Inca Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales: Libro cuarto - ALIPSO.COM: Monografías, resúmenes, biografias y tesis gratis.
Aprende sobre marketing online, desarrollo de sitios web gratis en Youtube
Suscribite para recibir notificaciones de nuevos videos:
Sábado 23 de Octubre de 2021 |
 

Inca Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales: Libro cuarto

Imprimir Recomendar a un amigo Recordarme el recurso

Agregado: 12 de ABRIL de 2000 (Por ) | Palabras: 3793 | Votar |
2 votos | Promedio: 9
| Sin comentarios | Agregar Comentario
Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura >
Material educativo de Alipso relacionado con Inca Garcilaso Vega Comentarios Reales Libro cuarto
  • Biografia y vida de cuarto conde de James Hepburn Bothwell: Breve Biografia de cuarto conde de James Hepburn Bothwell
  • Biografia y vida de Ventura de la Vega: Breve Biografia de Ventura de la Vega
  • Los Incas:

  • Enlaces externos relacionados con Inca Garcilaso Vega Comentarios Reales Libro cuarto

    Inca Garcilaso de la Vega

    "Comentarios Reales" : Libro cuarto

    Biografía, formación y obra del autor

    El Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616)

    Nació en el Cuzco y era hijo natural pero noble por ambas ramas: su padre fue un capitán español vinculado a ilustres familias y su madre una ñusta (princesa) incaica, vinculada a la corte cuzqueña. De acuerdo con su origen, posee una conexión con los dos mundos (América y Europa) como así también dos lenguas maternas. Esta doble sangre estará presente en todo su estilo literario. Escuchó tradiciones y relatos de los tiempos del esplendor incaico y asistió a las primeras acciones de la conquista del Perú y las guerras civiles entre los conquistadores; resumió esa visión del fin de una era y el comienzo de otra muy distinta, en una frase famosa: "Trocósenos el reinar en vasallaje".

    Considerado uno de los más grandes cronistas de América, es el primer escritor que presintió la peruanidad antes de que el Perú existiese, y uno de los mejores prosistas del renacimiento hispánico. Su visión del imperio de los incas es fundamental en la historiografía colonial, porque da a las fuentes orales y mitológicas la total validez historiográfica que antes raramente habían alcanzado; y porque brinda una imagen armoniosa, artísticamente idealizada y emocionalmente intensa del mundo incaico y los primeros años de la conquista.

    Se lo puede ubicar entre los cronistas de indias y se corresponde incluirlo dentro de lo que denominamos "corriente culta", pues, a pesar de su sangre mestiza, de los motivos de su obra capital y de su indianismo, toda la forma, la estructura y el pensamiento de su producción, demuestran su educación europea.

    Sin derecho a usar el nombre de su padre Sebastián Garcilaso de la Vega (llevaba el de Gómez Suárez de Figueroa), de naturaleza tímida y reservada, la formación intelectual del Inca fue lenta, y tardía su producción madura. Esta obra se produce enteramente en España, adonde viaja en 1560, con el propósito de reclamar el derecho a su nombre entre sus antepasados ilustres se encontraban el poeta Garcilaso de la Vega, Jorge Manrique y el marqués de Santillana, lo que consigue y al que agrega orgullosamente el apelativo Inca, por el que se le conoce. Se establece en Montilla (1561), donde goza de la protección de sus parientes paternos, y luego en Córdoba (1589), donde se vinculó a los círculos de humanistas españoles y se dedicó al estudio y la investigación que le permitirían escribir sus crónicas. Se inició en la vida literaria con la notable traducción (1590) de los Diálogos de amor de León Hebreo, a partir del original italiano. Su primera crónica, La Florida del Inca (1605), epopeya en prosa, nada tiene que ver con el Perú sino con la conquista de la península de ese nombre (actualmente parte de los Estados Unidos) por Hernando de Soto, pero prueba las altas virtudes del Inca como prosista y narrador. Su obra máxima son los Comentarios reales, cuya primera parte (1609) trata de la historia, cultura e instituciones sociales del imperio incaico; y la segunda, titulada Historia general del Perú (publicada póstumamente en 1617), que se ocupa de la conquista de esas tierras y de las guerras civiles. La crónica ofrece una síntesis ejemplar de las dos principales culturas que configuran el Perú, integradas dentro de una concepción providencialista de los procesos históricos, que él presenta como una marcha, desde los oscuros tiempos de barbarie al advenimiento de la gran cultura europea moderna. Se le considera y aprecia como excepcional y tardío representante de la prosa renacentista, caracterizada por la mesura y el equilibrio entre la expresión y los contenidos, por su sobria belleza formal.

    Renacimiento

    Período de la historia europea caracterizado por un renovado interés por el pasado grecorromano clásico y especialmente por su arte. El renacimiento comenzó en Italia en el siglo XIV y se difundió por el resto de Europa durante los siglos XV y XVI. En este periodo, la fragmentaria sociedad feudal de la edad media, caracterizada por una economía básicamente agrícola y una vida cultural e intelectual dominada por la Iglesia, se transformó en una sociedad dominada progresivamente por instituciones políticas centralizadas, con una economía urbana y mercantil, en la que se desarrolló el mecenazgo de la educación, de las artes y de la música.

    Contexto

    El término renacimiento' lo utilizó por vez primera en 1855 el historiador francés Jules Michelet para referirse al "descubrimiento del mundo y del hombre" en el siglo XVI. El historiador suizo Jakob Burckhardt amplió este concepto en su obra La civilización del renacimiento italiano (1860), en la que delimitó el renacimiento al situarlo en el periodo comprendido entre el respectivo desarrollo artístico de los pintores Giotto y Miguel Ángel, y definió a esta época como el nacimiento de la humanidad y de la conciencia modernas tras un largo periodo de decadencia.

    La más reciente investigación ha puesto fin al concepto de la edad media como época oscura e inactiva y ha mostrado cómo el siglo previo al renacimiento estuvo lleno de logros. Gracias a los scriptoria (aulas dedicadas al estudio) de los monasterios medievales se conservaron copias de obras de autores latinos como Virgilio, Ovidio, Cicerón y Séneca. El sistema legal de la Europa moderna tuvo su origen en el desarrollo del Derecho civil y del Derecho canónico durante los siglos XII y XIII, y los pensadores renacentistas continuaron la tradición medieval de los estudios de gramática y retórica. En el campo de la teología, durante el renacimiento se continuaron las tradiciones medievales del escolasticismo y las establecidas por las obras de santo Tomás de Aquino, Juan Escoto y Guillermo de Ockham. El platonismo y el aristotelismo fueron cruciales para el pensamiento filosófico renacentista. Los avances en las disciplinas matemáticas (también en la astronomía) estaban en deuda con los precedentes medievales. Las escuelas de Salerno y Montpellier fueron destacados centros de estudios de medicina durante la edad media.

    Ruptura con la tradición

    Por supuesto, la edad media no acabó de forma repentina. No obstante, sería falso considerar la historia como una perpetua continuidad y, por tanto, al renacimiento como una mera continuación de la edad media. Una de las más significativas rupturas renacentistas con la tradición medieval se encuentra en el campo de la historia. Las obras Historiarum florentini populi libri XII (Doce libros de historias florentinas, 1420) de Leonardo Bruno, las Istorie fiorentine (Historias florentinas, 1525) de Nicolás Maquiavelo, Storia dItalia (Historia de Italia, 1561-1564) de Francesco Guicciardini y Methodus ad facilem historiarum cognitionem (Método para facilitar el conocimiento de la historia, 1566) de Jean Bodin (Bodino), estaban escritas bajo un punto de vista secular del tiempo y con una actitud crítica hacia las fuentes históricas. La historia se convirtió en una rama de la literatura más que de la teología; los historiadores renacentistas rechazaron la división medieval cristiana de la historia, que se iniciaba con la Creación, seguida por la encarnación de Jesús, para terminar con el posterior Juicio Final. La visión renacentista de la historia también constaba de tres partes: comenzaba con la antigüedad, continuaba con la edad media y se completaba con la edad de oro, o renacimiento, que acababa de iniciarse. Mientras que los eruditos medievales contemplaban con recelo el mundo pagano griego y romano creyendo que vivían en la última etapa histórica, previa al Juicio Final, sus colegas renacentistas exaltaban el mundo clásico, condenaban el medievo como una etapa ignorante y bárbara y proclamaban su propia era como la época de la luz y de regreso al clasicismo. Esta visión era expresada por muchos pensadores renacentistas que recibieron el nombre de humanistas.

    La idea renacentista del humanismo supuso otra ruptura cultural con la tradición medieval. Según el profesor estadounidense Paul Oscar Kristeller, este término, frecuentemente mal interpretado, significa la tendencia general del renacimiento a "conceder la mayor importancia a los estudios clásicos y a considerar la antigüedad clásica como la pauta común y el modelo a seguir en toda la actividad cultural". Se estudiaron los textos clásicos y se enjuiciaron por sus propios valores; desde este momento ya no se utilizarían más para embellecer y justificar la civilización cristiana. El gran interés por la antigüedad tuvo su expresión en la febril y fructífera búsqueda de manuscritos clásicos; se redescubrieron los Diálogos de Platón, los textos históricos de Heródoto y Tucídides, las obras de los dramaturgos y poetas griegos, así como de los Padres de la Iglesia, que se publicaron críticamente por primera vez. El estudio de la lengua griega se desarrolló en los siglos XV y XVI gracias a la emigración de eruditos bizantinos que, tras la caída de Constantinopla en manos del Imperio otomano en 1453, la enseñaron en Florencia, Ferrara y Milán. El estudio de la literatura antigua, de la historia y de la filosofía moral, aunque a veces degeneró en una imitación de los clásicos, tenía por objetivo crear seres humanos libres y civilizados, personas de gusto y juicio, ciudadanos, en definitiva, más que sacerdotes y monjes.

    La perfección del cuerpo humano mediante el entrenamiento físico, ideal que raramente se conoció en la edad media, se convirtió en uno de los objetivos de la educación renacentista. Los estudios humanísticos, junto a los grandes logros artísticos de la época, fueron fomentados y apoyados económicamente por grandes familias.

    Las artes

    La recuperación y estudio de los clásicos originó la aparición de nuevas disciplinas filología clásica, arqueología, numismática y epigrafía y afectó críticamente al desarrollo de las ya existentes. En el campo de las bellas artes la ruptura decisiva con la tradición medieval tuvo lugar en Florencia en torno a 1420, cuando el arte renacentista alcanzó el concepto científico de perspectiva lineal que hizo posible representar el espacio tridimensional de forma convincente en una superficie plana.

    Ciencia y tecnología

    También se hicieron progresos en medicina y anatomía, especialmente tras la traducción, en los siglos XV y XVI, de numerosos trabajos de Hipócrates y Galeno; también fueron traducidos en el siglo XVI algunos de los más avanzados tratados griegos sobre matemáticas. Entre los avances realizados destacaron la solución de ecuaciones cúbicas y la innovadora astronomía de Nicolás Copérnico, Tycho Brahe y Johannes Kepler. A finales del siglo XVI, Galileo ya había dado un paso fundamental al aplicar modelos matemáticos a la física. La geografía se transformó gracias a los conocimientos empíricos adquiridos a través de las exploraciones y los descubrimientos de nuevos continentes y por las primeras traducciones de las obras de Tolomeo y Estrabón.

    En el campo de la tecnología, la invención de la imprenta en el siglo XV revolucionó la difusión de los conocimientos. La imprenta incrementó el número de ejemplares, ofreció a los eruditos textos idénticos con los que trabajar y convirtió el trabajo intelectual en una labor colectiva. El uso de la pólvora transformó las tácticas militares entre los años 1450 y 1550, favoreciendo el desarrollo de la artillería, que mostró su efectos devastadores contra los muros de piedra de castillos y ciudades. El ejército medieval, encabezado por la caballería y apoyado por arqueros, fue reemplazado progresivamente por la infantería, provista de armas de fuego y picas; tales fuerzas formaron los primeros ejércitos permanentes de Europa.

    Política

    En el campo del derecho, se tendió a sustituir el abstracto método dialéctico de los juristas medievales por una interpretación filológica e histórica de las fuentes del Derecho romano. Por lo que respecta al pensamiento político, los teóricos renacentistas recusaron, pero no anularon, la proposición medieval de que la preservación de la libertad, del derecho y de la justicia constituía el objetivo fundamental de la vida política. Los renacentistas aseveraron que la misión central del gobernante era mantener la seguridad y la paz. Maquiavelo sostenía que la virtú (la fuerza creativa) del gobernante era la clave para el mantenimiento de su propia posición y el bienestar de sus súbditos, idea consonante con la política de la época.

    Durante el renacimiento, las ciudades italianas se convirtieron en estados territoriales que buscaban expandirse a costa de otros. La unificación territorial tuvo lugar también en España, Francia e Inglaterra, lo que condujo a la formación del Estado nacional moderno. Este proceso contó con la ayuda de la moderna diplomacia, configurada, al tiempo que las nuevas tácticas militares, cuando las ciudades-estado italianas establecieron embajadas permanentes en cortes extranjeras. En el siglo XVI la institución de la embajada estable se hallaba extendida por el norte del continente, en Francia, Inglaterra y en el Sacro Imperio Romano Germánico.

    Religión

    El clero renacentista, particularmente su más alta jerarquía, ajustó su comportamiento a la ética y costumbres de la sociedad laica. Las actividades de los papas, cardenales y obispos apenas se diferenciaban de las usuales entre los mercaderes y políticos de la época. Al mismo tiempo, la cristiandad se mantuvo como un elemento vital y esencial de la cultura renacentista. Predicadores como san Bernardino de Siena y teólogos o prelados como San Antonino de Florencia, gozaron de gran prestigio y fueron venerados. Además muchos humanistas se preocuparon por cuestiones teológicas y aplicaron los nuevos conocimientos filológicos e históricos para estudiar e interpretar a los Padres de la Iglesia. El acercamiento humanista a la teología y a las Escrituras se puede observar desde el erudito y poeta italiano Petrarca hasta el holandés Erasmo de Rotterdam, lo que tuvo un poderoso impacto sobre los católicos y protestantes.

    Evaluación

    Algunos medievalistas afirman que la hinchada elocuencia y el insípido neoclasicismo de muchos escritos humanistas debilitan la pretensión de que el renacimiento constituye un punto de inflexión en la civilización occidental. Aunque esas aseveraciones son válidas en cierta medida, el renacimiento fue sin duda una época en la que las antiguas creencias fueron puestas a prueba y la ebullición intelectual que entonces se produjo preparó el camino a los pensadores y científicos del siglo XVII. La idea renacentista de que la humanidad domina a la naturaleza es análoga al concepto del control del hombre sobre los elementos de la naturaleza explicado por Francis Bacon, concepto que inició el desarrollo de la ciencia y de la tecnología moderna. No obstante, el renacimiento ha legado, por encima de todo, monumentos de gran belleza artística que se mantienen como definiciones perennes de la cultura occidental.

    Humanismo

    En filosofía, actitud que hace hincapié en la dignidad y el valor de la persona. Uno de sus principios básicos es que las personas son seres racionales que poseen en sí mismas capacidad para hallar la verdad y practicar el bien. El término humanismo se usa con gran frecuencia para describir el movimiento literario y cultural que se extendió por Europa durante los siglos XIV y XV. Este renacimiento de los estudios griegos y romanos subrayaba el valor que tiene lo clásico por sí mismo, más que por su importancia en el marco del cristianismo.

    El movimiento humanista comenzó en Italia, donde los escritores de finales de la edad media Dante, Giovanni Boccaccio y Francesco de Petrarca contribuyeron en gran medida al descubrimiento y a la conservación de las obras clásicas. Los ideales humanistas fueron expresados con fuerza por otro estudioso italiano, Giovanni Pico della Mirandola, en su Oración, obra que trata sobre la dignidad del ser humano. El movimiento avanzó aún más por la influencia de los estudiosos bizantinos llegados a Roma después de la caída de Constantinopla a manos de los turcos en 1453, y por la creación de la Academia platónica en Florencia. La Academia, cuyo principal pensador fue Marsilio Ficino, fue fundada por el hombre de Estado y mecenas florentino Cosme I de Medici. Deseaba revivir el platonismo y tuvo gran influencia en la literatura, la pintura y la arquitectura de la época.

    La recopilación y traducción de manuscritos clásicos se generalizó, de modo muy significativo entre el alto clero y la nobleza. La invención de la imprenta de tipos móviles, a mediados del siglo XV, otorgó un nuevo impulso al humanismo mediante la difusión de ediciones de los clásicos. Aunque en Italia el humanismo se desarrolló sobre todo en campos como la literatura y el arte, en Europa central, donde fue introducido por los estudiosos alemanes Johannes Reuchlin y Philip Melanchthon, el movimiento penetró en ámbitos como la teología y la educación, con lo que se convirtió en una de las principales causas subyacentes de la Reforma.

    Uno de los estudiosos más importantes en la introducción del humanismo en Francia fue Erasmo de Rotterdam, que también desempeñó un papel principal en su difusión por Inglaterra. Allí, el humanismo fue divulgado en la Universidad de Oxford por los estudiosos William Grocyn y Thomas Linacre, y en la Universidad de Cambridge por Erasmo y san Juan Fisher. Desde las universidades se extendió por toda la sociedad inglesa y allanó el camino para la edad de oro de la literatura y la cultura que llegaría con el periodo isabelino.

    Análisis del texto

    Esta obra fundamental del escritor indígena trata acerca del origen de los incas, está dividida en dos partes. La primera, es una exaltación del mundo incaico y describe con nostalgia las tradiciones recopiladas de fuentes legendarias. Recurre muchas veces a la memoria y al conocimiento directo de testigos del imperio inca. "Demás de habérmelo dicho los indios, alcancé y vi por mis propios ojos mucha parte de aquella idolatría". Es una descripción narrada con ideas claras, pintorescas y con pasajes poéticos de la historia indígena, de sus antepasados y la rememoración de historias oídas en el palacio durante su niñez.

    La segunda parte esboza la conquista del imperio incluyendo las luchas civiles de los españoles y su llegada.

    El Inca se destaca, en toda la obra, por su seguridad técnica y su concepto moderno y positivo de la historia.

    Además, aparece por primera vez la visión de los conquistados frente a los conquistadores. Al ser un hombre de dos mundos, Garcilazo alaba a los incas y defiende sus costumbres, pero no deja de expresar su admiración por los hechos españoles. De la defensa de su sangre llega a la mitificación de la cultura incaica y a la exaltación de la conquista española.

    El tema de los mitos es tomado con respeto, pero escépticamente, por su cristianismo. El respeto parte de su cariño por sus antepasados, pero no son tomados como fuente histórica.

    El Inca incorpora a su obra el mundo cotidiano de los indios para lograr acercar a los españoles su mundo materno. Siempre explica a los lectores su historia, ya que su obra está pensada para el europeo, no para el criollo. Quiere que el mundo europeo conozca como es América. Vive el conflicto de las dos aguas.

    Se observa, igualmente, una división de la identidad del Inca y que, generalmente, intenta tomar distancia de cierta posturas. De esta forma, evita comprometerse. Aprovecha su condición de neutralidad para ser más creíble.

    Hasta el siglo XVIII los "Comentarios Reales" fueron la única autoridad en materia de antigua historia peruana, pero cayeron en un profundo descrédito hacia el siglo XIX hasta que los modernos estudios de arqueología americana volvieron a comprobar su veracidad.

    En cuanto a las fuentes utilizadas por el autor para la narración de los acontecimientos, son tres: los propios recuerdos de la niñez y adolescencia, los relatos de testigos (fuentes orales) y los documentos que obtuvo de personas ilustradas (fuentes escritas).

    De las fuentes orales, se puede apreciar que aparecen en el texto algunos relatos tradicionales que muestran las creencias, costumbres y cultura de los incas, y son encabezados por frases como "..los indios dicen que..." o "tienen en sus creencias que...". Por ejemplo cuando habla del matrimonio real entre hermanos relacionado con la religión y la tradición de los incas (pág. 186) o al referirse al príncipe aparecido en Viracocha, que se puede considerar como un presagio de lo que finalmente ocurrió en esas circunstancias (pág. 206)o la aparición de las creencias de los incas en la crianza de los hijos (pág. 191), etc.

    También se presentan relatos testimoniales que fueron narrados directamente al Inca por alguien o que presenció él, siendo un testigo directo: "un amigo de mi padre que vivio (...) me contó..." o "...vi como se cocía el pan el horno...".

    En este libro cuarto se menciona como fuente escrita al español Agustín de Zárate (1514- 1560), cronista español que arribó a Perú en 1543 como contador general con el objetivo de inspeccionar y reformar la administración de ese país. No lo logró por completo, pero fue nombrado gobernador de la hacienda de Flandes. Entre sus obras se encuentra la "Historia del descubrimiento y conquista del virreinato del Perú".

    El Inca se coincide con su versión de la narración de los hechos y lo alaba, desaprobando a otros cronistas que dan a conocer otra versión.

    La posición del narrador no esta definida, según el tema que aborde se pone del lado inca o español. Asume distintas posiciones.

    Al hablar de la lengua quechua se incluye entre los incas, pero al referirse a la religión se contrapone y hace alarde de su origen español o cristiano. "Su vana religión" (pág. 184) o "Nuestra Santa religión" (pág. 190).

    Además, muestra siempre su condición de testigo de la historia que narra. "...yo vi..." o "...vi con mis propios ojos...".

    En el aspecto de la otredad encontramos distintos casos: hablando de la religión los otros son los indios, debido a su condición de católico. En el caso particular de la lengua, no existe un otro, ya que tanto el español como el quechua son lenguas maternas. Es un caso único y especial en este aspecto, así que podría considerarse a todos como el otro o a ninguno. En el aspecto racial, el Inca es mestizo, entonces el otro son tanto los incas como los españoles.

    Al referirse a la lengua utilizada, se observa la aparición de variadas traducciones del quechua al español destinadas a comprender los términos propios de los nativos para poder apreciar su historia y sus costumbres. Pero, entre líneas, hay una connotación mediante la cual el Inca pretende demostrar que es un testigo protagonista de la historia que esta narrando, que conoce a la perfección el quechua y que, por lo tanto, está perfectamente capacitado para interpretar las distintas fuentes en las que se basa su escritura haciendo más realista y verídica la historia que narra. De este modo, ofrece una versión diferente a la que pudieron escribir los españoles, de los que dice que corrompen los vocablos.

    Además, iguala el impero Inca con el español en cuanto al idioma.

    Se perciben distintos rasgos del Humanismo, por ejemplo, lo que refiere a la pureza de la lengua con la correcta fonética o respecto de la sintaxis bipartita con oraciones largas y subordinaciones. El Inca es un Humanista.

    Votar

    Ingresar una calificación para del 1 al 10, siendo 10 el máximo puntaje.

    Para que la votación no tenga fraude, solo se podrá votar una vez este recurso.

    Comentarios de los usuarios


    Agregar un comentario:


    Nombre y apellido:

    E-Mail:

    Asunto:

    Opinión:



    Aún no hay comentarios para este recurso.
     
    Sobre ALIPSO.COM

    Monografias, Exámenes, Universidades, Terciarios, Carreras, Cursos, Donde Estudiar, Que Estudiar y más: Desde 1999 brindamos a los estudiantes y docentes un lugar para publicar contenido educativo y nutrirse del conocimiento.

    Contacto »
    Contacto

    Teléfono: +54 (011) 3535-7242
    Email:

    Formulario de Contacto Online »