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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: Conceptos de Castellano: Agregado: 12 de ABRIL de 2000 | Palabras: 3766 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Literatura > |
Sustantivo , palabra que sirve para designar personas,
animales, conceptos o elementos, ya sean reales o existentes sólo en la mente
humana.
Su estudio se
realiza atendiendo a tres aspectos: forma, función y significación.
Desde el punto
de vista formal, el sustantivo es una palabra flexiva en muchos idiomas, es
decir, admite variaciones en su terminación para indicar los accidentes
gramaticales de género, número y, a veces, caso.
La función
primordial del sustantivo es la de ser el núcleo (N) del sintagma nominal (SN)
que hace de sujeto en la oración, pero puede aparecer también como núcleo de
otros sintagmas nominales que pueden estar incluidos dentro del sujeto o del
predicado.
Sustantivo , tiene distintas variaciones morfológicas :
El género ¾masculino
¾femenino
El número ¾singular
¾plural
El sustantivo , tiene distintas funciones sintácticas :
Sujeto (S): ‘Marisa’ pinta un cuadro.
Aposición (Ap): Enrique, mi gran ‘amigo’, me ha escrito
una carta.
Atributo (Atr): Luis es el ‘fontanero’.
Predicativo (Pvo): Han nombrado ‘presidente’ a mi amigo.
Complemento agente (C Ag): Fueron
elegidos por sus ‘compañeros’.
Complemento directo (CD): Mi hermana
compra el ‘pan’.
Complemento indirecto (CI): Marcos
regaló un libro a su ‘prima’.
Complemento circunstancial(CC): Se
encontraron en la ‘feria’ el ‘lunes’.
Complemento de un nombre que aparezca en el
sujeto o en el predicado (C de N): Me gusta la caja de ‘madera’.
Complemento de un adjetivo (C de Adj): Está lleno
de ‘melancolía’.
Complemento de un adverbio (C de Adv): Se encuentra
lejos de la ‘ciudad’.
Vocativo (V): ‘Antonio’, oye esto.
El sustantivo , también cumple una función sintáctica :
Común, genérico
o apelativo:
alude a personas, animales o conceptos en general que existen en la realidad o
son producto de la imaginación humana y cuyas características especiales no
difieren de los de su misma clase: zapato, cisne.
Se clasifica, a
su vez, en: individual:
nombra un solo ser u objeto: coche, y colectivo: hace alusión a
una agrupación de entes diversos percibiéndolos como si fueran un solo ser: regimiento,
piara.
Propio: nombre con el
que se destaca la individualidad de un ser —persona, animal o cosa—, frente a
los de su misma clase con el fin de diferenciarlo: Leonor, Babieca. Cuando se refiere a
personas o cosas personificadas recibe el nombre de antropónimo, si alude a
espacios geográficos se denomina topónimo.
Clases de sustantivos según su signifcación
Concreto: designa
elementos materiales cuya existencia el hablante la percibe como real por
poderla percibir a través de los sentidos, aunque no lo sea: libro,
tejado.
Abstracto: nombra un
concepto, cualidad o estado que sólo existe en la mente humana o que asociamos
con frecuencia a personas u objetos: libertad, amor. Puede ser de cualidad,
formado generalmente a partir de un adjetivo: simpleza, hermosura; de fenómeno,
derivado de un verbo: cantante; de cantidad, relacionado con
los numerales; puede indicar algo preciso, como centena, o impreciso,
como montón
Adjetivo, parte variable de la oración que acompaña
opcionalmente al sustantivo en el sintagma nominal, para calificarlo (adjetivo
calificativo) o determinarlo (adjetivo determinativo), concordando con él en
género, número y en algunas lenguas también en caso.
Así todos los adjetivos (los que señalan propiedades o características cuantificables) pueden presentar su cualidad en diferentes grados de intensidad o plenitud para mostrarla tal cual es, para establecer una comparación entre dos elementos o para potenciar al máximo la cualidad del adjetivo.
El grado
positivo presenta la cualidad del adjetivo en su término medio, sin ponerla en
relación con ninguna otra: alegre, bondadoso. El grado comparativo
presenta la cualidad del adjetivo en relación con otra, estableciendo su superioridad
(más
generoso), igualdad (tan agradable) o inferioridad (menos
risueño) con respecto a ella. Más, tan y menos son adverbios,
adyacentes del adjetivo al que acompañan; el segundo término de la comparación
se establece mediante otros marcadores, los nexos conjuntivos comparativos que
y como.
El grado superlativo expresa la cualidad en su más alto grado, marcando una
relación absoluta (superlativo absoluto) mediante:
El adjetivo cumple distintas funciones
morfológicas,
Género ¾ masculino
¾ Femenino
Número ¾ singular
¾ Plural
Hay adjetivos invariables
El adjetivo
calificativo puede acompañar a un sustantivo, apareciendo antepuesto o
pospuesto a éste, o puede aparecer de forma independiente realizando las
siguientes funciones:
a) adyacente: modificador o adjunto de un
sustantivo. Puede aparecer antepuesto o pospuesto a éste: un ‘claro’ día, un niño ‘alegre’.
b) atributo o predicado nominal, si en la
oración aparecen los verbos ser o estar: Mis amigas son ‘simpáticas’.
c) predicativo: Vi a Raúl muy ‘enfadado’.
d) núcleo de un sintagma adjetivo: Está ‘lleno’
de alegría.
e) núcleo de un sintagma adjetivo
sustantivado: El ‘verde’ me gusta.
f) aposición: mi amigo, ‘feliz por verme’, me abrazó.
En función semántica, el adjetivo calificativo expresa una
cualidad del sustantivo al que acompaña o con el que se relaciona. Puede ser especificativo
o explicativo.
El especificativo es el que delimita (especifica) la significación del
sustantivo; aporta una información necesaria, por lo que no se puede suprimir
sin que varíe sustancialmente el significado de la frase. Suele ir pospuesto al
sustantivo: El
libro ‘pequeño’ está sobre la mesa. El explicativo o epíteto aporta
una información ya conocida e intrínseca al significado del sustantivo; por lo
tanto, si se prescinde de él no varía notablemente el significado de la frase: Dejó su
huella en la ‘blanca’ nieve. Aparece antepuesto al sustantivo.
Artículo, constituyente obligatorio del sintagma nominal que se
antepone al nombre para actualizarlo y señalar si el sustantivo es conocido o
no por el emisor, receptor o ambos.
Se clasifica
en determinado o definido e indeterminado o indefinido. Las antiguas gramáticas
tomaban al artículo como una de las partes de la oración; en la actualidad se le
considera un morfema gramatical del sustantivo, con el que se combina, y del
cual nos indica el género y el número. Puede estar precedido de un preartículo
(todo un
hombre) o seguido de un posartículo (la misma casa).
Las formas que
presenta el artículo son:
Determinados: masculino singular: él;
femenino singular: la; neutro singular: lo; masculino plural: los;
femenino plural: las.
Indeterminados: masculino singular: un
o uno;
femenino singular: una; masculino plural: unos;
femenino plural: unas. No existe la forma de neutro plural.
El artículo, en
función sintáctica , siempre funciona
como determinante del
sustantivo al que acompaña, o como determinante de aquello que aparezca
sustantivado porque convierte en sustantivo de discurso todo aquel elemento al
cual antecede y que originalmente no fuera un sustantivo: El gato atrapa ‘al ratón’; Yo compré
‘lo que me pareció mejor’.
El artículo es un determinante semánticamente vacío, no obstante el que
aparezca en español el artículo determinado o el indeterminado, o el que el
sustantivo vaya o no precedido de un artículo, hace que en el sustantivo se
produzcan diferencias semánticas.
Verbo, parte de la oración, que funciona como núcleo del
predicado e indica proceso, acción o estado.
El número del verbo es una marca de concordancia
impuesta por el sujeto. Las formas verbales pueden ir en singular: yo hablo
o en plural: nosotros hablamos. No presentan variaciones de número las
formas no personales o verboides del infinitivo y gerundio: hablar,
hablando. Los verbos unipersonales sólo presentan formas verbales en
singular, por su referencia nocional de la impersonalidad: nieva, nevaba. A veces,
aparecen usos verbales que presentan una relación especial de concordancia con
el sujeto, el verbo puede aparecer en plural con sujetos en singular: Eso son
amores; este tipo de discordancia es aceptada porque responde a
razones de significación o de sentido, porque, aunque el sujeto vaya en
singular tiene significado de plural.
Persona
La persona del verbo varía, de acuerdo con las
personas gramaticales que el sujeto presenta, afecta también a los pronombres
personales y a los posesivos. La persona remite a los interlocutores del
discurso, según el eje básico hablante-oyente, yo-tú. Las personas son:
primera, segunda y tercera, en singular: yo amo, tú amas, él ama, o plural: nosotros
amamos, vosotros amáis, ellos aman. Hay que señalar algunas
excepciones de algunos verbos y formas verbales, que sólo se utilizan en
tercera persona de singular, como los verbos unipersonales: Nieva,
y algunos verbos defectivos: Atañe. Las formas no personales o
verboides carecen de persona: comer, comiendo, comido. El imperativo
sólo tiene segunda persona.
Modo
El morfema verbal de modo indica la actitud del
hablante ante el enunciado y significación verbal: la actitud puede ser
objetiva o subjetiva. Ésta puede presentarse como un hecho cierto, o bien,
considerar que su realización será más o menos incierta, virtual, hipotética,
deseable, deseada, dudosa… Es una categoría específica del verbo. Si el
hablante expresa la realidad de forma objetiva, sin tomar parte de ella,
utilizará el modo indicativo, el modo de la realidad: Sergio estudia mucho; Hace calor;
Mañana iremos al cine. Si el hablante participa en el enunciado,
expresa de una forma subjetiva deseo, duda, temor…, utilizará el modo
subjuntivo de la no realidad, de la representación mental: Ojalá tenga suerte; Es posible que lo
haga. La gramática tradicional distingue cuatro modos verbales:
indicativo, subjuntivo, condicional e imperativo, en realidad son dos los modos
verbales: indicativo y subjuntivo, que corresponden a la doble actitud posible
del hablante ante el enunciado: objetiva y subjetiva.
Los modos
tradicionales imperativo y condicional no son más que variantes del modo subjuntivo
y del modo indicativo: el imperativo del subjuntivo y el condicional del
indicativo.
El modo indicativo
es el modo actualizador por excelencia. Sus formas sitúan el acontecer en un
lugar y momento dados. Sus formas verbales expresan que el hablante considera
la acción o proceso como algo perteneciente a la realidad, que posee existencia
objetiva: El
muchacho está aquí. Había acudido mucho público. Iré a tu casa hoy.
El modo subjuntivo
es el modo de lo virtual, ofrece la significación del verbo sin actualizar y a
él pertenecen las formas verbales con las que el hablante considera la acción o
proceso como algo irreal, como un hecho que existe en su pensamiento pero al
que no puede atribuir fuera de éste, existencia real con seguridad: Espero que
estés en casa; Ojalá lo hagas; Acaso vaya.
El modo imperativo
expresa mandato u orden, función apelativa, se utiliza exclusivamente en
situación de discurso. El mandato es la subjetivación del enunciado con matiz
significativo optativo en grado máximo, sólo se utiliza en la segunda persona.
Así, el imperativo queda incluido por su significado verbal en el modo
subjuntivo. En su uso se confunde o alterna con el subjuntivo. El imperativo
sólo acepta forma afirmativa: Ven tú. Venid vosotros. La forma negativa
de mandato se expresa en presente de subjuntivo: No lo hagáis. Para expresar
mandatos indirectos u órdenes referidas a otras personas gramaticales, que no
sea la segunda, se utiliza también el presente de subjuntivo: Lo digan
ellos.
El modo condicional
es un tiempo verbal creado en las lenguas
románicas, no existía en latín. Procede de la perífrasis latina del pretérito imperfecto de indicativo
+ infinitivo: Amaría de amare habebam. A lo largo de la historia
de la lengua, el condicional ha presentado vacilaciones significativas de uso e
incluso terminológicas. En principio, se denominó modo potencial, por su
significación hipotética o posible: Me compraría un coche si pudiera; en la
actualidad la Real Academia Española lo denomina condicional, por influjo de la gramática francesa y por ser
el tiempo característico de las condicionales. Por su significado, es un futuro
hipotético, indica siempre una acción futura respecto a otra. Se incluye como
variante de modo indicativo, porque el hablante lo utiliza como expresión de
una acción real. En el uso actual se sustituye o alterna con el pretérito
imperfecto de indicativo en las oraciones condicionales: Si tuviera dinero, me compraría una
casa o me compraba una casa.
Tiempo
El tiempo es la categoría
gramatical que ubica el acontecer del verbo en el imaginario eje del tiempo
natural o real del hablante. Se trata de una categoría deíctica. El tiempo es
un concepto de medida; el hablante necesita expresar la fecha de las acciones,
o comportamientos que expresa con el verbo, y para ello utiliza un segmento
imaginario, en el que el punto de partida es presente, todo lo anterior es
pasado y lo que queda por venir, futuro. La oposición básica se establece entre
el presente, el pasado y el futuro, acción simultánea, anterior y posterior
respectivamente al ahora del hablante. El presente es puntual, pero en la
conciencia del hablante abarca lo que acaba de ser presente y es pasado y lo
que es todavía futuro, pero que va a ser presente de inmediato. El hablante, la
realidad que mejor conoce es la que ha vivido, la que se ha dado en el pasado.
La realidad del presente la conoce, pero no la ha asimilado, y la realidad del
futuro la desconoce. Por eso, en la conjugación española hay más tiempos
verbales en el pasado que en el presente y en el futuro.
Los tiempos
verbales del modo indicativo son: Tiempos del presente: presente: amo,
temo,
parto; pretérito perfecto: he amado, he temido, he partido. Tiempos de
pasado: pretérito imperfecto: amaba, temía, partía; pretérito indefinido o
pretérito perfecto simple: amé, temí, partí; condicional simple: amaría,
temería, partiría; pretérito pluscuamperfecto: había amado, había
temido, había partido; pretérito anterior o copretérito: hube amado,
hube
temido, hube partido; condicional compuesto: habría amado, habría temido, habría
partido. Tiempo del futuro: futuro simple: amaré,
temeré,
partiré; futuro compuesto: habré amado, habré temido, habré partido.
Voz
La voz es la
categoría gramatical que indica si el sujeto realiza la acción, la recibe o la
sufre. Hay dos voces, activa y pasiva. La voz activa indica que el sujeto
gramatical coincide con el agente de la acción expresada por el verbo, acción
que se ejerce sobre un objeto: Pedro compró una casa. En la voz pasiva, el
sujeto no realiza la acción, sino que la recibe o padece, el sujeto coincide
con el objeto. El agente puede estar especificado o no: La casa fue comprada
por Pedro. El verbo español ha perdido las formas propias de la voz pasiva
latina, para su expresión se utiliza el verbo ser más el participio del verbo
conjugado, en concordancia con el sujeto: El león es temido; Los leones son
temidos. No existen, en español, morfemas específicos de voz. Sólo admiten la
voz pasiva aquellos verbos que pueden usarse como verbos transitivos.
Otra forma de
expresión de la voz pasiva es la pasiva refleja, que aparece en construcciones
en voz activa con el pronombre sé y significado pasivo: Se abren las puertas de
la catedral a las diez. El sujeto gramatical las puertas recibe la acción del
verbo (abren: son abiertas). Sé, morfema indicativo de voz pasiva, indica que
el sujeto gramatical debe interpretarse como objetivo.
Aspecto
El aspecto es el
morfema verbal que indica el tiempo interno de la acción expresada por el
verbo: Luis
amó, Luis amaba, nos indica si la acción verbal ha acabado ya (amó),
o si está en proceso o desarrollo (amaba). El aspecto no supone, a diferencia
de la categoría tiempo, ubicación alguna, pero sí tiene en cuenta, al
considerar la acción aislada, el factor temporal que subyace a su realización,
desarrollo y conclusión. Por ello, aunque no se confunden, existe una relación
entre ambas categorías. No indica si la acción es presente, pasada o futura
respecto al momento del hablante, sino que indica la medición interna del
proceso verbal con referencia al término o transcurso del mismo proceso: amó, amaba
indican acciones que ya se han dado en el pasado, pero amó indica que la acción ya
se había acabado en ese momento del pasado, y amaba expresa que la acción
seguía realizándose en el pasado.
El aspecto
verbal puede ser: aspecto perfectivo el que indica que la acción
verbal se representa como acabada: Yo amé. He terminado mis estudios. Aspecto
imperfectivo
indica que la acción se representa en un proceso sin indicar si éste ha
acabado: Yo
amo; Terminaré mis estudios. En español el aspecto se expresa
mediante procedimientos gramaticales, terminaciones verbales o léxicas,
perífrasis verbales: He estudiado (perfectivo) o yo he de
estudiar (imperfectivo). En español, todos los tiempos simples, excepto
el pretérito perfecto simple, indican el aspecto imperfectivo, y, todos los
tiempos compuestos y el pretérito perfecto simple, el aspecto perfectivo.
La función
privativa del verbo es ser núcleo del predicado, a él se refieren directa o
indirectamente todos los complementos del sintagma.
Clasificación
sintáctica ,
Copulativos (ser , estar , etc..)
Transitivo (con Objeto directo)
Intransitivo (sin Objeto directo)
Recíproco
Auxiliar ( Haber , Estar )
Impersonal
Unipersonal
Atendiendo a la
definición que sobre el verbo hacen Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña, “los verbos son unas formas especiales del lenguaje con las que
pensamos la realidad como comportamiento del sujeto”. Por lo tanto, dado que la
realidad es cambiante, la significación del verbo habrá que atenderla bajo
criterios morfosintácticos, o según su modo de acción.
Adverbio, parte de la oración que sirve para modificar,
precisar, matizar o ampliar el significado de un verbo, de un adjetivo o de
otro adverbio.
Es una
categoría gramatical heterogénea, caracterizada por su invariabilidad, con
algunas excepciones, ya que muchos adverbios pueden admitir morfemas de
sufijación; ejemplo de ahora, ahorita. Carecen de morfemas de concordancia
con otros elementos de la oración; ejemplo: Luisa está mal. Los niños están mal educados.
En cuanto a su estructura, no tienen unidad morfológica, la función de adverbio
puede desempeñarla una palabra simple, una compuesta, una frase o una oración: Iré a verte
mañana. Habla más despacio. Nos quedamos a oscuras. Te visitaremos cuando
vayamos a Granada.
Los adverbios no
tienen unidad morfológica; por lo tanto, los hay con formas simples: hoy, mañana;
con formas compuestas: anteayer; e incluso con formas complejas,
como las locuciones adverbiales: a lo grande, de vez en cuando.
Según la gramática tradicional, el adverbio es un modificador del
verbo, de un adjetivo o de otro adverbio.
Juan estudia bastante
(bastante modifica al verbo).
Él es bastante torpe
(modifica al adjetivo).
Lo hizo bastante bien
(bastante modifica al adverbio bien).
También pueden
ejercer por sí mismos el valor de oración, con significado completo:
-¿Vendrás a casa esta tarde?
-‘Sí’.
- ¿Saldrás hoy?
-‘Probablemente’.
Equivale a: Sí, iré a tu casa esta tarde, y
Probablemente saldré hoy.
Comparativo
Superlativo
preposición, palabra que relaciona un nombre o un pronombre con
otra palabra de la que es complemento, como indica su etimología de origen
latino prae
‘delante’, positio,
‘posición’. Las preposiciones son palabras que enlazan un elemento sintáctico
cualquiera, principalmente, un sustantivo o equivalente, con el que forma un
complemento de otro sustantivo, mujer ‘con’ suerte, de un verbo, voy ‘a’
casa, de un adjetivo, bueno ‘de’ naturaleza, de un adverbio, lejos ‘de’
casa, de un pronombre, ninguno ‘de’ nosotros, o de una
interjección, ¡ay ‘de’ mí! Al término del cual depende el complemento se
llama término regente, núcleo o inicial, y al término que sigue a la
preposición, término regido o terminal.
Por su forma,
las preposiciones pueden ser propias e impropias. Las preposiciones propias
están constituidas por una sola palabra, son: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de,
desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre y tras.
Además hay que añadir allende y aquende, de uso únicamente
literario y que se consideran locuciones por su origen, formadas por los
adverbios allén
y aquén
con la preposición de, significan ‘a este lado de’ y ‘al lado
de’; pro,
cultismo de uso limitado a fórmulas: Campaña ‘pro’ lucha contra el cáncer, cupón ‘pro’
ciegos.
La función de la preposición es la de ser un enlace de subordinación
Su significación
semántica informa sobre circunstancias espacio temporales y nocionales que
viene determinada por la misma preposición y su término.
Conjunción, palabra o conjunto de ellas que enlaza oraciones o
palabras, como su etimología de origen latino explica: cum, ‘con’, y jungo,
‘juntar’; por lo tanto, ‘que enlaza o une con’.
La conjunción ,
morfológicamente, es una parte
invariable de la lengua que se utiliza para enlazar oraciones y establecer
relaciones entre ellas: Luisa va a trabajar y luego regresa a casa.
También enlaza, dentro de la oración, elementos que desempeñan un oficio sintáctico equivalente:
Luis y Carmen salen juntos.
Las conjunciones se clasifican en propias, las que unen
oraciones o elementos del mismo nivel sintáctico, grupo nominal o adjetivo,
como son las conjunciones coordinantes o coordinativas: y, ni, pero, sino…: Luis
caminaba triste ‘y’ pensativo: e impropias, las que enlazan
proposiciones dependientes, como son las locuciones o partículas subordinantes:
cómo,
cuándo, que, porque, para que… Las conjunciones de subordinación
degradan la oración en que se insertan y la transponen funcionalmente a una
unidad de rango inferior que cumple alguna de las funciones propias del sustantivo, del adjetivo o del adverbio: Dijo que
vendría. Lo hizo porque quiso.
Coordinante: relaciona elementos del mismo valor
sintáctico
Subordinante: introduce proposiciones incorporadas
La conjunción
sólo tiene valor gramatical, no tiene valor semántico, su significado lo
adquiere en las relaciones oracionales que puede presentar.
Interjección, palabra invariable autónoma, que no se inserta
funcionalmente dentro de la oración y constituye por sí sola enunciados
independientes, aunque puede establecer relaciones con otras unidades y formar
con ellas enunciados complejos.
La interjección
es una palabra invariable, ya que no presenta flexión.
Por sí sola
constituye un enunciado completo, por lo que no se incluye en otra oración,
sino que forma ella sola una oración unimembre: ¡Ah!, ¡Bah!, ¡Jesús!, ¡Vaya!
Sirve para
expresar sentimientos, actitudes y sensaciones del hablante y como llamada de
atención al oyente. Expresa estados súbitos de ánimo, alegría, dolor, pena,
sorpresa…, pero sólo tiene su significado en relación con el contexto, ya que
aislada una interjección no comunica más que la actitud del hablante y puede
ser aplicable a múltiples situaciones. La entonación es la que marca los diferentes valores significativos de las
interjecciones.
Verboides