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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: La historia de Francisco el Hombre: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 3532 | Votar! | 1 voto | Promedio: Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
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LA HISTORIA DE FRANCISCO
EL HOMBRE
Por
: Rafael Escalona Martínez
(romulo@col3.telecom.com.co)
En todas las épocas, en todos los
pueblos, siempre han, existido hombres parranderos y folclóricos, que son
espejo de sus pueblos. Algunos se apartan de lo común, porque se guían por sus
propios criterios y no por criterios ajenos.Por algunas razones hay algunos que
son diferentes a los otros del montón. Ellos creen que hacen bien lo que hacen,
y no les importa lo que otro piense.
Yo era muy niño, pero me acuerdo que al
primer acordeonero que conocí en Patillal fue a Mano Chee que macujiaba eI
acordeón, pero para el pueblo era, una maravilla. ¡No había otro!En ese
entonces el doctor Roberto Pavajeau era un hombre joven. Hijo de Valledupár,
descendiente de una noble familia y educado en EEUU., donde se diplomó como
Doctor en odontología.Se perfiló, en ese entonces en Valledupar, como un joven
serio, correcto y también algo parrandero. Le encantaba eI acordeón. Encontró
su cuarto, contemporáneo y, como él, descendiente de una de las familias más
ricas y distinguidas de Valledupar. Se llamaba: Aníbal Guillermo
Castro.Irrumpieron en ese gran mundo social con el acordeón.
Por primera vez un acordeonero, un hijo
del pueblo, pisaba con confianza, y sobretodo en parrandas, los grandes salones
de la aristocracia de esta ciudad.Pero Chico Bolaño y Juan Muñoz los pisaron
también porque al doctor Pavajeau y a Aníbal Guillermo Castro y a Evaristo
Gutiérrez les gustaba el acordeón. Estos tres vallenatos eran sencillos; amigos
del pueblo, y buenos parranderos. El doctor Pavajeau se casó con Ita, dama de
Patillal; hija de papá Cesar y mamá Nena. Como le decía el pueblo a esos
patriarcas.
Sus viajes de Valledupar a Patillal
eran frecuentes, a ver a Ita, su esposa, y á algunos hijos que ya le habían
nacido.
En una de esas se trajo a Juan Muñoz,
el acordeonero de San Diego.Entonces en Patillal no había banda de músicos, ni
cine, ni televisión, ni pianolas. Solo en las casas de algunos ricos, muy pocos
una que otra vitrola que había que darles manigueta, y dos o tres discos que yo
no me explico cómo podían durar tanto, ni de donde los traían.
Me acuerdo que uno comenzaba así:
En una mesa te puse un ramillete de
flores, María no seas tan ingrata regálame tus amores. Pero Ia gente del pueblo
necesitaba ser criados de la casa del rico para poder oír las vitrolas, porque
sólo así entraban y salían a la casa.
Un dia Ilego el Doctor Pavajeau con
Aníbal Guillermo, a Patillal. Hubo Musica para todos. Juan Muñoz. tocó en las
sabanas y por primera vez se oyó un acordeonero que no era Mano Chee.Y muchas
veces después volvió el Dr. Pavajeau a Patillal con Muñoz y otras veces traía a
Chico Bolado, el famoso Bolañito.La influencia del acordeón comenzó a notarse y
comenzó a hablarse de Francisco el Hombre. Ya su fama había llegado a todas
partes, y la gente comentaba que había tocado con el diablo y que m,lo había
derrotado en las montañas de treinta en la Guajira.
Mi compadre Nicolás, el hijo del viejo
Pedro, como vivía en el centro del pueblo en mi casa, siempre tenia los ojos y
los oídos abiertos. Así, cada vez que el Doctor Pavajeau llegaba con un
acordeonero, era el primero que se pegaba a oírlo en la puerta de la casa donde
tenían la parranda, no le importaba la paliza que le diera mi mamá. Por eso en estas
parrandas oyó muchas cosas, y se maravilló de la historia que contaban sobre
Francisco el Hombre cuando tocó con el Diablo. Y vivía pendiente! Un día me
dijo:
=Compadre Rafa, yo le voy a pedir a mi
papa que nos eche la historia de Francisco el Hombre.El si se la sabe, porque
yo le oí decir un dia que vivía junto con él. allá en el treinta, un pueblo de
la Guajira. y que le había regalado una pollina, y que su papa era compadre de
su papa y compadre de su mama Por eso un dia que el viejo Pedro nos estaba
echando el cuento del papá de Duany, el gran mama que vivía en la Sierra Nevada
y que venia al Valle en un buey azul con pezuñas de oro, llegó Raúl, eI hijo de
tío Roberto y no dijo: llegó Juan Muñoz y, fueron como cien hombres a caballo
a. recibirlo de aquel lao de La Malena. Mucha parranda la que se va a forma. En
casa de Marcelino.
Fue entonces cuando mi compadre
Nicolás, apartando el miedo a un lado le dijo al viejo Pedro;
- Bueno papá, llegó el momento. Yo
quiero saber si es verdad o es mentira eso que dicen del señor Francisco el
Hombre. Fue verdad que tocó con el Diablo? Echemos ese cuento, que Ud. nunca
nos lo ha echado.
- Vámonos pa' dentro del rancho, dijo
el viejo Pedro, pero apaguen la vela que se los voy a echar.Y que ninguno hable
Agarren el escapularioQue tienen en el pecho, y después recen el Credo que les
enseñó Máxima y después me avisan.Pobre del que hable, se lo va a llevar el
mañeco
- Ya papá, yo ya acabe dijo el compadre
Nicolás. - Y yo también, y yo también dijimos todos.
La cosa comienza así, dijo el viejo
Pedro Treinta es un caserío muy pobre de la Guajira, cerquita de Tomarrazón y
Cotoprix. Allá la gente es muy pobre Que rico puede vivir ahí?La gente vive de
la yuca y el guineo que siembran. Si el año es bueno, si llueve, les va bien,
si no, les va mal. Pero no se mueren de hambre, porque comen Panela con maíz
tostao.
La otra casa que más hacen es coger
burros cimarrones vendérselos a las arrias de mula. Bueno, allá en ese
pueblecito, vivía, creo que todavía vive, Francisco Moscote. Después le
pusieron, Francisco el Hombre.
Yo creo que en Riohacha se consiguió un
Acordeón machacao en la tienda de un arubano. Se lo trajo Pa' Treinta y comenzó
a molestarlo hasta cuando se entendieron bien. Yo parrandeaba con él otro dia
paso una arria de mula que llevaba mercancías de Riohacha hacia Valledupar, y
el dueño del arria hizo negocio con Francisco; el Turco le dio un acordeón y
Francisco le dio una burra, Y desde entonces Francisco se convirtió en la tapa,
en el Cuco de los acordeoneros.
Cuando llegaba alguno á un pueblo o a
un caserío vecino, lo iban a buscar pa' que tocara con él: Pero cuando llegaba
ya el otro se había ido, del puro miedo. Un dia encolerizado por no encontrar
contendor dijo en Cotoprix. Ni que me busquen, ni busco a nadie Si quiere que
me busque el Diablo cuando quiera pa' toca con é!. Y se regó la noticia de que
Francisco había desafiado al Diablo.
La Jimena, una vieja, bruja del Tupe
que vivía en. Tomarrazon le dijo:
Ve Francisco; esa fantochería te va a
pesar, Don Sata no se queda con esa.Vo sey muy petulante, vais a ve, vais a ve
Francisco Io que te va a pasa
Ya nadie le decía Francisco sino
Francisco el hombre. Y montado en su burro Josco, con el acordeón en el pecho,
cuando había fiesta, en todos los pueblos estaba.Tenia el camino trillao de
Tomarrazón pa' Treinta de Treinta pa. Macho Bayo, derechito a Cotoprix caseríos
estos vecinos en la región Guajira dondeFrancisco el Hombre reinaba con su
acordeón y nadie le discutía.
Pero un dia que salía de Macho Bayo sé
le acerco un hombrecito flaco con un acordeón brillante y bonito que tenia
espejitos arriba del teclado. El hombrecito le dijo:
Esta muy temprano! Mejor te vas a las
once de la noche. Te espero en el camino de la montaña de Treinta. Yo quiero
tocar contigo. Me Llamo Lucif. :. Vengo de una región muy caliente: Si me ganas
te doy este acordeón. que nadie la tiene,choque la mano, amigo.
Allá té espero. Desde ese momento ya
Francisco el Hombre no pensó sino en el hombrecito y el acordeón brillante que
tenia espejos. Como ese no había visto ninguno!. Si con estos anteriores tocaba
tan bonito, ahora, con este tan coqueto, no quedaría músico acordeonero que él
no arrasarara.
Y le llegaba de primera, porque para la
fiesta de la Virgen estaba desafiado a tocar'tres días y tres noches con Frutó
Peñaranda en Fonseca. Y Fruto no era cualquier cosa. Sabia mover las notas y
era bien. ladino: Además, ya Francisco sabia que a Fruto le habían triado un
acordeón nuevo de vuelta a Cartagena, de ese tornillo de maquina que sueltan
buena melodía. Pero ese no le ve el forro al dei hombrecito flaco, el de
espejitos arriba del teclado, pensó pa sí mismo. Compró una botella dé ron y
quiso invitar al hombrecito pero este había desaparecido. Bueno, se dijo, la
cita es a las 12. Allá en la montaña de Treinta nos encontramos; te espero, té
quito las ganas y me llevo el acordeón.
Pa' que chupe, pa, que sepa, y pa' que
otro dia no se meta.
Francisco se sentó en un tronco seco de
trupio que había frente a la casita de bahareque de la vieja Petronila,
la.maestra de escueta, y que era la única que tenia un reloj en el pueblo, que
le había dado de cumpleaño su padrino Gratiniano Gómez, en Riohacha.
Así que él no le podía fallar al
hombrecito. La puerta de la casa esta abierta de par en par y tenia el reloj
frente a frente.Había una hora de camino. Francisco no le quitaba el ojo al
reloj. A las once en punto le brincó al burro Josco, lo garabateó y puyó para
la montaña de Treinta a encontrarse con el hombrecito y a cumplir él desafío.
En el camino se puso a pensar: Ese hombrecito cobrizo de donde será? Por lo
flequetero y hazañoso parece que fuera de Dibulla o de Camarones.
No tuvo que espueliá ni garabatear al
burro cuando se apartó de mí después de que me desafío. Ahora me acuerdo parece
que ese burro, el del hombrecito, no ponía los cascos de las patas en el suelo.
Andaba como en el aire.
Bueno, es que dicen que los caballos y
los burros que se crían junto al mar son. mas briosos que los de por aqui. y
Dibulla queda pegadita al mar.
Será por lo que comen esos animales. :
! Pero y esa acordeón tan rara? También yo sé cómo de vanidosos son esos
negritos de por allá. Sobretodo uno como éste, si le dicen que toca bien! Nada
le importa haberle cambiado al señor Gratiniano en Riohacha todo el dividivi
que cogió en un año, pelándose eI espinazo en el sol por ese acordeón que tiene
espejos. ¡No más pa’ echa vaina! Porque estoy seguro que no toca na'. Pero ya
le voy a quitá las ganas, ya te las voy. a quitá. Es qué te voy a tapa la boca.
De ahí en adelante y por todo el camino, ya Francisco no pensaba en. otra cosa
sino en el hombrecito cobrizo, en el acordeón de espejitos y en la garrotera
que con ella le pegaría a Fruto Peñaranda en Fonseca durante la fiesta de la
virgen. Le hablo a su burro Tosco y de dijo:
Pórtate bien, apura el paso. Cuidado
vais a tropezá. Esa va a ser mucha mochila llena de trupia y maíz que te voy a
poné cuando lleguemos a la casa.
Y después te suelto 5 días en el
potrero. Nadie vuelve en esos días a ponerte la silla y sólo te cogeré para
darte trupía y maíz. Así que apura el paso, el hombrecito me está esperando.
Y entraron a la montaña de Treinta, y
la montaña se puso oscura, el Josco paró las orejas y a Francisco se le pararon
los pelos! El Josco se paraba y se mecía de atrás pa'lante. y de alante pa'
tras. Nunca Francisco lo había espueliado ni garabateao tanto para que caminara
Lo vio que temblaba y que sudaba;
parece que no caminaba. Pero de pronto se encontró delante del hombrecito, y el
burro estaba parado patas arriba, en las orejas. Faltaba un minuto para las 12
Faltaba medio minuto.
Y faltaba la mitad de medio minuto.
Llegan las 12 de la noche. '
À la montaña y a las nubes parece que
las mecían la brisa del silencio en la oscuridad del cielo y de la tierra. No
había ni una sola estrella que iluminara la bóveda del cielo. No había luna,
todo era oscuridad! Los pájaros que cantan bonito en la noche, esa noche habían
dejado de cantar. Sólo se oía repetidamente el graznido insípido, aterrador de
la lechuza y el balbuceo solidario del búho, su primo hermanó. No se veían
luceros, sólo mariposas negras y moradas, muy moradas, que no movían las alas y
parecían paradas en una vara de aire, pero cuando resollaban echaban cordones
de candela por la nariz, El viejo Pedro siguió:
Francisco, óiganlo bien, o sea el
muchacho de 19 años que por allá en la Guajira pusieron Francisco el Hombre,
llega montao en su burro y con el acordeón en el pecho, y traía también colgado
al cuello y le colgaban por el pecho como padrinos, las medallas benditas de
JesusSacramentado y la Virgen de Remedios, patrona de Riohacha y de todos los
guajiros.
Cuenta la. gente que donde se
encontraron, en ese sitio, mas nunca volvió a crecer la hierba y se secaron los
arboles y no volvió a llover y cuando llueve tiene que ser los Viernes Santos
con relámpagos y truenos. No se supo cómo ni cuándo Francisco el Hombre se
encontró sentado en una piedra sin haberse bajado de su burro.
Frente a él estaba un hombre delgado y
alto, de un color raro. No era blanco, negro ni moreno. Tenia un color cobrizo
que cambiaba con la luz de sus ojos como el camaleón.
Francisco el Hombre tenia el acordeón.
en el pecho apoyada en las piernas, porque estaba sentado en una piedra negra
que parecía un comejen de donde salían culebras y arañas y avispas de todos los
colores menos azules.
Francisco el Hombre se dio cuenta que
los ojos de ese tipo, de su vecino, era lo único que alumbraba aquel lugar de
la montaña. No salió la luna ni habían estrellas en el cielo.Pero esos ojos
alumbraban como bombillos de candela, y la primera vez que abrió la boca y se
sonrió para saludar a Francisco, este se miró en sus dientes como si fueran un
espejo. Todos eran de oro brillante como no los había notado antes, cuando
llego.
Y así la presencia de Don Sata, del
Diablo se fue notando; primero por la llegada de una nube negra sostenida por
murciélagos chillones de alas puntiagudas, y luego por un insoportable olor a
azufre. No se dieron. las manos, como lo hacen los rivales al comienzo de un
desafío.
Ni don Sata miro a Francisco el hombre,
porque en en el cuello le colgaban las medallas de Jesús Sacramentado y la
Virgen de los Remedios, y como Uds. saben, Don Sata no gusta de esta gente, son
poco amigos.
La nube negra y los murciélagos
chillones hicieron telón detrás del dueño del infierno, quien tomo asiento
sobre una enorme y escalofriante calavera que tenia cuernos rojos. En cada uno
de ellos se posó un pájaro negro y feo y debajo, una alfombra hecha con escamas
de dragones infernales y clavada a la tierra con lanzas de tres filos y puñales
ensangrentados. Francisco el Hombre se olvido de que él era Francisco el Hombre
y quiso devolverse,pero ya no había camino. Sólo se veía en lo que, fue el
camino, una culebra hirviente de azufre humeante.
Entonces partió el garabato con que garabateaba
el burro. Hizo una cruz y se sentó sobre ella, pero las imágenes sagradas que
llevaba en el cuello comenzaron a temblar, esto significaba que estaba
respaldado para peliar en nombre de Dios.
Se levanto, se hizo el signo de la
Cruz, Don Sata le torció los ojos y le dio la espalda.
Después comenzó el duelo.
Un murciélago le mordió la oreja a
Francisco Comenzó a tocar nervioso porque estaba oscuro y nervioso. El único
que veía las teclas del acordeón era Don Sata porque las alumbraba con sus
ojos. Luego comenzó Don Sata con una risotada estremecedora y aguda que hizo
apagar los fogones de todos los caseríos de la comarca y salir las cabras de
los chiqueros, de los corrales, y a los gatos de los rincones, y desde muy
lejos se escuchaba el ladrido de los perros asustados. .
Don Sata comenzó con una melodía
extraña, que adormeció a Francisco el Hombre y lo hacía ver llamas de candelas
enormes, cubiertas de telarañas y más allá, en el fondo, diablos y mujeres
encueras bailando en las llamas del infierno.
La cosa se iba poniendo fea para
Francisco.
El burro reventó la cabuya y se fue
despavorido echando peos, cagajones, rebuznando, meniando el rabo y tirando las
patas.
A Francisco el Hombre se le olvidó la
melodía y los versos del merengue de la Chencha que pensaba cantar y se le
acalambraron los dedos de los manos y notó también que ya no estaba sentado
sobre la piedra donde estuvo en un principio, cuando se encontró con el Diablo
y comenzó el duelo, sino que ahora una fuerza misteriosa se lo estaba llevando,
lo estaba metiendo, lo arrastraba hacia dentro de la montaña lejos del camino
cosa rara, no le hizo nada, no lo espinaban las espinas, pero Don Sata no
caminaba..siempre estaba. sentado delante de él y reculando de espalda a la
montaña. Entonces se acordó del Credo, oración. que le había enseñado su
madrina para que no le fregaran las brujas, y alejara el mañoco.
Pero Don Sata, que no era muy tonto, lo
hacia confundir con una oración de La Magia Negra, que le enseñó una india
guajira a Francisco el Hombre. Esta oración parece que si le gustaba a Don
Sata, porque se reía mostrándole un pocon de dientes de oro y echando humo de
azufre por la boca. .
Francisco el Hombre, se hizo la señal
de la cruz en la frente y comenzó a tocar el Credo al revés, es decir: de atrás
pa,lante.
Parece que le echaron aceite al
acordeón. y a él en los dedos. El acordeón se le puso ladina.
Pero no logró repetirIe el Credo,
porque Don Sata brincó a la nube negra y le gritó:
- ¡Tramposo, me les pagarás! y
desapareció.
Cómo una exhalación, como un estornudo
con los pájaros feos en el hombro y los murciélagos; y la nube hedionda a
azufre, también desapareció
No se sabe como Francisco llegó a su
casa. Amaneció tirado boca abajo en la puerta.
Nadie sabe cómo llego. Lo acostaron en
su chinchorro y duro tres días sin hablar, ni comer: Trajeron al cura de
Riohacha, lo bañó en agua bendita, le hisópo la cabeza y le enganchó un Cristo
grandote en el pescuezo, y la noticia se regó que Francisco el Hombre había
tocado con el Diablo.
Al burro Josco se le cayo el pelo.
Cuando volvió a Riohacha en la tienda
de Don Gratiniano le dijeron: Francisco, llegaron acordeones nuevos y le
sacaron para que la viera un acordeón de espejitos igualita a la que tenia el
hombrecito en la montaña del Treinta.
Se santiguó, se hizo la señal de la
Cruz y salió corriendo. Don Gratiniano dijo: Todavía esta loco... Lo cierto es
que Francisco el Hombre nunca tocó un acordeón de espejitos, ni tocaba con el
que tocara una de esas, no las podía ver cuando se enfrentó con Fruto Peñaranda
en Fonseca durante la fiesta de la virgen, lo hizo con un acordeón viejo
Tornillo de máquina, y se lo gano.
Así que Nicolás, muchacho cabeza. dura
y obstinao, que qué Juan Muñoz, que Chico Bolaño, que
Mano Cheé, ni qué Mano Chee!
Si Francisco el Hombre ha sido el único
hombre después de Jesucristo, que ha podido derrotar al diablo, y con un
acordeón... !
Pero también, agrego el viejo Pedro,
eso no quiere decir que Juan Muñoz y Chico Bolaño no sean los mejores
acordeoneros en la actualidad de toda la región. Les va a costar trabajo
superarlos los que vengan otras. Yo también de lejitos los he oído, y yo sé de
acordeón, Acuérdense que yo parrandeaba con Francisco el Hombre...
Por eso, porque son buenos es por lo
que los quieren y aprecian tanto el Doctor Pavajeau,
Aníbal, Guillermo, Evaristo y todo el
mundo. Pero es que Francisco el Hombre,
es Francisco el Hombre...
Después, cuando ya Uds. sean grandes,
en las parrandas donde quiera toquen y oigan acordeón, van a oír hablar muchas
cosas de Francisco el Hombre ya también en él rancho del viejo Pedro era tarde,
iban llegando las 12 de la noche. Entonces los. muchachos volvieron á rezar el
Credo al derecho y se acostaron, y se durmieron.
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