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Más sobre este recurso: Catalogado en base de datos como: La Independencia de los Estados Unidos.: Las colonias inglesas en América. Los congresos de Filadelfia. La lucha por la independencia. Constitución de los Estados Unidos. Declaración de la Independencia. La invasión británica del NORTE. La campaña británica en el SUR. (Gracias GURU!!) Agregado: 23 de ABRIL de 2000 | Palabras: 2253 | Votar! | Sin Votos | Sin comentarios | Agregar Comentario Categoría: Apuntes y Monografías > Historia > |
Independencia Estadounidense
Colegio:
Instituto Libre de Segunda Enseñanza
Alumnos: Buenaventura Matías, Stulberg
Nicolás.
25 de Agosto de 1998
Independencia de
EE.UU.
A lo largo
del siglo XVII se instalaron trece colonias inglesas en la costa atlántica de
los actuales Estados Unidos las cuales constituyeron entidades políticas
distintas aunque regidas por una ley inglesa común.
Las colonias inglesas en América:
A mediados del
siglo XVIII, las trece colonias británicas ocupaban la costa atlántica de
América del Norte. Cada una organizó las instituciones de acuerdo con sus
necesidades y características, y si bien se consideraban dependientes de la
corona inglesa, el respeto de los habitantes por la libertad política tendió a
fortalecer los gobiernos locales.
Desde el punto de vista
económico, los norteamericanos sufrían una serie de restricciones derivadas del
monopolio comercial. Por lo tanto se permitía la exportación exclusiva a
Inglaterra.
Al
terminar la guerra de los Siete Años (1753-1763), por la cual Inglaterra
adquirió Canadá y la parte oriental de la cuenca del Misisipi, las condiciones
políticas y económicas variaron. Esta guerra había resultado muy costosa para
Inglaterra y por esta causa la corona dispuso reorganizar el sistema impositivo
colonial.
Los ingleses
se vieron obligados a mantener en América un importante ejercito y el gabinete
decidió que las colonias ayudaran a solventar los gastos. A tal efecto, en
1764, el rey Jorge III sancionó la Ley de azúcar, la cual gravó con un
impuesto las melazas que ingresaban en las colonias. Al año siguiente entró en
vigor la Ley
del Timbre, que disponía el uso de papel sellado en todos los
documentos legales. Nuevos impuestos afectaron al plomo, al vidrio y al té.
Estas
medidas fueron mal recibidas en las colonias y provocaron desordenes, por
cuanto sus habitantes sostenían que dichos impuestos habían sido votados por un
Parlamento al cual no había enviado representantes.
Los
conflictos culminaron en la ciudad de Boston, a consecuencia del gravamen sobre
el té.
Al
generalizarse este conflicto se decidió reunir un congreso en Nueva York
(1765), al cual concurrieron delegados de nueve colonias. El congreso
finalmente aprobó una Declaración de Derechos en la cual afirmaba que era un
derecho del súbdito no pagar contribuciones en cuya creación no hubiese
participado
Frente
a la unánime resistencia colonial, el Parlamento ingles anuló la ley que
provocó el conflicto. No obstante, al aprobarse una nueva ley que estableciera
impuestos sobre el papel, el vidrio, el plomo y el té, el conflicto se reanudó.
Los congresos de Filadelfia.
(1774 y 1775) Al primer
congreso asistieron en calidad de delegados importantes personalizados, en
representación de 12 colonias. Allí se resolvió solicitar al rey la supresión
de las leyes que imponían contribuciones a las colonias sin el sentimiento de
estas.
Jorge III rechazó las proposiciones del Congreso y envió mas tropas al
continente. En abril de 1775, un grupo de milicianos coloniales venció en
Lexington a un contingente ingles, iniciándose así la guerra que habría de
concluir con la independencia norteamericana.
Veinte días mas tarde de este combate se reunió el llamado Segundo
Congreso Continental, con las participación de todas las colonias (incluido
Georgia quien no había concurrido al primero)
El Congreso decidió organizar un ejercito, nombrando a George Washington general en jefe de los
ejércitos.
La lucha
por la independencia.
El gobierno
ingles envió refuerzos para sus tropas, las cuales vencieron al ejercito
norteamericano que se hallaba en NY. Washington consiguió reorganizar sus
fuerzas para luego salir victorioso en la batalla de Trenton y Princeton.
Sin embargo, al
poco tiempo, los ingleses ocuparon Filadelfia y sus avances tornaron crítica la
situación de los patriotas.
A fines de 1776, el
Congreso decidió solicito la ayudo d algunas cortes europeas. Benjamin Franklin
se trasladó a Francia y obtuvo la ayuda
de Luis XVI el envío de armas y provisiones. Muchos franceses se incorporaron
como voluntarios. En 1776 España y Francia unieron sus flotas contra el poderío
naval de Inglaterra.
Luego de una serie de
batallas, el 3 de Setiembre de 1783 se firmó, en Versalles, el tratado de paz,
en el que Inglaterra reconocía la independencia y soberanía de las colonias
americanas.
Constitución
de los Estados Unidos.
Rotas las relaciones con
la metrópoli, era necesario crear un vínculo que uniera los intereses comunes
de los nuevos Estados. Fue así como en 1777, y a propuesta del Congreso, se
formó una confederación con el nombre de los Estados unidos de América.
En mayo de 1787 se reunió
una Convención Constituyente con poderes para organizar un gobierno nacional.
Luego de largos y apasionados debates aprobó la nueva Constitución destinada a
regir en todo el territorio de los Estados Unidos.
Convocado el pueblo a
elecciones, resulto elegido nuevo presidente el gran ciudadano George
Washington, quien fue acompañado en la formula por John Adams.
Declaración
de la Independencia.
Mientras proseguía la guerra contra la metrópoli, la rebelión de las
colonias había evolucionado hacia la formación de gobiernos totalmente
independientes, que desconocían la aturdidad del rey.
La medida más importante
tomada por el Congreso fue la Declaración de la Independencia absoluta de las
colonias. Este documento declara que las trece que las 13 colonias son:
“Estados
libres e independientes reunidos en confederación pero conservando cada una de
ellas su libertad política y religiosa”
La invasión británica del NORTE
Washington sabía que la salida de Howe de Boston no suponía el final de
los intentos británicos por someter a las colonias y adivinó que el siguiente
contraataque tendría como punto clave la estratégica ciudad de Nueva York.
Mientras el Congreso Continental en Filadelfia empezaba considerar la
posibilidad de declarar la independencia de las colonias respecto de Gran
Bretaña, en Nueva York Washington afrontaba los preparativos para resistir la
que consideraba segura invasión británica. El 29 de junio de 1776 el general
Howe llegó a Sandy Hook (Nueva Jersey) con una flota comandada por su hermano,
el almirante Richard Howe, que contaba con un importante contingente de
mercenarios alemanes.
Mientras se preparaba la
batalla, el sentimiento independentista de las colonias, antes tímido, se hizo
generalizado. El 4 de julio de 1776, el Congreso Continental adoptó una
Declaración de Independencia declarando que las colonias "son y por
derecho deben ser estados libres e independientes". Desde ese momento los
norteamericanos no se consideraron súbditos británicos rebeldes, sino
ciudadanos de una nación soberana que repelía la invasión de una potencia
extranjera.
Batallas alrededor de Nueva York
Washington había tomado posiciones en Long Island y la isla de Manhattan
esperando el movimiento de apertura de Howe, que llegó por fin el 22 de agosto
de 1776, cuando tuvo lugar la batalla de Long Island, que supuso la derrota de
las tropas de Washington, que hubieron de iniciar la retirada. Tras unas pequeñas
escaramuzas en Manhattan se libró la batalla de White Plains (28 de octubre),
donde las fuerzas de Howe tomaron los dos fuertes que Washington había
construido para impedir que la flota británica usara el río Hudson. Howe no
persiguió a Washington, sino que se limitó a establecer varios puestos en Nueva
Jersey y se quedó en sus cuarteles de invierno esperando que llegara la
primavera, desaprovechando la ocasión de infligir una derrota completa a las
tropas de Washington, que se retiraban a Pennsylvania.
Trenton y Princeton
La noche de Navidad, en medio de una cegadora tormenta, Washington cruzó
con sus tropas el río Delaware y, atacando por sorpresa, derrotó a los 1.200
hombres de Howe en Trenton, donde tomó a más de 900 prisioneros. El 3 de enero
atacó de nuevo, poniendo en fuga a tres regimientos británicos en la batalla de
Princeton. Los británicos se retiraron a Nueva York, dejando al revitalizado
ejército de Washington con el pleno control de Nueva Jersey.
La campaña británica en el SUR
Los ministros de Jorge III, enfrentados a la rendición de Burgoyne, la
entrada de Francia en el conflicto y la creciente oposición parlamentaria
establecieron una nueva estrategia. Las propuestas militares del gobierno
concebían la conquista de las colonias del sur, empezando por Georgia, para
progresar paulatinamente hacia el norte ampliando su base de operaciones,
contando con el apoyo de los sureños. El 29 de diciembre de 1778 se puso en
práctica la nueva estrategia cuando una expedición naval británica de 3.500
hombres zarpó de Nueva York y tomó Savannah, tras lo cual empezaron a controlar
otros asentamientos de Georgia.
Más al oeste, una expedición independentista a las órdenes de George
Rogers Clark tomó en enero de 1779 el fuerte británico de Vincennes. Este éxito
asentó su poder en toda la región norte del valle de Ohio. Ese mismo año
Washington envió un ejército a las órdenes del general John Sullivan al oeste
de Nueva York para atacar a la Confederación Iroquesa, que, aliada con los
británicos, hostigaba los asentamientos fronterizos de Nueva York y
Pennsylvania. La toma por sorpresa del puesto británico de Stony Point por el
general Anthony Wayne en julio fue seguida en agosto por la toma de una pequeña
guarnición británica en Paulus Hook por el comandante Henry Lee.
En el sur, el curso de la guerra no favorecía a los independentistas. El
Congreso había enviado al capitán general Benjamin Lincoln a Charleston
(Carolina del Sur) para unirse a las fuerzas francesas de Estaing en un asalto
sobre Savannah que fue repelido por los británicos con graves pérdidas para los
aliados. El ejército de Lincoln fue sitiado en Charleston por una fuerza
británica dirigida por el general Clinton y, en mayo de 1780, fue obligado a
rendirse. Clinton regresó a Nueva York, dejando al general de división Charles
Cornwallis, segundo mando de las fuerzas reales británicas en Norteamérica, la
misión de completar la conquista de toda Carolina. Cornwallis expulsó a una
fuerza independentista dirigida por Gates en la batalla de Camden (Carolina del
Sur) el 16 de agosto, pero ésta se rehizo y las tropas británicas fueron
aplastadas en la batalla de Kings Mountain el 7 de octubre y en Cowpens el 17
de enero de 1781. Cornwallis se retiró entonces a Wilmington (Carolina del
Norte) y desde allí se trasladó al norte, entrando en Virginia y fortificando
su posición en Yorktown.
En el norte, Washington se había sentido muy animado con la llegada
(julio de 1780) a Newport (Rhode Island) de las tropas francesas dirigidas por
el general Jean Baptiste de Vimeur, conde de Rochambeau. Los británicos habían
trasladado sus tropas de Newport con el fin de concentrar fuerzas para su
campaña del sur. En septiembre, sin embargo, Washington descubrió la traición
del capitán general Benedict Arnold, quien había propuesto entregar la
fortaleza clave de West Point a los británicos. Avisado de que habían
descubierto su complot, Arnold desertó al ejército británico.
Presiones para la paz
Durante dos años, Washington había estado trabajando para concluir la
guerra de una manera definitiva. El servicio de inteligencia dirigido por
Benjamin Franklin, uno de los representantes de los insurgentes en París, le
mantenía informado de los acontecimientos que ocurrían en Francia y Gran
Bretaña. Como resultado de estos informes, Washington estaba convencido de que
la opinión pública británica estaba definitivamente en contra de continuar la
guerra. Otro desastre militar británico como el de Saratoga ejercería una
presión irresistible sobre el rey y sus ministros para que firmaran la paz y
reconocieran la independencia de las colonias. Washington, que sabía también la
imposibilidad de los ejércitos británicos de permanecer en el interior, pues
siempre tenían que volver a la costa para proveerse de suministros, había
esperado pacientemente poder atrapar a los británicos entre su infantería y la
flota francesa en la costa.
En septiembre de 1779 las flotas y los soldados de Francia y España
atacaron la fortaleza británica de Gibraltar, amenazando la estrategia y la
economía británica en el Mediterráneo. Dado que Gibraltar sólo podía ser
defendido y abastecido por mar, su defensa se convirtió en responsabilidad
prioritaria de la Marina británica. Por otra parte, el ejército español
dirigido por Bernardo de Gálvez vencía al general británico Campbell y
reconquistaba Florida.
El principio estratégico que los británicos defendían en una guerra con
Francia era mantener una flota muy superior y bloquear los dos principales
puertos franceses de Brest, en el Atlántico, y Toulon, en el Mediterráneo.
Siempre que una flota francesa salía al mar era perseguida sin tregua. Sin
embargo, en 1781 la Marina británica no tenía suficientes barcos de guerra para
bloquear los dos puertos franceses y abastecer al mismo tiempo la guarnición de
Gibraltar. Así pues, en 1778 la flota francesa pudo salir de Toulon. En 1781,
cuando Gibraltar estaba sometido a una presión especialmente fuerte, el
Almirantazgo tuvo que dejar también Brest sin vigilancia, por lo que
veintinueve navíos de línea franceses mandados por el almirante François Joseph
Paul, conde de Grasse, zarparon de Brest el 22 de marzo inicialmente con rumbo
a las Indias Occidentales (Antillas), aunque en realidad tenían órdenes de
desembarcar en la costa norteamericana en julio y agosto.
Bibliografia
consultada:
·
Enciclopedia Microsoft
Encarta ’98
·
Historia II de Ibañez
·
Enciclopedia ilustrada
Sopena
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