Viernes 19 de Septiembre de 2014 | Hay 65 usuarios online en este momento!
 

El hombre: su naturaleza social

Imprimir
Recomendar a un amigo
Recordarme el recurso
Descargar como pdf

Seguinos en en Facebook


Agregado: 02 de AGOSTO de 2011 (Por Grupo HN) | Palabras: 0 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografas > Sociologa >
Material educativo de Alipso relacionado con hombre naturaleza social
  • Responsabilidad civil.: ...
  • El hombre light: resumen de el hombre light-una vida sin valores de Enrique Rojas
  • LA MUJER FERIANTE... UN EMBLEMA DE FUERZA Y CORAJE: este ensayo se enmarca en la asignatura de politica sociocultural chilena y latinoamericana de la carrera de trabajo social de la universidad de la frontera

  • Enlaces externos relacionados con hombre naturaleza socialnalga


    Autor: Grupo HN (guillehassel@iposadas.com.ar)

    EL HOMBRE: SU NATURALEZA SOCIAL.

    El punto de vista para analizar este tema es el hombre en sus relaciones humanas, la persona social, que aparece intensamente en el gnero humano ya que, de acuerdo con las aseveraciones de Corn-lius Castoriadis (1922-1997), filsofo francs, no existe ser humano extra social. Existen, sin em-bargo, diversas posiciones respecto a si esta sociabilidad es natural o es adquirida, pudiendo resumir-se en:
    Pensadores que crean arbitrariamente una nocin de hombre y a partir de ella desarrollan sus argumentaciones:
    o Rousseau y sus ideas sobre el salvaje bueno con el que explica despus la sociedad o con-trato social como una necesidad para superar los obstculos.
    o Hobbes asegura que el hombre es mezquino y egosta en estado natural y se asocia para evi-tar la muerte violenta.
    o Aristteles, quien afirma que el hombre es un ser sociable, incapaz de vivir solo.
    Aquellos que concretan estudios siguiendo mtodos cientficos acerca de la sociabilidad, los cua-les arrancan sus observaciones desde el nio y su vinculacin al grupo como una necesidad y la sociabilidad como un proceso:
    o Fichter afirma que ambos, la naturaleza y la crianza, contribuyen a la socializacin de la per-sona individual.
    o Otras escuelas sostienen que la reciprocidad es el fundamento de la sociabilidad. Como modelo de relacin social, ha sido empricamente constatado en tal cantidad de pueblos primitivos que ha llegado a considerarse como el rasgo fundamental de stos, convirtindo-se as en la lnea divisoria entre lo primitivo-familiar y lo moderno-contractual.
    o Lvy-Bruhl dice que es poco probable que los primitivos hayan posedo representacin de su individualidad, siendo lo colectivo como lo verdaderamente natural. Afirmaba que los seres humanos primitivos razonan de un modo prelgico esto es, influidos por ideas de tipo ms-tico siguen una ley de participacin por la cual las cosas pueden entenderse simultneamen-te como lo que son en s mismas y como algo diferente.
    Debe remarcarse que ambas condiciones son simultneas, los aspectos naturales como los artificia-les, dentro de un proceso, concurren para que las diversas necesidades ms la adquisicin de pautas de comportamiento social, establezcan el rasgo de sociabilidad del que surge la sociedad, posibilitan-do el agrupamiento de varias familias, relacionadas bajo ciertas reglas mnimas, que permiten su con-vivencia y crecimiento.
    Esto significa que, por un lado el agrupamiento y por el otro el ordenamiento, son dos cuestiones inseparables que se nutren dialcticamente.
    Es dable tener presente que Aristteles afirmaba que quien es capaz de vivir en soledad ha dejado de ser humano para pasar a ser un dios o una bestia. Esta afirmacin emprica ha sido creciente-mente corroborada en la medida que el hombre integra sociedades cada vez mayores.

    Caractersticas del hombre: Conforme a la sntesis de Bidart Campos, el hombre es mundano, sociable y poltico.
    La mundanidad significa que el hombre est situado en el mundo con sus circunstancias, su cultura y su historia, que dirigen los cambios y la perduracin de los comportamientos. Entonces la mundanidad es la relacin dinmica del hombre como producto cultural y las circunstancias materiales de la que es husped y conquistador
    Su sociabilidad se manifiesta porque el hecho fundamental de la existencia humana es el hom-bre con el hombre, lo que nos conduce a la idea de sociedad. Significa que el hombre convive con los dems, relacionndose e interactuando a travs de smbolos y transmisin de ideas. Aris-tteles afirma que slo el hombre entre los animales posee la palabra para manifestar lo conve-niente y lo daino, lo justo y lo injusto. Es decir, por naturaleza la ciudad es anterior a la casa y a cada uno de nosotros.
    La comunicacin y la convivencia son, entonces, generadores de fenmenos sociales. La necesi-dad de agruparse y el instinto gregario son simultneos y no excluyentes.
    La politicidad del hombre se vincula con la organizacin, que se orienta hacia lo dinmico y requiere que cada cosa, ya ordenada, cumpla una funcin en el todo y coopere para alcanzar los objetivos por eso con la organizacin viene la formulacin de normas, o sea la conformacin de una sociedad bajo ciertas reglas.
    El hombre se organiza, convive y progresa mediante la actividad poltica que selecciona a los l-deres y elige los mtodos ms eficaces para el desarrollo armnico de la comunidad.

    LA ESTRUCTURA SOCIAL.
    Para estudiar la sociedad y su vinculacin con el fenmeno poltico (objetivo de sta materia) deben analizarse las partes de la sociedad donde se produce el fenmeno poltico, las que no pueden aislarse ya que tienen una relacin de interdependencia conformando una estructura. En el acto de abstrac-cin aplicado a la sociedad total se nota que la misma puede descomponerse en partes y que en ellas se aprecian cuestiones de orden y jerarqua denominadas estratificacin social.
    Esta estratificacin es un factor poltico importante ya que permite observar como estn distribuidos los grupos, las clases y el grado de movilidad de las mismas.

    GRUPOS Y CLASES
    El grupo.
    El grupo es un concepto amplio y equvoco. Dentro de una sociedad constantemente se generan conjuntos humanos (una cola en un banco, en una cancha de ftbol, etc.), que pueden tener carcter fugaz y transitorio, o pueden constituir uniones ms perdurables (asociados a un club, practicantes de una religin). Las diferencias son de grado e intensidad, en cuanto al contacto personal, pero en to-dos los casos existen relaciones e interacciones que hacen a la convivencia humana y revelan la natu-raleza de lo social. Es importante sin embargo no confundir estos fenmenos con las categoras o colectividades (por ejemplo, las personas de una misma raza o de un mismo grupo sanguneo).
    Dentro de la ciencia poltica es menester destacar que sociedad no es lo mismo que un grupo social, ya que este ltimo es el conjunto de las personas que persiguen un objetivo social. Para Fichter, el grupo es una colectividad identificable, estructurada, continuada, de personas sociales que desempe-an funciones recprocas conforme a determinadas normas, intereses y valores sociales para la prose-cucin de objetivos comunes. Para los estudios, deben separarse los grupos sociales de las aglome-raciones humanas transitorias.
    Los grupos pueden ser:
    transitorios, meras aglomeraciones casuales o,
    permanentes, los cuales si persiguen un objetivo social, se constituyen en grupos sociales.

    Clases sociales.
    Clase social es una denominacin que tiene distintos significados desde la poltica, la ideologa o la sociologa. En esta ltima ciencia, es el trmino que indica un estrato social en una sociedad y su esta-tus correspondiente. El principio de organizacin en clases sociales es diferente del que opera en las sociedades de castas o estamentales y choca con la ideologa igualitaria asociada a la ciudadana en los Estados de derecho.
    Cada uno de estos sistemas define a las personas y a los grupos segn cuatro parmetros: su proce-dencia, su trabajo, el tipo de personas con quienes pueden contraer matrimonio y los tipos de dere-chos y deberes rituales propios. Adems, cada uno de estos sistemas est regido bsicamente por un determinado tipo de regulacin. La casta est regida por una reglamentacin de tipo religioso, el Es-tado por una de tipo legal y el estamento por una de tipo social. La clase social se diferencia de ellas en que est regida fundamentalmente por una ordenacin de tipo econmico. El lenguaje cotidiano y la terminologa de los medios de comunicacin no coinciden con estas definiciones sociolgicas.
    Estas tres formas de estratificacin (de casta, estatal-legal y estamental) son histricamente anteriores al concepto de clase social. La clase social est configurada por el mercado, constituido por personas que realizan un determinado trabajo o poseen un capital. Las clases sociales adquirieron gran impor-tancia a comienzos de la industrializacin. Se considera a Karl Marx como el creador del concepto de clase social, aunque a Max Weber se le reconoce una importante labor de clarificacin del trmino. Para este estudioso alemn, la clase es todo grupo humano que se encuentra en igual situacin de clase, distinguiendo entre clase propietaria, clase lucrativa y clase social, denominando a esta ltima a la totalidad de aquellas situaciones de clase entre los cuales hay un intercambio.
    En el manifiesto comunista de Marx y Engels se seala que la historia de la sociedad es la historia de la lucha de clases. Segn ellos la sociedad est dividida en burguesa y proletariado, en un contexto de confrontacin permanente, estando la idea de clase relacionada con el conflicto, en tanto que los socilogos norteamericanos admiten la existencia de clases sociales, pero las mismas no son antag-nicas, sino que implican una estratificacin social con gran movilidad.
    Como se expresara. Marx vincul el concepto de clase social con los de burguesa y proletariado, a travs de una teora de la historia que sostena que los intereses materiales son el principal motor de la humanidad y que los individuos en un estado de naturaleza (segn Hobbes) vivan en un conflicto permanente y endmico. Por otra parte, los individuos en una sociedad civil mantienen una lucha estructurada por los medios de produccin (los recursos para extraer productos de la naturaleza) y esta lucha es en s un conflicto de clases sociales. Este enfrentamiento, que implicaba la explotacin del proletariado por la burguesa, propietaria del capital y de los medios de produccin, conducira a la revolucin del proletariado cuya meta sera la sociedad sin clases sociales: el comunismo.
    Las ideas de Marx y el desarrollo de la sociedad industrial han hecho variar la terminologa acerca de las clases. Antes, las referencias a la estratificacin aludan a la aristocracia, a los comerciantes y a los grupos inferiores, mientras que la lucha entre la burguesa y el proletariado dominaba el anlisis pol-tico. Actualmente, con el auge de la sociedad postindustrial, el debate se centra en si el concepto de clase social ha perdido vigencia o si la idea marxista de la historia, el materialismo dialctico (enfren-tamiento entre dos clases sociales antagnicas, mantenido de forma dialctica, en donde el auge de una de ellas, provocara paradjicamente su desaparicin), ha llegado a su fin.
    Esta postura, que ha sido defendida por varios historiadores liberales despus de la cada de los reg-menes comunistas en Europa, no puede negar la importancia de la clase social como factor funda-mental de diferenciacin social. En la mayora de los pases (y entre un pas y otro) las desigualdades en cuanto a capital, ingresos, sanidad y educacin son cada vez mayores. Algunos socilogos intentan explicarlas utilizando otros atributos humanos como gnero, raza, religin o inteligencia, aunque este debate supone restar importancia a las terminologas o al significado de clase social. Otros autores destacan los grandes cambios que han tenido lugar a medida que la estructura de las sociedades se ha transformado gracias a los avances tecnolgicos. As, por ejemplo, las clases ms desfavorecidas han podido mejorar sus condiciones de vida, en trminos absolutos, al aumentar la riqueza y organizarse el Estado de bienestar.
    En este contexto, es posible el anlisis del concepto de clase social. Existen desigualdades de salud y educacin que han demostrado ser muy resistentes a las polticas sociales de los pases ms desarro-llados y que estn estrechamente relacionadas con la posicin de los individuos en la clase social a la que pertenecen por nacimiento. Generalmente se define clase social como grupo de personas situa-das en condiciones similares en el mercado de trabajo. Esto significa que las clases sociales tienen un acceso distinto, y normalmente desigual, a privilegios, ventajas y oportunidades.

    SOCIEDAD Y COMUNIDAD
    Aunque en el lenguaje cotidiano se los usa con el mismo significado, la sociologa diferencia entre sociedad y comunidad. En general coinciden los socilogos que la diferencia se encuentra en el ori-gen. La sociedad se forma de modo reflexivo y voluntario (una cooperativa, un club) mientras que la comunidad tiene un origen ms espontneo, sobre la base de la cultura, la raza o la religin (la fami-lia, la nacin).
    Segn Max Weber en la comunidad la actitud en la accin social se inspira en el sentimiento subjeti-vo (afectivo o tradicional) de constituir un todo. En cambio en la sociedad el comportamiento obe-dece a la deliberacin y al clculo y se orienta racional e interesadamente.
    Por su parte Ferdinand Tnnies ha descrito a la comunidad como voluntad de esencia y a la socie-dad como voluntad de eleccin.
    En consecuencia podemos decir que sociedad es el sistema o conjunto de relaciones, basadas en la deliberacin y el clculo, que se establecen entre los individuos y grupos con la finalidad de constituir cierto tipo de colectividad, estructurada en campos definidos de actuacin en los que se regulan los procesos de pertenencia, adaptacin, participacin, comportamiento, autoridad, burocracia, conflicto y otros.
    El concepto de sociedad se ha empleado en las ciencias sociales de todas las pocas con significado y fundamentacin diferente: en Roma se utilizaba para definir un grupo constituido por decisin vo-luntaria con finalidad compartida. El filsofo griego Aristteles consider a la sociedad como orga-nismo vivo, concepcin que el telogo italiano Toms de Aquino complet y desarroll como totali-dad orgnica propia, base del pensamiento social cristiano: los individuos que la componen son par-tes de un todo, regulado por fuerzas trascendentes.
    A partir del siglo XVI se formul una concepcin contractualista que ve en la sociedad la construc-cin de un orden artificial fundado en una asociacin de individuos que ceden su derecho a un ente social capaz de garantizar el orden y la seguridad en sus relaciones (vase Contrato social). Con el inicio de la industrializacin, la sociedad, desde el punto de vista econmico, se entenda como con-junto de los productores frente a los no productores. El terico social ingls Herbert Spencer vio en la sociedad una forma superior de organismo, cuyas partes aparecen integradas y coordinadas me-diante leyes naturales, oponindose a sus compatriotas Thomas Hobbes y John Locke, quienes cues-tionaban la sociedad como un hecho natural.
    El filsofo positivista francs August Comte diferenci las sociedades en estticas y dinmicas, y el materialismo histrico rechaz el trmino de sociedad en general para referirse a las sociedades hist-ricamente determinadas en un tiempo y espacio dados. En la filosofa alemana de finales del siglo XIX se desarroll la diferenciacin entre sociedad y comunidad, formas de organizacin, artificial o natural, basadas en el contrato o el estatus. Georg Simmel explic la sociedad como suma de indivi-duos asociados y sistema de relaciones, que implica un conjunto social. Ya en el siglo XX, los antro-plogos sociales, influidos por mile Durkheim (1858-1917), terico social francs, desarrollaron la tendencia a concebir la sociedad como el conjunto de relaciones sociales observables entre los miembros de una colectividad. Por otro lado, el funcionalismo consider la sociedad como una tota-lidad de estructuras sociales y culturales independientes.
    El estudio de la evolucin de los diversos tipos de sociedad ha dado lugar a la formulacin de tipolo-gas diferentes: simples y complejas, seculares y sacras, rurales y urbanas, tradicionales y modernas, institucionales e industriales, etctera. Recientemente se ha desarrollado el anlisis de algunas formas particulares de sociedad: sociedad industrial y postindustrial, sociedad de masas y sociedad global.
    Por su parte la comunidad es el tipo de organizacin social cuyos miembros se unen para participar en objetivos comunes. La comunidad la integran individuos unidos por vnculos naturales o espont-neos y por objetivos que trascienden a los particulares. El inters del individuo se identifica con los intereses del conjunto.
    El filsofo alemn Karl Marx se refiri a la comunidad primitiva como la forma ms antigua de or-ganizacin social. Ampliacin de la familia, la comunidad fue en sus orgenes nmada y pastoril antes de la aparicin de la agricultura. Para Marx, la divisin del trabajo en las comunidades es muy limitada, casi inexistente, ya que su objetivo no es la produccin, sino la subsistencia de la colectivi-dad humana. Por otro lado, la propiedad es de tipo comunal, ya que el territorio pertenece a la tribu. Desde el marxismo, en la comunidad primitiva no existe la explotacin del hombre por el hombre y no hay Estado.
    Fue, sin embargo, su colega alemn Ferdinand Tnnies quien construy el tipo ideal de comunidad. Tnnies hizo referencia a la voluntad orgnica vinculada a este tipo de organizacin social, que se constituye de tres formas: por placer, por hbito y por la memoria. En estas tres formas se apoya la divisin clsica de las comunidades: comunidades de sangre (la ms natural y primitiva, de origen biolgico, como la tribu, la familia o el clan), comunidades de lugar (cuyo origen es la vecindad, co-mo las aldeas y asentamientos rurales) y comunidades de espritu (su origen es la amistad, la tradicin y la cohesin de espritu o ideologa).

    SOCIEDAD DE MASAS
    Gustavo Le Bon en Psicologa de las multitudes dice que el ms singular de los fenmenos pre-sentados por una masa psicolgica es que cualesquiera que sean los individuos que la componen, el solo hecho de hallarse transformados en una multitud les dota de una especie de alma colectiva, que les hace sentir, pensar y obrar de una manera completamente distinta de cmo sentira, pensara y obrara cada uno de ellos aisladamente. Entonces quedan abolidas ciertas facultades de discernir, se transforman en actos las ideas como en un estado hipntico.
    Ortega y Gasset, al hacer referencia a la masa habla del hombre como producto de la sociedad mo-derna, ahora postmoderna, que acta dentro de identidades comunes. Afirma que no obstante la estratificacin social, existe un tipo de conducta uniforme universalmente repetido, fenmeno que se verifica en individuos pertenecientes a estratos diferentes, pero que se asemejan en la forma de co-municarse, de vestirse, entre otros aspectos. Ortega y Gasset advierte sobre la creciente importancia de las masas frente a todo otro intento civilizador. Las masas son annimas, viven sin plan ni esfuerzo, son incapaces de inventar un proyecto colectivo y no respetan el valor del ser humano in-dividual. Ms an, muchas veces pretenden tomar el poder, lo que supone un grave peligro para el desarrollo de la sociedad. Cuando esto ocurre, los hitos de la civilizacin se encuentran en peligro. Pues nunca han sido las masas quienes han creado la cultura: la sociedad es siempre inventada, en cada momento histrico, por una minora que, eso s, procura contar con la colaboracin de las ma-sas, pero nunca puede ser sustituida por ellas es una sntesis de sus expresiones en la Rebelin de las Masas.
    Hoy tambin se habla de sociedad tecnolgica, que tiene por caracterstica la sustitucin del medio natural por una compleja red de mquinas y tcnicas. Lo importante es que sociedad de masa se describe un fenmeno del mundo moderno asociado a la tcnica, al desarrollo y a la prevalencia de un modelo econmico que apunta a esa uniformidad, cuyo rasgo paradjico es que la fragilidad de sus valores es tan real como la adhesin colectiva de sus ventajas. Es por esta causa, la sociedad tec-nolgica, que nuevas corrientes de opinin afirman que el paradigma de las masas ha perdido su sig-nificado. De nada sirve reunir a 50.000 personas en una manifestacin: primero porque 50.000 per-sonas hoy en da no es nada, y segundo porque la presencia fsica ya no es un requisito para que se produzca comunicacin. En ese sentido recuerdan que la generacin del 68 era una generacin de masas, sus tcnicas eran las manifestaciones, las sentadas, las reuniones. Coinciden con Ortega y Gasset que el siglo XX haba sido un siglo de masas. Los partidos polticos haban tenido que cam-biar de una poltica de saln, como la que se practicaba en la Restauracin, a una poltica de masas. Sin embargo remarcan que en la actualidad las elecciones se ganan en la televisin o en Internet.
    El cambio fundamental entre la sociedad de masas y la sociedad de red llega a partir de Internet por-que la televisin es slo una estacin intermedia: con la televisin el individuo est aislado de los de-ms, la masa crece hasta lmites insospechados anteriormente, pero sigue siendo pasivo, no puede responderle a ese que le habla. Con las redes telemticas el individuo deja por fin atrs su pasividad, salta hacia su interlocutor y se convierte al mismo tiempo en partcipe de la accin, por cuya causa las redes van a superar a las masas, explicando que las verdaderas estructuras de control son las redes de informacin.

    POSTMODERNISMO
    El Postmodernismo tema que es ms ampliamente desarrollado en la unidad 8 es un movimiento internacional extensible a todos los sectores de la sociedad, en especial a las artes, la sociologa, la economa y la poltica. Histricamente hace referencia a un periodo posterior a los modernismos y, en un sentido amplio, al comprendido entre 1970 y el momento actual.
    Tericamente se refiere a una actitud frente a la modernidad y lo moderno. Se trata de un movimien-to global presente en casi todas las manifestaciones culturales.
    El filsofo francs Jean-Franois Lyotard considera que la explosin de las tecnologas de la infor-macin, y la consiguiente facilidad de acceso a una abrumadora cantidad de materiales de origen en apariencia annimo es parte integrante de la cultura posmoderna y contribuye a la disolucin de los valores de identidad personal y responsabilidad.
    Puede ser til comparar las ideas rectoras de la Modernidad, algo que diversos autores concuerdan en afirmar que comenz a concluir luego de la dcada de 1950, aunque se seala a 1970 como inicio de otra etapa. La Modernidad se caracteriza por la confianza en el Progreso, por la bsqueda de una razn globalizante que d cuenta del momento histrico y su devenir, la postulacin de metas ideales, un fuerte sentido de la vida signada por responsabilidades acerca del mundo, responsabilidad por el otro, aun en el herosmo, el imperio de la razn. Esta modernidad corresponda a la Industria Capita-lista o al capitalismo industrial con sus fbricas, sus organizaciones obreras, sindicales.
    La postmodernidad corresponde a un momento histrico diferente que corresponde al Capitalismo Tardo, a una sociedad de consumo, a una sociedad de la informtica, de los medios masivos de comunicacin a una sociedad de una tecnologa sofisticada. No toda nuestra cultura es posmoderna pero si el posmodernismo es una dominante cultural en nuestros das.
    Algunos autores (Marshall Berman, Jurgen Habermas ) no acuerdan en denominar a nuestro momen-to actual de Posmodernidad pero s acuerdan en las caractersticas que definen a nuestra cultura contempornea, tal como sintetiza Gilles Lipovetski.
    Este autor sostiene que asistimos a una nueva fase en la historia del individualismo occidental y que constituye una verdadera revolucin a nivel de las identidades sociales, a nivel ideolgico y a nivel cotidiano.
    Esta revolucin se caracteriza por: un consumo masificado tanto de objetos como de imgenes, una cultura hedonista que apunta a un confort generalizado, personalizado, la presencia de valores permisivos y blandos en relacin a las elecciones y modos de vida personales.
    Estos cambios, novedosos a nivel de la cultura y los valores morales implican una fractura de la so-ciedad disciplinaria (tan bien analizada por Michel Foucault) y la instauracin de una sociedad mas flexible "basada en la informacin y en la estipulacin de las necesidades, la asuncin de los "factores humanos", en el culto a lo natural, a la cordialidad y al sentido del humor"
    La cotidianeidad tiende a desplegarse con un mnimo de coacciones y el mximo de elecciones priva-das posibles, con el mnimo de austeridad y el mximo de goce, con la menor represin y la mayor comprensin posible.
    Poder planificar una vida "a la carta". Esta sera la utopa de los tiempos posmodernos como el mito, tal cual lo seala Lipovetski, no sera Prometeo como en la Modernidad, sino Narciso.
    La sociedad disciplinaria si bien corresponda a un sistema poltico democrtico era de tipo autorita-rio. Se tenda a sumergir al individuo en reglas uniformes, en eliminar lo mximo posible las eleccio-nes singulares en pos de una ley homognea y universal, la primaca de una voluntad global o univer-sal que tenia fuerza de imperativo moral que exiga una sumisin y abnegacin a ese ideal.
    En el contraste se ve la diferencia. Lo interesante de pensar es que la Modernidad plasmada como sociedad disciplinar constituy una subjetividad y una forma de ejercer un control de esta subjetivi-dad. Como lo seala M. Foucault el control de las mentes y las conciencias permiti el control sobre los cuerpos y las prcticas sociales de los sujetos.
    La posmodernidad no implica una liberacin del control social. La posmodernidad no nos libera de una estrategia de control global. La manera de ejercer dicho control vara. Ahora dicho control se ejerce a travs de la seduccin, de una oferta de consumo, de objetos o de imgenes, consumo de hechos concretos o de simulacros.
    La cultura posmoderna es en definitiva una pluralidad de subculturas que corresponden a diversos grupos sociales y que adquieren su propia legitimacin a existir y a coexistir con otras subculturas con igual o similar reconocimiento social.
    Dice G. Lipovetski: "la cultura postmoderna es descentrada y heterclita, materialista y psi, porno y discreta, renovadora y retro, consumista y ecologista, sofisticada y espontnea, espectacular y creati-va; el futuro no tendr que escoger una de esas tendencias sino que, por el contrario desarrollar las lgicas duales, la correspondencia flexible de las antinomias.
    Se diversifican las posibilidades de eleccin individual, se anulan los puntos de referencia ya que se destruyen los sentidos nicos y los valores superiores dando un amplio margen a la eleccin indivi-dual. Lo interesante es pensar esta lgica como una nueva forma de control social. La posibilidad de la constitucin de una nueva subjetividad tal vez ms controlable que la subjetividad moderna-revolucionaria.
    Desde los distintos autores, como es el caso de Rifkin y de Castel se plantea la necesidad de repensar la cuestin social, la necesidad de pensar las condiciones de un nuevo contrato social, de reformular la concepcin de lo equitativo y de lo justo, de crear formas inditas de solidaridad y a buscar moda-lidades originales de recomposicin del tejido social.

    PUEBLO Y NACIN
    Estos conceptos han sido utilizados de diferentes maneras: con distintos significados, como sinni-mos o subordinados. Se adoptan, sin embargo, las siguientes definiciones:
    La Nacin es un concepto psicolgico, por los contenidos que abarca (historia, creencias, actitu-des, idioma, cultura y voluntad poltica comn).
    El pueblo es empleado para aplicarlo como concepto jurdico poltico, en la medida que se usa como sinnimo de cuerdo electoral, segn se desprende del artculo 40 de la Constitucin Na-cional cuando se refiere a la consulta popular dice el voto afirmativo del proyecto por el pueblo de la Nacin lo convertir en ley. Es evidente que si la expresin es de todo el pueblo y solo vo-tan los ciudadanos, es evidente que el concepto es equivalente a ciudadana o cuerpo electoral.
    Desde otra perspectiva se suelo utilizar el concepto nacin en el sentido de oficial y pueblo se reserva a movimientos que parecen oponerse a oficial o institucional.
    Actualmente el significado de pueblo se identifica a los sujetos del derecho internacional y compren-de a los grupos minoritarios que han sobrevivido dentro de un Estado. En ese sentido la Constitu-cin Argentina reconoce la preexistencia tnica y cultural de los pueblos indgenas argentinos.
    En la acepcin tradicional nacin designa a una comunidad antes que a una sociedad, porque comprende los vnculos ancestrales heredados, como cultura, lengua, raza e historia comn. Pero tambin extiende su significado al campo jurdico, ya que para adquirir la nacionalidad es menester cumplir con una serie de requisitos, siendo importante no confundir Nacin con Estado.

    DINMICA SOCIAL.
    RELACIONES Y PROCESOS SOCIALES
    La distribucin y estabilidad de las formas sociales sufren constantes modificaciones, interactuando dentro de un proceso social. La dinmica social estudia las formas en que interactan las personas en las relaciones sociales y entre los distintos grupos polticos, grupos estatales y los de inters. A travs de ellos se forman y disean las estrategias y decisiones polticas en un marco social en perpetuo movimiento.
    En ese devenir social existen diversas etapas que la sociologa ha identificado como:
    Procesos sociales son los tipos repetitivos de conducta mediante los cuales los individuos interactan.
    El cambio aparece de diversas formas y modos, modificando la sociedad y la cultura de un modo gradual o repentino, debiendo verificarse tres procesos que, de cumplirse, modifican la estructura y las relaciones sociales:
    o El descubrimiento.
    o La invencin.
    o La difusin.
    Los movimientos se presentan cuando una colectividad acta con cierta continuidad para pro-mover o resistir un cambio en la sociedad o el grupo del que forma parte. Existen movimientos migratorios, de mera protesta, reformistas y, en casos extremos, revolucionarios cuando se inten-ta sustituir un sistema por otro diferente.

    EL ORIGEN LGICO DE LA
    SOCIEDAD POLTICA Y EL ESTADO
    En este pargrafo se desarrollar, a partir de la filosofa poltica, aspectos referidos al origen (como sinnimo de causa) del Estado, siguiendo los lineamientos desarrollados por Horacio Rosatti:


    EL ESTADO COMO VOCACIN SOCIAL: NATURALISMO
    Se llama naturalismo a la corriente interpretativa segn la cual el Estado es consecuencia directa e inevitable del instinto gregario del hombre, un impulso innato que lo lleva a buscar la convivencia con sus congneres y en cuya concrecin se realiza la persona.

    Naturalismo clsico: Aristteles (384 AC-322 AC): Afirma que el Estado procede siempre de la naturaleza, ya que es un hecho natural que el hombre es sociable. En una escala asociativa, que co-mienza con la familia y culmina con el Estado, el hombre despliega las potencialidades de la naturale-za y alcanza su felicidad. El instinto social es lo que diferencia a los hombres de quienes son menos que l (brutos o idiotas) o de quien es ms que l (Dios).

    Naturalismo teolgico: Santo Toms de Aquino (1225-1274): El pensamiento escolstico conti-na la tradicional aristotlica agregndole la intervencin divina. No es la naturaleza el ltimo eslabn sino Dios, quien al insuflarle vida le ha incorporado la razn, que le permite diferenciarse de los ani-males, y la palabra que le permite comunicarse y organizar su vocacin social en su construccin terrena, indicando que es natural al hombre vivir asociado con sus semejantes y que uno se ayude al otro. Pero no solo el instinto gregario tiene su fundamento en Dios, sino tambin el poder que ejer-cer el gobernante tiene idntico fundamento.

    EL ESTADO COMO NECESIDAD SOCIAL: CONTRACTUALISMO
    Se denomina contractualismo a la corriente interpretativa segn la cual el Estado es el producto de la decisin racional de los hombres destinada a resolver los conflictos generados por su instinto anti-social o bien a solucionar los problemas emergentes de la convivencia. El contrato es un acto de lgi-ca poltica, una decisin deliberada y racional.

    El contrato segn Thomas Hobbes (1588-1679): En su concepcin antropolgica precontractual, afirma que el hombre es un ser agresivo y envidioso por naturaleza debido a su deseo de sacar venta-ja en un contexto inicial de igualdad fctica. Esta situacin genera un ambiente de permanente con-flicto siendo el valor bsico amenazado la vida misma y, a partir de esa inseguridad, ninguna empresa humana tiene sentido.
    En consecuencia los trminos del contrato social deben considerar la transferencia de facultades des-de la comunidad hacia el Estado, permitiendo que ste tenga las herramientas necesarias para garanti-zar la vida de los concedentes. El producto institucional del contrato de Hobbes es el Estado absolu-tista que denomina Repblica, un verdadero Leviatn (o dios mortal) de cuo monrquico, cuyas atribuciones no estarn sujetas a evaluaciones peridicas.

    El contrato segn John Locke (1632-1704): Para este pensador los hombres en la naturaleza son libres e iguales, pero sumamente egostas (de ego: yo; inmoderado y excesivo amor a s mismo, que hace atender desmedidamente al propio inters, sin cuidarse del de los dems), esto es, quieren sola-mente su progreso personal sin importar la situacin de los dems. En consecuencia la dosis de po-der concedida voluntariamente por el contrato al gobernante debe ser mnima para asegurar el cum-plimiento de las reglas de procedimiento y garantizar el mximo disfrute de los derechos y libertades de una persona, compatible con idntica prerrogativa por parte de los dems.
    El Estado debe fijar las reglas (legislacin), difundir su conocimiento (educacin), evitar su violacin (seguridad) y castigar su incumplimiento (justicia). Los habitantes tienen el derecho de resistir la opresin del gobernante que se ha excedido en los trminos del mandato. El resultado del contrato segn Locke es el Estado liberal, que es mnimo en cuanto a sus facultades, garantista en cuanto a los derechos de sus habitantes y polica o preventor en cuanto al bajo nivel de su intervencin directa en la generacin de polticas activas en materia econmica y social.

    El contrato segn Jean-Jacques Rousseau (1712-1778): De acuerdo con su concepcin antropo-lgica el hombre es un ser bueno por naturaleza pero el progreso ha permitido el avance de las comodidades a cambio de un retroceso de las libertades. Entonces sostiene que existen dos pactos: el primero es el pacto social mediante el cual todos los hombres, mediante la voluntad general, confi-guran un pueblo; el segundo es el pacto poltico de la comunidad con el gobernante. El resultado institucional de este doble contrato es el Estado Democrtico social de Derecho, representativo, donde el Parlamento es el instrumento fundamental de la voluntad general expresada por medio de la ley.

    Anlisis comparado de los clsicos del contractualismo poltico
    En este pargrafo se realizar una sinopsis sobre los tres autores clsicos del contractualismo poltico: Toms Hobbes, Juan Locke y Juan Jacobo Rousseau. En primer lugar, siguiendo un criterio poltico, se identifican los matices presentes en la principal premisa contractual: el paso del estado de naturaleza al estado civil. En segundo lugar, y bajo la ptica del pensamiento ma-terialista de Marx, se destacan las principales inversiones ideolgicas del contractualismo en su vertiente anglosajona, mas no roussoniana: la igualdad contractual de los individuos y la natura-lizacin contractual del vasallaje poltico. Por ltimo, se hace un deslinde entre los intereses econmicos de la burguesa comercial naciente, en el siglo XVIII, y el potencial emancipatorio presente en la intencin poltica contractual.

    La doble intencionalidad contractualista
    Los tres grandes pensadores que comparten una perspectiva contractual, en su pensamiento poltico, son: Tomas Hobbes, John Locke y Jean Jacques Rousseau. Obviamente que cada uno de ellos trabaja a partir de nfasis e intenciones que no son reductibles a otras. El denominador comn de su mirada poltica es que los tres estn comprometidos con la bsqueda de nuevas respuestas al problema perenne de las relaciones sociales en todo lugar: la violencia. Este es-fuerzo pude formularse en los trminos de la siguiente pregunta: cmo reducir, a su ms mni-ma expresin, las relaciones de dominacin basadas en la fuerza? As, adoptan una perspectiva novedosa, ya que antes de indagar por el modelo perfecto de la repblica justa (Platn, Aristte-les), los contractualistas buscan cules son las condiciones mnimas que permiten preservar a la repblica (polis) de su autodestruccin. En este sentido, se puede decir que estn en lnea de continuidad con el esfuerzo de Maquiavelo cuando sustrae el mundo poltico de las interpreta-ciones teolgicas a las que haba sido sometido por la tradicin escolstica. Recordemos que en El Prncipe se atreve a ver el mundo del poder tal como es, como un escenario de pasiones y fuerzas en conflicto y no como una jerarqua preestablecida segn la voluntad divina y la idea del bien comn.
    Respecto del poder, los contractualistas afirman que antes de obedecer, es necesario preguntar-nos a quin debemos obedecer. De esta manera, la filosofa poltica contractualista delimita el problema del poder bajo una doble distincin, una cosa es la poltica y otra lo poltico. La primera es el campo de las respuestas posibles a la pregunta inmediatamente anterior que indaga por la legitimidad de quien busca ejercer el poder. En este sentido, el contractualismo es portador de un sentido crtico que intenta colocar restricciones frente a posibles abusos en el ejercicio autori-dad. La segunda, apunta a la condicin en la cual los seres humanos estaran a salvo de la vio-lencia generalizada. Este es el sentido correctivo y protector que habita en las instituciones, nacidas del contrato social, cuando regulan el ejercicio del poder. Lo dicho hasta aqu puede ser esque-matizado de la siguiente forma:

    Tesis principales sobre lo poltico
    a) El estado de naturaleza. El punto de partida de la reflexin contractual consiste en asumir la existencia de un estado de naturaleza propio del gnero humano en todo tiempo y lugar. En tal condicin originaria, los seres humanos existen como individuos libres libertad entendida en el sentido de no tener obstculos para actuar iguales y racionales que an no establecieron vncu-los duraderos de carcter colectivo. Esta es la condicin de la vida humana antes de ser vida social normatizada por reglas institucionales. Debe advertirse que los contractualistas no llegan a tal estado de naturaleza como resultado de una investigacin histrica o etnolgica, el desarrollo de las ciencias histricas y sociales en el siglo XVIII no da para tanto, se trata, ms bien, de una ficcin al servicio de intenciones tericas.
    Rousseau es quien ms intenta aportar algunas evidencias antropolgicas, sobre el estado de naturaleza, cuando desarrolla su mito del buen salvaje:

    Por importante que sea, para bien juzgar el estado natural del hombre, hay que con-siderarlo desde su origen y examinarlo, por as decir, en el primer embrin de la es-pecie (...) No podr formular sobre ese asunto sino consideraciones vagas e cuasi imaginarias. La anatoma comparada progres mucho hasta hoy, las observaciones de los naturalistas an son inciertas para que se pueda, sobre tales fundamentos, establecer la base de un raciocinio slido; (...) All estn, sin duda, los motivos por los cuales los negros y los salvajes dan tan poca importancia a los animales feroces que puedan encontrar en los bosques. Los cariabas de Venezuela, entre otros, vi-ven a ese respecto, en la ms profunda seguridad y sin menor inconveniente. Aun-que vivan cuasi desnudos, dice Franois Correal, no dejan de exponerse corajuda-mente en las selvas.

    Hoy es posible pensar, desde un punto de vista historiogrfico, que el descubrimiento de Am-rica y las profusas crnicas de indias, a que dio origen, fueron una contribucin decisiva en la antropologa naturalista de Rousseau. Las crnicas del Inca Garcilaso de la Vega, con sus sor-prendentes descripciones sobre los sistemas de propiedad comunitarios en el Imperio Inca, go-zaron de amplia divulgacin en la Europa del siglo XVIII. En las notas finales del Discurso sobre la desigualdad, Rousseau muestra parte del repertorio de fuentes historiogrficas que estaban a disposicin de un pensador de su tiempo: historiadores antiguos como Herodoto, filsofos cl-sicos como Lucrecio, viajeros y naturalistas como el alemn Pierre Kolben, quien conoci el cabo de Buena Esperanza, y el francs La Condamine, quien conoci Amrica del Sur; misione-ros como el dominico Jean-Baptiste du Tertre, quien escribi una Historia general de las Antillas habitadas por los franceses, sin contar innumerables coleccionadores, gegrafos y mdicos.
    El mtodo por el cual Rousseau extrae conclusiones sobre el estado de naturaleza es, en palabras de l, probabilstico:

    (...) pero, ms all de esas conjeturas tornarse verdaderas razones cuando son las ms probables que se puedan extraer de la naturaleza de las cosas y los nicos medios que se pueda tener para descubrir la verdad, las consecuencias que yo quiero deducir de mis conjeturas, por eso no sern conjeturales, porque, sobre los principios que acabo de asentar no se podra establecer cualquier otro sistema que me dotase de los mismos resultados y del cual pudiese inferir las mismas conclusio-nes.

    El mtodo histrico de Rousseau consiste en construir una interpretacin coherente, del estado embrionario de la especie humana, en la cual los vacos de datos empricos son completados con conjeturas probables que se ajusten al principio explicativo. Lo que a las claras es un histo-ricismo, porque los hechos por descubrir se tienen que ajustar a las lneas evolutivas de su pen-samiento.
    En el caso de Locke, cuando se ocupa de las posibles objeciones a su idea sobre el estado de natu-raleza, el argumento es ms retrico que lgico:

    (...) no es de modo alguno de admirar que la Historia de poco sirva con respecto a hombres que vivieron juntos en el estado de naturaleza. (...) Y si pudiramos supo-ner que los hombres nunca estuvieron en el estado de naturaleza, porque poco sa-bemos de los hombres en semejante estado, podremos igualmente suponer que los soldados de Salmanasser o de Xerxes nunca fueron nios porque poco omos decir de ellos hasta que se tornaron hombres y formaron ejrcitos (...) he aqu lo que acontece con las comunidades como con las personas en particular - ignoran co-mnmente el propio nacimiento e infancia; y si saben algo del propio origen, dvenlo a registros accidentales que otros conservan.


    Aunque con menor insistencia, si lo comparamos con Rousseau, Locke acude a los datos apor-tados por cronistas como el misionero jesuita espaol Jos de Acosta, quien trabaj en el Per y public la Historia Natural y Moral de los Incas.

    Existen grandes y manifiestas conjeturas, dice l, de que estos hombres, hablando de los habitantes del Per, no tuvieron, durante mucho tiempo, reyes ni comunidades, viviendo en bandos, como lo hacen hasta hoy en la Florida os Cheri-quanas, los del Brasil y de muchas otras naciones que no tienen reyes ciertos, pero que cuando se ofrece la ocasin, en la paz o en la guerra, escogen los jefes con-forme les conviene.


    El recurso a ficciones antropolgicas no es una forma de argumentacin exclusiva del contrac-tualismo poltico. Desde la antigedad hasta el mundo contemporneo, algunos pensadores, cuando condujeron sus argumentos hasta el lmite de lo indemostrable, recorrieron a mitos los dilogos de Platn estn plagados de narraciones sobre la inmortalidad del alma, el origen de las pasiones, la naturaleza de las ideas, etctera o bien se apoyaron en los datos disponibles de las ciencias etnogrficas o antropolgicas.

    Diferencias en los estudios y conclusiones
    Aunque la idea del estado de naturaleza sea comn a los tres autores clsicos del contractualismo poltico, existen diferencias de perspectiva que no pueden ser soslayadas.
    Hobbes asume como perspectiva la indisposicin natural de los seres humanos para la sociabili-dad, el dictado natural por la autoconservacin se hace explcito en pasiones irreconciliables que incitan la violencia, esto es lo que constituye el tan mencionado pesimismo hobbesiano.
    Por su parte, Locke y Rousseau estaran en la perspectiva ms optimista de la condicin humana, es decir, comparten que existe una inclinacin innata de los seres humanos hacia la sociabilidad.
    Pero al mismo tiempo, divergen en los motivos y la intensidad de esta inclinacin, para Locke es una necesidad racional que seres libres e iguales respeten su vida y su propiedades, mientras que para Rousseau, la construccin de vnculos duraderos depende de circunstancias externas (bsqueda de alimento, instinto sexual, defensa), lo cual es consecuente con su sospecha anti-rracionalista.


    Sntesis de los contractualistas
    A continuacin ofrecemos, a manera de resumen, un cuadro sinptico con las ideas fundamen-tales de cada pensador.


    Hobbes
    Sociabilidad por la fuerza de las pasiones Locke
    Sociabilidad por la fuerza de la razn Rousseau
    Sociabilidad aleatoria por la fuerza de las circunstancias
    Estado de Naturaleza El derecho natural es la libertad, en el sentido de no tener restric-ciones, para que todos busquen auto conservarse.
    La ley natural es el imperativo de buscar la auto conservacin, por tanto su primera consigna es la bsqueda de la paz.
    El estado natural es una disposi-cin de envidia, agresividad y codi-cia constante que conduce a la guerra. El miedo es la pasin que disuade la guerra y persuade la bsqueda de la paz. El estado de naturaleza es un estado de libertad dentro de los lmites de la ley natural, la cual prohbe la destruccin de la perso-na y sus posesiones (una y otras conforman la propiedad en sentido amplio). Todo acontece en ausen-cia de un juez comn.
    Todos tienen el poder ejecutivo de la ley natural para castigar al trasgresor, exigirle que repare los daos y prevenir, as, daos futu-ros. Puede ser destruido como un animal salvaje. La piedad y la auto conservacin son virtudes naturales que se equi-libran de forma mutua.
    Los seres humanos no son natu-ralmente enemigos, viviendo en su primitiva independencia, no man-tienen, entre s, una relacin sufi-cientemente constante para consti-tuir un estado de paz o guerra.
    La guerra es una relacin que se predica de los Estados. La guerra es generada por el poder de atrac-cin que tienen las cosas (ambi-cin) y no por relaciones propia-mente humanas.


    b) El contrato social como paso al estado civil. La segunda tesis, y ncleo de la argumenta-cin contractualista, es la afirmacin rotunda de que la relacin entre gobernantes y gobernados, tiene un origen convencional. El poder poltico es entendido como una relacin instituida a partir de un gran acuerdo de voluntades, sea como prevencin (Locke y Rousseau) o correccin (Hobbes) frente al estado de naturaleza. A partir de estas dos perspectivas, resultan diferencias sustantivas en relacin con los lmites que hacen legtima la autoridad del gobernante. Adems, es importante destacar que el contractualismo hace del poder el eje central de las relaciones so-ciales. Es a partir de la solucin al problema de la violencia, y de las limitaciones impuestas al despotismo, que la vida social obtiene un cuerpo definido, llegando las reglas polticas a consti-tuirse en una especie de estructura sea del cuerpo social. En cierta forma, el contrato social anticipa la perspectiva de la sociologa moderna, es decir, una vez realizado el pacto, existe an-tecedencia e imposicin de las reglas instituidas sobre los individuos.


    Diferentes perspectivas del contrato social
    Veamos de forma sinptica, las diferentes perspectivas sobre el contrato socia de acuerdo con las perspectivas de Hobbes (monarqua absoluta), Locke (monarqua moderada o paramentarismo) y Rousseau (gobierno republicano):





    Hobbes
    Perspectiva de monarqua absoluta Locke
    Perspectiva de monarqua moderada o parlamentarista Rousseau
    Perspectiva de gobierno re-publicano
    Contrato Social La institucin de la civitas intenta poner fin al estado de naturaleza. Se trata de una ruptura radical para superarlo.
    El pacto funda una persona (Es-tado) que puede usar la fuerza y los recursos de todos para asegu-rar la paz y la defensa comn. El soberano, portador de la persona poltica, concentra plenos poderes sobre los sbditos.
    El estado civil es correctivo de la insostenible guerra de todos contra todos. Hobbes iguala estado de naturaleza y estado de guerra. Es un remedio para los inconve-nientes del estado de naturaleza: ignorancia, ausencia de un juez conocido e imparcial.
    El pacto funda el cuerpo poltico sin que los asociados pierdan sus derechos propios del estado de naturaleza. Por eso, pueden reac-cionar legtimamente contra los poderes despticos. El legislativo y el ejecutivo no pueden ser arbitra-rios con la vida y la fortuna de las personas.
    El estado civil es preventivo del estado de guerra. Locke no iguala estado de naturaleza y estado de guerra. El contrato social es la nica alternativa que tiene el gnero humano para superar los obstcu-los crecientes que le impiden man-tenerse en el estado de naturaleza.
    Por el contrato entre todos los asociados (pueblo) nace el cuerpo moral (repblica). As, el soberano es el pueblo y no el rey. Todo gobernante recibe su autoridad del acto primario que origin la volun-tad general (inters comn), por tanto est sometido a los lmites de la ley.
    El estado civil perfecciona la libertad natural, basada en la fuer-za, convirtindola en libertad civil, basada en la obediencia a la ley.

    Crticas a los contractualistas
    Las crticas ms severas al pensamiento contractualista provienen de Carlos Marx. De su lucha contra la tradicin idealista hegeliana, y contra el materialismo antropolgico de Feuerbach, result una perspectiva diferente en la formulacin del poder en la sociedad. Marx indic que el desenvolvimiento de las fuerzas productivas es condicin necesaria para que aparezcan en la historia nuevas formas de dominacin poltica. As, no se puede entender la irrupcin histrica de la democracia liberal representativa, con sus derechos civiles y polticos fundamentales (liber-tad individual, derecho de elegir y ser elegido) sin tener en cuenta el trabajo abstracto, propio del modo de produccin burgus. Slo cuando el trabajo humano es convertido en mercanca annima, que hoy se emplea en una hilandera y maana en una mina de carbn, adquieren sen-tido funcional las connotaciones que tiene la libertad individual (libertad de ir y venir, libertad de contratacin). De esta forma, Marx tena a su disposicin, las herramientas conceptuales que le permitan comprender las inversiones ideolgicas propias de la filosofa contractualista.

    El individuo como punto de partida de la historia
    En la Introduccin a la crtica de la economa poltica, justo en el punto en que es analizada la produc-cin material, Marx ataca las que considera robinsonadas propias de Smith y Ricardo. En su concepto, los economistas clsicos invierten el punto de partida de la produccin material, creen en la existencia del cazador y del pescador individuales y aislados, cuando sostiene que el verdadero punto de partida es la existencia de individuos produciendo en sociedad, por tanto, una produccin de individuos socialmente determinada. As sostiene que el contrato social de Rousseau es un regreso a un estado de naturaleza mal comprendido, no pasa de una apariencia puramente esttica. Lo que ocurre, en realidad, es una anticipacin de la sociedad burguesa que se vena preparando desde el siglo XVI y que en el siglo XVIII estaba prxima a su madurez. La economa poltica clsica cae en la fe ciega de los profetas del siglo XVIII (los filsofos con-tractualistas), ya que cree en la existencia pasada del individuo, cuando, en verdad, ste es algo propio de la sociedad donde reina la libre competencia y producto de la descomposicin de las formas feudales de vida. De este modo, piensa Marx, el contractualismo vende la idea de que el individuo, libre y racional, es un dato de la naturaleza y no un producto de la propia historia humana.
    Marx afirma que cuanto ms se adentra en el estudio de la historia, y es de suponer que en el siglo XIX la historiografa tena mejores elementos tcnicos y metodolgicos, menos encuentra individuos aislados produciendo, los encuentra en la forma natural de la familia, en la tribu y las formas comunitarias procedentes de las fusiones de tribus.

    Pero la poca que da origen a este punto de vista, el del individuo aislado, es justo aquella en que las relaciones sociales alcanzaron su mximo grado de desarrollo. El hombre es, el sentido ms literal, un zom politkhn, no slo un animal sociable, si-no un animal que slo en sociedad pude aislarse. La produccin realizada al margen de la sociedad por el individuo aislado es una cosa tan absurda como seria el desa-rrollo del lenguaje sin la presencia de individuos viviendo y hablando en conjunto.

    De este modo, vemos cmo la idea contractualista de un supuesto paso del estado de naturaleza para el estado civil se revela a los ojos de Marx como una falacia que hace derivar la totalidad so-cial a partir de la suma de las partes. En este sentido, el holismo (doctrina que propugna la con-cepcin de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen) epis-temolgico de Marx, herencia de la tradicin idealista hegeliana, no le permite aceptar la forma de argumentar del pensamiento contractual. Para quien entiende lo real como un proceso dialc-tico de superacin, el conjunto social, y sus relaciones, no puede ser explicado por el acuerdo entre los individuos. Marx piensa que la totalidad social antecede lgica y existencialmente a eso que llama el individuo. Sobre esta premisa, se puede entender por qu slo la sociedad burguesa, basada en la propiedad privada y en la explotacin del trabajo abstracto, pudo desarrollar la representacin colectiva de individuos libres y racionales.

    La libertad y la igualdad de los individuos son contractuales
    Ya vimos cmo el pensamiento materialista de Marx cuestion la tesis contractualista de un individuo formalmente libre. Por esta va, queda encubierto el hecho real de las desigualdades econmicas y polticas. Sin embargo, este cuestionamiento no revela la inversin ideolgica ms original que est presente en el pensamiento contractual clsico. Es el contrato de compra y venta la piedra angular que orienta la visin de mundo propia del pensamiento liberal contractualista. Hobbes y Locke son quienes mejor dejan transparentar la ntima conexin que existe entre la forma jurdica del contrato y los intereses econmicos de la naciente burguesa inglesa.
    En el Leviatn, las tres primeras leyes naturales desarrollan los conceptos de libertad civil y de justicia en trminos de paridad contractual. El punto de partida (primera ley) es el deber que tiene todo ser humano de buscar la paz y, si no la consigue, de buscar y usar todas las ayudas y ventajas de la guerra. Ahora bien, la bsqueda de la paz permanente que ponga fin al estado de guerra de todos contra todos slo es posible cuando los hombres llegan al acuerdo de renunciar, de forma recproca, al derecho de poseer todas las cosas (segunda ley). Para Hobbes, el concep-to que mejor expresa ese intercambio es el contrato, entendido ste como transferencia mutua de derechos, sin entrar en justificaciones morales sobre el deber o no de realizar ese intercambio. Es til recordar que la moral de Hobbes es un tipo de pragmatismo emprico donde no hay lu-gar para el libre arbitrio: los seres humanos actan impulsados por las pasiones que los inclinan a obrar o abstenerse. En el caso del contrato social, es el miedo a la muerte el que abre el cami-no para que la razn sugiera normas adecuadas de paz. As, de la tercera ley brota el sentido de la justicia: los hombres deben cumplir los pactos que celebran. En contraste, la injusticia consis-te en deshacer, o incumplir, de forma unilateral lo pactado. Resulta por lo menos curioso, que en este punto Hobbes elabore toda una tipologa de los contratos como si estuviera desarro-llando un tratado de derecho civil tal y como hoy se conoce. Para l, el pacto o convencin es una modalidad de contrato donde una de las partes entrega lo acordado y confa que la otra cumpla su parte en un tiempo futuro. Es en virtud de esta definicin, que el pacto social se con-vierte en el nico contrato donde todas las partes establecen un poder para coaccionar a aque-llos que de otra forma violaran su fe.
    La plena funcionalidad de esta idea de pacto social aparece con toda intensidad en el pensamiento de Locke. Su premisa consiste en el carcter auto evidente, no sujeto a demostracin, de los atributos que constituyen al individuo: la libertad, la vida y la propiedad. Los tres, en su conjun-to, son llamados, por l, de Propiedad con mayscula. As, Locke es bastante explcito en na-turalizar el derecho de todo ser humano a la propiedad, esta s, con minscula. A diferencia de Hobbes, para quien slo existe propiedad privada despus del pacto social, Locke considera que esta ya es un atributo de la condicin natural del ser humano. Siendo consecuente con sus con-ceptos, la fragilidad del estado de naturaleza obliga a los seres humanos a establecer un pacto donde se hacen concesiones mutuas sobre la Propiedad.
    Desagreguemos los componentes de la Propiedad para ver lo que est en juego en la perspectiva de Locke. En relacin con la vida y la libertad, el pacto garantiza que ningn individuo tendr el poder suficiente para destruirlas; en el caso de los bienes, adems de evitar el pillaje y la des-truccin, da va libre al intercambio de propiedades. No resulta fortuito que Locke dedique un amplio espacio para justificar, de forma bastante contradictoria, el origen y los lmites de la pro-piedad privada en cuanto fruto del trabajo. Inicialmente, impone restricciones para la apropia-cin de tierras ms all de lo que cada uno necesita para subsistir, pero estas prohibiciones son olvidadas cuando analiza el poder del dinero como depsito ilimitado de valor. Es decir, prime-ro analiza que el dinero trae consigo varias ventajas para la vida social: a) permite atesorar los frutos de la tierra sin estarlos dilapidando, b) disocia la propiedad del propietario, en el sentido de que rompe con la filiacin consuetudinaria sobre la propiedad y permite administrarla a dis-tancia a travs del trabajo asalariado. As, al mismo tiempo que el dinero es convertido en medio de intercambio generalizado, los bienes necesarios para la reproduccin de la vida humana, in-cluida la tierra, quedan convertidos en mercancas de libre circulacin. De esta manera, Locke levanta su restriccin inicial, la de apropiarse slo de la tierra que es necesaria para subsistir, en funcin de la acumulacin de valor a travs del dinero, o en otras palabras, deja de reconocer el valor de uso de la tierra para verla en trminos de valor de cambio. Si alguien compra tierras ms all de lo estrictamente necesario, con dinero obtenido de actividades comerciales, hay que enten-derlo como una reserva legtima de valor. Como podemos ver, se trata de un anlisis que antici-pa la inversin ideolgica a que conduce la teora del valor en la economa poltica.
    El Segundo tratado sobre el gobierno civil es un manifiesto poltico, no pretende hablar de poltica en abstracto, hace poltica a favor de la burguesa comercial inglesa que contrataba, de manera in-tensa, con sus colonias de Amrica del Norte. Por eso, el contrato de compra y venta es la medida de las relaciones sociales y polticas. Esta inversin ideolgica tiene incalculables consecuencias en la expansin posterior del capitalismo anglosajn:

    La igualdad contractual significa que somos iguales, pues actuamos como indivi-duos que hacen contratos unos con otros y proceden segn esos contratos (...) Hemos visto la inversin de los derechos humanos que se plantea ah, a partir de la visin de un imperio burgus naciente enfrentado a todos aquellos que no estn sometidos a este nuevo principio de igualdad. Aparece entonces todo el mundo le-vantado en contra de la ley burguesa, todo el mundo como en rebelin, en guerra; y la burguesa conquista el mundo en una guerra de defensa. Todos los que no se someten son vistos como fieras salvajes (...) Se trata de fieras a las que se puede matar libremente, y que si no se las mata se les posterga la muerte y se puede aprovechar su trabajo, y en este caso son esclavos.

    Perversiones del contractualismo ingls
    Contratos vlidos a partir de relaciones de conquista. La obra ideolgica del contractualis-mo ingls, de la cual Rousseau se aparta de forma sustantiva, no quedara completa sin una jus-tificacin para las relaciones de fuerza y de conquista propias del siglo XVIII. Hobbes es quien desarrolla la racionalizacin ms grotesca sobre la conquista cuando la considera vlida a partir de un contrato. Para tal efecto, parte de la idea de que los pactos aceptados por miedo, en la condicin del estado de naturaleza, son obligatorios. Esto es consecuente con su idea de que el miedo de morir es una pasin que lleva a los seres humanos a buscar la paz. Dondequiera que por razn del estado de naturaleza un ser humano se levante contra otro para despojarlo de su vida o de sus bienes, puede ocurrir que el vencedor, antes de matarlo, escuche sus splicas y acepte convertirlo en esclavo, configurndose la transmisin vlida de un derecho a cambio de otro: la vida fsica a cambio de la fuerza de trabajo.
    Relaciones de esclavitud vlidas a partir de guerra justa. Locke sostiene una tesis semejan-te a la de Hobbes, aunque con el ligero matiz de la distincin entre guerra justa e injusta. Niega que, como fruto de una guerra injusta, se genere algn derecho a la sumisin y a la obediencia del conquistado, todos los hombres fcilmente concordarn que no tienen derechos de imperio ladrones y piratas sobre quien quiera que tengan fuerza suficiente para dominar. Slo que a una guerra injusta corresponde un lado justo, en ese caso, si la victoria favorece al lado justo, este tiene derecho de someter a esclavitud al vencido y sus colaboradores postergndoles la muerte, como tambin, en esto Locke es bastante sutil, se podr apropiar de las posesiones que en justa proporcin reparan los daos causados. Esta idea, de justa proporcin, es plenamente coherente con las limitaciones que el pacto social impone a los poderes legislativo y ejecutivo. An ms, la sutileza de Locke es propia de un sofista porque, a partir de su postulado de la igualdad contrac-tual, aquellos pueblos que no conocen la propiedad privada, el dinero o los contratos de compra y venta, estn levantados en guerra injusta contra los dictados de la razn burguesa. As, su idea del contrato social autoriza el derecho de esclavitud sobre aquellos que no lo reconocen. No olvidemos, por ejemplo, cmo a lo largo de la historia el imperio britnico oblig a pueblos derrotados a pagar indemnizaciones por daos causados en guerra injusta, tal y como le ocu-rri a los chinos en las guerras del opio.

    Aspectos actuales del contractualismo
    Procuraremos hacer un balance de las perspectivas contractuales que, como se expresara, en-frenta el problema del poder en una perspectiva doble: la poltica y el hecho poltico. Por la primera, asume la tarea crtica de discutir las condiciones de legitimidad del poder y, por la segunda, pro-pone el procedimiento deliberativo que permite a la sociedad mantenerse a salvo de la violencia generalizada. Si algo en el contractualismo poltico tiene plena validez es esta doble tarea de emancipacin. Ms all de ser denunciada como filosofa al servicio de la hegemona burguesa, sigue manteniendo intacto su poder de reivindicar la necesidad de imponerle controles al ejerci-cio del poder, de la misma forma que el contrato social destaca el modelo de la intersubjetividad y los acuerdos como un camino deseable para que transiten las relaciones polticas. Es en este sentido que el liberalismo contractual rehabilita la autonoma y la lgica especfica del campo poltico frente a la lgica mecanicista del campo econmico. Si con Locke y Hobbes queda legi-timada la relacin de dominacin propia del capitalismo, tambin es cierto que su propuesta de tolerancia, de pluralismo y de defensa de las libertades legitima las restricciones frente a toda forma de poder que se pretenda absoluta.
    Es justamente en la dialctica entre economa y poltica donde se revela la ambigedad de la filosofa contractual. Por una parte, queda demostrado que el postulado del individuo libre y racional est al servicio de un modo de produccin que busca tornar aceptable, al mismo tiem-po, la realidad de la propiedad privada y la idea de hombres libres que nada poseen, salvo su fuerza de trabajo para ser vendida como mercanca, instalndose, en el ncleo de la relacin social, una desigualdad que conduce a agudas contradicciones. As, es claro cmo la lgica de la produccin econmica reduce e instrumentaliza el pensamiento poltico. Slo que esta es la mi-tad de la verdad, no todos los significados de la filosofa contractual estn sobre el control de los intereses de clase del capitalismo. Las posibilidades emancipatorias del contractualismo no quedaron neutralizadas como crea Marx. El desarrollo histrico de la lucha de clases, en cuanto movimiento dialctico que buscaba abolir la explotacin del trabajo, condujo a nuevas formas de dominacin poltica que ni el mismo Marx se poda imaginar. Sociedades enteras colapsaron bajo el peso asfixiante del control burocrtico. La abolicin de la propiedad privada y la planifi-cacin econmica fueron hechas al precio de renunciar al control poltico y al pluralismo. Por detrs de la idea del contrato social no est slo la lgica del intercambio de mercancas, tam-bin est la lgica de la intersubjetividad, la deliberacin como fuente de acuerdos, como condi-cin de legitimidad para el ejercicio del poder.

    Proyeccin del contractualismo
    Las ltimas tres dcadas del siglo XX no slo sern recordadas como un perodo de espectacular renovacin de la filosofa poltica, sino tambin como el lapso en el que se produjo la vuelta a la vida de la tradicin contractualista. Este acontecimiento fue para muchos una autntica sorpresa. Luego de haber alcanzado su culminacin en el siglo XVIII, el contractualismo pareca haber pasado a la galera de las venerables reliquias. Sin duda se lo segua estudiando en las facultades de filosofa, y tambin era cierto que los principales autores contractualistas (Hobbes, Locke, Rousseau, Kant) ten-an una fuerte influencia sobre la doctrina constitucional. Pero, todo a lo largo del siglo XIX y durante los tres primeros cuartos del siglo XX, nadie esperaba que se produjeran nuevos desarrollos filosfi-cos a partir de la lgica contractual.

    Trascendencia de John Rawls
    Las cosas han cambiado y el principal responsable de este giro es el filsofo estadounidense John Rawls, considerado por muchos como el principal filsofo poltico del siglo XX, quien public en 1971 una obra titulada Una Teora de la Justicia, que supuso el retorno de la teora contractualista. En ese libro vuelve a defenderse la idea de que la mejor manera de reflexionar sobre las instituciones comunes consiste en verlas como si fueran el resultado de un pacto (lo que es muy diferente de su-poner que el contrato haya tenido realidad histrica). Todo el esfuerzo de Rawls consiste en deducir qu principios y qu arreglos institucionales fundamentales acordaran los individuos si se vieran obligados a llegar a algn tipo de acuerdo en el marco de lo que l llama la posicin original.
    Pero el libro de Rawls no slo supona el retorno del contractualismo, sino de una variedad especfica que es el contractualismo kantiano. Los individuos que deben realizar el pacto fundacional no son simples agentes egostas al estilo de Hobbes, ni tampoco tienen acceso directo, como ocurra en Locke, al conocimiento de una justicia natural.
    Los individuos rawlsianos acuerdan someterse a un procedimiento de negociacin que incluye la idea de velo de ignorancia, esto es, una severa restriccin de informacin que les permite tener conoci-mientos generales sobre la sociedad pero ningn conocimiento particular respecto del lugar que ocu-pan en ella. Obligados a negociar en estas condiciones, los individuos no podrn apelar a sus inter-eses particulares porque eso es justamente lo que no conocen. Tampoco podrn invocar las exigen-cias de la justicia natural porque saben que hay discrepancias acerca de lo que la justicia natural nos exige (si es que nos exige algo) y nadie sabe cules son sus propias convicciones al respecto. Lo nico que podrn hacer los participantes en el pacto, dice Rawls, es realizar acuerdos desde la perspectiva del universalismo moral.
    Este ambicioso intento coloc a Rawls como el principal continuador contemporneo de Kant en el rea de la filosofa poltica. Y no hay dudas de que casi cada paso de su elaboracin estuvo influido por las ideas del maestro de Knisberg
    Pero lo interesante es observar que, tambin en otro sentido, Rawls sigui los pasos del filsofo ale-mn. Kant fue el primer contractualista en intentar aplicar la hiptesis del contrato ms all de los lmites de una sociedad especfica. Su idea fue que no slo los individuos se encuentran en un estado de naturaleza cuando no hay instituciones que juridifiquen sus vnculos y conflictos, sino que lo mismo ocurre con los estados en la medida en que no exista un orden jurdico internacional. Y en una obra breve pero extremadamente influyente, titulada La Paz Perpetua, Kant sent las bases te-ricas de lo que debera ser un orden de este tipo. En particular, Kant formul la idea (que est en el origen del actual sistema de Naciones Unidas) de que no debemos aspirar a un gobierno mundial sino a una federacin de estados que aceptan voluntariamente someterse a principios y mecanismos de arbitraje comunes.
    Este fue el recorrido de Kant y, unos dos siglos ms tarde, este fue tambin el recorrido de Rawls. Una Teora de la Justicia era una obra que planteaba el problema de la justicia dentro de los lmites de una nica sociedad. Lo mismo ocurra con una larga serie de textos que aparecieron en los aos posteriores. Pero, el 12 de febrero de 1993, Rawls dict una conferencia en la Universidad de Ox-ford, que tena como ttulo Las leyes de los Pueblos y en donde se planteaba la pregunta acerca de cmo aplicar los principios de justicia a escala de la relacin entre sociedades.
    Las diferencias son significativas, pero en ninguno los casos Rawls se aleja de la respuesta kantiana al problema de la justicia internacional: lo que debemos buscar no es un gobierno mundial, sino una sociedad mundial de pueblos decentes.
    Este segundo Rawls (si es que el nombre es apropiado) abandona el fuerte afn universalista que caracterizaba al libro de 1971 y rompe con toda pretensin trascendental. Sensibilizado en particular por las crticas que le dirigieron los autores comunitaristas, aspira a realizar una defensa de las institu-ciones liberales desde una perspectiva ms abierta a lo cultural y contextual, aunque sin aproximarse a posiciones que puedan confundirse con el relativismo.

    EL ESTADO COMO REPRESIN SOCIAL
    En este punto se analizan las posiciones del marxismo clsico y el pensamiento de Freud.

    Marxismo clsico: Karl Marx (1818-1883) y Friedrich Engels (1820-1895): El marxismo es here-dero de la filosofa alemana de quien toma el mtodo dialctico hegeliano de anlisis (tesis, anttesis y sntesis), de la sociologa francesa y su preocupacin por la igualdad social y de la economa poltica inglesa de Adan Smith y David Ricardo quienes aportan los conceptos bsicos del funcionamiento del capitalismo.
    El marxismo opone a los socialismos utpicos (segn su propia denominacin) un socialismo cientfico porque parte de premisas concretas (materialismo dialctico), analiza la realidad con un mtodo riguroso y exhibe conclusiones de un modo sistemtico y general. Afirma que el modo de produccin de la vida material condiciona el proceso de la vida social, poltica e intelectual en gene-ral. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, es su ser social el que determina su conciencia.
    En su interpretacin de la historia, emplea la dialctica como mtodo, la materia como objeto de anlisis y las clases sociales enfrentadas como protagonistas del devenir. Le permite entonces distin-guir una sociedad antigua en la que se enfrentan el amo y el esclavo; una sociedad feudal que enfrenta al noble y al vasallo; una sociedad capitalista que enfrenta al burgus y al proletariado. Siempre el enfrentamiento de clases sociales se produce entre una opresora y otra oprimida, siendo la tensin operada entre ambas la que va generando el paso de un sistema productivo al otro, renovndose el enfrentamiento en un ciclo de tesis-anttesis-sntesis que permite explicar el curso del devenir huma-no (materialismo histrico).
    La brecha entre opresores y oprimidos disminuye en cada etapa, es decir, la sntesis a la que se arriba luego de cada enfrentamiento constituye una instancia superadora de la etapa histrica que la origin. Supone entonces que a partir del triunfo de los proletarios (obreros) se llegar a una sociedad iguali-taria (socialismo) que permitir pasar del gobierno de los hombres tpico de los sistemas de domi-nacin a la administracin de las cosas.
    En este proceso histrico, el Estado ha sido un aparato de dominacin al servicio de la clase opreso-ra y, al igual que el derecho, la filosofa o la religin, consecuencia de las relaciones de produccin imperante en una poca. Esos saberes e instituciones buscan justificar y convalidar un determi-nado tipo de relacin econmico-social de dominacin y constituyen la super-estructura de la socie-dad. Afirman sin embargo que lo importante est debajo conformando la estructura o infraes-tructura, que son las relaciones de produccin (esclavista, feudal o capitalista) que plantea un siste-ma de dominacin social.
    Con el advenimiento del socialismo y la sociedad igualitaria (sin clases sociales) el Estado carecer de sentido y desaparecer.

    El pensamiento de Sigmund Freud (1856-1939): Para este pensador el ser humano est tensiona-do por los instintos de Eros (amor), vital y constructivo y Tanatos (muerte), moral y destructivo. Como el desborde de cualquier de ellos tornara imposible la convivencia humana, es necesario colo-car frenos culturales que nos permitan distanciarnos de nuestros antecesores animales sustituyendo el podero individual por el de la comunidad basada en el Derecho.
    En ese contexto, el Estado es el producto cultural edificado como una manufactura a partir de esos instintos primarios reprimidos que conforman la materia prima. Esta represin aparece disi-mulada en los sentidos del hombre contemporneo tanto ms cuanto mejor funciona el Estado en trminos de justicia e igualdad, porque siempre percibiremos el malestar que es el resabio de la insa-tisfaccin que generan los institutos reprimidos. Freud advierte que cuando en una comunidad se agita el mpetu libertario la respuesta puede encontrarse en el mal funcionamiento del Estado o en el reflejo de nuestra personalidad primitiva que se niega a ser culturizada.

    EL ESTADO COMO COMUNIDAD O COMO SOCIEDAD
    Max Weber (1864-1920): Afirma que las relaciones sociedad pueden fundarse en el sentimiento sub-jetivo (afectivo o tradicional) de construir un todo determinando una comunidad; o pueden fun-darse en una compensacin de intereses por motivos racionales o una unin de intereses con similar motivacin originando una sociedad. A su vez, las sociedades pueden orientarse con arreglo a va-lores (conviccin del acierto de la propia vinculacin) o con arreglo a fines (conviccin de la utili-dad de la lealtad de la otra parte).
    Weber dice que la mayora de las relaciones sociales contienen componentes comunitarios y so-cietarios, aunque una familia o una tropa tienen mayores elementos comunitarios, en tanto que una relacin econmica emergente del mercado est ms relacionada con el tipo societario.
    En consecuencia y desde una perspectiva lgica, es posible reconocer relacin entre las respuestas naturalistas sobre el origen del Estado y el tipo comunitario y entre las respuestas contractualis-tas y el tipo societario.

    Teoras sobre el origen, la naturaleza y la justificacin del Estado
    Siguiendo las formulaciones realizadas por Eduardo Sutter Schneider, se puede concretar una clasifi-cacin provisoria de las numerosas teoras, distinguindolas entre metafsicas o religiosas, empricas y en cientficas.

    Teoras sobre el origen del Estado
    Estas teoras intentan explicar la gnesis del Estado, el modo como surge y se instala en la historia.
    a) Teoras religiosas o metafsicas: parten de un dogma, concluyendo que el Estado es obra de la Divinidad. El origen divino de los gobernantes los exime de justificar por otros medios al poder. Algunos, como Francisco Surez, intentan integrar lo dogmtico con la racional, afirmando que el poder deriva de Dios pero llega al gobernante a travs del pueblo mediante la colacin indire-cta o mediata del poder.
    b) Teoras empricas: parten de especulaciones de las que se extraen distintas conclusiones. Si bien prescinden de lazos religiosas, se apoyan en una construccin racional sin mtodos cientficos. La ms notable es la que sostiene que el Estado se origina en un acto de voluntad contractual con otros hombres. Ese contrato posee como rasgo distintivo la libertad de quien lo suscribe y que da origen a un pacto social generador de la organizacin poltica. Es decir, las teoras contractualis-tas o voluntaristas suponen que el hombre es libre y que delegan el poder a sus gobernantes.
    Estas teoras han tenido influencia en el proceso constitucionalista, aunque nunca han sido pro-badas, y guardan afinidad con las doctrinas liberales. Dentro de ellas debe citarse a Rousseau, pa-ra quien se pacta para protegerse y auxiliarse; a Hobbes, quien afirma que se acuerda por temor a una muerte violenta y a Locke quien seala que se confa en un pacto para vivir mejor.
    c) Las teoras cientficas: Fueron diversos los estudios realizados sobre el origen de la sociedad y la conformacin de la comunidad por integrantes de esta corriente, los cuales han sido producto de extensos trabajos de etnologa (ciencia que estudia las causas y razones de las costumbres y tradi-ciones de los pueblos) aplicando pautas cientficas para obtener conclusiones, que pueden ser discutibles, pero que poseen rigor cientfico. Entre los investigadores debe destacarse:
    Henry Maine sostuvo que el origen de la sociedad tiene un ndole patriarcal, ya que el parentesco por lnea paterna condiciona la pertenencia de un individuo al grupo social, adaptando estudios de Darwin sobre los pueblos rabes.
    Lewis Morgan tras investigar a los indios iroqueses de Nueva Cork concluy que la organizacin social comenz con una horda promiscua siendo el parentesco fundamental la lnea materna.
    Franz Oppenheimer investig especficamente la formacin del Estado, concluyendo que la for-macin del poder estatal est asociada a la conquista, afirmando que todos los estados han sido productos de la dominacin de una clase sobre otra con fines de explotacin econmica.
    R. Linton considera que el origen del Estado obedece a dos causas, la asociacin voluntaria y la dominacin, aunque esta ltima forma es la ms frecuente.
    R. Lowie ha observado que en la formacin de los estados pueden bastar las condiciones internas para concretar la formacin del poder gubernamental y que la diferenciacin desigualitaria y la conquista no son incompatibles.

    Teoras sobre la naturaleza del Estado
    Al hablar de naturaleza del Estado nos referimos de manera figurada al modo de ser fundamental de alguien o algo, preguntndonos de qu se trata?, qu es el Estado?. Este problema ha sido resuelto de diversos modos, aunque existen dos grandes concepciones que la explican:
    a) Mecanicistas: ve la comunidad poltica y luego al Estado como el producto de un acuerdo volun-tario, una relacin libre y pactada, obra de la decisin de cada individuo de integrarse a una so-ciedad mediante un contrato celebrado entre todos. Ven al estado como un mecanismo, encon-trando estas teoras adeptos dentro de posturas liberales. Esta concepcin prevaleci durante la Revolucin Francesa
    Esta posicin est ligada a la creacin artificial del Estado por parte del hombre, de modo que ha existido una libertad contractual y una comunidad instituida por ese medio. El mecanicismo es racionalista, afirmando que la comunidad poltica es consecuencia lgica del pensamiento huma-no, determinando la razn cual es la manera ms conveniente de organizarse.
    Entre los precursores primitivos se encuentran los sofistas griegos, para quienes el Estado es un artificio fundado por la fuerza. En Roma los pensadores Lucrecio, Epicuro y Cicern sostuvieron posturas semejantes.
    Hobbes autor de Leviatn - afirma que el orden social est construido por un acuerdo para sal-var el miedo a la muerte violenta, explicando que exista en un origen un estado de beligerancia perpetuo que conduzco a los hombres, en busca de paz y proteccin, a asociarse y renunciando a sus derechos sobre las cosas. Su doctrina intentaba legitimar la monarqua absoluta ya que, como consecuencia de ese pacto, se produca una delegacin irrevocable del poder en el soberano para mantener ese contrato original.
    Locke asocia el estado de naturaleza con un estado de libertad donde rige el derecho natural. Sin embargo sostiene que la sociedad natural se encuentra llena de miedos y peligros por cuya causa, y en uso de esa libertad, los individuos crean el Estado, para la mutua preservacin de la propie-dad, y delegan en el soberano los derechos a la defensa y la seguridad. Fiel al racionalismo y al liberalismo, sostiene que el Estado debe garantizar la vida, la libertad y la propiedad privada. La idea de pacto est contenida en las expresiones que nadie puede tener poder sobre m si yo no se lo he dado previamente.
    Rousseau dice que el estado de naturaleza es la ms verdadera y justa forma de vida, en cuya si-tuacin el hombre es noble y bueno. Pero, en un momento histrico, no puede superar indivi-dualmente los obstculos por cuya causa se une a otros para vencer esas resistencias. Esa suma de fuerzas para la proteccin de los bienes y las personas se obtiene mediante un pacto: cada uno cede sus derechos en el soberano, creando una voluntad general, pero de la que al mismo tiempo participa reservndose el derecho de disolver o revocar ese pacto en cualquier momento, recuperando su libertad original.
    John Rawls, pensador contemporneo, remoza la doctrina del pacto pero introduce un nuevo elemento o presupuesto fundacional que es la justicia: la condicin original del pacto es obtener justicia, pero la justicia como equidad. Respecto al estado de naturaleza, que para otros autores representaba una forma previa, es suprimido por Rawls quien afirma que antes del pacto no hay sociedad. Mediante el pacto se conviene un estado de libertad t las condiciones de igualdad y desigualdad que regirn en la sociedad establecida por este medio. Los pactantes aceptan las des-igualdades a cambio de asegurarse el beneficio del progreso personal de los que tengan ms.
    b) Organicistas: ven al Estado como un fenmeno espontneo, de natural integracin y crecimiento. Al no existir libre voluntad como condicin orgnica, no existe eleccin. Estiman que el estado es un ente orgnico.
    El organicismo tiende a ampliar el panorama propuesto por el mecanicismo ms individualista y racionalista de seres aislados contratando por oportunidad y conveniencia un sistema de protec-cin y seguridad. Su finalidad ha sido intentar derrumbar esa creencia, pretendiendo demostrar que existe una condicin ms espontnea y propia de una naturaleza social previa a la voluntad de asociarse. Sin embargo esta posicin ha dado lugar a interpretaciones que derivaron en siste-mas totalitarios. Fundamentalmente se distinguen dos posiciones:
    La concepcin orgnica histrica que ha visto al Estado como un organismo viviente. Se desta-can entre sus exponentes a Platn, con su descripcin del Estado constituido por rganos vi-vientes (filsofos, guerreros y artesanos), y la de San Pablo, aunque ambas distan de ser doctrinas organicistas por la ausencia de una fundamentacin metodolgica, siendo ms bien formas idea-les para representar la unidad de la comunidad poltica.
    La otra posicin es un movimiento que, en reaccin al racionalismo, postura una concepcin or-ganicista, debiendo citarse a Comte y Spencer, ste ltimo como continuador de Darwin. Herbert Spencer traza un paralelismo entre los organismos individuales y las sociedades donde, segn l, se asemejan, ya que comienzan por pequeos agregados y aumentan de masa, las estructuras se vuelven ms complejas, creando una interdependencia gradual y de esencial vinculacin, dando como resultado que la vida de una sociedad es independiente de las unidades que las componen y ms perdurables que stas.

    Justificacin del Estado
    En este punto se intenta justificar las consecuencias que genera para quienes se encuentren bajo la rbita del aparato de dominacin del Estado. En sntesis, se trata de explicar y justificar la apropia-cin y el ejercicio del poder. Las explicaciones suministran diversas teoras, clasificadas por George Jellinek en:
    Doctrinas religiosas: Para las doctrinas religiosas, el poder proviene de Dios y el Estado en-cuentra justificacin en la voluntad de un demiurgo, ya que los actos humanos son ajenos a esa decisin divina. Estas doctrinas a su vez son variadas:
    o Para las precristianas el origen divino est asignado directamente al gobernante como las teo-cracias orientales.
    o Para las doctrinas cristianas, hay dos vertientes: la del derecho divino que afirma que Dios elige al gobernante y la del derecho divino natural donde se considera que el poder deriva de Dios pe-ro llega al gobernante a travs del pueblo, tal como explica Francisco Surez. Las encclicas papales adhieren a esa ltima posicin.
    Doctrinas de la fuerza: describe el fenmeno que siempre van a existir dos grupos sociales aunque no justifican correctamente el uso del poder. Afirman que existen gobernantes que tienen superiores coeficientes intelectuales o mejores destrezas fsicas que los lleva a ocupar cargos de dirigentes. En realidad no justifican el poder sino que explican su naturaleza, encontrndose entre sus representantes a Spengler, Nietzche, Carlyle y Mosca.
    Doctrinas jurdicas: Jellinek clasifica a estas doctrinas en:
    o Patriarcal: aspira justificar la monarqua, ya que explica las razones del poder a travs del de-recho sucesorio y el de la familia. Se hereda el poder y el liderazgo familiarmente, del mismo modo que ha sucedido en la monarqua absoluta.
    o Patrimonial: identifica la posesin sobre la tierra con el detentador del poder. El territorio del Estado y el poder ejercido sobre el mismo es la justificacin, siendo el ejemplo tpico el feu-dalismo.
    o Contractual: segn esta doctrina el Estado tiene su origen en una relacin de contrato, siendo esa relacin jurdica la que justifica la existencia del Estado, ya que a travs de la misma los derechos y obligaciones han sido aceptados mediante el consentimiento recproco de un pac-to social. Los tres autores ms representativos son Hobbes, Locke y Rousseau.
    Doctrinas tico-finalistas: Opinan que el Estado es un medio de realizacin de la persona. Es el lugar en que el individuo puede alcanzar su plenitud. As Aristteles expresaba en La Poltica que solamente en la polis el hombre poda alcanzar su plenitud a travs de las relaciones polticas. Igualmente Santo Toms consideraba la realizacin espiritual del hombre a travs del Estado cu-yo fin fundamental era el sumo bien.
    Doctrinas Psico-sociolgicas: Parten de considerar que existe una tendencia natural a la rela-cin, un instinto gregario, al que Freud denomina instinto de horda con un lder que motiva al individuo a formar el grupo y crear un Estado. Bertrand Rusell seala que la cohesin social que empez con la leltad hacia un grupo, reforzada por el miedo a los enemigos, fue transformndose mediante procesos en parte naturales en parte deliberadas hasta llegar a las aglomeraciones que conocemos como naciones.
    Doctrinas negativas: el anarquismo. Niega la posibilidad que el Estado pueda justificarse ya que consideran que el poder no debe existir, niegan su necesidad y argumentan que su misin so-lamente es oprimir y crear desigualdades. Existen muchos pensadores adheridos, entre los que pueden mencionarse a Lao-Ts en China, Antstenes y Digenes fundadores de la escuela Cni-ca en Grecia y, en la poca moderna, Len Tolstoi y Pedro Kropotkin.
    El anarquismo es una doctrina poltica que se opone a cualquier clase de jerarqua, tanto si se ha consolidado por la tradicin o el consenso como si se ha impuesto de forma coactiva. Los anar-quistas creen que el mayor logro de la humanidad es la libertad del individuo para poder expre-sarse y actuar sin que se lo impida ninguna forma de poder, sea terrena o sobrenatural, por lo que es bsico abatir todo tipo de gobierno, luchar contra toda religin o secta organizada, en cuanto que stas representan el desprecio por la autonoma de los hombres y la esclavitud econmica. Combatir al Estado como entidad que reprime la autntica libertad econmica y personal de to-dos los ciudadanos se convierte en una necesidad inmediata y la desaparicin del Estado se con-sidera un objetivo revolucionario a corto plazo. La doctrina anarquista impone para su accin una sola limitacin: la prohibicin de causar perjuicio a otros seres humanos, y de esta limitacin nace otro presupuesto ideolgico bsico: si cualquier humano intenta hacer dao a otros, todos los individuos bienintencionados tienen derecho a organizarse contra l.

    Concepcin antropolgica del Estado
    Los estudios ms profundos de la antropologa (ciencia que trata de los aspectos biolgicos y sociales del hombre) poltica sobre el Estado fueron realizados en la primera poca de esta ciencia, cuando se ocupaba casi exclusivamente de los pueblos primitivos, grafos (incapaz de escribir o no sabe hacer-lo) o con organizaciones muy rudimentarias. Estas investigaciones arrojaron luz sobre aspectos rela-cionados con la conformacin poltica de una sociedad que ayudan a resolver temas relacionados con el origen y la justificacin del Estado.

    Tipos histricos de Estado
    En distintos estudios antropolgicos se han considerado los tres elementos mnimos necesarios para la constitucin de un Estado, sealadas por Balandier, siendo stas:
    1. demarcacin o unidad territorial,
    2. la distincin entre gobernantes y gobernados y,
    3. el monopolio colectivamente consentido de la fuerza.
    Desde esta referencia pueden hablarse de tres grandes grupos: el estado antiguo, el medieval y el mo-derno.
    El estado antiguo: No todos tenan las mismas caractersticas, por cuya causa se consideran los elementos comunes, aunque es dable remarcar que esas organizaciones desconocan presupuestos actuales como derechos humanos, participacin poltica entre otros.
    La influencia ms importante para la concepcin moderna ha sido la concepcin religiosa del Es-tado judo, la prctica democrtica de Grecia y las instituciones jurdicas de Roma.
    El estado medieval: Luego de la conquista de Roma por los brbaros comienzan una serie de cambios histricos que se prolongan los mil aos que dura la Edad Media, donde se pueden dis-tinguir tres etapas:
    o Los reinos germnicos.
    o La estructura feudal.
    o La estructura estamental.
    En los dos primeros se advierte un poder fragmentado, con mltiples centros de autoridad, el te-rritorio equivale al seoro, la influencia de la Iglesia Catlica resulta determinante, el poder real reducido a una discreta potestad legislativa y la soberana estaba confundida con la propiedad.
    En la estructura estamental declina el poder de los seores feudales por el surgimiento de las ciu-dades (burgos), el nacimiento de un nuevo poder originado en el agrupamiento de esos burgueses en corporaciones que crean la estructura poltica estamental y la modificacin de la economa primitiva por una comercial y dineraria.
    El estado moderno: Tambin pueden distinguirse etapas para un mejor anlisis:
    o La primera surge como consecuencia de la lucha entre el poder temporal y el poder de la Iglesia con la prevalencia del absolutismo monrquico.
    o La segunda surge con el constitucionalismo y la difusin de las ideas liberales, que conducen a la reduccin de las funciones del poder y la proteccin de los derechos individuales y los dems presupuestos que dan origen al denominado Estado de Derecho.
    o Como reaccin al liberalismo surge el Estado Totalitario, donde los fines de esa organizacin prevalecen sobre el individuo, se aumenta y centraliza el poder, se instaura un rgimen de partido nico y se establece una ideologa oficial obligatoria.
    o Los estados actuales se proclaman, en general, democrticos y se identifican con la doctrina del Estado de Derecho sobre la base de la libertad, los derechos humanos, la ecologa entre otros valores a los cuales adhieren y se obligan mediante pactos, protocolos y declaraciones inter-nacionales, tendiendo asimismo a unificar mercados mediante convenios y uniones como el Mercado Comn del Sur (MERCOSUR), La Unin Europea, entre otros.
    Dentro de este tema, es importante recordar el concepto del Estado de Derecho con el que se identifican las organizaciones modernas: El Estado de Derecho es una frmula relativa-mente reciente en el Derecho Constitucional, con la que se quiere significar que la organiza-cin poltica de la vida social, el Estado, debe estar sujeta a procedimientos regulados por ley. El concepto de Estado de Derecho culmina una larga evolucin histrica cuyos inicios se pueden situar en los orgenes mismos del Estado constitucional. Es el resultado final de la suma de una serie de elementos que han surgido en un proceso de lucha y que han supuesto la ampliacin de su base material. Tres momentos fundamentales se pueden distinguir en su formulacin hasta alcanzar el sentido que tiene en la actualidad.
    En el primer momento se luch para que el Estado, personificado en el monarca y en las ins-tituciones en que se fundamenta (burocracia, ejrcito y aristocracia), se sometiera en el ejerci-cio del poder a formas jurdicas bien establecidas, reglas generales, dadas con el consenti-miento de la representacin de la sociedad (en el Parlamento), discutidas y pblicas. En esta primera acepcin supuso ya el reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciuda-danos: libertad civil, igualdad jurdica, independencia del poder judicial y garanta de la pro-piedad. En un segundo momento, el Estado de Derecho implic tambin la extensin del control judicial a la actividad administrativa. A finales del siglo XIX se produjo un fuerte de-bate en torno a esta cuestin, que cristaliz con el desarrollo de la administracin contencio-so-administrativa, encaminada a romper la impunidad del Estado ante sus propias acciones. El tercer momento se inici despus de la I Guerra Mundial. El concepto de Estado de De-recho pas a incluir la legitimacin democrtica del poder del Estado, que tambin tiene que estar sometido a norma jurdica.
    Por tanto, el Estado de Derecho supone el reconocimiento de los derechos personales (impe-rio de la ley), la responsabilidad del Estado y la legitimacin democrtica del mismo.

    Antecedentes Histricos del Estado
    El origen del Estado. En las sociedades matriarcales, anteriores a la aparicin de la familia mono-gmica y de la propiedad privada, el poder social se distribua de forma escalonada a partir de los consejos de ancianos y de las estructuras tribales. Las relaciones entre los miembros de la sociedad eran de tipo personal y la cohesin del grupo se basaba en prcticas religiosas y ritos sociales de tipo tradicional.
    El surgimiento de la agricultura y la consiguiente distribucin de la tierra entre los miembros de la sociedad favoreci la aparicin de la propiedad privada, de los derechos hereditarios y, por consi-guiente, de la familia patriarcal, en la que la descendencia deba asegurarse mediante un slido vnculo matrimonial de carcter monogmico (la mujer slo poda tener un marido). Los primeros Estados, en Egipto, Mesopotamia, China, la India, Mesoamrica, los Andes, etc., surgieron, por una parte, como una delegacin del poder social en una estructura poltica capaz de asegurar el derecho de pro-piedad frente a competidores internos (ladrones) o externos (invasores) y, por otra, como una orga-nizacin destinada a hacer posible la realizacin de los trabajos colectivos (construccin de canales, presas, acequias, etc.) necesarios para el conjunto de la comunidad.
    Estos primeros Estados se caracterizaron por ejercer un poder absoluto y teocrtico, en el que los monarcas se identificaban con la divinidad. Por consiguiente, el poder se justificaba por su naturaleza divina, y eran las creencias religiosas de los sbditos las que lo sustentaban.
    La primera experiencia poltica importante en el mundo occidental se realiz en Grecia hacia el siglo V a.C. La unidad poltica griega era la polis, o ciudad-Estado, cuyo gobierno en ocasiones fue demo-crtico; los habitantes que conseguan la condicin de ciudadanos -de la que estaban excluidos los esclavos- participaban en las instituciones polticas. Esta democracia directa tuvo su ms genuina expresin en Atenas.
    Para los filsofos griegos, el ncleo del concepto de Estado se hallaba representado por la idea de poder y sumisin. Platn, en sus obras La repblica y Las leyes, expuso que la soberana poltica de-ba someterse a la ley y que slo un Estado en el que la ley fuera el soberano absoluto, por encima de los gobernantes, podra hacer felices y virtuosos a todos los ciudadanos. Platn esboz el modelo de una ciudad-Estado ideal, en el que la ley ejerca una funcin educadora tanto de los ciudadanos como del Estado. Aristteles distingui varias formas de gobierno y de constitucin, y admiti lmites al ejercicio del poder mediante el derecho y la justicia.
    La organizacin poltica de Roma fue inicialmente similar a la griega; la civitas -ciudad- era el centro de un territorio reducido y todos los ciudadanos participaban en el gobierno de la misma. Con la expansin del imperio y de las leyes generales promulgadas por Roma, se respetaron las leyes particu-lares de los diferentes pueblos sometidos. Marco Tullo Cicern, orador y filsofo romano, expuso que la justicia es un principio natural y tiene la misin de limitar el ejercicio del poder.
    Los arquetipos polticos griegos y las ideas directrices de Cicern ejercieron una influencia decisiva en san Agustn y en todos los seguidores de su doctrina. Para san Agustn, el Estado est constituido por una comunidad de hombres unida por la igualdad de derechos y la comunidad de intereses: no puede existir Estado alguno sin justicia. Slo la iglesia, modelo de la ciudad celeste, puede orientar la accin del Estado hacia la paz y la justicia.
    En el Medievo surgi como elemento nuevo la teora de que el poder emanaba del conjunto de la comunidad y, por tanto, el rey o el emperador deban ser elegidos o aceptados como tales por sus sbditos para que su soberana fuese legtima. Este enfoque, segn el cual el poder terrenal era aut-nomo con respecto al orden divino, dio lugar al nacimiento de la doctrina de un "pacto" que deba convenirse entre el soberano y los sbditos, en el que se establecan las condiciones del ejercicio del poder y las obligaciones mutuas, con la finalidad de conseguir el bien comn. La ley humana, reflejo de la ley divina, deba apoyarse en la razn. Santo Toms de Aquino reflej esta concepcin sobre el poder en su obra Summa theologica.

    El desarrollo del Estado moderno. La concepcin antropocntrica del mundo que adoptaron los renacentistas trajo consigo la secularizacin de la poltica. Nicols Maquiavelo, en su obra El prnci-pe, abog por un Estado secular fuerte, capaz de hacer frente al poder temporal del papado. Segn Maquiavelo, el Estado tiene su propia razn que lo gua: la razn de Estado, independiente de la reli-gin y de la moral. El Estado renacentista se caracteriz por las siguientes notas: existencia de un poder independiente con un ejrcito, una hacienda y un burocracia a su servicio-, superacin de la atomizacin poltica medieval, base territorial amplia y separacin entre el Estado y la sociedad.
    En el siglo XVI, Jean Bodin aadi a la idea de independencia del poder poltico la nocin de sobe-rana: el Estado es soberano y no ha de reconocer en el orden temporal ninguna autoridad superior, lo cual le conferir una consistencia jurdica. A este contenido racional, aportado por el Renacimien-to, se debe la aparicin del Estado moderno, que se distingue por estar constituido por una pobla-cin amplia que normalmente rene caractersticas nacionales, asentada en un territorio definido y regida por un poder soberano.
    Desde el siglo XVI, el Estado ha conocido las siguientes configuraciones: Estado autoritario, Estado absoluto, Estado liberal, Estado socialista o comunista, Estado fascista y Estado democrtico.
    La primera fase del Estado moderno se caracteriz por el reforzamiento del poder real, aunque sus medios de accin poltica se vieron limitados an por la privatizacin de los cargos pblicos. El ejemplo ms conocido de Estado autoritario fue el imperio hispnico de Felipe II. En el proceso de secularizacin y racionalizacin del poder, el absolutismo (siglos XVII y XVIII) supuso la definitiva desvinculacin del Estado con respecto a los poderes del imperio y el papado, por una parte, y de la nobleza y las corporaciones urbanas, por otra. La soberana, capacidad de crear el derecho y de im-poner la obediencia a las leyes, qued concentrada en el Estado, identificado con el monarca absolu-to. Luis XIV de Francia fue el mximo exponente del absolutismo monrquico.
    El ascenso econmico de la burguesa plante en la segunda mitad del siglo XVIII la necesidad de encontrar frmulas polticas que recogieran sus planteamientos sobre la configuracin de la sociedad y el Estado: participacin, igualdad jurdica, libertades individuales y derecho de propiedad. Nuevas teoras polticas contribuyeron a conformar la ideologa de la burguesa revolucionaria. Thomas Hobbes, defensor an del Estado absolutista, introdujo el individualismo radical en el pensamiento poltico y estableci las bases tericas del concepto moderno del contrato social, que posteriormente sera desarrollado por Jean-Jacques Rousseau. John Locke expuso el carcter natural del derecho a la vida y a la propiedad y defendi una divisin de poderes orientada a combatir el centralismo absolu-tista. El barn de Montesquieu defini la configuracin clsica de esta divisin de poderes en ejecuti-vo, legislativo y judicial.

    Los Estados contemporneos. La revolucin francesa tuvo como consecuencia la creacin de un nuevo marco poltico adaptado a las transformaciones econmicas que estaba experimentando la sociedad con el desarrollo del capitalismo. Para garantizar las libertades individuales, la igualdad legal y el derecho de propiedad, se limitaron las prerrogativas reales y se someti la actuacin estatal al imperio de la ley. Con el precedente de las constituciones Estadounidense y francesa, pronto empe-zaron a surgir en los pases europeos y americanos textos constitucionales en los que se consagraba el fraccionamiento del poder como garanta efectiva de los derechos del individuo. La misin principal del Estado liberal radicaba en la proteccin de las libertades individuales y en el mantenimiento de un orden jurdico que permitiese el libre juego de las fuerzas sociales y econmicas. Para cumplir esta misin, el Estado se vala de los medios legales que estableca la constitucin.
    El crecimiento del proletariado industrial y los conflictos imperialistas entre las potencias europeas favorecieron el deterioro y el descrdito de los regmenes liberales desde finales del siglo XIX. El socialismo utpico y, despus, el anarquismo y el marxismo negaron la legitimidad del Estado liberal y propusieron nuevos modelos de sociedad en los que el hombre pudiera desarrollar plenamente sus capacidades.
    Realiz el anarquismo una crtica directa contra el Estado, por considerarlo un instrumento de opre-sin de los individuos. Los anarquistas mantenan que todo poder era innecesario y nocivo, y pro-pugnaban la sustitucin de las relaciones de dominio establecidas a travs de las instituciones estata-les por una colaboracin libre entre individuos y colectividades. Representantes destacados de las distintas corrientes anarquistas fueron Max Stirner, Pierre-Joseph Proudhon, Mijal Bakunin y Piotr Kropotkin.
    Para Karl Marx, Friedrich Engels y los marxistas posteriores, la igualdad jurdica y las declaraciones formales de libertades en los Estados liberales encubran una desigualdad econmica y una situacin de explotacin de unas clases sociales por otras. El Estado capitalista era el medio de opresin de la burguesa sobre el proletariado y las dems clases populares. Segn la teora del materialismo histri-co, el propio desarrollo del capitalismo y el crecimiento del proletariado desembocaran en la des-truccin del Estado burgus y en su sustitucin por un Estado transitorio, la dictadura del proletaria-do, que finalmente se extinguira para dar paso a la sociedad sin clases. La revolucin rusa, y poste-riormente la china, la cubana y otras, trataron de llevar a la prctica el Estado socialista o comunista de la dictadura proletaria en sus diferentes interpretaciones.
    En la primera mitad del siglo XX, la crtica al Estado liberal se desarroll tambin a partir de las ideo-logas fascistas, basadas en una concepcin radical del nacionalismo. Tanto el fascismo italiano como el nacionalsocialismo alemn defendieron los intereses de la nacin sobre la libertad de los indivi-duos. El Estado, encarnacin del espritu nacional deba concentrar todas las energas individuales con el fin de conseguir sus objetivos ltimos y trascendentales. Histricamente, el fascismo constitu-yo una reaccin contra el auge del movimiento obrero y el comunismo internacional despus de la revolucin rusa, y una justificacin ideolgica del imperialismo para dos Estados que haban quedado al margen del reparto del mundo por parte del resto de las potencias occidentales.
    Despus de la segunda guerra mundial, dos sistemas polticos y econmicos se disputaron el poder sobre el planeta. En el bloque socialista, disuelto entre 1989 y 1991, los Estados mantuvieron sus caractersticas totalitarias, basadas en el poder absoluto de un partido nico considerado intrprete de los intereses de la clase trabajadora. En el bloque occidental, el Estado liberal se consolid mediante la adopcin, iniciada desde principios de siglo, de diversos principios democrticos y sociales: sufra-gio universal (antes era censitario, dicho de un sufragio, de un voto, etc.: Limitados a las personas incluidas en un censo restringido, s decir, slo para las clases ricas), voto femenino, desarrollo de los servicios pblicos y sociales (Estado del bienestar), intervencin estatal en la economa, etc. Por otra parte, la tradicional divisin de poderes se mantuvo formalmente, pero el reforzamiento del poder ejecutivo se generaliz en casi todos los pases. A fines de la dcada de 1990, la globalizacin llev a los Estados nacionales a integrarse en mercados comunes e instituciones de gobierno supranaciona-les.


     
    Sobre ALIPSO.COM

    Monografias, Exmenes, Universidades, Terciarios, Carreras, Cursos, Donde Estudiar, Que Estudiar y ms: Desde 1999 brindamos a los estudiantes y docentes un lugar para publicar contenido educativo y nutrirse del conocimiento.

    Contacto »
    Contacto

    Telfono: +54 (011) 3535-7242
    Email:

    Formulario de Contacto Online »
     
    Cerrar Ventana
    ALIPSO.COM
    Cursos Multimedia Online, CD y DVD