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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Música popular y la literatura del boom en la cultura de América: Agregado: 23 de ABRIL de 2000 | Palabras: 6759 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
Música popular y la
literatura del boom en la cultura de América Latina.
...en el instante en que Aureliano Babilonia
acabara de descifrar los pergaminos,
y que todo lo escrito en ellos era irrepetible
desde siempre y para siempre,
porque las estirpes condenadas a
cien años de soledad no tenían una segunda
oportunidad sobre la tierra.
García Márquez
Cien años de soledad
Hablar de los rasgos culturales que
identifican a los millones de individuos que compartimos el Continente
Americano, particularmente a los que compartimos la tierra llamada
“Latinoamérica” es hablar de algo complejo. Alain Rouquié plantea lo difícil que es poner un concepto
que englobe a todos los erroneamentente llamados latinoamericanos. Primero no
todos tenemos una herencia latina así que encerrar a todos en este concepto no
es correcto al igual que todos lo nombres que se usan para distinguirnos.
Así que propiamente dicho un concepto que
represente a todos los países debajo de los Estados Unidos [o arriba según de
vueltas el mundo]es imposible por la diversidad de los pueblos. ‘Quizás, el
termino lo podemos utilizar para clasificar a todos los países que compartimos
el subdesarrollo, el tercer mundo o como se le quiera denominar, independientemente
de su lengua y su cultura’ (Rouquié,1996:21).
Buscar una identidad en la cultura equivale a
interpretar las identidades que nos son ofrecidas como interpretaciones, un
reflejo en el que exteriorizamos nuestros anhelos, marcando las huellas de nuestro
paso; trabajando, comunicándonos, escribiendo. Es este el infinito proceso de interpretarnos y de
imponer nuestras interpretaciones como reales, válidas, autoritarias, serias,
adecuadas, profundas o lo que sea.
Pienso que
Latinoamérica no existe como un todo, sin embargo existe una apropiación
del concepto. Un link que los colombianos, argentinos, panameños, brasileños,
etc. Reconocemos. Hay algo que une a los diferentes pueblos que la conforman y
permite hablar de cultura latinoamericana, una unión que nosotros
individualmente le damos vida. Que yo todavía no descubro. En este trabajo
hablo de una Latinoamérica imaginaria que solo existe en nosotros que vivimos a
diario esta realidad, y si lo vemos extraculturalmetente designa una verdad
especifica.
Para entender que forma puede tener este
monstruo llamado cultura latinoamericana tomaremos dos ejemplos: la literatura
y la música. En la literatura hablaremos del periodo denominado boom en donde se explora la salida de las letras
latinoamericanas y sus principales exponentes de forma masiva al mundo.
La música es sin duda la forma que refleja
fielmente la cultura de cada pueblo. Tomaremos en cuenta, por su destacada
importancia al argentinísimo tango, la música caribeña deteniéndonos un poco en
la nueva trova cubana o música de protesta por la relevancia que tuvo durante
los sesenta y setenta, la del alto Perú y Bolivia denominada antillana, el
corrido mexicano y sus variantes y la diversidad de la música brasileña. La
música popular y la literatura son sin lugar a dudas los dos productos de
exportación más grandes que a tenido y tiene América Latina.
Bueno, para iniciar, primero tenemos que
entender que es lo que entendemos por cultura. Entendamos a “... la cultura
[como] un orden particular de fenómenos caracterizados por ser una replica
conceptual de la realidad, simbólicamente trasmisible de generación a
generación, bajo la forma de una tradición que provee modos de existencia,
formas de organización y medios de expresión a una comunidad humana.”[1]
Por lo mismo cada cultura es percibida por sus portadores como el modo natural
y necesario de ser hombres frente a los miembros de su propio grupo y frente a
otros grupos humanos. Otras de las variantes que posee son la cultura popular y la erudita de los intelectuales.
De igual forma “La cultura [puede ser] ...simultáneamente archivo, deposito,
sarcófago, retención de formas, continuidad de un orden de sentidos, monumento,
fijación, repetición, campo de ruinas, arqueología de sí misma y pura coyuntura
del sentido, impresión débil, palabras evanescentes, articulación del momento,
mensajes intermitentes, conocimiento táctico, imagen pasajera, velocidad de su
propia metamorfosis”.[2]
Yo me quedo con las dos, y con todas las definiciones de cultura que existen,
porque cultura también significa tolerancia y diversidad.
Hay otra concepción sustancial de la
cultura.‘Para ella la identidad no está contenida en la raza, ni en el pasado o
la tradición. Se aloja en el Estado. Como consecuencia de procesos de independencia
o revolución’(Néstor García Canclini, 1987: 35).
El escritor cubano Roberto Fernández Retamar
en su ensayo Calibán de 1971 describe un
dialogo que sostiene con un periodista europeo de izquierda pregunta si
e verdad existe una cultura latinoamericana. Fernández Retamar trata de
delimitar que es lo nuestro o que entendemos por lo nuestro, lo
latinoamericano, sin distinción de regiones. Románticamente mezcla lo caribeño,
lo mexicano y la parte sur del continente, tratando de encontrar otra imagen de
la cultura latinoamericana que no es el lado europeo, sino una imagen que
implica lo indígena y lo trascultural que viene de África y otras partes. Para
él, la diferencia entre América Latina y otras partes del Tercer Mundo es que
sí tenemos una fuerte influencia europea, más que en otras partes del mundo,
pero también somos otra cosa que no es lo europeo, reflejamos otro mundo. En conclusión y Parafraseando a Retamar: ‘el
mestizaje es el aspecto más importante de la conformación de nuestra cultura.
Sin él nuestra cultura no sería lo rica
y variada que es’. (Fernández Retamar:1971, 17)
El también lucha en contra de una cultura
elitista. Que es según Retamar la cultura de Borges y de Cortázar aunque sea de
izquierda. Ellos representan la cultura de élite que tiende a identificarse con
lo bueno de Europa. Pero lo que hay que rescatar de Borges y Cortázar son las
raíces latinoamericanas; sus pueblos y su cultura, su subdesarrollo y sus
luchas de liberación. Extraer lo indispensable de cada una de las culturas que
conforma lo latinoamericano para crear una cultura Latinoamericana.
Es así que los intelectuales y políticos
comienzan a cuestionarse quienes somos y por qué somos. Ya en varios momentos
populistas latinoamericanos encontramos que la política cultural trata de
reproducir las estructuras ideológicas y las relaciones sociales que legitiman
la identidad entre Estado y Nación. Los cambios básicos de estos gobiernos se
enfocaron en la educación superior principalmente.
Hubo así mismo un acelerado desarrollo de las
ciencias sociales y de las vanguardias artísticas, nuevas tecnologías
modernizaron la producción y difusión cultural esto reflejado en la expansión
de la televisión, el uso de materiales y procedimientos avanzados en el diseño
industrial y la creación artística. Esto dio oportunidad a las sectores de la
población más marginados de entrar en la modernidad que los gobiernos
populistas pretendían accionar en Latinoamérica. Esta incorporación de los
sectores antes excluidos se manifiesta
en el campo de la cultura popular y de elite. En otras palabras los
latinoamericanos nos ponemos de moda.
Por primera vez, el artista latinoamericano
encontró que tenía a la mano algo que fascinaba a Europa; el indio, el negro y
la tierra. En algunos países latinoamericanos, donde los artistas se sienten
aislados, la asimilación de estas formas antes negadas tuvieron especial
vigencia, pues al participar en los experimentos de vanguardia o al perseguir
una forma más unitaria de arte, entran en contacto con un público más amplio él
cual esta mezcla de formas les parece mágica.
Después de la segunda Guerra mundial, los
intelectuales hispanoamericanos comenzaron a buscar en las culturas indígena y
negra, y en la misma tierra, valores ajenos a los de la cultura europea. En 1920
los cambios parecían ser inminentes México había encontrado el camino para su transformación económica, por lo
menos en apariencia y otros países
parecían seguir la ruta mexicana pero esto no fue posible debido a la
dependencia principalmente política que
a todos los países sin excepción empezaron a experimentar. “Libertad y Antiimperialismo eran los lemas de la época.
Por libertad la gente entendía libertad económica y política, así como
literaria y artística. La literatura y el arte adquirieron un tono profético,
anunciando una nueva era; el arte se convirtió en un muestrario de los lemas
del futuro”. [3]
La mayoría de los países en
Latinoamérica han conocido la opresión
política en el presente siglo y, en muchos, tal situación ha sido endémica. Las
largas dictaduras como la de Estrada Cabrera y la de Jorge Ubico en Guatemala;
la de Rafael Leonidas Trujillo en la Republica Dominicana; la de Juan Vicente
Gómez en Venezuela y la de la familia Somoza en Nicaragua han reducido la
cultura en los países que han asolado. En otros países latinoamericanos ha
habido periodos más breves, aunque igualmente devastadores. La dictadura de
Perón en Argentina, obligó a muchos intelectuales a exiliarse. La ascensión al
poder de Getúlio Vargas en Brasil fue acompañada por arrestos masivos de
escritores y otros intelectuales, junto con obreros, campesinos y dirigentes
sindicales, especialmente durante los años críticos de 1936 y 1937.
Es por eso que la institucionalización de la
cultura genera rechazo entre los
sectores de intelectuales. La política y la cultura son dos campos adversarios
para muchos políticos como para muchos artistas e intelectuales. Los políticos
suelen dar por supuesto que la sociedad tiene problemas más serios, de modo que
prefieren dejar que las demandas culturales de sectores tan pequeños, cuyas
actividades interesan a minorías. Al contrario los artistas e intelectuales
viven lo político como un territorio ajeno y voluble. “[...]ven en los intentos
de planificar la cultura como conspiraciones contra la espontaneidad creadora”[4].
‘La última etapa de fortalecimiento que
impulsaron los Estados a la cultura fue durante la década de los sesenta, y en
algunos países todavía en los setenta, cuando América Latina alcanza un
desarrollo más sostenido y diversificado, con el crecimiento de su producción
junto con el mercado interno. Se amplía considerablemente la economía llegando
estos beneficios a las capas sociales más bajas’ (García Canclini, Ibíd.: 38).
La modernización alcanza a los países latinoamericanos y en consecuencia la
influencia de corrientes artísticas europeas
van tomando tintes propios.
Mientras en México, Colombia y Centro América
se esta creando un tipo de literatura reflejada en su pasado ancestral, los
argentinos y uruguayos defienden la cultura occidental ya que es la única
cultura de la que pueden proclamarse herederos, Borges la defiende por
pertenecer a ella. “Porque es una cultura y porque sus defectos derivan más de
las limitaciones humanas que de fallas inherentes a esa misma cultura”[5].
Pero de igual manera algo se esta gestando dentro del campo de las letras,
desde México hasta la Patagonía y la
participación de los jóvenes dentro de este renacimiento cultural es
imprescindible son ellos los que llevan
la bandera de la vanguardia y los que renuevan las tendencias artísticas, es
esta generación que tiene la idea de que el artista tiene una responsabilidad
esencial hacia la sociedad. ‘A la vez insisten en su libertad. La libertad
puede tener múltiples interpretaciones la más común la encontramos cuando el
escritor declara no querer pertenecer a ninguna organización política.
La libertad en este caso significa libertad
para adoptar una actitud crítica, no importa quien sea el que esté en el poder’
(Franco: 1985, 225).
Esto ocasiona un serio disgusto con las
autoridades. la literatura y la música abunda en testimonios personales de los
que han sido encarcelados, reprimidos y censurados por los gobiernos
autoritarios.
Cortázar desde Paris dijo -sin temor a las
criticas- tener una visión de lo que pasaba en
América Latina, mientras se internaba en las obsesiones metafísicas de
sus personajes, seguía los procesos sociales y políticos de los países de acá.
Uno de los primeros trabajos que revelan su compromiso político desde la
literatura es el cuento La reunión, que nació de una visita a Cuba
en los sesenta. Desde entonces combinó esas dos vertientes hasta su muerte en
1984. Fernández Retamar critica a estos dos por carecer de una verdadera
conciencia latinoamericana al primero lo tacha de universalista y al otro de
burgués. Todo esto dio paso a la renovación de las letras latinoamericanas el Boom.
Se le
denomina el boom al
movimiento literario que surge a finales de los cincuenta y principios
de los sesenta. Caracterizado por la renovación de las letras en habla hispana,
–letras que los españoles decían muertas- la creación de muchísimas casas
editoriales en Latinoamérica, la difusión masiva de los escritores
latinoamericanos “si es latinoamericano es bueno” y una constante búsqueda de
formas nuevas de narrar.
“Los del boom fueron muy importantes para los
escritores españoles de mi generación. Ello, porque fueron un recordatorio de
que la lengua española no estaba tan anquilosada como parecía por la
utilización que habían hecho de ella los autores hispanos anteriores a
nosotros: una lengua inservible, rígida, poco flexible. El boom fue una revelación
porque utilizaba la misma lengua con alegría, con una elasticidad nada
frecuente en España, y nos abrió muchas posibilidades a los que vinimos
después”[6].
Se rompen varios estereotipos. La novela deja
de ser lineal, las historias que se cuentan son atrevidas y comprometidas. A
diferencia de los escritores de la generación anterior los escritores del boom viven
fuera de sus países, sin dejarse de interesar por sus problemas.
Las novelas conocieron más de una edición y empezaron a publicarse en Latinoamérica y ya no en Europa. Aunque los escritores, pintores y músicos continuaron emigrando a Paris, regresaban después a sus propios países a hacerse una reputación en ellos.
Las letras latinoamericanas alcanzan un prestigio internacional gracias a la obra de Juan Carlos Onetti, José Lezama Líma, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Roberto Fernández Retamar, he indirectamente Jorge Luis Borges y Alejo Carpentier. Llegaba a Europa la invasión latinoamericana un boom consecuencia de la etapa de cambios políticos y auge económico que tuvieron nuestros países.
‘Aunado a esto, la perspectiva que se tiene del narrador como fundador o creador cambia. Se le anteponen dos figuras la del cuentista narrador, cuya destreza proviene de una cultura oral y la de superestrella generada por la producción de la cultura de masas. Estas tres figuras la de narrador, autor y superestrella no se consideran ideales. (Franco Ibíd.: 311)
la cultura de masas en Latinoamérica implica algunas connotaciones: la singular desigualdad de desarrollo permitió la presencia de una cultura oral en áreas rurales y barrios de población marginada. La implementación de reformas educativas –alfabetización, creación de escuelas, etc. y el desarrollo y la difusión de los libros- han tratado de facilitar la integración de la población a la “modernización” a través de los medios de comunicación masivos como la televisión, la radio y el cine. Fue precisamente la rapidez de este salto de una tradición colectiva y la producción de una literatura escrita elaborada como forma de resistencia cultural, lo que explica el fenómeno del boom.
MarioVargas Llosa cataloga su obra dentro de
la corriente realista aunque introduzca
en su literatura diferentes formas e involucrando diversas corrientes. A Julio
Cortázar lo identificamos por utilizar la parodia, los juegos lingüísticos y
una forma abierta de narrar. Para García Márquez el mito y la fantasía lo hace
viajar a un realismo mágico. Pero lo que une a toda esta generación es su
preocupación por Latinoamérica que se traduce en formas complejas, o de
búsqueda, o de viaje frustrado.
Superado esto, el boom del boom navego por mares distintos. A más de
tres décadas de distancia, este
movimiento parece otro. “El
boom tuvo una enorme popularidad en España. Pero ocurrió que hubo un
aprovechamiento, espurio a veces, por parte de editores y escritores. Es decir,
mucha gente intentó subirse en ese tren. Se publicaron ¡tantísimos autores
latinoamericanos! Y claro está: no eran todos de la misma calidad, y entonces
se produjo una saturación”[7].
Esta saturación de autores latinoamericanos permite olvidar a muchos y recordar
a muy pocos “[...]lo que pervive al final son cinco o seis nombres, no más.
Creo que más o menos estamos todos de acuerdo en que son García Márquez, Vargas
Llosa, Cortázar, Cabrera Infante y José Donoso.” [8]
Camilo José Cela lo dijo mejor de lo
que podría decirlo yo. El boom produjo aciertos y desiertos,
contradicciones y adicciones, mitos y ritos, exilios y auxilios, promesas y
torpezas, amores y desamores. Pero creo
que el boom
abrió las puertas para que generaciones posteriores escribieran ensayos sobre
ellos y se enamoraran de Rayuela en especial del capitulo 7.
El caso de la música popular no es muy distinto. Plagada de influencias, encontró una expresión propia e inimitable. El arrabalero tango argentino, las historias del Corrido mexicano, los diferentes sentires del Brasil, los lamentos antillanos de Perú y Bolivia y la alegría del la música caribeña. Las canciones populares son parte fundamental de la musica de un pueblo.
El código dominante de estas estructuras de la música popular y folklórica es el musical europeo; sin embargo las variantes, las incorporaciones culturales de esta nueva forma de ser y existir en el mundo son muy fuertes: ha habido cambios en el ritmo, ha habido ampliación y transformaciones básicas en la armonía y una tendencia, tal vez natural, a formar un componente unitario con la danza, de modo que danza y melodía son el anverso y reverso de esa estructura.
Los temas son los comunes al hombre: la muerte, el desengaño, la traición, la palabra, en fin los valores y antivalores todos de la humanidad. Y es que allí se encuentra la grandeza humana: algo profundo igualitario y una praxis humana desigual, que es la que nos garantiza como seres la vida. Sin embargo estos temas son tratados de modo distintos en México o en Argentina, en relación con la concepción de la vida y la muerte.
El tango es la más aristocrática de las tragedias del de abajo. De una estructura dan cística compleja, rica, de gran dominio técnico, con temas cotidianos arrancados del arrabal en donde la guitarra y el bandoleón reconstruyen, transforman la vida del inmigrante al de argentino.
El tango aparece en escena en la ultima veintena del siglo pasado en
1880. para ese año las principales ciudades argentinas vivían un período de
transformaciones. Cambia la arquitectura, el lenguaje, las costumbres, el
aspecto de las calles, los carruajes, la vestimenta y las diversiones.
“Torcuato Alvar impulsa un cambio importante en la fisonomía de Buenos Aires
que tiene, en ese entonces, más de 33 000 mil casas entre las que se encuentran
unos 2800 conventillos en los que se alojan miles de familias inmigrantes”[9]. Paralelamente en los
comventillos, en los prostibulos y romerías de los fines de semana, comienza a
gestarse el tango poderosamente motivado por ese núcleo criollo-inmigratorio integrado por militares, trabajadores de los mataderos, artesanos,
marineros y peones. Todo un mundillo en transición, en su mayoría de
hombres solos, que se vuelca en los prostíbulos y las casas de baile, en busca
de distracción y esparcimiento. Al mismo tiempo, mezclándose la gente de la vida
compuesta por rufianes, hombres de acción y padrotes que tienen su parada en los
barrios y convetillos cercanos a las ciudades. Todos, tratando de disfrutar de
los "goces de la vida" envueltos en un repertorio aún no bien
definido de habaneras, polcas, valses y milongas, en el que no faltan los
rudimentos del futuro tango criollo.
Todo parece indicar que los primeros tangos aparecieron hacia 1880, en
realidad no eran todavía el tango tal como lo conocemos en nuestros días. “No
es el mismo tango que se tocaba en las "academias", que el de los
precursores que llegaron a imprimirlo (Villoldo, Mendizábal, etc.). Tampoco es
el mismo tango cantado por Gobbi o Mathon o el que después de 1917 comenzó a
entonar la garganta privilegiada de Carlos Gardel. Los sucesivos cambios han
sido muchísimos hasta llegar a Piazzolla”[10].
En 1880 convivían dos tipos de tango. Uno de ellos proveniente del
tango andaluz (que le da nombre) y el otro, de la milonga. También había un tango
con influencia habaneril y por último, una especie de origen africano "el
tango de los negros", que nada tiene que ver con el tango criollo. Pero de
esa primera mezcla son envueltos los
orígenes musicales del tango que prevalece.
Así como ha sucedido con la mayoría de las expresiones populares,
el tango no nació con valores y atributos absolutamente propios. Lleva en su
interior aguas de muy diversas vertientes. No obstante y a fuerza de
pertenecer a un mundo de límites y estilos bien definidos, un amplio sector
popular se sintió profundamente identificado con esa nueva música
considerándola como una expresión neta de su manera de sentir la vida. La
milonga no era, originariamente, más que un canto.
La milonga comenzó a llamarse tango en la década del 80, dejando su
aspecto danzable a esta denominación. Es en esos años cuando la milonga
adquiere coreografía y comienza a llamarse tango. Se inicia así la primera
época del tango que va, desde 1880 hasta inicios del siglo. Es ésta la etapa de
los auténticos precursores, que en las dos primeras décadas del siglo XX, no
sólo impondrían una modalidad sino que, además, la divulgarían por el mundo
entero. Ventura Lynch sostiene que “...la milonga sólo la bailaban los
compadritos de la ciudad y la crearon para burlarse de los negros. El
compadrito asiste al espectáculo del candombe pero no puede penetrar en él. Se
trata de algo racial, ceremonial, religioso. Un patrimonio exclusivo del negro
que el blanco no tiene derecho a profanar. Y al no poder superar esa barrera,
el compadrito se burla. Devuelve rechazo con rechazo. Y así, sin advertirlo, el
compadrito le pone pasos, cortes y quebradas a la milonga cantada, a esa misma
milonga orillera que en el silbo y los pasos del bailarín solitario y burlón
que se mofa del negro, es ya el tango en cuerpo y alma”[11].
El lugar habitual del tango ligado desde su origen a la danza y a su
desarrollo musical, fue el burdel. En sus patios, en las amplias
antesalas y como complemento de la actividad principal de la casa, las putas
tenían por costumbre bailar con la clientela.
La reunión, que se iniciaba al anochecer y continuaba hasta la
madrugada, era amenizada por músicos que tocaban de oído algunos temas
populares. Formaban dúos o tríos compuestos, en un comienzo, por guitarra,
flauta y violín. Con el tiempo, ingresaron organitos a algunos burdeles
suburbanos y, los de mayor categoría, incorporaron el piano. A su vez,
los más modestos, apelaron a las pianolas que no necesitaban ejecutante.
Hoy día el tango es reconocido en todo el
mundo sus ejecutantes famosos y su baile reflejado en variadisimas películas.
Las formas musicales del Alto Perú y Bolivia,
sus danzas tiene un componente nostálgico de una gran evocación y su propia
melodía es como la conjunción de la tristeza y la esperanza a la vez. La
combinación de la quena, del charango, la guitarra, la profundidad del tambor y
el nono seco de fondo suave de algún simple instrumento en movimiento, son en
cierto grado la traducción de una tragedia cultural que allí se vive y que aún
no ha sido totalmente incorporada, la indígena, pero que sin embargo encontró
en la estructura musical europea su mejor y más elocuente voz.
Es posible dividir a la música andina en tres grandes categorías,
dependiendo del origen y el destino que tenga. En muchos casos algunas
expresiones musicales pueden pertenecer a más de una categoría. Pero en aras de
la simplificación, se puede proponer lo siguiente:
En Brasil, es uno de los
espacios en donde la armonía con tal fuerza, como nunca antes en ninguna otra
parte se descubrieron espacios entre tono y tono, entre acordes, entre frases,
ligaduras, rupturas, como una inmensa anarquía bajo el riguroso control de la belesa ;
la samba es como el baile de la vida o la vida es un gran baile. Carne, hueso,
forma sonido y poesía en juego, en contrapuntos magícos, son la puesta en
escena de su presencia en el alma pero también de los espacios que se llenan de
su inagotable juego.
Fue alrededor de 1870, en Río
de Janeiro (que era la capital federal del país), que las frecuentes reuniones
de músicos aficionados comenzaron a moldear una forma diferente de tocar y
componer. Es a esta forma genuina creada en aquella ocasión, apoyada en el
mismo trípode portugués-indio-negro que forjó nuestro pueblo, a la que podemos
considerar el marco inaugural de la música popular brasileña. Influenciada por
los valses, polcas, modinhas (canciones populares urbanas), xotes (música que
acompaña a una antigua danza de salón, de probable origen húngaro) y otros
géneros importados de la época, esta nueva música acabó ramificándose en dos
variantes. Una, más armónica y europeizada, desembocó en el choro. Otra, más
rítmica y de inspiración afro, desembocó en el samba.
El Choro
Las reuniones musicales del siglo pasado
tenían a la guitarra y al cavaquinho (pequeña guitarra de cuatro cuerdas de
origen europeo) como base armónica. No era extraña la aparición de la flauta
como instrumento solista. El espíritu de lamentación en la ejecución acabó por
hacer del choro un género específico , caracterizado también por el carácter
lúdico de las improvisaciones y por el lenguaje propio de la guitarra de siete
cuerdas (único instrumento armónico creado en el Brasil). Los conjuntos que se
dedican al choro son llamados regionales.
Aunque haya enfrentado épocas de hibernación, el choro es el género
musical más apreciado por los instrumentistas brasileños.
El Samba
Género
musical binario que es la propia identidad musical brasileña. De nítida
influencia africana, el samba nació en las casas de bahianas que emigraron a Río de Janeiro, a principios de
siglo. El primer samba grabado fue Pelo Telefone (Por Teléfono), de Donga y
Mauro de Almeida, en 1917. Inicialmente vinculado al carnaval, con el tiempo el
samba ganó un espacio propio. La consolidación de su formato se produce ya a
fines de los años veinte, cuando despunta la generación del Estácio, fundadora
de la primera escola de samba. Gran tronco de la MPB, el samba generó
derivados, como el samba-canção, samba-de-breque, samba-enredo, e inclusive la
Bossa Nova.
La escola de Samba
Una
cosa es el samba. Otra, la escola de samba. El samba nació primero, en 1917. La
primera escola es de una década más tarde.
Expresión
artística de las comunidades afro-brasileñas de la periferia de Río de Janeiro,
las escolas hoy existen en todo Brasil y
son grupos de canto, danza y ritmo que se presentan narrando un tema en
un desfile lineal. Sólo en Río, más de 50 agremiaciones se dividen entre las
super-escolas y los grupos de acceso.
El desfile de las 16 super-escolas cariocas
se divide en dos días (domingo y lunes de carnaval), en un megashow de más de
20 horas de duración, en una pasarela
de 530 metros de extensión, donde se exhiben cerca de 60 mil sambistas. Dado el
enorme volumen de trabajo anónimo y gratuito que envuelve, es imposible estimar
el costo de su producción. Una gran escola gasta cerca de un millón de dólares para desfilar – pero este valor no
incluye los disfraces pagados por la mayoría de los componentes ni las horas de
trabajo gratuito empleadas en la materialización de la representación (carros
alegóricos, alegorías de mano, etc.).
La Bossa Nova
Chega
de Saudade, João Gilberto, 1958. He aquí la piedra fundamental de la Bossa
Nova. Aunque el año anterior hubiera sido lanzado el LP Canção do Amor Demais,
de Elizeth Cardoso (sello Festa), con músicas de Tom Jobim y Vinícius de
Moraes, en el cual se oyó por primera vez la marcación diferente de la guitarra
de João Gilberto, un bahiano recién llegado de Juazeiro.
La capital federal atravesaba cambios
estructurales. En vez de las casas de Vila Isabel, los edificios de Copacabana
e Ipanema. En vez de la radio, la televisión. En vez de Getúlio, JK. En vez de
las serenatas, los night clubs. Todo mucho más intimo, más cool.
Escenario preparado para que João llegase y
nos enseñase a "ser para siempre desafinados" (Saudosismo, de Caetano
Veloso).
Luego
de shows experimentales en varios clubes de Río y de San Pablo, el bautismo de
fuego: en 1962, la Bossa Nova hace su estreno internacional en un show
histórico en el Carnegie Hall, en Nueva York. Listo: la estética de la sonrisa
y de la flor, del banquito y de la
guitarra, del barquito deslizándose por el suave azul del mar estaba lista para
ganar el mundo.
Tropicalismo
Las
vueltas que dio el mundo, a fines de los años 60, provocaron un rápido temblor
también en las cosas del Brasil musical.
Cohn-Bendit
(en el aspecto político) y Bob Dylan, por no hablar de Hendrix, Janis Joplin,
The Beatles, Santana y Rolling Stones, extendieron a los trópicos sus
influencias y el modelo del banquito y la guitarra ya no servía más. Era
indispensable asimilar los recursos técnicos lanzados al mercado, adaptarse a
la forma armónica impuesta por el Norte: guitarra – bajo – teclados – batería.
El
tropicalismo fue la mejor respuesta brasileña a ese formato (estaba, también,
sumisa y populachera, la Jovem Guarda –Joven Guardia-). Sus características:
irreverencia e informalidad, pero con teoría; rescate del mal gusto, pero con
una óptica que desconstruía ese mal gusto; y una práctica que incorporaba la
revolución de costumbres de la época. La teoría se basaba en Oswald de Andrade
(Manifesto do Pau Brasil) y en la Semana Modernista del 22 y era influenciada
por los hermanos Campos (Augusto y
Haroldo), Décio Pignatary y el maestro Rogério Duprat. Hay quien cree que el
movimiento duró apenas lo que el año 68 y se agotó cuando Caetano y Gil fueron
apresados, luego de que se decretara el AI-5, el más arbitrario de los actos
del golpe del 64 en Brasil. De cualquier forma, sus influencias aún pueden
sentirse en la música que se hace actualmente en el país.
La era de oro de la Radio
Las
coincidencias se daban todas a favor, en aquellos años treinta. La radio y el
disco democratizándose. Tecnologías en etapa de expansión y empresarios
extranjeros descubriendo Brasil. Súmese a ello el amanecer de una generación
rara. Está lista la ecuación capaz de explicar el gran momento de afirmación de
la música popular brasileña – sea en términos de creación, interpretación,
variedad y concepciones de arreglos. Noel Rosa, Silvio Caldas y Orlando Silva
ya estaban en la capital. A ellos se juntaron los talentos de Ary Barroso
(Minas Gerais), Dorival Caymmi (Bahía), Radamés Gnatalli (Rio Grande do Sul) y
Carmen Miranda (Marco de Canavezes, Portugal). Cuando Orlando Silva, apoyado en
su prestigio adquirido a través de la radio y el disco, paraliza al Vale do
Anhangabaú, en San Pablo, ya no se puede más tratar a nuestra música
simplemente como "popular". Lo que estaba ocurriendo es lo que el
pensador francés Edgar Morin denomina "un tercer camino".
Antes
de que surgiera la llamada cultura de masas, era más fácil. La cosa era popular
o de elite (en el caso de la música, erudita). Y estaba también la música
folklórica, de dominio público. Con la irrupción de las nuevas tecnologías de
difusión, todas estas culturas son atravesadas por nuevos conceptos, con una
lógica propia que incorpora y beneficia su divulgación, pero inexorablemente
compromete su pureza. No fue diferente en Brasil ni con nuestra música, tal vez
por eso a los estudiosos les guste tanto catalogar a los años 30 como la Era de
Oro. Los talentos citados no estaban contaminados, en absoluto, por todo lo que
acontecía hasta que, en 1950, la televisión llegó al Brasil, y la radio entró
en decadencia.
Fue la radio, por ejemplo, la que hizo
posible la carrera de Cyro Monteiro, quien no era aceptado en la RCA como cantor. De Francisco Alves a
Cauby Peixoto, Angela María, Emilinha Borba y Marlene, el binomio radio-disco
explica el éxito de mucha gente, la mayoría citada en otras áreas de este
texto.
El panorama actual
Brasil
vive una fase musical ecuménica. Ya no se siente la necesidad de derrumbar lo
que sea para erigir lo nuevo. Ese deviene, principalmente, del espacio que los
géneros brasileños abrieron en diversos lugares del mundo. Se consume samba y
choro en Japón. La música instrumental es reverenciada por los mayores músicos
de jazz del planeta y nadie puede sentirse up to dat desconociendo lo que andan
haciendo los principales compositores brasileños.
Debido
a ese interés de fuera hacia adentro, las grabadoras y las emisoras de radio
han sido más generosas con los porcentajes de registro y ejecución del producto
nacional. Resulta lamentable que, terminada la fase de los festivales, la
televisión se ha vuelto una socia cada vez más resbaladiza de nuestros músicos.
No existe, en la programación de las televisoras convencionales, ningún espacio significativo destinado a la
MPB.
El Caribe es del mambo y el bolero, como quie
dice la aventura de sonidos y cuerpos sin otra preocupación que alcanzar la
libertad en el goce, así el mambo; o el bolero que, ausencia o presencia, que
en abandono o en acuerdo siempre sin arrepentimiento pretende ser la queja que
duele pero que no hiere. Es también vallenato colmado de poesía en vulgar
intrascendencia cotidiana que se perpetúa precisamente por la casi
insignificación de sus textos y la ausencia de elaboración en su forma musical.
Del caribe también es parte el canto nuevo
que durante los años sesenta y setenta se pone en movimiento los cambios
sociales la izquierda se pone de moda y con ella las guerrillas, los
movimientos estudiantiles.
El género denominado canto nuevo o nueva trova
o
canción de protesta, se origina a finales de los años sesenta como
una respuesta a las inquietudes creadoras de los jóvenes quienes buscaban
nuevas propuestas. La nueva canción nace mezclando viejas trovas cubanas y
canciones folklóricas de toda Latinoamérica.
Música
mexicana, es la más estereotipada de Latinoamérica se le asocia con un charro y
una Adelita, con Pedro Infante o Jorge Negrete. Pero el género -dentro de la variada y transculturada música
mexicana- es el corrido.
Posiblemente
no hay una manera mejor de conocer el sentir de un pueblo que prestando
atención a sus manifestaciones culturales más auténticas y espontáneas. Los
corridos son por excelencia el modo de expresión del pueblo mexicano. Nos
hablan de amores y pasiones, de ciudades y tierras, de las fiestas, alegrías y
tragedias del vivir cotidiano, y además, son un fiel registro de la historia.
Los corridos mantienen en la memoria popular los acontecimientos y los
personajes que en un momento dado expresaron sus sentimientos, conservando
fresco y renovado ese caudal de vivencias que constituye el acervo de un
pueblo.
El
corrido es un género épico-lírico-narrativo, en cuartetos de rima variable, ya
sea asonante o consonante en los versos pares, es también la forma literaria
sobre la que se apoya la base musical compuesta, que relata aquellos sucesos
que toman importancia en el pueblo, el corrido tiene un carácter narrativo de
las hazañas guerreras y combates, creando una historia por y para el pueblo.
Conviene
mencionar que los corridos contienen también referencias a ciudades, estados,
accidentes, desastres naturales, animales y muchos otros temas. Es de
imaginarse pues, el cúmulo de motivaciones que opera sobre los corridos, que
por su carácter de cronistas y críticos sociales estuvieron pendientes de
cuanto sucedía para informar de ello a través de sus cantares.
Es
así que la música nos identifica como parte de una cultura a la vez que
nosotros intentamos buscar rasgos de identidad, iconos dentro de la música que
nos diga que somos, a que venimos y como hay que comportarnos. Es un rollo
reciproco.
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Universidad Autónoma de Baja California
Música popular y la literatura del boom en la cultura de América Latina
Escuela de Humanidades
Julio Alvarez Ponce y David Catillo Murillo
Lic. Historia
7-A
[1] Hugo Zelman (compilador) cultura y política en América Latina. Pág. 23
[2] José Joaquín Brunner. América Latina: cultura y modernidad. Pág. 24
[3] Jean Franco. La cultura moderna en América Latina. Pág. 121
[4] Néstor García Canclini. Políticas culturales en América Latina. Pág. 13
[5] Jean Franco Ibíd. Pág. 225
[6] entrevista a Camilo José Cela realizada por Ana
Rodríguez Madrid.
http://www.quepasa.cl/revista/1343/25.html
[7] Op.
Cit. http://www.quepasa.cl/revista/1343/25.html
[8] ibidem.
[9] La historia del tango. http://www. Tangoalsur.com.ar/esp/default.htm
[10] http://www.tangoalsur.com.ar
[11] Op. Cit.
¨ todos lo géneros musicales fueron consultados en http://www.andes.missouri.edu/personal/dmartinez/Recensiones/MusicaAndina.htm