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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: El Maquiavelismo de Weber: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 3037 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
Diego Di Marco
La política como vocación,
uno de los tratados escritos por Max Weber (1864-1920) se desarrolló a partir
de una conferencia dada a estudiantes de Munich en el invierno revolucionario
de 1918-1919. Weber relaciona sus visiones de la sociología política con una
esfera importante de la acción práctica. El trasfondo de este tratado es el
desplome de Alemania, el bolchevismo ruso, la inquietud milenarista de los jóvenes.
Los jóvenes se sentían llamados a construir un nuevo mundo, esperando
establecer con motivos puros un orden social, cuya estructura estaría llena de
ideas éticas, religiosas, de justicia y fraternidad.
Weber obligó a sus
lectores a reconocer los procesos sociopolíticos y fenómenos que determinaban la actividad política. Les
mostró los diferentes tipos de dominación y mostró que el recurso específico,
aunque no el único, del Estado en todos los tiempos ha sido una dominación
basada en la violencia física legítima, y que la política significó la ambición
y el afán de tener una parte del poder político. Por ese poder las personas
emplearán contra los demás todas las fuerzas psíquicas o psicológicas de que
dispongan.
Weber en este tratado no
hace mas que de explicar uno de los problemas “existenciales” mas
importantes, la relación entre la ética y la política, algo que preocupaba a
los jóvenes, fervientes revolucionarios,
de la época.
Este autor veía que las Iglesias Cristianas habían
aceptado la guerra como un mal inevitable, y en algunos países la habían
glorificado por los Santos Evangelios. Debido a esto se creaba una terrible
confusión en la época sobre si la política y la ética tenían algo que ver entre
sí, si existía algo que pudiera llamarse ética política específicamente.
Mientras que por otro lado facciones
sostenían que la ética absoluta debía aplicarse en al campo de lo
político como solución a los problemas sociales y de orden político . La sociedad
alemana y el mundo general se presentaba como un entretejido de cuestiones
morales, religiosas y políticas, que se confundían entre sí y originaban
tremendos conflictos institucionales .
Max Weber no hizo mas que
continuar la línea de pensamiento maquiavélica pero cargada de nuevos rasgos.
A
Maquiavelo se le atribuye la separación entre la política y la moral,
entre le ética pública y la privada, paralelamente se plantea la formación del
estado moderno con la emancipación respecto de la Iglesia, y en consecuencia a
la absoluta supremacía de la política .
Maquiavelo muestra su
forma de concebir la ética cuando
alerta a quienes tengan como objetivo crear un nuevo estado o
incursionar en política diciendo;
“...como demuestran todos los que han meditado sobre
la vida
política y los ejemplos de que está llena la historia,
es necesario que quien dispone una república y ordena sus
leyes presuponga que todos los hombres son malos, y
que
pondrán en práctica sus perversas ideas siempre que se
les
presente ocasión...”[1]
Mientras transcurren los
capítulos del Príncipe, su mas importante libro, Maquiavelo no hace mas que teorizar y aconsejar al nuevo
príncipe, el prefiere los gobernantes buenos y prudentes a los malos y crueles.
Se dice que Maquiavelo rompió con su Príncipe con la tradición dentro de la literatura del “Espejo de príncipe”,
que eran obras cortas que contenía consejos morales y políticos dirigidos a los
primogénitos de reyes y príncipes o a los lectores de la aristocracia .
Maquiavelo impacta con su nuevo “Espejo de príncipe”, el cual como dicen muchos
autores enseña el arte del Estado”, que contiene el arte de la astucia para
obtener, mantener acrecentar el poder
de un príncipe . Por esto expresa;
“...Un príncipe debe
saber entonces comportarse como bestia
y como hombre. Esto es lo que
los antiguos escritores enseñaron
a los príncipes de un modo velado
cuando dijeron que Alquiles y
muchos otros de los príncipes
antiguos fueron confiados al
centauro Quirón para que los criara
y educase. Lo cual significa
que, como el preceptor es mitad
bestia y mitad hombre, un príncipe
debe saber emplear las
cualidades de ambas naturalezas, y que una
no puede durar mucho tiempo sin la
otra,...conviene que el príncipe
se transforme en zorro y en león,
porque el león no sabe protegerse
de las trampas ni el zorro
protegerse de los lobos. Hay pues que, que
ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos ...”[2]
Entonces según
Maquiavelo, usando conjuntamente el zorro y el león, el príncipe consigue
obtener, conservar y acrecentar su dominio, tres fines primordiales de todo
gobernante. El poder va ir asociado a la fuerza, el que tiene poder puede
forzar a otro a realizar algo contra su voluntad, va a ser falta la astucia y
fuerza, que aliadas forman la prudencia, virtud esencial de todo gobernante
para Maquiavelo. Weber también
considera al poder como fuerza, como la probabilidad de imponer la propia
voluntad dentro de una relación social, aun contra toda resistencia.
Lo mas sorprendente en la
teoría maquiavélica es el “juego de poderes” que plantea el rompimiento de la
ética con la política, y el considerar a lo político coligado con la fuerza y
el poder, esto es lo que se denomina REALISMO POLÍTICO.
Maquiavelo autonomiza la
política, se vuelve específico como campo del saber, antes la política se
presentaba en el campo de la filosofía. Se autonomiza la política como
práctica, como ejercicio, dejando de lado los fines extrapolíticos.
Es interesante como
Sheldon Wolin habla del gobernante o príncipe denominándolo “actor político”;
“...vemos al príncipe como
un especie de actor,
que representa muchos papeles y usa
muchas máscaras,
... el hombre político debía ser
un actor ya que no aborda
una sola situación política, sino
varias; ... en consecuencia
un actor político eficaz no
puede permitirse poseer un carácter
continuo y uniforme; debe
redescubrir constantemente su
identidad en el papel que le
asignan los momentos cambiantes ...”[3]
Entramos en un área ya no
del “ser” (como pregonaba Platón), sino del “parecer”, en un mundo de
apariencias;
“...no es preciso que un príncipe posea todas las
virtudes citadas (generosidad /tacañería/compasión/
guardar palabra/romper palabra), pero
es indispensable que aparente poseerlas
. Y hasta
me atreveré a decir esto: que el tenerlas y
practicarlas
siempre es perjudicial, y el aparentar tenerlas,
útil ...”[4]
No solo en las
recomendaciones en el Príncipe Maquiavelo se interesa por el parecer, en los Discursos
afirma:
“...la generalidad de los hombres se alimenta tanto
de lo que parece como de lo que parece ser...” [5]
Y nos vuelve a mostrar la
necedad y torpeza del hombre cegado por la conveniencia, dejando constancia que
quien es manipulado no siempre es víctima de engaño, y nos dice;
“...los hombres son tan simples y de tal manera
obedecen a las necesidades del momento, que aquel
que engaña encontrará siempre quien se deje engañar...”[6]
Cuando uno analiza sus
obras no pasan inadvertido dos puntos inherentes pero a su vez fuertes que son
la “falsedad” y la “crueldad”, aconsejada por el florentino. Dice De Grazia con
respecto a esto :
“...A romper la palabra, añádanse la noción de fraude,
engaño y astucia, tendremos una muestra buena de lo que
Nicolás entendía por falsedad...”[7]
La crueldad o la maldad, dice Maquiavelo, pueden mover
montañas, crear imperios, pero no la gloria, por eso un gobernante que debiera
utilizar esos medios para mejorar a su pueblo carecería de honores. El capítulo VIII de el Príncipe, Maquiavelo plantea
a la crueldad como un medio no neutral,
es decir posible o lícito para conseguir el fin buscado, y dice;
“...creo que depende del
buen o mal uso que se hace
de la crueldad. Llamaría
bien empleadas a las crueldades
(si a lo malo se lo puede llamar
bueno) cuando se aplican
de una sola vez por absoluta
necesidad de asegurarse, y cuando
no se insiste en ellas, sino, por el
contrario, se trata de que las
primeras se vuelvan todo lo
beneficiosas posible para los súbditos.
Mal empleadas son las que, aunque
poco graves al principio, con
el tiempo antes crecen que se
extinguen. Los que observan el primero
de estos procedimientos pueden como
Agótocles, con la ayuda de
Dios y de los hombres. poner algún
remedio a su situación; los otros
es imposible que se conserven en sus
Estados. De donde se concluye
que, al apoderarse de un Estado,
todo usurpador debe reflexionar sobre
los crímenes que le es preciso
cometer, y ejecutarlos todos a la vez, para
que no tenga que renovarlos día a
día y, al no verse en esa necesidad,
pueda conquistar a los hombres a
fuerza de beneficios. Quien procede
de otra manera, por timidez o por
haber sido mal aconsejado, se ve
siempre obligado a estar con el
cuchillo en la mano, y mal puede contar
con sus súbditos a quienes sus
ofensas continuas y todavía recientes
llenan de desconfianza. Porque las
ofensas deben inferirse de una sola
vez para que, duren menos, hieran
menos, mientras que los beneficios
deben proporcionarse poca a poco; a
fin de que se saboreen mejor...”[8]
Al escribir
sobre el mal o buen empleo de las
cualidades, enfatiza sobre la utilidad para el fin determinado, sobre el
carácter instrumental de esos rasgos para conseguir el fin. Dice De Grazia:
“...Al pasar de cualidades
como rasgos imputados de
comportamientos a cualidades como medios para fines,
es decir, como tipos de actos que dan origen a rasgos
imputados de comportamientos y que pueden ser
útiles
para fines políticos, Nicolás separa todavía más al
actor
de sus actos o
cualidades...”[9]
La razón o la prudencia
decidirán de la conducta del príncipe a base de sus fines . Pero ¿habrá límites
para la crueldad?, hay un límite al concepto de crueldad bien utilizado, y
tiene que ver con el número de muertes y las clases de los castigos, es decir
en los momentos que la crueldad afecta al pueblo y viola las conductas de la comunidad se convierte en un acto
ilícito.
La teoría maquiavélica no
hace mas que esbozar lo que hoy conocemos como el principio de la “razón de Estado”, la
cual afirma:
“...que la seguridad del estado es una exigencia del tal
importancia que los regidores de los Estados se ven
contreñidos, para garantizarla, a violar las normas
jurídicas,
morales, políticas, económicas que consideren a su vez
imperativas cuando tales exigencias no están en peligro.
En otras palabras , la razón de estado es la exigencia de
seguridad, la cual impone determinadas conductas a los
regidores del estado, la doctrina relacionada se
puede formular,
en su núcleo esencial, ya sea como una norma prescriptiva de
carácter técnico del tipo “si quieres llegar a este fin,
emplea
estos medios”, ya sea como una teoría empírica, que constata
y
explica la conducta de los estadistas en determinadas condiciones...”[10]
Para dejar bien sentado y
en claro, hay un antes y un después de Maquiavelo en la política, es el pasaje
indiscutido a la modernidad, con una autonomía en la política.
La separación de la
ética trae aparejado la división de lo
público y privado, que se mantiene hasta nuestros días. En la antigüedad la
casa era lo privado, lo público la asamblea o las reuniones en las plazas, donde
se ubicaba el jefe de familia en representación. Esto se complica con el
elemento social, lo privado pasa a ser la sociedad, las relaciones económicas y
de mercado quedan en el ámbito privado. En la privacidad no se impone una idea desde al Estado.
Lo destacado en el
maquiavelismo es el denominado REALISMO POLÍTICO. Maquiavelo enseñaba a
proceder mal, donde se plantea lícita la manera de adueñarse del poder y
conservarlo mediante la fuerza y la
astucia. Maquiavelo enseñaba que no hay que agredir, insultar, ni herir al
enemigo, sino cuando se lo puede matar , debe hacerse. Este nos habla de
situaciones extrema que dan validez al uso de las crueldades y falsedades. Es
como pensar que el bien no se mantiene ni sobreviene sino por el mal.
Bajo la antigua ética eso
era ilícito. La crueldad era sólo y siempre mal. La nueva ética ofrece la crueldad como algo que
es útil y no como algo que lo condena por ser así, es una actividad mas que un
ser. Como consecuencia se produce un divorcio entre actos y actor, entre actuar
y ser, desestabilizando la ética convencional.
Lo que deseó introducir
Maquiavelo no fue una nueva ciencia sino un “arte de la política”, pero como
dijo Cassirer;
“...La experiencia política
le había enseñado que el
juego político siempre se ha jugado con engaño, traición
y delito,... pero Maquiavelo llega a olvidarse de que
este
juego no se juega con fichas, sino con hombres de
veras,
con seres humanos de carne y hueso; y que del juego
dependen el bienestar y el infortunio de esos seres ...”[11]
El realismo político está
presente en Weber en cada uno de sus pensamientos Weber al igual que Maquiavelo ve a la política como lucha
por el poder, como una lucha que se vale de todos los medios y fuerzas, por
esto es imposible aplicarle una ética absoluta.
La ética del amor ordena:
“No resistáis al mal” (Mateo 5: 29), lo opuesto se aplica al político:
resístele mediante el empleo de la fuerza, pues sino serás responsable se su
prevalencia. Este el punto donde divergen la ética cristiana y la ética
política, donde aparece la gran antinomia de la acción, la antinomia de la
conducta humana, entre el “ser o parecer” y el “deber ser”
La política para Weber es
guerra, el que se entromete en política, según este, es un ingenuo porque no se
da cuenta de que hace un pacto con el infierno. Por eso se pregunta si la política se efectúa a corazón
o cabeza, y aquí surge la antinomia entre su ética de la responsabilidad o
ética de la convicción, y nos dice:
“... hay una notable diferencia entre el modo de proceder
conforme a la máxima de una ética de
convicción, cuyo
ordenamiento, religiosamente hablando, reza:
“el cristianismo obra bien y deja los resultados a la
voluntad de Dios”, y el otro de obrar según la máxima de
la ética de la responsabilidad, tal como la que ordena tener
presente las previsibles “consecuencias” de la propia
actuación, existe una insondable diferencia...”[12]
Ambas contienen moral o
ética, sin embargo se apoyan en premisas distintas. El buen político debería
ser al mismo tiempo convencido y responsable, por eso dice que uno pude tener
valores religiosos, pero debe hacerse responsable de sus acciones y los valores
que persigue.
Dice Marianne Weber :
“... Fundamentalmente, la conducta ética queda determinada o
bien por la ética de los fines últimos (Gesinnung)
o por la ética
de la responsabilidad (Verantwortung).
Como creyente en la ética de los fines últimos, el verdadero cristiano “hace los justo y deja el
resultado a Dios”: es decir, su buena voluntad y su vida en lo absoluto ennoblecen sus acciones,... pero el
político obedece a otra ley. Bebe ser eficiente en el mundo y por
tanto se ve obligado a tratar al mundo tal
cual es ,... su ética específica es la pasión, la responsabilidad y un muy buen
ojo. Pasión en el sentido de
devoción sin reservas a una causa, “ al Dios a o al demonio que gobierna”...[13]
En definitiva la moral
dela convicción busca la “verdad”, mientras que la moral de la responsabilidad
tiene como objetivo el “éxito”. De
manera que esta ultima se asemeja a la “nueva ética” maquiavélica .
“...la ética de la responsabilidad se define, no por el
culto al poder, no por la indiferencia ante los valores
morales, sino por la aceptación de la realidad, por la
sumisión a las exigencia de la acción y en los casos
extremos por la subordinación de la salvación del
alma individual al bienestar de la ciudad...” [14]
En cambio quien a elegido
la de convicción obedece a lo ruegos de su fe, sean cuales fueran sus
consecuencias .Esta moral de convicción me recuerda a la ley moral natural
enunciada por Santo Tomás de Aquino, donde nada podía ir contra esa ley, dado
que lo contrario era ilícito.
Muchos comentaristas de
Weber creen que este confundía la acción política con la acción cristiana,
sugerida por el Sermón de la Montaña (dar la otra mejilla, renunciar a todos
los bienes terrenales), pero para Weber :
“...la política se lleva con la cabeza y no con otras
partes del cuerpo...”[15]
Por eso condena como
pecado la falta de responsabilidad :
“...que conduce a disfrutar del poder por el poder,
sin tener presente su finalidad... que es el bien de
la mayoría...”[16]