Vida y
obra de Voltaire
Primeros éxitos
Voltaire decidió desde
muy joven emprender una carrera literaria. Comenzó a moverse en los círculos
aristocráticos y pronto fue conocido en todos los salones literarios de París
por su ingenio sarcástico. Varios de sus escritos, especialmente un libelo en
el que acusaba al regente Felipe II, duque de Orleans, de atroces crímenes,
precipitaron su ingreso en la prisión de la Bastilla. Durante los once meses de
encierro completó su primera tragedia, Edipo, basada en la obra homónima del
dramaturgo griego Sófocles, y comenzó un poema épico sobre Enrique IV de
Francia. Edipo
se estrenó en el Théâtre-Français en 1718 y fue acogida con enorme entusiasmo.
La obra sobre Enrique IV se imprimió anónimamente en Génova bajo el título de Poème de la
ligue (1723). En su primer poema filosófico, Los pros y los contras,
Voltaire ofrece una elocuente descripción de su visión anticristiana y su credo
deísta de carácter racionalista.
Tras una disputa con un
miembro de una ilustre familia francesa, Voltaire fue encarcelado por segunda
vez en la Bastilla, pero fue liberado al cabo de dos semanas bajo la promesa de
abandonar Francia y establecerse en Inglaterra. Pasó entonces dos años en Londres,
y no tardó en dominar la lengua inglesa. Con la intención de preparar al
público británico para una edición ampliada de su Poème de la ligue, Voltaire
escribió dos notables ensayos en inglés: uno sobre poesía épica y otro sobre la
historia de las guerras civiles en Francia. Durante algunos años, el católico y
autocrático gobierno francés prohibió la edición ampliada del Poème de la
ligue, que finalmente adoptó el título de La Henriade. La aprobación
para publicarlo llegó en 1728. Esta obra, una elocuente defensa de la
tolerancia religiosa, obtuvo un éxito sin precedentes, no sólo en la Francia
natal de Voltaire, sino en todo el continente europeo.
Popularidad en la Corte
En 1728 Voltaire
regresó a Francia. Durante los cuatro años siguientes residió en París y dedicó
la mayor parte de su tiempo a la composición literaria. La principal obra de
este periodo, inspirada en su contacto durante su estancia en Inglaterra con Pope,
Swift, Congreve y Walpole, es Cartas inglesas en 1734, de la que realizó
una nueva edición con el título de Cartas filosóficas en 1737. Se trata de un
ataque encubierto a las instituciones políticas y eclesiásticas francesas que
le causó problemas con las autoridades, y una vez más se vio obligado a
abandonar París. Se refugió entonces en el Château de Cirey, en el ducado
independiente de Lorena. Allí entabló una larga relación sentimental con la
culta aristócrata Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, marquesa de
Châtelet, que ejerció sobre él una importante influencia intelectual.
La época de Voltaire en
Cirey en compañía de la marquesa de Châtelet fue un periodo de intensa
actividad literaria. Además de un impresionante número de obras de teatro,
escribió Elementos
de la filosofía de Newton, y produjo novelas, cuentos, sátiras y
poemas breves.
Esta estancia se vio
interrumpida en varias ocasiones. Voltaire viajaba con frecuencia a París y Versalles,
donde, gracias a la influencia de la marquesa de Pompadour, la famosa amante de
Luis XV, se convirtió en uno de los favoritos de la corte. En primer lugar fue
nombrado historiador de Francia y más tarde caballero de la Cámara Real.
Finalmente, en 1746, fue elegido miembro de la Academia Francesa (véase
Instituto de Francia). Su Poème de Fontenoy (1745), donde relata la
victoria de los franceses sobre los ingleses durante la Guerra de Sucesión
austríaca, y El siglo de Luis XV, además de otras obras de teatro como La princesa
de Navarra o El triunfo de Trajano, marcaron el inicio
de la relación de Voltaire con la corte de Luis XV.
A la muerte de madame
de Châtelet en 1749, Voltaire aceptó una antigua invitación de Federico II el
Grande para residir de manera permanente en la corte prusiana. Viajó a Berlín
en 1750, pero no permaneció allí más de dos años, pues su ingenio más bien
ácido chocó con el temperamento autocrático del rey y fue la causa de
frecuentes disputas. Durante su estancia en Berlín completó El siglo de
Luis XIV, un estudio histórico sobre el reinado de ese monarca
(1638-1715).
Ataques a la religión
Por espacio de algunos
años Voltaire llevó una existencia itinerante, pero finalmente se estableció en
Ferney, en 1758, donde pasó los últimos veinte años de su vida. En el intervalo
comprendido entre su regreso de Berlín y su establecimiento en Ferney, terminó
su obra más ambiciosa, el Ensayo sobre la historia general y sobre las
costumbres y el carácter de las naciones (1756). Esta obra, que no
es otra cosa que un estudio del progreso humano, censura el supernaturalismo y
denuncia la religión y el poder del clero, si bien afirma su creencia en Dios.
Una vez establecido en
Ferney, Voltaire escribió varios poemas filosóficos, como El desastre de Lisboa
(1756), sobre el tremendo terremoto que asoló la ciudad en 1755, varias novelas
satíricas y filosóficas, entre las que cabe destacar Cándido (1759), la tragedia Tancredo
(1760) y el Diccionario
filosófico (1764). Desde la seguridad que le proporcionaba su
retiro, lanzó cientos de panfletos en los que satirizaba los abusos del poder.
Quienes eran perseguidos por sus creencias encontraron en Voltaire un elocuente
y poderoso defensor. El talante de sus actividades podría resumirse en una
frase que el propio autor empleaba muy a menudo: écrasons l’infâme
(‘aplastemos al infame’). Con esta frase se refería a cualquier forma de religión
que persigue a quienes no la profesan, que practica el fanatismo. Oponía el deísmo,
una religión puramente racional, a la religión cristiana. En Cándido,
Voltaire analiza el problema del mal en el mundo y describe las atrocidades
cometidas a lo largo de la historia en nombre de la Religión. Voltaire murió el
30 de mayo de 1778 en París.
Crítica
El carácter
contradictorio de Voltaire se refleja tanto en sus escritos como en las
opiniones de otros. Parecía capaz de situarse en los dos polos de cualquier
debate, y en opinión de algunos de sus contemporáneos era poco fiable,
avaricioso y sarcástico. Para otros, sin embargo, era un hombre generoso,
entusiasta y sentimental. Esencialmente, rechazó todo lo que fuera irracional e
incomprensible y animó a sus contemporáneos a luchar activamente contra la
intolerancia, la tiranía y la superstición. Su moral estaba fundada en la
creencia en la libertad de pensamiento y el respeto a todos los individuos, y
sostuvo que la literatura debía ocuparse de los problemas de su tiempo. Estas
opiniones convirtieron a Voltaire en una figura clave del movimiento filosófico
del siglo XVIII ejemplificado en los escritores de la famosa Enciclopedia
francesa. Su defensa de una literatura comprometida con los problemas sociales
hace que Voltaire sea considerado como un predecesor de escritores del siglo XX
como Jean-Paul Sartre y otros existencialistas franceses.
Todas las obras de
Voltaire contienen pasajes memorables que se distinguen por su elegancia, su
perspicacia y su ingenio. Sin embargo, su poesía y sus obras dramáticas abusan
a menudo de un exceso de atención a la cuestión histórica y a la propaganda
filosófica. Cabe destacar, entre otras, las tragedias Brutus (1730), Zaire
(1732), Alzire
(1736), Mahoma
o el fanatismo (1741), y Mérope (1743); el romance filosófico Zadig
(1747); el poema filosófico Discurso sobre el hombre (1738); y el
estudio histórico Carlos XII (1730).