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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: San Francisco de Asis.: Su biografia y la historia de los franciscanos. Agregado: 24 de MAYO de 2000 | Palabras: 1743 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
Giovanni
Francesco Bernardone
San Francisco de
Asís (1182-1226), místico italiano y predicador, fundador de la
orden de los franciscanos. Giovanni Francesco Bernardone nació en Asís, en el
seno de una acaudalada familia, aunque al parecer no recibió una gran formación
intelectual. Durante su juventud llevó una vida mundana y despreocupada.
Después de una batalla entre las ciudades de Asís y Perugia, Francisco fue
encarcelado durante un año en esta última ciudad. Mientras estuvo prisionero
sufrió una grave enfermedad que le hizo reflexionar, y decidió cambiar su forma
de vida.
En 1205, al regresar a
su ciudad natal, realizó obras de caridad entre los leprosos y comenzó a
trabajar en la restauración de iglesias en ruinas, en respuesta, según se dice,
a una visión en la que el crucifijo de la iglesia de San Damián en Asís le
pedía que reparara su casa. El cambio de vida de Francisco y sus gastos en
obras de caridad enfurecieron a su padre, que le desheredó legalmente.
Francisco renunció a sus lujosas ropas a cambio de una humilde túnica y dedicó
los tres años siguientes al cuidado de los leprosos y de los proscritos en los
bosques del monte Subasio. Para sus oraciones, Francisco restauró la ruinosa
capilla de Santa María de los Ángeles. En el año 1208, durante una misa,
escuchó una llamada diciéndole que saliera al mundo y, siguiendo el texto de
Mateo 10, 5-14, “no poseyera nada pero hiciera el bien en todas partes”.
Cuando regresó a Asís
ese mismo año, Francisco empezó a predicar, y se convirtió en el fundador del
movimiento de renovación de la espiritualidad cristiana del siglo XIII. Reunió
a los 12 discípulos que se convertirían en los hermanos originales de su orden,
más tarde llamada la Primera Orden, y que le eligieron su superior. En 1212
recibió en la comunidad franciscana a una joven monja de Asís de buena cuna,
llamada Clara; a través de ella se fundó la orden de las Damas Pobres (las
clarisas, más tarde Segunda Orden franciscana). Probablemente ese mismo año
Francisco emprendió camino hacia Tierra Santa (véase Palestina), pero una
tempestad le obligó a volver. Otras dificultades le impidieron cumplir gran
parte de la labor misionera cuando llegó a España para evangelizar a los
musulmanes. En 1219 se encontraba en Egipto, donde ejerció su labor misionera
pero no consiguió convertir al sultán. Francisco viajó después a Tierra Santa
permaneciendo allí hasta el año 1220. Quería ser martirizado y se alegró al
saber que cinco monjes franciscanos habían muerto en Marruecos mientras
cumplían sus obligaciones. A su regreso, encontró oposición entre los frailes y
renunció como superior. Dedicó los años
siguientes a planear lo que sería la Tercera Orden franciscana, los terciarios.
En septiembre de 1224,
tras cuarenta días de ayuno, mientras rezaba en el monte Alverno sintió un
dolor mezclado con placer; en su cuerpo aparecieron las marcas de la
crucifixión de Cristo, los estigmas. Los relatos sobre la aparición de estas
marcas difieren, pero parece probable que fueran protuberancias nudosas de
carne, parecidas a cabezas de clavo. Francisco fue llevado de regreso a Asís,
donde pasó los años que le quedaban marcado por el sufrimiento físico y por una
ceguera casi total. Sus padecimientos no hicieron disminuir su amor a Dios y a
la Creación, como queda de manifiesto en su Cantico delle creature (Cántico de
las criaturas), que se cree fue escrito en Asís en 1225, en el que
el sol y el resto de la naturaleza son alabados como hermanos y hermanas, y en
el célebre episodio en el que Francisco predica a los gorriones. Fue canonizado
en 1228. En 1980 el papa Juan Pablo II le proclamó patrón de los ecologistas.
En arte, los emblemas de san Francisco son el lobo, el cordero, los peces, los
pájaros y los estigmas. Su festividad se celebra el 4 de octubre.
Franciscanos, orden religiosa
de la Iglesia católica fundada, probablemente en 1208, por san Francisco de
Asís. Fue aprobada por el papa Inocencio III en 1209.
FUNDACIÓN
Después de haber
dedicado su vida a predicar, a servir y a vivir en pobreza, Francisco organizó
en torno suyo a un grupo de 12 discípulos. Los condujo desde Asís hasta Roma,
buscando la bendición del Papa, quien expresó sus dudas con respecto a si era
posible, en efecto, llevar el rigor de vida que el grupo se proponía adoptar.
Sin embargo, Inocencio III les dio su bendición, con la condición de que se
hicieran clérigos y que eligieran a un superior. Francisco fue elegido como tal
y el grupo retornó a Asís, donde obtuvieron un permiso de la abadía de los
benedictinos para poder utilizar la pequeña capilla de Santa María de los
Ángeles, en el monte Subasio, alrededor de la cual construyeron cabañas con
ramas de árboles. Más tarde, con la intención de imitar el modelo de vida de
Jesucristo, iniciaron una vida de predicaciones itinerantes y de pobreza
voluntaria.
Por aquel entonces, la
hermandad no contaba ni con una organización formal ni con un noviciado, pero
considerando que el número de discípulos aumentaba y que las enseñanzas se
difundían con mucha rapidez, se hizo evidente que el solo ejemplo de Francisco
no representaría un argumento de bastante peso como para aplicar una disciplina
entre los frailes. En 1223, el papa Honorio III emitió una bula en la que
constituía a los Frailes Menores como una orden formal, instituyendo, además,
un año de noviciado para entrar en ella.
El convento y la basílica de la orden en Asís se construyeron después de
que Francisco falleciera en 1226. Su magnificencia causó disgusto entre
diversos sectores católicos, por considerarlos incongruentes con los ideales de
pobreza de Francisco. Después de muchas discusiones, el papa Gregorio IX
decretó que el dinero podía ser distribuido por un miembro de la orden que
hubiera sido elegido como administrador y que la construcción de los conventos
no iba en contra de las intenciones del fundador.
DESARROLLO POSTERIOR
A medida que fue pasando
el tiempo, la orden fue creciendo, siendo los dominicos la única entidad que
los igualaba en poder. Sin embargo, los franciscanos se fraccionaron, y en 1517
el papa León X los dividió en dos grupos: los conventuales, a quienes, tal como
en otras órdenes monásticas, les estaba permitido poseer bienes que
pertenecieran a la comunidad, y los observantes, quienes buscaban seguir los
preceptos de Francisco lo más literalmente posible; desde entonces los observantes
han sido la rama de mayor importancia dentro de la orden. A comienzos del siglo
XVI se formó una tercera comunidad que luego se independizó, los capuchinos. A
finales del siglo XIX, el papa León XIII agrupó a las tres ramas de
franciscanos, que pasaron a constituir la Primera Orden Menor de Frailes,
nombrando a las monjas, conocidas como clarisas pobres, como la Segunda Orden,
y en tercer lugar, tanto a los hombres como a las mujeres que vivían en una
sociedad laica que no se sometía al juramento del celibato, los agrupó en la
Tercera Orden.
Además de su predicación y de su constante actividad de ayuda social, los
franciscanos son reconocidos por su devoción por los estudios. En Inglaterra,
por ejemplo, con antelación a la Reforma, los franciscanos acaparaban muchos
cargos universitarios, contando con destacados profesores como Juan Duns
Escoto, Guillermo de Ockham y Roger Bacon. De la orden surgieron, asimismo,
cinco papas (Nicolás IV, Sixto IV, Julio II, Sixto V y Clemente XIV) y dos
antipapas (Alejandro V y Nicolás V).
Durante su primer viaje
al Nuevo Mundo, Cristóbal Colón iba acompañado por un grupo de franciscanos.
Los primeros conventos americanos fueron fundados (en Santo Domingo y en
Concepción de la Vega, en la actual República Dominicana), en 1502, por
franciscanos. La rápida conversión al cristianismo de los indígenas americanos,
así como el consiguiente entusiasmo de las misiones españolas, llevó a que la
orden se expandiera hacia los virreinatos de Nueva Granada (1519), Nueva España
(1524) y Perú (1532), y hacia América Central desde 1536. A comienzos del siglo
XVI, Fernando el Católico, rey de Castilla, consideró necesario emitir un
decreto en el que se estipulara que entre los nuevos conventos debía existir
una distancia mínima de cinco leguas de distancia. Mientras los franciscanos
españoles iban expandiéndose de un modo gradual por Sudamérica, hasta alcanzar
el océano Pacífico, los frailes franceses, que habían llegado a Canadá en 1615
guiados por el explorador francés Samuel de Champlain, organizaron sus misiones
por todo el ámbito septentrional del continente.
La administración
general de los franciscanos es elegida en un capítulo general y reside en la
casa generalicia ubicada en Roma. Sus subordinados, los provinciales, gobiernan
sobre todos los hermanos de una provincia, y los custodes (o guardianes, al
contrario que otras órdenes nunca fueron llamados abades), a la cabeza de una
sola comunidad o convento. Estos cargos son elegidos por un periodo de dos
años.
Pese a su esencia católica,
a comienzos del siglo XX la Iglesia anglicana estableció un buen número de
comunidades franciscanas, tanto para hombres como para mujeres. La más
importante es la Sociedad de San Francisco, establecida en Cerne Abbas (Dorset,
Inglaterra), que mantiene muchas casas en las islas Británicas y en Nueva
Guinea.
Asís (en italiano, Assisi), ciudad del centro de Italia,
situada en la región de Umbría, cerca de Perugia. Asís es un centro turístico y
religioso, famoso por ser la ciudad natal de san Francisco de Asís y por los
monumentos medievales que en ella se encuentran. Uno de sus lugares mas
notables es la basílica de San Francisco (siglo XIII), en realidad dos iglesias
construidas una dentro de la otra; su construcción comenzó en 1228 y finalizó
en 1253. En su interior hay frescos del florentino Giotto y de otros artistas,
como Cimabue; destacan, asimismo, sus vidrieras. La tumba de san Francisco está
en la cripta de la basílica. Otro lugar emblemático de la ciudad es la basílica
de Santa
Clara, construida entre 1257 y 1265. Santa Clara, que
fundó la orden de las clarisas junto con San Francisco, está enterrada en la
iglesia, una imponente construcción gótica. La catedral de San Rufino, un
edificio románico del siglo IX, es célebre por su bella fachada. El terremoto
que asoló el 26 de septiembre de 1997 produjo 10 muertos y gravísimos daños en
numerosos edificios emblemáticos de la ciudad; el 3 de octubre tuvo lugar un
nuevo temblor, con destrozos en todo su patrimonio. Población (según
estimaciones para 1990), 24.700 habitantes.
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