, se llegó a un pacto entre ambos grupos que permitió aparcar durante cuatro años la polémica sobre la esclavitud.

    La Ley Kansas-Nebraska

    En enero de 1854, el senador y dirigente del Partido Demócrata Stephen Arnold Douglas presentó el Acta de Kansas-Nebraska por la que Luisiana se dividió en dos zonas: Nebraska al norte y Kansas al sur. La Ley estipulaba que sus habitantes decidirían si aprobaban la esclavitud lo que generó una dura oposición. Provocó la destrucción del partido Whig (dividido entre los partidarios de la Ley en el Sur y los opuestos a la misma en el Norte) y originó un violento conflicto en Kansas entre los abolicionistas y los proesclavistas.

    La consecuencia principal de esta ley fue la creación del Partido Republicano, cuyos miembros denunciaron la esclavitud, se opusieron a su expansión y exigieron, de forma específica, la retirada de la Ley de Kansas-Nebraska y la Ley de Esclavos Fugitivos. El nuevo partido estaba dominado, no por los abolicionistas, que buscaban el final inmediato de la esclavitud, sino por los que deseaban limitar la esclavitud a las fronteras existentes.

    La aprobación de la esclavitud

    El nuevo presidente, James Buchanan, vencedor de las elecciones de 1856 como candidato del Partido Demócrata, esperaba poner fin a la agitación provocada por el tema de la esclavitud pero los sucesos ocurridos durante su mandato condujeron a una crisis final. Una resolución emitida en 1857 por el Tribunal Supremo de Estados Unidos sancionó la institución de la esclavitud al considerar que los esclavos eran propiedades y no ciudadanos y que el Congreso no tenía derecho a prohibir la esclavitud en los territorios que quisieran mantenerla o instalarla.

    Una serie de debates celebrados en 1858, entre los dos aspirantes a senador por Illinois, Stephen A. Douglas y Abraham Lincoln, centraron la atención de todo el país como nunca antes había ocurrido sobre los aspectos políticos y morales del problema; Douglas defendía la soberanía de los estados, mientras que Lincoln propugnaba que la decisión sobre la esclavitud en los nuevos territorios dependía del Congreso. Douglas ganó las elecciones, pero Lincoln se consolidó como líder del Partido Republicano y en 1860 obtuvo el triunfo electoral que le permitió ser proclamado presidente de Estados Unidos.

    La secesión y la guerra

    Las elecciones presidenciales de 1860 reflejaban que el control de los asuntos nacionales estaba en manos del Norte. El Sur sintió que todas las cuestiones económicas y sociales importantes se zanjarían según los principios y necesidades del Norte; temía sobre todo por el futuro de la esclavitud. Aunque el Partido Republicano declaró que no tenía intención de inmiscuirse en la cuestión esclavista de los estados sureños, el 20 de diciembre de 1860, Carolina del Sur se separó de la Unión y pocos días después, tropas de este estado pusieron sitio a la guarnición federal de Fort Sumter en el puerto de Charleston. En menos de un mes, Mississippi, Florida, Alabama y Georgia tomaron la misma postura; más tarde lo hicieron Luisiana, Texas, Virginia, Arkansas, Carolina del Norte y Tennessee.

    El 4 de febrero de 1861 los estados secesionistas crearon la Confederación Sudista. Lincoln, en su discurso inaugural, dejó clara su posición: no tenía intención de intervenir en la cuestión de la esclavitud en los estados donde existiera ésta; al mismo tiempo declaró que ningún estado tenía el derecho a abandonar la Unión cómo y cuando quisiera. El 15 de abril, Lincoln pidió a los estados leales unos 75.000 voluntarios para defender la Unión. Era el inicio de la Guerra Civil estadounidense.

    El periodo de posguerra

    La Guerra Civil puso fin a los dos grandes problemas del país: la relación entre el gobierno federal y los estados, y la esclavitud. El Congreso abolió la esclavitud en 1862; el 1 de enero de 1863, Lincoln promulgó la proclamación de la Emancipación, por la que se declaraba libres a todos los esclavos en los estados esclavistas. Por último, el 6 de diciembre de 1865, la decimotercera enmienda de la Constitución abolió la esclavitud en todos los estados.

    El periodo de posguerra estuvo marcado por el dominio de los republicanos en los asuntos nacionales.

    La Reconstrucción en los estados del Sur

    El primer asunto al que tuvo que hacer frente el país, una vez acabada la Guerra Civil (periodo conocido como la Reconstrucción), fue determinar cómo reintegrar a los estados secesionistas a la Unión. El plan de Lincoln consistía en readmitir a los estados suristas sin imponerles excesivas represalias, aunque el Congreso demandara mayor severidad. El presidente Andrew Johnson mantuvo inicialmente una postura similar a la de Lincoln. El Congreso aprobó en 1867 las Leyes de Reconstrucción, por las que la mayor parte del Sur quedaba dividido en cinco distritos militares, se garantizaba el derecho a sufragio a la población masculina negra, y a los antiguos dirigentes políticos confederados se les prohibió tomar parte en los gobiernos de los diversos estados.

    La política adoptada por los sucesivos gobiernos de este periodo de la Reconstrucción provocaron gran resentimiento en el Sur. Los sureños eran incapaces de aceptar cualquier forma de gobierno en el que negros y los delegados del Norte tuvieran un papel importante e intentaron alterar a los gobiernos federales con estallidos de violencia y, a través de la intimidación, orquestada sobre todo por el Ku Klux Klan. El Norte, cada vez más cansado de imponer la Reconstrucción por la fuerza, permitió que en 1867 los sureños lograran recuperar el control de los gobiernos de todos sus estados.

    La influencia de los magnates

    La alianza entre los intereses financieros y el Partido Republicano hizo que la hegemonía republicana en las dos primeras décadas tras la Guerra Civil estuviera caracterizada por un favoritismo sin precedentes hacia las grandes compañías, que se vieron igualmente favorecidas en la creación de las líneas ferroviarias en el Oeste. Además, durante este periodo fueron numerosos los fraudes y el uso indebido de fondos públicos por políticos corruptos, en especial bajo la presidencia de Ulysses Simpson Grant.

    Movimientos reformistas

    Con el objetivo de contrarrestar esta situación, un grupo de disidentes del Partido Republicano (denominados republicanos liberales) iniciaron un movimiento reformista y condenaron la corrupción del gobierno nacional, pero no pudieron evitar que en las elecciones de 1872 fuera reelegido el presidente.

    Otro movimiento de carácter reformista permitió la formación del Partido Greenback. Sin embargo, las elecciones de 1876 las ganó el republicano Rutherford Birchard Hayes. Su mandato estuvo caracterizado por los esfuerzos que llevó a cabo para establecer una serie de reformas a las que se opusieron los dirigentes de otros partidos.

    Política nacional (1885-1920)

    En 1885 fue elegido presidente Grover Cleveland, y así, por vez primera desde 1856, los demócratas llegaban al poder. Su mandato estuvo caracterizado por el nacimiento del movimiento obrero organizado, con una influencia política y económica. Los sindicatos adquirieron una dimensión nacional entre 1861 y 1866. El primer intento para unir a todas las organizaciones sindicales en una sola federación tuvo lugar en 1866 con la creación de la National Labor Union (‘Sindicato Nacional del Trabajo’), que se disolvió en 1872 debido a sus disensiones internas. Surgieron otros grupos sindicales de carácter clandestino, el más importante de los cuales era conocido como Knights of Labor (‘caballeros del trabajo’), que hacia 1886 era una organización nacional con más de 700.000 afiliados. Su importancia disminuyó cuando se crearon organizaciones dependientes de la Internacional socialista. Durante la presidencia de Cleveland, el movimiento obrero llevó a cabo por vez primera movimientos reivindicativos en demanda de mayores salarios y reducción de horas de trabajo; entre 1886 y 1887 tuvieron lugar en Estados Unidos unas 3.000 huelgas.

    Durante el mandato de Cleveland se redujeron los privilegios de las compañías ferroviarias y se intentó reducir los aranceles con el fin de mejorar el nivel de vida de los consumidores.

    Su sucesor en la presidencia, Benjamin Harrison, llevó a cabo una política financiera contraria a la de Cleveland. Se aumentaron los aranceles aduaneros y se declaró ilegal toda forma restrictiva de comercio. En 1892, el antiguo presidente Cleveland volvió a ser reelegido.

    La segunda presidencia de Cleveland

    El segundo mandato de Cleveland estuvo marcado por un creciente conflicto entre los intereses de los partidarios de la reforma agraria, residentes en el Oeste, y los de los grandes banqueros e industriales del país, cuyas empresas se localizaban por lo general en el Este. El Congreso aprobó otro elevado arancel proteccionista. El país sufrió un periodo de depresión industrial, con un aumento de la inflación, un elevado desempleo y numerosas quiebras y huelgas.

    La administración McKinley (1897-1901)

    El siguiente presidente fue William McKinley. El principal acontecimiento que tuvo lugar durante su gobierno fue la Guerra Hispano-estadounidense, por la que España perdió sus últimas provincias de ultramar en 1898. Tras su victoria, Estados Unidos adquirió Cuba, Filipinas, Guam y Puerto Rico. El Partido Demócrata acusó de imperialistas estas adquisiciones, aunque el país apoyó la política expansionista seguida por el Gobierno de McKinley. En 1901 McKinley fue asesinado, por lo que el vicepresidente Theodore Roosevelt accedió a la presidencia.

    Theodore Roosevelt y el progresismo (1901-1909)

    Su mandato significó que un sector del Partido Republicano se opusiera a importantes cuestiones políticas, sociales y económicas adoptadas por el ejército, lo que con el paso del tiempo provocaría una aguda división en el partido. En su primer discurso al Congreso, Roosevelt anunció su intención de desarrollar una política destinada a conseguir una mayor justicia social; se opuso de forma activa a la fusión de compañías (trusts) interesadas en monopolizar sectores económicos, cuyo número había pasado de 60, antes de 1898, a 183 en 1901. Roosevelt reconoció el derecho de la existencia de tales prácticas (a pesar de que muchos de estos trusts tenían el monopolio de productos de primera necesidad como petróleo, carne, carbón y azúcar, o de importantes servicios públicos como el ferroviario), pero también insistió en el derecho del gobierno para controlar y regular sus actividades. Durante su presidencia se inauguró el canal de Panamá. No quiso presentarse a la reelección en 1908 y en su lugar fue nominado su colaborador, William Howard Taft, quien derrotó con facilidad a su oponente demócrata y cuyo gobierno se considera un paréntesis conservador.

    En las elecciones de 1912, el Partido Demócrata nominó candidato a la presidencia al gobernador de Nueva Jersey Woodrow Wilson; dada la disensión interna entre los republicanos, Wilson ganó las elecciones.

    Wilson y la ‘Nueva Libertad’ (1913-1921)

    Su programa político de tendencia progresista, fue conocido como ‘Nueva Libertad’. Wilson, demostrando una inusual habilidad para mediar entre las tendencias de su gabinete y del Congreso, logró llevar a cabo, durante la mayor parte de sus dos mandatos, importantes reformas legislativas que afectaron a la política arancelaria, el sistema bancario, los trusts, el mundo laboral y la agricultura.

    Después de rebajar los aranceles y de aumentar los impuestos para compensar los impuestos federales, en 1913 se creó el sistema de la Reserva Federal. En ese año, también se ratificó la decimoséptima Enmienda a la Constitución por la que los senadores serían elegidos por sufragio universal y no por las asambleas legislativas de cada uno de los estados.

    Wilson consideró “indefendible e intolerable” el monopolio privado e impuso al Congreso la creación de la Comisión Federal de Comercio, encargada de investigar y evitar la aplicación de métodos de competencia desleal. Otras leyes estaban orientadas a mejorar las condiciones de trabajo y evitar contrataciones irregulares.

    Sin embargo, las cuestiones más importantes durante la presidencia de Wilson fueron las relacionadas con el estallido de la I Guerra Mundial y la firma de la paz en 1919.

    Política exterior (1865-1920)

    Desde 1865 hasta 1898 la política exterior estadounidense estuvo determinada principalmente por las actitudes y acciones de los gobiernos de países extranjeros. La política internacional de Estados Unidos tuvo durante estas tres décadas un fuerte componente nacionalista, por lo que no participó ni se implicó en cuestiones y asuntos mundiales. El resultado de la Guerra Hispano-estadounidense permitió que Estados Unidos adquiriera nuevos territorios fuera de su área continental, cuyo control colonial, junto a otros factores, obligó al país a una mayor implicación en los asuntos internacionales. En 1917 Estados Unidos entró en guerra contra Alemania y sus aliados e influyó en la redacción del Tratado de Versalles (1919) que puso fin a la I Guerra Mundial. El rechazo del Senado a este tratado y al ingreso de Estados Unidos en la Sociedad de Naciones dio temporalmente la vuelta a esta tendencia intervencionista de Estados Unidos en la política mundial.

    La influencia de los gobiernos extranjeros (1865-1898)

    Durante la Guerra Civil estadounidense Francia y Gran Bretaña intentaron sacar provecho de esa situación. El emperador francés Napoleón III, ignorando las protestas del Departamento de Estado, había apoyado en 1863 al archiduque de Austria, Maximiliano I, que fue proclamado emperador de México y en 1864 envió tropas francesas que invadieron México. Tras la Guerra Civil estadounidense las enérgicas protestas de Estados Unidos y el levantamiento de los liberales mexicanos, dirigidos por Benito Juárez, provocaron la retirada de las tropas francesas en 1867. Maximiliano perdió su trono y fue ejecutado por los mexicanos.

    Gran Bretaña había permitido, durante la Guerra Civil, la construcción en sus astilleros de cruceros confederados que infligieron severas pérdidas a la flota nordista. Estados Unidos intentó lograr compensaciones por esas pérdidas. Rusia, al contrario que Francia y Gran Bretaña, se mostró cordial con el gobierno de la Unión durante la contienda civil; esta relación amistosa entre ambos países permitió que Estados Unidos comprara Alaska a Rusia (1867).

    Expansión por el Pacífico

    El último cuarto del siglo XIX fue testigo de una serie de disputas entre Estados Unidos y Gran Bretaña: la controversia del estrecho de Bering y el conflicto provocado por el intento británico de anexionar territorio venezolano a la Guayana Británica, en contra de la Doctrina Monroe; esta disputa acabó el año 1897 después de una solución arbitrada. El último tercio del siglo estuvo marcado por la adquisición estadounidense de privilegios portuarios en las islas de Samoa y en 1889 por la anexión de la isla de Tutulia . En 1893 estalló una revuelta en las islas Hawaii, promovida por plantadores de azúcar estadounidenses que se habían instalado allí tiempo atrás; la sublevación derrocó a la monarquía hawaiana y en 1898 Estados Unidos se anexionó las islas.

    La guerra con España

    El conflicto diplomático más grave que tuvo Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX fue el que le enfrentó con España por la isla de Cuba. Durante la guerra de los Diez Años entre España y su provincia cubana, un navío de guerra español capturó un vapor estadounidense, el Virginius, que llevaba suministros a los rebeldes cubanos y algunos miembros de su tripulación fueron ejecutados. Este suceso provocó un fuerte sentimiento antiespañol en Estados unidos, alentado por ciertas cadenas de periódicos. La situación llegó a su punto culminante cuando el acorazado Maine, atracado en el puerto de La Habana para proteger a los ciudadanos estadounidenses en Cuba, explotó el 15 de febrero de 1898 perdiendo la vida 260 hombres. Si bien no se determinó en esa época si el Maine fue hundido por los españoles, por los rebeldes cubanos o como consecuencia de un accidente, la opinión pública estadounidense responsabilizó a España. (En 1969 la Armada estadounidense confirmó, según sus investigaciones, que la explosión fue originada por un fallo en las calderas). El 19 de abril de 1898 el Congreso adoptó una resolución por la que se reconocía la independencia de Cuba, exigía la retirada española de Cuba y autorizaba al presidente a utilizar la fuerza para hacer cumplir esta resolución. En la práctica suponía una declaración de guerra a España.

    La breve guerra acabó con una total victoria estadounidense. El Tratado de París, firmado el 10 de diciembre de 1898, que puso fin al conflicto, aseguraba la independencia de Cuba; obligaba a España a ceder Puerto Rico, Guam y Filipinas a Estados Unidos que, como compensación, pagaba 20 millones de dólares a España por la cesión de Filipinas.

    El periodo de la posguerra

    El final de la guerra con España obligó a que Estados Unidos tuviera que afrontar el problema de organizar y gobernar Puerto Rico, Filipinas y Cuba. Mantuvo un protectorado sobre Cuba hasta 1902, cuando las tropas estadounidenses de ocupación traspasaron el poder a Tomás Estrada Palma, primer presidente de ese país. El Congreso instauró un gobierno civil en Puerto Rico y en 1917 se otorgó la ciudadanía estadounidense a los puertorriqueños. En Filipinas, los rebeldes, dirigidos por Emilio Aguinaldo, hicieron frente en un primer momento a la ocupación estadounidense, pero renunciaron a la lucha en 1902. La Ley Jones de 1916 creaba un Senado electivo y prometía una futura independencia, pero hasta el 4 de julio de 1946 Filipinas no se convirtió en un estado soberano.

    La política del “Big stick”

    Durante la presidencia de Theodore Roosevelt la política exterior de Estados Unidos fue muy agresiva, en especial en América Central, el Caribe y el Extremo Oriente, usando la fuerza cuando la era considerado necesario (Esta política queda bien sintetizada en la máxima “habla suavemente y lleva un gran palo”, en inglés “Speak softly and carry a big stick”). La guerra con España había mostrado la necesidad de un canal interoceánico (en Nicaragua o en el istmo de Panamá) que por razones de seguridad nacional debería estar bajo control exclusivo de Estados Unidos. Gracias a la iniciativa de Roosevelt, Estados Unidos firmó el Tratado Hay-Herrán con Colombia (país del que Panamá era entonces una provincia) por el cual Colombia arrendó una zona de 16 kilómetros de anchura en Panamá. El Senado colombiano rechazó el tratado, tras lo cual estalló una rebelión en Panamá, apoyada por Estados Unidos, que acabó por convertirse en una república independiente. Gracias al Tratado Hay-Bunau-Varilla de 1903, firmado con la República de Panamá, Estados Unidos obtuvo a perpetuidad (tras un pago inicial de 10 millones de dólares y un pago anual de 250.000 dólares) los 16 km de territorio requeridos para la construcción del canal que se inició y concluyó en 1914. (Mediante unos tratados ratificados en 1978, Estados Unidos renunció a la Zona del Canal de Panamá en 1979 y se acordó que el canal pasara a hegemonía panameña en el año 2000).

    Estados Unidos y el conflicto con México

    La situación de México desde 1910 había originado gran preocupación en Estados Unidos. En 1911 el dictador Porfirio Díaz había sido derrocado por una revolución dirigida por el reformista Francisco Madero. Éste, cuyos esfuerzos por iniciar un proceso de reformas habían sido vistos con buenos ojos por Estados Unidos, fue asesinado y el general Victoriano Huerta se hizo cargo del gobierno del país y actuó como dictador. Aunque algunos estados mexicanos apoyaban a Huerta y a pesar de que numerosos países le habían reconocido como presidente de México, Wilson se negó a hacerlo, alegando que el nuevo régimen procedía del asesinato de Madero y que además era demasiado débil para mantener el orden en el país. En 1914 Estados Unidos apoyó al general Venustiano Carranza que dirigió una sublevación contra Huerta, quien llevó a cabo actos de represalia contra ciudadanos estadounidenses. Estados Unidos respondió a su vez ocupando Veracruz.

    La mediación de Argentina, Brasil y Chile, a fin de evitar la guerra entre México y Estados Unidos, tuvo como resultado la dimisión de Huerta y la llegada al poder de Carranza, cuyo gobierno fue reconocido por Estados Unidos en 1915. En ese momento la mayor parte de los grupos opuestos a Carranza depusieron las armas; tan solo mantuvo la revuelta Francisco (o Pancho) Villa, que en 1916 realizó una incursión sobre Colombo (Nuevo México) durante la cual murieron 16 personas y quedó arrasada parcialmente la ciudad. Con el permiso de Carranza, Estados Unidos envió una fuerza militar bajo el mando del general John Joseph Pershing para localizar y castigar a Villa, que logró eludir la persecución. Carranza, temeroso de que las tropas estadounidenses actuaran en contra de su régimen, exigió su retirada y la expedición fue repatriada sin haber conseguido su objetivo.

    La I Guerra Mundial

    Al estallar la guerra en Europa el presidente Wilson proclamó formalmente la neutralidad de Estados Unidos. Esta declaración, no obstante, no evitó que surgieran tendencias favorables a uno u otro bando contendiente en el país.

    La guerra submarina alemana

    Con objeto de evitar que llegaran a Gran Bretaña alimentos, municiones y otros suministros, Alemania declaró zona de guerra las aguas que rodeaban a Gran Bretaña e Irlanda, ordenando a sus submarinos que hundieran todos los buques enemigos. Para evitar la posibilidad de que pudieran ser atacados barcos neutrales por error, Alemania recomendó que éstos no penetraran en esa zona. En mayo de 1915 un submarino alemán torpedeó sin aviso previo un buque de pasajeros, el Lusitania, frente a las costas irlandesas; murieron 1.198 personas, de las cuales 128 eran estadounidenses. Las autoridades alemanas aseguraron que el Lusitania transportaba municiones a Gran Bretaña (aseveración que la investigación posterior demostró ser cierta); sin embargo, la presión de la opinión pública estadounidense obligó a que el Departamento de Estado consiguiera la promesa alemana de adoptar precauciones para garantizar la vida de civiles.

    La entrada de Estados Unidos en la guerra

    A pesar de esas promesas, en marzo de 1916 un submarino alemán hundió un ferry de vapor en el canal de la Mancha, el Sussex, en el que murieron dos ciudadanos estadounidenses. En mayo el gobierno alemán prometió no hundir buques mercantes sin dar aviso previo y sin salvar antes las vidas de los tripulantes y viajeros.

    A finales de enero de 1917 Alemania declaró la guerra submarina sin restricciones en una zona mayor aún de la que había establecido en 1915. El 3 de febrero Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas con Alemania. Los nuevos ataques submarinos contra barcos neutrales y el descubrimiento de un plan del ministerio de Asuntos Exteriores alemán según el cual Alemania, Japón y México se unirían contra Estados Unidos si este país entraba en la guerra, hicieron que Wilson pidiera el 2 de abril de 1917 al Congreso que declarara la guerra a Alemania.

    Los tratados de paz

    El presidente Wilson jugó un destacado papel en la Conferencia de Paz celebrada en París en 1919 tras la derrota de Alemania. Su intención de restablecer la paz sobre la base de su programa conocido como los Catorce Puntos, quedó frustrada por la diplomacia de las otras potencias aliadas que deseaban imponer duras sanciones a Alemania. El único punto importante del programa de paz de Wilson que quedó reflejado en el texto del Tratado de Versalles (1919) fue la creación de la Sociedad de Naciones. El Senado estadounidense no ratificó ni la entrada del país en la Sociedad de Naciones ni el Tratado, por lo que los acuerdos de paz con Alemania, Austria y Hungría hubieron de ser negociados después por separado.

    La década de 1920: desarrollo económico y crisis

    Con las elecciones celebradas en 1920 se inicia un periodo de dominio republicano caracterizado por el establecimiento de unos elevados aranceles. En esta década, el Congreso estadounidense cambió la tradicional política estadounidense de una inmigración sin restricciones, lo que provocó una considerable reducción de la inmigración europea. Además, en el movimiento obrero se produjo la decadencia de las organizaciones socialistas, cuyo principal representante era el Partido Socialista de América (SPA).

    La Ley Seca

    El tema más controvertido del periodo 1920-1932 fue la prohibición de la fabricación y venta de bebidas alcohólicas que dio origen a un periodo de violencia cuando bandas organizadas de criminales controlaron la venta ilegal de bebidas alcohólicas. En 1929, una comisión presidencial dictaminó que la puesta en práctica de las leyes antialcohólicas había constituido un fracaso.

    La crisis de 1929

    El primer año del mandato del presidente Herbert Clark Hoover se vio marcado por un suceso que hizo tambalearse los cimientos económicos del país: el hundimiento del mercado de valores ocurrido en 1929. Durante el periodo de expansión económica en esa misma década, muchos ciudadanos y empresas invirtieron sus ahorros y beneficios en sectores especulativos.

    Los precios de las acciones alcanzaron su mayor nivel durante los primeros seis meses del mandato de Hoover. En este periodo, los particulares invirtieron miles de millones de dólares en el mercado bursátil, obteniendo el dinero para tales inversiones gracias a préstamos bancarios, la hipoteca de sus casas y la venta de obligaciones del Estado. En octubre de 1929 la fiebre compradora se había agotado y dio paso a otra fiebre, en este caso vendedora. Los precios se hundieron y miles de personas perdieron todo lo que habían invertido, lo que supuso, en muchos casos, su completa ruina financiera. El 29 de octubre, el mercado de valores de Nueva York conoció su peor día y se produjo una situación de pánico. A finales de ese año, la caída de los valores de las acciones había alcanzado la cifra de 15.000 millones de dólares.

    La Gran Depresión

    El hundimiento de la Bolsa precedió a una depresión económica que no sólo afectó a Estados Unidos, sino que a comienzos de la década de 1930 adquirió dimensiones mundiales. Se cerraron fábricas, el paro se incrementó de forma constante, los bancos se hundieron y la inflación subió de forma incesante. Entre las medidas adoptadas se incluyeron la realización de obras públicas, la modificación de las normas del sistema de la Reserva Federal para facilitar que los hombres de negocios y los granjeros obtuvieran créditos, y la creación de la Corporación Financiera para la Reconstrucción con la finalidad de conceder préstamos de urgencia a las industrias, a las compañías ferroviarias, a las compañías de seguro y a los bancos. No obstante, la depresión económica empeoró aún más, de tal modo que en 1932 cientos de bancos habían quebrado, cientos de empresas y de fábricas habían cerrado y más de diez millones de trabajadores estaban sin empleo. La campaña presidencial de 1932 estuvo marcada por la crisis económica. Los demócratas, liderados por Franklin Delano Roosevelt, obtuvieron una victoria abrumadora.

    Política exterior (1920-1932)

    La política exterior estadounidense entre 1920 y 1932 estuvo centrada en el problema de las deudas de guerra, las reparaciones exigidas a Alemania y en el esfuerzo estadounidense para obtener una cooperación internacional que asegurara la paz mundial.

    Los países aliados en la I Guerra Mundial habían contraído fuertes deudas con Estados Unidos pero, dada la incapacidad para pagarlas, el Congreso estadounidense creó una comisión especial para negociar estas deudas que quedaron considerablemente reducidas.

    Durante el periodo de 1920 a 1932, Estados Unidos intentó lograr la paz mundial de tres formas: promoviendo una política de limitación armamentística, acordando con Francia un pacto en el que se renunciaba a la guerra como instrumento político y cooperando con la Sociedad de Naciones. Estados Unidos participó en cuatro conferencias internacionales sobre limitación de armas: la Conferencia de Washington (1921-1922), la Conferencia de Ginebra (1927), la Conferencia Naval de Londres y la Conferencia Mundial de desarme en 1932. El Pacto Briand-Kellog (1928) supuso la renuncia a la guerra como medio para solventar diferencias entre los países; fue ratificado en 1929 por el Senado.

    Aunque Estados Unidos rehusó ingresar en 1920 en la Sociedad de Naciones, colaboró durante los siguientes 12 años con ésta en sus esfuerzos para lograr una paz mundial permanente.

    El New Deal

    La política económica y social de Roosevelt fue conocida como New Deal. Tenía un doble objetivo: la recuperación de la depresión económica que había surgido tras la crisis financiera de 1929 y la estabilización de la economía nacional para evitar otras severas crisis en el futuro.

    Medidas económicas

    El gobierno creó diversos organismos para socorrer a los desempleados y a los más necesitados. Se distribuyeron subsidios de desempleo mediante agencias locales, estatales y federales que crearon trabajos temporales, se ayudó a los granjeros, industriales y obreros, se modernizaron las condiciones de vida rurales mediante la incorporación de maquinaria agrícola, se crearon diversos organismos para fomentar la construcción de viviendas. Con la aprobación de la Ley de la Seguridad Social Estados Unidos dio un gran paso adelante para garantizar la seguridad económica a su población. Esta ley otorgaba ingresos a la tercera edad, una compensación a los desempleados y servicios de bienestar social a madres, niños, mayores y ciegos.

    Los primeros que sufrieron la crisis de 1929 fueron los inversores y los clientes de los bancos. El New Deal también tuvo en cuenta los intereses de estos grupos. La Ley de Obligaciones Federales (1933) protegía a los inversores contra practicas fraudulentas. Para proteger a los impositores bancarios, el Congreso aprobó la Ley de Emergencia Bancaria (1933) que otorgaba al presidente la facultad de reorganizar los bancos insolventes. La política para luchar contra la inflación se centró en la devaluación del dólar.

    También los grandes negocios salieron beneficiados: se otorgaron créditos a compañías ferroviarias, a bancos, a corporaciones de crédito agrícola, a compañías de seguros y a instituciones crediticias para vivienda. Con el fin de recaudar los fondos necesarios para financiar la política del New Deal, el Gobierno incrementó ligeramente los impuestos sobre bienes, ingresos, beneficios de corporaciones y emitió deuda pública.

    La reelección de Roosevelt

    El New Deal fue alabado por los que creían que había salvado al país de la adopción de soluciones revolucionarias, ya fueran fascistas o socialistas, aunque fue muy criticado por otros que vieron en la política de Roosevelt un peligroso recorte de los derechos asegurados por el sistema de libre mercado. En las elecciones de 1936, Roosevelt obtuvo una de las mayores victorias políticas de la historia estadounidense.

    Su segundo mandato estuvo marcado por la polémica en relación con el Tribunal Supremo que había declarado inconstitucional, en parte o en su totalidad, gran número de las medidas gubernamentales, como la Ley de Recuperación de la Industria Nacional (1933). La pretensión de Roosevelt de disminuir el número de miembros del Tribunal Supremo fue rechazada por el Senado; sin embargo, el fallecimiento de varios de ellos permitió su sustitución por otros favorables al New Deal.

    Política exterior de Roosevelt

    La política exterior estadounidense se centró en aumentar el comercio exterior, en especial con Sudamérica, solucionar los problemas creados por la guerra entre China y Japón (iniciada en 1937) y el estallido de la II Guerra Mundial en 1939, en la que Estados Unidos entró en 1941.

    Política de buena vecindad

    La creación en 1934 de bancos de exportación e importación mediante los cuales el Gobierno concedió préstamos a las empresas para que aumentaran sus ventas en países extranjeros, favoreció la expansión del comercio exterior. La política de buena vecindad con los países de Sudamérica dio lugar a una considerable expansión del comercio estadounidense en esa zona.

    Respuesta a la amenaza de la guerra

    A pesar de la política de neutralidad, el sentimiento moral y los propios intereses materiales, forzaron a Estados Unidos a adoptar una postura contra los actos de agresión de Japón en Asia y de Alemania e Italia en Europa. En 1937 Roosevelt propuso un boicot económico contra los países agresores.

    Ayuda a los aliados

    Tras el estallido de la II Guerra Mundial en Europa en septiembre de 1939, la ayuda de Estados Unidos a los países que hacían frente a la agresión fascista se hizo más enérgica. A finales de 1939 el Congreso levantó en cierta parte el embargo de armas impuesto por las leyes de neutralidad, y Francia y Gran Bretaña pudieron, desde ese momento, adquirir material estadounidenses. Los éxitos alemanes de la primavera de 1940 llevaron a Estados Unidos a adoptar medidas inmediatas para reforzar sus defensas.

    En 1940 el Congreso autorizó préstamos a los países sudamericanos para fines defensivos. El presupuesto de defensa aumentó de forma notable para construir una gran y poderosa flota capaz de enfrentarse con éxito a cualquier posible alianza de flotas enemigas. La aprobación en septiembre de 1940 de la primera llamada al servicio militar en tiempo de paz permitió que 1,2 millones de soldados se incorporaran a las Fuerzas Armadas y se tomaron medidas para movilizar los recursos industriales del país para una posible guerra.

    El tercer mandato de Roosevelt

    En 1940 Roosevelt fue nominado de nuevo para la presidencia. En marzo de 1941 el Congreso aprobó la Ley de Préstamos y Arriendos que autorizaba al presidente a transferir, vender, prestar o arrendar suministros militares a cualquier país cuya defensa fuera vital para la seguridad de Estados Unidos. La alianza entre Gran Bretaña y Estados Unidos parecía cercana tras el anuncio en agosto de 1941 de la Carta del Atlántico, proclama de las ocho bases de la paz que ambos países deseaban. Esta carta fue pergeñada por Roosevelt y el primer ministro británico sir Winston Churchill. El año 1941 estuvo caracterizado por un intenso debate nacional entre los aislacionistas que se oponían a la participación de Estados Unidos en la II Guerra Mundial y a la ayuda a Gran Bretaña, y los intervencionistas que consideraban esencial para la seguridad estadounidense la victoria sobre el Eje Roma-Berlín-Tokio.

    La II Guerra Mundial y sus secuelas

    El 7 de diciembre de 1941 el gobierno japonés lanzó un ataque aéreo sobre la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawaii. Al día siguiente, Estados Unidos declaró la guerra a Japón. El 11 de diciembre Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos.

    Conferencias aliadas

    Los esfuerzos diplomáticos de Roosevelt dieron como resultado una serie de conferencias con Winston Churchill y el líder soviético Iósiv Stalin, en las que se tomaron medidas de actuación militar y se acordó la rendición incondicional de las potencias del eje. En la Conferencia de El Cairo (1943) se planeó el desarrollo de la guerra contra Japón. En la Conferencia de Teherán, celebrada en 1943, Churchill, Stalin y Roosevelt formularon los planes para un ataque conjunto sobre Alemania. En la Conferencia de Yalta, celebrada en 1945, se decidió dividir Alemania en zonas de ocupación y crear la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Otras reuniones establecieron las bases para la organización de la ONU y otras formas de cooperación mundial tras la guerra

    Cuarto mandato de Roosevelt y su muerte

    Las elecciones de 1944 permitieron que Roosevelt fuera reelegido por cuarta vez, pero falleció el 12 de abril de 1945. Le sucedió el vicepresidente Harry S. Truman, cuyos primeros problemas fueron la finalización de la guerra y el establecimiento de la paz mundial. Alemania se rindió formalmente ante los aliados el 8 de mayo de 1945. Mientras tanto, la guerra continuaba en el Pacífico.

    Conclusión de la guerra

    Las crecientes tensiones en las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética se hicieron evidentes en la Conferencia de Potsdam, donde se alcanzó un acuerdo relativo a la división final de Alemania. El espíritu de la cooperación en tiempos de guerra había dado paso al recelo mutuo, al desentendimiento y a las recriminaciones, origen de la denominada Guerra fría.

    En agosto de 1945 Truman autorizó el lanzamiento de bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Japón se rindió el 14 de agosto de 1945.

    Asuntos económicos

    Para facilitar la reconversión de la economía de guerra a una economía en tiempos de paz, el gobierno de Truman formuló un programa de 21 puntos que perseguían el pleno empleo, la cooperación entre los obreros y los empresarios, aumentar la percepción por desempleo, la ayuda federal a la educación, garantizar los derechos civiles, incrementar el salario mínimo y el mantenimiento de la ayuda exterior. Gran parte de este programa fue rechazado abiertamente por la mayoría republicana en el Congreso.

    Cuestiones de seguridad

    A pesar de estos problemas internos, Estados Unidos continuó su intervención en los asuntos internacionales gracias a su participación como miembro de Naciones Unidas y en otros organismos internacionales, y a la celebración de los juicios de crímenes de guerra contra antiguos dirigentes alemanes y japoneses. En agosto de 1946 Estados Unidos se adhirió al Tribunal Internacional de Justicia de la Haya. Entre las más importantes cuestiones diplomáticas estadounidenses se encontraba la propuesta del control de la energía atómica y de las armas nucleares por parte de Naciones Unidas. La Ley de Seguridad Nacional de 1947 creó la Secretaría de Defensa y unificó a los distintos jefes de Estado Mayor. También estableció el Consejo Nacional de Seguridad para planear y coordinar la política de defensa, y la CIA (Central Intelligence Agency) para reunir información estratégica del extranjero.

    La contención del comunismo

    En 1947 en un esfuerzo por detener el avance del comunismo en Europa, sobre todo en Grecia y Turquía, se estableció la denominada Doctrina Truman, mediante la cual Estados Unidos suministraría ayuda militar y económica a los países amenazados por la agresión y la subversión comunista. Un importante pilar a esta política fue el Plan Marshall, propuesto en junio de 1947 por el secretario de Estado George C. Marshall, que consistía en un vasto programa de ayuda económica para permitir la recuperación de Europa; fue rechazada por los países del Este sometidos a la Unión Soviética.

    El puente aéreo de Berlín

    La Unión Soviética respondió a la Doctrina Truman y al Plan Marshall con la creación de una nueva Internacional comunista (Cominform). En febrero de 1948 entró en vigor un plan para la unificación de las zonas de ocupación británica y estadounidense y se celebró una conferencia en Londres para discutir la eventual unión política y económica de las zonas ocupadas por Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña. La Unión Soviética respondió a esta violación de los acuerdos de Yalta y Potsdam con su retirada del Consejo de Control de las Cuatro Potencias Aliadas y dio los primeros pasos para la creación de un Estado alemán en su área de ocupación que sería controlado por el régimen soviético.

    El 24 de junio de 1948 los soviéticos prohibieron el tráfico ferroviario entre Berlín y Alemania Occidental. Las autoridades de ocupación británicas y estadounidenses organizaron un puente aéreo sobre Berlín para abastecer el sector ocupado por los aliados occidentales. En abril de 1949, los ministros de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia culminaron los planes para unificar sus zonas de ocupación en Alemania Occidental y crear la República Federal. También en abril, Estados Unidos, Canadá y diez países de Europa Occidental firmaron un acuerdo de defensa y ayuda mutua: la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

    Reelección de Truman

    En cuanto a la política nacional, Truman propuso un programa legislativo de desarrollo de los derechos civiles, lo que le costó el apoyo de muchos demócratas sureños. No obstante Truman obtuvo la victoria en las elecciones y en este nuevo mandato buscó apoyo para su programa legislativo, llamado Fair Deal. A pesar de que buena parte de sus propuestas fueron derrotadas en el Congreso, logró que éste aprobara un costoso programa de vivienda pública, el aumento del salario mínimo y el incremento de los subsidios de la Seguridad Social.

    Problemas con China

    En 1951 un tratado de paz puso fin a la ocupación estadounidense de Japón, que se convirtió en el más sólido aliado de Estados Unidos en Asia. En China el gobierno de Jiang Jieshi (Chiang Kai-shek), que había recibido el apoyo estadounidense, no pudo detener el avance de las tropas comunistas de Mao Zedong (Mao Tsé-tung) que proclamó la República Popular de China, lo que causó gran preocupación en Estados Unidos, responsabilizando al gobierno de Truman de no impedir el triunfo comunista. La opinión pública se molestó más aún en septiembre de 1949 cuando se anunció que la Unión Soviética había desarrollado bombas atómicas, con lo que el monopolio nuclear estadounidense llegó a su fin.

    La guerra de Corea

    En junio de 1950, al ser invadida Corea del Sur por tropas del régimen comunista del Norte, Truman anunció que Estados Unidos intervendría para ayudar a Corea del Sur. La ONU, en un gesto sin precedentes, patrocinó la acción militar de Estados Unidos. El 26 de noviembre de 1950 la China comunista entraba oficialmente en guerra.

    La era de McCarthy

    La guerra de Corea produjo un profundo cambio en la sociedad estadounidense que se manifestó en una psicosis anticomunista. En 1947 Truman creó comisiones nacionales para investigar a los funcionarios públicos. El gobierno procesó a once dirigentes del Partido Comunista Estadounidense. En 1950 el Congreso aprobó una ley por la que se creaba una Comisión de Control sobre Actividades Subversivas para vigilar las actividades comunistas en Estados Unidos y prohibir la entrada en el país de cualquier persona que hubiera pertenecido a una organización comunista. Las actividades del senador Joseph Raymond McCarthy levantaron una considerable polémica sobre el grado de influencia comunista en Estados Unidos.

    La presidencia de Eisenhower

    En julio de 1952 el Partido Republicano nominó al general Dwight David Eisenhower y al senador Richard Milhous Nixon como candidatos a la presidencia y vicepresidencia respectivamente. Eisenhower ganó las elecciones con facilidad y los republicanos pasaron a dominar el Congreso.

    En contraste con Roosevelt y Truman, Eisenhower pensaba que el cargo de presidente debía suponer una considerable delegación de su poder. Aunque no hizo intento alguno por revocar la legislación del New Deal, a diferencia de los demócratas, Eisenhower se esforzó por limitar la intervención gubernamental al exigir una mayor participación de las autoridades locales en asuntos gubernamentales. Entre las medidas más importantes tomadas por el nuevo gobierno se encuentran la desaparición del control sobre los salarios y los precios, la creación del Departamento de Salud, Educación y Bienestar Social y el aumento de los subsidios de la Seguridad Social.

    La ‘caza de brujas’

    Tras las elecciones de 1952 el interés de la opinión pública se centró en las actividades del senador McCarthy, que sacó provecho del silencio gubernamental para aumentar su poder, dirigiendo numerosas investigaciones sobre la supuesta infiltración de comunistas en organismos gubernamentales, especialmente en el Departamento de Estado. Cuando McCarthy amplió sus investigaciones al Ejército, sus métodos y acusaciones irresponsables hicieron que el Senado censurara sus actividades en diciembre de 1954. Al mismo tiempo, el Tribunal Supremo corrigió algunos de los peores abusos que se habían producido en el ámbito de las libertades civiles durante el periodo de la posguerra, y algunas de sus sentencias limitaron la investigación pública sobre las creencias particulares. No obstante, el temor introducido en la opinión pública por la ‘caza de brujas’ de McCarthy perduraría durante toda la década de 1950.

    El movimiento por los derechos civiles

    El asunto más destacado en la política nacional de este periodo fue la lucha de los negros para poner fin a la segregación y asegurar todos sus derechos como ciudadanos. Éstos, dirigidos por la Asociación Nacional para el Desarrollo del Pueblo Negro, buscaron incesantemente el amparo de los tribunales. Sin embargo, muchos estados del Sur intentaron burlar esas sentencias. A pesar de los progresos realizados en algunos estados, la integración racial fue lenta en el Sur.

    Mientras, muchos negros empezaron a tomar parte activa en el movimiento por los derechos civiles. En diciembre de 1955 Martin Luther King dirigió un eficaz boicot que concluyó con la discriminación que la población negra sufría en los autobuses de Montgomery (Alabama). A partir de entonces se utilizaron medios no violentos como forma de protesta por la segregación en diversos servicios públicos de los estados sureños. Este movimiento contó con destacados dirigentes, como Ralph David Abernathy o Rosa Louise Parks, organizados en grupos como el Congreso para la igualdad racial y el Comité de Estudiantes No Violentos. Otros, sin embargo, adoptaron posturas más radicales y violentas como Malcom X.

    La reelección de Eisenhower

    En 1956 Eisenhower se presentó a la reelección y, aunque ganó, el Partido Demócrata se hizo con el control de las dos cámaras del Congreso. A principios de 1958 se produjo una recesión económica en el país que provocó un aumento del número de desempleados hasta alcanzar la cifra de cinco millones, el mayor índice desde la II Guerra Mundial. En 1959 Alaska se convirtió en el estado 49 de la Unión, y Hawai en el número 50 el 21 de agosto de ese mismo año.

    La política exterior durante la presidencia de Eisenhower

    Eisenhower confiaba ciegamente en su secretario de Estado John Foster Dulles para la dirección de la política exterior. Dulles pensaba que la política de contención era demasiado pasiva y optó por otra más dinámica, de ‘represalia masiva’ contra Moscú o Pekín en caso de una nueva agresión comunista en cualquier parte del mundo.

    El concepto de ‘represalia masiva’ implicaba una reducción de armamento convencional en beneficio del incremento del armamento nuclear. La carrera armamentística que acompañó a la Guerra fría adquirió unas dimensiones colosales cuando Estados Unidos probó la primera bomba de hidrógeno en 1952 y la Unión Soviética hizo lo mismo seis meses después. Desde ese momento, ambas naciones continuaron con las pruebas de sus armas nucleares y se dedicaron a perfeccionar los medios de transporte y lanzamiento de dichas armas. Se fabricaron nuevos bombarderos de largo alcance y desde 1957 las dos potencias contaron con misiles balísticos intercontinentales.

    Acontecimientos en el Sureste asiático

    Uno de los logros de la política exterior de Eisenhower fue el acuerdo (alcanzado el 27 de julio de 1957) de un armisticio en la guerra de Corea. Por otro lado, Estados Unidos incrementó su ayuda económica y militar a Francia en Indochina. El acuerdo alcanzado en Ginebra en 1954 (que Estados Unidos se negó a firmar) dio lugar a la partición de Indochina y con el paso del tiempo a una intensificación del conflicto en la región.

    En 1954 se creó la Organización del Tratado del Sureste Asiático (SEATO), que englobaba a Estados Unidos, Francia, Nueva Zelanda, Filipinas, Tailandia y Pakistán. La negativa de otros países asiáticos a ingresar en esta organización debilitó el pacto, lo que incitó a Dulles a condenar la política neutral de muchos países en vías de desarrollo. Consecuencia de este retroceso en Indochina fue el reforzamiento de los lazos estadounidenses con China Nacionalista (Taiwan).

    Acontecimientos en Europa

    Tras la muerte de Stalin, la Unión Soviética inició una política que denominó ‘ofensiva de la paz’. Un resultado significativo de esta política fue el acuerdo entre las potencias occidentales y del Este sobre Austria, que se convirtió en una nación plenamente soberana, pero neutral, en julio de 1955, al tiempo que se produjo la retirada de las tropas de ocupación soviéticas y occidentales. Estados Unidos rechazó una propuesta similar para Alemania. En ese mismo mes, Eisenhower se reunió con los jefes de Estado británico, francés y soviético en Ginebra pero no se logró progreso alguno sobre temas como la reunificación de Alemania o el desarme. A finales de 1956, tras la denuncia que realizó Nikita Serguéievich Jruschov del estalinismo, estallaron revueltas antisoviéticas en Polonia y Hungría. Jruschov envió tropas soviéticas para reprimir la sublevación húngara. Estados Unidos condenó esta acción pero no hizo ningún intento para intervenir directamente.

    Conflictos con la Unión Soviética

    La puesta en órbita del primer satélite soviético Sputnik 1, en octubre de 1957, provocó la inmediata respuesta estadounidense: en enero de 1958 se lanzó al espacio el primer satélite de Estados Unidos, el Explorer 1. El 1 de mayo de 1960 un avión espía estadounidense fue derribado en el espacio aéreo soviético. Dos semanas más tarde, en una reunión celebrada en París, Jruschov exigió que Eisenhower pidiera perdón por la violación del espacio aéreo soviético; al negarse a ello, se clausuró la conferencia. En Sudamérica, el creciente resentimiento contra la política estadounidense se hizo evidente en Cuba donde la revolución, encabezada por Fidel Castro, que derrocó la corrupta dictadura de Fulgencio Batista, concluyó con el establecimiento de un régimen progresista. Cuando Estados Unidos se negó a conceder un préstamo a Castro en 1959, éste buscó en la Unión Soviética la ayuda económica que sus vecinos del norte le negaron. El gobierno de Eisenhower rompió relaciones diplomáticas con Cuba en enero de 1961 lo que obligó a Castro a radicalizar su régimen, decididamente marxista-leninista.

    Los años de Kennedy

    En julio de 1960 los demócratas nominaron candidato presidencial a John Fitzgerald Kennedy, que derrotó por un estrecho margen al candidato republicano Richard Nixon.

    Las primeras propuestas económicas de Kennedy estaban destinadas a contrarrestar los efectos de la recesión económica para lo cual era necesario aumentar el gasto público. Otras medidas adoptadas consistieron en ayudar a las regiones más deprimidas económicamente y en aumentar el salario mínimo de los trabajadores empleados en el comercio interestatal. Sin embargo, gran parte de su programa de política nacional fue rechazado por el Congreso.

    Los derechos civiles

    Los derechos civiles constituyeron el principal problema interior durante el mandato de Kennedy. El fiscal general del Estado, Robert Kennedy, presionó enérgicamente para que se pusiera fin a la segregación racial en las escuelas y para que se defendiera el derecho al voto de las minorías.

    Los negros y sus partidarios blancos continuaron sus manifestaciones contra la discriminación. Destaca la concentración de más de 250.000 personas en la ciudad de Washington el 28 de agosto de 1963, en la cual Martin Luther King pronunció su famoso discurso “Tengo un sueño”. En gran medida como consecuencia de estos acontecimientos, Kennedy recomendó extender la legislación relativa a los derechos civiles pero esta medida fue retrasada por el Congreso a lo largo de 1963.

    Política exterior

    En el ámbito exterior Kennedy intentó alcanzar un acercamiento con el bloque comunista. Con la ayuda de su secretario de Defensa Robert Strange McNamara, sustituyó la política de “represalia masiva” por otra de “respuesta flexible”. En abril de 1961 Kennedy autorizó el desembarco de bahía de Cochinos, invasión planeada durante la presidencia de Eisenhower y que llevaron a cabo exiliados anticastristas; a pesar del apoyo estadounidense, resultó un fracaso y la mayor parte de los invasores fueron muertos o capturados. Kennedy tuvo que hacer frente más tarde a las nuevas exigencias soviéticas sobre Berlín en una reunión con Jruschov celebrada en Viena en junio. Tras el fracaso de la misma, numerosos alemanes comenzaron a pasarse en masa al Berlín Occidental; la respuesta soviética fue comenzar la construcción de un muro que separaría los dos sectores de Berlín, además de iniciar nuevamente las pruebas nucleares. Kennedy también ordenó la reanudación de las pruebas atómicas; en 1964 Estados Unidos había triplicado el número de sus misiles.

    En Sudamérica Kennedy trabajó para invertir la política de Truman y Eisenhower de ayuda militar más que económica. Inició la Alianza para el Progreso, programa que otorgaba 20.000 millones de dólares a los países sudamericanos para modernizar sus economías. El Cuerpo de Paz, creado el 22 de septiembre de 1961, fue otro intento para mejorar la imagen de Estados Unidos en Sudamérica y en otras regiones del mundo.

    La crisis de los misiles cubanos

    El 22 de octubre de 1962 se inició un grave conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética al denunciar Kennedy que los soviéticos estaban construyendo bases de misiles ofensivos en Cuba y exigir a la Unión Soviética que las desmantelara y retirara los misiles. Al mismo tiempo declaró que las fuerzas navales estadounidenses bloquearían la isla interceptando e inspeccionando los cargamentos de los barcos que navegaran rumbo a Cuba. Durante algunos días la guerra pareció inminente pero al final de la semana Jruschov aceptó desmantelar las bases y permitir la inspección estadounidense in situ a cambio de la garantía de Estados Unidos de no invadir la isla.

    Inicio del conflicto de Vietnam

    Mientras que las relaciones con la Unión Soviética mejoraban, la situación en el Sureste asiático se deterioró. La constante presión del Vietcong, grupo nacionalista vietnamita dominado por los comunistas, hizo que Kennedy aumentara la ayuda militar al gobierno de Ngô Dinh Diêm. El 1 de agosto el impopular régimen fue derrocado y Diêm fue asesinado con la tácita aprobación estadounidense. Le sucedió una junta militar que fue reconocida de inmediato por Estados Unidos.

    El presidente Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas (Texas) y fue sucedido por el vicepresidente Lyndon Baines Johnson. Lee Harvey Osvald, sospechoso del asesinato, fue detenido casi inmediatamente. Antes de que pudiera ser interrogado sobre el magnicidio, fue asesinado a su vez por Jack Ruby. Todas estas circunstancias dieron lugar a numerosas dudas y rumores de una posible conspiración. El presidente Johnson nombró una comisión encabezada por el presidente del Tribunal Supremo para que investigara el asesinato. En el polémico informe final se afirmaba que Oswald había actuado en solitario.

    La elección de Johnson

    En 1964 los demócratas obtuvieron un gran éxito electoral cuando su candidato Johnson obtuvo la presidencia y consiguieron la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes. En 1965 esbozó un programa de largo alcance; el Congreso promulgó la mayor parte de sus propuestas.

    Crisis nacionales e internacionales

    Durante estos años se produjeron serios disturbios raciales en diversas ciudades estadounidenses. Johnson creó una comisión para que investigase las causas de estas revueltas civiles; el informe de esta comisión alertaba del crecimiento de la polarización racial en Estados Unidos.

    Por lo que respecta a la política exterior, Johnson tuvo que hacer frente a una serie de crisis, iniciadas en Sudamérica. Panamá y Estados Unidos mantuvieron una seria disputa por el control del Canal; tras una revuelta antiestadounidense, se negoció un nuevo tratado sobre el dominio del canal. En 1965 la amenaza de la guerra civil en la República Dominicana hizo que Johnson enviara 22.000 soldados con la excusa de proteger a los ciudadanos estadounidenses residentes en la isla y para evitar que se instaurara un régimen comunista.

    La crisis en el Próximo Oriente, que acabó con la guerra entre Israel y varios países árabes en junio de 1967, dio lugar a una intensa ronda de maniobras diplomáticas que culminaron en la reunión entre Johnson y el primer ministro soviético Alexéi Nikoláievich Kosiguin. En respuesta a la ayuda soviética a los países árabes y a su creciente influencia en el Mediterráneo, Estados Unidos incrementó la ayuda militar a Israel.

    La polémica sobre la guerra de Vietnam

    EL principal problema de Johnson en la política exterior fue la guerra de Vietnam. Durante 1964 continuó la política iniciada por Kennedy de enviar asesores militares para ayudar al ejército de Vietnam del Sur, pero no inició una escalada del conflicto. Sin embargo, Johnson anunció ese mismo año que los norvietnamitas habían atacado a buques estadounidenses en el golfo de Tonkín y el Congreso aprobó una resolución que autorizaba al presidente a incrementar la participación militar estadounidense en el Sureste asiático. En 1967 Estados Unidos estaba bombardeando casi todo Vietnam del Norte y había enviado unos 500.000 hombres a Vietnam del Sur. Este aumento de la intervención estadounidense produjo un gran debate nacional que se intensificó en 1968 tras la ofensiva del Tet, durante la cual los norvietnamitas atacaron las principales ciudades de Vietnam del Sur.

    Johnson anunció, el 31 de marzo de 1968, la suspensión de los bombardeos sobre Vietnam del Norte a fin de comenzar negociaciones que pusieran fin a la guerra. También manifestó su renuncia a presentarse candidato a las elecciones presidenciales de ese año. Su mandato estuvo caracterizado desde ese momento por una serie de disturbios internos. El asesinato de Martin Luther King en Menfis (Tennessee), el 4 de abril de 1968, originó una nueva oleada de disturbios en Washington y otras grandes ciudades. Robert Kennedy fue tiroteado el 5 de junio, tras ganar las elecciones primarias del Partido Demócrata en California, y murió al día siguiente.

    La elección de Nixon

    Richard Nixon fue nominado candidato republicano a la presidencia. Obtuvo con alguna dificultad la victoria, apelando a la restauración del orden social. Cuando asumió el cargo de presidente, Nixon trató los asuntos nacionales de forma similar a la de Eisenhower; su nuevo programa pretendía limitar el poder del gobierno federal y ayudar a las autoridades estatales y locales a cumplir con sus responsabilidades. Nixon ordenó una drástica reorganización de los programas de asistencia social y propuso el establecimiento de un programa federal de bienestar social. Para luchar contra la inflación, vigente durante toda la década de 1960, pidió una reducción de los gastos gubernamentales pero durante dos años rechazó las sugerencias de controlar precios y salarios.

    El programa de exploración espacial estuvo caracterizado por algunos notables logros durante la presidencia de Nixon, especialmente el primer alunizaje, llevado a cabo por la tripulación del Apolo 11 el 20 de julio de 1969.

    Los sucesos en Kent

    El creciente rechazo de la guerra de Vietnam entre la población civil estadounidense provocó numerosas protestas que en muchos casos acabaron con enfrentamientos directos entre los manifestantes y las tropas de la Guardia Nacional. Tras la incursión estadounidense en Camboya, los estudiantes de la Universidad de Kent (Ohio) se manifestaron en contra de la guerra en mayo de 1970 y cuatro de ellos murieron por disparos de la Guardia Nacional. Otras 500 universidades se sumaron a las manifestaciones y muchas fueron cerradas durante un considerable tiempo.

    ‘Vietnamización’

    Nixon declaró su intención de limitar progresivamente la guerra mediante una política de ‘vietnamización’ que implicaba la sustitución de las tropas estadounidenses por survietnamitas, entrenadas y equipadas por Estados Unidos. A finales de 1971 apenas quedaban menos de 175.000 soldados. El Congreso, no obstante, intentó que Nixon acelerara el proceso y limitó el presupuesto para la guerra a través de diversas medidas parlamentarias.

    Otros asuntos internacionales

    Las relaciones con la Unión Soviética mejoraron, en opinión de algunos observadores políticos. Las Conversaciones sobre Limitación de Armas Estratégicas (SALT), iniciadas en 1969, continuaron en 1972. En mayo de ese año, durante la visita de Nixon a Moscú, se firmaron dos acuerdos entre Estados Unidos y la Unión Soviética; uno de ellos limitaba el número de misiles balísticos y el otro restringía los sistemas de lanzamiento de misiles.

    El asesor de Nixon sobre seguridad nacional, Henry A. Kissinger, viajó en julio de 1971 en secreto a Pekín para acordar un encuentro entre Nixon y los dirigentes de la República Popular China; el presidente estadounidense llegó a Pekín en febrero de 1972.

    Nixon reelegido

    Nixon obtuvo su reelección como presidente el 7 de noviembre de 1972. El 27 de enero de 1973 se firmó en París un acuerdo de alto el fuego, lo que permitió la retirada de las tropas estadounidenses de Vietnam.

    El ‘caso Watergate’ y sus consecuencias

    Poco después de iniciar su segundo mandato en enero de 1973 aparecieron las revelaciones sobre la ilegal intervención de las líneas telefónicas y del frustrado allanamiento del cuartel general del Partido Demócrata en el edificio de oficinas Watergate en Washington, el 17 de junio de 1972. Las investigaciones posteriores implicaron a altos funcionarios del gobierno de Nixon.

    Estados Unidos tuvo que afrontar una crisis política y económica en los años siguientes. El vicepresidente Agnew dimitió el 10 de octubre de 1973 tras la acusación de sobornos y evasión de impuestos. El 6 de diciembre de 1973 le sucedió Gerald Ford.

    Distensión

    La política de distensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética continuó. Leonid Brezhnev y Nixon intercambiaron visitas en 1973 y 1974. La distensión sufrió un retroceso en octubre de 1973 cuando estalló un nuevo conflicto entre árabes e israelíes. El Kremlin apoyó a los países árabes y Estados Unidos a Israel. No obstante, ambas superpotencias cooperaron en la consecución de un acuerdo de cese el fuego.

    La dimisión de Nixon

    Desde finales de 1973 hasta el verano de 1974 aumentaron las pruebas de la participación de Nixon en el escándalo Watergate y su intento de ocultarlo. A comienzos de agosto de 1974 Nixon tuvo que enfrentarse a un inminente proceso judicial que le incapacitaría para seguir en la presidencia, por lo que dimitió el 9 de agosto. El vicepresidente Ford le sucedió. Uno de sus primeros actos fue otorgar el perdón a su predecesor por cualquier delito que hubiera cometido en el ejercicio del cargo.

    El mandato de Ford

    La crisis económica internacional era aguda y Estados Unidos conoció sus tasas de desempleo e inflación más elevadas desde hacía décadas. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) había impuesto en el invierno de 1973 un embargo de petróleo a Estados Unidos y a otros países occidentales en respuesta al apoyo que prestaban a Israel. El precio del crudo se cuadruplicó en pocos meses, intensificándose la crisis monetaria internacional. En 1975 Estados Unidos comenzó a recuperarse de la recesión iniciada dos años antes.

    Mientras tanto, la repentina reanudación de la guerra en Vietnam, Laos y Camboya, el posterior triunfo comunista y la expulsión de Estados Unidos del Sureste asiático en la primavera de 1975 debilitó la confianza en la fortaleza y lealtad estadounidense para con sus aliados.

    La elección de Carter

    En julio de 1976 Jimmy Carter obtuvo la nominación presidencial por el Partido Demócrata; derrotó a Ford y los demócratas mantuvieron mayoría en las dos cámaras.

    La presidencia de Carter

    En política exterior criticó con dureza a los gobiernos de la Unión Soviética y de otros países por violación de los derechos humanos. En septiembre de 1977 firmó un tratado con Panamá por el que Estados Unidos se comprometía a ceder el control del canal el año 2000; tras encendidos debates, este tratado fue ratificado por el Senado. El gobierno estadounidense intentó establecer la paz en Oriente Próximo; en 1978 Carter presidió una reunión en Camp David entre los máximos dirigentes de Egipto e Israel cuyo resultado fue un tratado de paz entre esos dos países en marzo de 1979. En enero de ese año Estados Unidos estableció plenas relaciones diplomáticas con la República Popular China.

    La crisis de los rehenes

    En noviembre de 1979 un grupo de revolucionarios iraníes asaltaron la embajada de Estados Unidos en Teherán y tomaron como rehenes a 53 miembros de la embajada. El Gobierno estadounidense se negó a aceptar la demanda de extradición del sha Muhammad Reza Pahlavi realizada por los captores, por lo que se llegó a un punto muerto. En abril de 1980 Carter ordenó el rescate aerotransportado de los rehenes que resultó un fracaso. Entre tanto, Estados Unidos redujo sus relaciones comerciales con la Unión Soviética como protesta por la invasión soviética de Afganistán y se negó a ratificar el Tratado SALT II de limitación de armas estratégicas con la URSS.

    La economía

    Entre 1979 y 1980 la economía estadounidense se deterioró. La inflación anual creció en más del 10% y el dólar bajó.

    La ‘revolución conservadora’

    Carter obtuvo su nominación para las elecciones de 1980, mientras que los republicanos presentaron como candidato al antiguo actor y gobernador de California Ronald Reagan que triunfó de forma abrumadora, aprovechando el desprestigio popular del presidente Carter por la crisis de los rehenes y la mala situación económica. Los republicanos se hicieron con el control del Senado por vez primera desde hacia treinta años.

    La administración Reagan

    El programa de Reagan establecía la reducción de impuestos, del gasto público y el reforzamiento de la defensa nacional. El presidente sufrió un atentado en marzo de 1981, lo que no impidió llevar a cabo su programa y le permitió aumentar su popularidad. Durante los siguientes meses el Congreso promulgó la rebaja de impuestos más grande de la historia de Estados Unidos, redujo el gasto al recortar partidas presupuestarias para gastos sociales y ayudas a los estados y autoridades locales, y aumentó el presupuesto de Defensa. Sin embargo, durante los años 1981 y 1982 se produjo una notable recesión económica.

    En política internacional, Reagan y su secretario de Estado Alexander Haig se alejaron de la política de distensión con la Unión Soviética y pusieron de manifiesto una política de dureza; la isla de Granada fue invadida en octubre de 1983. En América Central Reagan respaldó a las fuerzas gubernamentales de El Salvador, pero apoyó la actividad guerrillera contra el gobierno sandinista en Nicaragua. Las relaciones con la Unión Soviética empeoraron en 1983 y Reagan anunció la Iniciativa de Defensa Estratégica, más conocida como la ‘guerra de las galaxias’.

    Justo antes de las elecciones de 1984, los soviéticos habían expuesto su deseo de abrir nuevas conversaciones sobre control de armamento y se celebraron dos encuentros al máximo nivel entre Reagan y el dirigente soviético Mijail Gorbachov. El programa espacial sufrió un grave retroceso cuando la lanzadera espacial Challenger explotó nada más despegar el 28 de enero de 1986; sus siete tripulantes murieron. En abril Estados Unidos llevó a cabo un bombardeo aéreo sobre Libia en represalia por ataques terroristas contra ciudadanos estadounidenses.

    El mandato de Reagan se debilitó aún más en 1987 debido al aumento del déficit público y comercial y a la investigación, realizada por el Congreso, sobre la venta gubernamental de armas a Irán para financiar a la contra nicaragüense. El 19 de octubre de 1987 la Bolsa sufrió su peor día en toda su historia, al bajar el índice Dow-Jones un 22´6%. En diciembre Reagan y Gorbachov firmaron un tratado para eliminar los misiles de alcance medio.

    El mandato de Bush

    George Bush, antiguo vicepresidente con Reagan, fue el candidato republicano en las elecciones presidenciales de 1988. Al tomar posesión del cargo, los principales retos a los que tuvo que hacer frente eran el déficit presupuestario y comercial y la ofensiva diplomática soviética en Europa. En diciembre de 1989 Estados Unidos invadió Panamá para derrocar el régimen del general Manuel Antonio Noriega, acusado en Estados Unidos de tráfico de drogas. Bush y Gorbachov acordaron acabar con la producción de armas químicas y reducir los arsenales de este tipo de armamento.

    Más de 500.000 soldados estadounidenses sirvieron con los aliados durante la guerra del Golfo Pérsico en 1991. En abril de ese año las tropas estadounidenses intervinieron en el norte de Irak para proteger a los refugiados kurdos de las represalias del gobierno iraquí. La diplomacia estadounidense se centró en un esfuerzo junto a la Unión Soviética para alcanzar la paz en Oriente Próximo. Tras la desintegración de la URSS y de la República de Yugoslavia entre 1991 y 1992, Estados Unidos reconoció a casi todos los nuevos estados surgidos. En abril de 1992 estalló en Los Angeles una de las peores revueltas raciales de la historia de Estados Unidos tras la absolución de cuatros policías blancos que habían apaleado a un sospecho negro, Rodney King, trece meses antes. Cincuenta y ocho personas murieron en los disturbios.

    La vuelta de los demócratas

    El gobernador de Arkansas Bill Clinton fue el candidato demócrata en las elecciones de 1992, convirtiéndose en el primer presidente demócrata desde 1976. Los demócratas conservaron su mayoría en ambas cámaras. Bush, ejerciendo la presidencia en funciones, envió 20.000 soldados estadounidenses a Somalia bajo los auspicios de la ONU para mantener la paz y ayudar al reparto de la ayuda humanitaria. Esta acción recibió el apoyo del presidente electo Clinton, lo mismo que la firma en enero de 1993 del Tratado START II sobre desarme nuclear entre Bush y el presidente ruso Borís Yeltsin.

    La presidencia de Clinton

    Durante los primeros meses de su mandato, presentó muchas iniciativas reformistas en política interior, eliminó las trabas legales para el aborto e intentó poner fin la a la prohibición del ingreso de los homosexuales en el Ejército, pero su plan fue modificado tras encontrar una fuerte oposición en el Congreso y en el Pentágono. Encargó a su mujer, Hillary Rodham Clinton, que llevara a efecto un amplio programa de reforma sanitaria que fracasó por falta de apoyos políticos.

    Clinton logró que el Congreso ratificara el Tratado Norteamericano de Libre Comercio (NAFTA) que establecía un plan para recortar los aranceles y la eliminación de otras barreras aduaneras entre Estados Unidos, México y Canadá durante quince años. El 1 de enero de 1994 entró en vigor.

    En política internacional, Clinton ha sido criticado por su indecisión, especialmente en el caso del gobierno militar haitiano y de la guerra civil en Bosnia. En el primero de los casos, sin embargo, accedió a que las tropas estadounidenses restauraran en el poder al derrocado presidente Jean-Bertrand Aristide. En Bosnia, después de amenazar con intervenir de forma directa, apoyó la actuación de la OTAN bombardeando las posiciones serbias y facilitó un acuerdo de paz entre las partes que se firmó el 21 de noviembre de 1995 en Dayton. Clinton continuó el apoyo a Yeltsin en Rusia. También tuvo éxito inicialmente en favorecer el diálogo en Oriente Próximo: presidió la firma de un histórico acuerdo de paz entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) representados por el primer ministro israelí, Isaac Rabin, y el líder de la OLP, Yasir Arafat. A principios de 1994 levantó el embargo económico a Vietnam, país con el que se reanudaron las relaciones diplomáticas en julio de 1995, y apoyó la renovación del estatus de nación más favorecida en las relaciones comerciales de la República Popular China, a pesar de la controversia sobre la violación de los derechos humanos en ese país.

    El gobierno Clinton tiene que hacer frente a las críticas por el llamado escándalo Whitewater, polémica que cuestiona el papel de Clinton y su mujer en la quiebra de una empresa inmobiliaria en Arkansas. También es de destacar el auge experimentado por grupos paramilitares de extrema derecha que han llevado a cabo atentados indiscriminados (en abril de 1995 una bomba en unos edificios de la ciudad de Oklahoma provocó casi 200 muertos) y de grupos racistas.

    En el ámbito económico se ha logrado disminuir el desempleo, ha aumentado la producción nacional y la Bolsa de Nueva York mantuvo máximos históricos desde finales de 1995 hasta mediados de 1996, año electoral en el que Clinton fue reelegido. Los resultados de las elecciones, celebradas en noviembre de 1996, pusieron de manifiesto el apoyo popular a Bill Clinton, quien superó ampliamente en las urnas a su oponente republicano Robert Dole.

     
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