![]() |
Haga click para publicitar en Alipso.com |
| Buscando Secundarios
| Universidades
| Carreras
| Test
Orientación Vocacional | Medios
| Profesores particulares
| Institutos
| Campus Material Monografias | Exámenes Secundarios | Exámenes Universitarios | Enlaces | Enviar material | Diversión Postales | Humor | Descargas | Juegos Comunidad Foros | Institucional Publicite | En su sitio | Contáctese Cursos en Buenos Aires Cursos de Informática | Cursos de apoyo al CBC | Carreras y Cursos de Diseño, Comunicación, Arte y Fotografía |
|
|
Imprimir apunte |
Recomendar a un amigo |
Recordarme el recurso |
|
Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Cosmologia: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 2651 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Astronomía > |
Alumno: Tomas Rossini
Profesora: Claudia Gonzalez
Estudio del Universo en
su conjunto, en el que se incluyen teorías sobre su origen, su evolución, su
estructura a gran escala y su futuro. Al estudio más específico del origen del
Universo y de sus sistemas astronómicos como el Sistema Solar, se le suele
llamar cosmogonía.
Primeras teorías
cosmológicas
Las teorías
cosmológicas más antiguas datan del 4000 a.C., y son las de los pueblos
mesopotámicos, que creían que la Tierra era el centro del Universo y que todos
los demás cuerpos celestes giraban alrededor de ella. Algunos clásicos como Aristóteles
y el astrónomo griego Tolomeo, explicaban que las estrellas se movían de noche
porque estaban fijas en esferas cristalinas rotatorias. El astrónomo griego Aristarco
de Samos, alrededor del 270 a.C., sostenía que la Tierra gira
alrededor del Sol. Sin embargo, debido sobre todo a la autoridad de
Aristóteles, el concepto de que la Tierra era el centro del Universo permaneció
inamovible hasta 1543, cuando el astrónomo polaco Nicolás Copérnico publicó sus
teorías en De
revolutionibus orbium caelestium (Sobre las revoluciones de los cuerpos
celestes). Copérnico proponía un sistema en el que
los planetas giraban en órbitas circulares alrededor del Sol, el cual estaba
situado en el centro del Universo. Atribuía el nacimiento y la colocación de
las estrellas a la rotación de la Tierra sobre su eje. El astrónomo alemán Johannes
Kepler adoptó el sistema copernicano y descubrió que los planetas giran en
órbitas elípticas a velocidad variable, de acuerdo con tres leyes bien
definidas (conocidas desde entonces como leyes de Kepler). Galileo, uno de los
primeros en observar los planetas con un telescopio, también rechazó la idea de
Aristóteles de que la Tierra era el centro del Universo y se convirtió en un
defensor de la visión copernicana del mundo. El matemático y físico inglés Isaac
Newton demostró que las leyes de Kepler sobre el movimiento planetario podían
derivarse de las leyes generales del movimiento y de la gravitación que Newton
había descubierto, indicando así que estas leyes físicas eran válidas en todo
el Universo.
Distancias
interestelares
Una idea de la escala
de las distancias entre las estrellas fue proporcionada a principios del siglo
XIX por el astrónomo alemán Friedrich Wilhelm Bessel. Descubrió que la cercana
estrella 61 Cygni estaba unas 600.000 veces más lejos de la
Tierra que el Sol. En 1917 el astrónomo estadounidense Harlow Shapley calculó
que la galaxia de la Tierra, la Vía Láctea, tiene un diámetro de unos 350.000 años
luz; ésta fue la primera indicación del tamaño de nuestra galaxia. Por
desgracia, Shapley no consideró la absorción de la luz de las estrellas por
partículas de polvo en la Vía Láctea, lo que hace que los objetos parezcan más
oscuros y, por tanto, más lejos de lo que están en realidad. El actual valor
del diámetro de la parte visible de nuestra galaxia es de unos 30.000 parsecs
(100.000 años luz). El astrónomo holandés Jan Hendrik Oort descubrió que el Sol
tarda 250.000 millones de años en completar una revolución en torno al centro
de nuestra galaxia y de esta forma pudo calcular que la masa de la Vía Láctea
es de unas 100.000 millones de veces la masa del Sol.
Hasta comienzos del
siglo XX, los astrónomos no conocían con seguridad la naturaleza de lo que
describían como nebulosas espirales y elípticas; no podían determinar si
estaban dentro o fuera de nuestra galaxia. En 1924 el astrónomo estadounidense Edwin
Hubble logró descubrir estrellas individuales en alguno de estos objetos, entre
ellos, la famosa Andrómeda. Varias de estas estrellas eran estrellas pulsantes,
llamadas variables cefeidas. Midiendo su periodo de pulsación, los astrónomos
pueden determinar el brillo intrínseco de estas estrellas. Comparando el brillo
aparente de estas cefeidas con el brillo conocido de las cefeidas cercanas,
Hubble comprobó que los objetos que estudiaba estaban fuera de la galaxia. Esto
significaba que las miles de ‘nebulosas’ espirales y elípticas eran galaxias
por derecho propio, externas a la Vía Láctea, y que cada una de ellas contenía
cientos de miles de millones de estrellas. Hubble calculó que la distancia a la
galaxia Andrómeda era de 900.000 años luz, cifra después corregida a los 2,2
millones de años luz, cuando los astrónomos descubrieron que las cefeidas
estaban más lejos de lo que pensaron en un principio.
Ley de Hubble
El astrónomo
estadounidense Vesto M. Slipher, que estudió los espectros de las galaxias, ya
había observado en 1912 que, excepto en unos pocos sistemas cercanos como la
galaxia Andrómeda, las líneas espectrales se habían desplazado hacia longitudes
de onda mayores. Este desplazamiento en longitud de onda, debido al efecto
Doppler, mostraba que la mayoría de las galaxias se alejaban de la Vía Láctea.
En 1929 Hubble comparó
las distancias que había calculado para diferentes galaxias con los
desplazamientos hacia el rojo fijados por Slipher para las mismas galaxias.
Descubrió que cuanto más lejos estaba la galaxia, más alta era su velocidad de
recesión. A esta relación se la conoce como la ley de los desplazamientos hacia
el rojo o ley de Hubble; determina que la velocidad de una galaxia es
proporcional a su distancia. La relación entre la velocidad de recesión de una
galaxia y su distancia (la constante de Hubble) se calcula que está entre los
50 y los 100 km/s por megaparsec (1 megaparsec
equivale a 1 millón de parsecs).
Como parece que las
galaxias retroceden en todas direcciones desde la Vía Láctea, se podría pensar
que nuestra galaxia es el centro del Universo. Sin embargo, esto no es así.
Imaginemos un globo con puntos uniformemente separados. Al inflar el globo, un
observador en un punto de su superficie vería cómo todos los demás puntos se
alejan de él, igual que los observadores ven a todas las galaxias retroceder
desde la Vía Láctea. La analogía también nos proporciona una explicación
sencilla de la ley de Hubble: el Universo se expande como un globo.
Modelos estáticos
y de expansión del Universo
En 1917 Albert Einstein
propuso un modelo del Universo basado en su nueva teoría de la relatividad
general. Consideraba el tiempo como una cuarta dimensión y demostró que la gravitación
era equivalente a una curvatura espacio-tiempo cuatridimensional resultante. Su
teoría indicaba que el Universo no era estático, sino que debía expandirse o
contraerse. La expansión del Universo todavía no había sido descubierta, por lo
que Einstein planteó la existencia de una fuerza de repulsión entre las
galaxias que compensaba la fuerza gravitatoria de atracción. Esto le llevó a introducir
una ‘constante cosmológica’ en sus ecuaciones; el resultado era un universo
estático. Sin embargo, desaprovechó la oportunidad de predecir la expansión del
Universo, lo que Einstein calificaría como “el mayor error de mi vida”.
El astrónomo holandés
Willem de Sitter desarrolló en 1917 modelos no estáticos del Universo. En 1922
lo hizo el matemático ruso Alexander Friedmann y en 1927 el sacerdote belga
Georges Lemaître. El universo de De Sitter resolvió las ecuaciones relativistas
de Einstein para un universo vacío, de modo que las fuerzas gravitatorias no
eran importantes. La solución de Friedmann depende de la densidad de la materia
en el Universo y es el modelo de universo generalmente aceptado. Lemaître
también dio una solución a la ecuación de Einstein, pero es más conocido por
haber introducido la idea del ‘núcleo primordial’. Afirmaba que las galaxias
son fragmentos despedidos por la explosión de este núcleo, dando como resultado
la expansión del Universo. Éste fue el comienzo de la teoría de la Gran
Explosión sobre el origen del Universo
El destino del universo
de Friedmann está determinado por la densidad media de la materia en el
Universo. Si hay relativamente poca materia, la atracción gravitatoria mutua
entre las galaxias disminuirá las velocidades de recesión sólo un poco y el
Universo se expandirá indefinidamente. Esto dará como resultado un llamado
‘universo abierto’, infinito en extensión. Sin embargo, si la densidad de la
materia está por encima de un valor crítico estimado actualmente en 5 × 10-30 g/cm3, la
expansión descenderá hasta detenerse y llegar a la contracción, finalizando en
el colapso gravitatorio total del Universo entero. Éste sería un ‘universo
cerrado’, finito en extensión. El destino de este universo colapsado es
incierto, pero hay una teoría según la cual explotaría de nuevo, originando un
nuevo universo en expansión, que se volvería a colapsar, y así hasta el
infinito. A este modelo se le llama universo oscilante o pulsante.
La edad del
Universo
Si se conoce la tasa de
expansión del Universo, se puede calcular su edad determinando el tiempo que se
requiere para alcanzar su tamaño actual. Éste será de hecho un límite superior,
cuando la expansión actual haya disminuido a causa de la atracción gravitatoria
mutua entre las galaxias. Los primeros cálculos de la edad del Universo le
concedieron un valor de sólo 2.000 millones de años. Esta edad es bastante
menor que la de 5.000 millones de años de la Tierra que se ha deducido de la
abundancia de ciertos isótopos radiactivos. Correcciones posteriores en la
escala de distancias han suprimido esta discrepancia. Se descubrió, por
ejemplo, que hay dos tipos de variables cefeidas, con brillo intrínseco
diferente. Esta confusión había ocasionado que Hubble subestimara la distancia
a la galaxia Andrómeda. Actualmente, se considera que la edad del Universo está
entre los 7.000 y los 20.000 millones de años y de este modo, no se establece
conflicto con la edad de la Tierra. Sin embargo, algunas estimaciones chocan
con la edad calculada de objetos astronómicos como los cúmulos de estrellas, de
forma que el problema de la edad del Universo sigue siendo una cuestión
importante para la cosmología actual.
La teoría del
universo estacionario
En 1948, los astrónomos
británicos Hermann Bondi, Thomas Gold y Fred Hoyle presentaron un modelo
completamente distinto de universo, conocido como la teoría del universo
estacionario. Consideraban insatisfactoria, desde el punto de vista filosófico,
la idea de un repentino comienzo del Universo. Su modelo se derivaba de una
extensión del ‘principio cosmológico’, que sostiene teorías anteriores como el
modelo de Friedmann. En su forma previa, más restringida, el principio afirmaba
que el Universo parece el mismo en su conjunto, en un momento determinado desde
cualquier posición. El ‘principio cosmológico perfecto’ de Bondi, Gold y Hoyle
añade el postulado de que el Universo parece el mismo siempre. Plantean que la
disminución de la densidad del Universo provocada por su expansión se compensa
con la creación continua de materia, que se condensa en galaxias que ocupan el
lugar de las galaxias que se han separado de la Vía Láctea y así se mantiene la
apariencia actual del Universo (es la teoría de creación continua). La teoría
del universo estacionario, al menos en esta forma, no la aceptan la mayoría de
los cosmólogos, en especial después del descubrimiento aparentemente
incompatible de la radiación de fondo de microondas en 1965.
El descubrimiento de quásares
también aportó pruebas que contradicen la teoría del universo estacionario. Los
quásares son sistemas extragalácticos muy pequeños pero muy luminosos que
solamente se encuentran a grandes distancias. Su luz ha tardado en llegar a la
Tierra varios cientos de miles de años. Por lo tanto, los quásares son objetos
del pasado remoto, lo que indica que hace unos pocos de cientos de miles de
años la constitución del Universo fue muy distinta de lo que es hoy en día.
La teoría del Big
Bang o de la Gran Explosión
En 1948 el físico ruso
nacionalizado estadounidense George Gamow modificó la teoría de Lemaître del
núcleo primordial. Gamow planteó que el Universo se creó en una explosión
gigantesca y que los diversos elementos que hoy se observan se produjeron
durante los primeros minutos después de la Gran Explosión (Big Bang), cuando la
temperatura extremadamente alta y la densidad del Universo fusionaron
partículas subatómicas en los elementos químicos. Cálculos más recientes
indican que el hidrógeno y el helio habrían sido los productos primarios de la
Gran Explosión, y los elementos más pesados se produjeron más tarde, dentro de
las estrellas. Sin embargo, la teoría de Gamow proporciona una base para la
comprensión de los primeros estadios del Universo y su posterior evolución. A
causa de su elevadísima densidad, la materia existente en los primeros momentos
del Universo se expandió con rapidez. Al expandirse, el helio y el hidrógeno se
enfriaron y se condensaron en estrellas y en galaxias. Esto explica la expansión
del Universo y la base física de la ley de Hubble.
Según se expandía el
Universo, la radiación residual de la Gran Explosión continuó enfriándose,
hasta llegar a una temperatura de unos 3 K (-270 °C).
Estos vestigios de radiación de fondo de microondas fueron detectados por los
radioastrónomos en 1965, proporcionando así lo que la mayoría de los astrónomos
consideran la confirmación de la teoría de la Gran Explosión.
Evolución del
Universo
Uno de los problemas
sin resolver en el modelo del Universo en expansión es si el Universo es
abierto o cerrado (esto es, si se expandirá indefinidamente o se volverá a
contraer).
Un intento de resolver
este problema es determinar si la densidad media de la materia en el Universo
es mayor que el valor crítico en el modelo de Friedmann. La masa de una galaxia
se puede medir observando el movimiento de sus estrellas; multiplicando la masa
de cada galaxia por el número de galaxias se ve que la densidad es sólo del 5
al 10% del valor crítico. La masa de un cúmulo de galaxias se puede determinar
de forma análoga, midiendo el movimiento de las galaxias que contiene. Al
multiplicar esta masa por el número de cúmulos de galaxias se obtiene una
densidad mucho mayor, que se aproxima al límite crítico que indicaría que el
Universo está cerrado. La diferencia entre estos dos métodos sugiere la
presencia de materia invisible, la llamada materia oscura, dentro de cada
cúmulo pero fuera de las galaxias visibles. Hasta que se comprenda el fenómeno
de la masa oculta, este método de determinar el destino del Universo será poco
convincente.
Como la luz de las
galaxias más alejadas ha estado viajando cientos de miles de años, el Universo
se observa como aparecía en el pasado lejano. Al utilizar nuevos detectores
infrarrojos conocidos como series de gran formato, los astrónomos del
Observatorio Mauna Kea, en Hawaii, han registrado cientos de galaxias, las más
mortecinas jamás observadas, la mayoría de ellas agrupadas a una distancia de
600.000 años luz. Una anomalía en esta visión del Universo de hace 600.000 años
es que, más que una mezcla de tipos galácticos, predomina un tipo: una clase de
galaxias pequeñas y compactas que contienen muchas menos estrellas que la Vía
Láctea u otras de su clase. Las jóvenes galaxias espirales y elípticas que se
observan en la actualidad se pueden haber formado por la fusión de fragmentos
galácticos de masa baja, relativamente tarde en la historia del Universo, mucho
después de la Gran Explosión, y pueden representar cada uno de los estadios en
la evolución del Universo.
Muchos de los trabajos
habituales en cosmología teórica se centran en desarrollar una mejor
comprensión de los procesos que deben haber dado lugar a la Gran Explosión. La teoría
inflacionaria, formulada en la década de 1980, resuelve dificultades
importantes en el planteamiento original de Gamow al incorporar avances
recientes en la física de las partículas elementales. Estas teorías también han
conducido a especulaciones tan osadas como la posibilidad de una infinitud de
universos producidos de acuerdo con el modelo inflacionario. Sin embargo, la
mayoría de los cosmólogos se preocupa más de localizar el paradero de la
materia oscura, mientras que una minoría, encabezada por el sueco Hannes
Alfvén, premio Nobel de Física, mantienen la idea de que no es la gravedad sino
los fenómenos del plasma, la clave para comprender la estructura y la evolución
del Universo.
| ||||
| X | ||||