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La apicultura

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    TRABAJO PRACTICO

    de

    GEOGRAFIA

    Tema: APICULTURA

    Profesora: Negro, María Inés

    Alumno: Yang, Sung Min

    Curso: 5to 4ta

    C.N.B.A. 1999

    APICULTURA

    INTRODUCCION

    Apicultura: el diccionario de la Academia la define así:(del latín apis, abeja y cultura, cultivo) cría de abejas y aprovechamiento de los productos de estos insectos. Es apicultor entonces, toda persona que se dedique al cultivo o cría abejas; sea esta actividad con fines de lucro, experimentación, información o estudio.

    La cría de abejas constituye, en la mayoría de los casos, una actividad(considerada "menor" dentro de la ganadería) complementaria de granja muy remunerativa, que produce importantes ingresos al productor, con sólo dedicarle los momentos libres que le deja su actividad principal. Ello aparte de su principalísima función biológica como agente polinizador en diversas plantas de fecundación cruzada(ejemplo en los manzanares).

    En cuanto a la función polinizadora de las abejas, conviene señalar que ha cobrado singular importancia en el mejoramiento cualicuantitativo de diversos frutos y semillas. Tanto es así, que se pueden distinguir zonas bien definidas donde se ha intensificado esa práctica, como el Alto Valle del Río Negro(manzano), el sur de la provincia de Buenos Aires(semilla de alfalfa) y las áreas productoras de girasol híbrido.

    La característica económica de la apicultura la constituye el hecho de que son escasos los establecimientos rurales dedicados con exclusividad a la producción de miel. Esto es así en cuanto al número, puesto que las pocas explotaciones especializadas absorben más del 50% de la oferta global.

    La mayoría de los colmenares se localizan en el norte de la provincia de Buenos Aires(60%), en Entre Ríos(11%), Córdoba(9%), Santa Fe(8%), La Pampa(5%). Según el Censo Agropecuario de 1988, había en el país cerca de 1.000.000 de colmenas repartidas en 18.000 explotaciones. La mencionada concentración en la provincia de Buenos Aires se explica por la proximidad de los centros consumidores de miel y por la abundancia y variedad de flora melífera. También son interesantes zonas apícolas, las regiones de riego de Mendoza y Río Negro y la provincia de Misiones. Prácticamente todo el país, con excepción de las mesetas patagónicas, es apto ecológicamente para la cría de abejas.

    Dadas las condiciones naturales altamente favorables para la explotación apícola en la República Argentina, debido a su excelente clima y abundante flora que abastece a las abejas de néctar y polen de elevada calidad y cantidad, se logra por esta razón obtener mieles de color, densidad y aroma que son consideradas unas de las mejores del mundo.

    Sumado a lo anterior el elevado nivel técnico que esta actividad ha registrado en los últimos años y la predisposición de los apicultores para introducir en sus apiarios los nuevos conocimientos científicos y tecnológicos, pudiendo citarse la cosecha de miel que pasó de ser un trabajo manual a uno mecanizado. Las colmenas rústicas han sido desplazadas por las racionales.

    En lo que hace a la industria de implementos apícolas, se encuentra en franco desarrollo y expansión, siguiendo al desarrollo de la apicultura, elevándose el nivel técnico de los operarios y contando con una mecanización de avanzada.

    Conviene destacar la importancia que ha tenido en este desarrollo, la introducción de las abejas de raza italiana a partir de la segunda mitad del siglo pasado, que aportando su gran docilidad y producción, se han ido cruzando con las criollas, aportando un mayor vigor híbrido o heterosis, que se vio traducido en un incremento de la producción de miel y cera. En la Argentina se ha hecho común el cambio de reinas, permitiendo mejorar las razas, al dar cierto vigor por los golpes de sangre, dando esto mayor rusticidad y resistencia a enfermedades.

    Los apicultores argentinos dan preferencia al cultivo de la raza italiana(amarillas o doradas, mestizas y negras) o Apis mellifera lingústica, de las cuales las amarillas forman gran parte de nuestros planteles, recomendadas por su mansedumbre y productividad. Las italianas, junto con las Apis mellifera mellifera(o criolla), caucásica, cárnica y Adansonii, son las más afectadas a las explotaciones en América.

    Además de algunas plagas que afectan a la población colmenar, lo que constituye la mayor preocupación son las posibles invasiones de enjambres de una raza africana de abejas que no son aptas para la producción y, en cambio, son muy agresivas, llegando a diezmar colmenares y a atacar a otros animales e incluso al hombre. Fueron inroducidas accidentalmente en Brasil y suelen incursionar en el norte argentino y, a veces, en el centro del país.

    Como ya dijimos, la vastedad de nuestro territorio y la diversidad de climas que posee, lo hacen ideal para las producciones. Con mayor o menor intensidad el hombre argentino posee colmenas y las explota en todas las zonas agropecuarias. La pampa húmeda por su naturaleza, es la más productiva. Es aquí donde la flora nectarífera y polinífera, más abundante, posibilita la implantación de apiarios.

    Podrían instalarse sin mayores problemas, 10.000.000 de colmenas utilizando racionalmente la superficie continental de nuestro suelo. Hay enormes áreas donde las abejas lograrían librar el néctar de las flores y trasladarlo a las colmenas para transformarlo en miel regalando de paso el invalorable beneficio de la polinización; áreas que todavía permanecen a la espera del hombre emprendedor que se decida a aprovecharlas.

    BENEFICIOS QUE PRODUCE LA APICULTURA

    Es una explotación redituable; con poco capital inicial se obtienen buenos resultados económicos. Una de sus producciones, la miel, con rendimientos de 50 kg. por colmena, que se comercialice a doscientos pesos(el precio anual es aún mayor) puede, en un año, dar la mitad del valor de la colmena poblada(capital). Si se logra duplicar la producción(en muchos lugares del país se consigue) las abejas pagan su vivienda en una sola temporada. Vale decir que el capital invertido puede amortizarse en uno, dos o tres años.

    Los beneficios podemos clasificarlos en directos e indirectos:

    -         Directos: miel, cera, polen, jalea real, veneno, propóleos, núcleos, enjambres y subproductos, en su mayoría derivados de la miel: vino de miel, hidromel, vinagre de miel, licores, arrope, dulces, aplicación en repostería, caramelos, etc.

    -         Indirectos: consiste en la polinización por las obreras pecoreadoras, de multitud de flores de plantas que solamente se polinizan y producen frutos y semillas con intervención de los insectos, entre los cuales se incluye en primer lugar la abeja doméstica(Apis mellifera).

    1.  Directos:

    Miel

    La miel es una sustancia dulce preparada por las abejas melíferas y otros himenópteros, a partir del néctar de las flores, de jugos azucarados extraflorales de los vegetales, y de jugos azucarados que excretan algunos animales, especialmente los pulgones, transformados en su buche o estómago melario y almacenada en sus panales para alimento de larvas y adultos.

    La miel no es únicamente néctar concentrado, es decir, con menor porcentaje de agua, sino que por medio del agregado de secreciones glandulares e intestinales han invertido los azúcares contenidos en el néctar, haciéndolo mucho más asimilables por el insecto y así éste puede cumplir sus funciones de productor de energías y de proveedor de calor animal.

    Las sustancias esenciales dan a la miel su aroma y sabor delicados, y éstas tienen su origen en las flores donde las "pecoreadoras" recolectan el néctar y son los "aceites esenciales" que forman los componentes de la fragancia de las flores.

    Las mieles tienen distinta composición, respondiendo esto al origen del néctar o jugos azucarados que se utilizaron para elaborarlas.

    Cuando las abejas recolectan néctar, el producto que con él elaboran debe llamarse miel. Cuando recogen jugos azucarados extraflorales, de plantas, se llamará mielada. Y cuando la sustancia recogida y tratada en el buche melario es excretada por seres animales, especialmente pulgones, el resultado de la elaboración será llamada Ligamaza.

    Para muchos, mielada y ligamaza son una misma cosa: una miel producida por las abejas en base a la recolección y posterior elaboración de sustancias azucaradas producidas por los vegetales fuera de sus nectarios, o por animales tales como pulgones, cochinillas, etc.

    En consecuencia, es más lógico hablar de mieles y no de miel, dada la diferente composición de este alimento, tanto en sus valores cuantitativos como cualitativos.

    Desde el punto de vista de su composición química es una solución muy concentrada de glucosa y levulosa, con pequeñas cantidades de sacarosa, dextrina, proteínas, sales minerales, ácidos orgánicos, etc. La proporción de sus componentes varía según el tipo de néctar con que ha sido producida, el cual a su vez, está directamente influido por la flora apícola de la región. El color(aunque la mayor parte de las mieles son de color ámbar, existe un gran número de tonalidades), sabor(se conoce poco de los componentes del sabor de la miel, pero se conoce que son bastante volátiles, y por ese motivo se eliminan fácilmente cuando se calienta la miel.), aroma y consistencia(líquida, semilíquida o granulada) de la miel son características de mucha importancia para deducir la calidad del producto y constituyen una guía para determinar su origen floral. La miel pura no debe contener caramelo, edulcorantes naturales o artificiales, colorantes, antisépticos, antifermentativos y materias extrañas.

    La producción de miel depende de varios factores: que la colonia posea un gran número de abejas pecoreadoras, de la inteligente y activa colaboración del hombre; de la marcha de la estación y sobre todo de la existencia de una abundante flora nectarífera. El néctar es el jugo azucarado, viscoso y aromático secretado por las plantas destinado a atraer a los insectos y que las abejas recogen para transformarlo en miel. De la cantidad y calidad del mismo dependen, en gran parte, los rendimientos que se obtienen de todo el apiario.

    Como este producto ya maduro puede conservarse por mucho tiempo dentro de la colmena, y también, bien acondicionado, fuera de ella, el momento adecuado para extraerlo y procesarlo, lo determina el apicultor. También es de su elección la forma de proceder.

    La miel es una sustancia viva cuyos componentes experimentan modificaciones con el transcurso del tiempo. Para que mantenga todo su valor como alimento natural es necesario observar un serie de reglas durante el proceso de cosecha, desoperculado, extractado, envasado, fraccionamiento y conservación. Debe cosecharse cuando está madura, esto es, cuando los panales que la contienen dentro d% la colmena han sido operculados por la obrera. La miel que no ha madurado contiene agua en exceso y generalmente fermenta. En


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