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Catalogado en base de datos como: ¿Sabes realmente qué es un paradigma?: La problemática de la ambiguedad termonológica
Agregado: 03 de FEBRERO de 2005 (Por Francisco Acosta Ruiz) | Palabras: 11479 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografías > Educación >

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  • Publicado por Francisco Acosta Ruiz facosta@mecanica.cujae.edu.cu

    ¿SABES REALMENTE QUÉ ES UN PARADIGMA?

     

    Lic. Francisco Acosta Ruiz[1]

    Universidad Politécnica CUJAE – Cuba

    facosta@mecanica.cujae.edu.cu

     

     

    Indice

    1. Introducción

    2. Origen de la ambigüedad terminológica.

    3. ¿Educación - instrucción – enseñanza?

    4. Vivimos en un mundo de paradigmas

    5. ¿El sol sale para todos?

    6. Conclusiones

    Anexos

     

    Resumen

    Términos como la palabra «Paradigma» se puede encontrar hoy en cientos de textos científicos, en artículos de los más variados contextos y hasta en una simple conversación cotidiana. Por lo general su empleo proviene del sentido que se ha generalizado a partir de la obra de Kuhn, “La estructura de las revoluciones científicas”, aunque probablemente muchas personas desconozcan las diferentes acepciones que puede tener esta palabra. El artículo se propone llamar la atención sobre las posibles consecuencias que pudiera tener la frecuencia creciente de la ambigüedad terminológica en las Ciencias Sociales, con especial énfasis en las Ciencias  Pedagógicas.

     

    1. Introducción

     

    A diferencias de otras ciencias,  en la que la mayoría de los conceptos tienen para la comunidad científica —y para el público— un significado claro, sin lugar a ambigüedades, en las Ciencias Sociales cada vez resulta más frecuente encontrar palabras que responden a “significados autorales”, es decir, nacidos a la luz de una teoría o contexto establecido por cierto autor, alcanzo el hecho relevancia tal que el nuevo concepto —o la nueva acepción—  es rápidamente acuñada y pasa a la literatura mundial y al uso frecuente en el lenguaje cotidiano, aunque desafortunadamente asumiendo muchas veces un sentido que nada tiene que ver con la significación de origen. En la actualidad, tal circunstancia la encontramos con marcada presencia en las Ciencias Pedagógicas.

    Ocurre entonces que se produce así una amalgama conceptual, un spaghetti de definiciones que terminan por hacer intraducibles el sentido universal que debieran tener palabras como por «pedagogía», «educación», «enseñanza», «instrucción» y «didáctica», a las que se suman términos de significado todavía más “abierto”, como son  «técnicas», «métodos», «habilidades», «estrategias», etc.,  de manera que al educador  “de la calle”, ése al que día tras día le corresponde llevar a la escuela “el pan de la enseñanza”, termina a veces por perderse en medio de este lenguaje amorfo, por demás sobrecargado de referencias, —que remedio queda, resulta que a los autores también nos obligan las normas establecidas— que ni siquiera pudiera definirse como “Esperanto científico” (pues el Esperanto es un lenguaje como el que más, y para sus practicantes no hay problema alguno de comunicación), provocando, en definitiva, que el maestro interesado en acometer seriamente su actualización profesional (probablemente un joven maestro en formación), choque con dificultades de comunicación que en no pocos casos lleguen a resultar infranqueables; o lo que pudiera resultar mucho peor: que el aspirante termine malinterpretando el sentido que la comunidad científica da a cierto diccionario de términos no escritos, y quede en un status profesional que pueda conducirlo al “ridículo académico” en el momento más inoportuno y desfavorable que alguien pudiera imaginar.

    Por supuesto, basta  ojear un diccionario enciclopédico para comprobar que se trata de un hecho común, pues miles de palabras toman uno u otro significado en dependencia del contexto, pero la importancia actual de esta problemática es tal que un autor tan renombrado como Monereo (1997) se ve en la necesidad de comentar el asunto en las primeras páginas de una de sus obras más referenciadas, expresando que:

    Una rápida ojeada a la bibliografía reciente sobre temas educativos en nuestro país (España) basta para darse cuenta de la confusión terminológica que supone, en determinadas ocasiones, la utilización de términos distintos en calidad de sinónimos, o bien la distribución de diferentes significados a un mismo término según los autores o la perspectiva teórica adoptada. No es, pues, infrecuente encontrar trabajos de divulgación , ejemplo de programaciones e incluso investigaciones en que las nociones de técnica, procedimiento, método, estrategia o habilidad son usadas de forma confusa o, en el mejor de los casos, indiferenciada.”(18).

    El presente trabajo se propone mostrar con algunos ejemplos tomados del lenguaje aparentemente común,  hasta que punto esta problemática nos envuelve y puede llegar a tener las implicaciones que hemos mencionado. Se hace un alto especial en la palabra “paradigma”, en su doble contexto lingüístico y epistemológico, incorporando al final, en anexos,  una selección de toda la información consultada durante la preparación de este trabajo.

    ¿Soluciones? Probablemente sea ya demasiado tarde para lograr establecer acuerdos o normativas, pero reflexionar sobre esta problemática, y someterla quizás a discusión en el marco de un evento científico, pudiera ser un buen primer paso hacia la búsqueda de un diccionario internacional de términos de referencia.

    2. Origen de la ambigüedad terminológica.

    Cabe señalar que estamos en presencia de un proceso que tiene raíces históricas. La clave podemos encontrarla en una obra realizada en tiempos de la Unión Soviética, y por tanto, probablemente poco conocida en Occidente. Nos referimos al libro Fundamentos Generales de la Pedagogía, publicado en 1967 por los profesores V.E.Gmurman y F.F.Korolev. Se trata de una obra interesante, sobre todo por el valor de las referencias históricas que hacen el contexto del libro; de esto podrá percatarse rápidamente el lector, tras la lectura de los párrafos que siguen.

                La primera cita importante nos conduce directamente al centro del problema:

    “Con el cambio de las condiciones históricas cambian también muchos de los fenómenos que estudiamos; por consiguiente, los conceptos que los reflejan no pueden ser estables, estáticos. En el movimiento y desarrollo de estos últimos  se refleja también el progreso de la ciencia, el crecimiento de nuestros conocimiento.”(101)

                Y a continuación los autores calan en directo la respuesta que estamos buscando:

    “El enriquecimiento del pensamiento conduce al enriquecimiento del diccionario, a la aparición de nuevos términos, al cambio del empleo de las voces. A su vez, en los cambios del empleo de voces influyen los cambios generales de nuestro lenguaje, la evolución del idioma. Todo esto conduce a que una misma palabra adquiera diferentes significados; se dan casos en que el autor dé un significado a una palabra y, el lector, otro.” (101).

                El párrafo que estamos citando cierra la idea general con el siguiente comentario:

    “Por supuesto que el análisis lexicográfico de los términos, el esclarecimiento de la historia del empleo dado a las voces, la puntualización de la terminología tienen de por si un carácter auxiliar. Y precisamente en calidad de procedimientos auxiliares, son útiles, por cuanto ayudan a orientarse en la esencia de la cuestión; a eliminar la irregularidad, la dispersión y la imprecisión, que con frecuencia hacen que el lector repela la literatura pedagógica”.(101).

    3. ¿Educación - instrucción – enseñanza?

                Probablemente al lector le resulte absurdo que se pueda realizar cualquier cuestionamiento en torno al significado de las palabras «educación», «instrucción» y «enseñanza». ¿Acaso puede alguien confundirse?

                Si somos consecuentes con la cita de partida entonces debemos pensar que la evolución del lenguaje no tiene por qué excluir estos términos. Y efectivamente, Gmurman y Korolev (1967) citan un artículo de Kondrakov, V (1964), en el que se expresa lo siguiente:

    “Hay ciertos pedagogos que no ven ninguna diferencia entre la educación y la enseñanza, sencillamente las identifican. Afirman que la enseñanza y la educación, son prácticamente, una misma cosa y que estos conceptos se llaman de forma distinta sólo para facilitar los razonamientos” (105).

    Por supuesto, en Gmurman y Korolev (1978) se aclara de inmediato que esta afirmación es falsa y es además un error desde el punto de vista histórico. “La necesidad del empleo extenso de los conceptos «educación» e «instrucción» surgió, no para «mayor comodidad de razonamiento», sino cuando cambió el contenido del trabajo escolar.” (106). No obstante, estos autores aclaran más adelante que  durante el siglo XVIII y primera mitad del XIX los términos «educación» e «instrucción» no se diferenciaban. En los documentos oficiales y los trabajos pedagógicos se empleaban como sinónimos.”(107).

    ¿En qué radica entonces la diferencia? Según los autores citados, “con el desarrollo de la cultura y el pensamiento pedagógico, fue empleándose cada vez más el término de educación en el sentido que hoy lo conocemos, como objetivo de la enseñanza(106).

    Por tanto, la diferencia aparece dando vueltas sobre las propias palabras: el objetivo de enseñar es educar. Se asume entonces que la educación es el más alto peldaño, es el fruto final de la suma de la instrucción escolar más el aprendizaje de la interacción social. “En este sentido el término se emplea no sólo respecto al hombre, sino también a todo tipo de organismo vivo. Los biólogos hablan de la educación de  los animales y las plantas y esa terminología es admitida por todos.” (102). “La educación se realiza en todas las esferas de la vida (...) La educación no se limita a la enseñanza, sino que la sobrepasa en mucho.” (103).

    En cuanto al termino «enseñar», se acepta hoy, en el sentido amplio de la palabra, como el proceso bilateral que incluye la actividad del alumno (aprender) y la actividad del maestro (enseñar). Gmurman y Korolev (1978), ob. ci.

    Estos autores se detienen especialmente en el término «instrucción». Opinan que en su sentido pedagógico se refiere exclusivamente a la actividad de los hombres. La instrucción abarca hoy, además de los conocimientos sistemáticos, la concepción general del mundo y la influencia ejercida sobre los rasgos morales de la personalidad. Gmurman y Korolev (1978), ob. ci.

    Para finalizar el análisis, señalan que “la «educación», la «instrucción» y la «enseñanza» son conceptos que se entrelazan, sus volúmenes coinciden parcialmente. La correlación  entre ellas no es estable, sino históricamente cambiante, lo mismo que cambian los fenómenos que reflejan.”(110).

    Por supuesto, definiciones son las que sobran, tantas como autores podamos encontrar. Mas, el objetivo de este trabajo no va en la dirección de la convergencia, sino en la intención de alertar sobre las divergencias y las ambigüedades.

    En este sentido, es imposible soportar la tentación de traer como referencia una alusión al pensamiento pedagógico de Tolstoi, citado por Gmurman y Korolev (1978). Según la referencia mencionada, el famoso escritor y pedagogo ruso consideraba que la instrucción y la educación eran conceptos incompatibles, llegando a recomendar que la instrucción debía separarse de la educación. Tolstoi plantea esta tesis en el artículo “La educación y la instrucción”, publicado en 1862. Tolstoi, L (1936).

    Hay muchas palabras que no tienen una definición precisa, que se sustituyen unas por otras, pero que son indispensables para la transmisión de las ideas; tales son las palabras: educación, instrucción e incluso enseñanza.”(211) Ob. cit.

    Tolstoi fija ahora la contraposición entre ambas acciones, cuando afirma que:

     

    “ La educación es una influencia coercitiva, impuesta, de una persona sobre otra para formar a la persona como a nosotros nos parece mejor; la instrucción en cambio, es una relación libre del hombre que tiene como base la necesidad  de uno, para adquirir informaciones y, del otro, para comunicar las ya adquiridas por él.” (215) Ob. cit.

    Tal punto de vista no es exclusivo ni ha sido desarraigado con los años. De hecho las concepciones “modernas” sobre las que se levantan en nuestros días las nuevas teorías pedagógicas, comparten puntos de vista semejantes. Este es el caso de la posición que asumen English & Hill (1995) referidas a las ideas de Deming sobre «Calidad Total en la Educación». English y Hill no acometen contra los conceptos de Educación y enseñanza, acometen contra la escuela completa, tal y como hoy la conocemos: “Sugerimos indagar profundamente en las escuelas y voltearlas de adentro a afuera. No más salones de clase. Solo centros de aprendizaje y maestros que sepan guiar el proceso.” (XVI). En síntesis, English & Hill se proponen “la metamorfosis de la escuela. Pasar de oruga a mariposa es lo que visualizamos como contraste notable entre las escuelas y los lugares de aprendizaje”(41).

    De imponerse esta nueva concepción, que no propone una modificación educativa más, sino que significa una transformación desde los cimientos de la escuela actual, estaremos en presencia de un nuevo paradigma en la educación.

    -------------------------

    (¿Paradigma?; ¿hemos dicho paradigma?; ¿estamos seguros de saber qué entienden los demás cuando hablamos de un «cambio de paradigma»?)

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    4. Vivimos en un mundo de paradigmas

    La idea de realizar este trabajo surge precisamente a partir de una experiencia del autor. Me encontraba preparando una conferencia que tenía por tema el impacto de la TICs en la educación;  intentaba presentar al auditorio una definición satisfactoria del término «paradigma», un aspecto central del conversatorio, pues resulta obligado comentar los «cambios de paradigmas» producidos en la educación en la última década. Téngase en cuenta que estamos hablando, nada menos, que del cambio de ¡siete paradigmas! (Colectivo de autores, 2003), según refleja la literatura especializada:

    a)      Cambios en las condiciones espacio – temporales

    b)      Cambio en el objetivo principal de atención al proceso

    c)      Cambios en el modelo fundamental de la comunicación educativa

    d)      Cambios en la forma de gestionar la información y los conocimientos

    e)      Cambios en las funciones preponderantes del profesor

    f)        Cambios en la utilización de la vía transdisciplinar en la formación

    g)      Cambios en los paradigmas de la experimentación y los recursos

     

    Por supuesto, es elemental comenzar preguntando al auditorio qué entiende o considera que es un «Paradigma». Si hacemos una encuesta al respecto, seguramente obtendremos resultados muy curiosos, pero en nuestro caso lo que interesa es dar respuesta en el contexto de las ciencias, y por tanto, debemos partir de definiciones reconocidas, acudiendo para ello a los textos de referencia correspondientes.

    En el caso que nos ocupa, es exactamente aquí donde comienzan los problemas. No vamos a reproducir en este espacio el largo camino que tuvimos que recorrer para tratar de establecer una “definición satisfactoria”. Nuestra intención directa era llegar al concepto de «paradigma» establecido en las ciencias por Thomas Kuhn, (¡convertido a su vez en paradigma de la epistemología contemporánea!), a partir de su obra clásica “La estructura de las revoluciones científicas” (1962).

    Pero el hecho cierto es que, en dependencia del contexto, podemos encontrar hoy por lo menos cuatro interpretaciones “de uso” en relación con la palabra paradigma. Sería mucho pedir que el lector tuviese que soportar tal carga de citas y alusiones; por eso, en los párrafos que siguen solo vamos a mencionar la esencia de estas “definiciones”. No obstante, hemos incluido al final de este trabajo varios anexos en los que el lector interesado podrá encontrar la información complementaria suficiente.

    Si acudimos a un diccionario enciclopédico clásico (y hemos consultado más de diez) encontraremos dos significados fundamentales de la palabra paradigma:

     

    1) El que proviene del latín (paradigma) y el griego (παρδειγμα), especialmente de la concepción filosófica que Platón tiene de la palabra «modelo», distinta a la concepción aristotélica de la palabra «ejemplo»;

    2) La interpretación correspondiente al campo de la lingüística;

     

    Así, por ejemplo, en el diccionario Cervantes (Alvero, F. 1976) se resumen ambas interpretaciones planteando que paradigma significa Ejemplo o ejemplar, modelo que sirve de norma, especialmente en la conjugación o declinación. (576). Por otra parte, si buscamos los posibles sinónimos de la palabra paradigma, encontramos una relación de “equivalencias” que incluye términos como: muestra, prototipo, arquetipo, ideal, precedente, norma, pauta, canon, espécimen,  regla, espejo, molde, etc.

     

    Obviamente, nada de esto tiene algo que ver con la interpretación que hoy es “de uso Web”, basada en la concepción de Kuhn, según la cual:

     

     en la ciencia un paradigma es un conjunto de realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica”.

     

    Según Kuhn en la obra mencionada, estamos en presencia de un “paradigma” cuando un amplio consenso en la comunidad científica acepta los avances conseguidos con una teoría, creándose soluciones universales. Si se demuestra que una teoría es superior a las existentes, entonces se produce una “revolución científica” y se crean nuevos “paradigmas”. (Enciclopedia Encarta).

     

    Atención al lector:  observe que en la concepción de Kuhn, se habla claramente de “consenso” entre un grupo de científicos; se excluye, por tanto, cualquier tipo de creencia desde el plano puramente individual. De esto hablaremos más adelante.

    Contamos con decenas de ejemplos que hemos recopilado durante la elaboración de este trabajo, pero bastará presentar el que transcribimos a continuación para que se pueda comprender hasta que punto es complicado e importante interiorizar esta problemática.

    Nos referimos a la visita que realizamos al Foro alojado en el sitio Culturitalia (ver http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/Foro-preguntas) donde encontramos la siguiente pregunta planteada por uno de sus miembros:

     

    “Tengo una duda, y el problema es que un paradigma cubre muchas cosas, tan solo la palabra se puede utilizar para diferentes significados.

    La respuesta dada al interesado la consideramos bastante amplia y viene muy a tono con la imagen que deseamos transmitir al lector. Incluye la esencia de las definiciones aparecidas en las diversas enciclopedias, a lo que suma la interpretación o acepción relativa al sentido Kuhniano que es reconocido hoy en el marco de las ciencias.

    Sigue a continuación la  transcripción de la respuesta mencionada.

    Paradigma

    (Del latín paradigma, y este del griego. παράδειγμα).

    1. Ejemplo o ejemplar.

    2. Linguistica. Cada uno de los esquemas formales en que se organizan las palabras nominales y verbales para sus respectivas flexiones.

    3. Linguistica. Conjunto cuyos elementos pueden aparecer alternativamente en algún contexto especificado; p. ej., niño, hombre, perro, pueden figurar en El -- se queja.

    En lingüística:

    Con el significado etimológico de arquetipo, un ‘paradigma’ es un modelo, y aplicado en este sentido a la lingüística, en especial a la gramática tradicional, se llama ‘paradigma’ a cada uno de los modelos, incluidas todas sus formas, de la flexión nominal (declinación) y verbal (conjugación).

    Es un conjunto ordenado y finito de flexiones de una misma palabra o raíz. El conjunto de formas que sirven de modelo en los distintos tipos de flexión. En el verbo, podemos hablar de paradigma de la primera, segunda, tercera conjugación, el cual está compuesto por los paradigmas de los distintos tiempos. El paradigma del tiempo consiste en la enumeración convencionalmente ordenada de las formas que presentan las tres personas del singular y las tres del plural, en dicho tiempo, considerado como arquetipo. En latín, las declinaciones. Es pues un grupo de equivalencias. Conjunto ordenado de las diversas formas en que pueden aparecer ciertas palabras, p.e. los verbos. Conjunto de elementos de una clase gramatical que pueden aparecer en un mismo contexto.

     

    En la teoría de la ciencia:

    Un paradigma es una teoría o modelo explicativo de las realidades físicas. Con el significado de paradigma científico, se usa hoy en la investigación científica y fue introducido por Thomas Kuhn (1975) para explicar o los cambios o “revoluciones científicas”. Según Karl Popper, las teorías mueren cuando se descubre una nueva teoría que falsifica a la anterior, ese sería el motor del progreso científico. Para Thomas Kuhn el motor es simplemente el “cambio de paradigma” en la explicación de los fenómenos naturales; la nueva teoría no tiene por qué falsificar a la anterior, puede ser una alternativa, un nuevo modelo o teoría modelo, un paradigma nuevo.

     

    5. ¿El sol sale para todos?

     

                Hasta aquí hemos resumido —aunque el lector se niegue a creerlo— tres de las “interpretaciones” o formas de uso que podemos encontrar en materia de “paradigmas”, pero, ¿y la cuarta alternativa a que hacíamos referencia?

    La respuesta tiene, en alguna medida, ciertos vínculos con las anteriores: por una parte mantiene el sentido platoniano, en tanto que se toma “paradigma” como «ejemplo» de algo supremo; y también conserva el sentido Kuhniano, al estar basada en creencias, sólo que estas creencias son de carácter personal o individual, perdiendo así el carácter de «consenso en una comunidad» que prevalece en el paradigma científico de Kuhn.

    Para el lector esta “cuarta opción” quedará clara luego de la lectura del interesante artículo que transcribimos a continuación, y que hemos encontrado en la prensa hondureña. Cómo decimos los cubanos en el argot popular cuando queremos significar algo notable, algo que no tiene comparación dentro del contexto, “¡después de esto si que se acabó el dinero...!”

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    ¿Cuáles son sus paradigmas?

    Por Emilio Santamaría

     

    ¿Recuerda usted el caso de aquella mujer que creía que era su gallo el que al cantar hacía que el sol saliera? Había llegado a esta conclusión por observación. Notó que cada mañana, con toda precisión en cuanto su gallo se ponía cantar, el sol, aparecía en el horizonte. Así que cuando el animal murió, se apresuró a reemplazarlo, no fuera a ser que a la mañana siguiente no saliera el astro rey.

    Pero ocurrió que un día tuvo un pleito con los vecinos y decidió mudarse a vivir con su hermana. Como ésta vivía en un pueblo lejano, no pudo llevarse muchas pertenencias, pero sí se llevó el gallo. Y como cuando muy temprano al día siguiente, en su nueva residencia el gallo empezó a cantar y un momento después el sol apareció tras los montes, ella se reafirmó en lo que durante tanto tiempo había sabido, que ahora el sol salía donde ella estaba, mientras que su aldea seguramente seguía a obscuras. ¡Pero eran ellos los que se los habían buscado!

    Sin embargo, pasando los días le extrañó que sus antiguos vecinos no vinieran a suplicarle que regresara con su gallo. Claro que ella lo atribuyó a la estúpida arrogancia de aquellos ignorantes que seguramente preferían vivir en la obscuridad a pedirle perdón.

    ¿Absurdo? Usted y yo sabemos que sí. Pero puedo asegurarle que para aquella mujer ``su verdad'' era tan real que ni siquiera se le ocurría ponerla en duda. Es lo que los expertos hoy en día llaman ``un paradigma''. Es decir, un creencia que nos sirve como marco de referencia para actuar en determinada forma.

    ¿Cree usted que solamente la gente ignorante tiene este tipo de creencias? Permítame entonces mostrarle algunas opiniones, de verdaderos expertos en su campo, pero que hoy forman parte de las mayores estupideces que hayan sido dichas alguna vez. Por ejemplo: ``La televisión no podrán conservar ningún televidente que capte después de los primeros seis meses. La gente se cansará de ver una caja todas las noches''. ¿Sabe quién dijo eso? Nada menos que Darryl F. Zanuck, el director de la famosa compañía cinematográfica 20Century-Fox, en 1946. Seguramente se sorprendería de saber que el problema de hoy es que la gente pasa demasiado tiempo frente a sus televisores.

    Ahora si quiere un ejemplo más reciente, permítame darle éste: ``El hombre nunca llegará a la luna, sin importar los avances científicos que haya en el futuro''. Esta categórica declaración fue dada el 25 de febrero de 1967, por el Dr. Lee de Forest, inventor del tubo de audión, considerado uno de los padres de la radio. Un par de años después, en julio de 1969, el coronel Neil Armstrong posaba su pie en la luna.

    Estas opiniones dadas por expertos en sus respectivas áreas, son tan absurdas como la de la mujer que se regocijaba por haber dejado su aldea a obscuras. Pero igual que ella, estos expertos creían en lo que decían y actuaban en consecuencia.

    ¿También usted tendrá algún ``paradigma'' negativo? Es muy posible que sí. Hay estudiantes que aseguran ``que detestan las matemáticas'', tan solo porque no se han interesado en ellas. Un maestro me aseguró orgulloso que muchos de sus alumnos que pensaban así y, por lo tanto, rehuían estudiarlas, acaban por enamorarse de lo que él llama ``la magia que hay en los números'', una vez que lograba interesarlos y las comprendían.

    ¿Piensa usted que no puede hablar en público? ¿Asegura que no puede adelgazar, porque toda su familia está llena de gordos? ¿Está convencido de que no puede llevarse bien con su jefe? ¿Cree realmente que en Honduras no se puede triunfar y por eso sueña con irse ``mojado''? ¿Piensa que cada día el mundo está peor y que toda época anterior fue mejor? ¿Está de acuerdo con muchos en que hay que ser tramposo para triunfar? ¿Para usted la lealtad está pasada de moda?

    Lo que usted cree le hará actuar en consecuencia y reforzará su idea por absurda que sea. Los paradigma negativos le perjudicarán, así como los paradigmas positivos le ayudará. Por eso es vital ver la vida con optimismo, ser positivamente realista al observar lo que pasa a nuestro alrededor y llenarnos de pensamientos como ``sí puedo'', ``soy capaz'', ``soy animado'', ``son digno de dar y recibir amor'', ``vale la pena vivir'', ``Dios es más grande que cualquier problema que yo tenga'', etc., etc.

    LO NEGATIVO: Llenarnos de paradigmas negativos, al aferrarnos a creencias tan absurdas como perjudiciales.

    LO POSITIVO: Analizar a fondo los hechos y nuestras creencias. Cambiar los paradigmas que nos perjudiquen sustituyéndolos por aquellos que nos ayuden a triunfar

    Tomado de www.laprensahn.com/ © La Prensa Honduras, C.A.
    2000 Derechos Reservados

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    6. Conclusiones

     

                Es necesario reiterar que este trabajo se propone llamar la atención del lector en relación con la problemática de la ambigüedad terminológica y la importancia que esto puede llegar a tener en el marco de la ciencia, pero también debemos decir que inevitablemente hemos tenido que trazarnos límites. Para ello hemos centrado la atención en dos situaciones específicas en las que términos de uso tan cotidiano como Educación y Paradigmas pueden llevarnos a un mar de indefiniciones; y son esos límites que nos hemos trazado los que nos salvan de tener que introducirnos en aguas más profundas... No obstante, ciertas cosas no deben quedar en el tintero, y nada mejor que un espacio conclusivo para dejar entreabierta la puerta a cuestiones que motiven al lector —en rol de investigador— a profundizar en el contexto por cuenta propia.

                Retomemos el término «paradigma». No hemos mencionado que pueden existir paradigmas contrapuestos; tampoco hemos mencionado que Kuhn se vio en la necesidad de poner al día sus propias ideas y dar respuesta a muchas de las críticas y debates que motivaron su obra.  Estas reflexiones aparecen en el libro “El camino desde la estructura” (Kuhn,T. 1996), y según el comentario promocional que presenta la editorial argentina «Paidos Ibérica», “El camino desde la estructura es un complemento esencial de La estructura de las revoluciones científicas. Lleno de fuerza y muy accesible, ilumina y desarrolla el libro clásico de Kuhn, lo cual interesará a todos aquellos a los que sedujo este último y los debates que suscitó.”

    Con esta indicación final pretendemos que el lector se percate que no está ante un tema cerrado: la ambigüedad terminológica tiene en diversas direcciones mucha tela por donde cortar. Por ejemplo, una situación tan concreta como la inconmensurabilidad entre teorías llevó a Kuhn al centro de muchos debates. Aclaremos la cuestión para no dejar en ascuas al lector.

    Según comenta Fortes (2000), existen para Kuhn tres tipos de diferencias entre dos paradigmas rivales:

    1) diferentes problemas por resolver e, incluso diferentes concepciones y definiciones de la ciencia de la que se ocupan.

    2) diferencias conceptuales entre ambos paradigmas, ligadas al diferente lenguaje teórico y a la distinta interpretación ontológica de los datos analizados.

    3) diferente visión del mundo: dos defensores de distintos paradigmas no perciben lo mismo.

    “Una de las principales razones de la inconmensurabilidad entre teorías rivales viene dada por el lenguaje científico propio de cada paradigma. Dos científicos rivales utilizarían conceptos distintos, sobre todo en función de su significado, así masa poseería distintos significados ya fuera para un newtoniano o para un relativista.

    Dos hombres que perciben la misma situación de manera diferente, pero que a pesar de eso emplean el mismo vocabulario en su discusión, usan las mismas palabras de manera diferente. Es decir, ellos hablan de lo que he llamado puntos de vista inconmensurables.”

                Retomando algunas de las ideas que resumimos al inicio de este estudio, estamos ante una problemática que tiene raíces históricas, y estos mismos antecedentes determinan la naturaleza “no estática” del sentido que toman las palabras en el tiempo. Es una realidad que tenemos que aceptar, (de hecho las enciclopedias “se nutren” de los tantos significados que existen para una misma palabra) lo que no quita que nos preocupemos por lograr un cierto “orden interno” en este mundo en el que cada vez se reducen más las distancias y proliferan la interdisciplinaridad...y las nuevas palabras.

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    Artículos recomendados

    v   Lugo, Gerardo Luis,  R,Kuhn, Hacia La Ciencia Normal.

    En www.monografias.com/trabajos12/kuhn/kuhn.shtml

    v   Gutierrez, C. La estructura de las revoluciones científicas

    En http://claudiogutierrez.com/bid-fod-uned/Kuhn.html

    v   Edison Otero. Thomas Kuhn y el Status de las Ciencias Sociales

    En http://rehue.csociales.uchile.cl/personales/eotero/tex05.htm

    v Urrego, Juan de Dios y otros.. Las competencias una necesidad educativa para el nuevo siglo.

    En www.santillana.com.co/santillana/recursos_para_el_maestro_competencias.htm

     

    Referencias

    Colectivo de autores. (2003). Preparación Pedagógica integral para profesores universitarios

    English, F y Hill, J. (1995) Calidad total en la educación. Editorial EDAMEX, México.

    Fortes, A. (2000) Kuhn. La estructura de las revoluciones científicas. Trabajo de curso www.iespana.es

    Gmurman,V y Korolev,F (1978). Fundamentos generales de la pedagogía. (Pérez,C, Trad.) Editorial Pueblo y Educación. La Habana. (tomada de la edición original en ruso, Moscú 1967).

    Kondrakov, V (1964). Hace falta una claridad mediana. Uchitelscaya gazeta, 9 de enero. Citado por Gmurman (1978).

    Kuhn, T. (1962). La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica, 1975.

    Menereo, C y otros (1997). Estrategias de enseñanza y aprendizaje. Formación del profesorado y aplicación en la escuela (3ra ed.). Editorial Grao. 1997, Barcelona.

    Microsoft Corporation. Enciclopedia Encarta 2004 © 1993-2003

    Tolstoi,.L.N. Obras completas. Moscú 1936. Citado por Gmurman (1978).

     

    Enciclopedias y diccionarios

     

    Diccionario de Filosofía, Incola Abbagnano, 1989

    Diccionario de la Lengua Española, (Tomo II), 1984

    Diccionario Enciclopédico ESPASSA, (Tomo 9), 1985

    Diccionario Enciclopédico Lexis 22/No Pari / 15, 1977

    Diccionario Enciclopédico SALVAT, (Tomo 10), 1955

    Diccionario Enciclopédico UTEHA, (Tomo 8), 1952

    Enciclopedia Encarta 2004. © 1993-2003 Microsoft Corporation.

    Enciclopedia Universal Ilustrada (Tomo 41), 1920

    Nueva Enciclopedia Larouse, (Tomo 8), 1984

    Sobre el autor

    Lic. Francisco Acosta Ruiz

     

    Licenciado como Profesor en el Instituto. Superior Pedagógico EJV de La Habana.

    Profesor universitario con 30 años de experiencia, en:

    v    Geometría Descriptiva, Dibujo de Ingeniería, Informática y Gráfica por Computadora, etc.

    v    Cursos de superación para profesores en Software educativo, TICs e Inteligencia Artificial.

    v    Desarrollo de Invest. Pedag. (Metodología  de la Enseñanza  y Estrategias de Aprendizaje)

    v    Premiado en concursos nacionales y universitarios de medios de enseñanza.

    v    Designado como Jefe de Cátedra en algunas de las asignaturas mencionadas.

    Además, experiencia profesional como periodista y ejecutivo dentro del ajedrez cubano:

    v   Arbitro, Director de torneos, Vicerrector del ISLA, Director de Revistas, Secretario General de la Federación  Cubana de Ajedrez y miembro del Comité de Informática de la FIDE.

    v   Reconocido con el título de Maestro Nacional de Ajedrez por la contribución al desarrollo  de esta actividad en Cuba.

    v   Fundador (1972) y Miembro de Honor (1995) de la Federación Cubana de Ajedrez Postal. (FECAP)

    Publicaciones: autor de diversos libros, manuales y artículos, tanto en la rama de Ciencias Técnicas como en el ajedrez. Internacional.

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    ANEXO 1

    DEFINICIONES DEL TÉRMINO «PARADIGMA» LOCALIZADAS EN ALGUNAS DE LAS PRINCIPALES ENCICLOPEDIAS DE HABLA HISPANA.

     

    v                 Enciclopedia Universal Ilustrada (Tomo 41), 1920

    Del griego paradigma; de paradeiknyai, mostrar, manifestar. Ejemplo o ejemplar.

    Paradigma. Filosofia. Así llama Platón (paradejmata) a las ideas o tipos ejemplares de cada cosa. Según él, las cosas concretas que percibimos con nuestros sentidos y aún con nuestro entendimiento, mientras con el ejercicio no nos purificamos de lo sensible, son imitaciones, representaciones (eidola) de otras realidades formales (eminentemente tales ó tales), separadas de toda materia y subsistentes en sí (W.Windelband, Storia della Filosofia). No se ha sacado todavía como cierto si Platón distinguía así tan materialmente, como ordinariamente se supone, los tipos formales de las cosas sensibles (imitaciones). Creemos que no pasa más allá probablemente que de sostener ideas innatas, es decir, infundidas al alma; y, por consiguiente, dado su modo poético de expresarse, alguna mayor crudeza de expresión asignado a las ideas – tipos una preexistencia singular (ya que no se crean con el alma sino que se infunden, así dice él) al momento de la infusión.

     

    v                 Diccionario Enciclopédico SALVAT, (Tomo 10), 1955

    m. Ejemplo o ejemplar // Filosofía. Sinónimo de arquetipo para designar ideas platónicas. // Paradigma lógico. Filosofía. Figura de que se sirve la didáctica para representar un modo concreto y preciso, un trabajo mental.

     

    v                 Diccionario Enciclopédico UTEHA, (Tomo 8), 1952

    (Del latín paradigma, y este del griego paradeigma, de paradeiknymi, mostrar, manifestar) m. Ejemplo o ejemplar // Sin. Y af.: tipo, modelo // Filosofía. Arquetipo.

     

    v                 Diccionario Enciclopédico Lexis 22/No Pari / 15, 1977

    (del latín paradigma) m. Ejemplo que sirve  de norma o modelo, especie  de una conjugación o declinación. Lingüística. En gramática tradicional, conjunto de las formas  flexionadas que toma un morfema léxico combinado con morfemas gramaticales de género, número y persona en el verbo. También tiene sentido de norma o modelo que poseen, por ejemplo, en castellano las conjugaciones de amar, tener y partir, modelos o paradigmas de las tres conjugaciones posibles. // En lingüística estructural, conjunto de unidades de la lengua que mantienen entre ellas una relación virtual de sustituibilidad: p/b..., pata / bata ...; este / ese..., este libro / ese libro.

     

    v                 Diccionario Enciclopédico ESPASSA, (Tomo 9), 1985

    (Del latín paradigma y este del griego paradeigma; de paradeiknymi, mostrar, manifestar) m. Ejemplo o ejemplar. // Lingüística. Cada uno de los esquemas formales a que se ajustan las palabras nominales y verbales para sus respectivas flexiones. // Conjunto virtual de elementos de una misma clase gramatical, que puede aparecer en un mismo contexto. Así los substantivos caballo, rocín, corcel, jamelgo, etc., que pueden figurar en el contexto: el caballo relincha, constituyen un paradigma.

    v                 Nueva Enciclopedia Larouse, (Tomo 8), 1984

    (griego. Paradeigma, atos, modelo, ejemplo, der. De deiknymi, mostrar)

    Ejemplo que sirve de norma.

    Filosofía. En la filosofía plutoniana, el mundo de las ideas, prototipo del mundo sensible en que vivimos.

    Lingüística. Conjunto de formas que sirven de modelo en los diversos tipos de flexión.

    Encicl. Ling. Tradicionalmente el término paradigma se ha aplicado al conjunto ordenado y finito de flexiones de una misma base o raíz. Según este criterio se han establecido las declinaciones y conjugaciones del griego o del latín, o las series estructurales del tipo blanco, blancos, blanca, blancas. Sin embargo, los métodos de la lingüística moderna han incorporado a la definición de paradigma el conjunto de rasgos contextuales , y los paradigmas se han establecido con relación a estos rasgos. Así, «un sistema de variaciones morfológicas que corresponde  a un sistema paralelo de variaciones contextuales constituye un paradigma» (Nelson Francis).

    Igualmente pueden aislarse paradigmas actuando en sentido inverso: partiendo no de la base o raiz, sino del contexto. En este caso, el número de miembros de un paradigma es indefinido. Asdí, por ejemplo, el conjunto de elementos que pueden ocurrir en el contexto «el más ...» constituye un paradigma (determinando en este caso concreto la clase de los adjetivos calificativos). Desde este punto de vista, se puede definir al paradigma como una clase de equivalencias; es decir, una clase cuyos miembros son equivalentes con respecto a uno o más rasgos linguísticos.

    En glosemática, el paradigma se define exactamente como «una clase de un sistema semiótico» (Hjelmsev), por oposición a la cadena, que es «una clase del proceso semiótico». Los miembros de un paradigma contienen  entre si las relaciones de exclusión mutua, o «correlaciones».

    v                 Diccionario de la Lengua Española, (Tomo II), 1984

    (Del latín paradigma, y este del griego παρδειγμα), mostrar, manifestar.

    m. Ejemplo o ejemplar // 2. Lingüística. Cada uno de los esquemas formales a que se ajustan  las palabras nominales y verbales  para sus respectivas flexiones. 3.// Lingüística. Conjunto virtual de elementos de una misma clase gramatical, que puede aparecer en un mismo contexto. Así, los substantivos caballo, rocín, corcel, jamelgo, etc., que pueden figurar en el contexto : el — relincha, constituyen un paradigma.

     

    v                 Diccionario de Filosofía, Incola Abbagnano, 1989

    (griego. παρδειγμα; inglés. paradigm; francés. paradigma; alemán. paradigma; italiano. paradigma) Modelo o ejemplo. Platón empleó la palabra en el primer sentido (cf. Tim., 29b, 48e; etc.) en cuanto considera como paradigma al mundo de los seres eternos, del cual es imagen el mundo sensible. Aristóteles en la lógica usa el término en el segundo significado (An. Pr., II, 24, 68b 38) sobre el cual véase EJEMPLO.

     

     

    v                 Enciclopedia Encarta 2004. © 1993-2003 Microsoft Corporation.

     Paradigma, conjunto de formas flexivas que toma una unidad léxica o conjunto de unidades léxicas que pueden aparecer y ser intercambiables entre sí en un determinado contexto.

     

    En la gramática tradicional se utiliza este término para designar al conjunto de formas flexivas que toman las palabras que presentan flexión, es decir, variaciones en su forma: la conjugación en el verbo; la declinación en sustantivos, pronombres y adjetivos en las lenguas que presentan la categoría de caso... Así: -ré, -rás, -rá, -remos, -réis, -rán constituyen el paradigma del futuro de indicativo de cualquier conjugación.

     

    En la lingüística moderna se designa con este nombre al conjunto de unidades que pueden aparecer e intercambiarse en un contexto determinado.

     

    Toda unidad lingüística mantiene dos tipos de relaciones en la lengua: paradigmáticas y sintagmáticas. En El niño ... un cuento, pueden ser compatibles palabras como lee, escribe, mira, comenta, ilustra..., todas ellas mantienen entre sí una relación paradigmática, son intercambiables porque tienen algo en común, el ser verbos; al mismo tiempo, cada una de ellas excluye a las restantes. Cualquiera de estas formas verbales que se incluyera en ese contexto, entablaría con el resto de las palabras que lo forman una relación sintagmática.

     

    Las relaciones paradigmáticas son in absentia, es decir, potenciales, mientras que las sintagmáticas lo son in praesentia. Jakobson ha estudiado todas estas relaciones sobre dos ejes: la sintaxis se ocupa del eje de la concatenación, la semántica del eje de la sustitución; el eje de la sustitución es el eje paradigmático. Éste está constituido por las relaciones virtuales entre las unidades lingüísticas que pertenecen a una misma clase morfosintáctica o semántica, mientras que el sintagmático es el eje de las combinaciones sintácticas

     

    Encarta 2004

    © 1993-2003 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

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    ANEXO 2

    ALGUNAS DEFINICIONES DEL TÉRMINO «PARADIGMA» LOCALIZADAS EN ARTÍCULOS DE TEMÁTICAS DIVERSAS

     

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    “Un paradigma es aquello que los miembros de una comunidad científica y solo ellos comparten”

    Cita en tópicos de un programa de curso. Universidad de Alicante

    www.dlsi.ua.es/~marco/himc/tema25.html

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    “Un paradigma es un determinado marco desde el cual miramos el mundo, lo comprendemos, lo interpretamos e intervenimos sobre él. Abarca desde el conjunto de conocimientos científicos que imperan en una época determinada hasta las formas de pensar y de sentir de la gente en un determinado lugar y momento histórico.”

    Tomado de: MODELOS CONCEPTUALES PARA COMPRENDER EL CONSUMO DE SUSTANCIAS

    www.d-lamente.org/cev/paradigma1y2.htm

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    “Un paradigma es la concepción del mundo dentro de la cual uno intenta comprender determinado fenómeno. Teorías como la astrología están basadas en paradigmas que son como las varillas de acero de un rascacielos. Si se saca una teoría del paradigma que naturalmente la soporta, la teoría se transformará en ininteligible. Es como querer comprender el concepto "pistón" sin un modelo del motor de combustión interna.”

    Perry, Glenn. Astrología Vs Ciencia: ¿Cómo conocemos lo que pensamos que conocemos?”

    Tomado de Insomnia, en www.henciclopedia.org.uy

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    “Un paradigma puede esquemáticamente definirse como la visión del mundo dominante de una cultura. Más precisamente, es una constelación de conceptos y teorías que, juntas, forman una particular visión de la realidad. Dentro del contexto de un paradigma dado, ciertos valores y prácticas son compartidas de modo que se transforman en base de los modos en que la comunidad se organiza a sí misma. Un paradigma, en breve, es un sistema de creencias que mantiene junta a una cultura. Thomas Kuhn (1970), en su clásico La estructura de las revoluciones científicas, explica que un paradigma es un conjunto de creencias compartidas, o de premisas de trabajo que «durante un tiempo proveen problemas y soluciones modelo a una comunidad de paracticantes». Invariablemente, sin embargo, hay cierta clase de problemas y métodos de solucionar problemas que caen fuera de las fronteras de un paradigma dado”

    Citado por Perry, Glenn, En Astrología Vs Ciencia: ¿Cómo conocemos lo que pensamos que conocemos?” en www.henciclopedia.org.uy

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    “Como tales, los modelos o paradigmas de la realidad no son la realidad misma, sino que a partir de ellos elaboramos una determinada representación de la realidad. Sin embargo, solemos confundir, superponer! e intercambiar modelo y realidad, lo cual ocasiona que confundamos el mapa con la realidad y que, además en ciertos momentos, no sepamos distinguir cuál es cuál.Un paradigma es sólo una manera de ver y explicar qué son y cómo funcionan las cosas. Son teorías elaboradas, bien sea sobre un aspecto particular del Universo o bien sea sobre su totalidad. En este último caso, los llaman superteorías o supermodelos, y son como manuales que, sin saberlo, seguimos al pie de la letra y condicionan desde nuestra manera de cómo percibir y entender la materia hasta la manera de cómo percibir y entender el mundo psicológico y espiritual.”

     

    José Del Grosso (Rebelión) [29.01.2004 19:21]

    Citado en: http://boards1.melodysoft.com

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    “PARADIGMA-Totalidad de ideas, percepciones y valores que constituyen una determinada visión de la realidad (Fritjof Capra). Conjunto de principios cognitivos y presunciones que definen el tipo de datos que somos capaces de observar en primer lugar (Ken Wilber).”

    Citado como glosario en:

    CONFERENCIA GLOBAL DE AMILCAR- AMI-JESUS LEGAZCUE

    http://es.geocities.com/aprendizajeycapacitacion/paradigmas

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    Paradigmas, competencias y competitividad

    “Adam Smith define paradigma, en su libro Los poderes de la mente, como "un conjunto compartido de suposiciones. Es la manera como percibimos el mundo: agua para el pez. El paradigma nos explica el mundo y nos ayuda a predecir su comportamiento". La nota que hace Smith, sobre la predicción, es de suma importancia, pues es ahí donde está la clave del entendimiento del por qué es indispensable asumir los cambios de paradigma en su dimensión educativa, prospectiva y holística, es decir, en lo que tiene que ver con el logro de unas competencias para asumir desde hoy el futuro y el cambio de manera competitiva.”

    Juan de Dios Urrego. Las competencias una necesidad educativa para el nuevo siglo.

    www.santillana.com.co/santillana/recursos_para_el_maestro_competencias.htm

     

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    ANEXO 3

    ALGUNOS COMENTARIOS INTERESANTES SOBRE KUHN Y SU OBRA

    TOMADOS DE SITIOS WEB

     

    Thomas Samuel Kuhn
    (1922-1996)  

    Thomas Samuel Kuhn nació en Cincinnati, Ohio, el 18 de julio de 1922. Estudió Físicas en la Universidad de Harvard, por la que se doctoró en dicha especialidad en 1949. A partir de entonces su interés se orientó hacia el estudio de la Historia de la Ciencia, al que se dedicó por completo. Permaneció en Harvard como profesor ayudante de Historia de la Ciencia hasta 1956, en que aceptó una oferta de la Universidad de Berkeley, donde ocupará la Cátedra de Historia de la Ciencia a partir de 1961. En 1964 pasará a desempeñar ese mismo puesto en la Universidad de Princenton hasta 1979, año en que se instalará en Boston, ocupando la Cátedra de Filosofía e Historia de la Ciencia del Massachusetts Institute of Technology. Falleció el 17 de junio de 1996 en su casa de Cambridge, Massachusetts.

    El filósofo Thomas Kuhn se ocupó principalmente de cuestiones acerca de filosofía de la ciencia: ¿cómo se lleva a cabo la actividad científica? ¿Existe un mismo patrón en dicha actividad que se pueda aplicar a lo largo de las distintas épocas históricas? ¿A qué se debe el aparente éxito en la obtención de conocimientos de la ciencia? Dicho conocimiento, por otra parte, ¿es acumulativo a lo largo de la historia?

    Este tipo de cuestiones, así como las respuestas que Kuhn ofrecerá, nos muestran el enfoque histórico con el que se analiza la ciencia. Efectivamente, Kuhn se dedicó en un primer momento al estudio de la historia de la ciencia y fue a partir de ella de donde surgieron diversas cuestiones que muestran un contraste entre dos concepciones de la ciencia. Por un lado, la ciencia entendida como una actividad completamente racional y controlada (como nos la presenta el Círculo de Viena, por ejemplo), y por otro lado, la ciencia entendida como una actividad concreta que se ha venido dando a lo largo de los siglos y que en cada época histórica presenta peculiaridades y características propias. Estos dos planteamientos pueden ser denominados "formalista" e "historicista", respectivamente.

    Las respuestas que Kuhn da a las cuestiones iniciales, que se plasman en la obra "La estructura de las revoluciones científicas", de 1962, supusieron un gran cambio en el debate filosófico del momento, pues el modelo formalista que imperaba fue desafiado por el enfoque historicista de Kuhn, según el cual, la ciencia se desarrolla siguiendo determinadas fases:

    1. Establecimiento de un paradigma
    2. Ciencia normal
    3. Crisis
    4. Revolución científica
    5. Establecimiento de un nuevo paradigma

    En esta concepción la noción de "paradigma" resulta fundamental. Kuhn define paradigma de la siguiente manera:

    "Considero a los paradigmas como realizaciones científicas universalmente reconocidas que, durante cierto tiempo, proporcionan modelos de problemas y soluciones a una comunidad científica".

    Los paradigmas son, por tanto, un marco o perspectiva bajo la cual se analizan los problemas y se trata de resolverlos. Por ejemplo, el movimiento aparentemente irregular de los planetas en el cielo es un problema concreto. Podemos verlo a la luz del paradigma que ofrece la teoría geocéntrica de Aristóteles, según el cual el movimiento de los planetas es absolutamente circular. En éste caso, por lo tanto, la labor del científico será mostrar que la irregularidad de los planetas no es tal y aclarar a qué se debe dicha apariencia. Pero podríamos verlo también partiendo del paradigma de la teoría heliocéntrica. En este último caso podríamos llegar a aceptar la no-circularidad del movimiento real de los planetas, pero sea cual sea la explicación ofrecida, debe aplicarse por igual al resto de los cuerpos celestes. Los paradigmas son, por lo tanto, macroteorías que se aceptan de forma general por toda la comunidad científica y a partir de las cuales se realiza la investigación. El objetivo de la misma es aclarar los posibles fallos del paradigma (como por ejemplo datos empíricos que no coincidan exactamente con la teoría) o extraer todas sus consecuencias. A este proceso de investigación basado en un paradigma se le denomina "ciencia normal". En palabras de Kuhn:

    "ciencia normal" significa investigación basada firmemente en una o más realizaciones científicas pasadas, realizaciones que alguna comunidad científica particular reconoce, durante cierto tiempo, como fundamento para su práctica posterior"

    Esta fase del desarrollo de la ciencia ocupa la mayor parte del tiempo de los científicos, porque aunque los nombres que nos han llegado hasta nosotros han sido los de científicos revolucionarios que han roto con las concepciones de su tiempo (como Galileo o Einstein), la mayor parte de científicos realizan trabajos rutinarios de comprobación para mostrar o poner a prueba la solidez del paradigma en el que se basan.

    En ocasiones, no obstante, un paradigma no es capaz de resolver todos los problemas, y estos persisten a lo largo de los años o de los siglos, tal vez acumulándose junto con otros. En ese caso el paradigma en conjunto comienza a ponerse en cuestión y los científicos comienzan a considerar si supone el marco más adecuado o la forma más correcta de abordar los problemas o si debe ser abandonado. La crisis supone la proliferación de nuevos paradigmas, en un principio tentativos y provisionales, con vistas a resolver la o las cuestiones más problemáticas. Estos nuevos paradigmas compiten entre sí y cada uno trata de imponerse como el enfoque más adecuado.

    Finalmente se produce una revolución científica cuando uno de los nuevos paradigmas sustituye al paradigma tradicional (como sucedió con la visión del mundo copernicana, que derrocó a la concepción aristotélica o con la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que sustituyó a la visión newtoniana de la realidad como la forma más apropiada forma aproximarse al mundo):