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Catalogado en base de datos como: introduccion a la salsa: Como ha sido el inicio de lo que se conoce como musica salsa
Agregado: 03 de FEBRERO de 2005 (Por Francisco Villamizar) | Palabras: 22884 | Votar! | 2 votos | Promedio: (7 / 10) | 1 comentario - Leerlo | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografías > Música >

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  • Publicado por Francisco Villamizar comodin06@yahoo.com

    INTRODUCCIÓN A LA PRIMERA EDICIÓN

    " La Salsa es lo que corre por nuestras venas"

    Cheo Feliciano

    La definición que este gran intérprete de Música Caribeña me dio en mi último viaje a Nueva York es la mejor que jamás escuché sobre los viejos ritmos hispanos-afro-caribeños que en la actualidad están entrando tímidamente en los ranking de ventas de discos en Europa.

    La Salsa es un producto del mestizaje cultural que se da en el Caribe. Nace en los barrios de inmigrantes caribeños de Nueva York en los años 70. Sus bases rítmicas se pierden en la noche de los tiempos y van conformándose a lo largo de una apasionante historia que esbozo en esta Guía.

    La Música Caribeña, al igual que muchas músicas populares de distintas zonas del mundo, está aflorando al mercado europeo en sellos discográficos innovadores. En la actualidad, se produce en Europa música popular o etnográfica de zonas tan dispares como Sudáfrica, Marruecos, India, Argelia, Brasil, Cuba, etc. Músicos jóvenes, apoyados por pequeñas discográficas, están revitalizando la música popular con producciones de mucha calidad que compiten de igual a igual con las multinacionales del "Rock-Pop-Disco". El mestizaje y la nueva música de fusión están ganando, poco a poco, un importante lugar en los gustos de los musicólogos europeos.

    Los más de 5.000 millones de habitantes del planeta comparten, en la actualidad, culturas heredadas de los trasiegos de población realizados a lo largo de la historia. Grandes migraciones, guerras, conquistas, tráfico de esclavos, exilios, etc; han sido los causantes de la fusión de culturas populares que ahora se nos presentan, más o menos definidas, en los más de 160 países de la tierra.

    Estos movimientos migratorios provocaron la mezcla y fusión de culturas primitivas que originaron identidades culturales nuevas, síntesis de las esencias de cada cultura originaria. Este sincretismo cultural se realiza con una increíble velocidad histórica y provoca que en tres o cuatro generaciones la cultura popular se enriquezca, inadvertidamente para los contemporáneos, con influencias de muy distintos signos.

    Unas muestras claras y cercanas se dan en la Música Popular española que integra,  como propia, la Triki Trixa con su característico sonido de acordeón llegada, desde el Piamonte italiano el siglo XIX , el rabel llegado a Cantabria desde Oriente por el Norte de África y atravesó la Península con los pastores trashumantes extremeños o la misma guitarra española que bebe de fuentes musicales árabes con origen en Oriente.

    Nos ocuparemos en esta Guía de analizar el proceso de fusión euro-africana que tiene lugar en el Caribe, y más concretamente el proceso de fusión hispano-africana que tiene lugar en las zonas caribeñas de habla hispana.

    Las influencias hispanas y africanas están bien definidas geográficamente. La música más directamente determinada por los antecedentes hispanos es la música del campesino que llega al Caribe con la aspiración de ser propietario de sus tierras. Llevan con ellos el viejo romancero. La influencia africana definir la música urbana. Tras varios siglos de gestación en los negros barracones de esclavos, saldrá a la luz a través de la pujanza de los tambores africanos en las fiestas populares.

    En esta breve Guía básica intento ofrecer una cronología histórica del desarrollo de la música popular que florece en Cuba y su zona de influencia, fruto de la fusión cultural hispano africana.

    Esta música se engloba, genéricamente, en la Música Tropical según la clasificación que realiza la revista musical americana Billboard y acoge una gran variedad de ritmos. Existe un galardón anual, premio GRAMI, para el mejor disco publicado de Música Tropical. En 1992 este premio ha sido para Juan Luis Guerra por su álbum "Bachata rosa". Nosotros la definiremos como Música Caribeña, centrándonos sólo en la que se hace a las orillas de este mar y más específicamente en las zonas de influencia española. Dejaremos a un lado el resto de ritmos tropicales de Brasil, Jamaica, Trinidad, Martinica, etc como la Samba, el Calipso, la Soca o el Reggae.

    En la actualidad los ritmos caribeños más populares en España son el Merengue, la Cumbia, el Bolero y la Rumba, esta última en su versión flamenca. La Salsa sigue siendo una música minoritaria pese a la importante implantación que en estos momentos está teniendo. Esta realidad es palpable en las escasas ventas de discos que los mejores intérpretes salseros tienen aún en España.

    En los años 60 la Música Caribeña, presente en España, sufrió la expulsión de los medios de comunicación por la invasión del rock y la cultura anglosajona, apoyada por las multinacionales del disco. Así el Bolero, el Son, la Cumbia, el Mambo y el Cha-Cha-Cha, desaparecieron del panorama musical español por la fuerza del todopoderoso dólar americano, que impuso el rock, la música disco y sus variantes pop en todas las programaciones de radio y televisión.

    La Rumba se salvó al haberse adaptado a formas gitanas, andaluzas y catalanas. Afortunadamente, en estos momentos las producciones discográficas de Música Caribeña han alcanzado una calidad similar a las realizadas en el rock, pop y música disco.

    La década de los 90 ser , sin lugar a dudas, el tiempo de la Música Caribeña en Europa. Una música nacida básicamente para bailar que ha alcanzado de nuevo popularidad en todo el mundo al final de los 80.

    Después de un primer intento de la industria discográfica hispana en Nueva York, a mediados de los 70, hasta ahora no se había conseguido traspasar masivamente las fronteras europeas, africanas y asiáticas.

    1991 supone un hito para la historia de la Música Caribeña en España pues, si en el 90 nos visitaba La Fania All Stars, Willie Colón y otros grandes, en 1991 tanto Televisión Española como los nuevos canales de televisión privada y las grandes cadenas nacionales de radio incluyeron en su programación, programas específicos, o microespacios dedicados a la Música Caribeña.

    En el 91 nos visitaron Rubén Blades, la Orquesta Revé, Ray de la Paz, Ray Sepúlveda, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Los Van Van, Johnny Pacheco, La Orquesta de Neno González, Raphy Leavitt y La Selecta, Roberto Torres, Juan Luis Guerra y 4:40, Milly Jocelyn y Los Vecinos, Las Chicas del Can, Camilo Azuquita, Roberto Blades, la Orquesta Caribe Nibor, El Gran Combo de Puerto Rico, Joe Arroyo, Tito Nieves, Papo Luca, Eddie Palmieri, Willie Chirinos, Johnny Ventura, Tito Puente, Oscar de León, Orquesta La Luz, José Alberto "El Canario", Paquito D'Rivera, Celia Cruz, Toto la Momposina y otras primeras figuras de la Música Caribeña que realizaron giras por distintas ciudades.

    Durante varios meses, dos discos de Música Caribeña fueron numero 1 y 2 de ventas en la lista oficial de la Sociedad de Autores de España superando el millón de ventas. Juan Luis Guerra fue el culpable con sus Bachatas y Merengues.

    Estoy seguro que al leer esta Guía se comprender mejor el porque de la aceptación de esta música en España. Algunas de sus bases salieron de España, siendo nuestros antepasados quienes las desarrollaron, junto a los descendientes de los esclavos africanos que convivieron en el Caribe durante 500 años.


    INTRODUCCION

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    "Salsa es lo que corre por nuestras venas" me aseveró Cheo Feliciano en la oficina de Ralph Mercado en Nueva York. La definición que este gran intérprete de Música Caribeña me dio es la mejor que jamás escuché‚ sobre los viejos ritmos hispanos-afro-caribeños que en la actualidad están entrando habitualmente en los ranking de ventas de discos en Europa, ciertos interpretes han conseguido, en los últimos años, liderar ventas en España.

    La Salsa es un producto del mestizaje cultural que se da en el Caribe. Nace en los barrios de inmigrantes caribeños de Nueva York en los años 70. Sus bases rítmicas se pierden en la noche de los tiempos y van conformándose a lo largo de una apasionante historia que esbozo en esta Guía.

    Pero vamos a llamar a cada cosa por su nombre, "Al pan pan y SON AL SON".

    La Música Caribeña, al igual que muchas músicas populares de distintas zonas del mundo, está aflorando al mercado europeo en sellos discográficos innovadores. En la actualidad, se produce en Europa música popular o etnográfica de zonas tan dispares como Sudáfrica, Marruecos, India, Argelia, Brasil, Guinea, Cuba, etc. Músicos jóvenes, apoyados por pequeñas discográficas, están revitalizando la música popular con producciones de mucha calidad que compiten de igual a igual con las multinacionales del "Rock-Pop-Disco".

    El mestizaje y la nueva música de fusión están ganando, poco a poco, un importante lugar en los gustos de los grupos musicales de otros géneros y musicólogos europeos.

    Los más de 5.000 millones de habitantes del planeta comparten, en la actualidad, culturas heredadas de los trasiegos de población realizados a lo largo de la historia. Grandes migraciones, guerras, conquistas, tráfico de esclavos, exilios, etc; han sido los causantes de la fusión de culturas populares que ahora se nos presentan, más o menos definidas, en los más de 160 países de la tierra.

    Estos movimientos migratorios provocaron la mezcla y fusión de culturas primitivas que originaron identidades culturales nuevas, síntesis de las esencias de cada cultura originaria. Este sincretismo cultural se realiza con una increíble velocidad histórica y provoca que en tres o cuatro generaciones la cultura popular se enriquezca, inadvertidamente para los contemporáneos, con influencias de muy distintos signos.

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    Una muestra clara y cercana se da en la Música Popular Vasca que integra, ya como propia, la Trikitrixa con su característico sonido de acordeón llegada desde el Piamonte italiano hace, relativamente, poco tiempo según los recientes estudios realizados sobre el tema o en todo caso de origen centroeuropeo.

    Nos ocuparemos en esta Guía de analizar el proceso de fusión euro-africana que tiene lugar en el Caribe, y m s concretamente el proceso de fusión hispano-africana que tiene lugar en las zonas caribeñas de habla hispana.

    Las influencias hispanas y africanas están bien definidas geográficamente. La música más directamente determinada por los antecedentes hispanos es la música del campesino que llega al Caribe con la aspiración de ser propietario de sus tierras. Llevan con ellos el viejo romancero. La influencia africana definir la música urbana. Tras varios siglos de gestación en los negros barracones de esclavos, saldrá a la luz a través de la pujanza de los tambores africanos en las fiestas populares.

    En esta breve Guía básica intento ofrecer una cronología histórica del desarrollo de la música popular que florece en Cuba y su zona de influencia, fruto de la fusión cultural hispano africana.

    Esta música se engloba, genéricamente, en la Música Tropical según la clasificación que realiza la revista musical americana Billboard y acoge una gran variedad de ritmos. Existe un galardón anual, premio GRAMI, para el mejor disco publicado de Música Tropical. En 1992 este premio ha sido para Juan Luis Guerra por su álbum "Bachata rosa".

    Nosotros la definiremos como Música Caribeña, centrándonos sólo en la que se hace a las orillas de este mar y más específicamente en las zonas de influencia española. Dejaremos a un lado el resto de ritmos tropicales de Brasil, Jamaica, Trinidad, Martinica, etc como la Samba, el Calipso, la Soca o el Reggae.

    En la actualidad los ritmos caribeños más populares en España son el Merengue, el Vallenato, la Cumbia, el Bolero y la Rumba, esta última en su versión flamenca. La Salsa sigue siendo una música minoritaria pese a la importante implantación que en estos momentos está teniendo. Esta realidad se hace palpable por las escasas ventas de discos que los mejores intérpretes salseros tienen aún en España.

    Durante 1996 la irrupción de la música cubana en Europa ha sido impresionante, Italia, Francia, Alemania y España han gozado con la Hipersalsa, nuevo género de la música cubana, NG La Banda, Charanga Habanera y Manolín "El Medico de la Salsa" han presentado unos espectáculos en los que incluso, la música, pasa a segundo plano. La comunicación con el público, el reflejo de la realidad en textos muy frescos que reflejan la actualidad cubana, han conectado con el público europeo.

    En los años 60 la Música Caribeña, presente en España, sufrió la expulsión de los medios de comunicación por la invasión del rock y la cultura anglosajona, apoyada por las multinacionales del disco. Así el Bolero, el Son, la Cumbia, el Mambo y el Cha-Cha-Cha, desaparecieron del panorama musical español por la fuerza del todopoderoso dólar americano, que impuso el rock, la música disco y sus variantes pop en todas las programaciones de radio y televisión.

    La Rumba se salvó al haberse adaptado a formas gitanas, andaluzas y catalanas. Afortunadamente, en estos momentos las producciones discográficas de Música Caribeña han alcanzado una calidad similar a las realizadas en el rock, pop y música disco.

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    El siglo XXI será , sin lugar a dudas, el tiempo de la Música Caribeña en el mundo. Una música nacida básicamente para bailar que ha alcanzado de nuevo popularidad en todo el mundo al final de los 80.

    Después de un primer intento de la industria discográfica hispana en Nueva York, a mediados de los 70, hasta ahora no se había conseguido traspasar masivamente las fronteras europeas, africanas y asiáticas.

    1991 supuso un hito para la historia de la Música Caribeña en España pues, si en el 90 nos visitaba La Fania All Stars, Willie Colón y otros grandes, en 1991 tanto Televisión Española como los nuevos canales de televisión privada y las grandes cadenas nacionales de radio incluyeron en su programación, programas específicos, o microespacios dedicados a la Música Caribeña. Pero pocos miraban a Cuba, la cuna. El bloqueo a la industria cubana del disco, su falta de medios de promoción le ha provocado estar aletargada hasta que for fin los productos cubanos son distribuidos en toda Europa a trav‚s de asociaciones mixtas entre empresas europeas y cubanas.

    En el 91 nos visitaron Rub‚n Blades, la Orquesta Rev‚, Ray de la Paz, Ray Sep£lveda, Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Los Van Van, Johnny Pacheco, La Orquesta de Neno Gonz lez, Raphy Leavitt y La Selecta, Roberto Torres, Juan Luis Guerra y 4:40, Milly Jocelyn y Los Vecinos, Las Chicas del Can, Camilo Azuquita, Roberto Blades, la Orquesta Caribe Nibor, El Gran Combo de Puerto Rico, Joe Arroyo, Tito Nieves, Papo Luca, Eddie Palmieri, Willie Chirinos, Johnny Ventura, Tito Puente, Oscar de Le¢n, Orquesta La Luz, Jos‚ Alberto "El Canario", Paquito D'Rivera, Celia Cruz, Toto la Mompasina y otras primeras figuras de la M£sica Caribe¤a que realizaron giras por distintas ciudades.

    La nueva fuerza de la industria del disco de Nueva York, la RMM, a traves de su delegaci¢n en Espa¤a, BAT DISCOS consigui¢ convencer a los programadores de televisi¢n y las principales figuras de la ‚poca dorada de los 70 nos visitaron.

    En el 91, durante varios meses, dos discos de M£sica Caribe¤a fueron numero 1 y 2 de ventas en la lista oficial de la Sociedad de Autores de Espa¤a superando el mill¢n de ventas. Juan Luis Guerra fue el culpable con sus Bachatas y Merengues.

    En 1992 se inici¢ un t¡mido reencuentro con nuestros ritmos latinos. Luego lleg¢ el Vallenato de la mano de Carlos Vives y las plazas de toros volvieron a llenarse. El regreso de Gloria Estefan a la Salsa y otros ritmos folkloricos caribe¤os le ha dado a nuestra m£sica el impulso definitivo en el mundo.

    En 1996 productos j¢venes como Donato y Estefano, Albita, "El Medico de la Salsa", Banda La Bocana, El General, Machito Ponce y otros muchos hacen bailar a jovenes de todo el mundo con sus ritmos, la Hipersalsa, el Pop Caribe¤o, el Rap, el Reggae Espa¤ol, los ritmos discotequeros en espa¤ol...

    Estoy seguro que al leer esta Gu¡a se comprender mejor el porque de la aceptaci¢n de esta m£sica en Espa¤a. Algunas de sus bases salieron de Espa¤a, siendo nuestros antepasados quienes las desarrollaron, junto a los descendientes de los esclavos africanos que convivieron en el caribe durante 500 a¤os.

    PRIMERA PARTE

    A¥O 1492: LAS CULTURAS HISPANAS COMIENZAN A LLEGAR AL CARIBE

    Evidentemente, Crist¢bal Col¢n, cuando en su primer viaje hacia el oeste se encontr¢ con una gran isla llamada Cuba por los nativos Ta¡nos, no pod¡a imaginar la incre¡ble creatividad musical que en esa isla se generar¡a en los siglos venideros, fruto de la coexistencia y posterior fusi¢n de culturas africanas y europeas.

    Si bien este "descubrimiento" supuso la destrucci¢n de las culturas originarias de Am‚rica, hecho altamente deleznable, no podemos echar sobre nuestras espaldas las barbaridades que nuestros antepasados realizaron siglos atr s en Am‚rica, ya que en aquellos tiempos las mismas barbaridades se viv¡an en Espa¤a. Recordemos la destrucci¢n del emporio cultural que eran los reinos musulmanes en Espa¤a, la expulsi¢n de los jud¡os, la persecuci¢n de los gitanos, los tribunales eclesi sticos de la inquisici¢n, etc.

    La p‚rdida de memoria hist¢rica nos hace olvidar que Cuba fue colonia espa¤ola hasta el 1 de enero de 1899, lo que significa que hace un siglo la cultura Espa¤ola era la imperante en Cuba, enriquecida ya con las aportaciones de otros lugares y un problema familiar entre nietos y abuelos acab¢, por desgracia, con la rotura total de relaciones. Los intereses econ¢micos de los EEUU rompieron los lazos entre Cuba y Espa¤a.

    Pero, ¨se puede hablar de cultura espa¤ola?. Evidentemente, no podemos generalizar y hablar de una cultura espa¤ola, m s bien tendr¡amos que referirnos a las culturas que coexist¡an en Espa¤a, ya que canarios, andaluces, vascos, extreme¤os, gallegos, castellanos, asturianos, c ntabros, catalanes y levantinos aportaron los rasgos m s significativos de sus propias culturas.

    No olvidemos tampoco que las Islas Canarias son espa¤olas desde el siglo XV, el folklore que llega a Am‚rica procedente de las Islas Canarias, en los primeros tiempos de colonizaci¢n, tiene mucho m s que ver con los primitivos Guanches que con las otras culturas existentes en la pen¡nsula. La migraci¢n canaria tiene, ademas, una importante caracter¡stica ya que fueron familias enteras las que se asentaron en America y no solamente los hombres como es la caracter¡stica general. Las primeras mujeres blancas asentadas en Cuba fueron canarias. Este hecho permiti¢ que muchos modos de vida y costumbres de los canarios se trasplantaroan hacia las comunidades rurales de Cuba. Este ser el origen de la m£sica campesina cubana.

    El otro gran aporte en la primera ‚poca de colonizaci¢n en el Caribe la ofrecen Andaluc¡a y Extremadura. Tierras reci‚n conquistadas a los rabes, que las hab¡an habitado durante ocho siglos, y en las que coexist¡an influencias griegas, fenicias, romanas, jud¡as y tartesas.

    Pocas veces se ha considerado la gran influencia de la m£sica rabe en la Espa¤a meridional, pero, durante ocho siglos, la m£sica rabe impuso sus formas en la m£sica popular de la pen¡nsula a trav‚s de instrumentos como la guitarra y el rabel que llegaron a Espa¤a con la invasi¢n isl mica procedentes de Asiria y otras zonas orientales.

    Por estos a¤os llegaban a Sevilla y posteriormente a C diz un gran n£mero de aventureros para embarcarse hacia Am‚rica. Llegaban de todas las regiones espa¤olas y tra¡an con ellos sus bailes populares convirti‚ndose la baja Andaluc¡a en un crisol de culturas donde se bailaba y cantaba la Zarabanda, el Ant¢n Pintado, la Garrona, el Buero, la Jerigonza, el Dongolondr¢n, el Escarram n, el Guirigay, los Canarios, la Perra Mora, la Capona, el Baile del Higo, la Endiablada, el Codillo, los Romances, las Seguidillas, el Ol‚, etc. Estos ritmos viajaban al Nuevo Mundo y volv¡an con nuevos aires.

    Estos variados rasgos culturales se mezclaron en Am‚rica con otros de ra¡z nativa y africana, generando una nueva cultura hispano-afro-americana, tan variada y rica en matices como los or¡genes de su influencia. En el Caribe, esta nueva cultura, genera los ritmos que son la base de los estilos de M£sica Caribe¤a que hoy triunfan en el mundo entero: el Merengue y los que se incluyen bajo el nombre gen‚rico de Salsa, entre los que destaca sobre manera el Son.

    EL NEGRO AFRICANO EN ESPA¥A

    Pero las influencias africanas no s¢lo llegaron a Am‚rica a trav‚s de los esclavos sino que llegan tambi‚n desde Espa¤a. El mulato no fue un flamante producto americano, pues exist¡a ya en Espa¤a. Y lo mismo ocurre con la m£sica africana, incorporada con anterioridad a la m£sica espa¤ola.

    La presencia del negro africano data de muy antiguo en la pen¡nsula Ib‚rica. Todo ej‚rcito formado en Africa del Norte ha contado con masas de soldados negros. Tanto los egipcios como los cartaginenses, los romanos y, por supuesto, los rabes trajeron gran n£mero de negros africanos en sus ej‚rcitos.

    Jos‚ Antonio Saco, erudito historiador de la esclavitud y pionero en los estudios sobre la esclavitud africana en Am‚rica, escribe:

    "Cuando los almor vides al mando de Yussuf, conquistaron la Espa¤a musulmana a finales del siglo XI entraron en ella numerosos ej‚rcitos de africanos berberiscos, bajo cuyas banderas, marcharon tambi‚n negros, siendo digno de recordarse que en la sangrienta batalla que se dio en 1086, a cuatro leguas de Badajoz, en las llanuras de Sagala, llamada entonces Zalaca, Alfonso VI de Castilla, fue herido en una pierna por la espada de uno de aquellos negros." y "desde principios del siglo VIII, Espa¤a empez¢ a inundarse de negros libres y esclavos"

    Recordemos que los Almor vides ven¡an de lo que actualmente es Nigeria y trajeron a Espa¤a su m£sica africana. Posteriormente estas zonas africanas tambi‚n aportaron gran n£mero de esclavos a Cuba.

    Ortiz de Zu¤iga, analista de Sevilla citado por Saco, nos da noticias sobre la vida de los negros en Espa¤a:

    "Eran, en Sevilla los negros tratados con gran benignidad desde los tiempos del rey Don Enrique III, permiti‚ndoseles juntarse a sus bailes y fiestas en los d¡as feriados, con que acud¡an m s gustosos al trabajo, y toleraban mejor el cautiverio, y sobresaliendo algunos en capacidad, a uno se le daba el titulo de mayoral que patrocinaba a los dem s con sus amos, y con las justicias compon¡a sus rencillas, hallase as¡ en papeles antiguos, y acred¡talo una c‚lula de los reyes dado en Due¤as a 8 de noviembre de este a¤o 1474, en que dieron ese t¡tulo a uno llamado Juan de Valladolid..."

    No s¢lo se les permit¡an a los africanos sus bailes y fiestas en los d¡as de fiesta en Sevilla, sino que en alguna ocasi¢n se dio orden expresa de que ‚stos participaran en la fiesta del Corpus Christi, en la que, como es sabido se escenificaban tradicionalmente multitud de danzas. As¡ ocurri¢ en Sevilla en 1497, como consta en los Cuadernos de Actas Capitulares, seg£n nos narra Rolando Antonio P‚rez Fern ndez en su obra "La binarizaci¢n de los ritmos ternarios africanos en Am‚rica Latina".

    Sevilla era el centro del tr fico negrero en Espa¤a y las danzas espa¤olas se ven fuertemente influenciadas por las danzas negras africanas como el Zorongo y el Paracumb‚.

    El Congo y Angola fueron las principales zonas desde donde llegaron los negros a Espa¤a.

    Tambi‚n en todo el levante espa¤ol existieron colonias de negros esclavos.

    J. Mendez publicaba el 4 de junio de 1989 un interesante art¡culo en el diario EL CORREO bajo el t¡tulo "los hijos negros de Col¢n". En el mencionado art¡culo se pod¡a leer: "En su b£squeda de navegantes con agallas para el viaje m s largo de su vida, Crist¢bal Col¢n recal¢ en las costas de Huelva. Los hombres de Gibrale¢n, Moguer y Palos, acostumbrados a doblar el cabo Bojador camino de Guinea, eran tenidos por magn¡ficos marinos. En las plazas de esos pueblos, Col¢n conoci¢ a los primeros esclavos negros arrancados por barcos espa¤oles y portugueses del Africa occidental. Cinco siglos despu‚s, los descendientes de aquellos hombres han formado comunidades estables casi puras junto a los r¡os Tinto y Odiel. Obligados por la presi¢n externa a vivir y a procrearse en un mundo sellado, los "morenos" de Gibrale¢n, Niebla o Moguer conservan el color y los rasgos faciales de sus antepasados. No obstante, el mestizaje ha creado caprichos gen‚ticos. En Huelva pueden verse individuos con el pelo azabache y rizad¡simo y ojos verdes, o africanos puros con acento andaluz que tienen nietos con la piel de leche".

    En otro p rrafo del mencionado art¡culo M‚ndez afirma que: "El rastro de los esclavos africanos puede seguirse hoy f cilmente en las caras de las gentes que habitan los cauces de los r¡os Tinto y Odiel. Las orillas del propio Odiel, navegable en el siglo XV, fueron el primer paisaje que los esclavos apresados por espa¤oles y portugueses en la costa africana occidental. Tras ser desembarcados en Gibrale¢n, los esclavos africanos eran conducidos a la plaza del pueblo para ser subastados. <<Los propios guerreros mandingas -explica el joven investigador Francisco Garc¡a Morales -capturaban a sus cong‚neres y los cambiaban por objetos. En los archivos del pueblo, la primera referencia escrita data de mediados del siglo XV. En Gibrale¢n, el comercio de esclavos era puntual, por encargo, mientras que en Ayamonte el nivel era m s alto. All¡ llegaban barcos cargados de negros que eran tasados y elegidos por sus due¤os>>. Los africanos han formado parte del paisaje andaluz durante los cinco £ltimos siglos despu‚s de que el portugu‚s Ant¢n Gonsalves canjeara prisioneros rabes por esclavos negros en 1442. La escasez de mano de obra blanca, provocada por la conquista americana, hizo su presencia inevitable. Y el valor de esta nueva fuerza de trabajo se apreci¢ hasta alcanzar un esclavo el precio de diez vacas. Muchos fueron bautizados en las costas de Huelva y tomaron como apellido el nombre de sus amos. <<Y aunque as¡ sus condiciones de vida mejoraron, en las actas de bautismo -afirma Francisco Garc¡a -el p rroco anotaba `­ojo, moreno!` para distinguirlo en el futuro de los dem s cat¢licos>>. Con la abolici¢n de la esclavitud en Espa¤a -mediados del siglo XIX -las comunidades negras de Palos, Moguer, Niebla y, principalmente, Gibrale¢n sufrieron un incremento de poblaci¢n, al trasladarse a estos n£cleos esclavos asentados en diferentes zonas de Espa¤a".

    LAS CULTURAS PRECOLOMBINAS DEL CARIBE

    Con el paso de los siglos, en Cuba, se generan los ritmos que luego ser n englobados bajo el concepto de Salsa, siendo otra isla caribe¤a descubierta por Col¢n, tambi‚n en su primer viaje (5/12/1492), la cuna del Merengue. Me refiero a la isla llamada Quisquella o Hait¡ por sus nativos y rebautizada por Col¢n como La Espa¤ola, isla dividida hoy en dos estados, Rep£blica Dominicana y Hait¡.

    La cultura que desde Espa¤a lleg¢ a Am‚rica sufri¢ un sincretismo enriquecedor al entremezclarse con las distintas culturas nativas precolombinas y las africanas que llegar¡an posteriormente. Esta mezcla de culturas de tres continentes se manifiesta, hoy en d¡a, en dos campos muy significativos: la religi¢n y la m£sica.

    Si bien en el continente, ciertos rasgos de la cultura precolombina, a£n pueden encontrarse en M‚jico, Colombia, Venezuela, etc; no sucede as¡ en las Antillas, donde el nativo fue exterminado.

    Tanto en Quisquella como en Cuba y Borinquen (Puerto Rico), habitaban varios pueblos de cultura arauaca procedentes de la zona sur y tropical del continente. Quiz s uno de los pueblos m s evolucionados eran los Ta¡nos (los buenos). Los Ta¡nos dejaron su huella en el idioma con palabras como barbacoa, boh¡o, canoa, carey, caribe, guayaba, hamaca, hurac n, iguana, tabaco, yuca, tibur¢n, aguacate, Borinquen, cacique, Cuba, higuera, ma¡z, man¡, maraca, giro, Hait¡, Quisquella, etc.

    Curiosamente, los Ta¡nos ten¡an dos practicas sociales muy arraigadas: los areytos y los batey. Los primeros consist¡an en ceremonias con bailes y c nticos que los congregaba por miles con fines religiosos o b‚licos. Los juegos de bola o batey, una mezcla primaria entre el futbol y el rugby, se jugaban en terrenos de tierra rectangulares preparados a tal efecto y que, a£n hoy, podemos encontrar en Puerto Rico.

    Fern ndez de Oviedo, en su Historia general y natural de las Indias, hizo el siguiente comentario sobre los habitantes de Quisquella: "...tienen la bella costumbre de conmemorar sucesos antiguos con sus canciones y danzas, a las que llaman areitos y que nosotros llamar¡amos danzas- canciones... A veces combinan el canto con el sonar de tambores hechos con trozos redondos de madera, huecos por dentro, y gruesos como el cuerpo de un hombre... Y as¡, con tambores o sin ellos, recitan en un tono de canto sus recuerdos y hechos pasados, y en estas recitaciones relatan las haza¤as de los grandes jefes... A veces cambian la melod¡a y el paso de baile, y cuentan una nueva historia o la misma con otra tonada. En 1520 la reina Anacaona, esposa de un jefe nativo llamado Caonabo, bail¢ un areito; y en esta danza tomaron parte m s de treccientas damiselas. Mientras ellas bailaban y cantaban, otras doncellas indias pasaban bebidas a las bailarinas. Cuando una bailarina se embriagaba, se retira, mientras las otras siguen bailando; de modo que la borrachera marca el final del areito. Esto sucede en los areitos que celebran bodas, muertes y batallas; en otras ocasiones el areito se baila sin embriagarse."

    Estos pueblos, que llegaron a las islas del Caribe antes que Col¢n, fueron diezmados por el trabajo que los nuevos colonizadores les impusieron, as¡ como por la llegada de nuevas enfermedades de Europa y Africa como la gripe, la viruela, sarampi¢n, etc. Esta desaparici¢n del elemento precolombino no fue tan dr stica en las zonas caribe¤as del continente ya que, ante el empuje de los colonizadores espa¤oles, las culturas precolombinas se refugiaron en monta¤as y selvas del interior, conservando su folklore que con los siglos floreci¢ enriquecido por instrumentos y ritmos espa¤oles.

    En las Antillas s¢lo han permanecido algunos de los instrumentos que los Ta¡nos utilizaban en sus areytos como los giros y sonajas o maracas.

    COMIENZA LA LLEGADA DE LAS CULTURAS AFRICANAS AL CARIBE

    Con la desaparici¢n casi absoluta del habitante precolombino en las Antillas, se inici¢ la importaci¢n masiva de esclavos africanos de la zona del Golfo de Guinea (Nigeria y toda la zona centroafricana). Este aporte de mano de obra introdujo en las islas del Caribe una gran variedad de culturas y ritos africanos a partir de 1.513, a¤o en que los primeros esclavos llegan a Cuba.

    La zona fundamental de extraci¢n de esclavos hacia Cuba se correspondi¢ con la cuenca y ambas margenes del rio Congo, actualmente Republica de Congo, Zaire y Angola. Otros llegaron desde la zona conocida como Calabar, costa occidental africana entre la porci¢n sureste del R¡o Niger hasta la desembocadura del R¡o de la Cruz. Desde el antiguo territorio de Dahomey, actual rep£blica de Benin, llegaron tambien gran n£mero de esclavos que en su dia fueron llevados a las colonias francesas (Hait¡ y Luisiana) y luego recalaron con sus amos en Cuba tras las rebeliones de esclavos en Hait¡ y la venta de Luisiana a Estados Unidos. Estos £ltimos aportaron la Tumba francesa de la que posteriormente hablaremos. De menor importancia, por la cantidad y la influencia que ejercieron sobre el desarrollo de la m£sica cubana, nos encontramos con negros de la antigua Costa de Oro, hoy Rep£blica de Ghana, Sierra Leona y parte de Guinea.

    Existen dos formas fundamentales de m£sica africana en el Caribe: la m£sica Yoruba, que aportaron los Lucum¡ e Iyes , con sus tambores Bat , Bemb‚, Iyes , Ol¢kum y Gudugud£, y la m£sica Bant£, aportada por los esclavos denominados Congos, por su procedencia, a los que tambi‚n se les denomin¢ Brujos y Paleros por los ritos m gicos que les caracterizaron, destacando entre sus bailes los denominados Yuka, Makuta y Man¡, curiosamente los cantos que acompa¤aban a estos bailes se denominaban Palos o Mambos.

    Estos esclavos llevaron su religi¢n y folklore que transmitieron, en el silencio de los barracones, de padres a hijos, a pesar de las prohibiciones y castigos que recibieron en un intento vald¡o de desculturizaci¢n.

    En Cuba, a los negros reci‚n llegados de Africa se les llam¢ Bozales, Ladinos a los que comenzaban a hablar castellano, Criollos, a los hijos de ‚stos, y Reyoyos a los hijos de Criollos.

    Ya en 1573, se celebraban las "especiales" procesiones del Corpus en Cuba. En estas procesiones aparec¡an formas tan cl sicas de la tradici¢n festiva hispana como los gigantes y cabezudos, acompa¤ados por moros (influencia clara de las fiestas que ahora se celebran en la Comunidad Autonoma de Valencia) y tarascas. A£n en 1800 se conservaba la tradici¢n del Corpus. Cuenta Emilio Bacardi en su obra "Cr¢nicas de Santiago de Cuba" que: "En la procesi¢n se hac¡a la presentaci¢n de diversas m scaras y figuras que representaban ngeles, diablos, gitanas, gitanos, leones, tigres ...todas estas comparsas ten¡an sus danzas... se llevaban distintos bustos de santos y algunos de estos iban precedidos de cantos, tamboriles y sonajas africanas". Posteriormente los negros tambi‚n desfilaron el D¡a de Reyes. Aut‚ntica fusi¢n ‚tnica y cultural.

    El sistema de esclavitud que los espa¤oles impusieron en Cuba permiti¢ al africano conservar sus costumbres, tradiciones y modos de vida, a diferencia de otros sistemas esclavistas de la zona.

    A los africanos se les permiti¢ agruparse en asociaciones o cabildos, ajust ndose a la legalidad vigente. Estos Cabildos o sociedades adoptaban nombres cat¢licos como Sociedad San Antonio de Padua, Sociedad Santa Teresa, Sociedad del Santo Cristo del Buen Viaje, Sociedad San L zaro, etc. El africano se asoci¢ bajo el concepto Cabildo, palabra con cierto valor para el gobierno colonial espa¤ol, y la expresi¢n cabildo de negros lleg¢ a utilizarse para definir una reuni¢n cualquiera.

    Argeliers Le¢n a¤ade: "Los cabildos agrupaban africanos de una misma naci¢n o procedencia territorial africana. Los Cabildos fueron los £nicos medios para conservar vigentes en Cuba tradiciones culturales africanas".

    Como todos sabemos Africa es asiento de muy diversas etnias esparcidas en un mbito geogr fico enorme, en el que existen innumerables lenguas y gran diversidad de tradiciones musicales. Por ello, podr¡a cuestionarse hasta qu‚ punto la expresi¢n "m£sica africana" designa un conjunto de culturas musicales realmente homog‚neo, al igual que explic bamos antes sobre las culturas coexistentes en la pen¡nsula e islas espa¤olas.

    Mendez completaba el articulo que aparecia en EL CORREO con un curioso articulo que bajo el titular de "Caprichos de la sangre" nos informa de los siguientes datos: "Los conquistadores del Nuevo Mundo libraron tantas batallas en campo abierto como en los lechos. La escasez de mujeres en Am‚rica inici¢ una carrera de uniones -tanto forzosas como voluntarias -que dinamit¢ cualquier concepto existente sobre las razas e instituy¢ el cruce. El r‚gimen matriarcal imperante en numerosas comunidades ind¡genas hizo que los enlaces de sangre adquirieran la consideraci¢n de rentables acuerdos pol¡ticos, al tiempo que la perpetuaci¢n del origen hispano se traduc¡a en rango social distintivo. Mientras los cubanos de hoy reconocen que <<la mulata fue lo mejor que hicieron los espa¤oles en la isla>>, las mezclas entre indios, espa¤oles, mestizos y negros -y cualquiera de sus variantes -obligaron a crear una terminolog¡a compleja para bautizar a los nacidos de estas uniones. As¡, el castellano cre¢ palabras como zambo: indio y negro; castizo: fruto de mestizo y espa¤ol; mulato: espa¤ol y negro; morisco: mulata y espa¤ol; albino: espa¤ol y morisco; torna atr s: espa¤ol y albina; lobo: indio y torna atr s; sambayo: lobo e india; cambujo: sambayo e india; alvarazado: cambujo y mulato; barcino: alvarazado y coyote; coyote: barcino y mulato; chamiso: coyote e indio; coyote mestizo: chamiso y mestiza o ah¡ te est s: coyote y mestiza. Las combinaciones raciales dieron tambi‚n origen a expresiones ambivalentes como el mestizo del Per£, nombre que designa tanto a los cruces entre negros e indios como entre blancos y negras. As¡ mismo, del furor colonizador surgieron los cholos: hijos de multos; cuatralbos: descendientes de espa¤ol y mestiza con una cuarta parte de sangre india; tresalbos: mestizo e indio con tres cuartos de sangre india; tercerones: cruce de blanco con mulato; cuarterones: blanco y tercer¢n; quinterones: blanco y cuarter¢n; espa¤oles: blanco y quinter¢n; salto atr s: cuarter¢n o quinter¢n con mulato o tercer¢n con negro; tente en el aire: tercer¢n con mulato o cuarter¢n con tercer¢n".

    As¡, con el desarrollo de la colonizaci¢n y el asentamiento de colonos en las Antillas, nace el criollo (hijo de extranjero nacido en Am‚rica), personaje fundamental para el desarrollo de la M£sica Caribe¤a, m£sica que bebe en fuentes espa¤olas o africanas, pero que consigue una identidad propia caribe¤a.


    LOS ORÍGENES DE LA MÚSICA POPULAR CARIBEÑA

    Existe un centro fundamental para el desarrollo de la Música Popular Caribeña que ha trascendido hasta nuestros días: la isla de Cuba.

    Durante los siglos XV y XVI, llega a Cuba, y toma carta de naturaleza, la música eclesiástica, junto a la música popular extremeña, canaria, andaluza y castellana descendiente del romancero y la tradición Guanche. También llega la música militar, acompañada por tambores y flautas.

    Por primera vez la palabra criollo aparece definida en la "Geografía y Descripción Universal de las Indias" de Juan López de Velasco, México 1571-1574. La aparición de este concepto y su desarrollo será fundamental para el nacimiento de las nuevas identidades nacionales del Caribe.

    Cuba es uno de los países de América que mejor ha conservado la tradición del romancero en ciudades y campos según Alejo Carpentier. "Delgadina (o Angarina)", "La esposa infiel", "Las señas del esposo", "Isabel", "Las hijas del rey moro" y otros muchos dejan su huella en los campesinos blancos y, muy principalmente, en lo que se refiere a las versiones extremeñas. El super-conocido tema "Guantanamera" contiene en sus dos primeros incisos la versión extremeña, conocida en Cuba, del tradicional "Gerineldo", según Carpentier.

    Durante muchos años investigadores y musicólogos, basándose fundamentalmente en un documento publicado en 1893 por el músico de Santiago de Cuba, Laureano Fuentes Matons, basado a su vez en las crónicas de Hernando de la Parra y posteriores escritos situó el nacimiento de la primera orquesta o conjunto musical en Santiago de Cuba a finales del siglo XVI. Según estas crónicas esta orquesta estaba formada por dos pínfanos (flautas), un violón tocado por Pascual de Ochoa (sevillano) y dos negras libres dominicanas, Teodora (Ma Teodora) y Micaela Ginés. Tocaban en fiestas e iglesias. Posteriormente Pascual y Micaela se trasladan a La Habana, uniéndose al violinista malagueño Pedro Almaza y al clarinetista portugués Jacome Viceira. Este conjunto se aumentaba con rascadores de calabaza y castañuelas. Curiosamente, dos dominicanas eran las primeras intérpretes de música popular en Cuba. Las canciones que interpretaban serán los orígenes del Son Cubano.

    También se afirmaba que Ma Teodora se quedó en Santiago y fue famosa por sus canciones, que acompañaba con el toque de una bandola. Alejo Carpentier ha fijado bien los antecedentes extremeños del tema que ha llegado hasta nosotros, el famoso Son de Ma Teodora: "Se trata simplemente de un calco de romance extremeño, cuya melodía ha sido un poco modificada por hábitos de entonación ...Tomad el romance "La Delgadina". Tal parece que hubiera una cita casi textual de un buen fragmento de su melodía, en la canción santiaguera" y más adelante explica: "La trovera de Santiago había asimilado lo que entonces se escuchaba en la isla, y lo devolvía a su manera, añadiéndole un rasgueado estribillo... Si las Coplas son de herencia española, los rasgueos son de inspiración africana. Los dos elementos, puestos en presencia, originan el acento criollo". La bandola que tocaba Ma Teodora es el instrumento puente entre la guitarra española y el tres cubano, especie de guitarra con tres pares de cuerdas, el instrumento nacional de los soneros cubanos.

    El examen que hace Carpentier del Son de Ma Teodora le "revela, en el punto de partida de la música cubana, un proceso de transculturización destinado a amalgamar metros, melodías, instrumentos hispánicos, con remembranzas muy netas de viejas tradiciones orales africanas. El negro, situado en la escala más baja de la organización colonial española, aspiraba a elevarse hasta el blanco, adaptándose en lo posible al tipo de arte, de hábitos, de maneras, que se ofrecía por modelo. Pero no por ello, olvidaba su instinto"

    A finales de 1971 aparecía publicado en la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí un artículo de Rodríguez Muguercia que Vernon W. Boggs analiza en la revista Latin Beat, la mejor publicación sobre música caribeña que existe en la actualidad, editada y dirigida por ese gran amante de nuestra música, y mejor persona, que se llama Rudolph Mangual. Una lástima que los artículos más interesantes los presenta escritos en inglés. De todas formas valoro lo que de conquista del mundo anglosajón tiene este empeño editorial.

    En el mencionado artículo sobre el trabajo de Muguercia se afirma que los musicólogos cubanos han aceptado el testimonio publicado en 1893 por el músico santiaguero Laureano Fuentes Matons. Esta información, recogida en la crónica de Hernando de la Parra, sobre la presencia de estos músicos en La Habana fue repetida en varias publicaciones (García 1845, De la Torre 1857, Bachiller y Morales 1860, Ramírez 1891 y Fuentes Matons 1893) pero ya en 1927 Manuel Pérez Beato publica un libro en el que pone en duda la autenticidad de esta crónica inicial de Hernando de la Parra, al no encontrar en ningún archivo del siglo XVI en La Habana referencia a estos músicos.

    Muguercia demuestra que el municipio de La Habana no podía pagar a estos músicos, si realmente existieron, el precio que la crónica asegura por el hambre y la penuria económica que sufrió La Habana en los siglos XVI y XVII.

    Muguercia encuentra también datos extraños sobre los instrumentos de estos músicos ya que el violín fue incorporado a los conjuntos musicales en 1700 y el clarinete fue inventado en Nuremberg entre 1690 y 1700. Por ello asevera que de los instrumentos mencionados en la crónica de Hernando de Parra, solo la vihuela corresponde a la época.

    En esta historia fue Fuentes Matons es el que aporta el dato de que Micaela tenía una hermana llamada Teodora y que las dos estaban en Santiago de Cuba en 1580 tocando la mandolina. Matons recoge este dato de un presunto documento que le fue entregado por su padre. Documento que nadie más conoce. El documento debe de datar del 1500 y su padre nació en 1764, dato que avalan las dudas de Muguercia sobre la autenticidad de la historia.

    Tras la investigación realizada Muguercia no reconoce la autenticidad del documento conocido como la "Crónica de Hernando Parra" publicado en el Protocolo de Antigüedades que dirigía Joaquín José García en 1845 basándose en que varios instrumentos de los que se nombran fueron inventados con posterioridad 1589. Igualmente afirma que es la creativa imaginación de Matons la creadora del hipotético documento que su padre le legó y que la figura de Teodora Gines nunca existió.

    Todo lo aquí recogido sobre el tema puede ampliarse en la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí XIII (3) Septiembre/Diciembre 1971:53-84 "Teodora Gines ¿mito o realidad histórica? de Alberto Muguercia Muguercia

    Pero por lo que a mi respecta considero que a veces hay que jugar. Si el Caribe no existiera, habría que inventarlo. Al igual, si Ma Teodora y sus músicos no existieron, Hernando de Parra nos la creó y como tal la ha presentado a todos los investigadores del tema que han transmitido la historia en muchos libros especializados. En definitiva el Son existe y aunque los últimos estudios contradicen la tradición tendríamos que reflexionar sobre la naturaleza del musicólogo Muguercia. Desgraciadamente en Cuba existen en la actualidad muchos intelectualillos de pacotilla que desarrollan nuevas teorías al amparo de su filiación revolucionaria. Pero dejemos este tema en el misterioso mundo de las teorías contrapuestas, ya que muchos archivos desaparecieron y el profundo odio de la mayoría de los capitalinos habaneros hacia todo lo santiaguero y en general oriental, en Cuba, me hace ser prudente y no tomar partido, aunque si, respetar todas las opiniones que aquí han quedado expuestas.

    De todas formas, el famoso Son de Ma Teodora existe y pasa por ser una de las primeras muestras de la música popular cubana.

    En los siglos XVI y XVII, en España se bailaban danzas denominadas "de las indias", así la Zarabanda, el Retambo o Retambico, Gayumbas, Paracumbés, Cachumbas, Yeyés, Zambapalos, Zarambeques y Gurrumbés, citados por los escritores del llamado Siglo de Oro español. Lope de Vega alude en sus obras al baile de la Chacona "De las Indias a Sevilla / ha venido por la posta."

    Los orígenes de estos bailes son muy diversos y difícil de determinar ya que si bien la mayoría son americanos, la Zarabanda, danza popular española de compás ternario, tiene un origen oriental y estaba presente en Andalucía antes de la colonización romana según se informa en la Enciclopedia Larousse. En 1583 fue condenada por su carácter erótico aunque alcanzó su máxima popularidad de 1580 a 1625. Su ritmo vivo suscitó las expresiones de "loca Zarabanda" y "Zarabanda endiablada y desenfrenada". Durante el siglo XVII la danza se va perdiendo en España y se difunde por Francia e Italia, donde se bailó por parejas, como danza noble. En el siglo XVIII se la encuentra por toda Europa en forma de baile grave y reposado de estructura binaria simple. Purcell, Héndel, Bach, Couperin antes y E. Satie, C. Saint- Sa‰ns, Debussy a finales del siglo XIX, utilizaron la Zarabanda, estos últimos en una nueva evolución instrumental.

    La Cachucha, Danza característica de Andalucía, con aire vivo y apasionado, según la Enciclopedia Española, y según afirma Felipe Pedrell en el Diccionario de la Música Ilustrado, una danza de tiempo moderado, tiene una historia apasionante que la musicóloga Mª Teresa Pérez presentó en el Festival de Habaneras de Bilbao de 1995:

    "El mejor divulgador de este canto por Europa y América debió ser el famoso cantante Manuel García, nacido en Sevilla en 1775-París 1832. Amante y fiel intérprete de todas las producciones de su tierra. Fue tenor, compositor de óperas cómicas y director de la primera compañía de ópera existente en América. Sus hijas y alumnas fueron María Malibrán y Paulina Viardot, y García de segundo apellido. Como anécdota, su hijo Manuel fue profesor de canto en París y Londres y, estudiando la voz humana, inventó el Laringoscopio. Retomamos al padre en Cuba, según Alejo Carpentier en su libro La Música en Cuba. En 1810, llegó a la Habana una compañía española con modificaciones parciales del elenco, habría de actuar en Cuba durante más de veintidós años. La integraban artistas de serio valor: el famoso Andrés Prieto, Manuel García, la cantante María del Rosario Sabatini... Pocos meses despu‚s, el conjunto era reforzado por gentes de alg£n renombre en la península: Mariana Galindo, la famosa tonadillera Manuela Gamborino o Gambrino y su hermana la famosa tonadillera Isabel Gamborino, el actor cubano "Caricato" F. Covarrubias, autor de entremeses. La tonadilla escénica, que en aquellos momentos se encontraba agonizante, con la presencia de dicha compañía vuelve a retomar el auge perdido. Al desterrarse la tonadilla de los programas, se concedió mayor importancia al baile, fenómeno natural que dio nacimiento a multitud de géneros criollos latinoamericanos. Manuela Gambrino, de la compañía de Manuel García, en la búsqueda del lucimiento personal, hizo desfilar por el escenario, en sustitución de la agonizante tonadilla, una verdadera antología de danzas europeas, españolas y americanas: boleros, minués de corte, gabotas, boleras, polcas, folías españolas, cachuchas... Según Vicente T. Mendoza, musicólogo mexicano que ha investigado en profundidad las músicas españolas y su enlace con las americanas, dice: la Cachucha fue introducida en México, Perú, Chile y Cuba por Manuel García y sus seguidores. Alejo Carpentier nos relata cómo en 1803 se publica la primera Contradanza con el nombre de "San Pascual Bailón" y, en 1813, la Cachucha o guaracha cubana "El Sunganbelo"..."

    Escuchar "El Sunganbelo" nos hace descubrir que la Cachucha en Cuba sigue su camino por la Guaracha y en España por la Habanera porque en definitiva es el mismo ritmo Tango el que las define. El nombre es lo de menos, en cada lugar le llamarán de una forma y llegará a evolucionar formas bastantes distintas por el entorno donde se desarrollará.

    Al parecer, también el Fandango adquirió rasgos propios en las indias occidentales. Una vez más topamos con un término que en la actualidad es utilizado en sitios tan dispares como Andalucía, Colombia o el País Vasco para definir ritmos totalmente distintos, lo que nos hace pensar que en realidad el termino Fandango se utilizó tradicionalmente como símil de fiesta o reunión donde se canta y se baila, adoptando el termino distintos ritmos populares de diversos lugares del mundo sin interrelación folklórica real.

    En algún caso se trataba de ritmos de raíz hispana que al llegar al Caribe, sufrían un mestizaje cultural y volvían a la península unidos a formas bailables netamente caribeñas. El contacto con las formas atrevidas de bailes africanos les hacia coger "sabor" y adoptar gestos y figuras que les dieron nueva fisonomía escandalizando a muchos legisladores eclesiásticos y civiles.

    SIGLO XVII: LA MÚSICA POPULAR SALE A LA CALLE EN CUBA

    Tengamos siempre presente que, a principios de este siglo, la isla de cuba contaba con unos 20.000 habitantes, entre blancos, negros, indios y mestizos. La industria azucarera se desarrolla y aumenta la demanda de esclavos.

    Es en el siglo XVII, cuando la música en Cuba se comienza a interpretar por la calle saliendo de los templos. Comienzan a sonar tambores, sonajas y cantos africanos en las procesiones.

    En los astilleros de la época nace un nuevo instrumento de percusión: las claves. Dos tacos de madera de los usados en la fabricación de embarcaciones. Las claves son utilizadas para acompañar las canciones ante la escasez y posterior prohibición de utilizar tambores.

    Alejo Carpentier nos da también cuenta de como "A mediados de siglo XVII el obispo Vara Calderón se vio obligado a prohibir que se diesen bailes públicos en las iglesias y que se alquilaran mujeres negras y mulatas para que gimieran en los funerales".

    EL RITMO TANGO AFRICANO

    Es también en este siglo cuando suenan en Cuba los ritmos rituales africanos que irán sintetizando y definiendo el ritmo Tango según nos informa Díaz Ayala, un ritmo que sonaba ya en Cádiz y que luego incorporarán las Contradanzas publicadas en La Habana en 1803, Guarachas, la Bamba mejicana, el Tango argentino, la Habanera, el Candombé, etc.

    A las reuniones de negros donde se bailaba y cantaba al compás de tambores africanos se les denominó Tangos. Trataremos la evolución del ritmo Tango cuando, en nuestro desarrollo cronológico, lleguemos al siglo XIX.

    El ritmo Tango según María Teresa Linares, Directora del Museo de la Música Cubana en La Habana, y la pura lógica, se desgaja de la poliritmia de los tambores africanos. Este ritmo va definiendo un compás característico que con el pasar de los tiempos se conocer como parte integrante de la Canción popular cubana. Canción que nunca era escrita en partitura ya que evolucionaba al margen de la élite intelectual y musical cubana. Según María Teresa, esta canción que el pueblo practicaba llegó a meterse en la Contradanza que vino de República Dominicana como un caso más de préstamo que la música culta realiza con la música popular.

    En Cuba, el pueblo siempre cantaba cuando sonaba la música. Siempre existieron versiones populares, con letras que el pueblo improvisaba, de los t‚mas instrumentales m s populares, aunque hasta nosotros sólo nos llegó la partitura musical. Nadie se ocupó de la "gentualla" y sus cantos.

    Recordemos que los ritmos africanos estaban desde hace tiempo en los puertos del sur de España y concretamente en Cádiz afinca también el Tango.

    EL SIGLO XVIII: UN SIGLO DE INCUBACIÓN 

    Durante este siglo, se realizó la sedimentación cultural del mestizaje que en los siglos XIX y XX asombraría al mundo.

    Esteban Salas y Castro es el primer compositor de música culta de Cuba. Salas compone música religiosa: misas y villancicos, de gran resonancia nacional, reconocida en 1945 por Alejo Carpentier. Salas no compuso música popular cubana ya que su estilística respondía a las tendencias europeas del momento.

    En 1762, La Habana es tomada temporalmente por los ingleses provocando un auge económico que lleva a la construcción del primer teatro habanero. En 1776 abre sus puertas el Coliseo, luego conocido como el Principal.

    Para hacernos una idea de la estructura social que imperaba en Cuba digamos que en 1775 la isla contaba con 96.430 blancos y 75.180 "pardos" de los cuales 44.633 eran esclavos.

    En 1776, una flota procedente de La Habana escandaliza a la ciudad mejicana de Veracruz con un nuevo baile: el Chuchumbé.

    Se bailaba "con sarandeos... contrarios todos a la honestidad y mal ejemplo de los que lo ven como asistentes, por mezclarse en él manoseos de tramo en tramo", a esta definición aportada por Alejo Carpentier añadamos la que nos ofrece Argeliers León: "fue llevado a Veracruz por los negros de Cuba, penetrando rápidamente en el país y representándose en tonadillas. Lo bailaban cuatro parejas, con ademanes, zarandeos, abrazos y tocamientos, y con ombligadas", se bailaba "en casas ordinarias de mulatos y gente de "color quebrado"; no en gente seria, ni entre hombres circunspectos".

    La Santa Inquisición recibió una denuncia para que se prohibiera el Chuchumbé. La respuesta fue inmediata. Tras una investigación "minuciosa" el Santo Oficio fulminó el Chuchumbé. Alejo nos da noticias de estos acontecimientos. Al parecer, el baile cubano causaba el mayor daño "particularmente entre las doncellas", directamente aludidas por el estribillo, y ofendía a la "edificación y buenas costumbres". El Chuchumbé era uno más de los Paracumbés, Cachumbas, Gayumbas y Zarambeques, parientes de la Chacona y la Zarabanda española que se bailaba con aires similares a lo que luego se definirían como Rumbas.

    El Sacamandú se populariza también en Méjico llevado por un negro de La Habana confinado en el castillo de San Juan de Ulúa, corriendo el mismo destino del anterior baile y por las mismas razones. Además en toda la región mejicana contigua al Golfo se bailó, desde el siglo XVIII el Maracumbé.

    Estos bailes se basaban en canciones satíricas cantadas en forma de cuartetas octosílabas con un estribillo intercalado que realizaba el coro, siendo el antecedente de las Guarachas cubanas. Las canciones respondían a la formula voz solista y coro, o patrón llamada-respuesta característica de la música ritual africana que también existe en las tradiciones europeas.

    Posteriormente se exportarán los Sones, Tonadas y Guarachas con sabor cubano. Estos ritmos llegaron a Veracruz, Portobello, Cartagena y Panamá por la vía de las tabernas de puerto.

    A finales del siglo XVIII tienen lugar en el Caribe una serie de acontecimientos que provocan la revolución de los esclavos en los territorios que España había cedido a Francia, en la isla de Santo Domingo, tierras conocidas como Haití¡. Esta revolución social, con sucesivos levantamientos de esclavos contra el yugo de los colonos, provoca la huida de los colonos franceses asentados en la isla hacia la zona oriental de Cuba. Algunos negros esclavos siguen a sus amos a su nuevo destino.

    Esta nueva inmigración, que sufre Cuba, va a ser determinante para la creación de la primera manifestación de música popular cubana propiamente dicha. Con estos nuevos inmigrantes llega a Cuba el piano.

    Serafín Ramírez publica en 1891 su libro "La Habana Artística", en el que se recogen unas crónicas de Buenaventura Ferrer describiendo la situación de Cuba en 1798: "Otras de las diversiones favoritas de los habaneros es el baile, pues casi toca en locura. Habrá diariamente en la ciudad más de 50 de esas concurrencias... los bailes de la gente principal se componen de buenos músicos y se danza en ellos la escuela francesa; los demás se ejecutan con una o dos guitarras o tiples, y un calabazo hueco, con unas hendiduras. Cantan y bailan unas tonadas alegres y bulliciosas, inventadas por ellos mismos, con una ligereza y gracia increíble. La clase de las mulatas es la que más se distingue en estas danzas...las negras que cantan en nuestros templos entre nubes de incienso, se acompañaban por instrumental desproporcionado e incoherente, en el cual figuran el gracioso tiple y el seco y ríspido calabazo o güiro; en ese mismo periodo reinaron la Morena, el Cachirulo, la Guabina colombiana y la Matraca...", según la Enciclopedia Española, y según afirma Felipe Pedrell en el Diccionario de la Música Ilustrado, una danza de tiempo moderado, tiene una


    EL SIGLO XIX: EL NACIMIENTO DE LA MÚSICA POPULAR CUBANA

    En el XIX, el canto del campesino cubano o guajiro, el llamado Punto, basado en la estructura de Décimas españolas junto a su baile, el zapateao, obtuvieron gran desarrollo al producirse una importante migración del oriente cubano, su lugar de origen, hacia La Habana, con lo que la música cubana comienza a conocerse internacionalmente ya que La Habana era el mejor escaparate de la cultura cubana.

    La llegada de los colonos franceses en su huida de Haití aportará al oriente cubano un gran desarrollo cultural, que se vertebrará en torno a Santiago de Cuba y Guantánamo, el llamado oriente cubano, cuna de la cubanía o sentimiento nacionalista cubano, así como de las principales tradiciones culturales cubanas.

    EL CUCUYÉ

    En los primeros años del siglo XIX, se impuso en Cuba un nuevo ritmo: el Cucuyé. Este ritmo populariza la base del cinquillo, un elemento rítmico incluido en la poliritmia percusiva africana presente en ciertos toques de la liturgia Lucumí que llegó a sintetizarse y definirse en Cuba y que más tarde definiremos como la "Clave" de la Salsa, o sea el compás 1-2-3 1-2 y sus variaciones. Más técnicamente corchea-semicorchea-corchea- semicorchea-corchea dentro del mismo compás de dos por cuatro. El Cucuyé constaba de una serie de coplas originadas por el "negro francés" dominicano emigrado a Cuba. El Cucuyé o Cocoyé toma un gran auge debido a Casamitjana, músico catalán que escuchando el Cucuyé una noche de 1836 lo orquestó para la Banda del Regimiento de Cataluña. En el oriente cubano se convirtió en una especie de canto nacional. El cinquillo se incorporó a la base rítmica de la Danza oriental.

    LA TUMBA

    Los esclavos haitianos, llegados con sus amos desde Santo Domingo, llevan a Cuba un complicado ceremonial de grandes tambores con los que interpretan la Tumba francohaitiana, baile que se instalará en la zona oriental de Cuba. Las influencias francesas no sólo llegaron a Cuba desde Haití, también existió un importante intercambio comercial y cultural con Nueva Orleans y Luisiana.

    En Cuba aún se sigue practicando la Tumba haitiana con sus maniobras de evidentes influencias versallescas y elegantes giros, las ejecuciones que en días remotos llenaron de asombro y curiosidad los ojos de los amos de los esclavos que trajeron de Haití.

    "El bailador de la Tumba..., al iniciarse el siglo XX, se agrupó en sociedades. Sólo en Guantánamo, la provincia más oriental del país, existían tres organizaciones poderosas: Caridad de Oriente, San Juan Nepomuceno y Santa Catalina de Rize. Las dos primeras desaparecieron, pero la última, convertida luego en Santa Catalina del Socorro Mutuo, continuó existiendo en un pequeño local, en el centro del pueblo, donde celebraba sus vistosos bailes.

    José Sué, viejo miembro de esta comunidad, dio a conocer hace algunos años que todos los integrantes de la sociedad pagaban 50 centavos mensuales. Tenía un reglamento. Los bailes siempre fueron públicos. Los mayores se fueron muriendo y los que quedaban fueron ejercitando sus danzas, cantos y toques que aprendieron de sus progenitores. Ahora, sin embargo, los jóvenes no la quieren bailar porque dicen que es una danza de viejos.

    El fluir de una tradición a veces se interrumpe porque sus herederos fijan la mirada en otras cuestiones. Hay ritmos que se enfrentan y, como es de suponer, uno de ellos se impone. El Changüy venció parcialmente a la Tumba..., la detuvo en el camino, le restó público y bailadores. El "Changüy", también tradicional, es un baile mucho más movido, pero la Tumba tiene todavía sus continuadores.

    Una vieja bailadora, Crescencia Vagne, contaba que había bailado con las mismas batas que utilizó su madre. Era de las que también se inclinó hacia el Changüi, pero luego admitió que estaba equivocada. "La Tumba es elegante, delicada. Es un baile gentil creado por esclavos. Como los blancos no fueron esclavos no lo saben bailar ni cantar."

    Existen también los cantores. Mezclan en sus cantos voces en "patu " (del francés patois, habla dialectal) y en español. Esos cantos no tienen carácter religioso. José Batalle, un negro cubano que murió en 1.944, a los 70 años, está considerado el mejor cantador e improvisador que ha tenido la Tumba. Todavía se recuerda su bella armonía, su bien timbrada voz y la habilidad en la improvisación repentina. Era, según los viejos, algo prodigioso.

    Pablo Valier, descendiente directo de franceses, primer cantador, recordaba sus experiencias . Hablaba y cantaba patúa, pero nunca supo escribirlo ni leerlo. Lo aprendió cantando. Sus antepasados tampoco sabían leer. Valier improvisaba algunas canciones y además traducía. Cuando los ciclones pasaban, él cantaba a la gente: "gracias a Dios que pasó el ciclón. El ciclón mató a nuestros hermanos. Hay que llorar, llorar".

    Comentaba que las canciones no tenían un carácter religioso, sino que eran el reflejo de sus sentimientos. "La anécdota, en la Tumba, siempre se hace canción. Nunca el canto recoge una ofensa. Uno busca siempre comportarse bien. Aquí¡ jamás verá usted una pelea". En su opinión, los miembros de la comunidad se parecen en su conducta a los franceses en el respeto mutuo.

    En Santiago de Cuba, capital de la provincia del mismo nombre, también existían sociedades: "Cocoyé", "Tívoli", "Tiberer", "Cobrera", "Caridad del Cobre", pero poco a poco desaparecieron. Ahora sólo quedan algunos negros viejos, bailadores de la "Caridad de Oriente" que asesoran a jóvenes profesionales del baile y les transmiten sus conocimientos. Así la tradición vuelve a encontrar su cauce.

    La "mayor de plaza": es la que inicia el baile, viste una larga bata de color y lleva en la mano derecha un gran abanico tejido. Va sacando al ruedo las parejas. Abrir el baile constituye un orgullo, un privilegio único, una oportunidad que sólo se presenta en noches especiales. Se ejecuta, ahora, un primer movimiento. Ya el cantador, detrás, está en su apogeo. Las parejas comienzan a formar un ruedo. Los pies, los abanicos, las caderas, los hombros, todo al mismo tiempo; es un modo estupendamente uniforme, se mece a un lado y otro... las mujeres sonríen y los hombres sudan a gusto.

    "Yuba": Es la primera parte del complicado baile. En él se luce la mujer. Va y viene por el salón con un "tumbaíto" lleno de prestancia. Lleva en una mano el "chacha", una especie de maruga gigante, con cintas de colores colgando y la saya levantada en la otra mano. Con la sonrisa brotándole en los labios, realiza maniobras difíciles, marca con sus pies el repiquetear de los tambores y va acelerándose su respiración. En un momento dado, la "mayor de plaza" hace sonar un silbato que tiene en las manos. Anuncia con él la segunda parte.

    "Frente": Aquí se luce el hombre. Lleva amarrado un pañuelo al antebrazo. Si hace gala de su maestría bailable, si emociona, las mujeres le llenarán los brazos de pañuelos de todos los colores. Ese será el premio y él recibirá orgulloso el dulce homenaje femenino. Ahora la mujer baila a lo lejos, frente a otras parejas mientras el bailarín ejecuta un difícil careo con el repiquetear de los tambores. Terminado el "frente" sobreviene la tercera y última fase de la Tumba.

    "Masón": En este momento se liquidan las individualidades. Ya no bailan parejas solitarias, lucidoras, solas frente al resto de los bailadores. Todos toman el salón por asalto. Las mujeres, vestidas a la usanza de sus antecesoras, mecen sus amplias batas. Es un instante de plena libertad y señorío. Todos se disputan, gentilmente, garbo y prestancia. Hacen hermosos cuadros y figuras. El "masón" les brinda, por igual, alegría y retozo.

    La Tumba posee una variedad de instrumentos de percusión muy característicos. Sus músicos saben arrancarles sonidos armoniosos, febriles, llenos de resonancias pesadas. Los manejan con habilidad amorosa y destreza. Pasan horas y horas acompañando sin cesar los bailes, no descansan un solo momento y, a veces, en los cortos períodos de tregua bailable, el músico sigue produciendo ritmos, encendiendo la alegría del salón, comunicando a todos su devoción por los compases.

    El "cajón" entona la música de Tumba y es un elemento fundamental para los bailadores, pues les sirve de guía. El "cat " es más pequeño, típico de la Tumba, construido de tronco de cedro vaciado y hecho resonar con un palo de madera dura. El "timbal" o "tambora" y "tres tumbas francesas" (las dos acompañantes se llaman "bula" y la más importante "premier") completan los recursos instrumentales del baile. Todo construido de madera recia y cuero de chivo, ya que el cuero de buey no sirve porque es muy gordo para buscar sonidos primitivos.

    El cronista no vio bailar "Changüi", por lo tanto no es lícito que tome partido a favor de una u otra expresión bailable. Lo cierto es que el Changüi parecía influir más decisivamente sobre la juventud y, a la vez, se produce un fenómeno generacional: los que van dejando de ser jóvenes se acercan a las tradiciones de la Tumba.

    Muchos de los bailadores actuales de la Tumba eran, hasta hace poco, hombres y mujeres que bailaban Changüi. Ellos lo confesaron y reconocieron que los años los inclinan, "como las estrellas", y eso garantiza la continuidad de sus bailes. "La tradición no muere", afirmaron.

    Viéndolos danzar recordé a sus antepasados. La música y los bailes que crearon para olvidar las penas de la esclavitud aún siguen repitiéndose, manteniéndose puros, multiplicándose en estos descendientes que han hecho una ley de sus costumbres, forman parte de una rica y valiosa tradición cubana y en sus coreografías, enredadas y eternas, están nuestras raíces".

    Esta información sobre la Tumba ha sido recogida de un artículo publicado por Joaquín G. Santana en el número 4 de 1992 de la revista cubana PRISMA LATINOAMERICANO.

    En 1803, se imprimieron composiciones musicales en La Habana, naciendo en 1812 el primer periódico musical de Cuba: El Filarmónico Mensual.

    La publicación de partituras musicales provoca la exportación de la música cubana a todo el mundo. La Habana se convierte en un gran núcleo de actividad artística visitándola los mejores artistas de cada género. Durante el siglo XIX y primera mitad del XX, la actividad artística de Cuba convierte a la isla en punto obligado de actuación en las giras de compañías de teatro, ópera, revista, opereta, zarzuela, flamenco y grandes musicales. Las grandes orquestas sonarán en majestuosos salones... pero esta es otra historia que no cuadra en esta Guía básica.

    TRIUNFO DE LOS BAILES DE SALÓN ESPAÑOLES

    En 1810 , en Cuba triunfan el Bolero, la Seguidilla, los Polos y las Tiranas, bailes y canciones llegadas desde España.

    DE LA TONADILLA ESPAÑOLA AL BUFO CUBANO

    A partir de 1815, el sainete y la tonadilla escénica española comienzan a eliminarse de los carteles de los teatros habaneros, naciendo de su fusión el teatro Bufo cubano. Covarrubias fue el padre de este teatro al sustituir los personajes que animaban entremeses, sainetes, zarzuelas y tonadillas por tipos criollos. Comenzó a llenar la escena de guajiros, monteros, carreteros, peones y otros tipos populares de la isla. José Agustín Millán llevó al negro a escena. La Seguidilla castellana, o coplas de seguida (origen de las Sevillanas y el Bolero español), el Villancico y el aria tonadillesca española darán paso a la Guajira, el Punto, la Guaracha y la Canción cubana. El papel desempeñado por los Bufos en la evolución de la música popular cubana fue fundamental. Gracias a ellos, todos los tipos de canciones y bailes urbanos y campesinos fueron sacados a la luz, difundidos y mezclados.

    En 1822 nace el primer teatro en Santiago de Cuba.

    A BAILAR, A BAILAR

    En 1832, se abrió en la calle de los Oficios 66 de La Habana una academia de baile donde se enseñaban Minuets, Contradanzas, Fandangos, Gaditanas, Sevillanas, Rondeñas, Seguidillas, Malagueñas, Olés, Guarachas, Zapateado de Cádiz, Panderos, Boleros, Cachuchas, Dengue con castañuelas, etc. Curiosamente se habla de las Gaditanas, un baile que podría tratarse de los tanguillos de Cádiz siendo esta su denominación en Cuba.

    Evidentemente, en el mundo no había más desgracia que ser cojo en Cuba.

    EL TOQUE FRANCÉS

    La colonia francesa en la isla de Santo Domingo, había convertido la zona norte y occidental de esta isla, antigua sede de bandidos, piratas, maleantes y huidos de la justicia, en un emporio de riqueza y cultura donde existían teatros en los que se representaba a Molière y otros clásicos de la literatura francesa.

    La música europea que se interpretaba se fue acriollando al adueñarse de la orquesta el músico negro y adaptar la música europea a sus raíces africanas. El negro toca el violín y otros instrumentos europeos, para interpretar el Minuet, el Vals, el Rigodón y la Contradanza, pero en sus reuniones privadas sonarán los tambores africanos y se recrear n las culturas y religiones llegadas de África.

    LA CONTRADANZA CUBANA

    Cuando los colonos franceses de Haití llegan a Santiago de Cuba en 1802 y 1803, la aristrocracia santiaguera aprende nuevos bailes, que creen puramente europeos pero ya llevan el sabor africano incorporado. El que más gusta y afinca es, irónicamente, de raíz inglesa, se trata del country dance inglés, llevado a Holanda y Francia a fines del siglo XVII, donde forma la contredanse francesa que, finalmente, tras la fusión con la tradición africana en las islas de Santo Domingo y Cuba, genera la Contradanza Cubana, un baile social de figuras. Tanto a la Contradanza como a su posterior evolución, la Danza, se le denominará, fuera de Cuba, Habanera, hecho que crea bastantes problemas a la hora de investigar el nacimiento de la Habanera tal y como hoy la entendemos en España.