
Universidad
de Morón
Facultad de
Ciencias Económicas y Empresariales
Materia: Medios de
Comunicación Cod: 665
Titulo
del trabajo: “Cárceles, un mundo adentro” ¿Victimización del victimario?
Autor/a: Toro, Claudia
Sabrina.
Matrícula: 3701-1495
Profesor
Titular: Luís Buero
Fecha: Junio 2009
ÍNDICE:
1. Objetivo………………………………………………………………………... …............2
2. Justificación.
3. Objeto de estudio…………………………………………………………………………….3
3.1. Secciones…………………………………………………………………………..5
3.2. Destacados…………………………………………………………………………7
3.3. Escenario………………………………………………………………………….11
3.4. Antecedentes históricos…………………………………………………..15
4. Marco teórico………………………………………………………………………………….18
4.1. Presos
en la TV………………………………………………………………..18
4.2. Televisión
y sociedad……………………………………………………….21
4.3.1 Delito, Sociedad y Medios de
Comunicación.
4.3.2 Construcción de la delincuencia
en la sociedad y los medios.
4.3. Géneros televisivos………………………………………………………….26
4.2.1 Telerealidad.
4.2.2 Hiperrealismo televisivo.
4.2.3 Documental.
4.4. Factores
Psicológicos………………………………..…………………………28
4.5. La TV como agente resocializador……………………………………….30
4.6. Información Complementaria………………………………………………33
5. Entrevistas………………………………………………………………………………………40
5.1. Diego
Alonso Gómez.
5.2. Matías
Aisen…………………………………………………………………....44
5.3. Damián
Bacman……………………………………………………………….47
5.4. Mario
Favier Dubois…………………………………………………………49
6. Conclusión………………………………………………………………………………………52
7. Fuentes Consultadas………………………………………………………………………54
1. Objetivo.
En el siguiente trabajo de investigación se propone como objetivo
comprobar que el programa “Cárceles, un mundo adentro” intenta mostrar a la
audiencia una imagen positiva de los detenidos que se encuentran privados de su
libertad.
Si bien el objetivo del programa es mostrar el lado humano de los
presos contando sus historias de vida, problemas, miedos, problemas sociales y
motivos que los llevaron a delinquir etc., a lo largo del trabajo se intentará
verificar si lo que logra en realidad es justificar el accionar de los delincuentes como consecuencia de sus
carencias económicas, afectivas, exclusión social, falta de trabajo o hasta
infancia complicada.
También se considera que el programa propone un cambio de la
percepción o imagen hacia los presos, en cuanto a que fueron victimas de
situaciones que no podían manejar, que los fueron llevando a cometer delitos,
convirtiéndolos en victimarios, alegando una cadena de causa-efecto
comprensible, responsabilizando al contexto de sus actos.
2.
Justificación.
La realización de este trabajo de investigación contribuirá a dar una
posición distinta sobre un programa controversial, donde los presos son los
protagonistas.
Generalmente la audiencia se conmueve con las historias personales de
los personajes principales de cada episodio, dejándose llevar por sus
preocupaciones, sus dolorosas historias de vida, sus miedos, su culpa y hasta
identificándose con algún aspecto de ese relato. Esta situación podría llevar a
los televidentes a justificar, a veces inconscientemente, los actos cometidos
por dichas personas, por lo tanto es objeto de esta investigación echar luz
sobre un tema que no es tenido muy en cuenta pero sin dudas está presente, que es
la victimización de los victimarios en los medios masivos de comunicación, más especialmente en el
programa “Cárceles, un mundo adentro”
El que tenga acceso a este trabajo se encontrará con una visión desde
una arista distinta sobre el programa, la cual no será ni buena ni mala sólo
diferente, lo que también le permitirá considerar otros aspectos de la realidad
y “mirar el programa con otros ojos”.
He elegido el programa “Cárceles, un mundo adentro” ya que me llama la
atención, me genera curiosidad y trata una temática que en los últimos tiempos
ha sido tenida muy en cuenta que es la delincuencia y el contexto que la rodea,
los presos, el servicio penitenciario, las instalaciones carcelarias, el estilo
de vida de los detenidos, su pasado su presente y su proyección del futuro.
Realmente considero que el programa intenta mostrar varias caras de
los personajes que se encuentran en una cárcel, que intenta diferenciar y “no
meter a todos en una misma bolsa”, que algunos se han equivocado o han sido
estafados, que hay algunos que no se arrepienten, otros que sienten culpa o que
simplemente son inocentes. Pero también se que cometieron delitos que deben
pagar, que la justicia consideró que no son aptos para vivir en sociedad y que
deben estar recluidos. Personalmente siento que el programa intenta cambiar los
roles y convertir al victimario en víctima de una sociedad injusta y no es una
imagen que considero oportuna ver en la televisión.
3. Objeto de estudio.

“Cárceles, un mundo adentro”, es un
programa televisivo argentino a modo de documental mezclado con seguimiento
periodístico y reality show, donde los protagonistas son los presos.
Conductor: Diego Alonso Gómez.
Coordinador de contenidos: Roberto
Barandalla.
Arte electrónico: Guillermo Palermo y Cris
Miller.
Director de producción: Damián Bacman.
Productor ejecutivo: Mona Dugatkin.
Director artístico: Rubén Vivero.
Productor general: Martín Kweller.
En una producción de Endemol Argentina
(Compañía de producción televisiva con base en los Países Bajos, perteneciente
a Mediaset, Goldman Sachs y John de Mol con subsidiarios y joint ventures en 23
países).[1] Cabrera 5870 - TEL. 5218-9000

Empezó a emitirse el 27 de Agosto de 2007
por Telefé (LS 84 TV Canal 11 más conocida por su nombre comercial Telefé, es
una de las principales cadenas de televisión de Argentina. El antes llamado
Canal 11 de Buenos Aires comenzó sus transmisiones en 1961. Telefé es un
acrónimo de Televisión Federal la empresa licenciataria que hizo cargo del
canal el 22 de diciembre de 1989, que hoy pertenece al grupo español
Telefónica)[2]

Según IBOPE (Instituto Brasileño de Opinión
Pública y Estadística es una multinacional brasileña compuesta de 52 empresas
que se dedica a realizar mediciones de audiencia, Rating, monitoreo e
investigación de medios y estudios de opinión pública en América Latina)[3]

El programa “Cárceles, un mundo adentro”,
debutó en la televisión abierta con un rating de 20 puntos, actualmente se
emite la tercera temporada los Jueves a las 23.30, con un promedio de 14 puntos
de rating (el rating indica el porcentaje de hogares o televidentes con la TV encendida en un canal,
programa, día y hora específicos, o promediando minutos y fechas, en relación
al total de TV Hogares o televidentes considerados)[4] y se encuentra en el top de los 5 programas más vistos de la televisión
abierta.[5]
El programa muestra la intimidad de las
personas presas de su libertad, cuyo objetivo es dar una mirada positiva sobre
un mundo oscuro.
Intenta mostrar la vida íntima de los
presos, cuáles son sus miedos, preocupaciones, la culpa y el arrepentimiento.
Qué los llevo a robar, qué paso en su infancia, cómo son sus familias, qué se
siente al vivir encerrado durante muchos años. En Cárceles, las historias serán
contadas por sus propios protagonistas.
3.1 Secciones.
El programa incluye ciertas secciones
fijas, de resultados disímiles.
"Clasificados", los detenidos tienen la oportunidad de
invitar a quienes viven fuera del universo carcelario a comunicarse con ellos a
través de un teléfono y una casilla de correo electrónico.
"Diccionario
tumbero", consiste en
la dramatización de una clase, con el docente y los alumnos interpretados por
los mismos internos, en la que se explica el significado de los términos más
utilizados en el léxico carcelario.
“La educación es conjuntamente con el trabajo la otra gran herramienta
formal que la legislación pretende utilizar para resociabilizar al individuo.
En tal sentido se pretende no sólo la inserción social sino la elevación
personal y cultural del interno.
Existe obligatoriedad de otorgar, a los reclusos, enseñanza primaria.”
“Gourmet”, donde los detenidos realizan recetas con
sus precarios utencillos y recursos.
Jueves 27 de Septiembre de 2007. En el
fondo de la habitación, alrededor de una mesa se arma el equipo, mínimo, para
que David y Toto improvisen el plato del día, alfajorcitos de maicena.
“Trabajo
en la cárcel, se busca con antecedentes”, sección en la cual se muestran los distintos
trabajos que realizan los presos para ganar unos pesos, distenderse o sólo para
sumar puntos que considerados como buena conducta los beneficiaria con posibles
salidas transitorias o simplemente buen trato.
En la emisión del Jueves 26 de Marzo de
2009 se destacaron los siguientes dichos de internos que trabajan:
- “Todo por un beneficio, a veces hay que
hacer cosas que no te gustan”
- “Acá estoy, trabajando para salir lo más
pronto”
El 16 de Abril de 2009 en un bloque del
programa denominado “Las recolectoras”,
dos mujeres que recolectan la basura de toda la cárcel contaban su experiencia.
- “… y no es muy lindo, pero tenés
beneficios, te pagan ayuda familiar y podes salir un ratito de la cárcel”
“La importancia del trabajo en la cárcel,
no radica sólo en que el preso se mantenga distraído o la utopía en esta
Argentina de que se capacite en algún oficio para conseguir un empleo cuando
alcance su libertad, sino que además de todo eso, la iniciativa puesta en ello
debe aumentar la autoestima de la persona en un medio que tiende a triturar el
individuo.”[6]
“El trabajo penitenciario es utilizado conjuntamente con la educación
como los pilares y herramientas fundamentales que posee la institución
penitenciaria para concretar la reforma, reeducación o resocialización del
individuo.
El trabajo en la cárcel existe desde el momento en que la privación de
la libertad fue tomada como pena y aún antes, pero en la antigüedad la función
laboral en prisión tenía por finalidad cuestiones económicas y retributivas.
Posteriormente la función y finalidad del trabajo penitenciario tornó
de la retribución a ser un medio para la pretendida resocialización,
reeducación, readaptación o reorientación del penado.
En nuestra cárcel, el trabajo penitenciario
es una recompensa que otorga la administración de acuerdo con la conducta y la
disciplina del interno y que en nada atiende a la función de tratamiento que
pretendidamente le es asignada.”[7]
3.2 Destacados.
En cada capitulo del programa se distinguen
distintos internos, que protagonizan la emisión del día con sus historias,
presentados como personajes y su relato como un cuento.
Jueves
26 de Marzo del 2009.
El capítulo se trata de la venganza,
titulado “La venganza será terrible”.
La historia de Alejandro, quien fue detenido después del proceso militar por
averiguación de antecedentes.
Diego Alonso (conductor del programa):
“Sufrió vejaciones y maltratos que nunca imaginó y todo por un crimen que no
cometió por un policía que se ensañó con él. Cuando salió buscó al policía que
lo encerró injustamente”
- “Le pegué un tiro en la pierna para que sepa lo que es
sufrir y le doy un tiro final y lo dejo tirado en un zanjón”
- “Está bien lo que hizo Ale porque el
policía lo verdugueó y lo torturó”
- “La tortura no es bien para nadie, yo era
policía, estoy por tortura, torturé a un tipo que violó a su hijo, porque fue
condenado pero lo soltaron, entonces lo llevé a la comisaría y lo torturé. Fue un momento de calentura, le
puede pasar a cualquiera”
Comentarios de otros presos en cuanto a la
venganza:
- “Mataron a mi vieja y a mi viejo en un
tiroteo entre barrios, espero el momento, volveré de vuelta (a la cárcel), pero
los voy a buscar”
- “A mi hermano lo mató la policía, yo no
quise que me pase lo mismo y maté a un policía”
- “Es mala la venganza, pero te atrae a veces. Mucha
gente hace justicia por mano propia”
- “Entre los presos la venganza es ley”
- “La única persona que se quiera vengar de
mi tiene que hacer la denuncia, mano a mano no le conviene”
- “A veces tenemos motivos para cometer un
error”
- “La justicia por mano propia es mejor, Dios la sabrá
entender”
Jueves
2 de Abril de 2009.
Capítulo titulado “Presos en libertad, la vida después de la cárcel”. Ema, personaje
emblemático del ciclo, entrevista al Gitano Acuña, uno de los 12 apóstoles del
sangriento motín de Sierra Chica.

Gitano: -“No estoy seguro de mandarme
ninguna cagada en la calle. Si encuentro 100 lucas, ni las toco, hoy no tengo
precio”
Diego Alonso entrevista a Juan Murgia,
también miembro del grupo de los 12 apóstoles.

Juan: -“Vivo de lo que me presta mi hermana
o mi cuñado, estoy haciendo mi casa de a poco”
Ariel, otro personaje del día. “No te
llaman sólo porque estuviste preso, te dicen dejá el cv y te vamos a llamar,
todavía estoy esperando”
- “Un día fui a comer a un restaurante y
cuando fui a pagar, por los tatuajes y la cara me dijeron llevate la plata, no
le iba a robar le pagué y me fui”
- “Afuera es peor que adentro”
Pablo es un ex convicto que vive en un
camión que le presto un abogado, con su mujer y su hijo y los mantiene juntando
cartón.
Pablo: “No es vida como vivo, en unos años
me veo hecho mierda”
- “La cárcel cuando se sale te queda como un estigma”
- “Todos los días tengo que ir a la estación de servicio a buscar agua,
casi siempre me tratan bien, pero hay veces que me gritan cosas”
Jueves
9 de Abril de 2009.
Magali, a los 9 dejó la escuela, se drogaba y
a los 14 fue violada por el padre.
- “Robaba para que mi familia coma, porque
mi papá se chupaba todo”
- “Cuando veía a mi viejo tirado borracho,
me daban ganas de matarlo por todo lo que me hizo”
- “Me junté para estar mejor, estuve 2 años
bien y después me empezó a golpear, una vez lo quise matar, lo ate a la cama,
lo amordacé, prendí un cigarrillo y lo empecé a quemar y le di un par de
puñaladas con un tramontina, no lo llegué a matar porque justo se levanto mi
hija”
- “Esta bien lo que hice, si lo hubiese matado hubiese
estado mas bien, y lo volvería a hacer”
Jueves
16 de Abril de 2009.
Ema, en una de sus salidas transitorias de
24 hs, entrevista a dos chicos delincuentes.
- “Cuando te sentís presionado porque no tenés para comer o
para pagar el gas no te queda otra”
- “$300 los gasto en un día, si no compro
droga, lo gasto en algo para tomar, una picada para los chicos y algo para la
vieja”
- “Es como una droga robar, uno siempre quiere más”
- “La culpa la tengo yo, nadie me obligó”
- “No me arrepiento de nada”
En el Neuropsiquiatrico Melchor Romero se
grabó la historia de Hamid Elmerabet, el capítulo se lo llamó “Rezo por vos, historia de un musulmán”
- “En Israel era guía de turismo, me
enamoré de una mujer argentina y nos vinimos a Argentina donde empecé vendiendo
ropa después me puse un bar, porque era el sueño de ella”
- “Se me acusa por robo y desobediencia, me
acusan de robar mi propio bar”
Jueves
23 de Abril de 2009.
“Historia
de un parricidio”, Lucas
de 23 años mató a su padre y hace 4 años que está preso en el Neuropsiquiatrico
Melchor Romero.
- “Tuve una infancia jodida, sufrí mucho”
- “A partir de que mi vieja vio a mi viejo
besándose con su hermana de 14 años se volcó al alcohol y él empezó a
golpearla. Yo tenia 6 años, para mi era normal, imaginate lo traumado que
estoy”
- “Yo estoy seguro de lo que soy, me
considero una buena persona”
- “Se revalsó la gota, exploté, no se como
fue el momento, yo me quería matar yo y lo maté a él, mi vieja me dijo que le
di con una llave inglesa y después prendí la garrafa para matarme.”
- “Creo que lo hice porque no aguante más,
yo me queria matar a mi y lo maté a él, estaba shockeado. Estoy por en artículo
34 porque actué con emoción violenta”[8]
“Entre
el cielo y el infierno”. Desde
la Unidad 26
de Olmos la segunda salida transitoria de Ema, desde su primera aparición es el
personaje más famoso y se ganó el cariño de todos.
- “Cuando te largan, no tenes nada, después se quejan del
nivel de reincidencia y la inseguridad”
- “Si no te dan un tratamiento para
entender porque hiciste lo que hiciste, te meten 10 años y cuando salís es la
misma historia”
- “En la cárcel tenes muchas comodidades, la extrañas,
extrañas que sos vago”
- “No quiero que me pongan mas la comida en
la boca, me la quiero ganar, sino están criando un zángano”
Jueves
30 de Abril de 2009.
“Una
chica muy precoz”, la
historia de “la colo” en la
Cárcel de Batán. Alos 10 tuvo su primer contacto con las
drogas, a los 11 tuvo por primera vez un arma y a los 13 tuvo su primera
relación sexual… en una cárcel. “Fui a ver aun chico que lo re amaba, él tenía 23, me llevó mi cuñada”
- “A los 11 empecé con las armas, me
gustaba estar entierrada, no quería ser menos. Quería estar como mis
compañeros, si ellos podían porque yo no.”
Diego Alonso: “¿Porqué la droga siempre
está pegada al delito?
La colo: “Necesitas plata para comprar y
tenés que salir a robar”
- “¿Perdiste el tiempo saliendo a robar?
- “…Y si, al final no gané nada, gastaba
todo en droga. Me da miedo que mi hijo haga lo mismo”
Jueves
7 de Mayo de 2009.
“La
sangre tira, familias presas”
Diego Alonso: “Muchos dicen que la junta te
lleva por mal camino, ¿qué hacer cuando esa mala influencia está dentro de la
familia?”
Chuky y Maceta, hermanos presos. “Se
fortalece mas la relación, afuera no le das tanta bola porque los ves todos los
días, acá esperas toda la semana para verlos”
- “Dormíamos juntos en la calle. Estamos
contentos de estar acá, en la calle nos podía pasar de todo, acá aprendimos un
montón de cosas”
Adrián, otro personaje del día: “Los cuatro
hermanos estamos presos en distintas cárceles, mi mamá también estuvo presa”
- “A los 11 empecé a robar, estudiaba
boxeo, pero me empecé a drogar y por eso salí a robar”
Hermanos Rocha, personajes habituales del
programa: “Defraudamos a los viejos, pero acá aprendimos un montón de cosas”
Beatriz y Adriana son madre e hija presas
por droga y encubrimiento. Beatriz dice: “Me siento responsable que mi hija
este presa”
3.3 Escenario.
La emisión del programa “Cárceles, un mundo adentro”, se presenta en
un contexto socio-cultural de Argentina muy particular, donde los medios
masivos de comunicación se encargan se hacer llegar a la gente mensajes que
generalmente se contraponen con los del programa.
La televisión, radio, diarios e Internet remarcan el incremento de los
niveles de inseguridad y robos, resaltan el número de víctimas y las protestas
casi periódicas de personas que se convocan para pedir más seguridad a las
autoridades.
Todos los días podemos ver en los titulares de los medios a personas o
personajes mediáticos repudiando los hechos delictivos, condenando a los que
los cometen, pidiendo justicia, condenas exageradas y hasta justicia por mano
propia, movidos por la desesperación e impotencia por no poder hacer nada ante
el aumento de la inseguridad.

Jueves 14, Mayo 2009
“Vino a visitar a su familia
y lo mataron en un asalto”
Quisieron robarle la 4x4 con la que viajó desde el Sur
Martes 19, Mayo 2009
“Conmoción en la Ciudad y el GBA por tres
violentos casos de inseguridad”
Ocurrieron ayer, con diferencia de horas. En Mataderos, un hombre de
70 años fue asesinado al resistirse al robo de su auto. Y dos ladrones murieron
en tiroteos con la
Policía, que intentaba impedir dos asaltos, uno en Ingeniero
Maschwitz y otro en Parque Chas.
Lunes 01, Junio 2009
“Vecinos de Don Torcuato se
quejan por una ola de robos”
Es sobre la ruta 202, en el partido de Tigre. Para algunos vecinos es
un verdadero corredor de la inseguridad. En la zona hay una sola comisaría y un
destacamento. Pero dicen que no es suficiente.
Martes 02, Junio 2009
“Lo balearon en la cabeza para robarle el
celular y las zapatillas”
Ocurrió en Castelar Sur, el domingo pasado. La víctima es un chico que
ese día iba a festejar los 18 años. No le pudieron sacar el proyectil de la
cabeza y está grave. Estiman que conocía a los ladrones.
Lunes 08, Junio 2009
“Murió un joven brutalmente
golpeado en un intento de asalto en Quilmas”
Había ido a bailar a un boliche de la zona. A la salida, cuatro
hombres quisieron robarle el celular y las zapatillas y, al parecer, se
resistió. Le pegaron hasta dejarlo inconciente. Murió en un hospital.

Miércoles 27 de mayo de 2009 | Publicado en edición impresa
“Asesinaron a 5 policías
bonaerenses en 5 meses”
En todo el año pasado hubo ocho muertos
Domingo 7 de junio de 2009 | Publicado en edición impresa
“Vivir con miedo”
Una investigación de los sociólogos Gabriel Kessler y Marcelo Bergman
revela por primera vez en qué consiste la tan vapuleada "sensación de
inseguridad", cuáles son los miedos de los porteños y por qué sienten que
ya no hay zonas seguras e inseguras reconocibles. Para los expertos, el miedo
-al igual que el delito- también requiere políticas específicas.
Martes 9 de junio de 2009 | Publicado en edición impresa
“Creció el delito en los
últimos tres meses”
Según un índice que elabora la Universidad Di
Tella, más del 30% de los hogares fue víctima de hechos delictivos; el pico, en
abril.

- “Lo tenés que hacer vos (vengarte) para
sacarte un peso de encima”
- “Entre
los presos la venganza es ley”
- “A
veces tenemos motivos para cometer un error”
- “Después
sentí culpa y alivio porque saque una escoria de la sociedad”
- “Una
vez quise matar a mi pareja (…), está bien lo que hice y lo volvería a hacer”
- “Robar
es cono una droga, uno siempre quiere mas”
- “Tantos
años en rejas no salís con una mentalidad buena, te dan ganas de robar de hacer
daño”
- “La
policía se cree mejor persona”
¿No es una contradicción que ante este escenario el programa Cárceles
sea uno de los 5 programas más vistos de la televisión abierta argentina?
No se puede afirmar que la misma gente que reclama justicia y repudia
la inseguridad sea la que forma parte de la audiencia que le da al programa un
promedio de 20 puntos de rating por cada emisión. Pero no se puede negar la
incoherencia de los mensajes emitidos por los medios, que por un lado tienen
titulares como los expuestos arriba y por el otro emiten un programa sobre la
intimidad de los presos, y tampoco se puede dejar de ver la incongruencia de
los televidentes que se encariñan con los personajes de un programa que los
muestra desde su lado más sensible, y a su vez se entristecen por las continuas
y cada vez mas numerosas noticias sobre robos, muertes, violencia e inseguridad
en general
Por otro lado no se puede dejar de admitir que es muy grande la cifra
de personas que admiten ver el programa, que les parece bueno lo que muestran y
su manera de encarar el tratamiento de un tema tan delicado como la vida de los
presos.
17 de mayo de 2009, 05:13
Jamás sentí que el propósito del programa sea el transmitir lastima
para con los presos. El programa me gusta y bastante, es verdad están los
chorros que siguen sin sentar cabeza y hasta justifican sus delitos...y bueno
eso es ser UN POBRE TIPO.
Por otro lado, están los que le piden pendón a la sociedad y dan una
vuelta de tuerca a su vida.
http://www.elforro.com/medios-de-comunicacion/253489-programa-carceles-2.html
18 de mayo de 2009, 08:31
El programa pretende mostrar otra cara, dar vuelta algunos prejuicios.
El conductor generalmente repregunta varias veces si creen que lo que hacen o
hicieron está bien. Entonces, se plantea la cuestión de ver esa realidad como
no la mejor. Lo que sucede es que es un programa de tele, necesita sí o sí
historias que muevan un poco el piso. Entonces se cae en el amarillismo y la
mirada condescendiente.
http://www.elforro.com/medios-de-comunicacion/253489-programa-carceles-2.html
Pero también han ido aumentado las quejas por parte de personas que
piensan que, a través de brindarles un espacio donde hacer un descargo a los
delincuentes, se los victimiza.
14 Abril 2009, 12:13 a.m.
Analía dijo: Hola, la verdad es
que el programa me molesta, ver como al final parecen victimas cuando violan,
matan, roban, y resulta que salen, muchas veces por buena conducta y a los
pocos meses vuelven a entrar por lo mismo o algún delito peor y como héroes.. Y
no lo son!!! Por favor!!! Nos están matando como moscas y ustedes los muestran
como victimas!! A nosotros nos matan familiares y ellos ahí hacen amistades
miran tele y en verano quieren ventiladores y disfrutan de una pileta a las
risas cuando las familias de las victimas van a llevar flores a un
cementerio!!!
http://www.extremista.com.ar/tv/79-carceles-un-mundo-adentro/comment-page-5/
30 de abril de 2009, 01:50
ODIO al programa cárceles, hace quedar a los chorros como unas pobres
personas, los entrevistan y los tipos dicen cosas como:
"yo salgo de caño porque no tenemo pa comer, y salgo y si a mi me
tiran yo tiro"... "yo mate a 4 pero soy un pibe bueno".
Y el conductor, reo que se llama diego alonso, os mira como diciendo
que son pobres pibes, que son buenos, estas entrevistando a un asesino!!!
Cuando hacen entrevistas a chicos menores que dicen que tiran, que
matan, que roban, ¿Por qué no los denuncian?
Dejen de hacerlos parecer las victimas, los muestran como ejemplos de
vida
NO ESTOY DE ACUERDO CON LA POSTURA DEL PROGRAMA "CARCELES"
http://www.elforro.com/medios-de-comunicacion/253489-programa-carceles.html
03 de mayo de 2009, 18:28
Lamentablemente se sigue emitiendo.
A mi también me da bronca el programa. No puedo entender, como ni
siquiera algunos estén arrepentidos de haber matado. No lo comprendo. Yo opino
que incitan a que otros CHORROS de afuera o que se están iniciando en ese tan
horrendo camino vean el programa digan: Ah! pero mira que bueno, que bien que
viven. Tienen tele, DVD voy a salir afanar total si me sale mal y caigo en
cana, vivo así de bien. O sea, no se como permiten que un programa así, MUESTRE
LA CULTURA
CARCELARIA DE ESA MANERA!
http://www.elforro.com/medios-de-comunicacion/253489-programa-carceles.html
04 de mayo de 2009, 09:46
Te lo muestran de una perspectiva donde un idiota dice "ay pobre
tipo, que los jueces lo dejen salir, tiene a sus familias, hijos" cuando
en realidad son tremenda lacra que le han arruinado la vida a buena gente.
http://www.elforro.com/medios-de-comunicacion/253489-programa-carceles.html
3.4 Antecedentes históricos.
En los últimos años, en la televisión abierta se ha presentado una
tendencia a emitir programas que muestran la intimidad de los presos, sus
historias de vida y hasta testimonios de personajes delictivos reconocidos por
los hechos que cometieron. Es decir que “Cárceles, un mundo adentro”, no es el
único ni el primer programa que se interesó en tratar de descubrir cómo es la
vida de los presos.
Si bien intenta distinguirse argumentando que tiene como objetivo
mostrar otra parte de dicha realidad, no deja de seguir los parámetros que
tomaron programas como:

“Tumberos”
Serie de televisión sobre los presos, producida por Ideas del Sur,
emitida por América en 2002.
El argumento: Ulises Parodi, un famoso y mediático abogado porteño, es
incriminado como culpable de un asesinato. Tras un breve juicio, es condenado a
25 años de prisión. El, seguro hasta ahora de conocer y manipular la justicia a
su antojo, se convierte en la víctima. Sus días dentro del penal, sus
relaciones, miedos y tormentos, fueron la comidilla de la serie.
El controversial programa de revisión que atrajo la curiosidad de los
televidentes es el único programa en la televisión abierta argentina donde se
puede ver la intimidad de la vida carcelaria desde un ángulo ficcional.
“Código Penal”
Programa policial periodístico conducido por Rolando Graña, emitido en
2004 por América
“Código”
Es un magazine periodístico (derivado de código penal) que muestra el
delito desde todos sus ángulos, utilizando un formato similar al del
documental, emitido por América. Está conducido por Rolando Graña, con la
co-conducción de Facundo Pastor y Martín Ciccioli, que aportarán sus distintos
perfiles de investigación para mostrarle al público personajes del mundo del
delito, los territorios más difíciles y la retrospectiva de los crímenes
históricas más famosos

Rolando Graña. Facundo Pastor. Martín
Ciccioli.
“Pabellón 5, sueños de
libertad”
Programa policial de investigación producido por Endemol, emitido por
América en 2004. Conducido por Rolando Graña con la colaboración de Martín
Ciccioli y Facundo Pastor. Graña se ocupó de investigar y descubrir personajes
y situaciones "inimaginables". Pastor fue el encargado de poner el
acento en la tarea de la policía científica. Y Ciccioli entró "en los
lugares en los que una cámara molesta".
"Va a haber cámaras ocultas porque hay cosas del mundo del delito
que no se pueden mostrar si no es con cámara oculta. También les vamos a dar
mucha importancia a los peritajes. Porque nos parece que si uno quiere que la
policía sea cada vez más seria tiene que progresar todo lo que tiene que ver
con la policía científica. Y, por supuesto, vamos a tener todo lo derivado de
"Pabellón 5"", contaba el conductor.[9]
“Desde Adentro”
Reality show, donde los mismos detenidos tiene la cámara y la libertad
de registrar lo que quieran.
En cada emisión, el programa contará con relatos e imágenes grabados
por los propios internos de la
Unidad 41 de Campana, con una cámara que la propia producción
del programa envío penal. 'Desde dentro' recorrerá las historias de los
internos que viven en las unidades carcelarias.
Producción periodística: Francisco Rosso. Guión: Fabián Muñoz.
Realización: Marcela Gomareschi. Director de contenidos: Tristán Nobilia.
Dirección de producción: Federico Cuervo. Producción general: Gastón Portal y
Omar Daneri. Una producción de GP para América, los domingos, a las 23.
“Historias del crimen”
Programa conducido por Lorenzo Quinteros en 2003, producido por Telefé
Noticias, “Historias del crimen” expuso en la vidriera a personajes tan
perversos como reales. Le dará sus cinco (o más) minutos de “fama” a
violadores, asesinos, asaltantes y mafiosos de turno que se verán lindos y
prolijos, aunque no por ello menos crudos, en la pantalla chica.[10]
4. Marco teórico:
Para comenzar a enmarcar la hipótesis del presente trabajo de
investigación se ha considerado oportuno definir lo que significa pena de
prisión, es la privación de la libertad de movimiento, el penado ya no puede
disponer de sí mismo respecto de su lugar material de residencia y respecto de
la distribución de su tiempo en distintas actividades si no es dentro del marco
de la pena impuesta y el grado del sistema penitenciario.
Los fines de las instituciones penitenciarias suelen ser los
siguientes: resocializar al delincuente, reeducarlo, reinsertarlo en la
comunidad; manteniendo el orden y la seguridad social. O por lo menos los que
deberían ser. Lo cierto es que el preso se habitúa a una vida
"antinatural", pierde interés por los problemas de la comunidad
libre, entre los que cuenta su propio techo y su alimento, generándose
motivaciones nuevas, rudas y primitivas, susceptibles de perdurar al recuperar
su libertad y que se manifiestan cuando entra en conflicto con la sociedad
libre.
Se evidencia que el tópico de las cárceles es un tema serio que debe
ser abordado con responsabilidad y compromiso.
¿Los medios de comunicación han tomado esta postura o simplemente han mostrado
el tema desde una mirada superficial y poco involucrada?
4.1 “Los
presos en la TV”.
Nueva tendencia en la televisión abierta.
Como se mencionó anteriormente, en la actualidad ha crecido
considerablemente el número de programas televisivos basados en mostrar la vida
de presidiarios, su intimidad y muchas entrevistas donde los personajes cuentan
sus historias de vida. El beneficio del incremento de esta moda no es evidentemente
claro, sin embargo dicho acontecimiento fue tomado en cuenta por varios
periodistas que lo destacaron en distintos medios, sobre todo gráficos.
“Como aprisionar la mirada
interior”, por Marcelo
Stiletano para lanacion.com
“La cárcel es uno de los escenarios predilectos de la TV abierta cuando ésta quiere
hacer algún ejercicio testimonial. Siempre tan atenta a los golpes de efecto y a las historias impactantes
o con algún costado sórdido, la pantalla chica local prestó en los últimos años
muchísima atención al delito y sus múltiples derivaciones. Esa mirada,
en el mejor de los casos, puede darle al televidente otra perspectiva de la
situación que se vive en una cárcel y contrarrestar riesgos siempre latentes de
manipulación o planteamientos sesgados.”
La televisión abierta no sólo prestó atención a los delitos sino a sus
protagonistas, tanto victimas como victimarios, los detalles técnicos de cómo
fueron llevados a cabo, sus causas y las consecuencias que acarrearon tanto
para los que lo cometieron como para los que fueron víctimas.
Generalmente fueron los noticieros los que le dieron lugar a las
personas, victimas de los delitos, para narran lo acontecido y fueron los
programas como Cárceles los que le dieron paso a los victimarios, los protagonistas
como los llaman, para contar su verdad o su lado de la historia. Así el
televidente se ve manipulado de ambos lados, pero no se sabe con precisión cual
es el más riesgoso.
“La televisión sigue presa de
una manía”, por Marcelo
Stiletano para La Nación
30/8/2007
“La sobrecarga de
producciones televisivas acerca de la vida en las prisiones se apoyó hasta
ahora exageradamente en el morbo, la sordidez, la marginalidad.”
Nada que sea difícil de hallar en el ámbito carcelario, pero
subrayado, exagerado, seguido muchas veces en forma casi desorbitada por
ciclos, productores y conductores convencidos de que el sensacionalismo y el
golpe de efecto son recursos naturales de la televisión. Cuando, en realidad,
resultan por lo general flagrantes distorsiones del reinante modelo de los
reality shows y sus múltiples derivaciones.
La información oficial de Telefé señala que el programa “Cárceles”
sale en busca de "una mirada positiva sobre un mundo oscuro"[11].
¿Qué clase de mundo? El de
los presos y de los penales, convertido de un tiempo a esta parte en la nueva
obsesión televisiva y, como tal, ya expuesto a múltiples
"iluminaciones" a despecho de la consigna publicitaria del canal que
acaba de estrenar este ciclo. Con la plenitud de poderosos reflectores o la
opacidad de las cámaras ocultas, desde el documental hasta la ficción, el
universo de los presidiarios cuenta hoy con alumbrado de sobra en la pantalla
chica.”
La sensación de que la generosa vocación televisiva por conocer lo que
pasa dentro de los penales todavía no alcanzó un razonable punto de
equilibrio.”
“Otra historia tras las
rejas”, por L.M.H para
Clarín, 29/8/2007
“Desde que cierto periodismo televisivo descubrió la marginalidad, la
vida carcelaria se convirtió, junto a un puñado de temáticas recurrentes, en un
clásico del género, con un insistente abordaje de testimonios a presidiarios”
“La cárcel como espectáculo”, por Leni González para Diario Perfil,
17/06/2007
“La tevé encontró un nuevo filón a explotar, el de los
“docu-realities” sobre internos. El procurador penitenciario federal, Francisco Mugnolo, critica el
uso del tema porque exacerba los aspectos más tétricos, teme que la moda de los
programas sobre cárceles pase sin haber aportado nada.
Para Mugnolo, los programas sobre cárceles pueden ser una respuesta, por un lado, a la
demanda social por mayor seguridad y más exclusión. “Pero, a la inversa
–contrapone–, el otro metamensaje posible es mostrarle a la sociedad que está
cometiendo un error pidiendo mayores demandas de seguridad.”
Un docu-reality sobre las
cárceles, debería mostrar que la cárcel en las condiciones actuales genera más
peligro para la sociedad, que
el encierro en estas condiciones no sirve: el índice de reincidencia es casi
del 60 por ciento, un fracaso.”
El peligro más notable de este tipo de programas que pasen sin haber
aportado a la sociedad, que la simpatía que provocan sus protagonistas
desdibuje un tema que no es tenido en cuenta. No está mal que los medios
quieran mostrar la otra cara de la moneda, pero deberían utilizar su alcance e
impacto para no sólo mostrar sino plantear, proponer, idear, impulsar
propuestas que beneficien, que cambien algo y no solamente tratar de tener
altos niveles de rating.
“Los presos cambian los
motines por los realities y los amores a distancia” por Rodolfo Palacios para Diario Perfil,
30/09/2007
“La vida tras las rejas genera una extraña atracción. Cientos de
mujeres envían mails para los presos que aparecen en los programas. El
criminalista francés Edmon Loccard definió como enclitofilia a la atracción que
generan los criminales en las mujeres.
Los presos tienen su lugar en la
TV argentina “¿Qué pasa en este país? Hay programas de
televisión que les dan espacios a los delincuentes, quienes aparecen en las
cárceles como actores del espectáculo. Se los expone como si fueran un ejemplo
de vida. Son engendros de violencia y muerte”, aseguró Edgardo Aló, padre de
Carolina, la chica asesinada por Tablado.
4.2 Televisión
y Sociedad.
La sociedad ha sido preparada para las soluciones rápidas y poco elaboradas. Para ello es necesario
vaciar de contenido los problemas, los delincuentes resultan ser siempre
pobres, villeros, holgazanes, excluidos, escorias que la sociedad desea
eliminar rápidamente, a niveles que
cualquier medida es valida para defender ese valor abstracto que llaman
seguridad y que resulta ser en el contexto postmodernismo un maravilloso
negocio.
La sociedad tiene estrategias para preservar el orden, es decir:
cárceles, manicomios, correccionales, policía, fuerza de seguridad en general
entre otras cosas.
Resulta llamativo que los medios de comunicación se adjudiquen un
supuesto ejercicio de divulgación de la realidad, que acostumbran llamar
periodismo independiente, mientras que lo que en realidad los caracteriza es la
emisión de mensajes generalizados que producen cierta sordera ideológica.
Establecen, no como excepción, sino como regla la exposición de hechos
delictivos, violentos y aberrantes, como característicos de una sociedad en
decadencia.
Se supone que hay programas que rompen con esta generalizada actitud
que toman la mayoría de los programas, pero el programa objeto de este estudio
no se ubica dentro de ese reducido y selecto grupo. Ya que analizándolo con
detenimiento se ha llegado a la conclusión que las imágenes predominantes y los
relatos que las acompañan encajan dentro de lo vulgar, sórdido y frívolo, nada
muy diferente a la mayoría de los programas televisivos.
4.2.1
Delito, Sociedad y Medios de Comunicación.
Es imposible intentar comprender e interpretar la información
proveniente de los medios si no se comienza por considerar la cuestión social
que determina su marco de realidad.
Por un lado, surgen y se incrementan periódicamente los barrios
cerrados, los countries, los shoppings, los complejos cinematográficos, y los
centros educativos y recreativos privados, por otro, como contracara de una
misma moneda, surgen y se incrementan igualmente, las villas miserias, los
espacios empobrecidos, los asentamientos, las ocupaciones de fábricas
abandonadas donde vivir, las zonas liberadas de toda autoridad estatal, y los
basurales avenidos en espacios recreativos. Que el delincuente haya salido de
una villa permite formar y establecer un nuevo concepto prejuicioso de que las
villas están plagadas de delincuencia.
La nueva estructura social se vio inmersa en una crisis generalizada,
tanto de la sociedad como de sus aparatos ideológicos y represivos. Los medios
masivos de comunicación no resultan ajenos a este proceso, sino que por el
contrario, como productores de ideología se consideran participes activos de la
conformación de un imaginario social que incremente la brecha entre los unos y
los otros.
Por más realista e informal que sea un programa televisivo, aunque
cuente con la participación de ciudadanos comunes, donde las historias
protagonistas no son más que relatos verídicos de impactantes historias de
vida, no deja de establecer esa inevitable distancia entre unos y otros. Donde
“unos” son los ciudadanos comunes, que acatan las pautas sociales y culturales,
y los “otros” son las personas desviadas que no se encuentran dentro del
conjunto de socialmente aceptados. Los “otros” son los sujetos que han
fracasado en el proceso fundamental de socialización que permite que los
hombres coexistan de manera ordenada en una sociedad objetivada; donde los
“roles” de cada uno representan un “orden institucional” que se quiebra ante
determinadas conductas desviadas. Curiosamente, los “otros” responden a
estereotipos determinados. Siempre se trata de hombres jóvenes, provenientes de
sectores sociales pauperizados, con escaso nivel de instrucción formal,
desocupados o con inserción laboral precaria. Son la clientela habitual del
sistema penal
Las pautas que sirven de cimientos para el pretendido orden social se
fundamentan en la exclusión. Las políticas públicas intentan restaurar la
disciplina y el orden sobre la base de la articulación de medidas puntuales,
que ni siquiera resisten su confrontación con el paradigma de la Constitución Nacional
y el Estado de Derecho, pero que tampoco terminan de conformar a las víctimas.
Las pretensiones, tanto del Estado como de los “ciudadanos”, están cargadas de
una ideología discriminatoria repleta de prohibiciones y castigos, hartamente
incrementada por los medios de comunicación.
Las conductas “desviadas” son reprimidas institucionalmente debido a
una percepción estática de una realidad extremadamente dinámica y la
recurrencia a utilizar racionalidades propias de la sociedad disciplinaria en
el marco de las sociedades de control. Uno de los encargados en denunciar estas
conductas desviadas ante la sociedad, utilizando su gran poder de alcance e
influencia en la sociedad, son los medios masivos de comunicación. Los
ciudadanos necesitan que se les haga saber lo correcto de sus actitudes, que se
resalte los actos benefactores y a su vez que se condene con la exposición
pública a aquellos que no cumplan con sus deberes, los desviados. Necesitan
sentir que están haciendo las cosas bien y que los que no lo hicieron tengan
sus sanciones correspondientes. Ahí es donde entra en juego el papel de los
medios.
“Ante estas circunstancias, resulta indudable la derrota de los
míticos paradigmas de resocialización y reinserción social de los presos, pero,
aún así, es posible que se hayan cumplido los objetivos simbólicos del
encierro, ligados a la reproducción de la gobernabilidad, facilitando la
identificación y cooptación de los “delincuentes” que el sistema persigue
y “demostrando” la eficiencia del mismo”[12]
En cualquier caso, toda sociedad posee un sistema de normas, y toda
acción que rompa con los valores o normas estándares socialmente definidos es
considerada una desviación. Howard Becker[13] dice, “El que un acto sea desviado depende,
entonces, de cómo reaccionan las otras personas frente al mismo”, y esa
reacción puede variar conforme la época en que la conducta se perpetre y
fundamentalmente atendiendo a quién cometa la infracción, el proceso de
criminalización se hará operativo “desde” los grupos con capacidad para
construir y obligar al acatamiento de las reglas y “hacia” los grupos que
supuestamente realizan “determinadas” conductas desviadas que ponen en peligro
el orden de la sociedad.
4.2.2 La
construcción de la delincuencia en la sociedad y en los medios de comunicación.
Hay quienes sostienen una posición de individualista al suponer que se
la delincuencia trata de una decisión individual del agresor con un previo
análisis de la relación coste – beneficio. La segunda posición sostiene que el
auge del delito se debe a una presencia débil del estado.
Que la delincuencia pudiera ser producto de la decisión individual del
delincuente es una postura idealista, porque supone que hay alguien que elige
concientemente y además, creen saber por qué lo hace. Sin embargo, no se tiene
presente, que quien elige lo hace sobre algunas pocas alternativas que se le
presentan y no sobre al amplio abanico de opciones posibles.
Cuando se trata el tema de la delincuencia se enfoca en la violencia,
puesta de manifiesto en algunos hechos, como violencia unilaterilarizada. La
crueldad que muestran o exhiben algunos casos delictivos es mostrada por los
medios masivos de comunicación sin comparación con la crueldad que existe en la
cotidianeidad de las relaciones en el seno de la sociedad. La exclusión es
interpretada como consecuencia y no como inherente a la realidad social. La
población en “riesgo social” es vista como la población “socialmente
peligrosa”, y se legitiman estrategias de intervención social y política
limitadas al mantenimiento del orden social -policía, justicia y cárcel- que
re-legitiman su accionar a partir de la reproducción del fenómeno.
En esta reproducción juegan un papel estratégico los medios masivos de
comunicación tanto por la información y las opiniones que proporcionan a la
audiencia, como por el modo en que lo hacen. Cuando refieren a hechos violentos
los exponen como si constituyeran la regla y no la excepción. Les otorgan
estado público y al circular la información se generan fuertes percepciones de
alarma social, que se agrava, aún más, cuando operan como “sensores” de la
opinión pública.
La especulación de los, actualmente reconocidos, opinólogos acerca de
algún acto aberrante o lesivo, hace que aparezca, casi instantáneamente, el
instinto de venganza.
El impulso a opinar sobre distintos temas sin ser conocidos
profundamente es una tendencia en aumento de los comunicadores sociales. No
sólo transmiten la realidad (premisa que embanderan) en forma de información,
sino que también emiten opiniones según su percepción (basándose en el concepto
de percepción selectiva se afirma que las personas interpretan aquello que ven
con base en sus intereses, su pasado, su experiencia y sus actitudes, lo que
varía según cada individuo), por lo tanto, no se puede asumir que al emitir una
opinión se está representando a la mayoría.
Una mirada fragmentada conduce necesariamente a la construcción de una
interpretación errónea de la realidad social que instala, o alimenta, la
convicción de que se debe legislar con urgencia sobre la responsabilidad penal
sin un debate serio que la inserte en el marco de una política de seguridad.
La enemistad, por ende la desconfianza y la agresividad contra “los
otros” reconocen su origen en el prejuicio de imaginar a los extraños como
portadores socialmente patológicos de todos los males y de todo lo malo, por
ende carentes de toda virtud. Esos mismos prejuicios hacen que los ciudadanos
convaliden respecto de los otros la adopción de medidas que jamás admitirían
que les fueran aplicadas a ellos, lo que da la pauta de que en el discurso
socialmente hegemónico de “ley y orden” subyace una intolerancia y un
autoritarismo compatible con la demanda de restauración de la uniformidad
pérdida.
Los programas de investigación, periodísticos, de entrevistas y hasta
de información se amarran a estos estereotipos para que las personas sepan de
qué se está hablando, ya que son popularmente conocidos, y los utilizan para
tratar de promover la sensación de identificación, tan común en las personas,
hacia los protagonistas. No tratan de derribar los supuestos establecidos hacia
estos, ni mucho menos hacerlos desaparecer, sólo los utilizan para lograr su
objetivo, aumentar esos puntitos de rating, que paralelamente son personas,
aunque muchas veces la ambición haga que se desdibuje esa igualdad.
El delito es, ante todo, una construcción social que delata un origen
multicausal, en el cual las variables históricas, políticas, sociales y
económicas no resultan inocentes. El delincuente es quien rompe el pacto
social. Es quien altera el orden establecido. Pero esta ruptura no es una
exclusividad del delincuente sino de todos los “otros”, es decir, los
distintos.
La inseguridad es el producto de la reducción de todos los miedos al
miedo al otro, y consecuentemente promueve el surgimiento de la ideología de la
sospecha.
La ideología de la sospecha consiste en volcar todos los miedos en el
miedo al otro, y se manifiesta en una considerable tendencia a asignar culpas.
Cada grupo social se construye como diferente del “otro”, y es, al
distinguirse del “distinto” cuando logra dar sustento al “mito de lo igual”: lo
igual es bueno, lo distinto es sospechoso.
En la construcción de los otros, juegan un importante papel dos
elementos, los prejuicios y el “chivo expiatorio” o “victima propiciada”.
Elbert sostiene que los prejuicios, en
tanto conceptos apriorísticos y falsos, son generalizados mediante estereotipos
que consisten en la adjudicación automática de características especiales o
abstractas a personas o grupos.
El “Chivo expiatorio” o “víctima propiciada” es un mecanismo proyectivo, y una
herramienta, de ataque y de exclusión, de la psicología que se caracteriza por
la tendencia a colocar en los otros, los vicios, defectos y errores que no
soportamos en nosotros mismos. De este modo, se logra establecer distancias,
separaciones y ordenamientos sociales en jerarquías de pertenencia o exclusión.
En la construcción del sujeto delincuente intervienen los miedos
sociales que, reunidos en la inseguridad, y fundados en la ideología de la
sospecha, desarrollan la exclusión del otro, del distinto. Los desviados son
etiquetados como una forma de distinción, son los otros distintos a nosotros, y
resultan ubicados al “margen” de la sociedad.
De este modo, dibujando un perfecto círculo vicioso, se convalida la
exclusión disfrazándola de inseguridad; y una vez naturalizada resulta ser un
medio idóneo para contribuir a la exclusión, y más aún, a la estigmatización.
Podría decirse que, al tiempo que una noticia constituye un negocio
para el empresario de la información, es el instrumento de excelencia para la
validación social de políticas públicas.
4.3 Géneros televisivos.
El género televisivo al que pertenece el programa “Cárceles, un mundo
adentro” no está claramente definido, la información de Telefé sostiene que es
un ciclo periodístico y Diego Alonso, conductor del programa, también afirma
que es periodístico, sin embargo muchos sostienen que es un programa a modo de
documental con seguimiento periodístico mezclado con reality.
Para entender de qué se está hablando, a continuación se encuentran
las definiciones de dichos géneros, con lo cual se podrá llegar a una
definición más precisa.
4.3.1
Telerealidad.
La
Telerealidad o los reality shows, son un género televisivo en el cual se muestra lo que le
ocurre a personas reales, en contraposición con las emisiones de ficción donde
se muestra lo que le ocurre a personajes ficticios (personajes interpretados
por actores, de ahí, su efecto de realidad.
Características de la telerealidad:
- Muestra una serie de hechos que, estrictamente, no pueden incluirse
dentro de las categorías de realidad y ficción, sino que son la manifestación
de una nueva forma de ser: la hiperrealidad televisiva.
- Las acciones de
los personajes invitados suele basarse en mostrar públicamente hechos
relacionados con su vida privada.
- Exige la colaboración
de personas no profesionales del medio. El objetivo puede ser reforzar
la interactividad entre la televisión y el espectador.
Este género no pertenece en exclusiva ni a lo informativo, ni a lo
educativo, ni a lo espectacular, ni a lo real, ni a lo ficticio, sino que
pertenece a todos al mismo tiempo, lo que le convierte en un género
"total".[14]
4.3.2
Hiperrealismo televisivo.
Son programas que mezclan la
información con el espectáculo y, además, con el entretenimiento. Llevan a las pantallas al hombre de la
calle, a aquel que nunca ha sido protagonista de algo atractivo para los medio
de comunicación y que ahora encuentra su ocasión. El receptor lo recibe como si fuera algo que le pudiera
ocurrir a él mismo, Proyecta sus sentimientos, pasiones y entra en la vida del
otro como si fuera la suya. Las personas se presentan al público
televisivo exhibiendo sus intimidades psicológicas, sus relaciones humanas y
sociales, familiares y personales.[15]
La televisión ha cambiando
diametralmente su función educativa e informativa, variando hacia el
entretenimiento soez, vulgar, ficticio, amoral y promiscuo. Este fenómeno comúnmente llamado “televisión
basura” por quienes no tanto lamentan la caída estrepitosa de una televisión
medianamente aceptable sino el haberse quedado fuera de ella, muestra en su
programación un verdadero circo, que inteligentemente se lo protege afirmando que solo refleja la realidad.
4.3.3
Documental.
Es un género cinematográfico y televisivo, realizado sobre imágenes tomadas de la realidad. La organización y estructura de imágenes, sonidos (textos y entrevistas) según
el punto de vista del autor determina el tipo de documental.
La secuencia cronológica de los materiales, el tratamiento de la
figura del narrador, la naturaleza de los materiales -completamente reales,
recreaciones, imágenes infográficas, etcétera — dan lugar a una variedad de
formatos tan amplia en la actualidad, que van desde el documental puro hasta
documentales de creación, pasando por modelos de reportajes muy variados,
llegando al docudrama (formato en el que los personajes reales se interpretan a
sí mismos), llegando hasta el documental falso conocido a veces como
'mockumentary'.[16]

Se puede decir que combina aspectos de cada uno de los géneros antes
mencionados.
- Las acciones de los personajes se basan en mostrar públicamente
hechos relacionados con su vida privada.
- Necesita la colaboración y participación de personas no
profesionales del medio.
- Lleva a la pantalla historias de hombres comunes, que nunca han sido
protagonistas de ningún programa de televisión.
- Las personas se presentan a la audiencia exhibiendo sus intimidades
psicológicas, sus relaciones humanas y sociales, familiares y personales.
- Sostiene que sólo muestra la realidad.
- Realiza informes basados en imágenes tomadas de la realidad.
Entonces se podría decir que no tiene un género definido, por lo tanto
tampoco un objetivo claro, sino tantos que no tiene ninguno, como los de
informar, entretener o educar. Éstos varían según las circunstancias, las
emisiones y hasta con el cambio de productores. Por lo tanto los receptores
reciben mensajes confusos, a veces contradictorios y hasta perjudiciales.
4.4 Factores Psicológicos.
Existe una tendencia de las personas a optar por mirar ciertos
programas de televisión. A continuación se enunciarán algunas herramientas
teóricas para intentar comprender dicho fenómeno, y sobre todo para descifrar
si esa elección es beneficiosa para los televidentes.
Las exorbitantes cifras de rating que son registradas actualmente por
IBOPE de la televisión abierta argentina, han llevado a reflexionar sobre qué
es lo que moviliza a las personas a mirar ciertos programas.
Dentro de los 5 programas más vistos de la televisión abierta la
mayoría son de entretenimiento, lo que nos da un parámetro de comparación que
refleja que la teleaudiencia argentina prefiere programas de contenido ligero
que impliquen escaso esfuerzo intelectual, por sobre programas informativos y
educativos. Lo que demuestra que, en general, hay una tendencia hacia una
relación inversa entre la magnitud del público y el mérito cultural del
programa. Es característico del contenido de los medios de comunicación
populares es hecho de que maximizan la gratificación inmediata de las
necesidades y minimizan el esfuerzo intelectual.
Sin embargo está comprobado que “las personas expresan verbalmente más
interés por una buena programación que la demostrada por su conducta
televisiva.”[17]
La característica principal de los medios masivos de comunicación es
que presentan símbolos impresos, sonidos o imágenes, pero nunca personas.
Proporcionan la sensación de experiencia sin la adaptación requerida por la
autentica participación, por eso es que generalmente la gente cree conocer algo
o a alguien, sin embargo, no paso por la experiencia de interacción y
participación con ese objeto o persona. Pero si vio el objeto por televisión,
lo que le da esa sensación de conocimiento.
Los medios permiten a un individuo reasumir la postura infantil
observada por Piaget, en la cual el estímulo, una vez que está fuera de la
vista, deja de existir. La realidad, en cambio, está constituida por personas y
cosas que resisten, reaccionan, invaden, exigen.
Por eso no es del todo extraño que cuando la gente está cansada,
frustrada y atosigada, recurra a los medios de comunicación, donde las personas
y cosas son efímeras.
Por lo tanto, es un error asumir que la postura que se adjudican los
medios de reflejar la realidad es acertada. Además no son responsables del
contenido de los mensajes que emiten, ya que tienden a considerar cumplida su
misión una vez lanzado el mensaje, casi nunca son investigadas las
consecuencias.
Para comprender qué clase de mensajes reciben las personas de los medios
de comunicación, y más específicamente del objeto de estudio, se ha analizado
lo siguiente.
La socialización puede verse como tres tipos de conducta. La primera
incluye el aprendizaje, el perfeccionamiento en la dirección de la conducta
establecida. La segunda incluye la conducta relativamente estable, aceptable en
el nivel de socialización logrado. La tercera incluye los contragolpes de
represalia, mitigación e indemnización.
Estas tres pueden ser descritas como directiva, protectiva y
restaurativa.
Si se contempla la socialización en términos de los mensajes
involucrados. Los mensajes directivos provienen de figuras de autoridad, ordenan, exhortan, instruyen, persuaden
instan en la dirección del aprendizaje de nuevas interpretaciones que
representan avance en la estimación de las figuras de autoridad. Requieren un
esfuerzo intelectual sustancial y consciente por parte del que aprende.
Los mensajes protectivos incluyen todos los mensajes cotidianos enviados y recibidos. Requieren
relativamente poco esfuerzo intelectual y consciente.
Los mensajes restaurativos son aquellos con los cuales el individuo se alivia del esfuerzo de adaptarse y
goza de la fatiga de conformarse. Son los que ofrecen crímenes, violencia,
desacato a la autoridad, riqueza súbita y gratuita, indiscreción sexual y
libertad respecto de las restricciones sociales.
Si un individuo o miembro de un subgrupo, se perciben como oprimidos o
frustrados de manera casi intolerable, es posible que el mecanismo restaurativo
no baste para proporcionar el alivio necesario. En ese caso los mensajes
destinados a ser restaurativos pueden desencadenar una conducta de represalia
brutalmente antisocial.
Se cree que los mensajes predominantes que emite el programa en
cuestión son los restaurativos, ya que su contenido es poco profundo, no incita
a la gente a aprender o a involucrarse con el tema. Por lo que se genera en la
audiencia una cierta comodidad a observar la situación sin comprometerse, a
entretenerse o como mucho, a sentirse identificado con algún personaje o
historia, pero sin ningún tipo de duda genera una adhesión mayor por parte del
público.
La gran mayoría de las personas no alcanzan niveles espirituales,
artísticos o intelectuales más elevados si no es dentro del contexto
disciplinado de una relación alumno-maestro. Los medios de comunicación no
ofrecen tal relación. Lo que si, pueden complementar y enriquecer el proceso de
aprendizaje, pero no se puede afirmar que por sí mismos susciten un aprendizaje
sustancial en las bases de una sociedad. Debido a que la mayoría de las
personas se niegan a invertir el esfuerzo intelectual requerido sin presencia
de una figura de autoridad.[18] Es por eso que, dada una
situación permisiva con alternativas disponibles, la gente elude el esfuerzo
intelectual requerido por una auténtica situación de aprendizaje, prefiriendo
mensajes que reseñan o embellecen lo que ellos ya saben. Esto es la tendencia
de los públicos de los medios de comunicación a convertir los mensajes
directivos en mensajes protectivos, a través del proceso autoselectivo.
Generalmente los programas televisivos no llevan a las personas del
público a actuar en consecuencia de los mensajes que recibió del mismo. Para
que esto ocurra tienen que estar presentes una serie de factores. Debe haber una
predisposición a reaccionar en ese momento por los miembros del público. Las
estipulaciones sociales deben facilitar tal acción y el mensaje debe ser
atractivo.
En la actualidad de la
Argentina no se cumplen ninguna de estas situaciones para que
las personas actúen en respuesta a programas de televisión que muestran una
realidad dura y cruel del ambiente carcelario. Los miembros del público no
están dispuestos a cambiar modalidades habituales y los ordenamientos sociales
e institucionales tienden a trabar y no a facilitar el cambio de conductas.
4.5 La TV como agente resocializador.
Se podría a entender al rol de los programas sobre la intimidad de la
vida carcelaria como un agente que podría afectar favorable o desfavorablemente
a la resocialización de los reos.
La resocialización[19] se ha pretendido justificar y legitimar,
bajo tres grandes ejes conceptuales:
• Teorías que entienden a la
resocialización como un proceso de reestructuración individual del penado.
Responden en un principio a la idea de la corrección moral del reo como parte
de un proceso de readaptación del penado y con la finalidad formal de
reinsertarlo socialmente. El proceso resocializador se transforma en el remedio
social útil para aliviar la enfermedad que representa el delito.
• Teorías que entienden a la
resocialización como un correctivo del proceso socializador deficitario de la
estructura social.
• Teorías que entienden a la resocialización como un
proceso de socialización de índole jurídico. Sostienen que el delincuente es un
ser normal e integrante del cuerpo social, en tanto posee valores diferentes de
las normas dominantes y generalmente aceptadas.
En esta línea de análisis la finalidad última de la resocialización es
a la reinserción del reo en la sociedad, respetando los valores individuales y
pretendiendo demostrarle la bondad del modelo de valores subyacentes.
De una parte, por medio de este proceso no puede aspirarse a otra cosa
que no sea la reincorporación del recluso a la comunidad jurídica; de otra, la
pena ha de evitar influir directamente sobre la personalidad del condenado.
La resocialización en este contexto tratara de evitar la reincidencia
en el delito y en su inserción al modelo de valores de la sociedad.
La corrección que se aplica al
reo debía pretender no sólo su reinsertación social, sino especialmente la
aniquilación de las causas del delito, haciendo sentir que la pena que se le
aplicó era justa e indicada para sanarle del mal que le aquejaba.
Las Teorías que entienden a la resocialización como un correctivo del
proceso resocializador deficitario de la estructura social pretenden girar el
ángulo de la resocialización colocando en primer plano como objeto del proceso
resocializador a las condiciones que generan la criminalidad en la sociedad,
para luego observar la problemática del delincuente. Entre ellas se hará
mención de las teorías del psicoanálisis, de izquierda y de la criminología
crítica.
Teorías del psicoanálisis
Esta corriente pretende encontrar las causas de la criminalidad en la
sociedad y la cura del delincuente en la superación del sentimiento de culpa
social.
La compensación de la culpa no es más que una posición retributiva de
la pena.
Para los psicoanalistas el hombre tiene una tendencia antisocial
siendo el desarrollo vivencial personal el que determina su conducta
comunitaria posterior.
La resocialización pretende entonces frenar los impulsos retributivos
de la sociedad que se encuentran en la denominada conciencia colectiva.
Teorías marxistas
Este grupo de teóricos se basa en la postura filosófica marxista, para
la cual el delito no puede explicarse de otra forma que en la oposición a una
situación económica y política respecto de los medios de producción. Esta
posición no escapa del determinismo al asignar como función excluyente del
proletariado la destrucción de la división de clases.
El crimen y el delincuente son fenómenos tan normales como el
cumplimiento del derecho, todos son sucesos sociales. En tal sentido la
resocialización sólo puede procurar un cambio estructural en la esfera social.
Teorías de la criminología
crítica
Nuevas posiciones teóricas dentro del contexto criminológico y
denominadas criminología crítica, nueva criminología, criminología alternativa,
se basaron en la prédica del Labelling Approach de Becker y Lemert, teniendo
por sentado que es la sociedad la que etiqueta como desviados determinados
actos y asigna tal rotulación en particular solamente a determinados
individuos.
Dentro de estas nuevas corrientes la preocupación debe centrarse en el
estudio de las instancias de control social que rotulan al sujeto y en la
aplicación que de aquellas hagan las agencias de control social.
Todo pensamiento correctivo en base a un déficit estructural de la
sociedad encierra el peligro de exculpar totalmente al sujeto de la comisión
del delito.
Una vez analizados los postulados que proponen cada una de las teorías
y el contenido de los programas que forman el historial de los programas
dedicados a mostrar la vida en la cárcel se considera que el programa
“Cárceles, un mundo adentro”, intenta posicionar a los presos protagonistas de
sus emisiones como víctimas de una situación económica y política desfavorable
del país y los establece como figuras normales, por lo tanto se considera que
sigue los lineamientos de la teoría marxista.
4.6 Información Complementaria.
Adicionalmente se consideró oportuno adherir unos conceptos, que
podrían ser útiles para poder analizar el mundo de los delincuentes, tanto
fuera como dentro de las instalaciones carcelarias.
Los programas de televisión se esfuerzan por “echar luz sobre un mundo
oscuro”, como es el de las cárceles, para ofrecerle al público la oportunidad de conocer la otra cara de la
moneda. Aquí también se le ofrece a la audiencia la oportunidad de saber más
sobre un mundo que generalmente les resulta desconocido, pero que a la vez
genera curiosidad.
Saber cómo se manejan, sus códigos y costumbres le pueden servir como
herramienta para conformar una opinión propia e individual sobre el tema. Que
la manipulación de los medios no lo conduzcan a formar la opinión que ellos
consideran que tiene que tener, sino que sea propiedad individual de cada
persona.
LA CALLE, LA
CÁRCEL Y OTRAS RUTINAS DE LOS LADRONES, de Alejandro Isla.[20]
Ladrones o chorros, como términos usados en el lenguaje corriente,
presentan múltiples y a veces vagos significados, en el mundillo de la
delincuencia “ser ladrón” denota y connota cualidades desarrolladas en una
trayectoria, muy precisas. O sea remite a un determinado universo de la
delincuencia, que quienes se consideran como tales lo consideran como atributo
positivo. “Ser ladrón”, implica, además de robar “de caño” (con arma de fuego)
una serie de códigos de conducta, no escritos, que se aprenden únicamente con
la vida y en experiencias muy concretas, y que figuran en las trayectorias como
verdaderos ritos de pasaje. (…)
Para ser mundos completamente
'fuera de la ley', y en general explícitamente 'contra de la ley', los ladrones
mantienen ciertas formas de orden, lealtad y jerarquía, que contrastan con la
de otras especies de delincuentes, especialmente con los nuevas generaciones y con las prácticas ilegales que realizan
conjuntos significativos de personas en las instituciones del Estado que
administran la seguridad y la justicia de los ciudadanos.
Para decirlo con las palabras de uno de ellos:
"había mucha moral en la inmoralidad delictiva. Ahora la moralidad no es
total. “Yo veo las cosas que están ocurriendo en la calle, me agarra
vergüenza!! Me da ganas, hasta de actuar en contra de todo esto y no sé cómo de
hacerlo ni si quiero hacerlo. Pero esto no tiene razón, esto no tiene que ver
con robar; con ser delincuente ni por inclinación, ni por necesidad, ni por
nada. ¿Esto es un barbarismo total... es una cosa de locos; entonces me
pregunto: es una consecuencia de esta psicosis social, de esta corrupción
enorme o es por droga o es por un montón de cosas? Porque antes el ladrón, no
robábamos así. Y no queríamos todo esto.”(…)
“Uno de los lugares de su producción es la cárcel,
donde ellos pasan prolongadas temporadas de sus vidas. Entonces la vida
carcelaria, es una larga e importante estación en sus carreras, donde se
establecen relaciones imperecederas, se aprenden nuevas técnicas, se arreglan
'hechos' y se tuercen o se templan definitivamente, caracteres de personalidad
que de sobrevivir con dignidad serán fuertísimos.”(…)
“Las historias de los ladrones, muestran una
curiosa imbricación, con el mundo de la policía y la justicia, poblada de
“arreglos” por apretadas, mexicaneadas, y otras formas de comercios ilegales.
Pero a pesar de ello, mantienen una identidad definida, construida en oposición
extrema y declarada, al mundo “de la ley””. (…)
“Los "ladrones" representan en el mundo
del delito, un grupo selecto, con estrictas normas de conducta y códigos de
honor. Se molestan cuando se los "vocea". El "usted" es de
rigor, y marca una distancia, que sólo con los años y la confianza se puede
vencer. Se pueden ofender gravemente si se los trata de "presos
comunes" o "delincuentes comunes". Ellos se afirman con un
"mire, no se equivoque y ofenda, yo soy ladrón". "Ladrón",
es claramente una categoría aparte en el mundo de delito, asumida y ganada como
reconocimiento entre pares.” (…)
“Toda la criminología, la sociología durkheimiana,
como toda la de la escuela de Chicago (la vieja y la nueva), se basaron, de uno
u otro modo en el supuesto de plantear un centro: el orden social legítimo y
legal, y diferentes puntos de proximidad, convergencia y desviación, respecto
siempre de aquel centro. Un orden constituido no solamente por la ley
promulgada, sino por la legitimidad conferida al Estado, por parte de la
sociedad civil, como teorizó Weber.
El modelo implica un punto nodal, constituido por
un orden basado en normas y leyes consensuadas o reconocidas por la percepción
del conjunto de los miembros de la sociedad. De allí, la constitución misma de
las relaciones sociales como un contrato que estipula y reconoce un conjunto de
normativas, y a su vez que señala las desviaciones o delitos que se pueden
infringir a esos preceptos morales. De allí también los castigos codificados
para cada conducta desviada que alcanza a constituir delito. Pero todo este
complejo aparato teórico jurídico y sobre todo moral, que las diferentes
corrientes del pensamiento filosófico político debaten hasta nuestros días, se
basa como andamiaje en un hecho bastante simple a primera vista: su
legitimidad, conferida por el consentimiento de los miembros de la sociedad.
Este consentimiento no existe al presente, lo que
implica no sólo el descreimiento en gran parte de las instituciones del Estado,
sino y más grave aún, el sentimiento de temor y desconfianza hacia
instituciones que como la policía y la justicia, deben ser garantes del orden,
y entonces constitutivos del centro arquimedeo, desde donde denominar, juzgar y
ponderar las conductas desviadas.
Pero de qué centro moral- normativo, podemos hablar
en Argentina, cuando la inseguridad jurídica no es solo denunciada como
afectando a los sectores populares, o a los más "vulnerables" al
poder y a la ley (Zaffaroni: 1989 y 1993) sino a todas las clases, aunque de
desigual manera. Donde las instituciones máximas de salvaguarda de la moral
como la Corte Suprema
y las demás cámaras e instancias de nivel inferior, son sospechadas de
corrupción por la sociedad, en medio de escándalos con fuertes.”(…)
“Está extendido y naturalizado en el conjunto de la
sociedad, la sensación y muchas veces la idea, de que es un país sin reglas,
"ni moral" y entonces se convierte en apotegma aquello de que:
"el que no afana es un gil".
Para Weber la legitimidad era indispensable para la
existencia del Estado
democrático, como aval a determinadas instituciones
encargadas de la administración del orden social. La legitimidad estaba
constituida para Weber por la aceptación y la confianza de la sociedad en las
instituciones del Estado. En el Estado mismo.”
“Sin embargo y pese a todo, el centro moral-
normativo como núcleo irreductible en el sentido común del conjunto de la
sociedad sigue vigente, expresándose por ejemplo, cuando en las encuestas de
opinión se revela la paradójica contradicción que la gente víctimas de delitos
no denuncia la mayoría de esos hechos, por desconfiar en la institución
supuestamente madre de la seguridad ciudadana: la policía. Pero al mismo tiempo,
y en el mismo cuestionario, se pide “más policía” y frecuentemente “mano dura”. Por ello las ambigüedades no conscientes, que se
expresan en las prácticas y discursos del conjunto de la sociedad, y claramente
también en el mundo de la delincuencia. Entonces, es interesante y paradójico,
en este contexto nacional de corrupción e inseguridad generalizada, estudiar a
los ladrones, pues expresan preceptos morales contrastantes.” (…)
“Durkheim con su metáfora del cáncer (1996:
343-344) sostuvo que el delito no era parte de ninguno de sus tipos de
solidaridad, pero tampoco de cómo él pensaba la anomia. Por ello eligió el
cáncer, para referirse al mundo de los ladrones, explicitando que ese tipo de
tejido, no podría de ninguna forma llamarse anómico, ya que comía el tejido
sano social. La única manera era aislarlo, para luego extirparlo. Pensada así
la sociedad y su orden indispensable para su funcionamiento, uno siente vértigo
cuando dirige la mirada al ‘centro’ de la sociedad argentina, el cual es
promotor de una interesante parte de los delitos y los ilegalismos.”(…)
“Cuando se trata de develar desde los actores, el
mundo de la delincuencia profesional, el investigador se enfrenta a cuestiones
claves. En primer lugar, problemas de accesibilidad a ese mundo, '¿qué posición
moral asume el investigador ante los hechos?' y el problema de cómo escribir
una etnografía de zonas obscuras de la sociedad, una etnografía de los pliegues
tenebrosos del Estado y de su orden moral, no sólo para no delatar a los
entrevistados, sino para lograr transmitir las ambigüedades del delito y de sus
actores.” (…)
“El lenguaje
conforma una cultura, una manera de ser y comportarse. En el sentido de Whorf o
Sapir (por ejemplo Fearing, 1963) el aprendizaje completo de un lenguaje, es el
aprendizaje de una cultura. No solamente implica el conocimiento del
significado de palabras o términos en su traducción a otra lengua, sino que
demanda el conocimiento de los matices de significación con relación a objeto y
situación. Matices que pueden ser introducidos por un tono, un acento, un
silencio, un gesto, o la variación de significado que produce el uso de un
término en un contexto particular. La palabra es acompañada, entre otras cosas,
por la gestualidad corporal apropiada, a una comunicación específica.”
“El querusa, desde sus manifestaciones recogidas a
fines del siglo XIX, demuestra una curiosa estabilidad transmitida de
generación en generación en la subcultura delincuencial, a pesar de los cambios
en las prácticas y tecnologías del robo profesional. La explicación de esa
renuencia al cambio, se basa en que gran parte de cada trayectoria individual
de un ladrón se realiza en la cárcel, donde los cambios son lentos, y donde el
peso de la tradición, que conservan los presidiarios alojados, es decisiva para
el novato o primario.
Por eso, Dellepiane señala a "los criminales
reincidentes, los ladrones de profesión..." como los expertos y creadores
del "idioma del delito". Preguntándose más adelante: "... ¿qué
cosa mejor que la palabra, que es la exteriorización del espíritu, para el
análisis y el conocimiento de este último?", contestando enseguida:
"...el argot revela en forma sensible, casi podría decirse palpable, las
notas o rasgos característicos del alma criminal..." ([1894] 1994: 14).
Así estamos concibiendo al lenguaje como el entretejido o la urdimbre básica de
una cultura, con sus relaciones sociales, sus maneras de ser y comportarse. El
uso de estos argots, constituyentes de la matriz de una cultura, implican el
reconocimiento de percepciones diferentes de situaciones, personas, actitudes.”
(…)
“También se
siguen actualizando los saberes que se difunden, debaten y comparten, que
justifican lo que llaman “la facultad o la universidad de la calle", de la
que nunca se egresa definitivamente, según la especialidad. "...Y a veces
se habla, se planifica para futuro. Se intercambian ideas y miserias. Y ¿qué es
esto?, prácticamente parte de la facultad. Aprender. Porque es bueno no tener
todos el mismo criterio de las cosas: uno quiere entrar por la puerta y el otro
por la ventana... y otro dice, 'ni por la puerta ni por la venta, yo voy a
hacer un agujero por acá', y entonces ¿vio? todo el mundo suma para mejorar la
calidad ... la calidad del delito... y eso es lo bueno de lo malo, o lo malo de
lo bueno, que tienen las cárceles. Que son facultades o universidades...” (T.
del 23/5/01).
“Este sistema nos convierte en más salvajes, en más
desconcentrados, en seres excepcionales, casi imposibles de readaptar, es ésta
la suerte de una enorme mayoría de seres que estamos en las cárceles.
Decididamente se pretende que lleguemos hasta el fondo de la desdicha, y sólo
logran la rebeldía de uno, aunque esté oculta. Sentimos necesidad de
rebelarnos, con qué salvaje alegría pensamos en ello.” Escritos desde la cárcel,
de Carlos, 26/10/98
“Así, el lenguaje es el primer vehículo de
identidad/ identificación (Hall, 1996), en la medida que permite reconocer
quién está enfrente y, por medio de sutilezas, denotar la experiencia o la
trayectoria en “la calle” y entonces su especialidad en el trabajo: “los
papeleros”, “los estafetas”, los “de caño”. Sin embargo, no es una geografía de la historia personal y delictiva.
Las heridas, cicatrices y escoriaciones sugieren para los entendidos; no son de
traducción automática, como algunos tatuajes, que mediante la metonimia indican
un significado único e inapelable.”
“El segundo elemento de identidad/ identificación
es el cuerpo. No sólo la gestualidad particular, sino las inscripciones que
sobre el mismo se han realizado. Sobre los cuerpos con trayectoria deben
figurar las marcas (puntazos, cortes, tatuajes) auto infligidas o voluntarias y
las cicatrices de peleas y torturas (biabas).
Estas marcas en sí mismas denotan una historia de
internados y cárcel. El cuerpo es un emblema de la trayectoria. En la cárcel,
en los intentos de fuga frustrados, es cuando más castigo corporal se recibe;
en ocasiones, algunos dejan la vida en ello.”
“Sin embargo, no es una geografía de la historia
personal y delictiva. Las heridas, cicatrices y escoriaciones sugieren para los
entendidos; no son de traducción automática, como algunos tatuajes, que
mediante la metonimia indican un significado único e inapelable. El uso de la
violencia, como carrera delictiva, se objetiva, localiza y corporiza en el
cuerpo. Es imprescindible que la violencia se "haga carne", se
inscriba en la piel. El cuerpo así se convierte en un archivo, sólo inteligible
para entendidos. El exceso de tatuajes, en general es visto por los
profesionales, como un rasgo de amateurs, primarios y/ o de cachivaches. Son
los jóvenes que los practican asiduamente sobre su cuerpo, y especialmente, las
nuevas generaciones de delincuentes.”
“Por todos estas pautas de cultura, bastante
extendidas en los usos de la ilegalidad, es que la Escuela de Chicago con
Sutherland (1937), Cohen (1954), Becker (1991), hablaban de “subculturas” en la
medida que comprenden lenguajes y prácticas (diríamos hoy) particulares, que
exigen una socialización en ellas. A veces realizada en las banditas, barra
bravas, pero en numerosas biografías de ladrones, se puede constatar que han
tenido padres o tíos, y a veces también la madre, “del ambiente”. Por eso
muchos dirán: "ladrón se nace". Además, hay que reconocer que cada
una de las “especialidades” dentro de las subculturas delincuenciales, tiene
valores específicos sobre la lealtad y el comportamiento entre propios y frente
a los “otros”: los giles, la yuta, la justicia.”(…)
“El delito no es patrimonio de los más pobres,
circunscrito a las “villas” y sus habitantes, y que en la carrera profesional,
la decisión de delinquir es una elección asumida y luego conformada en el
interjuego diabólico de "policía - delincuente", difícil en algún
punto de eludir.”
“Contrariamente a lo que podría suponerse, es
valorado negativamente el empleo innecesario de violencia desatada en un hecho.
Los hechos de sangre, pueden "ensuciar" la trayectoria, de un
profesional.
Un ladrón veterano, por encima de los
30 a 35 años, no tiene interés
en matar a un policía. Incluso, en la planificación de un hecho busca evitar
ese encuentro, a pesar del odio que se le profesa a todo tipo de policía. Si en
el robo, por una eventualidad, se cruza con uno y para escapar. En cambio, para
“los pibes chorros” de hoy, el objetivo es matar al policía donde se lo
encuentre y al mismo tiempo robar. De allí, que cada dos días muere un
bonaerense o federal en provincia y ciudad de Buenos Aires, como al mismo
tiempo, cada dos días se detiene a un menor homicida.
Se está
asistiendo a una guerra sórdida, sucia, que acompaña la descomposición social e
institucional de Argentina.”(…)
“La imposibilidad de utilizar una noción de desvío,
el grado de descomposición social e institucional, el contagio de objetivos y
prácticas entre policías y delincuentes, la cantidad de menores y policías
muertos y, además, la existencia de ciertos discursos que explícitamente hablan
de “guerra a la delincuencia”, nos llevó teóricamente a explorar la noción de
“formaciones de violencia”. Esta noción elaborada por Feldman (1991)
Lo que consideramos productivo en la idea de
“formaciones de violencia” de Feldman, además de la socialización y transmisión
de una cultura de violencia, es el postulado de que para su existencia se
requiere de grupos enfrentados en una interacción de violencia permanente y que
a su vez, esa interacción genera relaciones sociales y valores particulares. A
lo cual se sumó la existencia de un discurso explícito, a veces muy corporizado
y concreto, en los jóvenes delincuentes actuales, respecto a la "guerra a
los rati", o directamente "matar a un rati".”
“Esta necesidad de producción discursiva de la
“guerra”, y así de una fuerte represión ilegal (a menudo apoyada por la
sociedad), constituye gran parte de su dinámica institucional. En prácticas
abrumadoras, por su abundancia, esas fuerzas, aparecen implicadas en los
delitos mismos, mostrando un cohesionado “espíritu de cuerpo” en su cerrada
defensa. Sin embargo, la manera de prevenir y afrontar esta "guerra"
sorda que se libra en las periferias de Buenos Aires es retomar los planes de
seguridad y prevención bajo la idea de "un policía: un vecino" o
“policía de consenso” (ver Lea, J. y J. Young, 2001: 183 y sigs.). Esto debería
implicar un cambio de mentalidad en la fuerza, para que su protección principal
no sea el arma que empuñan, o el gatillo fácil, sino la sociedad, el barrio, el
vecindario.”
“No se trata, volviendo a la "guerra
sucia" de instalar nuevamente la teoría de los "dos demonios"
(la policía vs. los jóvenes delincuentes) para explicar la gravedad de la
violencia actual o la aparición de nuevas formas. La sociedad civil, de la que
somos parte, no puede ni debe, colocarse sólo en el papel de víctima.
Las nuevas formas de la delincuencia que surgieron
durante la dictadura y, luego, en otra vuelta de tuerca en los ’90 (el aumento
sin precedentes de las distintas formas de desocupación y precarización del
empleo, la masividad de la difusión de distintos tipos de drogas, la ampliación
del mercado clandestino de armas), son así coproducidas por un entramado de
actores e intereses, que conducen a activar y reproducir "formaciones de
violencia" en algunos espacios de la sociedad.”
5. Entrevistas.
5.1 Diego Alonso Gómez
Actor, director, guionista y contador público.
Conductor del programa “Cárceles, un mundo adentro”.

Participó también en los
siguientes programas:
Ø “Argentinos por su nombre”
Ø “La
Liga”
Ø “Okupas”
Ø “Tumberos”
Ø “099 Central”
Ø “Número
8” (2007)
Ø “Visitante de invierno” (2006)
Ø “Agua” (2006)
Ø “Crónica de una fuga” (2006)
Ø “El
48” (2004)
Ø “Humo del fusil” (corto - 2004)
Ø “Robinson interior” (corto - 2003)
Ø “Natural” (no estrenada comercialmente -
2002)
Ø “Pizza, birra y faso”
Ø “Ciudad de pobres corazones”
1- ¿Cómo
fue que te eligieron para conducir el programa?
Con la gente de Endemol hace un
tiempo que veníamos queriendo trabajar juntos, de hecho habíamos empezado a
hacer lo que iba a ser la ultima
temporada de K-os, que al final no fue y a partir de ahí siempre quedamos con
que íbamos a trabajar juntos.
En un momento ellos tenia la
idea de hacer este programa en las cárceles, yo venia también con una idea
medio parecida, nos juntamos yo estaba en La Liga en ese momento, me dijeron queremos hacer
esto, lo único que no vas a poder estar
en otro lado y no te damos la garantía de que esto tenga aire, así que dije
ojala que esto salga lindo así tiene aire.
2- ¿Dentro
de que género ubicarías al programa?
Creo que es periodístico,
generalmente se habla de reality pero yo no lo veo dentro de ese género.
3- ¿Qué
se siente ser la cara de un programa tan controversial?
A mi me gusta lo que hago, me
parece que esta bueno. La gente obviamente habla, habla de cosas que no debería hablar y de las cosas que
debería hablar no habla. No me pongo tampoco a juzgar a la gente, pero me parece que el programa tiene
su costado que sirve, para poder entender quienes son los que están ahí
adentro.
4- ¿Qué
imagen quiere transmitir el programa a la gente? ¿Crees que la gente piensa lo
mismo o lo ve desde otro punto de vista?
Nosotros lo que tratamos de
hacer es mostrar un mundo
que hasta ahora no se veía con todas las trabas que tiene también el servicio.
Porque nosotros vamos a hacer un programa y por ahí no podemos hacer todo lo
que queremos. Pero la idea es que la gente vea, que esta gente esta, existe y que podemos hacer para que no
sigan siendo como son.
5- ¿Porque
pensás que le atrae el programa a la gente?
Porque la cárcel es un lugar
que, en la medida que uno va creciendo, o por lo menos en mi época, siempre
existía como un miedo y un respeto hacia la cárcel, ahora esta más de moda y también no hay mucha oferta
televisiva.
6- ¿Si
fueras un espectador común verías el programa?
Si según, hay veces que si y
hay veces que no, es según la semana, quizás nos sirve estar el jueves, si
estuviéramos el lunes seria mas complicado, porque arrancar el lunes viendo una
cárcel no me parece una forma de arrancar la semana.
7- ¿Cómo
actúan las personas que están detenidas con vos y tu equipo?
Bien, ahora ya están
acostumbrados, al principio les traía un poco de problema. Igual si esta muy
tumbeado, salta con que eh acá no filmes, y a veces te tenes que poner a su
nivel y yo me pongo en tumba y saber que hay cosas que no tenes que decir. Pero
hay que tratarlos como te tratan ellos, una vez que entramos mandamos nosotros
en la cárcel, no manda el servicio, no manda el preso.
8- ¿Cómo
pensas que está el servicio penitenciario actualmente?
Tiene cosas buenas y tiene
cosas malas, tiene gente buena y tiene gente mala, como cualquier institución,
pero sobre cualquier
institución están los seres humanos.
9- ¿Crees
que cuando salen de la cárcel salen realmente recuperados?
El objetivo de
la cárcel no es recuperarlos sino emagenarlos, la cárcel no esta como un lugar de resociabilizacion,
nunca estuvo planteado así, creo que se planteo para separar a la gente que no
entraba dentro de una sociedad, los tiraron ahí.
No son
enfermos, no es un hospital que vos vas y te curan, la cárcel no es un lugar que vos llegas con una cierta
carencia y ellos te cubren ese lugar. Hiciste las cosas mal y te tiran en ese
lugar, abajo la sociedad avanza y después se queja, la sociedad quiere que
caigan presos y no salgan nunca más.
10- ¿Te
cambio la manera de ver las cárceles y los presos después de hacer el programa?
¿Cómo era antes y cómo es ahora?
Lo
descubrí ahí, no se si me cambió, yo nunca había tenido mucho interés por las
cárceles, no era un lugar que me llamaba la atención, era un mundo que sabia
que no quería conocer, a partir del programa lo empezamos a conocer.
11- ¿Crees
que actualmente los noticieros y programas de investigación demonizan a los
delincuentes y el programa hace todo lo contrario?
No creo
que otros programas demonicen a los presos, me parece que lo que hacen es llevar agua para su molino, venden lo que tengan que vender,
sin pensar que en el camino hay gente, y creo que nuestro programa no los santifica tampoco.
12- ¿Cómo
hacer para que el programa mantenga su espíritu de mostrar la realidad y no se
frivolice y se convierta en uno más del montón y caiga en la rutina de las
entrevistas a presos?
Hasta
diciembre del año pasado veníamos con un planteo en el cual teníamos claro lo
que queríamos hacer, de diciembre a esta parte las cosas fueron cambiando,
pusieron una productora ejecutiva que justamente odia a todos los presos.
De
diciembre a esta parte venimos sufriendo, yo personalmente, el tema de que esta
chica ve a los presos como demonios. Y yo no pienso así, tienen cara, no los pongamos a todos en la
misma bolsa, no los despersonalicemos, ahí creo que esta el primer
error. Está bien el pibe esta en cana, por un hecho que cometió, la justicia ya lo juzgo, yo no
tengo porque juzgarlo, en este caso esta chica hace eso y estamos
empezando a tener un programa distinto al que nos gustaba a nosotros.
5.2 Matías Aisen.
Productor
del ciclo “Cárceles, un mundo adentro”

1. ¿Dentro
de que género ubicarías al programa?
Yo diría que es un programa
periodístico.
2. ¿Si
fueras un espectador común verías el programa?
Supongo que habría programas
que los vería y otros que no. Pero desde mi interés si me sentaría a verlo, lo
que si no se si lo vería todo.
3. ¿Qué
imagen quiere transmitir el programa a la gente? ¿Crees que la gente lo ve así
o lo distorsiona?
Nosotros queremos contar
historias de vida, es la premisa del programa. Hay gente que si se da cuenta de
eso y hay gente que lo ve por morbo y hay gente que lo ve porque se divierte.
4. ¿Por
qué pensas que le atrae el programa a la gente?
Porque es un mundo desconocido en general
y eso trae publicidad.
5. ¿Te
cambio la manera de ver las cárceles y los presos después de hacer el programa?
¿Cómo era antes y cómo es ahora?
Si, sin dudas.
No se si cambió, antes tenia una idea muy superficial, ahora lo tengo un
poquito más claro. No es que me cambió, uno imagina cosas sobre algo que no
conoce, y ahora lo conozco, lo conozco mucho. Así que me cambió, pero no es un
cambio contundente, es que en realidad antes no tenía mucha idea.
6. ¿Crees
que actualmente los noticieros y programas de investigación demonizan a los
delincuentes y el programa hace todo lo contrario?
Creo que una parte de los medios si
demonizan, hacen un análisis muy superficial, no lo complejizan, no ven
el problema de fondo. Y creo que nosotros intentamos, hacerlo más complejo, a veces nos sale
bien, mejor y a veces no tanto, tampoco te diría que somos expertos.
7. ¿El
programa tiene mucho de realidad o de morbosidad?
Es difícil hablar de la
realidad, porqué cuál es la realidad cuando una cámara se prende, yo creo que la realidad ocurre
cuando las cámaras se apagan y eso no se ve. De todas maneras,
intentamos ser un reflejo de eso, pero hay mucho morbo en el medio, sin duda.
8. ¿Cómo
hacer para que el programa mantenga la postura de mostrar la realidad y no se
frivolice y se convierta en uno más del montón y caiga en la rutina de las
entrevistas a presos?
No lo tengo
tan claro, si lo tuviera tan claro haría el programa así o haríamos el programa
siempre mejor. Creo que hay que tener la idea constantemente de que uno no
juzga a la persona. Si vos no juzgas a la persona que entrevistas y te dedicas
a contar una historia, y estamos haciendo el intento, es lo que nosotros
queremos hacer para no caer en el morbo, el morbo es eso, es poner por sobre la entrevista la
opinión que tiene uno al respecto, y tratamos de hacerla lo más objetiva
posible. El nivel de
objetividad cero es imposible, o sea uno no es objetivo.
9. Hay
personas que dicen que el programa victimiza a los delincuentes, ¿Por qué
pensas que creen eso?
Porque tienen
un costado humano pobre, porque tal vez son sensibles ante la palabra de otro y
no les importa otra realidad más que la propia realidad que viven ello,
entonces no pueden ver más allá de su nariz.
10. ¿Qué
atributos beneficiosos le otorgaría al programa y cuales criticaría?
Beneficioso es un poco lo que
te vengo diciendo, no se, hacemos un programa en la cárcel y no es fácil, nadie
hizo un programa en la cárcel con tanta continuidad y con tanta aceptación de
la población carcelaria, y eso creo que es un punto fuerte. Esto en cuanto a la
forma de trabajo, en cuanto a contenido creo que es que intentamos ser lo menos prejuiciosos posible. Lo malo es que hacemos
televisión, y la televisión implica determinadas cosas que te condicionan.
5.3 Damián Bacman.
Encargado de Dirección de
Producción del programa “Cárceles, un mundo adentro”
1. ¿A qué
género pertenece el programa?
Cuando se empezó a pensar en el
programa la intención fue que sea periodístico, muchos lo ubican dentro de lo
que es reality, pero no lo es.
2. ¿Por
qué crees que el programa le atrae a la gente?
Porque la gente busca entretenimiento en la televisión y en cárceles lo encuentra, además las historias son muy fuertes y a la gente
le llama la atención escuchar historias de vida que se parecen a las suyas o
no, pero que se
identifican con ellas.
3. ¿Qué
es lo que el programa quiere transmitir a la gente?
El objetivo es que la gente pueda
conocer otro mundo, que quizás no conoce, que sepan que esas personas existen y
tienen cosas para contar. Igual no se quiere que las personas piensen de una determinada manera, sino
que se formen su opinión, pero que lo conozcan.
4. ¿Qué
quiere decir “Echar luz sobre un mundo oscuro”?
Como se dice que toda casa es
un mundo, bueno la cárcel es para algunos una casa, por eso tiene cosas que no
hay en ningún otro lado. Es
oscuro porque es desconocido, y si les ponemos la luz de la cámara, la gente lo
va a poder conocer un poquito más.
5. Hay
gente que piensa que el programa victimiza a los presos ¿Porqué pensas que es
así?
Deben ser personas que
sufrieron algún robo y obviamente están resentidas. Cuando te sacan algo tuyo,
te lastiman o te lastiman alguien querido, lo único que queres es que alguien
se haga responsable. Le gente ve a los presos como monstruos, pero son personas que se equivocaron
y están pagando sus culpas, no hay que juzgarlos, ya los juzgo la justicia.
6. ¿No se
contrapone la imagen que da el programa con la que transmiten los medios en
general de los delincuentes?
Los medios en general se basan
en contar los robos, cómo se hicieron, dónde y a quién. Nosotros mostramos historias de personas, que
tienen la condición de presos. Son dos cosas distintas.
7. ¿El
programa tiene mucho de realidad o más de morbosidad?
Es difícil saber cual es la
realidad de la cárcel, nosotros mostramos la realidad que nos muestran a
nosotros. De nuestra parte intentamos sacarle toda la morbosidad posible, pero
a la gente, quizás, hay algunas cosas que le generan morbo, como ver llorar a
alguien que mató por ejemplo.
De nuestra parte, la intención no es despertar el morbo, pero no se
puede negar que hay cosas lo generan.
8. Al
presentar a los presos como personajes, ¿no hace que se desvirtúe la intención
de reflejar la realidad?
La verdad no lo había pensado
así, pero lo que hacemos es contar historias reales de personas reales, quizás
de afuera se ve como que un personaje que está contando un cuento, pero no es
la intención.
9. ¿En
qué se diferencia Cárceles de otros programas de entrevistas a presos?
En que nosotros no entramos, lo
entrevistamos y nos vamos, hacemos como un seguimiento de las historias más
impactantes, como un embarazo, una historia de amor o las salidas de algunos
chicos. Otros programas sólo les interesa contar detalles de los delitos que
cometieron, preguntarles si están arrepentidos y ya fue.
10. Y ¿en
qué se parecen?
En que utilizamos personas con
la misma condición.
11. ¿Qué
atributos beneficiosos le otorgarías al programa y cuáles criticarías?
Creo que es un programa que le
gusta a la gente, que le
puede servir para conocer otras realidades y reflexionar. Y creo que
podría aprovechar más su espacio para proponer algunas soluciones.
5.4 Mario Favier Dubois. Psicólogo.
1- ¿Vio
alguna vez el programa?
Si lo he visto alguna vez, pero sólo por partes
haciendo zapping.
2- ¿Cree
que actualmente los noticieros y programas de investigación demonizan a los
delincuentes y el programa hace todo lo contrario?
Es verdad que actualmente algunos programas
transmiten una imagen de los delincuentes basada en los hechos delictivos que
cometieron y en la violencia de los mismos. El programa muestra el lado más
sensible de estas personas, lo que genera una sensación de pensar al delincuente
como víctima.
3- ¿Por
qué cree que el programa le atrae a la gente?
Porque es una realidad que pocos conocen, lo que
puede generar curiosidad. Además puede ser que las personas se identifiquen con
las historias o personajes, lo que provoca un nivel de adhesión mayor al
programa.
4- ¿Cambia
su manera de ver las cárceles y a los presos? ¿Cómo era antes y cómo es ahora?
La verdad no me cambia para nada. Es verdad que no
conocía la intimidad de la vida carcelaria y ahora gracias al programa se
ampliaron mis conocimientos. Pero mi percepción hacia las cárceles sigue siendo
igual, además el programa se concentra más en contar las historias que en
mostrar las cárceles.
5- ¿Cree
que el programa trata de victimizar al victimario, atribuyendo distintas causas
a sus actos?
No sólo los programas de televisión, la sociedad en
general tiende a atribuir causas externas a la persona, a los actos
inapropiados, y a causas internas los logros alcanzados, así que es natural que
a veces se exponga a los presos, en este caso victimarios, como víctimas de
ciertas condiciones económicas, sociales, culturales y políticas.
6- ¿El
programa tiene mucho de realidad o de morbosidad?
Creo que muestra varios aspectos de la realidad,
pero apelando al recurso de la morbosidad, que es lo que vende en la
televisión.
7- ¿No
cree que se contradice que la gente y los medios repudien los actos delictivos
y sin embargo el programa sea unos de los 5 mas vistos de la televisión
abierta, a que piensa que se debe?
No se puede asegurar que los mismos que repudian
esas actitudes son los que ven el programa, pero es cierto que existe una
cierta contradicción en la elección televisiva de las personas.
8- ¿Cree
que al mostrar a los detenidos como personajes, hace que sean mas queribles y
uno se olvide de su condición?
Creo que apelar al recurso de establecer a los
presos como personajes, es válido para atraer audiencia. El programa tiene que
lograr que las personas se involucren con el mismo y con sus personajes y lo
hace mostrando su lado más humano, para que no se genere un sentimiento de
rencor hacia personas que generalmente lo generan, por lo que obviamente se
vuelven queribles.
9- ¿El
programa beneficia a la sociedad rompiendo prejuicios y estereotipos o es algo
pasajero por la simpatía que generan sus protagonistas?
No creo que el programa tenga tanta repercusión en
la sociedad como para ejercer esa fuerza influyente necesaria para derribar
prejuicios. Es algo pasajero, como cualquier otro programa.
Para cambiar estereotipos o romper prejuicios es
necesario un periodo de tiempo prolongado donde se cuente con gran adhesión por
parte de la sociedad y que la presión por instituir un cambio sea muy fuerte.
10- ¿Qué
atributos beneficiosos le otorgaría al programa y cuales criticaría?
Es un programa entretenido, algunas veces, muestra
otra cara de un mundo desconocido, pero no aprovecha su poder de influencia
para plantear soluciones a un problema en crecimiento, como es la situación de
los presos y las condiciones de vida. Podría ser muy beneficioso para la
sociedad si se lo encarara de otra manera.
6. Conclusión.
Una vez analizado el programa que ha sido
sometido a estudio en el presente trabajo de investigación, se puede establecer
que la hipótesis planteada en el mismo se verifica. Por lo tanto, se establece
que el programa transmite una imagen de victimizacion de los presos.
Los antecedentes encontrados de programas
dedicados a mostrar la vida en las cárceles se han esmerado por encontrar las
historias más espectaculares con testimonios que superan la ficción, los personajes
más pintorescos y las situaciones más insólitas para generar atractivo e
intentar, en definitiva el objetivo de todo programa televisivo, atraer
audiencia. Pero poco han hecho por contribuir a la sociedad, que debería ser
uno de sus objetivos. No hay que olvidarse que la televisión es un negocio y
como tal su primer y casi único fin es ser redituables, a veces a cualquier
costo, y lo logran con altos números de rating, además de otras estrategias de
publicidad, que dicho sea de paso también condicionan los contenidos de los
programas. Como sostenia Aisen, “la televisión implica determinadas cosas que
te condicionan”. Siempre se habla de medios masivos de comunicación,
pero no se tiene en cuenta la responsabilidad que eso implica, que es llegar a
grandes cantidades de personas e influenciarlas, pero no sólo para beneficio
propio de los medios sino de las personas mismas.
El escenario de exclusión, las rejas, los candados,
las condiciones de vivienda precaria, las historias de vida tristes y las infancias
duras dan un contexto de marginalidad a un relato que, por más tenebroso y
funesto que sea, conmueve.
No son pocas las personas que sostienen que no
quieren se emita un programa de estas características en la televisión
argentina, algunas han sido citadas en el presente, por la postura que toman de
establecer a los delincuentes como protagonistas de un programa de televisión,
lugar que no deberían merecer, por hacer promoción de su actividad.
Es verdad que la mayoría de los que está en
instalaciones carcelarias se encuentran bajo el nivel de pobreza, pero eso no
quiere decir que el delito es patrimonio de los más pobres,
circunscrito a las “villas” y sus habitantes.
La
decisión de delinquir es una elección asumida y luego conformada en el
interjuego diabólico de "policía - delincuente", difícil en algún
punto de eludir.”
7. Fuentes consultadas.