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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Origen y formación de la lengua castellana o española.: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 1565 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
Origen y formación de la lengua
castellana o española.
Primitivos pobladores de la Península
Ibérica.
En el siglo III a. C. la península es
invadida por los romanos. Parece seguro que existieron en tiempos remotos dos
núcleos de pobladores: el cantabropirenaico, al norte; y el mediterráneo, al
sur. Tal vez del primero desciendan posteriormente los vascos, y los íberos del
segundo. Al sudoeste vivieron los tartasios, cuyo origen así como el de los
otros pueblos mencionados, es desconocido.
Otros pueblos se establecieron también en la
península; así estaban los fenicios, quienes en el 1100 a. C. fundaron Gadi,
actual Cadiz.
Los toponímicos (nombres geográficos) nos
ayudan a conocer que otros pueblos habitaron las distintas regiones. Los Cartagineses
fundaron Cartagena e Hispania parece ser nombre cartaginés. Son de origen
griego los nombres de: Alicante, Rosas, etc. De origen ligur (pueblo de lengua
no indoeuropea) quedan toponímicos con sufijos característicos (-asco, -ona,
etc.): tarascón, Barcelona, etc. Los celtas, pueblos del centro de Europa,
tienen como toponímicos los compuestos con sufijo –briga, y con prefijo -sego, -segi: Coimbra, Segovia, etc.
Algunos nombres geográficos tienen sufijos vascuences, como berri, gorri, erri,
Javierre, Esquerra, etc.
Se denomina sustrato lingüístico a la
subsistencia en la lengua de hábitos fonéticos, morfológicos o sintácticos de
otra desaparecida. El dominio romano en la península impone la desaparición de
las lenguas indígenas, excepto el vascuence; pero muchas de sus características
quedan como sustrato en el español. Así, la desaparición de la “f” inicial
latina, que en el castellano fue “h” aspirada y posteriormente muda, parece
deberse a influencia vascuence, pues esta lengua rechazaba la “f”.
En el vocabulario existen algunas palabras de
origen celta: braga, perro. Páramo es quizás ilirio-ligur. Del vasco son:
pizarra, guijarro, izquierdo. Parecen indígenas légamo, manteca.
Durante la segunda guerra púnica los Escipiones invaden la
península en el año 218 a. C. En el 19 a. C. el territorio quedó sometido a los
romanos, que se encontraban en la época culminante de su expansión. Los romanos
imponen su poderío militar, económico y cultural. Por estas razones el latín
será desde entonces la lengua oficial de la zona. Los hispanos poco a poco la
van asimilando hasta que se abandonan las nativas.
El carácter dinámico que tenía el latín vulgarmente usado, que es el que se hablaba en la Península Ibérica, hizo que la lengua se fuera transformando paulatinamente hasta convertirse en el español. Diversas circunstancias influyen: la dificultad de las comunicaciones con la metrópoli, Roma; la idiosincrasia de los pueblos hispanos, y la heterogeneidad de sus componentes. El mismo fenómeno ocurre paralelamente en los restantes dominios romanos y dará lugar a la formación de las lenguas romances, que son: español, francés, italiano, portugués, romano, provenzal, catalán, sardo, etc.
Las diferencias entre el latín vulgar y el
culto son numerosas: pérdida de la admisión del hipérbaton en el vulgar; se
simplifica en el latín vulgar la declinación, y se emplea generalmente el
acusativo con preposición. Estas tendencias evolutivas del latín vulgar y
muchas otras, continúan desarrollándose en la Península Ibérica hasta formar
una nueva lengua: el español.
Del latín deriva la mayor parte del
vocabulario castellano (70% de las palabras derivan del latín): mesa, hormiga,
ánimo, selva, corona, mar, dulce, leche, uva, animal. De muchas palabras latinas derivan en español una vulgar y una
culta, unas veces con diferencias de matiz y otras sin relación de significado
como con signum, signo, seña; o con duplicare, duplico, doblegar. El latín se
enriqueció con abundante cantidad de grecisismos, que luego pasaron al
castellano: evangelio, iglesia, bautizar, obispo.
Germanos.
En el año 409 d. C. la península sufrió una
nueva invasión de pueblos germánicos. Poco tiempo permanecieron en España pero
quedan de ellos algunos toponímicos: Bandalies, Andalucía, Puerto Sueve, etc.
Los visigodos, que eran los más civilizados
entre los pueblos que invadieron España, dominaron la península. Culturalmente,
sin embargo, estaban lejos de poder competir con los romanos, por lo que ellos
terminaron adoptando al latín como lengua oficial. Las palabras germánicas que
pasan al latín y de allí al castellano son: robar, estaca, guerra, ropa, arpa,
ganar, Álvaro, Rodrigo, Adolfo, Fernando, Gonzalo, Ramiro, Alfonso, etc. En la
morfología del español queda solo el sufijo germánico –engo: abolengo,
abadengo, etc.
Árabes.
Al finalizar el período visigótico el latín
(que a causa de las invasiones había quedado librado a sus naturales
posibilidades evolutivas) está pasando una etapa de su transformación para
convertirse en español. En el 771 España sufre otra invasión: la de los árabes,
pueblos de gran cultura que permanecen cerca de 8 siglos en la península (hasta
1492). No logran imponer su idioma debido al arraigo del romance y por el
natural rechazo de los españoles hacia un pueblo racial y religiosamente
extraño.
Después del latín es árabe es el idioma que
más influye en el vocabulario español: alférez, atalaya, aljibe, algodón,
azúcar, arrayán, alfiler, tarifa, almacén, aduana, barrio, aldea, alcoba,
ajedrez, alcalde, álgebra, alcohol. Entre los toponímicos se hallan: Medina, La
Mancha, Alcalá y los compuestos de wadi (que significa río) como Guadalquivir,
Guadalén y Guadalajara.
El Castellano.
La reconquista de España se realizo de norte
a sur. A medida que se ganan territorios a los árabes van consolidándose
diversos reinos que aspiran a la hegemonía sobre todos los estados cristianos.
Hacia el siglo IX comienza a destacarse una región fortificada, Castella.
Primitivamente fue un conjunto de estados dependientes de León; unificados en
el siglo X pronto comienzan a mostrar su pujanza guerrera, política y
lingüística. En el siglo XI Castilla logra destacar los rasgos distintivos del
castellano. En los siglos siguientes continúa la expansión de Castilla hasta
que en el siglo XV se unifica la península con la unión de las coronas de
Castilla y Aragón y se expulsa definitivamente a los árabes del reino de
Granada (1492). El castellano es la lengua oficial de España.
En los siglos X y XI debió de existir poesía
en romance castellano pero el primer texto literario que se conserva es del
siglo XII: el “Cantar del Mio Cid”, anónimo, compuesto alrededor de 1140. El
texto testimonia que la lengua estaba ya formada, aunque posteriormente haya
evolucionado en aún en algunos aspectos, hasta alcanzar su máximo esplendor en
los siglos XVI y XVII, llamados Siglos de Oro de las letras españolas.
América.
España impuso el idioma en América desde 1942
y actualmente se habla desde México hasta el extremo sur, exceptuando Brasil,
Guayana y algunas islas del Caribe. De las lenguas indígenas precolombinas el
castellano tomo parte importante de su vocabulario, principalmente de las
Antillas, México, Perú, Ecuador, noroeste de Argentina, Chile, Paraguay:
batata, canoa, caimán, caníbal, huracán, maíz, tiburón, chocolate, petaca,
cacao, tomate, cóndor, guano, mate, choclo, ananá, yacaré, mandioca, yarará.
Lenguas Modernas.
En diversas épocas el castellano se ha
enriquecido con préstamos de algunas lenguas modernas. En los siglos XII y XIII
se introducen numerosos galicismos: ligero, salvaje, doncella. En los siglos de
Oro Italia da lugar a numerosos préstamos lingüísticos: centinela, novela,
capricho, modelo. También de esta época son de origen francés: servilleta,
trinchera, batallón. En el siglo XVIII se intensifica el uso de galicismos:
favorito, interesante, coqueta, hotel, garantía. Ocurre lo mismo con los
anglicismos: túnel, turista, club. De diversas épocas son: ferroviario y
analfabetismo (italiano); sable, bigote y brindis (alemán); mermelada y vigía
(galaicoportugues); tenis, fútbol, folklore (inglés).
Neologismos.
Continuamente el idioma va evolucionando. Así
muchas palabras del vocabulario técnico y científico son neologismos (palabras
nuevas), formadas por lo general sobre voces griegas o latinas: teléfono,
telégrafo, televisión, fonógrafo, radiografía, etc.
Difusión de la lengua española.
La lengua española o castellana se habla en
España, donde el idioma es oficial. Fuera de la península el español se habla
desde México; América Central; América del Sur, exceptuando Brasil, Guayana y
algunas islas del Caribe; Cuba; Santo Domingo; Puerto Rico; sudoeste de Estados
Unidos; Filipinas. Además, lo hablan judíos sefardíes dispersos en distintos
lugares
La Argentina.
El castellano hablado en la República Argentina
no se diferencia fundamentalmente del español peninsular. Tiene, sí, algunas
características especiales como: el seseo; aspiración de la “s” antes de una
consonante; yeísmo; tonadas regionales; la pronunciación de la “rr” varía; uso
distinto de diminutivos y aumentativos; uso de sufijos para crear neologismos;
el abundante uso de arcaísmos; el uso de los cambios semánticos; el uso del
pronombre “vos”; cambio de las desinencias en la 2ª persona; y otras
características sintácticas que difieren del español.
Real Academia Española que limpia, fija y da
esplendor al español.
En 1713 se funda la Real Academia Española.
Su tarea más importante es la publicación del Diccionario de la lengua. Ha
editado un Diccionario de Autoridades, en el cual cada vocablo y sus diferentes
acepciones se respaldan con citas textuales de famosos escritores. En 1741
publico la Ortografía y en 1771 la primera Gramática.
En los países americanos existen Academias
correspondientes. En 1931 se fundó la Academia Argentina de Letras, una de
cuyas tareas es la confección de un diccionario de argentinismos. En el
Diccionario de la Academia Española figuran como argentinismos muchas voces que
son comunes a toda América o a varios países. Algunos de estos son: churrasco,
facón, achura, mate, yuyo, hacienda, carnear.
La Corrección en el habla es el uso de las
formas aceptadas por los grupos de cada país o región.
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