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Efecto Doppler y Relatividad del Tiempo

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Se suele considerar que el efecto Doppler, predicho por la teoría de la relatividad especial de Einstein, es una prueba indirecta a favor de la corrección de las transformaciones de Lorentz. En el presente artículo se deduce la fórmula del efecto Doppler a partir de las nuevas transformaciones relacionales. También se estudia la hipotética relación entre el efecto Doppler y el efecto de la dilatación del tiempo de la teoría de la relatividad especial de Einstein.

Agregado: 03 de AGOSTO de 2010 (Por Xavier Terri Castañé) | Palabras: 6317 | Votar! |
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Categoría: Apuntes y Monografías > Física >
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    Autor: Xavier Terri Castañé (xavier_terri@hotmail.com)

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    EFECTO DOPPLER Y RELATIVIDAD DEL TIEMPO

    Xavier Terri Castañé

    EFECTO DOPPLER, TRANSFORMACIONES DE LORENTZ Y DILATACIÓN DEL TIEMPO

    XAVIER TERRI CASTAÑÉ

    Alipso.com

    Einstein vs Teoría Conectada

    LibroVirtual.org

    viXra.org

           ABSTRACT: Se suele considerar que el efecto Doppler, predicho por la teoría de la relatividad especial de Einstein, es una prueba indirecta a favor de la corrección de las transformaciones de Lorentz. En el presente artículo se deduce la fórmula del efecto Doppler a partir de las nuevas transformaciones relacionales. También se estudia la hipotética relación entre el efecto Doppler y el efecto de la dilatación del tiempo de la teoría de la relatividad especial de Einstein.

           KEYWORDS: Métrica relacional, transformaciones de Lorentz, transformaciones relacionales, relatividad especial, teoría relacional, efecto Doppler, paradoja de los gemelos, dilatación del tiempo, tiempo absoluto, tiempo relativo, Newton, Lorentz, Einstein.

    MÉTRICA PARA DOS TETRAVECTORES RELACIONALES DISTINTOS

           ¿Sabe la nueva teoría relacional cómo explicar el famoso efecto Doppler? Esta fructífera ley física, tan contrastada en todos los caminos que conducen a Roma, que tanto fascina a los muy sabios descubridores de todo tipo de leyes en general…

           En el capítulo 3 del texto La paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad de Einstein habíamos visto que la métrica que permite calcular el producto escalar de un vector relacional  por sí mismo viene dada por (53) (la numeración de las fórmulas del presente artículo que no siga el orden natural general de las restantes fórmulas corresponderá a la del antedicho texto):

                                                 (53)

    donde:

                                                        (54)

           Pero esta métrica tan sólo permite calcular el producto escalar de un vector por sí mismo (su “módulo al cuadrado”). Para poder calcular el producto escalar según A para dos vectores relacionales distintos,  y , es necesario ampliar la métrica anterior.

           Postulado: Métrica relacional para C y D según A:

                                         (1)

    con:

                                            (2)

           Nótese que si en (2) hacemos ‘D=C’ se recupera la expresión (54):

                                                      (3)

           Además:

                                                      (4)

    CONSISTENCIA DE LA DEFINICIÓN

           Con estas propiedades y aprovechando los resultados obtenidos en el capítulo 3, es fácil demostrar la consistencia de la métrica postulada en (1). ¿Cuál será la métrica relacional para C y D según B?

    Antes, fórmula (50), habíamos visto que:

                                          (91)

    Análogamente:

                                             (5)

    Sacando la raíz cuadrada de (91) y (5) y multiplicando ambos resultados:

                              (6)

    Por otro lado, antes también vimos (92):

                                                  (92)

    Análogamente:

                                                    (7)

    Sacando la raíz cuadrada de (92) y (7) y multiplicando ambos resultados:

                                      (8)

    Repitiendo todos los procedimientos que aprendimos en el Capítulo 3 y utilizando los presentes resultados (4), (6) y (8), se obtiene que la métrica relacional para C y D según B es:

                                      (9)

    con:

                                        (10)

    quedando así demostrada la consistencia del postulado inicial (1).

    INVARIANCIA

           La métrica (1) permite calcular el producto escalar tetradimensional según A para dos vectores relacionales distintos C y D:  y  según A. La métrica (9), el producto escalar para  y  según B. Tal producto, por ser una magnitud escalar, resultará ser el mismo según A que según B, es decir, invariante.

           La invariancia del producto escalar permite escribir, en notación éntica (se dan por sobreentendidos los habituales subíndices y superíndices tensoriales y el sumatorio de la notación de Einstein):

                                       (11)

           En el caso particular ‘C=D’ se recupera la anterior expresión (60).

           La fórmula precedente también contiene otros casos particulares, uno de los cuales es ‘D=A’. Es este último caso particular el que nos permitirá deducir la fórmula del efecto Doppler.

    EL EFECTO DOPPLER

           El efecto Doppler, en tanto que es un fenómeno muy probado, cuya fórmula puede ser deducida a partir de las transformaciones de Lorentz, suele ser interpretado como una sólida prueba a favor de la validez de las transformaciones de Lorentz. Y puesto que a partir de éstas se construye la teoría de la relatividad especial de Einstein, como una prueba indirecta a favor de la validez de ésta y, correlativamente, de todas sus muy conocidas consecuencias: la dilatación del tiempo de Einstein, la contracción de longitud de Lorentz-Einstein, la fascinante paradoja de los gemelos, etc, etcétera, …

           Pero para deducir la fórmula del efecto Doppler las transformaciones de Lorentz no son imprescindibles. Vamos a demostrar ahora que el efecto Doppler también puede ser deducido a partir de la nueva teoría relacional (caso particular de la nueva teoría conectada, imprescindible para eliminar el espacio absoluto y los sistemas inerciales de Newton-Einstein, cuando se supone una total ausencia de gravedad). Veámoslo…

           Como siempre, se indicará la componente ‘x’ de la velocidad relativa del ente B con respecto al ente A como . En principio, el tercer ente C puede corresponder a diversas cosas concretas, el extremo espacial de una vara de medir, el libro que el lector está leyendo en este preciso instante, … Imaginemos el caso concreto en el que el ente C corresponde a un fotón que es emitido desde el ente A hacia el ente B en la dirección positiva del eje ‘OX’. A partir de la teoría relacional es fácil demostrar que para un fotón:

                 y                             (12) y (13)

           Además:

           y                     (14) y (15)

            corresponde a la energía del fotón según A, y  a la energía de este mismo fotón según B. (Para comprender el significado físico de estas fórmulas, muy fáciles de deducir, es conveniente reflexionar sobre ‘La paradoja cinética’ y ‘La dicotomía fuerzas de contacto-fuerzas a distancia’ Ver pág.56.)

            El concepto relativista ‘masa en reposo de un fotón’ es una contradictio in adjecto, no tiene el menor sentido. Menos aún lo tiene la proposición ‘masa en reposo de un fotón=0’. La velocidad local de un fotón siempre es igual a la constante ‘c’, luego es imposible que un fotón esté nunca en reposo.

            En ausencia de gravedad, la teoría relacional elimina la distinción relativista entre ‘masa en reposo’ y ‘masa en movimiento’. En un choque entre partículas elementales, serán las masas iniciales y las masas finales, sin que intervengan los factores de Lorentz de la relatividad especial, las que deberán ajustarse de modo que quede garantizada la conservación del tetramomento total relacional.

           Si aplicamos la fórmula (11) de la invariancia del producto escalar de dos vectores relacionales distintos ( y  según A o  y  según B) al caso particular ‘D=A’ se obtiene:

                                          (16)

           Sustituyendo en (16) por los vectores relacionales apuntados en (12), (14), (13) y (15):

                                              (17)

           Calculemos los dos miembros de (17) por separado. Primero el primero:

          (18)

           (Se ha tenido en cuenta que la velocidad de A con respecto a A es nula: )

    , y después, el segundo:

           (19)

           Por representar el ente C un fotón que viaja de A hacia B, su velocidad será positiva y la misma con respecto a A que con respecto a B: . Al sustituir (18)  y (19) en (17), ambas expresiones quedan igualadas y, por tanto, podemos simplificar el primer paréntesis de cada una de ellas. Se obtiene:

                                          (20)

           Desarrollando los paréntesis y teniendo en cuenta que :

                                                    (21)

           Un fotón, en acuerdo con la fórmula de Planck, , está caracterizado por su frecuencia:

                                                    (22)

           Esta es la fórmula del efecto Doppler (recordemos que se ha supuesto que el fotón C es emitido desde el ente A y que, por lo tanto, el ente A es el observador que, por definición, observa la frecuencia propia del fotón C, aquí representada por ).

           Si B se aleja de A, entonces  y  . Lo contrario si B se acerca hacia A. El observador B observa que la luz emitida por cuerpos que se alejan experimenta un corrimiento hacia el rojo (menor frecuencia); la emitida por cuerpos que se acercan, un corrimiento hacia el azul (mayor frecuencia).

           Nótese que la fórmula relacional del efecto Doppler es simétrica bajo el intercambio de las “etiquetas” A y B.

           En general, los resultados obtenidos por la teoría relacional, construida a partir de las transformaciones relacionales, son distintos a los obtenidos por la teoría de la relatividad especial, construida a partir de las transformaciones de Lorentz. Sin embargo, en el caso particular del efecto Doppler ambas teorías ofrecen el mismo resultado: la fórmula (22).

           La nueva teoría relacional, a la vez que elimina la contradicción de los gemelos, explica el efecto Doppler.

    EL EFECTO DOPPLER Y LA DILATACIÓN DEL TIEMPO DE LORENTZ-EINSTEIN

           Como se explica en el artículo ‘La relatividad del tiempo. El tiempo de la relatividad’ un fotón, puesto que está caracterizado por su frecuencia, se comporta como un reloj. Un fotón es un reloj. Pero según insisten los defensores de la relatividad, amparándose en la formula de la dilatación del tiempo relativista (2), para un fotón “el tiempo no pasa” (?). ¿Cómo se entiende que para un reloj, insrumento construido expresamente para certificar el paso del tiempo, el tiempo no pase?

           La paradoja del fotón atemporal (ver pág.10), por provenir también de la fórmula (2) de la dilatación relativista del tiempo, es la misma que la paradoja de los gemelos de Einstein.

           En la medida que el efecto Doppler de la luz es un fenómeno real bien probado y, a su vez, deducible teóricamente a partir de las transformaciones de Lorentz, la escuela relativista lo interpreta como una prueba exclusiva a favor de la validez de las transformaciones de Lorentz. Luego, ya que a partir de éstas también se deduce la dilatación del tiempo (2), como una prueba indirecta de que la dilatación del tiempo de Einstein, a pesar de ser la responsable de la absurda paradoja de los gemelos, es un efecto real. ¿Cabe considerar, pues, que el efecto Doppler es una prueba exclusiva para las transformaciones de Lorentz y que, por ende, la dilatación del tiempo de la relatividad especial de Einstein, responsable de la innegable contradicción lógica de la paradoja de los gemelos, corresponde a un efecto real?

           Acabamos de constatar que las transformaciones de Lorentz no son las únicas que permiten deducir la fórmula del efecto Doppler (22). También es deducible a partir de las nuevas transformaciones relacionales (69) y de la nueva teoría relacional. Cosa que significa que tanto como el efecto Doppler pueda ser considerado como una prueba de aquéllas. lo será también de éstas. En consecuencia, puesto que es deducible de ambas, la disyuntiva a la que ahora debemos responder es: ¿Transformaciones de Lorentz (y paradoja de los gemelos) o transformaciones relacionales (y punto y final a la paradoja de los gemelos)?

           Como seguidamente veremos, aparte de que el efecto Doppler no es una prueba exclusiva a favor de las transformaciones de Lorentz, lo que en realidad demuestra el efecto Doppler es que la dilatación del tiempo de Einstein, consecuencia de las transformaciones de Lorentz de la teoría de la relatividad especial, no es más que una mera ficción matemática, generada por el apresurado intento de la teoría de Einstein de 1905, la relatividad especial, de intentar explicar de cualquier modo la inesperada constancia de la velocidad de la luz.

            Recordemos que las nuevas transformaciones relacionales explican la constancia de la velocidad local de la luz sin incurrir en ninguna contradicción (i)lógica.

           Recordemos que un fotón es un reloj lumínico definido por la regla: ‘determinado número de oscilaciones= 1 unidad de tiempo’, y que para no introducir a priori ninguna posible asimetría en el método de comparación de los relojes, los entes A y B construyen sus respectivos relojes lumínicos intercambiándose fotones. El efecto Doppler, o variación en la frecuencia del fotón según la velocidad relativa de la fuente que lo emite con respecto al observador que lo recibe, no implica en absoluto la asimétrica dilatación del tiempo de Einstein. Todo lo contrario. Por venir expresado por una fórmula que es simétrica bajo el intercambio de las etiquetas A y B, demuestra que los relojes lumínicos de A y B marchan al mismo ritmo: el efecto Doppler detectado por A para un fotón que B envía hacia A  (disminución de frecuencia si A y B se están alejando; aumento de frecuencia si A y B se están acercando) es el mismo que el efecto Doppler detectado por B para un fotón que A envía hacia B. En consecuencia, el devenir del tiempo para A y B, testimoniado por el funcionamiento de sus respectivos relojes lumínicos uando son simétricamente comparados, transcurrirá al mismo ritmo para ambos, sin ninguna asimétrica dilatación o contracción temporal de A con respecto a B o de B con respecto a A, y versavice.

           Como acabamos de demostrar, lo que en realidad demuestra el efecto Doppler, por establecer un diálogo simétrico entre A y B, es que la dilatación temporal de Lorentz-Einstein, consecuencia de las transformaciones de Lorentz, no existe. La disyuntiva arriba apuntada, ¿transformaciones de Lorentz o transformaciones relacionales?, se resuelve así: transformaciones relacionales.

            La verdad nunca engaña. Lo verdadero no es confuso, ni confunde:

            Para justificar de cualquier modo la dilatación del tiempo de Einstein, la teoría de la relatividad especial afirma que lo que hay que comparar es un solo reloj de A con infinitos relojes que están diseminados a lo largo del sistema de referencia de B. Está claro que tal comparación no es mútuamente simétrica y que, por tanto, no es lícito pretender deducir de ella ninguna asimétrica dilatación temporal. La aparente asimetría relativista entre A y B sobre sus correspondientes apreciaciones en el discurrir del tiempo, la dilatación del tiempo de Einstein, es una ilusión generada por la comparación asimétrica de un solo reloj de A con un número infinito de relojes de B.

           Pero esta insensata comparación asimétrica relativista es susceptible de ser simetrizada: se puede también, junto a la comparación antedicha, comparar un solo reloj de B con infinitos relojes que están diseminados a lo largo del sistema de referencia de A. Entonces, una vez que ya haya sido simetrizada y puesta de acuerdo con los más elementales requisitos lógicos, tampoco será lícito deducir, de ésta y de aquélla a la vez, ninguna asimétrica dilatación temporal entre los entes A y B. ¿Por qué? Porque es imposible que lo que ya ha sido simetrizado pueda permanecer aún asimétrico. Se habrá ya reconocido que cualquier posible asimétrica comparación entre relojes con la que se pretenda justificar la insensata dilatación del tiempo de la relatividad especial de Einstein es una asimetría que ha sido generada confusamente: por no saber reconocer que las transformaciones de Lorentz son un mero juego matemático sin sentido físico alguno.

            La teoría de la relatividad de Einstein es un ensueño surrealista en el que el tiempo se derrite…

                  Conclusión: El efecto Doppler demuestra que la dilatación del tiempo de Einstein es falsa. Contra lo que se suele creer, el efecto Doppler no constituye ninguna prueba a favor de las transformaciones de Lorentz.

           Las transformaciones relacionales explican también el efecto Doppler. Además, como ya es bien sabido, son las ecuaciones de transformación que han logrado eliminar la paradoja-contradicción de los gemelos a la vez que preservan la constancia de la velocidad local de la luz ( y sólo la local: la pura evidencia demuestra, como se explica en ‘La nueva revolución copernicana’, que existen velocidades no locales, transversales a la dirección radial, infinitamente superiores a ‘c’).

    BREVES NOTAS PARA REFLEXIONAR SOBRE LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO

    1)                          ¿Por qué los relojes con los que se “verifica” empíricamente la relatividad especial (procesos de desintegración de variopintas partículas elementales, mesones, muones,…) no son los mismos que los relojes con los que se “verifica” empíricamente la relatividad general (variopintos relojes atómicos, CS-33,…)? ¿No se supone que la relatividad especial es un caso especial de la relatividad general y que, por inclusión lógica, debería poder ser también “verificada” con el mismo tipo de relojes “definidos” y defendidos por la relatividad general, y no por otros?

    2)                          ¿Qué significa ‘el flujo del tiempo’? ¿Qué significa ‘el flujo del tiempo se detiene en el horizonte de sucesos de un agujero negro’? ¿Qué significa ‘el río de Heráclito’? ¿Qué significa ‘el río de Heráclito se detiene en el horizonte del mar’?

    3)                          Si subimos un preciso reloj atómico a la cima de una montaña, ¿qué habrá distorsionado más su tan preciso y frágil funcionamiento? ¿Un imposible cuidadoso y escrupuloso transporte hacia la cima o la nimia variación de la fuerza gravitatoria en un punto de la cima con respecto a un punto situado al nivel del mar? ¿Cómo se sabe la diferencia exacta de alturas entre la cima y el nivel del mar? ¿Acaso por la sumamente “precisa” diferencia de presión atmosférica entre ambos lugares? ¿Cómo se sincronizan dos relojes atómicos separados espacialmente, uno en tierra y otro en un avión? ¿No será acaso por intercambio de señales lumínicas? ¿Y cómo se sabe el espacio que los separa? ¿Acaso por el tiempo que tardan estas señales en alcanzarlos? ¿Pero no era precisamente el tiempo el dato a priori desconocido cuyo comportamiento relativo se pretendía verificar? ¿Círculo vicioso? ¿Tautología? ¿Qué se entiende por ‘reloj preciso’? ¿Acaso el que azarosamente, el que de vez en cuando, ha conseguido ser ajustado a los requisitos teóricos de la teoría especial y/o general de la relatividad?

    4)                          Si dos relojes idénticos marchan a distintos ritmos cuando son sometidos a estímulos físicos diferenciados (2 relojes de péndulo situados en diferentes potenciales gravitatorios, 2 vasijas que contienen un líquido volátil sometidas a diferentes temperaturas o presiones,…), ¿consideraremos que hemos demostrado algún tipo especial de relatividad del tiempo o que ambos relojes, por estar sometidos a situaciones físicas distintas, han dejado ya de ser idénticos? Si el ritmo de evaporación del líquido no es el mismo en las 2 vasijas, ¿afirmaremos que el tiempo es relativo a la temperatura, a la presión, a la composición química del líquido…?

    5)                          Todo fluye. Todo proceso real es proceso temporal. La proposición relativista ‘el tiempo es relativo’ es tan metafísica como la proposición newtoniana ‘el tiempo es absoluto’. Ambas proposiciones carecen de sentido. Precisamente porque no tiene el menor sentido calificar de absoluto ningún proceso temporal, toda buena teoría deberá ser capaz de justificar y definir qué tipo de proceso real elige y entiende por ‘reloj’, pues es tan sólo mediante la comparación relacional y simétrica de relojes idénticos, definidos con suma precisión, cuando tendrá sentido empezar a hablar sobre la relatividad del tiempo. La relatividad física, no metafísica, del tiempo exige no tan sólo comparar relojes idénticos, sino que la teoría sea capaz de definir qué es lo que entiende por ‘reloj’. ¿Qué es un reloj según la teoría general o/y especial de la relatividad?

    6)                          Ulteriormente, cualquier otro posible proceso temporal podrá ser puesto en correlacion con dicho ‘reloj’. Este es el sentido físico profundo por el que una teoría física debe de ser formulada para poder ser aplicable en cualquier sistema de tetracoordenadas posible, pues para correlacionar dicho ‘reloj’ con cualquier otro posible proceso temporal, con cualquier otro posible reloj o proceso real (un reloj de péndulo, el ritmo biológico de reproducción de determinados seres vivos, por ejemplos), bastará con efectuar la transformación pertinente en la tetracoordenada temporal.

    7)                          La teoría conectada es consistente con el reloj lumínico, cuyas consecuencias son exactamente las mismas que las que se extraen del famoso reloj de espejos ideado por Einstein (a partir de éste es fácil deducir, si pensamos en términos de espaciotiempo, no en espacio y tiempo como conceptos independientes el uno del otro, que la “sorprendente” constancia de la velocidad local de la luz es una mera trivialidad). En cambio, según la métrica de Schwarzschild de la relatividad general el funcionamiento del reloj de espejos de Einstein depende de su orientación espacial con respecto a la fuente gravitatoria. Curioso, eh. ¡La relatividad del tiempo depende de si estamos de pie o estamos tumbados!

    8)                          Otra cosa curiosa de la métrica de Schwarzschild: la velocidad de propagación radial de la luz no es constante, sino que depende de la coordenada radial ‘ ’. En el horizonte de sucesos de un agujero negro, para un observador no local en el infinito, es nula. Por lo visto, según la relatividad general ¡las estrellas son inteligentes! Saben calcular a qué velocidad exacta deben emitir su luz para que cuando esta nos alcance, localmente hablando, su velocidad sea siempre igual a la constante ‘c’. ¿No será que el primer y segundo elemento de matriz de una métrica espaciotemporal sensata deben ser, salvo signo, iguales entre sí y no el inverso el uno del otro?

    9)                          Una vez aceptado que el tiempo no es absoluto, sino relativo, se deberá también aceptar, en potencia, durante el proceso de creación de la nueva teoría, que el tiempo es absolutamente relativo. Y precisamente por este mismo motivo, la teoría, una vez ya construida y actualizada, deberá dar lugar a un tiempo relativamente absoluto: la relatividad del tiempo nunca jamás deberá generar ningún tipo de paradoja o contradicción lógica.

    10)                      La absoluta relatividad del tiempo es parecida a la absoluta relatividad de la energía (energía cinetica, energía potencial,…). La energía de un grave depende de su velocidad y de su posición en el medio gravitatorio, pero el aumento de su energía cinética queda compensado por la disminución de su energía potencial gravitatoria. Expresado con más claridad, las geodésicas gravitatorías de Einstein conservan constante la componente covariante de la tetravelocidad ; las ecuaciones de movimiento de la teoría conectada, la componente contravariante  (Ver pág.149)

    11)                      Las ecuaciones de campo de la teoría de la gravitación deberán permitir la flexibilidad necesaria para ajustar sus constantes de integración de modo que permitan eliminar cualquier paradójica asimetría en el devenir del tiempo. Pero las Ecuaciones de Einstein de campo gravitatorio carecen de esta flexibilidad: la malgastan desde el momento en que son forzadas a deducir que ‘masa es igual a densidad por volumen euclídeo’. Como ni siquiera son capaces de resolver el más simple de todos los casos posibles, el campo estacionario, no pueden hacer otra cosa que dedicarse, con evidente humildad e invidente prepotencia, al estudio del universo entendido como un todo. Y, ciertamente, ‘Universo=Todo’. Jamás se equivoca el que de humildad presume.

    BREVE NOTA PARA REFLEXIONAR SOBRE LA RELATIVIDAD DEL ESPACIO… ABSOLUTO

           Incluso aceptando que existiese algún ente real “merecedor” de ser significado como ‘sistema inercial’ o ‘espacio absoluto’, entonces, ya que por necesidad lógica ‘movimiento’ tan sólo puede ser entendido como movimiento con respecto a ‘algo’, tan lícito como pudiese ser referir el movimiento de cualquier posible cosa a este ‘espacio absoluto’, lo sería referir el movimiento de ese ‘espacio absoluto’ a cualquier posible cosa.

           La nueva revolución copernicana consiste en eliminar los sistemas inerciales y el espacio absoluto de Newton-Einstein…

    Xavier Terri Castañé

    LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO. EL TIEMPO DE LA RELATIVIDAD

    Xavier Terri Castañé

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    Einstein vs Teoría Conectada

           ABSTRACT. Demostración sin fórmulas matemáticas de que la teoría de la relatividad especial y general de Einstein es falsa.

           KEYWORDS: Reloj lumínico, método de comparación mútuamente simétrica, dilatación del tiempo, efecto Doppler, transformaciones de Lorentz, transformaciones relacionales, relatividad especial, redshift gravitatorio, ecuaciones de Einstein, métrica de Schwarzschild, relatividad general, teoría relacional, teoría conectada.  

    EL RELOJ LUMÍNICO

           Un fotón se caracteriza por su frecuencia. Un reloj lumínico es el que se construye con la frecuencia de una luz monocromática (caracterizada por su frecuencia única) y cuyo funcionamiento, como el de cualquier otro reloj, se basa en la regla: ‘determinado número constante de oscilaciones = una unidad de tiempo’. Su calibre, que se escoge arbitrariamente, se define como el número de oscilaciones de la luz que determinan una unidad de tiempo. Cada 100000 oscilaciones un segundo, por ejemplo.

    COMPARACIÓN MÚTUAMENTE SIMÉTRICA

           Para estudiar la relatividad del tiempo necesitamos comparar relojes que sean idénticos. De lo contrario, si los relojes no fuesen idénticos y funcionaran ya a priori distintamente, de nada serviría compararlos.

           Además esta comparación tiene que ser mútuamente simétrica. De lo contrario, si asimétricamente privilegiáramos ya a priori el reloj A con respecto el B o a el reloj B con respecto el A, de nada serviría aducir que las posibles ulteriores diferencias en sus respectivos registros temporales son una verdadera consecuencia de la relatividad del tiempo, pues tales diferencias podrían ser atribuidas a las asimetrías introducidas ya a priori en el método de comparación de los relojes idénticos.

           Definición de ‘método de comparación mútuamente simétrico’: Dados dos observadores A y B, A utilizará para construir su reloj lumínico la frecuencia de un rayo de luz monocromática que B envía hacia A; y B utilizará para construir su reloj lumínico la frecuencia de otro rayo de luz, idéntico al anterior, que A envía hacia B. (Los rayos intercambiados son numéricamente distintos, hay dos rayos y no uno, y énticamente idénticos, los dos rayos, con total independencia de la frecuencia que pueda recibir el receptor, tienen la misma frecuencia desde el punto de vista del emisor: su frecuencia propia.)

           Para no introducir ninguna asimetría en el método de comparación de relojes idénticos, A y B se intercambian sendos rayos lumínicos. (De hecho, si el método de comparación de dos relojes idénticos no fuese mútuamente simétrico, entonces estos dos relojes no serían en realidad idénticos.)

           Sólo cuando se presupone, simétricamente, que A y B se relacionan intercambiando señales lumínicas tiene sentido empezar a reflexionar sobre la relatividad del tiempo. La relatividad relacional del tiempo. No absoluta. En caso contrario, ¿qué sentido tiene afirmar que el tiempo es relativo? ¿Existen aún movimientos absolutos? ¿Acaso un reloj es “consciente” de que se está moviendo con respecto a “no sabe qué” y, en consecuencia (‘en consecuencia’ según la relatividad, claro), “sabe” que tiene que dilatar el tiempo que registra? ¿Es consciente un fotón, que al igual que cualquier otro reloj se caracteriza por su calibre o frecuencia, que para él, según sostienen ciertas lumbreras que aún defienden la relatividad, “el tiempo no pasa”? Parece mentira que estando siempre bañados por las luminosas aguas de la inmortalidad seamos seres tan efímeros.

           Para demostrar la verdad, no nos hará falta ni una sola fórmula matemática.

    LA DILATACIÓN DEL TIEMPO DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL

           A se considera en reposo y B se mueve a una determinada velocidad con respecto a A. A mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que B envía hacia A.

           B se considera en reposo y A se mueve a una determinada velocidad con respecto a B. B mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que A envía hacia B.

           A y B son simétricos y utilizan el método de comparación de relojes mútuamente simétrico. Por la simetría del movimiento, la velocidad de B con respecto a A es la misma que la velocidad de A con respecto a B (salvo signo). ¿Para quién de los dos el tiempo transcurre más despacio, o más rápido? ¿A o B? ¿B o A?

           En el ejemplo precedente, el método de medición para averiguar una posible relativización del tiempo se ha sustentado en una comparación mútuamente simétrica, Para no introducir ninguna asimetría ya a priori, A y B se han intercambiado sendos rayos lumínicos, con los que han construido sendos relojes lumínicos. Es fácil de ver que con tales relojes, que son idénticos y funcionan relacionalmente por intercambio de luz, el tiempo transcurre exactamente igual para A que para B. Luego, la dilatación del tiempo de la relatividad especial de Einstein no existe. (El efecto Doppler que detecta A para el rayo de luz que B envía hacia A es exactamene el mismo, por la simetría del movimiento, que el efecto Doppler que detecta B para el rayo, idéntico al anterior, que A envía hacia B.)

           Sin sofismas. No hace falta un número infinito de relojes, bastan dos, para demostrar que la dilatación del tiempo de la relatividad especial es falsa. (La “demostración” relativista de la dilatación del tiempo sustentada en el famoso reloj de espejos, ideado por Einstein y que aparece descrito en El fin del espacio-tiempo roto, es un sofisma: se basa aún en la ya superada métrica del teorema de Pitágoras, que es una métrica absoluta, no relacional.)

           La relatividad especial es falsa.

           ¿Que la dilatación del tiempo está “verificada” empíricamente con suma precisión? ¿Cómo lo ésta? Con tramposos mesones, muones, relojes atómicos,… y toda esa extrañísima fauna que la escuela relativista usa a su antojo para intentar convencernos –engañarnos- de que las piedras caen hacia arriba y los círculos son cuadrados. ¿Cómo se garantiza que semejante tipo de “relojes” puedan ser idénticos? Si se consigue verificar que dos partículas tienen una distinta vida media, esto nunca significa que se haya conseguido verificar, con “suma precisión”, la dilatación del tiempo de Lorentz, sino que esas dos partículas en realidad son distintas, no son “relojes” idénticos. Además, las personas sensatas, cuando quieren concertar una cita, convienen en verse cuando las manecillas de sus respectivos relojes están en determinada posición, no cuando se hayan ya estropeado, o dejado de existir, un determinado número estadístico de relojes de determinada vida media o determinada fecha de caducidad.

           La teoría relacional se puede permitir el lujo de dudar incluso del concepto ‘fotón’: la frecuencia de la luz, esté o no la luz compuesta de fotones, es algo que se mide a diario en el más humilde de los laboratorios.

           No hace falta ni recurrir a evidencias empíricas para refutar la relatividad especial. Ha sido suficiente con pensar simétricamente para demostrar que la dilatación del tiempo es falsa.

           Las transformaciones de Lorentz de la relatividad especial son un mero juego matemático que no tiene ni pies ni cabeza. Son absurdas. Hay que refutar las transformaciones de Lorentz de Einstein y sustituirlas por las nuevas transformaciones relacionales de la teoría conectada.

    EL REDSHIFT GRAVITATORIO Y LA RELATIVIDAD GENERAL

           El redshift gravitatorio es un fenómeno comprobado empíricamente: Dado un rayo de luz que se propaga en dirección vertical, está comprobado que los observadores estacionarios situados a un mayor potencial gravitatorio (mayor distancia al centro de la fuente gravitatoria, mayor “altura”) miden una menor frecuencia lumínica que los situados a un menor potencial (menor altura).

           A se encuentra a mayor altura que B. A mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que B envía hacia A. Como A está a mayor altura que B, debido al redshift gravitatorio, el reloj de A funcionará más despacio que el reloj de B.

           B se encuentra a menor altura que A. B mide el tiempo con un reloj lumínico construido con la frecuencia de un rayo de luz que A envía hacia B. Como B está a menor altura que A, debido al redshift gravitatorio (en este caso sería mejor llamarlo “blueshift”. Pero como la estructura matemática de la relatividad es asimétrica, el lenguaje ordinario que genera cuando se la intenta explicar es también asimétrico), el reloj de B funcionará más rápido que el reloj de A.

           A y B utilizan el método de comparación de relojes mútuamente simétrico, pero no son simétricos. El párrafo anterior no es válido si intercambiamos A por B y B por A, pues si A se encuentra a mayor altura que B, entonces B sabe que B está a menor altura que A y, por tanto, B, lo mismo que A, reconoce que A se encuentra a mayor altura que B.

           Es fácil de ver que ambos estarán de acuerdo en que el tiempo es relativo a la altura (al potencial gravitatorio) y que el tiempo de A transcurre más despacio que el tiempo de B. Luego, el tiempo va más despacio a mayor altura.

           La métrica de Schwarzschild de la relatividad general afirma lo contrario de lo que demuestra el reloj lumínico, que “el tiempo va más rápido a mayor altura”. Luego la métrica de Schwarzschild es falsa.

           La métrica de Schwarzschild es consecuencia de las Ecuaciones de Einstein de campo gravitatorio, luego las Ecuaciones de Einstein de campo gravitatorio son falsas. (Se puede acceder al artículo Las Ecuaciones de Einstein de campo gravitatorio a través del blog Einstein vs Teoría Conectada.)

           ¿Qué la relatividad general está “verificada” empíricamente con suma precisión? Más aún lo está el redshift gravitatorio. Además nos podemos permitir el lujo de no utilizar ni siquiera el concepto ‘fotón’: la frecuencia de la luz es algo que se mide a diario en el más humilde de los laboratorios.

           Por mucho que los relativistas intenten persuadirnos, la experiencia, el redshift gravitatorio, jamás ha “verificado” empíricamente la relatividad general. Al contrario, la refuta con meridiana claridad.

           La relatividad general es falsa.

           La teoría de la relatividad, especial + general, es falsa.

           En realidad es la pura lógica la que ya ha refutado con meridiana claridad la teoría de la relatividad. Relativistas, por muchos que sean los intereses en juego, ¿a quién pretendéis aún engañar?

           No hace falta recurrir a la experiencia para ver que la relatividad destroza la lógica.

           No hacen falta fórmulas matemáticas para demostrar que la relatividad es falsa. Cierta mentira. Para demostrarlo, como acabamos de comprobar, basta con un simple “cálculo de proposiciones”.

           Es el fin del espaciotiempo roto. El tiempo de la relatividad ha llegado a su fin.

    LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO. RELACIONAL Y NO ABSOLUTA

           Sólo después de habernos asegurado una total simetría, relojes lumínicos idénticos y método de comparación mútuamente simétrico, es posible empezar a reflexionar con sensatez sobre la relatividad del tiempo. Si A y B no son simétricos, entonces tal vez es posible que el tiempo muestre su naturaleza relativa. Si A y B son simétricos, entonces es del todo imposible: el tiempo tiene que transcurrir exactamente igual para ambos. Lo contrario sería contradictorio. Idea de no armonía nunca. Paradójico. Lo real simétrico no es lo asimétrico irreal. ¡Quién no recuerda la fascinantemente fascinante paradoja-contradicción de los gemelos! Todas las gloriosas verificaciones de la escuela relativista acerca de la relatividad del tiempo son falsas. Mentiras ciertas que están infectadas por el movimiento absoluto implícito en la paradoja de los gemelos (ver el artículo La paradoja de los gemelos de la teoría de la relatividad especial de Einstein en Bubok.com o en Google).

           ¿Qué es el tiempo en sí el que es relativo? Esto es más absurdo aún que el metafísico tiempo absoluto de Newton. Sobran comentarios.

           ¿Qué es el tiempo el que es relativo en sí y su relatividad es independiente de los tipos de relojes usados para verificarla? Entonces ¿por qué la escuela relativista se preocupa tanto en elegir tan celosamente sus tan “precisos” relojes? ¿Por qué no “verifica” el redshift gravitatorio con un reloj de péndulo?

           El fenómeno del redshift gravitatorio lumínico se deduce, desde el punto de vista de la teoría, a partir del elemento de matriz temporal de la métrica del espaciotiempo: ¿No significa esto que el tiempo al que la teoría se refiere es el tiempo registrado por un reloj lumínico, y no otro? ¿Por qué la teoría de la relatividad es incompatible con el reloj lumínico? (Es fácil demostrar que según la relatividad general, en un campo gravitatorio el funcionamiento del famoso reloj de espejos de Einstein depende de su orientación espacial, otra de las tantas cosas de la relatividad que no tienen ni pies ni cabeza. La teoría conectada permite demostrar que el reloj de Einstein se comporta igual que un reloj lumínico.)

           El pensamiento lúcido nunca convierte lo simétrico en asimétrico. Una teoría está obligada a definir coherentemente, sin trampas y sin una ulterior necesidad de tener que rectificar mediante asimetrías a priori una vacilante definición inicial, lo que ella entiende por ‘reloj’. La relatividad es incapaz de hacerlo. La relatividad se niega a definir lo que ella entiende por ‘reloj’. Cualquier definición que ensaye la aboca al absurdo y a la contradicción. Por eso se puede permitir la estulta libertad de elegir el extraño reloj que le venga en gana en cada caso para “verificar” lo que se le antoje “verificar· y, por eso mismo, no se (le) puede permitir la astuta libertad de que elija en cada caso el reloj que le venga en gana: que permanezca obligada a elegir el que le permita “verificar” empíricamente todas sus extrañas estupideces. ¡Cómo la relatividad de Einstein va a definir qué es un reloj si no comprende lo que es el movimiento, si aún cree en los movimientos absolutos y verdaderos de Newton!

           Nunca nadie sabrá qué es ‘el’ tiempo (admito, al menos, que yo no lo sé). Sin embargo, la relatividad del tiempo no es nada misterioso: tan sólo hace referencia a la comparación relacional de las oscilaciones de la luz. Si el tiempo es relativo, entonces es relacional. (En tanto que las coordenadas espaciales también son relacionales y el espacio absoluto no existe, algo similar le dijo Leibniz a Newton, pero, claro está, no fue Leibniz el que supo crear la teoría de Newton.)

           El tiempo tiene que ser amoldado a la invariancia universal de las leyes físicas. Puesto al servicio de la absoluta relatividad del movimiento.

           La nueva revolución copernicana: La nueva teoría conectada.

    Xavier Terri Castañé

           P.D.: Pregunta: ¿Por qué la velocidad local de la luz es la misma para todos los observadores? Respuesta: Porque para todos los observadores locales la luz recorre exactamente la misma longitud en exactamente el mismo tiempo. La contracción de longitud y la dilatación del tiempo de Lorentz no existen. (Ver Sobre la dilatación del tiempo y la contracción de longitud de Lorentz-Einstein.)

           (Desde la sección Información del blog Einstein vs Teoría Conectada se puede acceder a todas las referencias incluidas en el presente texto.)

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