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Los cinco sentidos

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    Trabajo Práctico de Naturales.

    Tema: Los cinco sentidos

    órganos sensoriales

    En seres humanos y otros animales, órganos especializados que reciben estímulos del exterior y transmiten el impulso a través de las vías nerviosas hasta el sistema nervioso central donde se procesa y se genera una respuesta.

    Los cinco sentidos son el oído, la vista, el olfato, el gusto y el tacto. El tacto tiene muchas subdivisiones, como el sentido de la presión, del calor, del frío y del dolor; los científicos contabilizan más de 15 sentidos adicionales. Los receptores sensoriales que están en el interior de los tejidos de los músculos, tendones y articulaciones se llaman propioceptores, e informan sobre sensaciones como el peso, la posición del cuerpo y el juego de algunas articulaciones. En el interior del canal semicircular del oído está el órgano del equilibrio, que informa de la estabilidad del cuerpo. Las sensaciones generales de las necesidades del organismo, como la sed, el hambre, la fatiga y el dolor, también se consideran sentidos.

    Visión

    facultad por la cual a través del ojo, órgano visual, se percibe el mundo exterior. Muchos organismos simples tienen receptores luminosos capaces de reaccionar ante determinados movimientos y sombras, pero la verdadera visión supone la formación de imágenes en el cerebro. Los ojos de los distintos organismos proporcionan imágenes de diversa claridad: este artículo se refiere a la visión en seres humanos y en otros animales con ojos de análoga complejidad.

    Principios básicos

    La visión está relacionada en especial con la percepción del color, la forma, la distancia y las imágenes en tres dimensiones. En primer lugar, las ondas luminosas inciden sobre la retina del ojo, pero si estas ondas son superiores o inferiores a determinados límites no producen impresión visual. El color depende, en parte, de la longitud o longitudes de onda de las ondas luminosas incidentes, que pueden ser simples o compuestas, y en parte del estado del propio ojo, como ocurre en el daltonismo. La luminosidad aparente de un objeto depende de la amplitud de las ondas luminosas que pasan de él al ojo, y las pequeñas diferencias de luminosidad perceptibles siempre guardan una relación casi constante con la intensidad total del objeto iluminado.

    Dentro de los principios ópticos normales, un punto por encima de la línea directa de visión queda un punto por debajo del centro de la retina y viceversa. Si la retina fuera observada por otra persona, el observador vería que la imagen del objeto formada en ella es una imagen invertida. Cualquier incremento en la magnitud de la imagen retiniana suele estar asociado con la proximidad del objeto. Cuando este mismo efecto se consigue mediante lentes, aun cuando la distancia real se incremente, el objeto parece aproximarse. Esta proximidad aparente es resultado de un razonamiento inconsciente. La mente asigna a cualquier objeto una talla determinada o conocida.

    Los ojos

    Gracias a este sentido se puede conocer el color la forma, el tamaño, y el lugar de las cosas. El órgano receptor es el ojo. Los seres humanos tenemos dos ojos, ubicados en las cavidades orbitarias del cráneo. Cada uno de ellos esta formado por tres capas: una externa llamada esclerótica, una media, llamada coroides y una interna que recibe el nombre de retina.

    De las tres capas que forman los ojos, la esclerótica es la más resistente. Se la llama normalmente blanca de ojo. En la parte anterior se hace transparente y forma la córnea a través de la cual pasa la luz. La coroides, capa media, contiene gran cantidad de vasos sanguíneos. En la región anterior tiene un orificio llamado pupila, que puede agrandarse o achicarse gracias a los músculos de una membrana que lo rodea: el iris. El color del iris (color de los ojos) varía según las personas.

    La retina es la capa más interna. En ella se origina el nervio óptico. Es la parte sensible del ojo. Esta formada por dos tipos de células: los bastoncitos y los conos. Los primeros son sensibles a la intensidad luminosa y los conos a los colores. Además, en el interior del ojo se encuentra el cristalino, órgano, que es un lente biconvexa y que divide al ojo en dos partes: anterior y posterior. La anterior esta ocupada por un liquido: el humor acuoso y la posterior por otro: el humor vítreo. Para que un objeto se pueda ver tiene que estar iluminado. Los rayos de luz que iluminan los objetos penetran por la córnea, atraviesan la pupila y encuentran ea su camino el humor acuoso, el cristalino y el humor vítreo. Al pasar por estos se refractan y eso hace que los rayos luminosos se desvíen y lleguen de esta forma hasta la retina. Por eso se forma en ella la imagen invertida del objeto que se observa. El nervio óptico lleva esta imagen hasta el lóbulo occipital del cerebro y allí se endereza.

    Visión estereoscópica

    Los seres humanos y otros animales son capaces de enfocar los dos ojos sobre un objeto, lo que permite una visión estereoscópica, fundamental para percibir la profundidad. El principio de la visión estereoscópica puede describirse como un proceso visual relacionado con el uso de un estereoscopio, el cual muestra una imagen desde dos ángulos ligeramente diferentes, que los ojos funden en una imagen tridimensional única.

    En las siguientes figuras, I y D representan los ojos y SS una línea (el horóptero) que pasa por el punto A en el que los ejes ópticos IA y DA se cortan y que es paralela a otra línea que une los ojos I y D. El punto A se ve en los puntos correspondientes de los dos ojos, situados al otro lado del eje. Sin embargo, dos puntos i y d, podrían estar situados en el plano del horóptero (plano que pasando por el horóptero es perpendicular al eje óptico), o fuera de él, de manera que los dos ojos percibirían los puntos i y d como un punto único, B (en la figura 1 el punto B está más cerca del ojo y en la figura 2 está más lejos del ojo que del horóptero SS). Supongamos ahora, figura 1, un esquema que represente i y A, y otro que represente d y A; de esta manera el primero se sitúa sobre el ojo izquierdo y el segundo sobre el ojo derecho. En este caso, los dos ejes ópticos convergen de tal manera que la imagen de A se forma en los correspondientes puntos en los dos ojos. Los puntos i y d aparecen combinados en uno sólo, situado o más cerca del ojo que A o más lejos. Esto explica el funcionamiento del estereoscopio y también el efecto pseudoscópico producido cuando las imágenes están invertidas.

    Defectos de la visión

    El trastorno más común de la visión está provocado por cristales u otros cuerpos opacos pequeños presentes en los humores del ojo los cuales no suelen ser mas que una molestia pasajera. Mucho más serias son las opacidades denominadas cataratas, que se desarrollan en las lentes oculares como consecuencia de lesión mecánica, edad avanzada o dietas carenciales. La opacidad de la córnea también provoca una pérdida de transparencia; el trasplante de una parte de la córnea sana procedente de otra persona puede solucionar este problema.

    Deficiencias de la visión

    La hemeralopía está causada por una incipiente opacidad en uno o más de los tejidos oculares. La nictalopía se debe a una deficiencia de rodopsina en la retina originada por una falta de vitamina A. La ceguera para los colores se atribuye a un defecto congénito de la retina o de otras partes nerviosas del tracto óptico. La ambliopía es una deficiencia en la visión sin daño estructural aparente, que puede deberse a un exceso del consumo de drogas, tabaco, alcohol, estar asociada con la histeria o con la uremia, o a la falta de uso de un ojo, en ocasiones como consecuencia de un defecto visual grave en él.

    Deformaciones

    La miopía y la hipermetropía están causadas por una falta de simetría en la forma del globo ocular, o por defecto, por la incapacidad de los músculos oculares para cambiar la forma de las lentes y enfocar de forma adecuada la imagen en la retina. La miopía puede corregirse con el empleo de lentes bicóncavas y la hipermetropía requiere lentes convexas. La presbicia se debe a la pérdida de elasticidad de los tejidos oculares con la edad; suele empezar a partir de los 45 años, y es similar a la hipermetropía. Todas estas alteraciones se corrigen con facilidad con el uso de lentes adecuadas.

    El astigmatismo resulta de la deformación de la córnea o de la alteración de la curvatura de la lente ocular, con una curvatura mayor a lo largo de un meridiano que del otro; el resultado es una visión distorsionada debido a la imposibilidad de que converjan los rayos luminosos en un sólo punto de la retina.

    Los defectos, debilidad o parálisis de los músculos externos del globo ocular pueden originar defectos de la visión como la diplopía o visión doble, y el estrabismo, o bizquera. En los casos incipientes, el estrabismo puede curarse con el uso de lentes con forma de cuña; en estados avanzados suele ser necesaria la cirugía de los músculos oculares.

    Ceguera

    La presión en el nervio óptico puede ser causa de ceguera en la mitad derecha o izquierda, o en la mitad interior o exterior de los ojos. La separación de la retina desde el interior del globo ocular provoca ceguera, ya que la retina se desplaza al fondo del ojo, fuera del campo de la imagen formada por las lentes. La corrección permanente requiere cirugía.

    TACTO

    Tacto, es uno de los cinco sentidos de los seres humanos y de otros animales. A través del tacto, el cuerpo percibe el contacto con las distintas sustancias, objetos, etcétera. Los seres humanos presentan terminaciones nerviosas especializadas y localizadas en la piel, que se llaman receptores del tacto y pueden ser de dos tipos: corpúsculos de Meisner y discos de Merkel. Estos receptores se estimulan ante una deformación mecánica de la piel y transportan las sensaciones hacia el cerebro a través de fibras nerviosas. Los receptores se encuentran en la epidermis, que es la capa más externa de la piel, y están distribuidos por todo el cuerpo de forma variable, por lo que aparecen zonas con distintos grados de sensibilidad táctil en función del números de receptores que contengan. Existe una forma compleja de receptor del tacto en la cual los terminales forman nódulos diminutos o bulbos terminales; a este tipo de receptores pertenecen los corpúsculos de Paccini, sensibles a la presión, que se encuentran en las partes sensibles de las yemas de los dedos. El tacto es el menos especializado de los cinco sentidos, pero a base de usarlo se puede aumentar su agudeza; los ciegos, por ejemplo, tienen un sentido táctil muy delicado que les permite leer las letras del sistema Braille.

    La piel es una capa protectora que recubre todo el cuerpo. Está formada por tres capas: la epidermis, la dermis y la hipodermis. La epidermis es la capa más externa. Esta constituida por tejido epitelial. La dermis, capa mucho más gruesa, contiene los anexos de la piel y las papilas dérmicas. Loa anexos de la piel son las glándulas sudoríparas y sebáceas, los pelos y las uñas. Las papilas dérmicas son elevaciones que se encuentran distribuidas por todo el cuerpo y que pertenecen a la capa superficial de la dermis. Están relacionadas con el sentido del tacto porque en algunas de ellas se encuentran los corpúsculos receptores y en otras las terminaciones libres. Existen cuatro tipo de corpúsculos: de Meissner, de pacini, de Ruffini, y de Krause. La hipodermis separa a la piel de los músculos.

    Las papilas dérmicas son los verdaderos órganos del tacto. En algunas de ellas se encuentran las terminaciones libres, fibras nerviosas ramificadas que se distribuyen por la piel captando los estímulos dolorosos. En otras papilas están los corpúsculos receptores. Los de Meissner nos permiten reconocer la forma, la dureza y la rugosidad de las cosas. Los de Pacini nos informan sobre el peso que tienen los objetos. Los de Ruffini reciben las sensaciones térmicas de calor y frío. La piel de nuestro cuerpo no tiene en todas las partes el mismo espesor.

    Gusto, uno de los cinco sentidos; actúa por contacto de sustancias solubles con la lengua. El ser humano es capaz de percibir un abanico amplio de sabores como respuesta a la combinación de varios estímulos, entre ellos textura, temperatura, olor y gusto. Considerado de forma aislada, el sentido del gusto sólo percibe cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo; cada uno de ellos es detectado por un tipo especial de papilas gustativas.

    Las casi 10.000 papilas gustativas que tiene el ser humano están distribuidas de forma desigual en la cara superior de la lengua, donde forman manchas sensibles a clases determinadas de compuestos químicos que inducen las sensaciones del gusto. Por lo general, las papilas sensibles a los sabores dulce y salado se concentran en la punta de la lengua, las sensibles al ácido ocupan los lados y las sensibles al amargo están en la parte posterior.

    Los compuestos químicos de los alimentos se disuelven en la humedad de la boca y penetran en las papilas gustativas a través de los poros de la superficie de la lengua, donde entran en contacto con células sensoriales. Cuando un receptor es estimulado por una de las sustancias disueltas, envía impulsos nerviosos al cerebro. La frecuencia con que se repiten los impulsos indica la intensidad del sabor; es probable que el tipo de sabor quede registrado por el tipo de células que hayan respondido al estímulo.

    Este sentido nos permite conocer el sabor de todas las cosas que llegan a nuestra boca. El órgano receptor es la lengua, a la que también utilizamos para hablar, masticar y tragar los alimentos. La lengua es un órgano muscular. Esta sostenida por el hueso hioides. Los principales músculos que la forman son: el lingual superior, que levanta la punta; el lingual inferior que baja la punta de la lengua, y el lingual transverso, que al contraerse la dobla en forma de canaleta. Toda su superficie esta recubierta por una piel en la que se encuentran formaciones especiales llamadas papilas. Estos son los verdaderos órganos sensitivos. Según las funciones que desempeñen las papilas pueden ser: gustativas o táctiles. Dentro de las gustativas están las falciformes y las fungiformes. Son papilas táctiles las filiformes, que se distribuyen por toda la superficie de la lengua.

    Existen cuatro sabores: dulce, amargo, salado y ácido. Estos son captados por diferentes zonas de la lengua. Todas las cosas dulces son descubiertas por las papilas fungiformes que se encuentran en la punta de la lengua. Cuando comemos algo ácido, son las fungiformes de los bordes las que captan ese sabor. En el centro se encuentran las falciformes que se encargan de lo amargo, mientras que en la punta y los bordes actúan las fungiformes de lo salado.

    Olfato, uno de los cinco sentidos, con el cual se perciben los olores. La nariz, equipada con nervios olfativos, es el principal órgano del olfato. Los nervios olfativos son también importantes para diferenciar el gusto de las sustancias que se encuentran dentro de la boca. Es decir, muchas sensaciones que se perciben como sensaciones gustativas, tienen su origen, en realidad, en el sentido del olfato.

    Las sensaciones olfatorias son difíciles de describir y de clasificar. Sin embargo, se han realizado clasificaciones fijándose en los elementos químicos asociados a los olores de las sustancias. Ciertas investigaciones indican la existencia de siete olores primarios: alcanfor, almizcle, flores, menta, éter (líquidos para limpieza en seco, por ejemplo), acre (avinagrado) y podrido. Estos olores primarios corresponden a siete tipos de receptores existentes en las células de la mucosa olfatoria. Las investigaciones sobre el olfato señalan que las sustancias con olores similares tienen moléculas del mismo tipo. Estudios recientes indican que la forma de las moléculas que originan los olores determina la naturaleza del olor de esas moléculas o sustancias. Se piensa que estas moléculas se combinan con células específicas de la nariz, o con compuestos químicos que están dentro de esas células. La captación de los olores es el primer paso de un proceso que continúa con la transmisión del impulso a través del nervio olfatorio y acaba con la percepción del olor por el cerebro.

    El sentido del olfato nos permite conocer el olor de las cosas que nos rodean. El órgano que se encarga de esta función es la pituitario, membrana que recubre las fosas nasales. La pituitaria tiene dos regiones: una inferior respiratoria y otro superior olfatoria. El olfato es un sentido químico. A través del aire nos llegan los diferentes olores. Para que la pituitaria pueda recibirlos tiene que estar húmeda. De esto se encarga el mucus que segrega las glándulas mucosas.

    Audición, uno de los cinco sentidos principales, por el cual el órgano auditivo, u oído en los vertebrados, percibe las ondas de sonido. El proceso de la percepción del sonido o audición se debe a la vibración de un objeto material que actúa como estímulo físico. En condiciones normales, la vibración se transmite desde el objeto hasta el oído a través de un movimiento de ondulación de las partículas del aire.

    El oído consta de tres partes fundamentales:

             El oído externo: Esta formado por el pabellón, comúnmente llamado oreja y por el conducto auditivo externo. El pabellón es un órgano cartilaginoso recubierto por la piel. Sirve para conducir las ondas sonoras hasta el conducto auditivo externo, que las transmite hasta el oído medio.

             El oído medio: Esta parte es una cavidad llena de aire y esta separada del conducto auditivo por una membrana: el tímpano. En su interior se encuentran tres hueseciillos: el martillo, el yunque y el estribo, que se articulan entre sí formando una cadena que transmite las ondas sonoras.

             El oído interno: esta formado por el vestíbulo, los conductos semicirculares y el caracol. Todos estos órganos tienen una doble pared: la externa ósea y la interna membranas. En el interior de esta última se encuentra un líquido: la endolinfa. En el oído interno se aloja el verdadero órgano de la audición, formado por un conjunto de células sensoriales llamadas órgano de Corta.

    Así escuchamos: El sonido es un estimulo especifico del sentido del oído. El pabellón recoge las ondas sonoras y las envía hacia el conducto auditivo externo. Este las refuerza y las conduce hacia el tímpano que, al vibrar, mueve la cadena de huesillos. Así llegan las ondas sonoras hasta el oído interno. En esta parte es la endolinfa la que se encarga de transmitir las vibraciones. Este liquido pone en acción las células sensoriales del órgano de Corta que al ser estimuladas dan origen a un impulso nervioso. El impulso nervioso es transmitido por el nervio acústico hasta el centro de la audición, ubicado en el lóbulo temporal del cerebro. Muchas veces las personas quedan sordas momentáneamente, una de las causas es la acumulación de cera en el conducto auditivo externo. También los resfrías y las otitis (inflamaciones en el oído) pueden ocasionar sorderas transitorias.

    Los sonidos que nos rodean

    La intensidad de los sonidos se mide con decibeles ( dB ) Los que superan los 100 decibeles pueden ser dolorosos para nuestros oídos. A veces un sonido agudo muy fuerte puede perforar la membrana del tímpano y provocar sordera, temporaria o permanente.

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