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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Recorrido histórico del concepto de sujeto: Artículo realizado por Lic. Natalia Grabois, psicóloga. Agregado: 03 de FEBRERO de 2005 (Por Natalia Grabois) | Palabras: 2205 | Votar! | 2 votos | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Varios > |
Publicado por Natalia Grabois ngrabois@yahoo.com.ar
Recorrido histórico del concepto de Sujeto:
Desde diferentes teorías que muchas veces delimitan campos problemáticos propios, la Psicología ha desarrollado diversas aproximaciones en la tematización del sujeto.
La constitución del ser humano como sujeto se realiza dentro de un conjunto de procesos complejos que permiten al mismo tiempo su socialización e individuación.
De acuerdo a Anthony Sampson, “...El término "sujeto " se emplea con frecuencia en un número muy considerable de disciplinas que se ocupan de los asuntos humanos: economía, lingüística, historia, sociología, jurisprudencia, filosofía, psicología, psicoanálisis, etc. Es apenas evidente que el mismo término no podría tener el mismo significado en discursos tan diferentes.
Conviene, por tanto, en primer lugar establecer la especificidad del uso del término de "sujeto" en psicología.
A menudo la Psicología parece como si lo emplea por equivalente a "individuo" o "persona".
La Filosofía lo emplea de tal manera que parece que fuera sólo un sustituto de la vetusta “alma” que comienza a manifestarse desde la vida fetal.
Sobre todo los que privilegian la psicología como teoría del conocimiento, entienden que el "sujeto" es una entidad postulada como el agente de operaciones epistémicas.
El Psicoanálisis considera al sujeto como escindido en instancias psíquicas: inconsciente – preconsciente – consciente.
Por último, aunque esto no agota la diversidad de ejemplos, en el ámbito de la jurisprudencia piensan el "sujeto" en términos esencialmente morales como aquel que se manifiesta en decisiones y juicios de valor”.[1]
Si nos remitimos al Medioevo, el eje vertebrador era teocéntrico, en el cual el hombre se entendía a sí mismo como “creatura”, sujeto trascendente, hecho a imagen y semejanza de Dios. No existía la idea de sujeto productor.
Luego, en la Modernidad, el eje vertebrador pasa a ser la “razón”, ya no se entiende al hombre como un sujeto trascendente, sino como un sujeto cognoscente, que conoce, racional, autónomo, liberal. Este “subjectum”, por la capacidad de razonar, domina toda su vida.
La idea positivista de la ciencia acerca de cómo se conforma el conocimiento, se basaba en la presuposición del sujeto y el objeto, en tanto no construidos sino dados, en donde el sujeto se sustrae del objeto independiente de él y lo puede observar, analizar o evaluar sin ser contaminado por el objeto. Lo que queda en el sujeto es la representación, es decir aquello que el sujeto puede representarse del objeto. La coincidencia entre la representación y el objeto es la verdad.
La posibilidad concreta del pensamiento es lo que separa al hombre del mundo, le da su mismidad. En esta etapa, el hombre se reduce a pura conciencia, resulta que cada uno lleva en sí mismo la autonomía propia de tal conciencia, cada uno es para sí mismo su ley. Por esta vía y en referencia al sujeto como pura conciencia, en el ámbito filosófico surgen:
“.... René Descartes (1596-1650) e Inmanuel Kant (1859-1938), definiendo al sujeto como el hombre mismo en tanto fundamento de sus propios pensamientos y funciones. Es entonces la esencia de la subjetividad humana en lo que ella tiene de universal y singular. En esta acepción, propia de la filosofía occidental, el sujeto es el sujeto del conocimiento, del derecho o de la conciencia, sea esta conciencia empírica, trascendental o fenoménica”.[2]
En el ámbito de la Psicología y desde el punto de vista clínico, la cuestión de la conciencia se encuentra en todas las escuelas de psicoterapia que toman como referente la fenomenología o la movilización en la cura de la voluntad consciente de los pacientes. Es a partir del descubrimiento y la sistematización de las doctrinas acerca del inconsciente y del método psicoanalítico llevados a cabo por Sigmund Freud, que se produce un desplazamiento de la conciencia, ésta ya no es la esencia de lo psíquico, sino tan sólo una cualidad de lo psíquico, que puede sumarse a otras o faltar en absoluto.
Siguiendo a S. Freud, “...La conciencia es un estado eminentemente transitorio (...) es la superficie del aparato anímico”.[3] Fue el primero en hablar de determinaciones inconscientes, de ciertas representaciones, impulsos o deseos intolerables para la conciencia que se alojaban en un espacio ajeno a ella. Si bien anteriormente a él, hubo médicos y psicólogos que hablaron de doble conciencia, o de un estado ajeno a ella, ninguno efectuó la sistematización que hizo Freud en torno a la noción de inconsciente.
El psicoanálisis rompe, de esta manera, con la idea de un individuo que se propone un objetivo y se prepara para cumplirlo. Entonces comienza a plantear la noción de un “sujeto” como sujetado a una estructura que lo preexiste. Así la sensación de autonomía de una persona, el yo, no resulta confiable, autoengaña, en el sentido de realizar acciones que no coinciden con lo que esa persona quisiera realizar. De esta manera las personas realizan maniobras tales como no poder estudiar a pesar de proponérselo, decir algo que no se quería, fracasan al triunfar, olvidos, actos fallidos, errores, etc.
El Psicoanálisis, luego de Sigmund Freud toma diferentes caminos como así también sus conceptos fundamentales. Dentro de las líneas postfreudianas, se pueden mencionar los desarrollos de Anna Freud, Melanie Klein, la “ego psychology”, “los Independientes”, la “self psychology” y Jacques Lacan, entre otros.
Anna Freud realiza su tarea dentro del movimiento psicoanalítico a través del Psicoanálisis de niños, constituyendo luego la Escuela Vienesa.
Melanie Klein transformó profundamente la doctrina freudiana clásica, y no sólo desarrolla el Psicoanálisis de niños, lo transforma, iniciando una nueva técnica de la cura y del análisis didáctico. Se la considera la representante de la Escuela Inglesa.
La “ego psychology”, representada por Eric Eriksson, David Rapapport (entre otros), constituyó una de las corrientes de la historia del freudismo norteamericano.
Los “Independientes”, grupo que nació debido al conflicto entre Anna Freud y Melanie Klein acerca del Psicoanálisis de niños. Este conflicto planteaba la discusión concerniente a cuestiones teóricas y a la formación de los analistas, la cual concluyó con un negociado que estipulaba la libre elección de su formación por cada candidato.
Los “Independientes” se beneficiaron con el aporte de Donald Winnicott, a quien se lo reconoce como el padre fundador del psicoanálisis de niños en Gran Bretaña, antes de la llegada de M. Klein.
La “self psychology”, primeramente utilizada por Heinz Hartmann, luego retomada en su concepto del sí mismo, por exponentes como Donald Winnicott, John Bowlby, René Spitz.
Hasta aquí en todos los autores continúa el concepto de inconsciente según Freud lo concibiera aunque no aparece expresamente la noción de sujeto. Podemos inferir entonces que, si bien en lo concerniente a la noción de sujeto la misma no se explicita, desde este encuadre se sostiene la concepción del sujeto como sujeto del inconsciente.
“Retomando la vía Freud, Jacques Lacan, entre 1950 y 1965, vuelve a la noción lógica y filosófica de sujeto y desde el marco de la teoría del significante, (contemporánea a él) transforma al sujeto de la conciencia en el sujeto del inconsciente.”. El término significante fue “...introducido por Ferdinand de Saussure (1857-1913) en el marco de su teoría estructural de la lengua, para designar la parte del signo lingüístico que remite a la representación psíquica del sonido (o imagen acústica), por oposición a la otra parte, o significado, que remite al concepto”.[4]
En lo que concierne al movimiento psicoanalítico francés, se encuentran exponentes además de J. Lacan, tales como Francoise Doltó y Maud Mannoni (Psicoanalistas de niños).
Las otras escuelas de psicoterapia del siglo XX (en 1995 había quinientas en el mundo) salieron en general del molde freudiano. Tienen en común que rechazan los tres grandes conceptos freudianos, que son el de inconsciente, el de sexualidad y el de transferencia.
Entre los principales exponentes, se encuentran: Karen Horney, Jacob Levy Moreno (creador del Psicodrama), Carl Rogers (Análisis no directivo – Psicoterapia centrada en el cliente), Erich Fromm (Neo freudismo), Gregory Bateson, Paul Watzlawick (Escuela de Palo Alto, Terapia familiar sistémica), Trigant Burrow y Wilfred Bion (Terapia de grupo).
Ante el excesivo número de Psicoterapias diseminadas por todo el mundo, y la consecuente imposibilidad de explicitar cada una de ellas, se ha optado por realizar un breve recorrido histórico y técnico, específicamente con 2 (dos) clases de Psicoterapias, ya que las mismas han sido mencionadas por los profesionales que han respondido al cuestionario aplicado para realizar esta investigación.
Históricamente, se puede decir que hacia la segunda mitad del siglo XX, algunos sectores de la Psiquiatría comenzaron a sentirse insatisfechos con los resultados de los tratamientos individuales. Surge así una orientación más social en donde el terapeuta adquirió un rol más activo. Luego se incluyó a todo el grupo familiar significativo dentro del proceso terapéutico, y también la inclusión de otros sistemas significativos (escuelas, instituciones en general, etc.)
Se entiende al individuo como unidad bio psico social, afectando y siendo afectado por su contexto.
Aún tratándose sólo al individuo, son relevantes las interrelaciones entre éste y su contexto circundante. El énfasis está puesto en la interrelación, en la jerarquización del contexto y sus reglas, en su mecanismo de retroalimentación, de tal manera que individuo – contexto inciden uno en el otro.
“La terapia sistémica se centra en el paciente, no en solitario sino en su contexto social primario, la familia. La atención otorgada a la comunicación y a la interacción dentro de la familia conduce a un énfasis mucho mayor sobre la conducta real (independientemente si el encuadre usado es el de la terapia familiar o la terapia individual)”.[5]
Por ende, en esta corriente psicológica si bien se realizan menciones del término “sujeto”, se considera al niño, al adolescente y al adulto como seres en relación constante e interactuando permanentemente con el entorno que lo rodea, tanto familiar como extrafamiliar, poniendo el acento en la focalización del problema, es decir lo que le sucede en la actualidad.
El terapeuta y la familia constituyen un sistema denominado sistema terapéutico.
Dentro de la Teoría Sistémica, se sitúan diferentes corrientes:
Si bien hay diferencias conceptuales y técnicas entre los diversos modelos precedentes, todos comparten la “focalización del problema o queja”.
Conceptos tales como subsistema, frontera, comunicación, alianzas, coaliciones, estructura, narrativa, díada, holón, entre otros, son propios de este saber.
Algunas de las técnicas más utilizadas son:
Redefinición, tareas post sesión, Cambio mínimo, Prescripciones paradojales, Reencuadre, Tareas intra sesión, escenificación, Desequilibramiento, Resignificación, Externalización del síntoma, Redes sociales, rituales, Metáforas.
La revolución epistemológica que significó la terapia sistémica tuvo sus comienzos hace 50 años y rápidamente le siguió una proliferación de escuelas.
En Argentina, se arraigó el pensamiento sistémico hacia finales de 1970 y principio de 1980.
Toma en cuenta el campo bio - psico - social en su totalidad, incluyendo como parte básica la interacción organismo – ambiente. Mantiene el enfoque en la persona como agente activo, está atenta a la complejidad de las relaciones de campo en el presente, a los cambios que inevitablemente ocurren en el tiempo y en diferentes contextos, y a las diferencias de cómo las personas construyen su sí mismo.
El concepto de sí mismo se caracteriza como un proceso que se construye en el campo organismo / ambiente actual.
“El cliente aprende a utilizar el 'darse cuenta' de sí mismo, como un organismo total que es. Aprende a confiar en sí mismo; así obtiene el desarrollo óptimo de su personalidad, dándose soporte a sí mismo”.[6]
“Toda actividad terapéutica consiste en experimentos dirigidos al darse cuenta.”[7]
Su esencia radica en la teoría paradójica del cambio. En ese enfoque, la resistencia se reconoce y comprende, pero no se interpreta, con lo cual se establece una de las diferencias con la teoría psicoanalítica.
“La relación terapéutica se considera como la relación Yo – Tú de Martin Buber, es un encuentro existencial (...) se trata a cada ser humano como un fin y no como un medio”.[8]
Es una terapia no analítica, presenta un enfoque existencial, lo que significa que no se ocupan solamente de síntomas o de analizar la estructura del carácter, sino que además trabajan la existencia total del individuo.
Intenta integrar lo fragmentado, la personalidad dividida por medio de un enfoque no interpretativo del aquí - y - ahora. En la Terapia Gestáltica, no se menciona el concepto de sujeto, se detenta una concepción de Ser, como Ser en su totalidad.
En síntesis, se puede decir que la Psicología de nuestros días se ramifica en diversas corrientes y múltiples escuelas. Su cuadro heterogéneo es expresión de una crisis de crecimiento que se viene manifestando desde sus inicios; crecimiento tanto de conocimientos, como de campos y métodos que han ampliado prodigiosamente el área del saber y del hacer psicológicos.
[1] SAMPSON A: <http://www.univalle.edu.com>
[2] ROUDINESCO y PLON: “Diccionario de Psicoanálisis”, Ed. Paidós, Bs. As, 1998, Pág. 1043.
[3] Compact disc con las Obras Completas de Sigmund Freud, Ediciones Nueva Hélade, Microsoft Corporation, 1990-1993.
[4] ROUDINESCO Y PLON, Op. Cit, Pág. 996
[5] Terapia Sistémica <http://www.geocities.com.ar>
[6] INTRODUCCIÓN A LA TERAPIA GESTALTICA, <http://www.lighting.prohosting.com>
[7] YONTEF G: “Proceso y diálogo en psicoterapia gestáltica”, Ed. Cuatro Vientos, Tercera edición, Chile, 2002, Pág. 55.
[8] Ibidem, Pág. 61.
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