Formación y primeros proyectos, Pintor de la corte, Aguafuertes y pinturas posteriores, Sus últimas obras.
Francisco de Goya y Lucientes
Vivió entre los años 1746-1828, pintor y grabador español
considerado uno de los grandes maestros de la pintura de su país. Marcado por
la obra de Velázquez, habría de influir, a su vez, en Édouard Manet, Pablo
Picasso y gran parte de la pintura contemporánea. Formado en un ambiente
artístico rococó, evolucionó a un estilo personal y creó obras que, como la
famosa El
3 de mayo de 1808 en Madrid: los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío
(1814, Museo del Prado, Madrid), siguen causando, hoy día, el mismo impacto que
en el momento en que fueron realizadas.
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Formación y primeros proyectos
Goya nació en la pequeña localidad aragonesa de Fuendetodos (cerca de
Zaragoza) el 30 de marzo de 1746. Su padre era pintor y dorador de retablos y
su madre descendía de una familia de la pequeña nobleza de Aragón. Poco se sabe
de su niñez. Asistió a las Escuelas Pías de Zaragoza y comenzó su formación
artística a los 14 años, momento en el que entró como aprendiz en el taller de
José Luzán, pintor local competente aunque poco conocido, donde Goya pasó
cuatro años. En 1763 el joven artista viajó a Madrid, donde esperaba ganar un
premio en la Academia de San Fernando (fundada en 1752). Aunque no consiguió el
premio deseado, hizo amistad con otro artista aragonés, Francisco Bayeu, pintor
de la corte que trabajaba en el estilo académico introducido en España por el
pintor alemán Anton Raphael Mengs. Bayeu (con cuya hermana, Josefa, habría de
casarse Goya más adelante) tuvo una enorme influencia en la formación temprana
de Goya y a él se debe que participara en un encargo importante, los frescos de
la iglesia de la Virgen del Pilar en Zaragoza (1771, 1780-1782), y que se
instalara más tarde en la corte.
En 1771 fue a Italia donde pasó aproximadamente un año. Su actividad
durante esa época es relativamente desconocida; se sabe que pasó algunos meses
en Roma y también que participó en un concurso de la Academia de Parma en el
que logró una mención. A su vuelta a España, alrededor de 1773, se presentó a
varios proyectos para la realización de frescos, entre ellos el de la Cartuja
de Aula Dei, cerca de Zaragoza, en 1774, donde sus pinturas prefiguran las de
sus mejores frescos realizados en la iglesia de San Antonio de la Florida en
Madrid, en 1798, fecha en la que comenzó a hacer grabados partiendo de la obra
de Velázquez que, junto con la de Rembrandt, sería fuente de inspiración
durante toda su vida.
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Pintor de la corte
En 1789 Goya fue nombrado pintor de cámara por Carlos IV y en 1799
ascendió a primer pintor de cámara, decisión que le convirtió en el pintor
oficial de Palacio. Goya disfrutó de una posición especial en la corte, hecho
que determinó que el Museo del Prado de Madrid heredara una parte muy
importante de sus obras, entre las que se incluyen los retratos oficiales y los
cuadros de historia. Éstos últimos se basan en su experiencia personal de la
guerra y trascienden la representación patriótica y heroica para crear una
salvaje denuncia de la crueldad humana. Los cartones para tapices que realizó a
finales de la década de 1780 y comienzos de la de 1790 fueron muy apreciados
por la visión fresca y amable que ofrecen de la vida cotidiana española. Con
ellos revolucionó la industria del tapiz que, hasta ese momento, se había
limitado a reproducir fielmente las escenas del pintor flamenco del siglo XVII
David Teniers. Algunos de los retratos más hermosos que realizó de sus amigos,
de personajes de la corte y de la nobleza datan de la década de 1780. Obras
como Carlos
III, cazador (1786-1788); Los duques de Osuna y sus hijos (1788)
ambos en el Museo del Prado de Madrid, o el cuadro la Marquesa de Pontejos (c.
1786, Galería Nacional, Washington) demuestran que en esa época pintaba con un
estilo elegante, que en cierto modo recuerda al de su contemporáneo inglés
Thomas Gainsborough. Dos de sus cuadros más famosos, obras maestras del Prado,
son: La
maja desnuda (1800-1803) y La maja vestida (1800-1803).
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Aguafuertes y pinturas
posteriores
En el invierno de 1792, en una visita al sur de España, Goya contrajo una
grave enfermedad que le dejó totalmente sordo y marcó un punto de inflexión en
su expresión artística. Entre 1797 y 1799 dibujó y grabó al aguafuerte la
primera de sus grandes series de grabados, Los caprichos, en los que, con profunda
ironía, satiriza los defectos sociales y las supersticiones de la época. Series
posteriores, como los Los desastres de la guerra o Fatales
consecuencias de la sangrienta guerra en España con Buonaparte y otros
caprichos enfáticos, (1810) y Los disparates (1820-1823), presentan
comentarios aún más cáusticos sobre los males y locuras de la humanidad. Los
horrores de la guerra dejaron una profunda huella en Goya, que contempló
personalmente las batallas entre soldados franceses y ciudadanos españoles
durante los años de la ocupación napoleónica. En 1814 realizó El 2 de mayo
de 1808 en Madrid: la lucha con los mamelucos y El 3 de mayo de 1808 en Madrid: los
fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío y pinturas posteriores
(ambos en el Museo del Prado). Estas pinturas reflejan el horror y dramatismo
de las brutales masacres de grupos de españoles desarmados que luchaban en las
calles de Madrid contra los soldados franceses. Ambas están pintadas, como
muchas de las últimas obras de Goya, con pinceladas de grueso empaste de tonalidades
oscuras y con puntos de amarillo y rojo brillante.
Sencillez y honestidad directas también se aprecian en los retratos que
pintó en la cúspide de su carrera, como La familia de Carlos IV (1800, Museo del
Prado), donde se muestra a la familia real sin la idealización habitual.
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Sus últimas obras
Las célebres Pinturas negras (c. 1820, Museo del Prado)
reciben su nombre por su espantoso contenido y no tanto por su colorido y son
las obras más sobresalientes de sus últimos años. Originalmente estaban
pintadas al fresco en los muros de la casa que Goya poseía en las afueras de
Madrid y fueron trasladadas a lienzo en 1873. Destacan, entre ellas, Saturno
devorando a un hijo (c. 1821-1823), Aquelarre, el gran cabrón
(1821-1823). Predominan los tonos negros, marrones y grises y demuestran que su
carácter era cada vez más sombrío. Posiblemente se agravó por la opresiva
situación política de España por lo que tras la primera etapa absolutista del
rey Fernando VII y el Trienio constitucional (1821-1823), decidió exiliarse a
Francia en 1824. En Burdeos trabajó la técnica, entonces nueva, de la
litografía, con la que realizó una serie de escenas taurinas, que se consideran
entre las mejores litografías que se han hecho. Aunque hizo una breve visita a
Madrid en 1826, murió dos años más tarde en el exilio, en Burdeos, el 16 de
abril de 1828. Goya no dejó herederos artísticos inmediatos, pero su influencia
fue muy fuerte en los grabados y en la pintura de mediados del siglo XIX y en
el arte del siglo XX.
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El primer cuadro es un grabado, llamado Hilan Delgado,
trata de una serie de grabados llamada
Caprichos, al parecer trata de brujería, en primer plano aparece una bruja que
está a punto de matar a inocentes niños, su vida pende de un hilo.
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El segundo cuadro es un retrato de La Condesa
de Chichón, esposa de Godoy, destaca por la dulzura que inspira su
mirada, en el retrato a mí me parece que la señora condesa está embarazada.
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El tercer cuadro también es un cuadro
imaginario (como el primero), en este cuadro la dulzura de los cuadros de Goya
se acabaron, sobretodo porque Goya se quedó sordo, los colores se oscurecieron
y los temas eran temas sobrecogedores, un claro ejemplo es El Coloso, en este cuadro un
gigante arrasando un poblado y se vé como la gente huye despavorida.
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En este cuadro, llamado San Antonio
de la florida se ven a unas
mujeres y a hombres, en el acto de cuando San Antonio resucitó a un muerto para
resolver un caso de un crimen, en este cuadro hay efectos muy innovadores como
la utilización de veladuras...
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Este cuadro es un cuadro histórico
llamado El
3 de Mayo de 1808 en Madrid, que es un reflejo de los fusilamientos
de su época, eran los fusilamientos de los franceses a españoles.
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Goya cultivó los generos siguientes: Los
cartones con tapices, la pintura de género, los retratos, la pintura religiosa,
las pinturas negras y las guerras.
INVESTIGACIÓN
El sueño de la razón contruye monstruos: El sueño de la razón produce monstruos (1797-1799) pertenece a Los caprichos, serie de
grabados en la que Francisco de Goya hace una sátira de la sociedad y de la
Iglesia y da rienda suelta a su fantasía. Se cree que la figura dormida es un
autorretrato de Goya.
La gallina ciega: Este cuadro es un Oleo sobre lienzo (Cartón para
tapiz), Trata de un grupo de cuantro mujeres y cinco hombres que juegan a la
“gallina ciega”, un juego tradicional, que ha quedado hoy reservado a los
niños, pero entonces jugaban también los adultos. Forma parte de una serie
destinada a decorar las habitaciones de las infantas en el Palacio del Prado y
fue un encargo de Carlos III.
La maja Desnuda: Es un Oleo sobre lienzo. Pareja de la “Maja
vestida”, fue pintada casi seguro para Manuel Godoy, el omnipotente político de
la corte de Carlos IV, para quien Goya realizó también otros encargos a
comienzos de siglo. A pesar de que se diga que la Maja es la duquesa de Alba,
no hay razones que sostengan esa teoría, por novelesca y atractiva sea.
Autorretrato: Goya hizo muchso autorretratos a lo largo de su
vida, tanto individuales, como este, como en grupo o con los instrumentos de su
oficio. Este autorretrato se lo hizo cuando tenía unos 70 años.