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la mujer habitada

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analisis de la obra de Gioconda Belli

Agregado: 14 de MARZO de 2005 (Por anonimo) | Palabras: 3978 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografas > Literatura >
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    Autor: anonimo (info@alipso.com)

    La mujer habitada, 1988. Editorial Vanguardia, Managua.

    Ganadora del Premio Casa de las Amricas, la escritora nicaragense Gioconda Belli es una de las voces ms importantes de la nueva literatura centroamericana. La mujer habitada sumerge al lector en un mundo mgico y vital donde la resistencia ancestral del indgena al espaol se vincula a la rebelin femenina y a la insurgencia poltica de hoy. Lavinia abandona la casa de sus padres para iniciar una vida de mujer independiente. Piensa que por fin empezar a escribir su historia. Pero ignora que, junto con el amor, llegar la oportunidad de escribir La Historia. Una voz ntima que habita en su sangre la incita a unirse a los cazadores de utopas... Gioconda Belli narra con poesa e inteligencia una historia tan antigua y apasionante como el mundo: el amor entre un hombre y una mujer, y la lucha de un pueblo por la libertad.

    Al releer La mujer habitada (1988) de la escritora nicaragense Gioconda Belli, me interes revisar la bibliografa sobre esa novela, reexaminar la obra desde la perspectiva de un nuevo siglo y reflexionar sobre los conceptos de feminismo y justicia social expuestos en los aos setenta y ochenta y en este libro en particular.

    La mujer habitada es un ejemplo ilustrativo y caracterstico de la narrativa del Post Boom (1). En este libro se cuenta una historia central pero, a travs de ella, se plantean muchos problemas ticos. La novela est escrita en un estilo tradicionalmente considerado realista y, en muchos sentidos, se acerca al documento ya que narra acciones y situaciones transcurridas en Nicaragua durante la poca del dictador Somoza (2). Sin embargo, y reforzando la caracterizacin del Post Boom de Juan Manuel Marcos (3) de que el realismo de esta narrativa est lejos de ser simplista, la narracin usa elementos decididamente mgicos, tales como el del espritu encarnado en el naranjo de la casa de la protagonista y ms tarde en la protagonista misma para fundamentar valores ticos especficos planteados en la exposicin "realista".

    La mujer habitada ofrece al lector un plano mgico paralelo a otro totalmente reconocible, pero al unir estas dos dimensiones, el libro deviene un exponente de varias realidades histricamente vigentes en el mundo latinoamericano finisecular: la resistencia ancestral del indgena al espaol, la rebelin femenina y la lucha del pueblo por los derechos humanos.

    Lavinia, la protagonista, es una mujer de veintitrs aos, miembro de la burguesa de la ciudad ficcional de Faguas, que abandona la casa paterna para iniciar una vida independiente en su propia casa y trabajando como arquitecta. Poco tiempo despus descubre que el sistema "proteccionista" y "patriarcal" se extiende a todos los mbitos de su vida y que la historia personal no tiene ningn sentido si no es incorporada a la historia del pas. La historia del pas, sin embargo, precede a la protagonista pues en ella figura el sometimiento del indgena y la excede tambin, en el sentido de que ella slo representa un sector mnimo en todo el engranaje del pas que funciona para crear el futuro. Bsicamente, La mujer habitada es una historia de amor (Lavinia y Felipe) inserta en el amplio escenario de cuatro siglos de lucha de un pueblo por la libertad.

    Al principio de la novela, a Lavinia, la protagonista, le interesa el aspecto terico del feminismo , su autorealizacin y el concepto de justicia social: ideas todas que en los aos setenta y ochenta parecan no slo aplicables a la realidad latinoamericana sino un imperativo para cambiar cualquier sistema que necesitaba correccin. Progresivamente, a medida que participa ms de la realidad circundante, la preocupacin de Lavinia se va desplazando hacia la causa social aplicada y lo que va ganando prioridad es la comunidad no como ideal o concepto sino como suma de entes totalmente definibles. Al final de un proceso de enfrentamiento diario con los diferentes estratos econmicos, sociales, culturales y genricos, llega a la conclusin (aunque nunca lo enuncia de manera dogmtica) de que la teora occidental, aprendida en Europa en sus aos de universidad, es de difcil aplicacin en su pas.

    La novela comienza con el primer da de trabajo de Lavinia como arquitecta. Ese da vuelve a su casa un poco angustiada por la revelacin de que sus colegas hombres no la tratan como a una igual. Su casa, su refugio, est prolijamente ordenada gracias a la ayuda que Lucrecia, la domstica, le presta. Itz, la mujer indgena encarnada en el naranjo, observa la llegada de Lavinia y medita en el hecho de que en la actualidad las mujeres no parecen subordinadas sino "personas principales" (p.34) ya que hasta tienen servidumbre para las labores domsticas mientras ellas van a ocupar el espacio tradicionalmente reservado para los hombres. Me parece importante notar aqu el desdoblamiento que adquiere la vida de Lavinia dependiendo del punto de vista desde donde se la mire: Lavinia vuelve a su casa decepcionada por lo que ella interpreta como una falta de emancipacin, mientras que Itz y Lucrecia consideran a Lavinia como una mujer totalmente emancipada. Esta ambigedad acerca de la significacin de lo que se entiende por "emancipacin femenina" en Latinoamrica se mantendr a lo largo de toda la novela.

    Es interesante que Itz, la indgena, a pesar de que ms tarde se va a revelar como una mujer que desafi las convenciones, no le ve mayor ventaja a la multiplicidad de roles de la mujer contempornea. De hecho, a pesar de su emancipacin, de su determinacin por ser autosuficiente y tener su vida bajo control propio, Lavinia sufre decepciones caractersticas de las mujeres "tradicionales" aunque a nivel racional se rebele contra "la vocacin de Penlope" de las mujeres y el privilegio de tomar decisiones de los hombres. Este problema aparece claramente ilustrado en uno de los primeros captulos del libro cuando despus de comenzar su romance con Felipe, una noche lo espera en vano. Lavinia expone sus reflexiones acerca de la actitud del sexo opuesto en general. No comprende, en efecto, qu es lo que hace que un hombre reniegue en su madurez de lo que ha dependido siempre (la mujer) para vivir, para crecer, para tener los primeros contactos con el mundo y se pregunta por qu se rebelan con tan inusitada fiereza contra esta dependencia "sometiendo al signo femenino, dominndolo, negando el poder de quienes a travs del dolor de piernas abiertas les entregaban el universo, la vida" (pp.57-58).

    Cuando Felipe llega a la casa de Lavinia con un herido y le explica que ambos son miembros del Movimiento de Liberacin Nacional, ella defiende su postura no poltica:

    Una cosa es que yo, como mucha gente, les respete la valenta. Pero eso no quiere decir que est de acuerdo. Pienso que estn equivocados, que es un suicidio heroico. Te pido, por favor, que no me vuelvas a meter en nada de esto (p.68)
    Tal vez porque han pasado tres dcadas desde los aos ms turbulentos de la lucha antisomocista y los hechos histricos inevitablemente se ven diferentes a la luz de la distancia temporal, el lector actual de La mujer habitada tiene menos problemas en disculpar la actitud no comprometida de Lavinia que recin empieza a probarse a s misma como persona, recin est experimentando su libertad, acto que sabe, por el tratamiento de sus colegas y el mismo Felipe, no va a ser fcil. Lavinia recin est comenzando a comprender el horizonte ms cercano, su propio permetro. Su respuesta es la apropiada a sus circunstancias. El inconsciente colectivo, sin embargo, simbolizado por Itz, y testigo inmediato de las truculencias polticas del momento, no puede aceptar la negacin de Lavinia. Itz fue una mujer que dej la casa paterna y se uni a los hombres en su lucha contra el blanco.
    Ah! Cmo hubiera deseado sacudirla, hacerla comprender. Era como tantas otras . Tantas que conoc. Temerosas. Creyendo que as guardaban la vida. Tantas que terminaron tristes esqueletos, sirvientas en las cocinas, o decapitadas cuando se rendan de caminar, o en aquellos barcos que zarpaban a construir ciudades lejanas llevndose a nuestros hombres y a ellas para el descargue de los marineros (p. 70)
    El comentario de Itz pone de manifiesto que el progreso es tan slo ilusorio si no se han extirpado los mecanismos de explotacin: el blanco al indio, el hombre a la mujer, el gobierno al pueblo. El tiempo pasa, se cambian ciertas modalidades, como lo atestigua Itz desde su perspectiva del rbol, pero el centro tico permanence intacto, por lo tanto, el progreso es slo una ilusin.
    La protagonista de La mujer habitada est "habitada" por una indgena. Esa otra que se encarna en Lavinia representa la memoria maya en el presente y permite al lector contemplar el proceso ininterrumpido de la lucha del pueblo nicaragense contra la tirana y la posicin de la mujer a travs de siglos y culturas. Tanto Itz como Lavinia son mujeres anticonvencionales, combatientes que han roto con las tradiciones de su poca. En ms de un sentido, ambas son mujeres "excntricas".

    Siento la sangre de Lavinia y me invade una plenitud de sabia invernal, de lluvia reciente. De extraa manera, es mi creacin. No soy yo. Ella no soy yo vuelta a la vida. No me he posesionado de ella como los espritus que asustan a mis antepasados. No. Pero hemos convivido en la sangre y el lenguaje de mi historia, que es tambin la suya (p.132)

    La mujer habitada , sin embargo, por boca de Lavinia\Itz, parece plantear un concepto emancipador de la mujer pero sin modificar sus experiencias concretas como mujer, madre, hija y amante. En la accin final, cuando Lavinia est a punto de ultimar al general Vela, los pocos segundos de duda le cuestan la vida ya que el hombre alcanza a dispararle a ella antes de morir. La voz narradora explica que Lavinia piensa fugazmente en el hijo de Vela presente en la sala quien suea con volar. Ella le haba dicho al nio meses antes que "ser piloto de Guerra es muy triste. Se vuela para matar, no tiene nada que ver con tus sueos de volar" (p.297), manifestando as su respeto por la vida y, en el momento de la accin, la lealtad a sus palabras, a sus creencias, as mismo como a su rol de productora y protectora de la vida. De hecho, la profundidad de estos sentimientos est representada a lo largo de la obra potica de Gioconda Belli en la que la fecundidad femenina es uno de los tpicos ms importantes (4).

    El desdoblamiento, la fisura entre el concepto revolucionario y la prctica cotidiana establece una problemtica constante en el libro. Si Lavinia pierde concentracin por pensar en el nio, lo que estamos presenciando es la actuacin de una persona que no ha llevado a cabo un proceso completo de concientizacin revolucionaria , de otra manera, la protagonista no se hubiera detenido a pensar en un individuo cuando es el bienestar del grupo, de la "especie", lo que debe tener prioridad. No obstante, tal como comprendimos la actitud no comprometida de la protagonista al principio de la novela, no estamos tampoco ahora enjuiciando su punto de vista subjetivo ni considerando infalible el principio tico de la postura revolucionaria. Lavinia es un ser humano que est tratando de mejorar la situacin propia y la de sus congneres en medio de una sociedad cargada de contradicciones.

    Lo que hace de Lavinia un personaje especialmente interesante es su complejidad, sus desdoblamientos personales. Mientras que al principio de la novela todo apunta a pensar que vamos a presenciar una emancipacin femenina a lo "Virginia Woolf" por aquello del "cuarto propio" y la independencia econmica, mientras avanzamos por el libro, comprobamos, con la protagonista, lo complicado que resulta la aplicacin de las teoras en el mbito latinoamericano. Si Lavinia encuentra obstculos en su acercamiento al ideal de mujer independiente, para otras mujeres, especialmente las de nivel socioeconmico bajo, el ideal es una total imposibilidad (5).

    La influencia de los padres, de la ta y el abuelo, las diferentes clases sociales en las que se mueve y la intuicin de esa "otra", la presencia indgena en s misma, marcan a Lavinia no slo como una mujer compleja sino como una mujer mltiple. Ella puede diferir del punto de vista de sus padres pero no puede negarlos como progenitores biolgicos. No puede negar su origen. Lo que sucede es que en ella se revelan ms que su origen inmediato; Lavinia siente en s misma la voz del origen mediato y la de la cultura, el pueblo en el que vive que, naturalmente, trasciende el espacio en el que se desenvuelve el medio familiar.

    "Y hasta cundo deliberara consigo misma?" (p.115) Le atrae la idea romntica de ser una revolucionaria aunque sabe que la realidad revolucionaria no tiene nada de romntica. A la vez, no puede negar su condicin de nia rica, sus pretensions de independencia; independiente de sus padres pero tambin independiente de su comunidad.

    Deba romper ese interrogatorio constante se dijo, este ir y venir de su yo racional a su otro yo, inflamado de ardores justicieros, resabios de una infancia demasiado aglomerada de lecturas heroicas, sueos imposibles y abuelos que la invitaban a volar (p.115)
    La situacin de desdoblamiento, naturalmente, se complica por su relacin con Felipe, un hombre con ideales y conciencia revolucionarias pero sujeto todava a atavismos burgueses que le hacen desear una esposa tradicional en casa, no comprometida polticamente, una mujer que lo espere y lo apoye en silencio mientras que l lucha por causas justas; "el reposo del guerrero" (p.108) De esta manera, Lavinia comprende que debe llevar a cabo una revolucin total, a lo largo y a lo ancho no slo en el plano poltico sino tambin en el personal. En mi opinin, sin embargo, esta "revolucin" slo llega a realizarse de manera muy parcial a pesar de los esfuerzos titnicos de la protagonista y no solamente por factores ajenos a ella sino tambin por sus propias carencias.
    La relacin amorosa de Felipe y Lavinia da lugar a un discurso ertico en el texto que juega un papel liberador importante en la novela ya que por medio de l vemos cmo gradualmente Lavinia se ubica fuera de la tradicin burguesa anquilosada representada por sus padres y por la pareja sobria y reservada de Sara y Adrin. Adems, el erotismo de La mujer habitada no se restringe a las relaciones sexuales sino que abarca un espacio ms amplio al que se incorporan las relaciones mujer-naturaleza, un mundo alternativo cuyas interacciones son una amenaza a las normas convencionales (6)

    Faguas le alborotaba los poros, las ganas de vivir. Faguas era la sensualidad. Cuerpo abierto, ancho, sinuoso, pechos desordenados de mujer hechos de tierra, desparramados sobre el paisaje. Amenazadores. Hermosos. (p.19)
    Sin embargo, el erotismo funciona como una liberacin simblica ms que real. La interaccin con la naturaleza y con el hombre que ama no son ms que "amenazas" a las relaciones convencionales , las que, de hecho, no cambian. En todo caso, la liberacin de Lavinia (que es una de las mujeres que va ms lejos en su autorrealizacin en la novela) no pasa del plano terico.
    Uno de los ms grandes valores de La mujer habitada consiste en no simplificar el proceso que media entre la concientizacin de los problemas sociales y la aplicacin de medidas para subsanarlos. Esto aparece muy claro al principio de la novela cuando Felipe lleva al herido a casa de Lavinia. Lavinia rehsa "actuar" en favor de la revolucin aunque sin abandonar sus creencias igualitarias; es decir, que pretende mantener una ideologa pero sin llevarla a la prctica. Tambin en su relacin con Felipe, Lavinia no hace ms que "idealizar" la dinmica de la pareja ya que, de hecho, la relacin de Lavinia y Felipe nunca llega a ser igualitaria. Al final de la novela, cuando Lavinia toma el lugar de Felipe y entra en la accin, lo hace por necesidad del grupo. Slo porque Felipe ha muerto ella puede ocupar el mismo lugar que l. Lavinia muere en la accin y, en realidad, slo la muerte la iguala a su amante.

    Felipe fue un habitante del principio del mundo, de la historia. Un hombre bello y peludo de las cavernas. Ms adelante, las cosas cambiaran. Ms adelante (p. 338).
    En este sentido, aunque la novela termine con un tono optimista (7) Belli manifiesta explcitamente que la igualdad entre los sexos es y ser uno de los logros ms difciles de obtener.
    Con lo dicho anteriormente no quiero significar que la relacin entre mujeres sea totalmente armoniosa o que las del mismo gnero compartan el mismo punto de vista. Un ejemplo muy ilustrativo de las diferencias de posicin entre las mujeres lo presenta Sara, la amiga de Lavinia, una mujer de clase media, esposa y ama de casa feliz en su rol. Sara piensa que el espacio domstico satisface a las mujeres que aparentan estar ah para servir a los hombres pero realmente los hombres son slo un pretexto, casi un accidente o interrupcin del mbito femenino (8)

    Flor, la enfermera revolucionaria, por otra parte, muestra otro aspecto que tambin difiere de Lavinia por su madurez y la solidez de su postura. Flor parece estar en un mbito emocional ms avanzado que Lavinia y Sara. Ella ya no analiza los problemas de identidad sino que se entrega de lleno a actuar por lo que ella cree ms valioso: el resto de los seres humanos. Cuando Flor penetra y se apropia del espacio masculino no es para afirmar su "yo" individual , sino para participar con los hombres en la creacin de un pas ms justo para todos. En este sentido, Flor es la mujer que mejor ejemplifica en La mujer habitada el feminismo latinoamericano en el que las teoras individualizantes a lo Virginia Woolf generalmente demuestran no ser aptas para las circunstancias sociales vigentes. Flor, por otra parte, no cree que las circunstancias que rodean el nacimiento de una persona la marquen de una u otra manera; es una existencialista en accin y cree firmemente en la responsabilidad individual. Ella misma ha triunfado a pesar de una infancia y adolescencias horribles transcurridas en un ambiente de miseria.

    Cada uno de nosotros carga con lo propio hasta el fin de sus das. Pero tambin construye El terreno es lo que te dan de nacimiento, pero la construccin es tu responsabilidad (p. 208)
    Sin embargo, y a pesar de su madurez espiritual a Flor parece escaprsele que ella es una excepcin, que "la responsabilidad individual de construccin", como ideal, no parece factible en todos los casos. La ignorancia y la falta total de informacin unidos a una pobreza extrema operan un efecto devastador y en muchas instancias irrecuperable. Tal es el caso de Lucrecia, la empleada de la protagonista, quien parece moverse constantemente en un mundo srdido, avergonzante, sobre el cual no tiene ningn control. Lavinia trata de hacerle entender la igualdad de ambas como personas pero Lucrecia est lejos de comprender lo que significan no ya la emancipacin femenina sino simplemente los derechos humanos.
    Un ejemplo pattico de la situacin de Lucrecia aparece en el captulo 12 donde, a raz de su ausencia, Lavinia busca la casa de la empleada para averiguar si est enferma. Lucrecia, en efecto, est en cama con una infeccin avanzada a causa de un aborto mal practicado. La descripcin de la vivienda, una habitacin sobre una calle de tierra compartida con la hermana y la sobrina, la falta de muebles, los colchones colgados para ganar espacio, etc., hablan de una pobreza denigrante a la que las ideologas todavan ni siquiera han previsto. Creo superfluo mencionar que Lucrecia no es lo que podramos llamar con lenguaje feminista occidental "una mujer con cuarto propio". Lucrecia, como una buena porcin de seres humanos en America Latina, carece de la posibilidad de emanciparse.

    Con la ayuda de Flor, Lavinia lleva a Lucrecia al hospital y mientras espera el resultado del procedimiento, pasea su mirada por la gente pobre alrededor de ella sentada en la sala de espera. Les mira especialmente los pies y los compara con los suyos: un abismo separa a las dos clases sociales. Esta es, en mi opinin, una de las pginas ms brillantes de La mujer habitada:

    Ella se haba comprometido a luchar por los dueos de los pies toscos, pens. Unirse a ellos. Ser una de ellos. Sentir en carne propia las injusticias cometidas contra ellos. Esa gente era el "pueblo" del que hablaba el programa del Movimiento. Y, sin embargo, all, junto a ellos en la sala de emergencia sucia y oscura del hospital, un abismo los separaba. La imagen de los pies no poda ser ms elocuente. Sus miradas de desconfianza. Nunca la aceptaran, pens Lavinia Cmo podran aceptarla alguna vez, creer que se poda identificar con ellos, no desconfiar de su piel delicada, el pelo brillante, las manos finas, las uas rojas de sus pies? (p.158)
    Si la protagonista piensa que la miran con desconfianza, o que no la van a aceptar es porque ella misma se ve como "diferente". De hecho, no hay ninguna indicacin en el texto de que alguien haya puesto de manifiesto que Lavinia no perteneca al grupo. Ella se ve a s misma como alguien ms sofisticado que el resto. "La piel delicada" slo puede ser "delicada" si se la concibe como "mejor" o "superior" y lo mismo se puede decir de "las manos finas" o el "pelo brillante". El problema de diferenciacin parece afectar ms a Lavinia que a la gente sentada en la sala de espera.
    Lo mismo que sucede cuando se trata de la relacin entre Felipe y Lavinia, la dinmica entre las diferentes clases sociales, representadas principalmente por las mujeres alrededor de Lavinia, es decididamente problemtica ya que cada una parte de premisas diferentes an cuando no estn conscientes (el caso de Lavinia) de su punto de partida preconcebido. La nocin de "igualdad", en efecto, es uno de los conceptos ms difciles de comprender no slo por las clases altas sino especialmente por aquellos ms discriminados. La igualdad no es slo un concepto a aplicar sino una nocin que necesita aprendizaje y prctica tanto por los que sufren de su falta como por los que slo la conciben de forma abstracta . En este respecto, la educacin tiene un rol fundamental pero no es secreto para nadie que la educacin en s misma es un lujo en Latinoamrica.

    A pesar de la imagen esperanzada del final del libro, quedan sin resolver varios aspectos de una realidad ardua y complicada. La mujer habitada se sita as en el realismo sin simplificaciones de que hablbamos al comienzo del trabajo por medio del cual se trata de definir lo justo y tico en general pero sin llegar a proponer un mtodo de aplicacin concreto y sin ignorar la falacia de cualquier ideologa que no tenga en cuenta la complejidad cultural, social, econmica, racial y psicolgica a la que indefectiblemente respondemos.

    Lavinia no es Itz evolucionada. Lavinia es Itz misma tratando todava de obtener respuestas aplicables a su condicin de mujer enraizada en la compleja realidad latinoamericana.





    Sobre La mujer habitada:
    "Hay mucho de ardor combativo en su prosa (...). Sin embargo, en La mujer habitada hay un notable nivel de poesa, casi de lirismo; hay ritmo en el entrecruzamiento de las historias; y contiene esa admirable mezcla que ha dado en llamarse 'realismo mgico'." Irene Ferrari, La Prensa

    "Se impone por la destreza de la rica y dinmica composicin de personajes y en el cruce entre las mltiples historias personales, aspectos que le permiten dar cuenta de un preciso y complejo entramado sociocultural." Graciela Gliemmo, El Cronista

    "La narracin corre por cauces claros y definidos.(...) Se lee con creciente inters, especialmente a partir de la problemtica de su principal personaje femenino." Mara Rosa Lojo, La Nacin

    BIbiliografia:http://www.sololiteratura.com/gio/gioobrdelas.htm



     
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