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Teologia y filosofia

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El objetivo de este artculo, es comprender que la filosofa y la teologa son dos caminos paralelos que le sirve al ser humano que quiere comprender su realidad, que quiere hallar respuesta a preguntas difciles como Qu somos? Existe Dios? Si Dios existe por que sufrimos?...

Agregado: 01 de AGOSTO de 2006 (Por Dr.LUIS EDUARDO CANTERO) | Palabras: 4172 | Votar! |
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Categoría: Apuntes y Monografas > Filosofa >
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    Autor: Dr.LUIS EDUARDO CANTERO (luisecantero@yahoo.com )

    TEOLOGA Y FILOSOFA SON DOS CAMINOS PARALELOS PARA COMPRENDER LA REALIDAD? O SON DOS MUNDOS DISTINTOS?
    Luis Eduardo Cantero


    Introduccin

    En la disertacin doctoral en filosofa de Luis Eduardo Cantero, comienza plantendose algunos puntos claves que generan conflictos, entre Teologa y Filosofa, para El La filosofa comprende una investigacin fundamental de la naturaleza de la realidad y del pensamiento humano relacionado con ella, y en vista de que la teologa cristiana se ocupa de la naturaleza de Dios, la humanidad y la creacin humana, puede parecer inevitable que la teologa encontrara expresin en las categoras filosficas del da.

    Parece que, en la historia de la teologa cristiana, desde Tertuliano hasta Karl Barth, siempre ha existido una lnea que ha desconfiado, o sospechado, de cualquier vnculo positivo entre la teologa cristiana y los descubrimientos de la filosofa. No obstante, aunque los telogos cristianos tienen razn de cuestionar cualquier cosa que pudiera daar o comparar el carcter distintivo de la fe, y aun cuando a veces los esfuerzos de los filsofos se han inclinado hacia tales compromisos, no hay nada intrnseco en la filosofa que vaya en contra de la fe cristiana, y hay mucho que le pueda resultar de beneficio.

    Aun aquellos que vituperan la filosofa pueden hallarse haciendo uso de algunos de sus conceptos en su teologa sistemtica. Si el telogo sistemtico o pastoral no ha de limitarse en estas actividades a una repeticin literal de un pasaje de la Biblia, invariablemente se ver obligado a adoptar, y adaptar formas de pensamientos filosficos actuales con el fin de investigar ms profundamente, o explicar algn aspecto de la fe. Este es el proceso de la fe que busca entendimiento, en la frase enftica de Anselmo. El objetivo de este artculo, es comprender que la filosofa y la teologa son dos caminos paralelos que le sirve al ser humano que quiere comprender su realidad, que quiere hallar respuesta a preguntas difciles como Qu somos? Existe Dios? Si Dios existe por que sufrimos?...

    1. Teologa y Filosofa son dos mundos distintos?

    El telogo evanglico se encuentra bajo dos concepciones que no se reconcilian fcilmente. La primera es la creencia de que las preguntas conceptuales bsicas deben tener respuestas. Dios es, probablemente, o eterno o sujeto del tiempo. La otra concepcin es que frecuentemente parece que la Sagrada Escritura es imprecisa respecto a esas cuestiones. De hecho, la situacin es aun ms compleja que esto, porque mucho del lenguaje de la Biblia es figurado y simblico. Adems, de semejante relacin positiva y acomodada entre la filosofa y la teologa es posible discernir otras dos relaciones de gran influencia en la historia, de una clase menos positiva.

    El argumento filosfico se basa solamente en la razn, apelando a las normas lgicas deductiva e inductiva. Pero, tambin razn ha llegado a tener un significado normativo: aquello que una persona le parece ser razonable en un momento particular. De esa manera, Descartes lleg a sostener que deba creer solamente lo que se percibe con claridad y exactitud, entendido por el discernimiento y la intuicin racional. Tal racionalismo, como lleg a llamarse, llev a Descartes a la conclusin de que poda dudar de todos los sistemas religiosos, pero no de la existencia de Dios. De manera paralela Locke sostena que slo es razonable creer aquello de lo que nos informa la experiencia del sentido, o lo que hace probable.

    Aunque tales apelaciones generales a la razn son atractivas, porque a ninguna persona le gusta parecer irrazonable. No obstante deben contemplarse con reservas. El peligro teolgico que presenta el racionalismo es el de ser a priori respecto a la teologa, en lugar de permitir que los datos de la revelacin hablen de acuerdo con sus propias condiciones. Tal peligro se acenta aun ms en el caso de aquellos enfoques de la teologa evanglica y el mtodo teolgico inspirados por la Ilustracin. Aqu no se trata solamente de que la razn fije lmites para la revelacin, sino de dar nueva forma a toda la teologa evanglica de una manera racional, y desechar activamente aquellos elementos que no se adapten al patrn.

    Un ejemplo notable es Kant, quien neg sobre las bases filosficas la posibilidad de conocer a Dios por medio de la razn o la revelacin, pero sostuvo que la existencia de Dios tiene que postularse sobre bases morales. Por lo anterior, afirmamos que la fe no exime a nadie del ejercicio de la razn, sino todo lo contrario, lo exige. Lo que el creyente reclama tocante a la filosofa es una razn ms informada, que no excluya a priori los postulados de la fe, frente a una razn desinformada que rechaza por sistema los contenidos de la fe. En este caso el punto de discusin no sera entre fe y razn, sino entre fe y racionabilidad, que como la lgica, puede ser la mayor enemiga de la verdad.

    Entonces, la relacin correcta entre fe y razn, entre revelacin divina y ciencia humana, entre conocimiento cientfico, filosfico y conocimiento teolgico o religioso es como la vieja guerra colombiana donde nunca termina de hacer las paces por el carcter temporal del descubrimiento de las partes. Recientemente Donald Bloesh resucit este debate con un resultado bastante pobre. No le ha ayudado para nada el estilo aforstico que usa en toda su obra Al respecto nos dice:

    Mantengo que cada filosofa representa la racionalizacin de una falsa teologa, y que la verdadera teologa necesariamente excluye la filosofa. No sus problemas, ni tampoco su lenguaje, sino su concepcin del cosmo, sus afirmaciones metafsicas. En contraposicin a Tillich, creo que la teologa y la filosofa no son simplemente dos caminos paralelos de entender la realidad, sino que cada una se refiere a dos realidades fundamentalmente distintas... la relacin entre teologa y filosofa no es de correlacin, sino de conflicto y contradiccin. Nada ms lejos de la verdad.





    2. Teologa y Filosofa: Son dos mundos inmersos?

    Mientras exista en el reflexionar del hombre un vestigio, una huella; que ilumine el origen y el fundamento que lo constituyen a l, como un ser pensante; filosofa y teologa sern dos mundos inmersos en una misma interrogante esencial: qu somos?
    Entonces aquella sentencia de Kant: Yo infiero y concluyo que puedo tener conciencia de mi existencia fuera de la experiencia, alcanza una connotacin trascendental en los textos compartidos por los filsofos y telogos.

    Les invito analizar algunos fragmentos que nos permiten seguir en los dos caminos paralelos sobre la realidad; lo que yo conozco est integrado por dos elementos: lo dado y lo que pongo yo. Lo dado es un caos de sensaciones; pero, el caos es justamente lo contrario del saber. Yo hago algo con ese caos de sensaciones. Qu hago? Lo ordeno, en primer lugar, en el espacio y en el tiempo; luego segn las categoras. Entonces, con el caos de sensaciones, yo he hecho cosas; no son cosas en si, sino fenmenos, sujetos al espacio y al tiempo.

    Ahora bien, el espacio y el tiempo son ellos cosas en si? No, no son cosas. Qu son pues? Kant dice que son intuiciones puras; son las formas a priori de la sensibilidad. La sensibilidad no es solo algo receptivo, sino que es activa. Imprime su huella en todo lo que aprehende; tiene sus formas a priori. Estas formas que la sensibilidad da a las cosas que le vienen de fuera son el espacio y el tiempo. Son las condiciones necesarias para que yo perciba, y estas las pongo yo. Son algo a priori, que no conozco por la experiencia, sino al contrario: son las condiciones indispensables para que yo tenga experiencia. Son las formas donde alojo mi percepcin; son pues, algo anterior a las cosas, perteneciente a la subjetividad. Las cosas en si son inaccesibles, no puedo conocerlas, porque en cuanto las conozco ya estn en mi, afectada por mi subjetividad; las cosas en si nomenos- no son espaciales ni temporales, y a mi no se me puede dar nada fuera del espacio y del tiempo. Las cosas tal como a m se me manifiestan, como me aparecen, son los fenmenos.

    Kant distingue dos elementos en el conocer: lo dado y lo puesto. Hay algo que se me da [un caos de sensaciones] y algo que yo pongo [La espacio-temporalidad], y de la unin de estos dos elementos surge la cosa conocida. El pensamiento, pues, al ordenar el caos de sensaciones, hace las cosas. Puesto deca Kant que no era el pensamiento el que se adaptaba a las cosas, sino al revs. Pero, no es el pensamiento solo el que hace las cosas, sino que las hace con el material dado. La cosa pues, distinta de la cosa en si incognoscible, surge en el acto del conocimiento trascendental.

    Ahora bien, yo tengo la percepcin de un Dios, de ste tengo esa percepcin como un conjunto de sensaciones en las cuales estoy viviendo, que estn en mi. La vivencia es, pues, inmanente a mi, est dentro de mi. Es una modificacin de mi mismo, de mi conciencia; pero, esa vivencia seala hacia Dios que existe independientemente de m en el mundo real. Ese Dios sealado por mi vivencia, contenida intencionalmente en mi vivencia, pero hacia la cual mi vivencia seala, ese Dios, es trascendente.

    De modo que en toda vivencia hay vivencia misma que es inmanente al yo, y hay el objeto de la vivencia que es trascendente al yo. Pues bien, si tenemos este sentido de la palabra trascendente, vamos a comprender el sentido que le da Kant a esta palabra, para Kant el objeto del conocimiento no es un objeto cuya realidad sea en si y por si, sino que tiene una realidad, distinta de mi vivencia, ciertamente, pero no en si y por si, sino que tiene una realidad objetiva, cuya objetividad no es lo que es, sino en relacin con el sujeto. Es decir, que el objeto es para el sujeto y el sujeto es en tanto en cuanto conoce al objeto. Son correlativos objeto y sujeto. Esta correlacin, en la pareja sujeto y objeto, es la que Kant acenta. Por consiguiente, el objeto del conocimiento no tiene para Kant una realidad metafsica en si y por si, sino que tiene realidad en cuanto es objeto de conocimiento, nada ms. Como hemos visto filosofa y teologa sern dos mundos inmerso en el objeto de conocimiento: Dios, como veremos mas adelante filosofa y teologa son dos ciencias hermanas, no puede existir la una sin la otra.

    3. Teologa y Filosofa Por qu deben relacionarse?

    La Teologa debe relacionarse con la filosofa; porque, la Teologa tiene dos principios metodolgicos: auditus fidei e intellectus fidei. La Filosofa aporta al auditus fidei. El intellectus fidei, tiene una inteligibilidad propia que lo hace un saber autntico. Las ramas de la Teologa se ayudan con el saber filosfico. Como sucede con la Teologa Conservadora Fundamentalista, que justifica y explica las relaciones entre fe y razn. La Teologa Moralista [o de Santidad] se apoya en una base filosfica correcta de la naturaleza humana y de la sociedad.

    La relacin entre Teologa y Filosofa es dialctica, porque ambas buscan dar respuestas a las inquietudes del gnero humano. Por ello, los Telogos y Filsofos deben tener en cuenta, que donde hay fe, razn independiente de la revelacin, hay que ayudar para que la gracia divina perfeccione al ser. Las culturas enraizadas en lo humano, llevan el testimonio de la apertura a la trascendencia; los Telogos aportan a las culturas de la Verdad, una parte del pensamiento de Dios; los Filsofos en cambio, aportan la razn de estas culturas. Ellos lo hacen sin perder su Misin e identidad. Por lo anterior, tanto Telogos y Filsofos deben dejarse guiar por la nica autoridad de la verdad que es la Palabra de Dios.

    Ahora pasamos a los telogos de la historia cristiana, aunque algunos protestantes como Lutero y Karl Barth se han opuesto enfticamente al uso de la filosofa en la Teologa, casi todos los telogos catlicos reconocen la importancia de la dimensin filosfica de la teologa, que algunos han bautizado como filosofa teolgica o teologa filosfica. Esta parte del estudio el autor de esta tesis doctoral se propone examinar la relacin de stas, nos fijaremos en cuatro telogos modernos: Karl Rahner, Paul Tillich, Rudolf, Bultmann y John Macquarrie.

    Podemos resumir la posicin de Rahner diciendo que la filosofa y la teologa son disciplinas distintas pero necesariamente relacionadas. En primer lugar, estn relacionadas porque las dos tienen que ver con el ser humano y las dos tienen que ver con Dios. Aun podemos sintetizar mas esta relacin afirmando que la filosofa es la condicin que hace posible el quehacer teolgico de un telogo. En efecto, la teologa es una reflexin sobre la fe, y la fe consiste en proclamar que Dios ha hablado, pero si l habla, es de suponer que se dirige a un interlocutor en el dilogo, que existe alguien a quien se destina la comunicacin de Dios.

    Rahner, desarrolla una antropologa filosfica para demostrar que el ser humano como tal esta abierto para recibir una posible revelacin de Dios. La filosofa alcanza su culminacin cuando demuestra que la persona humana ha de estar a la escucha de una posible Palabra de Dios. La filosofa no sabe si Dios hablar, pero se mantiene alerta a esta posibilidad. Rahner afirma que la reaccin existente entre filosofa y teologa es anloga a la que se da entre naturaleza y gracia. Dios crea el ser humano dotado de una cierta estructura autnoma que podra existir ntegramente sin que Dios le hiciera don de si mismo. Pero lo cierto es que esa naturaleza pura nunca ha existido como tal, ya que Dios siempre ha querido comunicarse. De ah que el hombre o la mujer natural que nunca ha escuchado el mensaje de salvacin estn sin embargo influido por la gracia de la que lo cre.

    Anlogamente, a propsito de la filosofa y la teologa tambin cabe afirmar que no puede existir una filosofa autnoma. Ciertamente, la filosofa tiene su propia metodologa diferente de la que aplica la teologa. A pesar de ello, concretamente en la historia del gnero humano, la presencia del cristianismo es un hecho que ha influido en el pensamiento humano y en nuestra percepcin de la realidad, muchas veces inconscientes.

    As, tanto la presencia de la gracia en el mundo como hecho histrico del cristianismo han influido y seguirn influyendo en la sociedad de los filsofos. Un Heidegger o un Baruk de Spinoza, por ejemplo son impensables sin el influjo indirecto de la fe cristiana. Resumiendo, la posicin de Rahner, la filosofa es una disciplina autnoma pero mantiene una relacin de hermandad con la teologa.

    Nuestro segundo telogo es Paul Tillich, al principio de su Teologa sistemtica reflexiona sobre la relacin existente entre filosofa y teologa. La postura del filsofo es objetiva. Aborda el tema con cierto distanciamiento. El telogo, por su parte, aporta a la investigacin su compromiso de fe. Como lo seala Tillich, Dios es su compromiso definitivo. Por otra parte, el filsofo y el telogo adoptan enfoques diferentes. El filsofo lanza una mirada llena de asombro sobre toda la gama de lo real, mientras que el telogo se siente arrastrado hacia la experiencia de Dios en una revelacin determinada. La perspectiva del filsofo es ms cosmolgica. Quiere saber como esta formado el mundo. La perspectiva del telogo, en cambio, es ms existencial. Se preocupa por la victoria del Ser sobre el no ser.

    Finalmente, Tillich reconoce que con mucha frecuencia la misma persona es a la vez filsofo y telogo. En la medida en que es telogo aporta a su investigacin el compromiso apasionado de la fe. Por ejemplo, cree que Jess es el camino de su salvacin. Pero, en el momento en que trata de formular como Cristo es la verdad y de que modo esta relacionado con la realidad total, aporta a su investigacin la objetividad desapasionada del filsofo. Nuestro tercer telogo es Rudolf Bultmann, tambin aboga a favor de una distincin y a la vez una relacin intima entre filosofa y teologa. El nexo que las une es la existencia humana. Los existencialistas utilizan el trmino de existencia en el sentido especifico de ex-sistere, situarse fuera de uno mismo.

    En este contexto, el ser humano esta a la vez arrojado en el mundo y abierto a infinitas posibilidades. Esta determinado por el mundo, por el espacio y por el tiempo en que vive, pero es a la vez y por igual libre para crear su futuro. De ah que la existencia se viva entre la facticidad y la trascendencia. Como trascendencia, la existencia humana es siempre un ser volcado al futuro. Pero, en cuanto se trata de un ser finito, la trascendencia humana tiene en todo momento conciencia de que su futuro ltimo es la muerte. El ser humano es precisamente ese ser que tiene la posibilidad de no ser. Ese reconocimiento de la propia finitud pone a la persona humana en una situacin de angustia existencial que la hace consciente de que en el ncleo mismo de su ser esta la nada.

    Es decir, es un ser para la muerte, y debido a esta angustia, el ser humano huye muchas veces de s mismo. Le resulta excesivo hacer frente a la nada de su ser y por eso abandona su ms radical posibilidad y se deja perder en el mundo estpido del trabajo, los negocios, los vicios, la chchara insulsa y los medios de comunicacin como son la internet, la televisin y el cine. Heidegger califica de inautntica una existencia de esta clase. Bultmann sigue bsicamente la antropologa filosfica de Heidegger. Afirma que Heidegger nos ha trazado una descripcin exacta de las estructuras de la existencia humana. Estas estructuras son validas tanto para el filsofo como para el telogo. La diferencia entre la filosofa y la teologa radica en el hecho de que el mensaje de Dios nos muestra cmo dar el salto de la existencia inautntica a la autntica.

    El mensaje de Jesucristo libera a la persona de aferrarse a su pasado, de perderse en el mundo, pues el Espritu Santo hace que la persona se abra al Dios que esta mas all de la finitud humana. A partir de este futuro de Cristo que se acerca por segunda vez, hombres y mujeres son capaces de abrirse a sus ms genuinas posibilidades y hacerse responsables cada cual de su vida. Siguiendo la lnea general del pensamiento bultmanniano, Macquarrie sugiere que la filosofa es esencial a la teologa cristiana, porque plantea la cuestin de la existencia humana. Dicho de otro modo, la filosofa se pregunta cul puede ser su sentido. La singularidad de un individuo consiste en que es el nico ser que se hace esa pregunta. La filosofa trata de elucidar el interrogante que es de por si el ser humano.

    Pero, la filosofa tiene importancia crtica para la teologa por otro motivo. La filosofa, en efecto, se preocupa tambin de unos conceptos en los que se expresa la fe cristiana. Ya hemos visto con anterioridad que la fe ofrece una respuesta al interrogante acerca del sentido de la existencia humana. Pero a fin de que esa respuesta sea inteligible, ha de ser formulada mediante un conjunto de conceptos.

    En este punto ha de recurrir forzosamente a la teologa a la filosofa, ya que sta aporta los conceptos de que nos servimos para interpretar la realidad. Vemos ah al mismo tiempo la razn de que toda teologa haya de estar por fuerza culturalmente condicionada. En efecto, cuando la teologa trata de expresar el sentido de la existencia humana, inevitablemente tomar prestado de la cultura en cuyo seno vive ciertos presupuestos acerca de la realidad.

    Este ltimo punto sugiere no solo la existencia de una interrelacin entre la filosofa y la teologa sino a la vez una relacin dialctica. La teologa acude a la filosofa en demanda de los conceptos que necesita para expresar la fe. Al mismo tiempo, la fe, sobre la base de la automanifestacin de Dios, tiene capacidad para modificar nuestra concepcin de la realidad y por ello mismo, para depurar nuestros conceptos. Esta relacin dialctica sugiere que nunca se establecer una sntesis perfecta entre la filosofa y la teologa, sino que continuamente se estarn modificando la una a la otra. Ningn sistema estar completo ni en filosofa ni en teologa mientras transcurra el tiempo.

    CONCLUSIN

    Como lo afirma Cantero en el ltimo capitulo de su disertacin doctoral que es irracional oponer y enfrentar Filosofa y Teologa, creando falsas anttesis que para nada son necesarias. Es un error comn de muchos autores (cristianos y no cristianos) hablar de contradiccin all donde se muestran incapaces de ofrecer una solucin viable que integre la certeza de ambas partes en una unidad ms elevada.

    La filosofa como toda disciplina pretende comprender y dar sentido a la realidad, la teologa, tambin, es una manera de comprender esa realidad y de vivir en el mundo. El mundo natural en que vivimos es un mundo cristocntrico o llamado por Paul Tillich el nuevo ser .

    La fe que parte del contenido divino, est obligada a desarrollar una reflexin integrada, donde los distintos saberes se correlacionen por la base que los une: Dios como principio y fundamento de lo que hay y de cuanto pueda haber. En este sentido la teologa filosfica es la filosofa de la revelacin. Es decir, la exposicin razonada y crtica de las doctrinas de la fe cristiana, de su contenido e implicaciones.


    Entonces, la filosofa hermana de la teologa es un ejercicio de claridad respecto a la realidad que nos rodea, la revelacin es ejercicio de claridad respecto a la realidad que nos rodea, la revelacin es claridad manifestada, desvelada, respecto al origen y fundamento de toda actividad humana: su radicalidad en Dios. Es decir, en Dios tenemos nuestro ser y meta; y al El se elevan nuestras plegarias y aspiraciones. Dios se revela en el pensamiento y se manifiesta a la inteligencia.

    Salvando esta lucha entre filsofo y telogo, la teologa como la filosofa, se nos aparece como una hermenutica que quiere comprender y dar sentido a la realidad, de manera racional. Estamos de acuerdo con Emilio Monti que sostiene que la teologa nace de la experiencia religiosa en general y de la experiencia de Jesucristo, en cuanto teologa cristiana en particular. Sin embargo, no puede agotarse en ella. La experiencia tiene que ser comprendida y comunicada, para ello necesita de la argumentacin filosfica y de otras disciplinas.

    La teologa, como ciencia analgica y racional, trasciende la realidad inmediata, por lo cual debemos distinguir entre la experiencia y la explicacin de la misma. Esta teologa, para ser tenida como una disciplina universal debe estar abierta al dialogo con otras ciencias del conocimiento.

    La filosofa, en cambio como todo sistema que pretende comprender y dar sentido a la realidad, es por su propio carcter un sistema totalizante, necesariamente cerrado. Y dems est decir que en su propsito de esclarecer los problemas de la realidad, tienden a hacer de su conocimiento un sistema cerrado. Es all donde surge tal confrontacin con la teologa; tambin, la teologa se comporta de la misma manera, que se cierra a todo dialogo, por eso tanto telogo como filsofo deben ser abierto al dialogo entre las dos disciplinas, deben relacionarse dialcticamente

    La filosofa cristiana es un esfuerzo por lograr aquello que toda filosofa, tanto religiosa como secular, quiere lograr: la nica razn que tiene el ser humano para filosofar es la de querer alcanzar la felicidad. La filosofa, en ltimo extremo, es la bsqueda de la beatitud por el ser humano, y comprende no solo su fe y su expansin en la plenitud de su conocimiento, sino tambin su voluntad y su amor.

    En sntesis podemos argumentar que el cristianismo no quiere desestimar el valor de la razn, al contrario, desea ms bien su exaltacin. Al respecto Armando Carlini nos dice: ...y cree que su exaltacin debe realizarse en la integridad del acto, en el cual la fe y la razn se subliman recprocamente, porque en l, la fe casi se anticipa a la razn, y la razn tiene a la fe despierta con sus interrogantes.

    Minucio Flix, el Cicern cristiano del siglo II, despus de haber sealado algunas anticipaciones cristianas en el pensamiento helnico, concluye con una frase que recuerda a Platn (Repblica. 473) O bien los cristianos son ahora filsofos, o los filsofos haban sido ya cristianos. Los reformadores de lnea humanstica, como Zwinglio, Bucer, y Calvino tambin, consideraban que haba muchos destellos de verdad cristiana en la filosofa helnica. Los pensadores cristianos de todos los siglos de la era cristiana, siempre han sido consciente de la diferencia, como de la importancia que tiene la una sobre la otra; la filosofa y la teologa son dos mundos paralelos para entender la realidad

    Luis Eduardo Cantero, es Doctor en Filosofa, Laud Hall Seminary, Florida, E.E.U.U. pastor y Docente universitario. Actualmente es candidato al doctorado en Historia de la iglesia, Instituto Universitario ISEDET Bs. As, Argentina. luisecantero@yahoo.com


     
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