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Viviendo la Educación Holista

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Viviendo la Educación Holista

Agregado: 28 de ABRIL de 2010 (Por Fundación Internacional para la Educación Holista) | Palabras: 4498 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario
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    Autor: Fundación Internacional para la Educación Holista (fundacion@ramongallegos.com)

    FUNDACION INTERNACIONAL PARA LA EDUCACION HOLISTA
    MAESTRIA EN EDUCACION HOLISTA

    MI EXPERIENCIA EN EDUCACION HOLISTA
    Por, Nelly Chavarría Licón

    Guadalajara. Julio de 2008

    Quiero empezar el presente ensayo con un pensamiento de convicción propia:
    "Cuando llega el momento de hacer un recuento de una experiencia de vida, el primer indicio de fructificación y crecimiento empieza a partir de la capacidad de tomar perspectiva y ver de manera ecuánime el proceso que hemos realizado"

    Por lo tanto en el presente ensayo, trataré de dilucidar cual ha sido el significado de las diferentes experiencias que rodearon mi vida durante el tiempo que estudié esta maestría. Iniciaré relatando como empezó este proceso que a lo largo de dos años, ha llenado mi vida de significado, discernimiento y crecimiento.

    Para mí, hoy es claro que este proceso era algo inminente en mi vida, estoy convencida de que todo llega en el tiempo y en el momento preciso.

    Justamente cuando estaba por terminar mi primera maestría en Educación para la Paz, al estar cursando el décimo módulo de doce que integran este posgrado, escuché por primera vez el término Educación Holista y el de su principal exponente en México: el Dr. Ramón Gallegos Nava.

    Esa conjunción de término y exponente hizo un llamado en mi interior y lo digo con honestidad, ya que a lo largo de mi vida académica he escuchado infinidad de términos y sus exponentes, pero han sido muy pocos los que han atrapado mi interés para voltear hacia ellos.

    En el momento en que conocí hacia donde estaba dirigida esta nueva visión educativa, me di cuenta que era el siguiente paso en mi búsqueda y en mi proceso de aprendizaje.

    Por primera vez escuchaba la amalgama "educación-espiritualidad". Eso era precisamente lo que había estado esperando escuchar. Yo tenía en mi mente una idea vaga de esta conjugación, pero se me dificultaba mucho no relacionar la educación con religión. Este aspecto me hacía entrar en un conflicto, porque por un lado estaba convencida de que a la primera le hacía falta un sentido mas profundo y trascendental para ir mas allá de la razón y encontrarle significado a la vida y por el otro, me atormentaba saber que esos aspectos estaban secuestrados tanto por la iglesia, -plasmados a través de la represión, el temor, el dogmatismo-, como por el materialismo donde la espiritualidad se proponía como algo de moda, regida por amuletos, fetiches y esoterismo.

    Acepto que en un primer momento, pensé que lo que proponía la visión holista se trataba de algo basado tanto en el dogmatismo como en el materialismo, pero mi intuición me permitió hacer a un lado los prejuicios y temores y me decidí a emprender una nueva experiencia.

    Esta motivación además de haber estado sustentada por mi intuición, tal como lo menciono anteriormente, también estuvo apoyada por un sueño. En éste sueño yo aparecía en un camino que tenía una luz, que de alguna manera me guiaba en un viaje hacia un lugar desconocido. De pronto, vi otros caminos que al igual que el mío, tenían su propia luz, llegó un punto en el que todos los caminos se unieron para formar una sola luz.

    Este sueño me clarificó que yo tenía que realizar un viaje e inmediatamente lo relacioné con viajar a Guadalajara a tomar la maestría. Fue una decisión que no tuvo preámbulos, no pensé si lo iba a poder culminar, si tendría los recursos materiales para hacerlo, etc. simplemente lo decidí, en base a una certidumbre que me daba confianza en seguir por ese camino mi búsqueda.

    Después de realizar los trámites de rigor, ingresé a la Maestría en Educación Holista.

    PRIMER SEMESTRE

    Todo era algo nuevo, los messangers, las lecturas, que, aunque había leído algo sobre algunos autores (Ken Wilber, Ron Miller, ) que son palanca importante en esta visión, no podía encajar sus propuestas de una manera estructurada en la misión educativa que había emprendido.

    Desde el inicio de la maestría, me sentí afortunada por pertenecer a un selecto grupo de buscadores como yo. Creo que somos una élite privilegiada.

    El hablar de elite, lo hago refiriéndome a una holarquía que incluye un pensamiento más complejo y profundo y no en un sentido de superioridad o exclusión.

    Cuando conocí físicamente al grupo, me sentí como parte de una gran familia, era como si ya los conociera, algo en cada uno de ellos hacía que me sintiera identificada, estaban ahí nuestros espíritus presentes, más que nuestra materia.

    En este primer semestre, inicié un proceso educativo, racional y teórico. No estuvo nada mal, ya que fue un sustento para adentrarme en otros procesos más profundos y significativos.

    Gracias a ello logré comprender las bases del contexto filosófico, pedagógico y epistemológico en el que se desarrolla la visión holista.

    Considero que ésta comprensión no se quedó solo en teoría, ya que desde el inicio, llevó implícita el desarrollo espiritual, lo cual le dio vida a dicha teoría para aprehenderla y convertirla en acción de vida.

    Fue también en éste primer semestre que clarifiqué de que forma estaba entrando a una nueva manera de educar, a un nuevo paradigma educativo, mas integrador, con principios y valores diferentes.

    Algo que me gusto mucho de esta maestría, fue que desde el inicio se me dio la oportunidad de hacer contacto con mi interioridad y a través de la introspección, entender que la espiritualidad no depende de los dogmas o de la fe, sino de todo aquello con lo que me identificaba y que ha sido significativo en mi vida.

    Por primera vez tuve la oportunidad de expresar sin temor a la censura, todo aquello que realmente siento, en lo que creo, a lo que le temo, lo que me conmueve o me entristece.

    Así mismo, por primera vez, en toda mi vida escolar, pude expresarme desde lo más profundo de mi ser y no solo desde el intelecto. Mi subjetividad empezó a cobrar vida y por lo tanto a desarrollar mi verdadera espiritualidad.

    Mi conciencia empezó a cobrar otras dimensiones. Tuve que hacer un esfuerzo para empezar a pensar no solo en mi y mis intereses, sino en mis pensamientos, palabras y acciones, así como en las implicaciones que éstas tienen a nivel personal, social y planetario.

    Comencé a entender que era el tiempo de tomar perspectiva de la vida para poder hacer una diferenciación que me permitiera entender cuales eran las distinciones cualitativas que me llevarían a elegir lo verdadero, lo bueno y lo bello.

    Obviamente que estas distinciones no vendrían por si solas. Comprendí que era el momento de hacer un reajuste a mi escala de valores.

    Otra cosa que aprendí en este primer semestre fue la manera en que los seres humanos estamos atrapados en lo que Wilber llama contradicción pragmática y un pensamiento inevitablemente estrecho.

    Confirmé que vivimos una época donde supuestamente todo se vale y sin embargo no aceptamos por bueno todo lo que hacemos. Esto clarifica entonces que siempre ha habido algo que nos mueve hacia arriba, que nos impulsa para no convertirnos en infrahumanos, sino para evolucionar y que este proceso nos dirige hacia nuestra trascendencia, a encontrar el camino de regreso a casa, de acuerdo con Platón. Desafortunadamente malgastamos nuestro tiempo y energía en placeres ilusorios y egocentrismos vanos, alejándonos de nuestro verdadero camino y sometiéndonos a un nivel de conciencia aletargado e inferior.

    Recuerdo que en este primer semestre, la segunda sesión presencial fue muy importante para mi, porque descubrí en un ejercicio que a través de la música primal podía conectarme con migo misma, con mis compañeros y con el kosmos. Ese ejercicio me permitió ver como mi espíritu pertenece al no-tiempo y al no-espacio y sin embargo fluye dentro de ellos, con un plan perfectamente definido para manifestar por si solo su existencia, sin necesidad de muletas religiosas o institucionales. Con ello experimenté por primera vez la certidumbre de poder realizar mi propia iluminación, aspecto que anteriormente me parecía imposible.

    A partir de esas experiencias, dentro de un contexto educativo, pude ir estructurando en mi interior el verdadero objetivo de la educación de una manera diferente, conjuntando lo sensorial, lo mental y lo espiritual.

    Me quedó claro que la educación debe dejar de ser fragmentada y finita, para convertirse en una tarea que incluya todo lo que somos (cuerpo, mente y espíritu) y que continúe durante toda la vida, ya que solo así, los seres humanos podremos experimentar los diferentes niveles ascendentes de sabiduría que nos lleve a un conocimiento real de las cosas, a comprender los significados, la apreciación de los valores inferiores, superiores y fundamentalmente verdaderos, a entender la nobleza del trabajo, a luchar por nuestras metas motivadas por el amor al servicio y el discernimiento espiritual.

    Este descubrimiento no solo vino acompañado de esperanza, certidumbre y paz, también lo acompañó la responsabilidad y el compromiso de realizar un trabajo personal para deconstruír todo aquello que había construido mi ego y posteriormente empezar a sembrar esa luz mas allá del yo egoíco.

    El primer reto al respecto fue el curso de educación holista que tuvimos que impartir. Ahí no solo me di cuenta de que si quería convertirme en una educadora holista, tenía que desarrollar lo más importante de esta visión: la educación de mi propio Ser Espiritual. Solo de ahí surgiría el verdadero entendimiento que me marcaría el camino correcto y no quedarme solo en teoría y poder trabajar en la armonización del entramado de la vida, lo cual implicaba entender desde otra visión mas integral, totalizadora y transdicsiplinaria, los aspectos culturales, políticos, económicos, sociales, ecológicos y trascendentales.

    En síntesis, durante el primer semestre de la maestría fue de descubrimiento, de reconocer que aún seguía viva mi capacidad de asombro y no solo por los aspectos nuevos que estaba aprendiendo, sino por el gran privilegio de pertenecer un selecto grupo de pensadores, de buscadores y de seres humanos convencidos, a pesar del panorama desolador, de que tenemos una gran misión esperando por nosotros.

    SEGUNDO SEMESTRE

    El segundo semestre fue de alegría. Lo disfruté mucho. Esperaba con ansia el día en que nos reuníamos para tener Messenger, así como las sesiones presenciales.

    Para mi fue de gran aprendizaje, ya que lo considero el semestre mas dinámico. El modulo que mas me gustó fue el de política integral, porque con ese trabajo me di cuenta que a lo largo de la historia de la humanidad, han existido seres humanos como cualquiera de nosotros que lucharon por un ideal, así como nuestro grupo esta luchando por establecer un nuevo paradigma educativo.

    Cada uno de los personajes que analizamos a través de las exposiciones me dio una lección de vida, de entrega, de amor incondicional, de congruencia.

    El personaje que más me llamó la atención, sin desmérito a los otros fue Martín Luther King. A través de su obra y a pesar de que ya no está en el plano material, su mensaje sigue vivo y sigue trabajando desde otros niveles más sutiles, donde el espíritu tiene su morada. Al escuchar su discurso, sentí un llamado a seguir en pie de lucha, en no claudicar a pesar de las circunstancias adversas que se presenten, a trabajar por metas que están más allá de nosotros mismos y de cualquier ideal humano. Realmente disfruté de esa sesión presencial. Tuvimos la oportunidad de compartir nuestra capacidad creativa y de ser co-aprendices en esta experiencia.

    Otro aspecto que me gustó mucho fue retomar y perfeccionar el curso de educación holista, con más sustento y mas herramientas para clarificar cuales son los principios y valores que la educación holista propone para establecer un paradigma integrador, donde la educación juega un papel primordial y donde ésta ya no es algo fragmentado, estandarizado y controlado, sino un aprendizaje para la vida y nuestra trascendencia.

    Con la impartición de este curso, me sentí mucho mas comprometida con el establecimiento de una nueva forma de educar. Además me di cuenta que aunque es una nueva propuesta, son muchas mas las personas interesadas que aquellas que no tienen muchas esperanzas de hacer algo diferente.

    Enfrenté y superé temores que tenía con respecto a defender con argumentos válidos un ideal poco conocido y que a simple vista se percibe como utópico, pero logré gracias a ese sustento, demostrar que lo que propone la educación holista es algo diferente, profundo y endémico, con posibilidades de convertirse algún día, en una realidad esperanzadora para nuestros hijos, las futuras generaciones y nuestro planeta tierra.

    Fue también en este semestre donde me di cuenta que la educación tradicional está muy lejos de promover en los educandos una conciencia ecológica. Me hizo reflexionar sobre los hábitos de consumo que yo misma y mi familia teníamos. Gracias a esa reflexión platiqué con mis hijos, sobre los efectos tan desastrosos que estamos viviendo, provocado por el daño a nuestra madre tierra. Tanto mis hijos como mi esposo, han estado muy en contacto con la naturaleza y eso facilitó que tuvieran apertura y tomaran conciencia de la necesidad de hacer algo al respecto.

    En una ocasión les expliqué, de acuerdo a lo aprendido en la maestría, la manera en que estamos interrelacionados con la naturaleza. Les hice ver que si los seres humanos desaparecemos de la tierra, ésta sigue existiendo, sin embargo, si desaparece la naturaleza, los seres humanos desapareceremos también. Esta explicación permitió que mi familia tomara conciencia de la relación tan estrecha y profunda que tenemos con el medio ambiente. A partir de ahí entendieron su misión hacia éste tópico. Ahora sienten el espacio natural con el que conviven como parte de ellos mismos, cuidan los árboles con más ahínco, limpian el terreno, procuran no generar basura, cuando invitan a sus amigos a algún campamento, les platican de nuestra campaña familiar ecológica.

    Esas conductas refuerzan mucho mi convicción de seguir fomentando la conciencia ecológica, no solo en el núcleo familiar, sino más allá de él. Así por ejemplo estamos pensando en hacer un club juvenil ecológico para motivar a los jóvenes de las zonas rurales a valorar y cuidar la riqueza natural que tienen a su alrededor.

    Por lo pronto mis hijos y yo nos hemos dado a la tarea de recabar diferentes videos y presentaciones con el tema de la contaminación ambiental, el calentamiento global, los desechos tóxicos y sus efectos, etc. para presentarlos y analizarlos entre nuestros amigos y familiares. Estamos pensando en hacer una cabaña ecológica con ayuda y cooperación de varias personas. En nuestra familia hay jóvenes que están estudiando arquitectura, ingeniería civil, zootecnia y diseño industrial.

    Estos jóvenes están promoviendo hacer un proyecto para construir dicha cabaña con ayuda de los adultos mayores del pueblo, ya que éstos los orientarán sobre las técnicas antiguas para elaborar adobones con el lodo y la paja residual de las cosechas, así como el aprovechamiento de la madera que por antigüedad los árboles desechan de manera natural.

    Están planeando hacer un sistema de reciclaje de agua, para utilizarla al máximo, así como la construcción de un invernadero hidropónico para el ahorro de agua y el cuidado del aire y la tierra. De manera muy particular en mi familia llegamos al acuerdo de que cada uno de los miembros nos encargaríamos de hacer una acción con impacto benéfico.

    Mi hijo el mayor eligió estar al pendiente para cuidar la energía eléctrica, haciéndonos notar cuando dejásemos algún foco o aparato eléctrico encendido, utilizar de manera racional los enceres domésticos, etc.

    Mi hija eligió cuidar el agua, al bañarnos, al hacer la limpieza de la casa, al utilizar la lavadora, al cepillarnos los dientes, etc. Mi hijo el menor, eligió estar al pendiente de no generar basura y separar los desechos orgánicos e inorgánicos. Me dio mucho gusto como pensó todavía más allá de hacer esa separación. Me pidió que lleváramos el material reciclable al centro de acopio de la Granja Hogar, ya que en éste espacio hacen la recolección para vender dicho material y obtener recursos económicos.

    Todas estas acciones fueron de gran enseñanza para todos. Nos hemos involucrado mas como familia, hemos desarrollado nuestra conciencia ecológica y hemos aprendido a trabajar colaborativamente. Me siento muy satisfecha con esta experiencia.

    Fue también en este segundo semestre cuando escuché por primera vez los postulados de la filosofía oriental, específicamente del Buda. Escuchar sobre la filosofía budista me fue de agrado, porque me permitió integrar a mis aprendizajes previos algo nuevo y muy significativo que marcó de manera muy clara y precisa mi actuar en el mundo. La filosofía budista la concibo como sencilla, concreta, precisa y disciplinada. Estas características ayudan a quien la practica a lograr progresivamente el desarrollo de la sabiduría hasta alcanzar la iluminación.

    Entendí que para ser una verdadera educadora holista necesitaba conocer y practicar la propuesta del budismo, para poder desarrollar la disciplina de un bodhisattva con firme convicción. Para ello, me propuse seguir la práctica meditativa y de yoga, hasta que lograra integrarla como parte de mi vida.

    En un principio me causó un poco de problema, ya que éstas practicas no las realizaba de manera constante y por lo tanto, tuve que reajustar mis actividades para hacer un espacio especial a dichas prácticas. Poco a poco, se fue creando la necesidad de tomarlas no como una disciplina o técnica, sino como una forma de vida.

    Actualmente medito diariamente, tengo mi lugar especial y estoy involucrando a mi familia para que ellos también practiquen la meditación. Por el momento, mi hijo el menor se ha convertido en mi aliado y apoyo para ser constante en la práctica de esta disciplina.

    TERCER SEMESTRE

    Este semestre fue de prueba. Llegaron a mi vida una serie de circunstancias difíciles que se convirtieron en la prueba de fuego para tazarme y determinar cual fue mi crecimiento hasta ese momento.

    El ser conciente de lo que es la vida, tal como lo propone el budismo, me ayudó a mantenerme ecuánime y a tomar perspectiva de las situaciones, ya que entendí que frente a dichas circunstancias yo no podía hacer nada, pero si podía determinar cómo actual ante ellas. Aprendí además a obrar desde el corazón y dejar a los demás la responsabilidad de sus actos. Es decir, me di cuenta que había logrado cierto nivel de ecuanimidad y que había iniciado una nueva actitud de observadora. Ello me ayudó entender que todo pasa y que todo fluye dentro de la impermanencia.

    A partir de ésta nueva actitud pude no juzgar ni culpar a alguien porque no comprendía por lo que yo estaba atravesando en ese momento de mi vida. Si yo no hubiera pasado por el proceso de transformación interna que había realizado previamente en la maestría, creo que a la fecha estaría llena de resentimiento contra ciertas personas que aparentemente hicieron que me lloviera sobre mojado. Digo aparentemente, porque ahora entiendo que en realidad me ayudaron, ya que hicieron que sacara de mi interior mucho potencial para ponerme mas allá de las supuestas presiones o incomprensiones manifestadas y salir adelante a pesar de las circunstancias.

    Después de esta experiencia, decidí continuar con más ahínco la práctica meditativa, ya que era mi único alimento espiritual para sobrellevar la situación.
    En este tercer semestre, la materia de Cultura de Paz, me ayudó mucho a tomar conciencia del compromiso que tengo como parte de la gran familia humana y sobre todo a entender que no solo somos producto de la creación, sino administradores de ésta y por lo tanto tenemos que cuidar los procesos evolutivos que queremos realizar.

    Esta materia me empujó a participar activamente en la promoción de una cultura de paz en mi escuela y a promover una nueva práctica educativa realmente integral.

    Me siento satisfecha por el trabajo que realicé en mi primera etapa como educadora holista, con los alumnos, docentes, padres de familia y comunidad.
    Tengo la satisfacción de haber sembrado en mis alumnos la conciencia de que el progreso no puede concebirse solo en términos funcionales para establecer relaciones con otros seres humanos del planeta, sino que además es necesario establecer un nuevo orden donde el progreso incluya el desarrollo de un sustento humano que equilibre todo lo que somos y lo que tenemos, para forjar así una cultura de paz.

    Considero que en mi práctica educativa hice lo posible por clarificar que una cultura de paz, no se lleva a cabo con una simple acción, sino que se forja a partir de que cada uno de los implicados entremos en una nueva forma de vida, que considere la importancia de vivir en paz consigo mismo, con los demás y con el planeta.

    Algo que admiro de la currícula de esta maestría es la oportunidad que nos brinda a los estudiantes de poner en práctica lo que estamos aprendiendo a través de la impartición de cursos. En este semestre impartimos el curso de Inteligencia Espiritual.

    Confieso que en un principio, la tarea de impartir un curso sobre Inteligencia Espiritual, me llenó de duda. Creí que se nos iba a dificultar interesar a las personas para que asistieran.

    Afortunadamente, como en los cursos anteriores, me llevé una grata sorpresa al ver el éxito que obtuvimos cuando lo impartimos. Me di cuanta que las personas están esperando escuchar temas que los lleve a ponerse mas allá de lo mental, y con ello me queda claro que no se trata de descubrir el hilo negro, sino de hacernos concientes de algo que existe, que es real y que puede actualizarse en cualquier momento.

    Con el curso de Inteligencia Espiritual, me quedó claro que actualmente las nuevas generaciones están interesadas y comprometidas en forjar un mundo mejor. Al curso asistieron jóvenes que quedaron muy satisfechos con la temática que así se les expuso.

    Además, con la impartición de éste curso, pude clarificar qué es la Inteligencia Espiritual y hacer la diferenciación de los conceptos que se han manejado sobre inteligencia y que han sido propuestos por Binet, Gardner y Goleman. Esta diferenciación me mostró que dichas inteligencias están arraigadas en el cuerpo, lo cual no significa que no sean importantes, sino que además de integrar lo que es el CI, las inteligencias múltiples y la inteligencia emocional, es necesario trascenderlas, para entender la importancia de lograr una inteligencia superior, que esté arraigada en el espíritu.

    Comprendí profundamente, que el desarrollo de ésta inteligencia, llamada por la educación holista, inteligencia espiritual, es la clave para poder desarrollar acciones que no solo estén orientadas al beneficio personal, sino además a lograr un beneficio hacia los demás y hacia el planeta.

    De ahí, que yo como educadora holista me comprometí para desarrollar la inteligencia espiritual, primero en mi misma y luego orientar a mis alumnos para que la desarrollen.

    Me sirvió mucho haber asistido al seminario de inteligencia espiritual, que impartió la Fundación en diciembre de 2007. Fue un parámetro de acción para poder llevar a cabo de manera estructurada la potencialización de la inteligencia espiritual conmigo misma, con mi familia, mis alumnos y con otras personas. Al finalizar este semestre, todas las circunstancias de vida difíciles que se me presentaron se habían disipado de manera favorable. Eso me ayudó a convencerme de que todo es ilusorio e impermanente, como lo propone la filosofía budista. Fue una gran lección de vida que me ayudó a desarrollar mi fortaleza interna y a seguir adelante como buscadora espiritual.

    CUARTO SEMESTRE
    Este semestre lo cursé con mucha tranquilidad, saboreando cada uno de los messangers y trabajos a realizar. Debo confesar que dentro de esa tranquilidad, había una carga de nostalgia, porque con éste semestre se cerraría un ciclo de aprendizaje crucial en mi vida. El asistir al IV Congreso Mexicano de Educación Holista, durante este semestre, me ayudó mucho para hacer una síntesis de todo lo aprendido en la maestría.

    Me quedó clara la forma en que el Dr. Gallegos Nava, está promoviendo una práctica educativa de conocimiento, enseñanza y aprendizaje que permite la construcción de la personalidad a partir del reconocimiento y reafirmación de la espiritualidad. Con este referente, puedo entender porque el Dr. Gallegos Nava, llama a la Educación Holista "La Pedagogía del Amor Universal".

    Estoy convencida que la frase "La Educación que la Humanidad Necesita", no solo es el slogan del congreso, sino una propuesta verdadera y urgente para orientarnos hacia la solución de las nuevas necesidades y dilemas de las sociedades emergentes.

    Entiendo claramente que la educación holista, como pedagogía del amor universal, es la única propuesta válida y prospectiva que procura dirigir al educando hacia una transformación enfocada a lograr una visión más completa y a una evolución de la conciencia, así como a percibir la vida como una totalidad.

    Esta visión es para mí un estandarte y ha quedado fuertemente plasmada en mi interior, porque de ésta forma, como educadora holista, puedo asumir el compromiso de atender en mi práctica educativa, la multidimensionalidad de mis educandos y actualizar en ellos no solo el aspecto intelectual y el físico, sino además el emocional, el social, el estético y el espiritual.

    Algo que me dio mucho gusto conocer en este congreso, fue la forma en que la espiritualidad está permeando los negocios y como se está transitando de una visión empresarial, materialista, deshumanizada, esclavizante y competitiva a una nueva forma de hacer negocios donde la ética y la integridad son la palanca utilizada por los inversionistas para crear empresas concientes y socialmente responsables.

    Entendí la importancia de que en cualquier ámbito en el que nos desenvolvamos, tenemos que llevar a la acción el establecimiento de comunidades de aprendizaje, para crear el ambiente idóneo, donde la visión holista fluya hacia un mismo propósito.

    Entiendo que la importancia de las comunidades de aprendizaje radica en que permiten realizar un trabajo integrador. Por ejemplo, una empresa o una escuela que trabaje bajo esta premisa, podrá elaborar políticas diversas que permitan a sus integrantes generar un sentido de pertenencia sustentado en la espiritualidad. Este trabajo integrador, contribuirá a que cada uno de los miembros de la comunidad realice un proceso ascendente de evolución de su conciencia. A partir de ahí surgirá el compromiso, la flexibilidad, el diálogo, la complementariedad, etc. para que progresivamente pasen de un pensamiento de primero a segundo grado, tal como lo propone Ken Wilber en su teoría sobre la Espiral Dinámica y alcanzar los ideales surgidos tanto de la visión como de la misión establecidos.

    Por lo que a mi respecta, me queda el compromiso como ser humano perteneciente a un único entramado de la vida, poner en práctica éstos planteamientos donde quiera que me encuentre desempeñando algún rol. Además me siento capaz de estar en un esfuerzo continuo para crear comunidades de aprendizaje en cualquier ámbito: escuela, familia, comunidad, etc. y convertirlas en verdaderas shangas. Tengo un ánimo positivo de que en éstas shangas se gestarán individuos capaces de insertarse en la comunidad como seres humanos espirituales, como políticos integrales, empresarios concientes, profesores holistas, padres amorosos y compasivos, así como personas convencidas de que pueden llegar a lograr su propia iluminación, para ser seres de luz para si mismos y para todos los seres vivos del planeta.

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