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Oceano Glacial Artico

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Es un trabajo practico dado en el CNBA por Irma Gongora en 4to año

Agregado: 28 de ENERO de 2005 (Por Erick Cassal) | Palabras: 6674 | Votar! | Sin Votos | 1 comentario - Leerlo | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografías > Geografía >
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    Publicado por Erick Cassal er487@hotmail.com

    1)     ¿Qué características generales posee el Océano Glacial Ártico?

     

    El Océano Glacial Ártico se localiza en la parte septentrional de nuestro planeta y ocupa una cuenca oceánica casi circular de aproximadamente 12 millones de km2. Dos países americanos (Canadá y los Estados Unidos) y una dependencia de Dinamarca (la isla de Groenlandia) tienen costas en este océano. El Océano Glacial Ártico cubre una extensión de 12 millones de km2, y contiene 13 millones de kilómetros cúbicos de agua. Ocupa el 3% de la superficie total de los océanos, pero solo contiene el 1% del volumen de las aguas saladas del globo. Su profundidad media es de, aproximadamente, 1.130 m.

    Entre el 60 y el 70% del Océano Glacial Ártico se encuentra cubierto durante todo el año por el “casquete polar ártico” (masa de hielo a la deriva). En los meses del largo y oscuro invierno, el hielo cubre prácticamente toda la superficie del océano, con un espesor medio que oscila entre los 2,5 y 4 m, y al llegar el verano, el hielo retrocede hasta la zona polar central, con lo que su espesor disminuye hasta una media de 1,5 a 3 m. Este hielo presenta cierto número de propiedades: refleja la mayor parte de los rayos solares que recibe, y se comporta como un aislante, pues impide en gran medida los intercambios calóricos entre el agua y la atmósfera.

    Las aguas superficiales del Océano Glacial Ártico se mezclan con las del Océano Pacífico a través del estrecho de Bering, un canal angosto (anchura de 65 km) y poco profundo (55 m). Por otro lado, las aguas del Ártico se mezclan con las del Océano Atlántico a través de un sistema de sills (barra o cresta submarina), de altitud moderada, que se extienden desde Escocia a Groenlandia y desde Groenlandia hasta la Tierra de Baffin, con profundidades que oscilan entre los 500 y los 700 m. En el Océano Glacial Ártico desembocan los ríos asiáticos de Obi, Yeniséi y Lena, y el Mackenzie, el Coppermine y el Back de Norteamérica.

    Si excluimos el estrecho de Bering (que lo une al Océano Pacífico), los canales de las islas del norte del Canadá (que lo unen al Océano Atlántico) y el Mar de Groenlandia, el Océano Glacial Ártico es un mar enteramente cerrado.

     

    2)     Realice una síntesis del proceso de conquista y exploración en la región.

     

    Los griegos del siglo IV a.C. suponían la existencia de las regiones árticas, que por entonces habían sido colonizadas por los inuit y los pueblos indígenas americanos. A principios del siglo IX d.C., monjes irlandeses establecieron una colonia de poca duración en Islandia. Los vikingos o normandos, llegaron allí desde Escandinavia a finales del mismo siglo. En el 982 el explorador noruego Erik el Rojo avistó Groenlandia y le dio su nombre. Probablemente los vikingos visitaron el Ártico canadiense durante los cuatro siglos siguientes.

    Las exploraciones árticas posteriores respondieron a la necesidad europea de rutas marítimas hacia Oriente: la búsqueda del paso del Noreste por el norte de Asia y del paso del Noroeste a través de las islas árticas de Norteamérica. En 1553 el navegante inglés sir Hugh Willoughby comenzó la búsqueda del paso del Noreste. Su compañero, Richard Chancellor, alcanzó el punto donde se encuentra actualmente Arjangelsk (en español, Arcángel) en el mar Blanco, y abrió así una nueva ruta para el comercio.

    La búsqueda del paso del Noroeste comenzó a partir de 1490 con los viajes del navegante inglés Giovanni Caboto, quien no tuvo éxito, al igual que otros muchos que siguieron sus pasos. En 1576 el explorador inglés sir Martin Frobisher alcanzó el Ártico canadiense. En 1587 John Davis navegó a través de parte de lo que hoy conocemos como el estrecho de Davis, entre Groenlandia y la isla Baffin. En 1610 Henry Hudson avistó la bahía que más tarde sería bautizada con su nombre; fue explorada en 1612-1613 por el explorador galés sir Thomas Button. William Baffin, el navegante inglés, exploró lo que acabó llamándose bahía de Baffin en 1616, alcanzando 77°45‘ latitud N, un récord que se mantuvo durante 200 años.

    A principios del siglo XVIII, las exploraciones rusas en la costa ártica siberiana fueron financiadas por el zar Pedro I el Grande, que empleó al navegante danés Vitus Jonassen Bering. Éste, en 1728, descubrió el estrecho que lleva su nombre y que separa Siberia de Alaska.

    Como parte de un nuevo esfuerzo para encontrar el paso del Noroeste, el gobierno británico organizó la primera de varias expediciones árticas en 1818 bajo el mando de sir William Edward Parry. En 1819 Parry alcanzó la isla Melville en el Ártico canadiense. En 1845 sir John Franklin guió una expedición británica al estrecho de Bering desde el estrecho de Lancaster, en la bahía de Baffin. Los dos barcos de la expedición quedaron atrapados por el hielo durante el invierno de 1846, y Franklin y muchos de los miembros de su tripulación murieron en junio del año siguiente. Los supervivientes abandonaron los barcos en abril de 1848, y rápidamente perecieron. La desaparición de los dos barcos, avistados por última vez en 1845, provocó la salida de muchos grupos de rescate en 1848. La suerte de la expedición de Franklin fue aclarada finalmente en 1857, tras el descubrimiento de un documento escrito en punta Victoria. El sueco Adolf Erik Nordenskjöld, a bordo del Vega, completó con éxito la primera navegación del paso del Noreste en 1878-1879.

    La primera expedición oficial al Ártico, emprendida en 1881-1882, fue organizada como parte del I Año Polar Internacional. Bajo el mando del teniente Adolphus W. Greely, estableció su base en la bahía de Franklin, en la isla de Ellesmere, y realizó observaciones magnéticas y meteorológicas. En 1884, cuando los barcos de socorro finalmente llegaron, diecisiete miembros de la expedición habían muerto de hambre y frío.

    El casquete polar de Groenlandia fue cruzado por primera vez en 1888 por el explorador noruego Fridtjof Nansen. En septiembre de 1893, Nansen intentó cruzar el polo norte a bordo del barco Fram, que entró en la zona de banquisas cercana a las islas de Nueva Siberia. El barco alcanzó los 86°14‘ latitud N, a poca distancia del polo norte, en agosto de 1896.

    Entre 1886 y 1909 el explorador estadounidense Robert Edwin Peary dirigió varias expediciones al Ártico a través de bahía de Baffin. Alcanzó el cabo Morris Jesup (en Groenlandia), el punto más septentrional del Ártico, en 1900 y el 21 de abril de 1906, mientras intentaba llegar al polo norte, alcanzó los 87°6‘ latitud N. El 6 de abril de 1909, se cree que llegó al polo norte con un trineo de perros conducido sobre banquisas desde la Tierra de Grant, al norte de la isla Ellesmere. Aunque tiene la reputación de haber guiado la primera expedición que llegó al polo norte, continúa el debate respecto a si realmente llegó al polo o sólo a un punto cercano. La primera travesía en barco del paso del Noroeste la realizó en 1903-1906 el explorador noruego Roald Amundsen.

    En 1906 el antropólogo estadounidense de origen canadiense Vilhjalmur Stefansson vivió con los inuit cerca del delta del río Mackenzie. Entre 1908 y 1912 Stefansson y Rudolph Anderson exploraron la zona del golfo Coronación y de la isla Victoria, también para estudiar a los inuit. Desde 1913 a 1918 Stefansson dirigió una expedición ártica canadiense durante la que se descubrieron nuevas tierras en el archipiélago ártico.

    En mayo de 1926 el aviador y explorador estadounidense Richard E. Byrd, junto a su compatriota, también piloto, Floyd Bennett, llegó al polo norte en avión. Pocos días después Amundsen, Lincoln Ellsworth y Umberto Nobile completaron un vuelo de más de 70 horas en el dirigible Norge, desde Spitsbergen, a través del polo norte hasta Alaska, a 5.460 km de distancia. En 1928 el explorador australiano George Wilkins voló desde la punta Barrow, Alaska, hasta Spitsbergen.

    En 1932 la entonces Unión Soviética estableció la Administración de la Ruta del Mar del Norte para abrir una ruta marítima y comercial a través del paso del Noreste y desarrollar los recursos siberianos. En 1937 cuatro científicos dirigidos por I. D. Papaninen estuvieron a la deriva durante nueve meses sobre NP 1, una pequeña banquisa, estudiando el océano; posteriormente establecieron bases científicas temporales en los hielos a la deriva. Ya en 1981 la Unión Soviética había instalado cerca de 29 estaciones parecidas y también había realizado breves desembarcos, con propósitos científicos, en el hielo del Océano Glacial Ártico. Durante el verano de 1938, los pilotos soviéticos V. P. Chkalov y M. M. Gromov hicieron vuelos sin escalas sobre el polo norte hacia los Estados Unidos, concretamente a Vancouver en el estado de Washington, y a San Jacinto, en California, en aviones monomotores.

    Durante la II Guerra Mundial se establecieron bases aéreas y estaciones meteorológicas en Alaska, el Ártico canadiense y Groenlandia. En 1947 se fundó una estación científica en la punta Barrow, Alaska. En 1951 la Marina estadounidense emprendió el proyecto Ski Jump en el mar de Beaufort, durante el que se realizaron muchos desembarcos en témpanos de hielo. La primera estación americana en los hielos a la deriva fue fundada a principios de 1952 por Joseph O. Fletcher.

    Los viajes bajo el hielo, que Stefansson y Wilkins ya habían anticipado, se hicieron realidad en 1958, cuando el submarino estadounidense Nautilus fue el primero en cruzar el océano Glacial Ártico. El viaje, que duró cuatro días y cruzó el polo norte, comenzó en el estrecho de Bering y finalizó en Islandia. La actividad científica internacional se incrementó mucho durante el Año Geofísico Internacional (AGI) en 1957-1958. El programa fue desarrollado por varias naciones, que trabajaron juntas en más de 300 estaciones.

    Desde finales de la década de los setenta, la mayoría de las exploraciones tradicionales han sido sustituidas por la recogida sistemática de datos y la investigación científica. Aviones, submarinos, rompe-hielos y nuevos métodos de transporte sobre tierra han mejorado mucho el acceso al Ártico, mientras que satélites terrestres e instrumentos automáticos han asumido la mayor parte de la rutinaria recogida de información. El centenario del viaje del Vega, en 1878-1879, se celebró con un importante programa de investigación, en el rompehielos sueco Ymer, que desarrolló un equipo científico internacional entre el mar de Barents y el noroeste de Groenlandia. A principios de la década de los ochenta un equipo internacional de científicos inició un estudio a largo plazo del casquete polar de Groenlandia, mediante el análisis de los núcleos de hielo obtenidos mediante la perforación de la superficie hasta profundidades de 2.036 m. En 1986, en la isla Axel Heiberg perteneciente al Ártico canadiense, se encontró el bosque fosilizado más grande hallado en el Ártico hasta la fecha, con una antigüedad de 45 millones de años, que provocó interesantes preguntas acerca de las cambiantes condiciones medioambientales en el pasado geológico del continente. La polución del mundo industrializado esta afectando al Ártico, tal y como ocurre en la Antártida. En 1987, se localizó el llamado “agujero” de la capa de ozono sobre el conjunto de las regiones árticas.

     

    3)     ¿Cuáles son las características del fondo del Océano Glacial Ártico?

     

    Aproximadamente un tercio del fondo del Océano Glacial Ártico está ocupado por la plataforma continental, que incluye una extensa plataforma al norte de Eurasia y otras más estrechas de Norteamérica y de Groenlandia, donde forma una serie de mares poco profundos (mar  de Barents, de Kara, de Laptev, de Siberia oriental, de Chukots) tachonados de islas de grandes dimensiones (Nueva Zembla, Tierras del Norte, Nueva Siberia, Wrangel). El menos profundo de todos es el mar de Laptev (de 10 a 40 metros), mientras que en el mar de Siberia oriental se encuentra la más amplia plataforma continental del mundo: ésta se adentra más de 800 km. en alta mar. Frente a las plataformas continentales está la cuenca del Ártico propiamente dicha, subdividida por tres elevaciones o dorsales paralelas en cuatro cuencas (también llamadas fosas oceánicas). Estas características se descubrieron y exploraron a finales de la década de los cuarenta. La dorsal de Lomonóssov, la mayor de las elevaciones, corta el mar que se extiende por el polo norte casi por la mitad, formando como un puente submarino de 1.700 km que conecta Siberia con el extremo noroccidental de Groenlandia. En paralelo hay otras dos elevaciones o dorsales más cortas: la cadena Alfa, en el lado de Norteamérica, que divide las cuencas Canadiense y de Makárov; y la dorsal Medio - ártica, en el lado euroasiático, que define las cuencas de Nansen y de Fram. La profundidad media del Océano Glacial Ártico es de 1.130 m, debido a que una buena parte de la cuenca está formada por las plataformas continentales: el 40% de la superficie sumergida. El punto más profundo del Océano Glacial Ártico está a 5.450 m de profundidad.

     

    4)     Con respecto al hielo ¿cuál es su origen y qué tipos de hielo presenta la región? ¿Existen diferencias con respecto al hielo antártico?

     

    El hielo, la banquisa, cubre la mayor parte del Océano Glacial Ártico durante todo el año. En verano, el pack ocupa únicamente la parte central del océano, dejando libres las costas continentales. En esa época del año, su superficie alcanza los 10 millones de km2; el espesor de la capa helada es de dos a tres metros, por término medio. En invierno la banquisa avanza desde todos lados hacia el sur. Engloba en una sola placa helada todo el conjunto de la costa siberiana, el estrecho de Bering, el litoral de Alaska, el norte de Canadá y de Groenlandia.

    Se calcula que la masa total del hielo del mar en verano (excluidos los icebergs) se aproxima a los 50 billones de toneladas. Este hielo es salado, y se forma a –1,9°C de temperatura. El agua dulce alcanza su máxima densidad a los 4°C, cosa que no ocurre con el agua de mar. Esta se hace cada vez más pesada a medida que la temperatura baja hacia el fatídico –1,9°C. Al irse haciendo más pesada, la capa superficial se hunde; y es sustituida por agua algo menos fría procedente del fondo, que se hunde a su vez; esto crea un movimiento de convección que retrasa la congelación. Empieza a hacerse hielo cuando la capa de agua de mar dispuesta a congelarse alcanza varias decenas de metros.

    El agua comienza a cristalizar en superficie, en forma de múltiples lentejuelas delgadas, llamadas frazil. Luego, estas partículas se aglutinan, uniéndose en haces embebidos de agua y que vuelven al mar opaco: es el estadio del hielo grueso. Cuando la capa acuática tiene poco espesor y está en calma, los cristales se organizan en una placa transparente: se habla entonces del nila. En las zonas en que, por el contrario, el mar está agitado, las partículas sólidas terminan por aglomerarse en gruesos paquetes que las olas hacen entrechocar, y que se transforman en una acumulación de placas circulares de bordes levantados: es el pancake o galleta. Finalmente, cuando la temperatura de la atmósfera sigue bajando, la capa helada se consolida, se hace compacta con un espesor de más de dos metros. En ciertas partes del Océano Glacial Ártico, las corrientes rompen la banquisa, y los vientos lo aprovechan para arrancar del pack grandes bloques, abriendo así canales conocidos con el nombre ruso de polinias. Naturalmente, cuando cambia el viento, los canales se cierran bruscamente. El enfrentamiento de ambos bordes da lugar a la formación de una larga cresta de hielo caótico, que se eleva de 1 a 5 metros sobre la superficie, o se hunde de 10 a 30 metros por debajo.

    Cuando sobreviene el deshielo, en primavera, la banquisa se fragmenta en innumerables pedazos que se funden lentamente y son arrastrados por las corrientes. Muchos de estos témpanos no tienen tiempo de fundirse antes de la nueva acumulación de hielo y quedan apresados por la banquisa del año siguiente, formando núcleos muy duros.

    Cuando el agua de mar se congela, da lugar a un hielo literalmente salado (del orden de 10 por 1.000, en lugar del 35 por 1.000 en su estado líquido). La sal está contenida, en forma de salmuera hiperconcentrada, en minúsculos sáculos de hielo. Cuando comienza a fundirse, tales sáculos tienden a unirse y se produce una especie de avenamiento de la salmuera hacia abajo (es decir, hacia el mar); lo que queda del témpano, al cabo de un momento está constituido casi en su totalidad por agua dulce.

    Contrariamente a la banquisa, los icebergs están constituidos por agua dulce: proceden de los glaciares propios de los continentes o de grandes islas, que descienden hasta el mar, donde “botan” sus catedrales de hielo. Paradójicamente, estos icebergs escasean en el Océano Glacial Ártico, pues apenas desembocan glaciares en él, si se exceptúan los de la costa septentrional de la isla Ellesmere y del litoral correspondiente de Groenlandia.

    En el hemisferio norte los icebergs abundan, sobre todo en las proximidades de Terranova, hasta donde llegan empujados por la corriente del Labrador.

    La formación del hielo en el Océano Glacial Ártico es muy similar a la de la Antártida, incluso las formas de estructura en que se lo puede encontrar son las mismas; lo que cambia es la influencia que ejercen las condiciones atmosféricas sobre el mismo, pues en el Océano Glacial Ártico los cambios en las condiciones atmosféricas se sienten más debido a la prácticamente nula influencia que podría ejercer la tierra firme en comparación con la Antártida, la cual posee una importante presencia de la tierra firme. De esta forma, el hielo del Océano Glacial Ártico se ve influenciado por las corrientes marinas y el viento, entre otros factores atmosféricos. 

     

    5)     ¿En cuántas partes aparece dividida la cuenca oceánica, cuáles son las características de relieve y qué relación encuentras con la teoría de las placas y la antigüedad geológica?

     

    Frente a las plataformas continentales está la cuenca del Ártico propiamente dicha, subdividida por tres elevaciones o dorsales paralelas en cuatro cuencas (también llamadas fosas oceánicas). La dorsal de Lomonóssov, la mayor de las elevaciones, corta el mar que se extiende por el polo norte casi por la mitad, formando como un puente submarino de 1.700 km que conecta Siberia con el extremo noroccidental de Groenlandia. Este relieve individualiza, de un lado, una cuenca eurasiática y, de otro, una cuenca canadiense. La primera, a su vez, está dividida en dos unidades por la dorsal Medio – ártica, llamada también dorsal de Nansen. Se trata de una prolongación de la dorsal medio – atlántica, y se comprueba que, como ésta, es asiento de una intensa actividad magnética: zona de ascensión de la lava, una fosa (rift) tectónica. Define las cuencas de Nansen y de Fram. Es en esta parte del Océano Glacial Ártico (en la cuenca de Angara exactamente) donde se encuentran las fosas locales más profundas: -5.450 metros en la fosa Nansen.

    La cuenca canadiense, o cuenca laurentina, abarca una vasta planicie abisal, con unos 3.800 metros de profundidad, cuyo piso está cubierto por una enorme capa de sedimentos (más de tres km. de espesor). Estos fueron aportados por los ríos (Mackenzie en el Canadá, Lena y Kolyma en Siberia). Un cierto número de altiplanicies sumergidas de esta región (como la del Chukotsk o la de Arlis) corresponden a fragmentos de continentes desgajados. Pero aquí, el principal relieve sumergido es la dorsal Alfa, de 1.200 a 1.500 metros de profundidad, salpicada de fallas y de picos, cuyo origen sigue siendo desconocido. Ésta divide las cuencas Canadiense y de Makárov.

    El “motor” de la mecánica de la Teoría de las Placas Tectónicas se encuentra en las dorsales medio – oceánicas: es en ellas donde los materiales eruptivos ascienden desde las entrañas de la Tierra. Al acumularse a uno y a otro lado de la zanja magmática, provocan el ensanchamiento de los océanos y, como consecuencia, la deriva de las masas continentales próximas.

    Los fondos locales se constituyeron por acumulación de lava basáltica, en el transcurso de los últimos 60 millones de años. Antes de esa época, la dorsal de Lomonossov era un fragmento del margen continental de Siberia. Separándose de su lugar de origen a razón de 0,5 a 1 cm. al año aproximadamente, la planicie abisal que se constituyó en el espacio así creado alcanza profundidades de más de 5.000 m.

    Por la misma época, Groenlandia se separó de Europa, empujada hacia el oeste por los materiales extrusivos de la dorsal medio – atlántica. El Labrador, por su parte, se separó de Groenlandia por medio de una dorsal del mar del Labrador y del mar de Baffin. Hace 20 millones de años este dorsal quedó inactiva y el fondo se llenó localmente de sedimentos.

    La dorsal medio – ártica dobla en dirección a la Unión Soviética. En el transcurso de los últimos 60 millones de años ha provocado el alargamiento de Siberia en unos 500 km. y la formación de más de 400.000 km2 de tierras nuevas. No se sabe si bajo el Océano Glacial Ártico existe un punto de convección del manto interno análogo al que constituye Islandia en el Atlántico Norte.

    La historia de la cuenca canadiense es un auténtico rompecabezas. Los geólogos se muestran perplejos sobre todo ante el origen de la dorsal Alfa. Algunos han avanzado la hipótesis de que se trata de una dorsal medio – oceánica fósil, inactiva desde hace decenas de millones de años, en todo caso desde el inicio de la “entrada en servicio” de la dorsal medio – ártica. Las extensas planicies abisales situadas al este de la dorsal Alfa constituyen las partes más antiguas de todo el Océano Glacial Ártico. Su profundidad, bastante grande (3.600 m.), es tanto más notable cuanto que están cubiertas de una considerable capa de sedimentos. Estas llanuras existían mucho antes de que empezara a constituirse la cuenca eurasiática. Puede pensarse que datan de la primera gran expansión local de los fondos marinos, hace unos 150 millones de años. Antes de esta fecha, la historia del Océano Glacial Ártico continúa siendo un complejo misterio.

    Comparados con ciertos escudos continentales, con varios miles de millones de años de antigüedad, todos los océanos son “jóvenes”. El Océano Glacial Ártico es uno de los más recientes.

     

    6)     ¿Cuáles son las características que posee la circulación de las corrientes marinas en este océano?

     

    La circulación superficial de los hielos y de las masas de agua se organiza conforme a dos sistemas bien individualizados: por una parte, un inmenso remolino llamado de Beaufort, que gira en el sentido de las agujas dl reloj y afecta a la cuenca canadiense; por otra parte, un largo flujo sinuoso, la corriente transpolar, que parte del estrecho de Bering y de la Siberia oriental, pasa por encima del Polo Norte y se dirige hacia el oeste; allí, esta corriente se divide en dos partes: la primera continua hacia el Oeste y alimenta el remolino de Beaufort; la segunda baja a lo largo de Groenlandia, y recibe el nombre de corriente oriental de Groenlandia. Los hielos a la deriva siguen a estos grandes desplazamientos acuáticos, que los navegantes polares bien pronto trataron de aprovechar. Los hielos que se encuentran en la corriente circular de Beaufort pueden ser muy antiguos: prisioneros de ese maelström, giran y giran sin cesar... Los que se encuentran, en cambio, en la corriente de deriva son siempre bastante jóvenes: tardan de dos a tres años, por término medio, en efectuar toda la travesía, cuando pasan por el polo.

    El agua del Océano Pacífico se vierte continuamente en el Océano Glacial Ártico a través del estrecho de Bering, y el agua del Ártico vuelve a pasar al Atlántico por el estrecho de Nares y los demás pasos del norte del Canadá, que desembocan en el mar de Baffin y el estrecho de Davis. Pero los principales intercambios de agua del Océano Glacial Ártico se llevan a cabo con el Atlántico a través del estrecho de Fram, que separa a Groenlandia de Spitzberg. 

    El flujo que sale del Océano Glacial Ártico costea el borde oriental de Groenlandia y desciende hacia el sur, donde se convierte en la corriente de Groenlandia. El flujo que entra al Océano Glacial Ártico se dirige en sentido contrario algo más al este, pasando cerca de Spitzberg: es la corriente occidental de Spitzberg. Las aguas procedentes del Atlántico se mezclan gradualmente con la masa acuática del Océano Glacial Ártico, pero durante cientos de kilómetros forman una capa superficial relativamente templada. Una parte de estas aguas inclina su trayectoria hacia Siberia, cuyos márgenes baña, en sentido contrario al de la gran corriente de deriva del polo Norte. Otra porción vuelve hacia Groenlandia en remolino, y se mezcla con las aguas descendentes de la corriente de Groenlandia.

    Las mareas del Ártico tienen escasa amplitud. Este océano se encuentra casi rodeado de tierra, y apenas se dan en él fenómenos de resonancia.

     

     

    7)     ¿En qué radica la importancia económica de la Región Ártica?

     

    Las actividades económicas en la mayor parte de las regiones árticas se limitan a la obtención y procesado de recursos naturales, en especial pescado y minerales.

     

    Agricultura:

    El entorno ártico no es favorable a la actividad agraria ni tampoco a la cría de animales. El pastoreo de renos es importante al norte de Escandinavia y Rusia, y en menor grado en las zonas árticas de Alaska, Canadá y Groenlandia. Hay cría de ovejas al suroeste de Groenlandia y en Islandia. La industria lechera, muy difundida, provee a las comunidades cercanas. Sólo en Rusia hay casi un millón de cabezas de ganado.

     

    Pesca:

    La pesca obtenida en ríos y lagos es importante en la dieta de los habitantes de las regiones árticas. Rusia ha desarrollado pesquerías de río que sirven tanto a la población local como a clientes de ciudades lejanas. El océano Ártico es una de las áreas pesqueras más importantes del mundo, en la que tradicionalmente faenan barcos pesqueros de muchos países. Al oeste de Groenlandia se capturan grandes cantidades de bacalao y camarón, pero el exceso de capturas es un problema creciente.

     

    Minería:

    La minería es el recurso más importante en algunas partes de las regiones árticas. La producción de níquel, mineral de hierro y apatito se centra en la península de Kola y se obtienen diamantes en el valle del río Lena; la cuenca minera de Kuznetsk posee enormes reservas de carbón. Desde la década de los sesenta se han explotado al noroeste de Siberia y cerca de Yakutia grandes reservas de gas natural y petróleo. Entre los productos minerales más importantes del Ártico ruso se encuentran el oro, el estaño, el carbón, la mica y el tungsteno. Desde 1900 aproximadamente Suecia produce mineral de hierro en Kiruna y otros lugares del norte del círculo polar ártico y Noruega posee un importante yacimiento de mineral de hierro en su costa norte, en Kirkenes. En Groenlandia se produce plomo, cinc y molibdeno; antiguamente se extraían grandes cantidades de criolita en Ivigtut. Hay enormes minas de carbón en Spitzberg, una de las principales islas del archipiélago Svalbard. La industria minera del Ártico canadiense produce uranio, cobre, níquel, cinc, amianto, mineral de hierro, petróleo y gas natural. La producción a gran escala de petróleo en el talud ártico del norte de Alaska comenzó en 1977. En 1987 la Administración del presidente Ronald Reagan propuso abrir la Reserva Nacional Ártica de Vida Salvaje a la explotación petrolífera, y esta propuesta encontró la fuerte oposición de varias organizaciones ecologistas.

    En cuanto al petróleo, las prospecciones se iniciaron en 1972, en la orilla meridional del mar de Beaufort, especialmente en el delta de Mackenzie (Canadá) y en la región de la bahía de Prudhoe (Alaska). Casi de inmediato se empezó a explotar un importante yacimiento a orillas de la bahía de Prudhoe. Para ser rentable, comercialmente hablando, ha habido que construir un gran oleoducto a través de Alaska, que no ha dejado de provocar inquietud entre los ecólogos. Otros lugares promisorios han empezado a ser perforados, especialmente en las costas occidentales de Groenlandia y en las del Labrador. En Siberia parecen enormes las posibilidades de encontrar hidrocarburos, tanto en tierra firme como en la inmensa plataforma continental. Y no sería de extrañar que el mar de Laptev fuera un nuevo El Dorado petrolero. Sin embargo, las dificultades para perforar allí son tantas, dado el estado actual de la técnica y los costos de operación, que no se vislumbra el poder aprovechar estas riquezas en mucho tiempo. 

     

    Industria:

     

    Las únicas industrias importantes del Ártico de Estados Unidos están relacionadas con el procesado de materias primas. Los costes de trabajo y transportes son demasiado altos como para crear industrias manufactureras. Sin embargo, existen algunas áreas industriales de importancia en el norte de Rusia, en la península de Kola y los valles de los ríos Pechora, Yeniséi y Lena. Se procesan materias primas en el Ártico canadiense y en Groenlandia; Islandia tiene varias industrias manufactureras a pequeña escala.

     

    Transporte:

     

    El transporte terrestre y marítimo en las regiones árticas se ve perjudicado por capas de hielo permanentes o temporales. Hay pocas carreteras en las regiones árticas aunque existen redes de carreteras importantes en la tierra firme de Canadá, en el norte de Rusia y en las partes septentrionales de Noruega y Suecia. El transporte marítimo costero es notable en varias regiones del Ártico, especialmente en Rusia, Escandinavia, Alaska y Canadá. Los rompehielos limpian las rutas marítimas en invierno. Rusia posee un buen sistema de navegación de ríos en verano. El transporte aéreo es de gran importancia; los aeropuertos atienden a los principales centros urbanos y las líneas aéreas Bush unen comunidades aisladas y yacimientos mineros con núcleos más grandes.

     

     

     

     

     

     

    8)     Investigar las características del pueblo inuita considerando: origen antropológico, territorio que ocupan, características socio – culturales, adaptación a la sociedad actual canadiense y reconocimiento socio – cultural.   

     

    Los inuit, también llamados esquimales, conforman un pueblo ártico que habita en pequeños enclaves de las zonas costeras de Groenlandia, de la Norteamérica ártica (incluidas Canadá y Alaska) y el extremo nororiental de Siberia. El nombre con el que se denominan a sí mismos es inuit (en siberiano y algunas lenguas de Alaska, yuit), que significa ‘la gente’. El nombre ‘esquimal’, que se considera despectivo, significa ‘devoradores de carne cruda’, término con el que de forma poco exacta les bautizaron los pueblos algonquinos.

    A partir de testimonios arqueológicos, lingüísticos y psicológicos, arqueólogos y antropólogos han llegado a la conclusión de que los inuit emigraron a través del estrecho de Bering desde Siberia hasta la Norteamérica ártica, mucho después que la mayoría de los indígenas americanos. Comparten multitud de rasgos culturales con los pueblos árticos siberianos y con sus propios parientes más cercanos, los aleutianos. Los yacimientos arqueológicos más antiguos identificables como inuit en el suroeste de Alaska y las islas Aleutianas, datan del 2000 a.C. y difieren ligeramente de los yacimientos inuit posteriores. Hacia el 1800 a.C. surgieron en Siberia y en la región del estrecho de Bering culturas altamente evolucionadas como la Old Whaling (Antigua pesca de ballenas) o del mar de Bering, y otras emparentadas. En el este de Canadá floreció la cultura Old Dorset desde el 1000-800 a.C. hasta el 1000-1300 d.C. El pueblo Dorset fue arrasado por los inuit Thule que hacia el 1000-1200 d.C. habían llegado a Groenlandia. Allí, la cultura inuit recibió influencias de los colonos nórdicos medievales y, a partir de 1700, de los daneses.

    El pueblo inuit muestra una gran adaptación a la climatología ártica. Como habitantes de un área que cubre más de 5.150 km, disfrutan de un territorio geográfico mayor que cualquier otro pueblo indígena, a pesar de tener una menor densidad de población. De forma general, se les puede encuadrar en las siguientes divisiones geográficas, enumeradas de este a oeste: (1) los inuit de Groenlandia, que viven en las costas orientales y occidentales del sur de Groenlandia, han adoptado muchos hábitos europeos y se conocen como groenlandeses o kalaallitt (kalâtdlit); (2) los inuit de Labrador, que ocupan la costa desde la otra punta de Terranova hasta la altura de la bahía de Hudson, con algunos asentamientos en el sur de la isla de Baffin; (3) los inuit centrales, que incluyen: los del extremo norte de Groenlandia, los de Canadá, isla de Baffin y los del oeste de la bahía de Hudson; (4) los inuit de la isla de Banks, incluyen los habitantes de dicha isla, los de la isla de Victoria y demás grandes islas frente a la costa ártica central; (5) los inuit árticos occidentales o inuvialuit, que se encuentran a lo largo de la costa ártica occidental de Canadá; (6) los inuit de Alaska; (7) los yuit de Alaska y (8) los yuit de Siberia.

    Las lenguas de los pueblos inuit constituyen una subfamilia de la familia lingüística esquimal-aleutina. En Alaska existe una importante división lingüística, que depende de que los individuos se denominen a sí mismos inuit (singular, inuk) o yuit (singular, yuk). La rama oriental de la subfamilia —llamada generalmente inupiaq en Alaska, pero también inuktitut en Canadá y kalaallisut (kalâdtlisut) en Groenlandia— se extiende desde el este de Alaska, a través de Canadá y desde el norte hasta el sur de Groenlandia.

    Está constituida por varios dialectos, cada uno de ellos inteligible para los dialectos vecinos, aunque no para los que son geográficamente remotos. La rama occidental, denominada yupik, incluye tres lenguas distintas: el yupik del centro de Alaska, el yupik del Pacífico y el Golfo, y el yupik de Siberia, cada uno de ellos a su vez con varios dialectos. Los dialectos inupiaq cuentan con más de 40.000 hablantes en Groenlandia y más de 20.000 en Alaska y Canadá. La lengua yupik la hablan unos 17.000 individuos, incluidos 1.000 en la antigua Unión Soviética. Estas diferentes lenguas se utilizan durante el primer año escolar en algunas zonas de Siberia, en la enseñanza religiosa y la educación en escuelas bajo jurisdicción inuit en Alaska, y en las escuelas y los medios de comunicación en Canadá y Groenlandia.

    Los hábitos y costumbres de los inuit, al igual que su lengua, son notablemente uniformes a pesar de su amplia dispersión. La familia es la unidad social más significativa. En la cultura tradicional, los matrimonios, aunque pactados en ocasiones, quedan generalmente a la libre elección del individuo. La monogamia es la costumbre frecuente, pero también se dan tanto la poliginia como la poliandria. El matrimonio, una necesidad virtual para la supervivencia física, se basa en una estricta división del trabajo. Los hombres construyen las casas, cazan y pescan, mientras que las mujeres cocinan, curten las pieles de animales y fabrican vestimentas.

    La ley social básica es la obligación de ayudar a la propia parentela. El escarnio comunitario constituye el medio más habitual de control social; en casos extremos, tras prolongadas deliberaciones, un infractor puede ser condenado al ostracismo social o incluso a muerte. Al no existir ninguna estructura legal comunitaria, el lesionar a alguien perteneciente a un grupo distinto pone en peligro al propio grupo de parentesco (que debe asumir la responsabilidad del delito) y plantea la posibilidad de un enfrentamiento sangriento. La demostración excesiva de los sentimientos es objeto de desaprobación. Algunos grupos controlan los conflictos por medio de combates de lucha libre o de confrontaciones de canto, en la que los contendientes agraviados exteriorizan cánticos insultantes; el perdedor puede llegar a ser expulsado de la comunidad.

    Las alianzas entre individuos no emparentados se forman y se mantienen a través del intercambio de regalos y de las muestras de respeto. La forma más elevada de intercambio de regalos se produce cuando el jefe de una familia ofrece la oportunidad de mantener una relación sexual temporal con la mujer adulta de más alta consideración de su familia. Sin embargo, la mujer conserva el derecho a rechazar dicha relación y, en tal caso, el respeto se simboliza a través de la ofrenda de algo distinto.

    La dieta inuit tradicional se compone de pescado, focas, ballenas y otros mamíferos marinos, cuya carne se come cocida, desecada o congelada. Las focas constituyen el principal alimento invernal y su recurso más preciado. Proporcionan comida para los perros, vestidos y materiales para confeccionar botas, tiendas de campaña y cuerdas para los arpones, así como combustible luminoso y calórico. En el verano se cazan los caribús en el interior de Alaska y Canadá. En menor medida también se proveen de osos polares, zorros, liebres y pájaros árticos, sobre todo aves marinas. La caza mayor, como la ballena, la morsa y el caribú exigen expediciones de caza superiores a las que están al alcance de cualquier grupo de parentesco. Muchas familias observan un ciclo estacional de caza y pesca que les lleva de un extremo a otro de su territorio habitual; durante el trayecto, realizan intercambios comerciales con otros grupos.

    Los iglúes (en inuit, iglu ‘casa’) son de dos tipos: tiendas de piel de morsa o de foca en el verano y chozas o casas durante el invierno. Las viviendas invernales suelen estar construidas de piedra, sobre un armazón de maderos o barbas de ballena, con hendiduras y recubierto de musgo o hierbas.

    Las formas tradicionales más importantes de desplazamiento son el kayac, el oomiac y el trineo de perros. El ligero y marinero kayac es un barco de caza, parecido a la canoa, construido sobre un armazón de madera, totalmente recubierto con piel de foca, excepto una abertura redonda central en la que va sentado el único ocupante. El oomiac, un barco más grande y abierto, de unos 9 m de longitud y 2,4 m de ancho, y construido también sobre un armazón de madera recubierto de piel de morsa, se utiliza para las expediciones balleneras y, en ocasiones, para transportar a las familias y las mercancías. El trineo, tirado por un conjunto de los llamados perros esquimales adiestrados para tal fin, es muy común entre todos los inuit excepto los del sur de Groenlandia. Con la adquisición de hierro mediante intercambios comerciales, los patines de este metal sustituyeron en gran medida a los construidos con marfil o barbas de ballena. En esta última mitad del siglo, las motoras y los trineos a motor han adquirido gran importancia como medios de desplazamiento.

    La vestimenta tradicional de los inuit, tanto para hombres como para mujeres, está compuesta por botas impermeables, pantalones de doble capa y parka, un chaquetón ajustado de doble capa con capucha, todo él fabricado en piel. Una capucha de mayor tamaño forma una cómoda cuna para los recién nacidos.

    Desde los tiempos prehistóricos, los utensilios inuit han sido célebres por su esmerada fabricación y la artesanía de su ornamentación tallada. El marfil procedente de las morsas y las ballenas, el material más accesible para confeccionar tallas, se transforma en figurillas que representan animales y personas. La madera de playa y las barbas de ballena se tallan para confeccionar máscaras ceremoniales, algunas de tamaño tan reducido que se llevan en los dedos de las mujeres durante las danzas rituales. Tras el contacto iniciado en el siglo XVIII con los comerciantes europeos, canadienses y estadounidenses, los inuit también fabricaron, como artículos comerciales, colmillos tallados y objetos de marfil y de barbas de ballena tales como bastones y tableros de cribbage.

    A partir de 1950, el gobierno canadiense, preocupado por las presiones que progresivamente estaban forzando a los inuit hacia una economía dineraria, fomentó la talla y venta de esculturas muy elaboradas de esteatita. La escultura y el estampado, comercializados en régimen de cooperativa, se han convertido en los pilares de la economía de los inuit canadienses y en una de las facetas más conocidas de su cultura.

    Las artes teatrales inuit se centran en los cánticos y danzas ceremoniales. Algunas canciones mágicas se consideran propiedad personal y pueden ser objeto de venta o intercambio. El principal instrumento musical es el tambor plano en forma de pandereta que tocan los chamanes.

    A finales del presente siglo, los inuit han comenzado a formar organizaciones privadas para defender sus intereses. Estas organizaciones han influido, por ejemplo, en la resolución de las reivindicaciones de tierra. La Conferencia Circumpolar Inuit, fundada en 1977, se reúne cada tres años y proporciona a los inuit de Groenlandia y de Norteamérica un centro de reunión para debatir problemas comunes, presionar en favor de la representación inuit en la planificación del desarrollo económico y promover la conservación del medio ambiente.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Trabajo practico de Geografía N° 2

    Trabajo de lectura, análisis e interpretación sobre  los textos de la Guía del Ártico

     

     

     

     

     

    Alumno: Erick Cassal

     

     

     

     

     

    Año y división: 4° 2°

     

     

     

     

    Profesora: Irma Góngora

     

     

     

     

     

     

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