Autor: Eduardo A. Castro (eacast@gmail.com)
EL PROCESO DE EVALUACIÓN INTERNA
Eduardo
A. Castro
INIFTA,
División Química Teórica, Suc.4, C.C. 16, La Plata 1900, Buenos Aires,
Argentina
e-mail:
castro@quimica.unlp.edu.ar / eacast@gmail.com
INTRODUCCIÓN
La
palabra “evaluación” significa muchas cosas distintas para mucha gente
interesada en su uso y aplicación consistente. Si se pregunta a los componentes
de una organización qué entienden por este término, seguramente se obtendrá una
amplia gama de respuestas y se suscitarán reacciones bastante variadas. Para
algunos significa ver algo con mayor claridad para poder avanzar en la
comprensión de las propiedades de un determinado fenómeno. Imágenes tales como
un par de anteojos, un microscopio, los binoculares, una lámpara de luz o una
lupa son las que advienen de inmediato a la mente de aquellos que consideran a
la evaluación bajo esta perspectiva. Para otros, la evaluación se considera en
términos de ideas tales como prueba y medida. Así, las imágenes de los
exámenes, informes, encuestas y gente con un cuestionario en mano a menudo se
vinculan con esta otra imagen. El dibujo de una escala, gráficos cuantitativos,
regla o un termómetro refleja concepciones de evaluación más cercanas a la
medida. Algunos otros asocian la evaluación a la auditoría y en otros casos se
la vincula con la asignación del rendimiento y/o grado de desarrollo. Y en la
mayor parte de los casos se percibe detrás de este término una actividad amenazante
y temible. Lo cierto es que todas estas posibles interpretaciones y aún otras
más, son maneras viables de pensar acerca de la evaluación, aunque la misma
noción sigue siendo un verdadero misterio para muchos.
Será
conveniente citar algunas definiciones usuales de este término como manera de
avanzar algo en su comprensión y luego poder concentrarnos en el objetivo
específico de este trabajo.
LA DEFINICIÓN DEL
TÉRMINO EVALUACIÓN
La
importancia del mismo proceso evaluativo demanda una clara definición del
término de referencia y algunas conceptualizaciones asociadas. Sin embargo debe
destacarse que existen muchas definiciones del término “evaluación”, por lo
cual aquí se sólo se brindarán algunas de ellas para que sirvan a los
necesarios fines aclaratorios y orientadores.
En
primer lugar merece la pena destacarse que en todo tipo de proceso existe la
evaluación, que puede ser explícita o implícita. La evaluación debe
considerarse entonces como una parte misma del desarrollo de ese proceso y no
como algo extraño, ajeno, intimidante, potencialmente punitorio y/o meramente
circunstancial.
Definición 1: La
evaluación es el enjuiciamiento sistemático de la valía o mérito de un
objeto.
Esta
definición se centra en el término valor e implica que la evaluación
siempre implica un juicio. Los términos valía y mérito deben ser
precisados y la evaluación debe satisfacer criterios adecuados de utilidad,
factibilidad, eticidad y exactitud. La complejidad de la actividad evaluativa
significa que hay que poner mucho cuidado no sólo cuando se recopile la
información, que debe ser de calidad, sino también cuando se clarifique y se
proporcione una base lógica que justifique las perspectivas de valoración
utilizadas para interpretar los resultados.
Definición 2: La
evaluación es el proceso sistemático de recolección y análisis de la
información, destinado a describir la
realidad y emitir juicios de valor sobre
la adecuación a un patrón o criterio de
referencia establecido como base
para la toma de decisiones.
Obtener información:
Aplicación de procedimientos válidos y fiables para conseguir datos e
información sistemática, rigurosa, relevante y apropiada que fundamente la
consistencia y la seguridad de los resultados de la evaluación.
Formular juicios de valor:
Los datos obtenidos deben permitir fundamentar el análisis y la valoración de
los hechos que se pretende evaluar, para que se pueda formular un juicio de
valor lo más ajustado posible.
Tomar decisiones: De
acuerdo con las valoraciones emitidas sobre la información relevante disponible
se podrán tomar las decisiones que convengan en cada caso.
Como
evaluar es valorar, conlleva connotaciones ideológicas ya que tiene que ver con
concepciones históricas y sociales que predominan en el propio contexto que sin
duda la condiciona. Asimismo tiene una connotación social porque se relaciona
con la promoción, con el fracaso y con el éxito. También tiene una connotación
pedagógica porque tiene peso en la conducta de los diferentes actores sociales.
La evaluación tiene una connotación técnica porque es necesario repensar y
recrear instrumentos idóneos y confiables que enriquecen el proceso por el cual
determina que el problema técnico dependerá y estará condicionado por los otros
aspectos.
Evaluar
es participar en la construcción de un tipo de conocimiento axiológico,
interpretando la información, estableciendo visiones no simplificadas de la
realidad y facilitando la generación de una verdadera cultura evaluativa.
Construir
una cultura evaluativa implica incorporar a la evaluación como una práctica
cotidiana que realizan todos y afecta a la institución en su conjunto, no ya
para sancionar y controlar sino para mejorar y potenciar el desenvolvimiento de
sus miembros y permitir que se exploren todas sus posibilidades personales y
grupales. De esta manera, la evaluación ya no puede reducirse a una práctica
que realizan unos (aquellos que poseen autoridad y/o poder) sobre otros.
Definición 3: La evaluación
es un proceso reflexivo, sistemático y riguroso de
indagación sobre la realidad, que atiende al
contexto, considera
globalmente todas las situaciones, atiende
tanto a lo explícito como a lo
implícito y se rige por principios de
validez, participación y ética.
Un
aspecto particularmente importante respecto de las evaluaciones es que las
personas que esperan que una mera evaluación resuelva por sí misma alguna clase
de conflicto, dificultad o impedimento procedimental se sentirán
inevitablemente defraudados. En efecto, una aspiración razonable del evaluador
es producir información que la observación menos sistemática del proceso no
puede producir. O información que sea más verosímil, y por lo tanto más
influyente, que la derivada de los informes similares generados en
observaciones menos sistemáticas.
Definición 4: Evaluar
implica valorar y tomar decisiones que impactan directamente en
la vida de los otros. En tal sentido, es una
práctica que compromete una
dimensión ética. No siempre tenida en cuenta
y asumida como tal. Se
requiere de un proceso reflexivo que asuma
una posición de análisis crítico
en torno a las acciones que se realizan
conjuntamente con las intenciones
que se persiguen. Es decir, se hace
necesario preguntarse qué se pretende,
qué valores están involucrados, cómo se
realiza, qué efectos tiene y qué
papel asumen los evaluadores.
Definición 5: La evaluación
es una actividad de investigación y análisis, destinada a
averiguar el nivel de logros que está
alcanzando la institución de acuerdo
con su razón de ser y llegar además a
determinar los elementos que están
actuando en la indicación de la menor o mayor
capacidad de esos logros.
De ello dependerá ratificar, modificar o
sustituir las correspondientes
decisiones y estrategias del caso.
Definición 6: La evaluación
es una labor que se propone los siguientes objetivos:
1. Averiguar la medida del
cumplimiento de los objetivos propios de la institución.
2. Averiguar el estado de
funcionamiento de los factores de factibilidad que inciden en el logro de esos
objetivos.
3. Llegar a una
determinación lo más precisa posible acerca de cuál es la capacidad real y las
posibilidades potenciales de lograr plasmar los objetivos de la institución.
4. Disponer de una
información confiable para regular a tiempo las estrategias de logro.
5. Poder averiguar la
existencia y la magnitud de efectos no previstos.
6. Proveer la información
que pueda ser conocida por las autoridades superiores en relación con la
situación global que se estime necesario conocer.
7. Indagar cuál es el uso
de los recursos asignados para el logro de los productos previstos.
8. Comparar, a través del
tiempo, el grado de mejoramiento institucional logrado en cuanto a la capacidad
de consecución de metas, sobre la base de los recursos humanos con que cuenta
la institución.
La
evaluación busca potenciar las capacidades de la persona, afianzar los
aciertos, corregir los errores, reorientar y mejorar los procesos específicos,
extender los resultados, transferir los conocimientos, aprender de la
experiencia, afianzar valores y actitudes, re-orientar los procesos propios de
la institución y mejorar su calidad y promover el desenvolvimiento
integral.
Definición 7: La evaluación
es el proceso de identificar, obtener y proporcionar
información útil y descriptiva del valor y
el mérito de las metas, la
planificación, la realización y el impacto
de una práctica determinada, con
el fin de servir de guía para la toma de
decisiones, solucionar los problemas
de
responsabilidad de cada uno de los actores intervinientes en el desarrollo
de esa práctica y promover la comprensión de
los fenómenos implicados en
ella.
Esta definición resume
tres conceptos claves y postula los propósitos evaluativos consecuentes: a)
servir de guía para la toma de decisiones, b) proporcionar datos para
distinguir el grado de responsabilidad que le cabe a los distintos actores del
proceso y c) promover la comprensión de los fenómenos y mecánicas de
funcionamiento implicados. La evaluación se presente como un proceso y no como
una prueba, y afirma que este proceso incluye las tres etapas de
identificación, obtención y entrega de información buscada. Esto implica la
necesidad de contar con evaluadores que tengan una buena preparación en las
áreas técnicas y de comunicación. A su vez, tanto la información útil (para
emitir juicios) como la descriptiva son consideradas adecuadas para valorar y
ayudar a perfeccionar la práctica de interés. Los aspectos claves del proceso
que, según la definición, deben ser valorados incluyen sus metas, su
planificación, su realización y su impacto, los cuales son valorados,
respectivamente, mediante la evaluación del contexto, de la entrada, del proceso
y del producto. El criterio fundamental que debe ser tenido en cuenta incluye su valor (su
respuesta a las necesidades valoradas) y su mérito (su
calidad).
ALGUNOS ASPECTOS COMPLEMENTARIOS DE LAS DEFINICIONES
PREVIAS
La
evaluación forma parte de un proceso más amplio que supone la gestión y la
elaboración de un proyecto. Se pueden identificar distintos momentos que se
distinguen entre sí por su especificidad:
Planificación, que
consiste en la definición de los aspectos o situaciones que van a ser evaluadas
y que dependerá del momento en que se realice así como los objetivos que se
persiguen con ella. En esta etapa se explicitan los propósitos, se definen las
situaciones, los métodos y los instrumentos así como el posible impacto de los
resultados. También se asignan los responsables y los recursos necesarios para
llevarla a cabo. Uno de los puntos más importantes a definir en esta fase, es
el problema, la dificultad o la situación que se desea estudiar, ya que a
partir de esta definición se derivarán todas las otras.
Implementación, que
incluye la recolección de información a partir de la cual se emitirán las
apreciaciones y los juicios para mensurar (valorar) la situación que se
estudia. La información que se recolecte será la fuente a través de la cual se
van a valorar las situaciones y se tomarán las decisiones que pudieran
corresponder. Es evidente que si la información recogida no es válida y
confiable, la evaluación carecerá de significación posterior.
Análisis y elaboración de
las conclusiones, etapa en la cual debería realizarse las acciones
pertinentes intentando dar respuesta a las preguntas que originaron el estudio.
De esta manera se debería poder explicar el problema identificado al comenzar
la evaluación. Se realiza la evaluación de los datos, la construcción de las
explicaciones, la contrastación de las hipótesis, la elaboración de las
conclusiones y la posterior definición de líneas y estrategias de acción.
Para
que este análisis sea más rico y representativo, es importante incluir y
contrastar las diferentes lecturas y opiniones de las distintas personas
implicadas en la evaluación. Habría que evitar, tanto como fuera posible, que
se generen situaciones en las cuales algunas voces son más escuchadas que otras,
ya que es a partir de las diferentes miradas y perspectivas que se podrán
enriquecer las conclusiones.
La
elaboración del informe debería ser confeccionado de modo tal que sea sucinto,
concreto y con un lenguaje inteligible y accesible, de forma tal que se
facilite su lectura y posterior utilización. El informe no sólo debería dar
cuenta de las causas o factores intervinientes en la situación estudiada sino
también y especialmente incluir sugerencias y propuestas concretas para
incorporar en el diseño e implementación de los proyectos. Es decir, si evaluar
supone emitir un juicio, valorar una situación y tomar decisiones, el informe
tendría que contemplar estos aspectos. También es importante la difusión de las
conclusiones entre todos los actores que han tomado parte de la
evaluación.
La
evaluación puede analizarse desde una perspectiva cuantitativa que tiene que
ver con el concepto de evaluación como medición y desde una
perspectiva cualitativa, que relaciona la evaluación con la capacidad y la
acción de apreciar, valorar, comparar, comprender.
¿Qué
evaluar? ¿Cómo evaluar? ¿Para qué se evalúa? ¿Qué hacer con la información
recogida? ¿Cuándo evaluar? ¿Con qué evaluar? ¿Quién evalúa? Frente a estas
preguntas, resulta imprescindible que los evaluadores estén concientizados de
la importancia de:
- Registrar ordenadamente los
datos de acuerdo con los requisitos de las técnicas empleadas.
- Guardar ordenada y
sistemáticamente la información recogida.
- Tener prevista la forma de triangulación
para la contrastación y el enriquecimiento.
- Analizar los datos e
interpretarlos de acuerdo con el plan de evaluación.
- Elaborar informes parciales o
de avance acerca de los procesos evaluativos.
- Asegurar la confidencialidad de
los datos hasta que ellos sean interpretados e informados.
LA EVALUACIÓN INTERNA
La
evaluación interna ha estado creciendo mucho durante los últimos tiempos debido
a una serie de razones. Entre ellas se puede citar a las siguientes:
a) Desencanto
con los evaluadores externos,
b) Limitaciones
presupuestarias,
c) Explorar
el posible desarrollo de nuevas capacidades que puedan ser de gran valor para
la organización,
d) Motivos
específicos de confidencialidad y delicadeza de la información que se maneja en
algunas organizaciones,
e) Necesidad
de crear una adecuada conciencia del significado y el valor del proceso
evaluativo entre los miembros de la organización,
f)
Posibilidades ciertas de contar con gente idónea para realizar
las tareas propias del quehacer evaluativo,
g) Fortalecimiento
de la organización a partir de un quehacer colectivo de sus integrantes,
h) Investigar
las potenciales latentes para emprender un proceso de autoaprendizaje
significativo,
Esta
monografía describe las herramientas básicas del evaluador interno (EI)
detallando los distintos pasos en el proceso de evaluación interna (ei). Estos
son los medios empleados en cada estudio de ei. Es necesario que los EIs
comprendan y manejen el mismo proceso evaluativo para evitar serios errores y
además es absolutamente esencial para implementar evaluaciones consistentes y
útiles.
Las ideas
centrales que aquí se presentan están tomadas del texto de Arnold J. Love,
INTERNAL EVALUATION. Building Organizations from Within, Applied Social
Research Method Series, Volume 24, Sage Publications, Newbury Park, 1991,
aunque se han consultado y utilizado otras referencias bibliográficas que se
detallan al final de este trabajo.
UN MODELO PARA
LA ei
La
base de este modelo es la idea de que el proceso de intercambio tiene lugar
cuando las personas involucradas en el mismo perciben que los beneficios de ese
intercambio supera a sus costos. Por ejemplo, cuando una persona compra algo,
intercambia su dinero por esa cosa en la suposición de que el valor del
producto supera al valor del dinero pagado por el mismo. Aplicando esta idea al
proceso evaluativo, el siguiente diagrama 1 ilustra la idea básica del proceso
de intercambio
Diagrama 1
El
solicitante necesita información evaluativa y el EI suministra una respuesta a
dicha necesidad. Si el EI no puede satisfacer esa necesidad, entonces el
solicitante no considerará que no vale la pena llevar a cabo el intercambio.
Resulta evidente que una labor de ei se deriva del conocimiento preciso de las
necesidades del solicitante y su percepción de la relación costo-beneficio ya
señalada. Al establecer una relación del tipo indicada, el EI debe ser capaz de
responder a la pregunta Cuál es el universo de evaluación?. Asimismo, el
EI debe entender la situación y la realidad de los componentes del universo de
evaluación. Luego, el EI debe sopesar las estrategias evaluativas a la luz de
las posibles opciones disponibles.
En
este modelo es importante destacar las necesidades del solicitante y propender
a satisfacerlas. Esto hace que deba establecerse una estrecha labor conjunta
entre el solicitante y el EI y será responsabilidad de ambos que esta relación
sea fructífera y útil.
Las
tareas esenciales para los Eis son:
a) Identificar
y acordar explícitamente con el solicitante cuáles son las necesidades de éste.
b) Brindar
una respuesta a dichas necesidades.
c) Verificar
que los beneficios derivados de las respuestas supera a los eventuales costos.
Una parte
esencial de este modelo es moverse de la mera posición de hacer evaluaciones como
un fin en sí mismas hacia el posicionamiento de asegurar que la información
suministrada por la evaluación será utilizada provechosamente por el
solicitante. De este modo, la consulta hecha por la ei será dinámica y
flexible, respondiendo así a las reales necesidades de cambio.
EL PROCESO DE CONSULTA DE ei
El
diagrama 2 muestra las principales fases del proceso de consulta de ei.

Pedido
del
solicitante
Continuación Contacto
inicial

de
la consulta
Monitoreo Exploración
Planes
de Diagnóstico
acción
Informe Acuerdo
Gestión
Diagrama
2
En siguiente Tabla 1 se indican los
objetivos del contenido y del proceso en cada fase indicada.
Tabla 1. Objetivos del contenido
y del proceso de las fases de la consulta de la ei.
Fase Objetivos del
contenido Objetivos
del proceso
Contacto Identificar usuarios de la evaluación Desarrollar un clima de
colaboración
Inicial Obtener información básica Superar
estereotipos de EI
Evaluar
la situación Establecer credibilidad
Exploración Clarificar el problema Escuchar
atentamente, indagar
Clarificar los propósitos Identificar
normas y valores de
los grupos
Examinar el contexto Educar
sobre evaluación
Evaluar la oportunidad de evaluar Desarrollar
relaciones de trabajo
Efectuar un diagnóstico preliminar Confirmar intercambio de
beneficios
Diagnóstico Analizar programas Identificar
componentes claves
del programa
Confirmar
usuarios de la evaluación Reforzar
relaciones de trabajo
Evaluar
factores organizacionales Establecer
credibilidad
Establecer
prioridades Fomentar
confianza
Estimar
restricciones Educar
más sobre evaluación
Determinar
factibilidad Acordar prioridades de
evaluación
Acuerdo Confirmar propósitos Negociar
propósito y alcance
Confirmar
proyecto Negociar
proyecto y métodos
Establecer plazos Confirmar responsabilidades mutuas
Asignar
obligaciones Ganar apoyo para el proceso
evaluativo
Proteger
privacidad Afirmar
patrones de calidad
Asegurar
integridad de los datos Negociar
materiales a entregar
Especificar
información a entregar
Reformar relaciones de trabajo
Gestión Implementar procedimientos Obtener apoyo para recoger datos
Mantener plazos Motivar
a las personas que
evalúan y apoyan el proceso
Mantener la calidad de los datos Resolver
problemas de
colección de datos
Coordinar actividades Reforzar
la confianza
Afirmar
la credibilidad
generando resultados
Información Validar la metodología Comunicar en forma rápida y
concisa
Comunicar
hallazgos Reafirmar
habilidad y capacidad
Identificar
puntos clave Involucrar
a los actores claves
Definir
limitaciones Estimular
la discusión
Clarificar
conclusiones Confrontar
puntos conflictivos
Ofrecer
recomendaciones Facilitar la resolución de
problemas
Monitoreo Suministrar retroalimentación Monitorear implementación
Constatar
hechos claves Suministrar
continuidad
Conducir
revisiones Forjar
vínculos con recursos externos
Suministrar apoyos Facilitar
la resolución de problemas
Revisar los planes y programas Propugnar cambios necesarios
En
forma sucinta se puede afirmar que una vez que las autoridades deciden que
ellas necesitan asistencia de parte de los EIs para resolver problemas y tomar
decisiones, ambas partes deben trabajar en forma conjunta para diagnosticar el
problema en cuestión e identificar las estrategias evaluativas relevantes.
Durante este proceso, los Eis tienen la mayor responsabilidad para identificar
a los usuarios de la información derivada de la evaluación, clarificando el
problema y el proceso para su estudio, precisando las preguntas de evaluación y
determinando la influencia de los factores organizativos.
En
consecuencia, los solicitantes y los EIs deben acordar en el plan de evaluación
adecuado al problema en cuestión a la luz de los factores organizativos y las
restricciones y limitaciones existentes. Luego de finalizar la evaluación, los
EIs presentan sus hallazgos al auditorio que corresponda. Posteriormente, el
solicitante (y eventualmente los EIs) proponen un plan de acción basado en los
hallazgos realizados. Finalmente, los EIs monitorean la implementación del plan
de acción y suministran retroalimentación sobre los progresos que se registren
a los interesados.
Pasemos
ahora a discutir en alguna mayor extensión las distintas fases ya señaladas.
Contacto inicial
El
contacto inicial le brinda al EI la oportunidad de identificar a los actores
claves, obtener información básica y apreciar la situación global. Además de
esta valiosa información, el primer contacto ofrece la oportunidad para empezar
a intervenir. Al lograr los objetivos del proceso del contacto inicial
se influenciará a todo el proyecto evaluativo. El evaluador debe estar muy
atento al hecho de que focalizando las demandas de la política organizativa, el
protocolo y el proceso se sientan las bases para un exitoso completamiento de
la tarea. El contacto inicial se establece con el solicitante y las autoridades
de la unidad a evaluar. Este encuentro ofrece la posibilidad de entablar un
contacto amistoso y superar la imagen negativa que puede conllevar el papel de
EI. La ventaja de que el evaluador pertenezca a la misma organización tiene la
ventaja de que la conoce, está familiarizado con sus problemas y con sus
actores. El EI hábil debería tomarse el tiempo necesario para que el
solicitante y autoridades se hagan conscientes de estos conocimientos y use de
esta base para generar credibilidad y confianza.
Exploración
Luego
de este primer contacto, el EI deberá desarrollar una relación de trabajo para
obtener información fidedigna acerca del contexto de la unidad a evaluar. La
exploración involucra una rápida apreciación de la particular característica de
esa unidad al obtener información de una fuente confiable y/o por observación
directa. Estas observaciones informales podrán obtenerse de distintas maneras,
ya sea en forma directa o indirecta, tal como pueda ser la información que
entregue la autoridad y/o aquella que pueda resultar de entrevistas con los
propios actores. El EI debería observar si el comportamiento es formal o
informal, si todos los actores participan de las decisiones y si existen
ciertos valores propios de la organización que no se discuten y/u otros que no
son tenidos en cuenta. Aunque el EI no debería ocultar su condición, el
reconocer la existencia de ciertas normas y valores le permitirán vincularse
más intensamente con el grupo y reducir obstáculos innecesarios para alcanzar
una interacción efectiva.
El
EI debe procurar establecer contacto personal con las autoridades de cada
unidad. Durante las entrevistas, el EI debería concentrarse en conocer a la
autoridad concentrándose en sus manifestaciones y escuchando en forma activa e
indagando con discreción. Asimismo, el EI tendría que aprovechar la oportunidad
para generar credibilidad y despejar cualquier clase de temor que pueda
conllevar el mismo proceso de evaluación. Una vez que estos objetivos se
alcancen, total o parcialmente, el EI debería investigador el grado de
comprensión que posee la autoridad acerca del problema en consideración.
Entonces,
el EI clarifica el propósito de la evaluación. Esto ofrece una excelente
oportunidad para educar a las autoridades y el resto de los actores acerca de
los usos de la ei. Durante esta fase exploratoria, el EI evalúa la adecuación
del programa de evaluación. El EI presta atención e investiga acerca de las
siguientes señales positivas:
-
Las autoridades desean la información proveniente de la
evaluación para resolver los problemas identificados.
-
Las autoridades y demás actores poseen roles y
responsabilidades claramente definidas.
-
Todos tienen una actitud positiva hacia el cambio.
-
El programa tiene una estructura orientada hacia el logro de
resultados concretos.
-
Las autoridades tienen una actuación de liderazgo capacitado y
confiable.
-
El diseño del programa permite un uso flexible de los
recursos.
-
La política del programa no contraría el proceso evaluativo.
Los EI hábiles
emplean las actividades de exploración para concretar un diagnóstico preliminar
acerca del problema y con ello pueden clarificar los propósitos de la
evaluación. Esto permite al EI evaluar la disposición de las autoridades y
demás actores para llevar a cabo la evaluación y formular un diagnóstico
preliminar de la situación. La retroalimentación acerca de estas primeras
impresiones brinda a todas las partes la posibilidad de clarificar sus
relaciones de trabajo y arribar a un acuerdo mutuo sobre los principales
resultados derivados del proceso evaluativo.
Diagnóstico
Hasta
este punto, la exploración ha preparado al evaluador para comenzar a formular
un diagnóstico más incluyente de la situación problemática. El proceso de
diagnóstico demanda de la obtención y análisis de datos relevantes. El EI
explora posibles soluciones y ofrece retroalimentación al consultante y
eventualmente a las autoridades. La información es usada por la autoridad y el
EI para definir mejor el problema y el alcance de la evaluación, establecer
objetivos para la evaluación y organizar los pasos principales del estudio.
El
diagnóstico permite verificar que el problema expresado en el encuentro inicial
es válido. Esto se concreta revisando materiales escritos previos y luego
reuniéndose con personas o grupos que son potenciales interesados en la
evaluación. Es recomendable vincularse con los interesados en el proceso evaluativo
y sus resultados desde el mismo inicio del mismo ya que pueden existir
distintas perspectivas y necesidades diferentes y todo ello puede ejercer una
influencia positiva si hay acuerdos y, por el contrario, afectar negativamente
a todo el proceso si esas necesidades y puntos de vista no son tenidos en
cuenta o son ignorados.
Aunque
las entrevistas constituyen el modo básico para generar el diagnóstico, a veces
ellas pueden estar precedidas por un informe escrito en base a la generación de
opiniones anónimas. Las entrevistas diagnósticas se centran en la percepción de
los participantes del problema y asuntos conexos. El EI necesita saber si hay
acuerdo entre la naturaleza del problema y la importancia relativa de los
asuntos centrales. Como el EI es alguien externo al asunto bajo consideración,
ello lo coloca en una posición privilegiada para preguntar, escuchar y aclarar
el problema. Un EI está en una buena posición para juzgar los beneficios y la
viabilidad de la evaluación. Al finalizar la etapa diagnóstica, el solicitante
y el EI deberían arribar a una decisión acerca de la viabilidad de la
evaluación propuesta. Ellos deben decidir dejar de lado esa evaluación,
reformular las preguntas o redefinir una relación de trabajo distinta. La fase
diagnóstica debería finalizar con un borrador de un Término de Referencia
(TDR), que es una descripción escrita de las especificaciones para la
evaluación. El propósito del TDR es suministrar una descripción bien clara y
precisa de los requerimientos del estudio de manera que el EI pueda trabajar
con todos los actores involucrados en el problema para desarrollar un plan de
evaluación que llegue a satisfacer las necesidades informativas del
solicitante. Un buen TDR asegura que tanto los actores como el EI tengan un marco
de referencia común para negociar los propósitos, los métodos y los datos
emergentes del estudio evaluativo. Un buen TDR debería constar como mínimo de
los ítems siguientes:
a) Introducción
b) Usuarios
de la información derivada de la evaluación
c) Propósitos
de la evaluación
d) Preguntas
de la evaluación
e) Parámetros
de estudio
f)
Diseño preliminar
g) Personas
intervinientes en el proceso evaluativo
h) Asuntos
confidenciales
i)
Datos emergentes de la evaluación
j)
Información de resultados
k) Plazos
y cronograma
l)
Restricciones
Acuerdo
Habiendo
completado el TDR el solicitantes y el EI tienen ahora la oportunidad para
analizar la viabilidad del estudio evaluativo. Si se acuerda continuar, ahora
se comienza con la fase de acuerdo del proceso de consulta de la ei. Los
acuerdos de ei son del tipo psicológico más que legales. Ellos sirven para
aclarar los papeles y expectativas en vez de ser un acuerdo legal de partes
intervinientes. Aún así, la existencia del acuerdo de ei es crucial porque ello
establece una base de confianza mutua a partir de la comunicación del
entendimiento del EI de las necesidades del solicitante y con ello una
inter-vinculación sobre la base de expectativas mutuas aceptables por ambas
partes. De esta manera, el contrato reduce las posibilidades de resistencia y sabotaje
frecuentemente existentes en los estudios evaluativos.
El
acuerdo otorga claridad a un proceso que es inherentemente ambiguo. Al formular
un contrato explícito, el solicitante y el EI refuerzan su relación laboral
confirmando el propósito y el alcance de la evaluación, especificando los
métodos de estudio y los plazos pertinentes, destacando los recursos y
facilidades requeridas y acordando cuáles serán los resultados que se generen.
El contrato también ofrece la oportunidad de especificar las responsabilidades
y procedimientos para proteger la calidad y la confidencialidad de los datos
derivados de la evaluación. Este contrato debería contar como mínimo con los
siguientes ítems:
1) Propósitos
de la evaluación
2) Usuarios
de la información derivada de la evaluación
3) Preguntas
básicas de la evaluación
4) Resumen
del diseño evaluativo y la metodología a utilizar
5) Administración
y organización del estudio
6) Comité
de seguimiento
7) Personas
involucradas
8) Recursos
necesarios
9) Responsabilidades
10) Cronograma y
plazos de realización del estudio evaluativo
11) Tareas
12) Cooperación
13) Control de la
calidad de los datos
14) Confidencialidad
15) Datos generados
16) Apropiación de los
datos
17) Monitoreo de la
implementación de las recomendaciones del estudio
18) Limitaciones
19) Interrupción del
estudio
Gestión
En esta etapa, el EI comienza la gestión de la
evaluación. Ahora deben implementarse los procedimientos especificados en el
plan de evaluación y además deberán observarse el calendario y los plazos
establecidos. Algunos aspectos esenciales en esta etapa son:
Formación de un comité de seguimiento
Este
comité actúa como uno del tipo formado por autoridades, que deberá reunirse
periódicamente para monitorear los avances logrados y el cumplimiento de
obligaciones contraídas por las partes.
Selección de un equipo de estudio
Este equipo tiene una responsabilidad directa
sobre el estudio. Está compuesto por un reducido número de personas (entre 4 y
10 miembros) y deberá contar con un coordinador que hará las veces de líder del
mismo. Esta persona deberá tener una adecuada competencia profesional, poseerá
una influencia cierta sobre el resto del equipo, conocerá cómo lograr hacer las
cosas, y un profundo compromiso con el estudio. El líder coordinará las
reuniones del equipo, preparará las agendas de esas reuniones, asignará
responsabilidades, asegurará que las tareas se completen en tiempo y forma y
remitirá los resultados a quienes corresponda.
Los
componentes del equipo se reportarán en todo lo atinentes al estudio al líder y
tendrán las capacidades adecuadas asociadas a las tareas a desarrollar. También
deberán poseer un fuerte compromiso e involucramiento con el proceso evaluativo
y las capacidades necesarias par poder desempeñarse bien como parte de un
equipo de trabajo. Ellos tienen la responsabilidad para llevar a cabo las
tareas asignadas en los plazos establecidos, coordinando su trabajo con otros
componentes del equipo, asistiendo a las reuniones convocadas por el líder y
manteniendo una estricta confidencialidad acerca de la información derivada del
trabajo de evaluación.
Información
La
información de los resultados de la evaluación en la fase siguiente en el
proceso de consulta. La entrega de la información ofrece la oportunidad de
mejorar la utilización de las evaluaciones involucrando a todos los actores,
estimulando la discusión, confrontando asuntos de interés común y ofreciendo la
oportunidad para resolver los problemas existentes. Para lograr el mejor
provecho de esta oportunidad, los EIs primero deben reafirmar sus capacidades y
credibilidades revisando la metodología del estudio y las necesarias
salvaguardas del control de la calidad. Luego, ellos deben presentar sus
hallazgos de manera clara y concisa de modo tal que se ajuste a la clase de
información necesaria para los destinatarios de la misma. Debe tenerse en
cuenta que según sea el posicionamiento del destinatario de los resultados de
la evaluación en la escala gerencial de la organización, la información
requerida puede ser de tipo netamente cualitativa, semicuantitativa o cuantitativa.
Monitoreo
La fase final del proceso de consulta de ei es el
monitoreo de la implementación de las recomendaciones y planes de acción
originados a partir del estudio evaluativo. El EI verifica los logros centrales
y ofrece retroalimentación acerca del progreso durante las reuniones de
revisión. El EI brinda soporte técnico durante la implementación de los cambios
del programa y asiste a las autoridades para revisar los planes de los
programas, si ello es necesario. El EI propugna los cambios, pero también
suministra continuidad en tanto el programa se va cambiando. Al ejercitar el
papel de agente de vinculación, el EI ayuda a que el programa establezca
relaciones fructíferas entre todos los actores. El EI facilita que se logren
soluciones para los problemas motivando a todos los actores involucrados y
suministrando un adecuado soporte técnico.
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Propias Capacidades”, Cuadernos Gránica, Barcelona, España, 1995.
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