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Desarrollo de Micro Regiones con Programas de Autoempleo

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Desarrollo de micro regiones, fortaleciendo redes de Autoempleo.

Agregado: 29 de SEPTIEMBRE de 2006 (Por Marcelo Busalacchi) | Palabras: 3582 | Votar |
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Categoría: Apuntes y Monografías > Economía >
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    Autor: Marcelo Busalacchi (mbusalacchi@arnet.com.ar)

    Desarrollo de Micro regiones mediante el fortalecimiento de emprendimientos de Autoempleo y redes Asociativas
    Por Marcelo D. Busalacchi


    Abstract

    El presente artículo pretende relatar experiencias sobre redes de emprendedores y generación de encadenamientos productivos en micro regiones aisladas con procesos de planeamiento en marcha. Además de un recorrido sobre distintos aspectos que se relacionan con la formulación de proyectos de autoempleo y espacios de asociatividad en el marco de procesos de Desarrollo Local y Regional, se intenta abarcar específicamente la experiencia de la Micro región Norte de la provincia del Chaco cuya ciudad cabecera es la Municipalidad de General José de San Martín de la Provincia del Chaco de la República Argentina.
    Temáticas tales como: Autoempleo, redes comerciales, turismo receptivo, desarrollo de eventos locales que provoquen efecto multiplicador de las economías locales, encadenamientos productivos entre otros, son abordados en el presente trabajo con el objetivo de prestar interés sobre las diferencias de enfoque que deben encararse al momento de planificar políticas públicas que incidan sobre la distribución del ingreso en los sectores más vulnerables de la sociedad.
    La primera premisa básica que encierra esta presentación es que si bien la distribución del ingreso requiere de políticas sociales universales de carácter integral y global, se deben aplicar políticas complementarias cuando se trata de micro regiones aisladas de los procesos productivos de espacios territoriales tradicionales o convencionales.

















    Autoempleo y redes Asociativas

    Como primera reflexión, antes de avanzar sobre el tema en cuestión, es importante resaltar que las iniciativas de desarrollo local que articulen al Municipio o las micro regiones que ya están en funcionamiento, las instituciones intermedias y las empresas se van a transformar en los próximos años en la mayor riqueza de las comunidades.

    Es a partir de los consensos estratégicos de los actores involucrados desde donde se deben construir las bases del desarrollo económico y social.
    Es previsible pensar que si la Argentina continuara un crecimiento del PBI sostenido por varios años, y aun en porcentajes elevados, el desempleo podría disminuir con base y foco en la población más joven y mejor instruida. Al menos se supone que las características regionales permitirían un crecimiento industrial y en servicios de mayor valor agregado, donde los requerimientos de mano de obra podrían ser en el sentido señalado.

    Autoempleo, como su nombre lo indica, incluye algunas premisas fundamentales que es necesario comenzar a deducir. En primer lugar, significa que el individuo realiza actividades autónomas que dependen exclusivamente de él como sujeto que formula, decide y actúa; en segundo lugar, porque el concepto de empleabilidad incluye tareas a desarrollar e ingresos a obtener, pero que solamente pueden lograrse a partir de la propia acción individual.
    Ahora bien, si la hipótesis de trabajo que estamos desarrollando sobre las probabilidades del crecimiento económico de la región fuera acertada, este nuevo enfoque sobre el autoempleo para este segmento determinado, no constituye una demanda efectiva del mismo, sino una política social y económica a implementar como uno de los pocos mecanismos que podrán asegurarle ingresos y actividad.

    La instrumentación de políticas en base a subsidios directos tales como seguros de desempleo, planes trabajar, planes jefas y jefes de hogar, plan Manos a la Obra, Familias y otros del estilo, actúa sobre una coyuntura inmediata y -según nuestra perspectiva- debería transformarse en un incentivo a formas de empleabilidad como la que estamos sosteniendo, intentando desarrollar una verdadera cultura emprendedora. De lo contrario, este tipo de asignaciones deberá prolongarse por extensos períodos de tiempo.

    Es aquí donde cobra importancia concebir al autoempleo, especialmente en adultos como una política activa que necesariamente debe tener base en los gobiernos locales, no como una lógica de "municipalización" del problema, sino como una estrategia de desarrollo y de promoción en donde intervengan, además, el Sector Privado, las Instituciones Educativas, las ONG's de base territorial, etc.


    Además del diseño de cada uno de los proyectos que se lleven a cabo, es deseable destacar que existe un hilo conductor conceptual que se transforma en parte esencial, tanto de la formulación como del desarrollo.
    Un emprendimiento de autoempleo, o bien, familiar concebido dentro de este enfoque se explica desde la eficiencia social que tienen los proyectos y no desde una lógica empresaria tradicional. En este punto es deseable dirigir la mirada sobre la retribución a los factores de la producción de los bienes o servicios que emanen de cada proyecto.
    La retribución variable del autoempleado o de los miembros de la familia que participan tiene sentido si, y sólo si, el costo de oportunidad de cada uno de ellos es igual a cero por su situación actual de desempleo.


    Cuando este tema aparece como eje de desarrollo, que para esta mirada es fundamental y de hecho lo ubicamos como la columna vertebral de los proyectos pequeños, es reiterada la negación que subyace en las personas a formas de asociarse, tanto sean las convencionales como las no convencionales.

    "Las medias son para los pies", es lo primero que se dice y la desconfianza en el/los otro/s aparece con una convicción que sin dudas tienen raíces muy ancladas en nuestra historia, en nuestra cultura.

    Cada una de las personas que comienza a formular un proyecto de autoempleo quiere hacerlo con sus máquinas, sus galpones, sus terrenos, sus herramientas; y de hecho es tan cierto esto, que desde el primer momento estas cuestiones están presentes y se transforman en las principales trabas en el momento de concebir una idea de negocio.

    "Usar" capacidad ociosa existente en la comunidad a través de la asociatividad no aparece como posibilidad en la formulación. La crisis argentina no sólo repercute sobre los niveles de empleo, indigencia y tasas de NBI, sino también en el ineficiente uso de la capacidad instalada que abunda por doquier en una localidad.

    Compartir aspectos de un negocio con alguien que tenga bajos e ineficientes usos de galpones, maquinarias, instrumental, etc., puede y debe transformarse en una forma de asociatividad que mejore ambas posiciones relativas en situaciones sin proyecto y con proyecto.

    Minimizar los costos fijos y mejorar la utilización de la capacidad instalada en una comunidad es un principio que debe transformarse en el eje del debate al formular políticas públicas activas por parte de los municipios, pero antes, debe asumirse como un concepto internalizado en los autoempleados en el momento de concebir una idea de negocio.

    Otra forma de idear un proyecto asociado a otro/s autoempleado/s es distinguir en qué parte de la cadena de valor puede participar uno y en qué parte otro. La experiencia indica que las personas que quieren iniciar una actividad la conciben en forma completa ellos solos como unidades de producción, fraccionamiento, envasado, distribución, comercialización, los procesos técnicos necesarios en cada parte de la cadena, etc.

    Sin dudas no está presente en el imaginario colectivo la asociatividad como concepto, ni siquiera como posibilidad eventual. El tiempo que demandaría trabajar una modificación de estas formas culturales arraigadas no es acorde con las respuestas que requiere el contexto actual y no puede realizarse poco a poco y en forma adaptativa.

    Menos aún en los desempleados que encontrarán en el autoempleo su fuente de ingresos, porque justamente es el tiempo la variable más importante que hay que contrarrestar.

    Ahora bien, la constitución de una red de autoempleados que les permita vincularse y que cree las condiciones necesarias para articular saberes y recursos es la forma más rápida y eficiente de mitigar las formas culturales arraigadas.

    Muchos opinan favorablemente al respecto, pero pocos concretan este deseo de una red articulada y que cumpla con los objetivos que se persiguen.

    A la red de autoempleados que vincule saberes y recursos debe agregarse un desafío de las políticas públicas de los municipios y regiones relacionado con la necesidad de desarrollar mercados comunitarios bajo la concepción del "compre del trabajo local".

    Comprar "trabajo local" no solamente implica adquirir bienes y servicios que se comercializan dentro del territorio. A esta demanda que normalmente las cámaras de comercio locales han dedicado esfuerzo con campañas imaginativas y, en algunas oportunidades, hasta con medidas de fuerza - como por ejemplo para impedir la instalación de hipermercados, centros comerciales, etc.-, hay que incorporarle la idea de que el origen de la producción de los bienes y servicios también debe ser local.

    Este quizá sea el punto más discutido y álgido de nuestro enfoque, pero es imprescindible esgrimir algunas razones que creemos conveniente destacar en este punto. La defensa corporativa del comercio local tradicional, si bien defiende fuentes de trabajo de vecinos de la ciudad, muchas veces ha implicado sobreprecios o ausencia de calidad que también deben asumir los propios consumidores locales.

    La forma tradicional en muchos casos consistía en adquirir mercaderías producidas en otros distritos y comercializarlas en el lugar, lo que sólo permitía realizar una parte de la cadena de valor, pero con las características señaladas.

    El "compre de trabajo local" implica en nuestro estudio alentar y desarrollar actividades productivas y de servicios realizadas localmente. Por ejemplo: si un comercio de zapatos con algún punto de venta en la ciudad adquiere los mismos en otras localidades, esta situación se parece más a la señalada; pero si ese comercio produce localmente los zapatos, es éste el que debe ser objeto de acciones públicas directas.

    Mucho más aún si se trata de un emprendimiento familiar.

    Por otra parte, existe un prejuicio muy fuerte sobre estos emprendimientos pequeños en aspectos ligados a la calidad de producción, a los precios finales o al alto grado de informalidad de los mismos. Esto es cierto en tanto y en cuanto la producción familiar se realice sin controles, como finalmente pasa, más allá de los deseos o no los actores públicos, cuando la crisis económica está presente.

    Es imprescindible adecuar instrumentos de política pública a esta nueva realidad. En la mayoría de los casos la producción familiar de baja calidad y sin controles realizada por personas desempleadas se corrige rápidamente con formación y capacitación permanente, con asistencia directa y con instrumentos comerciales que promuevan espacios de economía social local.

    Desde es punto de vista, también es aconsejable no mirar la asociatividad solo como una determinada forma jurídica. Esto es cooperativas, mutuales o asociaciones civiles. Los instrumentos de vinculación e inserción social como los que se describen tienen como único objeto fortalecer y mejorar la performance individual de cada emprendimiento.

    No son un fin en sí mismo. La experiencia indica que cuando la mutual o la cooperativa transita por terrenos de intereses -legítimos- en términos burocráticos, poco a poco van alejando a muchos autoempleados, cuyo único interés se centra en mejorar sus ingresos.

    Es cierto que hay muchas cooperativas y mutuales o asociaciones que cumplen muy bien su rol, pero también es cierto que muchas otras pierden su razón de ser con el paso del tiempo cuando las disputas por cargos en la estructura o manejos presupuestarios denotan mezquindades y van alejando a los emprendedores, provocando nuevos aislamientos de los mismos.


    El caso de la micro región norte de la Provincia del Chaco


    Como ya planteamos en apartados anteriores la problemática del Autoempleo es una realidad social en todo el país. Nuestra experiencia indica que con o sin capacitación y/o experiencia muchas personas que ven cada vez más remotas sus posibilidades de encontrar un empleo formal, desarrollan proyectos de emprendimientos pequeños personales y familiares.

    No es ajena esta realidad a la micro región que lidera el Departamento de General San Martín en la provincia del Chaco, en la cual estamos trabajando desde este año y que ya comienza a tener los resultados previstos según los objetivos que fijamos en conjunto con el Intendente Aldo Leiva y con la Concejal Marcela Barraud, a cargo del área de empleo y emprendimientos productivos.
    La estructura económica de la micro región con fuerte presencia agrícola-ganadera, presenta un espacio muy rico para trabajar sobre las redes socioproductivas de emprendimientos pequeños, especialmente en lo referido a servicios comerciales locales o producción de bienes no ligados a la estructura tradicional.

    Es así como se relevaron alrededor de 100 emprendimientos con estas características que ya estaban en funcionamiento o que comenzaban su formulación, especialmente a partir de los apoyos del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en equipamiento, herramientas e insumos, para fortalecer la viabilidad de los mismos.

    Pero tal cuál veníamos observando en otros territorios analizados del país, dichos apoyos son imprescindibles para fortalecer emprendimientos, pero no alcanzan cuando no se trabaja en una buena capacitación y fortalecimiento de actitudes para lograr un funcionamiento adecuado de los mismos.

    Es así como colocamos sobre la mesa los valores centrales de todo emprendimiento de este tipo y lanzamos un programa de fortalecimiento de los proyectos de Autoempleo haciendo hincapié en el proceso decisorio débil que encontramos, la fragilidad en los procesos de negociación y la inexistencia de herramientas básicas de comunicación.

    Además del abordaje de la problemática del proceso decisorio, las variantes posibles de la negociación y la estrategia comunicacional, reforzamos la visión crítica de los proyectos formulados a partir de la regla ya clásica para nuestro equipo de los 12 pasos para Autoemplearse. Los mismos fueron abordados desde la integralidad conceptual para darle entidad a los proyectos y para que los emprendedores la usaran en forma permanente con criterio circular y recurrente.

    Sin duda alguna, y como pasa con estos tipos de proyectos a lo largo del país y de América Latina, se han detectado tres conjuntos de problemas que son centrales para un proceso de capacitación en este segmento de la sociedad y son:

    1- Las cuestiones ligadas a la comercialización de bienes y servicios.
    2- Las cuestiones ligadas a la determinación de costos y punto de equilibrio económico y financiero.
    3- Las cuestiones ligadas a la asociatividad.

    Estos tres conjuntos de problemas fueron abordados en Talleres intensivos de capacitación con los miembros de nuestro equipo, especialistas según los casos, con un fuerte sentido teórico-práctico.

    No desde una visión tradicional como se estila en los cursos regulares de las universidades o bien, en la ya tradicional capacitación en pymes que realizan las instituciones que operan en ese segmento, sino desde la creación de materiales y conceptos ad hoc, recordando que el sentido último de estas problemáticas conceptuales es su aplicación práctica sobre la gestión de los emprendimientos en marcha.

    La variante interesante en este Departamento de General San Martín de la provincia del Chaco es que adicionalmente y en forma paralela se constituyó un grupo numeroso de estudiantes de la Universidad Nacional del Nordeste de la carrera de Técnico en Pymes que fueron capacitados en aspectos de Tutorías y seguimiento de proyectos, con el objeto de fortalecer los emprendimientos y acompañarlos en la etapa crítica del manejo del Capital de trabajo inicial y en los primeros pasos vitales para la sostenibilidad de los emprendimientos.

    Es así como entonces se constituyó la primera red de emprendedores en la ciudad con una integración triangular entre el Municipio, los estudiantes universitarios y los emprendedores.

    Al momento del relato de estos párrafos se encuentra dando los primeros pasos esta red en la cuál depositamos toda la confianza y toda la responsabilidad para garantizar que no se produzca el aislamiento natural de los emprendedores, se logre generar escala en la asociatividad a partir de compras de insumos en mayor cantidad, y se genere una marca propia que según el análisis en los Talleres de Capacitación dio en llamarse productos y servicios "Tierra de Tobas".

    De todos modos en el trabajo en talleres que desarrollamos con los equipos locales de las 8 intendencias que componen esta micro región, se ha concluido que una forma alternativa de producir un efecto multiplicador y distributivo de riqueza en esta zona proviene de articular políticas públicas que alienten los encadenamientos productivos sobre la estructura económica existente -agropecuaria esencialmente-, desarrollar el turismo o micro turismo receptivo a partir de la realización de innumerables eventos, congresos, jornadas y exposiciones de toda índole.

    Las mismas procuran que los recursos de los particulares generados en otros distritos y regiones del país y del mundo sean gastados allí, mediante la utilización de los servicios locales.

    La red de emprendedores cobra aún mas fuerza para trabajar sobre aspectos correctivos de calidad de servicios para una mejor apropiación y distribución entre las familias involucradas.

    Esta inyección de recursos retroalimenta el sistema a partir de la circulación de divisas bajo lo que denominamos "compre de trabajo local" y permite una mejor distribución.

    No ocurre nada de esto si el sector público no se pone a la cabeza del desarrollo y articula políticas con los demás actores de la comunidad.

    Preparar a la comunidad a imaginarse un desarrollo endógeno a partir de estas políticas no es menor como se piensa. Hace unos meses, en un estudio realizado en la ciudad de Campana -provincia de Buenos Aires- por mi equipo de trabajo, pude demostrar que el efecto multiplicador sobre las familias emprendedoras a partir del evento realizado llamado "Chocolatino" fue muy importante.

    Este evento, centralmente orientado a la muestra de emprendimientos de cholote realizado por emprendedores locales, demostró cuan importante resulta para ellos participar activamente de estos espacios comerciales. Algunas familias viven entre 3 y 5 meses con lo producido y vendido en ese evento.

    Microcréditos: Oportunidad o Amenaza

    Las estrategias de financiación de los pequeños emprendimientos y de los encadenamientos socioproductivos no tienen todavía a mi juicio un desarrollo importante en el país. Solo experiencias aisladas y de difícil evaluación están en vigencia, porque quizá no se ha comprendido muy bien el concepto.

    En esta franja de la sociedad en dónde se ha hecho hincapié no resiste el microcrédito, si la devolución del mismo por su tasa de interés o por su forma de otorgamiento no se transforma en algún aseguramiento de la comercialización de los productos y servicios que se realizan. Los emprendedores y autoempleados no son Pymes. No tienen estructuras de costos adecuadas, no determinan bien su punto de equilibrio y mucho menos tienen afinada su estrategia comercial.

    Comprometer devolución de microcréditos por más que la tasa de interés sea subsidiada terminará por obligar a los emprendedores a trabajar para pagar los créditos.

    Aquí solo pueden funcionar subsidios directos o indirectos que protejan la actividad. Las estrategias posibles de financiamiento son múltiples y variadas y hay que estudiarlas en cada micro región de la cual se pretenda implementar.

    Hace ya varios años que intentamos desde www.autoempleoargentina.com.ar lograr que los emprendedores comprendan que no es la existencia de un recurso financiero lo que permite una idea de negocio. Ni mucho menos.

    Pensar el diseño comercial con prescindencia de los recursos permite una mejor percepción de las oportunidades en nichos de mercado aún no explotados.

    Ahora bien, es cierto que no se debe negar la importancia de dichos recursos como forma de desarrollar el capital de trabajo, pero cuidado con la insistencia sobre tales mecanismos sin previas evaluaciones.

    La experiencia interesante al respecto en Centroamérica permite recorrer la evolución de los microcréditos y otros tipos de formas posibles de desarrollo.


    Dicho esto, es posible que se piense una primera precaución hacia un lanzamiento masivo de estos mecanismos, y es en ese sentido este comentario.

    La mejor estrategia es la integración de políticas con base decisoria en las micro regiones y una percepción que las políticas del Estado Nacional, especialmente de las instrumentadas desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, deben actuar con menos urgencias por requerimientos burocráticos y más relacionadas con las necesidades mejor estudiadas de los participantes del proceso.

    Se avanzó mucho desde las primeras estrategias del Plan Manos a la Obra a la actualidad, con buenos resultados en algunos casos y magros en otros.

    Ahora comienza una etapa de inserción fundamental en las micro regiones, sobre todo dónde el desarrollo no llega si no lo gestiona el Estado, y la necesidad de investigación y ensayo de nuevas metodologías de abordaje pueden contribuir sin dudas a ello.

    Conclusiones

    Los programas de autoempleo y emprendimientos socioproductivos en redes constituyen una herramienta de gestión imprescindible para realizarlos como políticas articuladas en las micro regiones del país que quedarán marginadas del crecimiento en escala que se realiza en las zonas que por sus condiciones logísticas reciben y recibirán inversiones importantes.

    Estos programas nacidos de consensos estratégicos en el seno de las localidades requieren del apoyo de políticas públicas complementarias del Estado Nacional.

    La formación de mutuales, cooperativas y otros tipo de organizaciones que con buen tino se fomentan desde distintas dependencias públicas, especialmente del INAES, no deben obviar la razón de ser de los intereses de los emprendedores pequeños, cuya tendencia al micro emprendimiento tradicional, es decir al aislamiento, está presente en la cultura. El esfuerzo adicional de estas redes de economía social es a integrarlos a los planes estratégicos de las ciudades y regiones y a al fortalecimiento de la apropiación de riqueza por parte de los sectores más vulnerables.

    La opinión sobre los microcréditos ya vertida en párrafos anteriores no obsta que se reformulen diseños y estrategias para un mejor aprovechamiento de estas instancias de financiamiento.

    Las políticas públicas en el orden nacional deberán en el futuro comprender que, más allá de las urgencias por resolver problemas cuya raíz es de larga data, no se pueden pensar en resultados en tan poco tiempo poco tiempo.

    Muchas veces otorgar una máquina o un insumo sin la debida adecuación al proceso local de desarrollo, actúa como adoquín de plomo para un emprendedor que diseñó su idea de negocio por sus saberes previos y no por su percepción de las nuevas oportunidades del mercado. Estamos a tiempo para reflexionar al respecto.


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